En el anterior artículo dejamos a Pablo desarmando los argumentos de aquellos que se creen que por no tener la ley de Moisés están fuera del juicio de Dios. Ahora le llega el turno a aquellos que sí tienen la ley de Moisés, los cuales tiene su seguridad basada en estar circuncidados como Dios se lo había ordenado a Abraham.

              A partir del versículo 17 se produce un cambio de auditorio, Pablo, que estaba hablando a “aquellos que juzgaban a los demás” (2:12:1), cristianos que se creían más maduros y esto les llevaba a creerse libres del juicio de Dios. Ahora Pablo va a dirigirse directamente a los judíos, “Tú que tienes el sobrenombre de judío” (v. 17)

 

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Los judíos erraban por creer que estar circuncidados les daba acceso directo al pueblo de Dios y todas sus bendiciones.

En este párrafo se dirige directamente a los judíos los cuales ser creían que por pertenecer a la familia de Abraham y estar circuncidados ya tenían la salvación y en algunos lugares del imperio se enseñaba que pasa ser salvos, que para pertenecer al nuevo pacto había que volver a circuncidarse. Pablo va a emplear estos versículos v. 17-24 para introducir el tema que va a ampliar y centrar el final del segundo capítulo. El tema es que la única circuncisión que sirve es la del corazón y esta circuncisión sólo la tienen aquellos que guardan los ordenamientos de la ley.

Realmente Ro. 2:17-24 tiene la idea de eliminar las excusas a los judíos por si
quedara alguna duda de 2:1, ellos también son inexcusables antes Dios. Para ello Pablo va a comparar aquello que profesan y compararlo con lo que hacen.

PROFESAN

OBRAN

Te apoyas en la ley (v. 17) No te enseñas a ti mismo (v. 21)
Te glorías en Dios (v. 17) ¿Hurtas? (v. 21)
Conoces su voluntad (v. 18) ¿Adulteras? (v. 22)
Apruebas lo mejor (v. 18) ¿Cometes sacrilegio? (v. 22)
Confías en que eres guía de ciegos

(v. 19)

¿Con infracción de la ley deshonras a Dios? (v. 23)
Confías en que eres luz de los que están en tinieblas (v. 19)  
Confías en que eres instructor de los indoctos (v. 20)  
Confías en que eres maestro de los niños (v. 20)  
Confías en que tienes en la ley la forma de la ciencia y de la verdad. (v. 20)  

A través de esta comparativa Pablo intenta sacar a la luz los pecados naturales de cualquier ser humano, los cuales lo judíos también tenían. Como el boxeador intenta mediante unos certeros golpes bajar los puños de su rival para que la cara le quede libre para dar el golpe final, Pablo ha bajado las defensas de estos judíos para ahora usar los versículos 25-29 para dar un golpe a un tema fundamental en la vida del pueblo judío, la circuncisión.

            ¿Qué significa estar circuncidado?

La circuncisión es la señal del pacto Abrahámico (Gn. 17) y todos los que se circuncidan daban señal de que pertenecían a la descendencia física y étnica de Abraham y por lo tanto también de su promesa y pacto. Era un símbolo de que el pecado debía ser cortado y echado, la circuncisión simboliza la necesidad de una profunda purificación para contrarrestar los efectos de la corrupción.

Pero en los tiempos de Jesús la circuncisión no era simbolismo de algo interno de vidas santas que buscaban alejarse del pecado sino que simbolizaba la pertenencia al pueblo judío, por consiguiente al pueblo de Dios y la entrada automática a todas las bendiciones que Dios había prometido.

Los judíos veían en su circuncisión la marca de la promesa, la cual les garantizaba formar parte del pueblo de Dios, de hecho era la marca que Dios le había dado a Abraham y a toda su descendencia “Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros.” Gn. 17:10 la circuncisión no es nada en sí mismo, sino que es un recordatorio físico de un pacto con Abraham Gn. 17:1-8 de la misma forma que el arcoiris lo es de Gn. 9:13 lo es del pacto entre Dios y Noé. Pero los pactos son condicionales, tienen cláusulas que cumplir en el caso de Abraham y su descendencia su parte del pacto era Gn. 17:9En cuanto a ti, guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti por sus generaciones.” la parte de Abraham y de su descendencia es que deberían obedecer a Dios el cual sería su Dios. La circuncisión vale de algo cuando el pacto está vigente, cuando no se incumple, Dios nunca lo incumple, pero el ser humano sí. Por eso Pablo les dice en Ro. 2:25si eres transgresor de la ley, tu circuncisión viene a ser incircuncisión.” aunque estés circuncidado si tu no obedeces a Dios no vale de nada, no se está cumpliendo el pacto porque tú estás desobedeciendo y Dios te juzgará y serás inexcusable delante de él.

Un claro ejemplo lo tenemos en Js. 24 donde al final de la vida de Josué éste hace un pacto entre Dios y el pueblo donde ambas partes se comprometen, unos a obedecer a Dios y serle fiel, a no contaminarse y Dios a cuidar al pueblo y darle Canaán pero el pueblo se aleja de Dios y éste les castiga, los juzga y son inexcusables.

Pablo quiere terminar este segundo capítulo con una idea central en los versículos v. 28-29 donde explica que la pertenencia al pueblo de Dios, a la familia de Abraham, no la marca un corte en cierta parte del cuerpo sino una vida de obediencia a la ley de Dios. Todo los que obedecen a la ley de Dios, la palabra de Dios, son circuncisos de corazón. Esta es la verdadera circuncisión.

Esto le sirve a Pablo para enfatizar que tienen que aceptar a sus hermanos gentiles porque aunque no están circuncidados externamente si obedecen la Palabra de Dios como ellos también son circuncisos de corazón.

 

 

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