CONSOLACIÓN I. El Dios de toda consolación.

CONSOLACIÓN I. El Dios de toda consolación.

 

Como seres humanos todos pasamos por experiencias similares, son situaciones que cuando las vemos a nuestro alrededor las entendemos y comprendemos porque nosotros el alguna fase de nuestra vida hemos pasado por ellas. Una de estas situaciones es el sufrimiento o angustia, cuando algo llega a nuestra vida y no hunde de tal manera que pensamos que no va a haber una salida.

El sufrimiento puede llegar de muchas maneras, quizás por una pérdida inesperada, por un enfrentamiento, por el pecado en nuestra vida o quizás por no haber logrado aquello por lo que nos esforzamos.

En esos momentos de angustia sólo hay algo que nos pueda ayudar y eso es el consuelo que podamos recibir, palabras de ánimo que nos ayuden salir de ese pozo. Pero ¿Me sirve cualquier palabra de consuelo que me puedan dar? ¿que tipo de consuelo necesito en mi vida? ¿Donde lo puedo encontrar?

El apóstol Pablo escribe en 2ª Corintios una epístola muy práctica para la vida de la iglesia en Corinto. Una vez que ha dado la introducción adecuada (2ª Cor. 1:1-2) Pablo pasa a una parte de donde da gloria a Dios por sus destinatarios, generalmente suele hace esto a través de una oración, aunque en 2ª Corintios no es el caso sino que en esta ocasión es una frase de alabanza a Dios “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación” (v. 3) con la cual va a introducir el tema que le va a ocupar en estos dos primeros capítulos: LA CONSOLACIÓN QUE VIENE DE DIOS. Para ello empieza con una alusión al A.T. a través de esta alabanza en el versículo 3, donde se refiere a Dios como un Dios consolador de los sufrimientos de su pueblo (Sal. 103:13-17; Is. 51:12: 66:12). El A.T. nos presenta, en contextos de juicio, a un Dios que consuela a su pueblo que sufre (Is. 66:13). ¿Pero que es la consolación de Dios? ¿qué es lo que hace Dios en nosotros cuando nos consuela? la consolación de Dios es el ánimo de Dios en medio del sufrimiento y angustia para fortalecer e impartir valor y denuedo. Es la fuerza de carácter que Dios nos da en medio del sufrimiento que podemos tener en la vida. Con ella Dios nos anima a pasar por la prueba sabiendo que está produce fruto en nosotros o en su obra.

Esta es la consolación del Dios de toda consolación. Pablo hace referencia al Dios de toda consolación en relación al A.T. y vamos a ver tres pinceladas acerca de cómo es este Dios de toda consolación.

1. UN DIOS QUE NO ES INSENSIBLE AL SUFRIMIENTO (Jc. 2:18):…porque Jehová era movido a misericordia por sus gemidos a causa de los que los oprimían y afligían” El Dios de toda consolación es un Dios no es ajeno al sufrimiento del pueblo, sino que su corazón es movido a causa de los gemidos y lamentos. Nuestro Dios es un Dios dispuesto a oír y a compadecerse del que esta sufriendo incluso cuando este sufrimiento viene por el propio pecado del pueblo y es Dios quién esta descargando su ira contra el. Nuestro Dios es un Dios de compasión como lo es el padre del hijo pródigo en la parábola de Jesús, en Dios que se compadece de la situación de sus hijos.

2. UN DIOS QUE SE PREOCUPA POR SU PUEBLO (Sal. 40:16-17):Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí.” El salmista está en un momento de prueba a la espera de la liberación de Dios (40:13) en ese momento parece estar en una soledad profunda del sufrimiento. Esa soledad que todos los seres humanos pasamos cuando la aflicción llega a nuestra vida, como Job cuando está en el suelo lleno de sarna, con la familia destrozada y rascándose con una teja. En ese momento duro David tiene un pensamiento que lo consuela, Dios piensa en mi, está pendiente de mi, no se olvida de su siervo. Nuestro Dios es un Dios de consolación porque se preocupa de cada uno de nosotros, se interesa por la situación que está pasando nuestra vida, aunque pensemos que estamos en la más absoluta soledad.

3. UN DIOS QUE AMA INCONDICIONALMENTE (Is. 66:13):Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros, y en Jerusalén tomaréis consuelo.” En el final de Isaías Dios a través de su profeta ofrece una ilustración de cómo es el consuelo que él ofrece al pueblo, es sólo comparable con el que una madre puede darle a su hijo. Es una consolación única, amorosa y siempre dispuesta como lo es la de una madre.

En conclusión, a través de esa referencia al A.T. Pablo quiere poner una imagen en la mente todos los oyentes de esta carta, la de un Dios que oye el lamento de los que sufren y necesitan ser consolados, un Dios que no es insensible ni lejano sino que tiene un corazón dispuesto a ayudar. Es un Dios que se interesa y piensa en su pueblo con un amor sincero e incondicional. Dios es la fuente de la cual emerge toda la consolación que necesitamos en los momentos oscuros de aflicción y sufrimiento en nuestra vida.

En el siguiente artículo seguiremos estudiando la consolación de Dios aplicada en la vida de Pablo.

Anuncios

Confianza.


Hay pocas sensaciones que nos paralicen y nos hundan como la de una confianza rota. La razón es que la confianza es una creencia que nos ayuda a sentirnos seguros y parte de algo. Un arma muy poderosa que todo el mundo quiere ganarse. Las empresas quieren ganarse la confianza de sus clientes. Los trabajadores quieren ganarse la confianza de sus jefes. Unos padres buscan ganarse la confianza de los hijos. Porque allí donde hay confianza hay una buena relación, hay comodidad e intereses mutuos.

La confianza es algo que también se pierde muy rápido y a veces confianzas que se han trabado durante años se pierden simplemente por un tropiezo. Amistades de años se pierden por una confianza que se ha roto.

A lo largo de toda la Biblia Dios llama a su pueblo a confiar, a descansar en sus palabras pero vemos que en múltiples ocasiones esta confianza falla y el pueblo de Dios pasa de confiar en la palabra de Dios a confiar en otras palabras.

Gn. 3:1-7

Una de las preguntas clásicas que todos solemos hacernos a lo largo de nuestra vida está en la primera historia que nos narra la Biblia. En génesis. Es una pregunta que sobre todo los jóvenes se suelen hacer. ¿Si Dios sabía que Adán y Eva iban a pecar porqué coloca un árbol prohibido en el huerto? ¿No sería la vida más fácil sin ese árbol, no eliminaría las ganas de pecar?. La verdad es que Dios mismo desde bien temprano ha

querido dejar claro cual va a ser su forma de hacer las cosas con el ser humano. Dios no busca adoradores obligados, sino busca seguidores que confíen en sus palabras por encima de otras palabras que son mentira. Dios quería que los primeros seres humanos obedeciesen sus palabras a pesar de no entenderlas del todo. Porque la respuesta que da Eva es simplemente repetir lo que había dicho Dios.

Pero la historia no acaba ahí Adán y Eva no obedecen la palabra de Dios sino que se fían de la palabra de Satanás y acaban pecando, acaban confiando en otra palabra que no es la de Dios. Porque cuando no confiamos en Dios estamos confiando en otra cosa que no es verdad. Cuando no obedecemos las palabras de Dios estamos obedeciendo o confiando en una mentira, en este caso la mentira era “ciertamente no moriréis sino sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.v. 4-5 Adán y Eva empiezan su vida en Edén con la confianza de que Dios cuidaba de ellos, de que Dios proveía para su sustento, de que preveía por su vida de que les daba lo mejor, pero después de su conversación con la serpiente cambian esa verdad por otra la de que Dios les había mentido, les había escondido un estado mejor donde iban a ser más felices y poderosos. Cuando cambian esa verdad aparece el pecado. La Biblia nos dice que el pecado del hombre es fruto de cambiar las palabras de Dios.

Ro.1:18-25 Pablo está hablando en estos textos sobre la culpabilidad del hombre y como no hay excusas, somos culpables y no podemos decir que no conocíamos las normas de Dios. “ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira” el pecado llega cuando siguiendo el ejemplo de Adán y de Eva no seguimos las verdades de Dios sino otras palabras que contradicen la Biblia diciendo que son verdades, cuando en realidad son mentira.

Yo puedo robar por ejemplo, pero esto es fruto de que sustituyo la verdad de Dios de que nuestro Padre cuida de todas nuestras necesidades Mt. 6:30. Yo puedo sentir envidia de algo que tiene mi hermano, pero eso es pecado fruto de que sustituyo la verdad de que toda mi felicidad es suplica con mi relación con Dios y no necesito de nada material para sentirme completo. Una persona que ha sido huerfana desde niño puede sentirse enfadada con Dios porque no ha podido crecer en la calidad del amor de unos padres pero eso será pecado fruto de la cambiar la verdad de Ro. 8:28 donde nos dice que los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien.

Esta es una idea que me gustaría que nos quedásemos esta noche: Todo pecado nace de cambiar una verdad de Dios por una mentira.

Pero ¿ porqué debo poner mi confianza en las palabras de Dios?

Jn. 14:6-10 Debemos confiar en la palabra de Dios porque es totalmente verdad, toda otra palabra que la contradiga es mentira. Por eso es tan importante para el pueblo de Dios dedicar tiempo al estudio de la Biblia, porque saber estas palabras, conocer estas ideas y ponerlas en práctica en nuestra vida nos ayuda a alejarnos de la mentira y por consecuencia del pecado. Cuando el pueblo de Israel se iba detrás de otros dioses Dios se quejaba de ellos diciéndoles que habían dejado de lado sus mandamientos, que se habían alejado siempre con esta idea de que estaban alejados de sus palabras.

Jesús no sólo dice que él es la verdad sino el camino y la vida. Debemos confiar en las palabras de Dios porque sólo ellas tienen vida. (Jn. 6:66-68). La consecuencia de las palabras de Satanás fue la muerte de Adán y de Eva. Porque sólo las palabras de Dios tienen vida eterna, el resto de las palabras tienen muerte. Tenemos en la Biblia muchos ejemplos de personas que por desobedecer las palabras de Dios obtuvieron esta recompensa: Ananías y Safira, Samson, Saúl… personajes que por una o otra cosa acabaron apartándose de las palabras de Dios y que lo que obtuvieron fue muerte.

Si me conocéis a mí conocéis al Padre” (Jn. 14:8) Debemos confiar en las palabras de Dios porque son las únicas que nos rebelan Dios, su voluntad y propósito para la vida de su pueblo. Muchos seres humanos han intentado hablar y creerse o autoproclamarse interlocutores de Dios, que sus palabras eran palabras de Dios, pero todos son mentira. La Biblia es la única fuente que palabras verdaderas acerca de Dios, de su persona, de su carácter de su voluntad, por eso es importante confiar en ellas, porque acaban siendo las palabras que Dios quiere para nuestra vida.

Jn. 14:10-11 Debemos confiar en las palabras de Dios porque Dios quiere que confiemos en ellas y ha puesto todo de su parte para que lleguen a nosotros. Jesús declara que él mismo ha hablado las palabras sino que Dios mismo las envía. Esta Biblia ha llegado a nosotros tras miles de años protegida por Dios a lo largo de los siglos para que confiemos en ellas.

La precariedad laboral (o la historia de un sueño).


Conozco pocas cosas tan vivas como el lenguaje, el cual no sólo es vivo, sino incontrolable, libre, irónico y reflexivo. Hasta tal punto tiene vida que se adapta y cambia dependiendo del grupo de personas que lo usen hasta manifestarse de maneras distintas en grupos distintos, el lenguaje que usamos con nuestros círculos de amigos no es el mismo que usamos con nuestra familia, por ejemplo.

Esto se hace notar sobre todo en la juventud, se dice que cada generación tiene su lenguaje, quizás expresiones como  Macanudo ,  Quemar llanta  o  Mongui  le pueden traer recuerdos a más de uno que vivió su juventud en la década de los 80. Pero a los que son de los 90 igual les suenan más lejanas incluso un poco  carcas .

En la España actual hay un tipo de lenguaje que quedará impreso en la mente colectiva

Laura, 29 años. Psicóloga. Su mayor sueldo: 600 euros como camarera. Terminó la carrera en 2009, y ha opositado 3 veces sin éxito. La última vez que suspendió: optaba a una de las 141 plazas para 3.700 aspirantes. “Por un trabajo de mileurista daría lo que fuera”.

de toda una generación que vivió esta época de crisis económica. Conceptos como  prima de riesgo ,  euribor  o desahucio nos seguirán trayendo malos recuerdos durante toda nuestra vida. Uno de los conceptos de moda, desgraciadamente, es el de  trabajo precario , definido por los bajos salarios, a veces incluso inexistentes, trabajadores sobrecualificados y aprendices y becarios haciendo tareas que trabajadores remunerados deberían hacer.

Los pocos afortunados que pueden encontrar trabajo hoy en día se ven abocados a aceptar casi cualquier condición que la empresa ponga encima de la mesa.

 Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador. Ahora pues, venid, y matémosle y echémosle en una cisterna, y diremos: Alguna mala bestia lo devoró; y veremos qué será de sus sueños. […] Sucedió, pues, que cuando llegó José a sus hermanos, ellos quitaron a José su túnica, la túnica de colores que tenía sobre sí; y le tomaron y le echaron en la cisterna; pero la cisterna estaba vacía, no había en ella agua. ” Gn. 37:19-24

La vida de José estaba destinada a grandes metas, Dios mismo se lo había revelado en una serie de sueños donde le daba a entender que él sería el principal de su familia. Sueños que el joven José, igual por ingenuidad, no se calló sino que compartió abiertamente con su familia provocando la ira de su padre y de sus hermanos, los cuales le odiaban directamente.

Los hermanos de José no se caracterizaban precisamente por su buen hacer, y lo demostraron al urdir un plan que acabó con José en Egipto siendo vendido con esclavo a un oficial del ejército de Faraón.

El joven con un futuro prometedor se ve abocado a un empleo de esclavo. Donde aquel futuro tan brillante parece un mal sueño del pasado.

Muchos jóvenes pueden hoy en día sentirse como José. Durante su época de estudiantes forjaron ilusiones y esperanzas de poder realizarse y prosperar en el mundo laboral, les hicieron creer que si se esforzaban y estudiaban se comerían en el mundo pero ahora que han llegado el momento de asomarse al mundo laboral y se encuentran atrapados en un empleo muy lejos de sus expectativas y con la sensación de nunca evolucionarán hasta donde habían pensado.

¿Cómo se plantea un joven la vida en esta situación? ¿Qué hacemos ante esta situación injusta? ¿Cómo responde un hijo de Dios?

 Mas Jehová estaba con José, y fue varón próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio. Y vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano ” Gn. 39:2-3

La Biblia nos dice que Dios está en la vida de José, pero no sólo está de manera testimonial, o porque el escritor estuviera inspirado. Dios se hace visible en el día a día de José. Esta manifestación de Dios no ocurría porque le diera pena la situación de este joven, sino porque José buscaba a Dios y seguía sus mandamientos. No vemos en ningún momento resentimiento en su vida, vemos una vida confiada y que acepta la voluntad de Dios en todo momento a pesar de las dificultades.

Nunca debemos caer en el resentimiento, quizás por nuestra naturaleza humana intentamos buscar un culpable cuando algo malo nos ocurre. Pero no debemos culpar a Dios, a nuestros padres, ni a la sociedad, ni si quiera a nosotros porque el resentimiento es una pesada losa que si nos aferramos a ella lo único que logrará es hundirnos. En ningún momento de su vida vemos a un José resentido, ni dolido, es un verdadero ejemplo de aparcar el resentimiento, y José tenía razones para estar resentido, para esforzarse en la tarea donde Dios le había puesto.

En todo momento vemos a un José que confía plenamente en la voluntad de Dios en su vida. Cuando confiamos plenamente en Dios, Él se manifiesta en nuestra vida y es visible para aquellos que nos rodean, podemos estar en un trabajo mal pagado y en el cual nos sentimos poco valorados, pero Dios se manifiesta aún en los trabajos que los seres humanos infravaloramos.

 Ella lo asió por su ropa, diciendo: Duerme conmigo. Entonces él dejó su ropa en las manos de ella, y huyó y salió. ” Gn. 39:12

De tantas veces que leemos las historias de la Biblia podemos llegar a infravalorarlas y hacer de menos actitudes tan transgresoras como la que tuvo José en este momento.José se rebeló contra un sistema injusto donde el poderoso imponía sus normas morales a sus subordinados, en este caso la mujer de Potifar quiere acostarse con José y disfrutar de un esclavo joven, usa su posición de autoridad para forzar las normas morales de José, que eran conocidas por todos. Ante esta actitud José no cede y prefiere huir.

Este gesto, esta simple negativa a ceder transmite mucha más teología que cientos de predicaciones insípidas y cargadas de  chiclés.  José demuestra una integridad plena, en primer lugar con Dios pues prefiere las consecuencias de ofender a su dueña a ofender a Dios. En segundo lugar demuestra su compromiso total con su jefe, Potifar. José podía odiar y buscar hacer daño al hombre que lo había esclavizado, pero en lugar de eso decide respetar sus normas, su casa y a su esposa.

Otra de las características de los empleos precarios es la situación de ilegalidad que en muchas ocasiones las empresas obligan a sus empleados, ante las cuales es necesario que el joven cristiano responda con integridad, no hay ninguna justificación que no excuse de no cumplir con la legalidad. Ser íntegro no es una garantía de que nos vayan bien las cosas, más bien suele ser lo contrario, José por aferrarse a esta integridad acabó en la cárcel de forma injusta, nosotros podemos acabar despedidos, o amenazados con el despido.

Ellos le dijeron: Hemos tenido un sueño, y no hay quien lo interprete. Entonces les dijo José: ¿No son de Dios las interpretaciones? Contádmelo ahora.” Gn. 40:8

Una joven promesa con un futuro esperanzador que acaba en la esclavitud por la envidia de sus hermanos. Un gran trabajador acosado por una de sus jefas ante lo cual prefiere mantenerse íntegro y no ceder, decisión que le lleva a una falsa acusación de intento de violación y a la cárcel.

Ante este panorama en su vida muchos renunciarían a seguir confiando en Dios, pero José sigue reconociendo el poder de Dios. Reconoce que Él es el único que puede dar las interpretaciones, le da el lugar más importante, el primero.

Es necesario que a pesar de que nos sintamos como funambulistas haciendo equilibrios a cientos de metros del suelo nunca dejemos que nuestras prioridades se inviertan. Dios es el primer lugar, de él son los sueños, por eso José estaba tan confiado en Dios, porque sabía que su momento llegaría. Dios debe ser tener el primer lugar en nuestra vida, seamos esclavos, trabajemos en una cárcel en la que nos encontremos presos o tengamos un trabajo que odiemos.

 Entonces se acordó José de los sueños que había tenido acerca de ellos ” Gn. 42:9

La historia de José, como las buenas historias de Hollywood, termina con un final feliz, Un final de perdón y de reencuentro, con un climax en el abrazo de José y su amado padre Jacob. Pero también es un final de promesas cumplidas. Después de toda una vida de trabajos precarios Dios cumple su promesa y José se convierte en esa persona trascendental en al vida de su familia que la acaba salvando del hambre.

Puede que nos sintamos perdidos como Laura I. ( foto de arriba ), o que sintamos que nuestra situación laboral es injusta, con un trabajo que apenas nos llega para vivir. Pero debemos depositar nuestra confianza en Dios dejando que Él se manifieste en nuestro día a día porque Él tiene un plan para nuestra vida. Sé que suena utópico, pero esta utopía fue una maravillosa realidad en la vida de un joven que tuvo que sobrevivir durante muchos años con un empleo precario.

Adolescencia, elegir en un cruce de caminos.


Segundo artículo de serie sobre el joven cristiano y la realidad del trabajo que se publica en Protestante digital.

La semana anterior hablábamos  sobre el sentido del trabajo en la vida del cristiano , cuál era el propósito de Dios sobre el trabajo y como el pecado lo distorsionó. Llegamos a la conclusión de que cuando trabajamos y nos esforzamos (aunque no seamos remunerados por ellos) reflejamos a Dios y le damos gloria.

Hoy seguimos con esta serie de artículos sobre el trabajo y el joven cristiano trasladándonos al origen, no al momento en que empezamos a trabajar, ni siquiera al que buscamos trabajo sino al momento que elegimos en qué dirección va a ir nuestra vida en todos los sentidos, incluido el laboral, me refiero a la adolescencia.

La adolescencia no deja indiferente a nadie, si le pidiéramos a nuestros mayores que echaran su vista atrás a su adolescencia a algunos les traerá recuerdos de una buena época, quizás mejor que su vida actual, para otros serán recuerdos un poco tortuosos. Pero todos estarían de acuerdo en la importancia de la adolescencia como, quizás, la etapa más decisiva de la vida de una persona, no tanto por la responsabilidad de las decisiones que se toman, porque más que responsabilidad muchas veces es una época de irresponsabilidad, sino más bien por la influencia que estas decisiones tienen a lo largo del resto de nuestra vida.

Muchos de los hombres y mujeres que se dedican a la obra de Dios tomaron sus decisiones en la adolescencia, parejas que siguen juntas después de 50 años de casados se formaron en la adolescencia, muchos jóvenes que abandonan la iglesia lo hacen en esta etapa de la vida. Es un momento clave en nuestra vida.

¡Qué decir de nuestra vida laboral! La adolescencia es el momento elección, y para muchos jóvenes es un trauma decidir que van a estudiar y a qué nivel quieren llegar. A los 14-15 años en 3º/4º de E.S.O. los chicos tienen que decidir qué camino escoger en su vida, bien una formación profesional o cursar bachillerato puede que con vistas a entrar en la universidad. Ante esto pueden surgir en el joven múltiples preguntas: ¿Qué estudiar si aún no sé a qué quiero dedicarme? ¿Por qué ir a la universidad si las personas que terminan de estudiar no encuentran trabajo? ¿Por qué esforzarme si lo más probable es que acabe sin encontrar trabajo? ¿Por qué buscar la excelencia en mis estudios si vivimos en un país donde el que llega más lejos no es el que más se esfuerza sino el que mejor “ colocado ” sale o más aprovechado es?

 Pasando de allí un poco más adelante, vio a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, también ellos en la barca, que remendaban las redes. Y luego los llamó; y dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, le siguieron. ” Mr. 1:19-20

Cuando nos planteamos qué estudiar, por donde dirigir nuestro camino debemos tener claro que por encima de todo Dios quiere que le sigamos. Si nos fijamos en los discípulos que escogió Jesús a él no le importó su currículum, había pescadores (Jacobo, Juan o Pedro), recaudadores de impuestos con fama de corruptos (Mateo) o nacionalistas fanáticos (Simón el Zelote) lo realmente importante no eran a que se dedicaban para mantenerse sino la labor que iban a realizar bajo la dirección del Espíritu Santo.

De la misma forma Dios nos busca a nosotros sea cual sea nuestra profesión, porque lo verdaderamente importante es lo que Dios puede hacer a través nuestra en la vida de las personas que nos rodean. Cuando nos planteamos nuestro futuro no debemos buscar el éxito sino la relevancia. Exitoso nos habla de admiración, de ser destacado entre los que nos rodean, el éxito siempre va acompañado de cumplir los estándares deseados por las personas que nos consideran exitoso. En cambio relevancia nos habla de marca, de dejar huella en la vida de las personas que nos rodean. Podemos ser relevante allá donde estemos aunque nuestro trabajo no tenga el  glamour  de otros con más renombre, por ejemplo un ama de casa puede ser relevante en la vida de la familia, de la misma forma que un político en la vida de un país. Cuando el pecado llegó al mundo distorsionó la realidad de la función del trabajo lo más importante dejó de ser cumplir la voluntad de Dios para convertirse en lo que los seres humanos más ambicionan el poder y el éxito.

 David   sirvió a su propia generación conforme al propósito de Dios ” Hc. 13:36

David representa las dos caras de esta moneda, fue un hombre de éxito en todo lo que hizo, pero lo más importante no fue lo que ha llegado a nosotros sino la impronta que dejó en su generación, en aquellos hombres desesperados que guió en Adulám ( 1 Sam. 22:1-2), en aquel tullido Mefiboset al cual dignificó cuando estaba condenado al ostracismo ( 2 Sam. 9:1-13) o defendiendo aquella ciudad de Keila que ni el propio rey Saúl se molestó en ayudar ( 1 Sam. 23:1-5).

Debemos tener claro que aunque no tengamos decidido qué estudiar si tenemos que tener claro que Dios quiere que nos gastemos en Él. Que usemos de nuestras fuerzas y de nuestro tiempo para hacer lo Él tiene planeado en nuestra vida, para servir a nuestra generación.

La elección de nuestra profesión debe estar marcada por este pensamiento. Debemos buscar a Dios y pedirle que él nos guíe en la elección. Esto es algo personal de cada uno porque elegir iniciar unos estudios es fácil, lo difícil y lo que nos va a llevar más esfuerzo es acabarlos. Por eso son tan importantes los buenos consejos en este momento y aquí entra la labor de los padres, hermanos mayores y líderes de jóvenes. Es el momento donde Dios puede guiarnos a través de la experiencia de personas que ya han pasado por este tipo de experiencias. El consejo personal es un arma muy poderosa en la vida de los jóvenes, por eso debe ser prioritario en la iglesia y en la familia invertir tiempo en dar buenos consejos a nuestros jóvenes.

Dios nos ha hecho a todos diferentes y debemos conocernos para saber qué estudios podemos afrontar y cuáles no, pero no viendo esto con un demérito sino teniendo claro que todo trabajo es de valor y lleno de significado para Dios. Para Él no existen trabajos de primera ni de segunda, sino que existen personas que se esfuerzan para hacer su labor de manera excelente y otras que no.

 Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas. ” Js. 1:9

Vivimos en un país donde no sólo hay falta de trabajo sino que el que triunfa en él suele no ser el mejor sino el que tiene un “ padrino ” que le ayudeo el que más “ listo ” sea en su puesto de trabajo. Ante esta perspectiva un chico puede plantearse la conveniencia de esforzarse o no en sus estudios. “ ¿Para qué? si luego no vale la pena ” podrá preguntarse más de uno.

Pero la verdad es que la excelencia ( Superior calidad o bondad que hace digno de singular aprecio y estimación algo ) es una forma de alabanza a Dios. No nos esforzamos por contentar a nuestro jefe, ni para que nuestro profesor nos dé una palmadita en la espalda, nos esforzamos porque nuestro Dios no se merece nada menos que lo mejor en cada una de las áreas de nuestra vida, esto es muy idealista pero es lo que Dios pide de nosotros.

Cada uno somos diferentes y puede que igual que pasaba en  la fábula de Esopo nuestro 100% sea correr a la velocidad que iba la tortuga mientras que para nuestro compañero de clase el 100% sea correr a la velocidad de la liebre y puede que contrariamente a la fábula la liebre llegue primero, pero nosotros habremos dado gloria a Dios porque lo que Él nos pide es que nos esforcemos con todo lo que tenemos.

Ante esta etapa tan decisiva es imprescindible que como jóvenes cristianos tengamos claro que nuestro llamado es a servir a Dios con todos nuestros dones y capacidades, independientemente de los que cual vaya a ser nuestra profesión. Aprendamos a valorar los consejos de personas que han pasado por las mismas decisiones que nosotros y esforcémonos con todas nuestras fuerzas en todo lo que hagamos.

 Todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor ” Col. 3:23

El discípulo al cual Jesús amaba.


Cuando hablamos del amor de Dios hay un nombre que nos viene a la cabeza, el apóstol Juan. El amor es el tema central de tanto su evangelio como de sus cartas pastorales. De sus escritos sacamos continuamente la necesidad de amarnos los unos a los otros, del amor como una marca del verdadero hijo de Dios o del amor como la forma de vida de los hermanos en la iglesia.

Juan es capaz de hablar de este amor no sólo porque lo hay visto en Cristo, o  porque haya sido capacitado por el E.S. Juan es capaz de hablar de este amor porque lo ha vivido y lo ha sentido y ha visto los efectos de este amor en su vida.

Esto lo vemos en su propio evangelio donde Juan evita nombrarse a sí mismo en ninguna ocasión, pero cuando tiene que hacerlo, en la parte final del libro lo hace bajo un “apodo” muy clarificador “el discípulo al que Jesús amaba” lo hace hasta en cinco ocasiones.

La primera de ellas la encontramos en Jn. 13:21-26. La última cena de Jesús empieza con una nota aclaratoria del propio Juan (Jn. 13:1) donde dice que “habiendo amado a los suyos, los amó hasta el final” vemos que cuando tiene que recordar aquellos momentos, cuando tiene que hablar sobre lo que pasó en esa pascua. Juan sólo puede recocer que fue el amor lo que llevó a Jesús a hacer lo que hizo. En primer lugar tomo el sitio que nadie quería, lavar los pies de todos los allí presentes. Acto seguido después del lavar su cuerpo, les enseña acerca de la humildad y el amor, de la necesidad de lavar su vida de egoísmo y de la búsqueda de los primeros lugares, lección que el propio Juan y su hermano Jacobo tuvieron que aprender con una reprimenda de Jesús (Mr. 10:35-45) cuando le pidieron poder sentarse a su izquierda y su derecha. Jesús les recuerda que sólo el que sirve a los demás puede considerarse importante en el reino de Dios.

Estando en esa cena tan tensa, porque luego Jesús va a afirma que uno de ellos lo va a entregar dejando a los discípulo sin palabras porque no entendían que pasaba, Juan se declara el siervo al que Jesús amaba. Juan se siente amado al verse cuidado por su Pastor, por su maestro. Jesús, la persona que guía la vida de Juan se enfrenta al momento más duro de su existencia y aún así aparta tiempo para cuidar de su rebaño. Juan echando la vida atrás no puede sentirse otra cosa que amado por Jesús, amado porque tomó la posición que su orgullo le impidió toma, amado porque Jesús cuidó de su vida espiritual enseñándole que es lo que Dios esperaba de él acerca de la humildad y el servicio a los demás.

Juan se siente como esa oveja que es llevada con esfuerzo a buenos prados para comer del mejor alimento para su vida. “Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.” Sal. 23:1-3

La segunda ocasión en que Juan habla de si mismo como el discípulo que Jesús amaba lo encontramos en la cruz  Jn. 19:26-27. Desde Getsemaní todo ha sido confusión, traición, carreras y nada para entender. El maestro sobre el que hace apenas unas horas recostaba su cabeza ahora está colgado en una cruz muriendo de la manera más cruel. Juan está allí para verlo y en ese instante Jesús le pide que cuide de su madre. Tarea que Juan cumple de inmediato porque “Desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa”.

En ese momento reinaba la confusión entre los discípulos, muchos huían, Pedro había negado a Jesús. Ninguno entendía lo que estaba pasado. ¿Estaba su maestro fracasando?. Pero a pesar de esa circunstancia Juan se siente amado al ser comisionado por Dios para una tarea tan importante como es la cuidar a su madre. Juan se siente amado, porque se siente valorado por Jesús, al encargarle aquella tarea, Juan siente que con su esfuerzo puede obedecer la voluntad de Dios y hacer algo por una persona necesitada, en este caso una viuda.

Los seres humanos nos sentimos valorados a través de nuestra utilidad, cuando somos útiles, cuando hacemos algo que resulta beneficioso, sobre todo cuando es beneficioso para una persona que realmente lo necesita, como era esta madre que estaba viendo como crucificaban cruelmente a su hijo.

La tercera ocasión ocurre en Jn. 20:1-9Cuando toda esperanza se encuentra perdida, cuando los discípulos se escondían porque tenían miedo de que fueran a por ellos de la misma forma que fueron a por Jesús. Cuando pensaban que todo lo que quedaba de su Maestro, de aquel del cual pensaban que era el Cristo, era un cadáver torturado en una tumba. María Magdalena llega corriendo a decirles que habían robado el cuerpo de Jesús. Dos discípulos, Pedro y Juan, corren llegando antes Juan, pero no se atreve a entrar sino que es Pedro, el impetuoso y valiente el que entra primero. Pero cuando Juan entra la Biblia nos dice que “Entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó”. Juan vio los lienzos que envolvían a Jesús y creyó que había resucitado, creyó en las palabras que el propio Jesús “Y comenzó a enseñarles que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días” (Mr. 8:31) donde anunciaba su propia muerte, pero también que iba a resucitar al tercer día.

Juan no pasa por el mismo proceso de incredulidad que otros discípulos como Tomás “Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.” (Jn. 20:25). Sino que al ver aquellos lienzos bien puestos a un lado, dando claro testimonio de que el cuerpo no fue robado sino que tuvo que ser resucitado, creyó.

Juan se siente amado al ver que Jesús cumple sus promesas. Juan se siente amado porque su Maestro cumplió su palabra de resucitar. Aunque ni él ni sus otros diez compañeros lo esperasen, habían perdido la esperanza, pero en mitad de esa desesperación y de no saber bien que hacer, mezclado con el temor a que a ellos les pasase lo mismo.

La cuarta ocasión donde vemos a Juan autodefinirse como el discípulo al cual Jesús amaba es en (Jn. 21:1-14) A pesar de creer en su resurrección y de haberlo visto en dos ocasiones los discípulos siguen confusos y nos saben bien que hacer, están un poco perdidos y Pedro el impetuoso decide ir a pescar, igual porque no soportaba el echo de estar parado sin hacer nada. El resto de discípulos le sigue. Jesús aparece para volver a hacer un milagro, esta vez una pesca milagrosa. Pero nadie se da cuenta de que es Jesús hasta que “el discípulo al cual Jesús amaba lo identifica”. El Maestro al que durante tres años acompañaron por toda la tierra de Judá desde su muerte y resurrección se había convertido en una persona esquiva, que sólo se aparecía en determinadas ocasiones, por eso sus discípulo se encontraban perdidos.

Pero lo que choca a los discípulos, lo que les hace perder el habla es lo que Jesús estaba preparando en la orilla. Les estaba preparando una comida, un pez. El cual compartiría con ellos. El Dios Señor del universo que murió y lo habían visto, que resucitó y lo habían visto estaba de nuevo sirviendo a sus discípulos.

Juan se siente amado porque se siente guiado por Jesús. A pesar de que Jesús ha cambiado, ya no es la persona física que les guiaba físicamente por palestina y que les iba corrigiendo y enseñando, es esta nueva etapa sigue estando a su lado.

(Jn. 21:20-24) Llegamos al final del libro, a los últimos compases de la estancia de Jesús con sus discípulos. Jesús da las últimas instrucciones a sus discípulos. Vemos a Jesús comisionando a Pedro para que sea un siervo fiel. Juan aclara un mal entendido que se propagó en las iglesias, pero sobre todo vemos misión. Jesús enviando a sus discípulos.

Juan, aunque Jesús no le dijo directamente cual era su papel sabía que debía ser testigo de todas estas cosas que habían pasado, sabía que no debía callarse ni dejar que otros difundieran mentiras acerca de lo que pasó con Jesús. Juan usa estos últimos versículos de su evangelio para aclarar cual es el propósito de este libro “dar testimonio de estas cosas”. Juan se siente amado cuando es un testigo fiel de su maestro. Es un poco raro, sentirse amado cuando eres tu el que haces algo, pero Juan se siente amado porque está cumpliendo la voluntad de Jesús. Para esto lo seleccionó, para esto estuvo enseñandole y corrigiendole durante tres años. Para esto lo acogió en su seno íntimo. Para que fuera un testigo fiel de lo que había pasado y que fuera un pastor de otros como Jesús lo había sido de Él.

No todas estas circunstancias son felices, no todas son éxitos, hay lágrimas, hay desesperación, hay momentos en lo cuales Juan no sabe que va hacer, se siente perdido, con cuando estaban en el lago Tiberias, o en la cruz. Pero en todas esas circunstancias Juan se siente amado por Dios igual en ese mismo momento no se dio cuenta, pero cuando echa la vista atrás y escribe su evangelio se da cuenta, ve el amor de Cristo en cada situación, el mismo amor que nos pide a nosotros, el mismo amor que enseña en sus cartas.

De la misma forma que Juan, nosotros podemos vernos en momentos oscuros, en momento donde no entendamos lo que está pasando, en momentos donde nos da ganas de salir corriendo, pero demos confiar en que en todo momento que Cristo nos ama. Puede que nos sintamos cerca de Dios como Juan en el aposento alto, o en un momento duro como el apóstol en la crucifixión de su maestro o incluso perdidos, pero debemos saber que en toda circunstancia somos “Los discípulos amados por Dios“.

La vid verdadera (II).


En en anterior post iniciamos una reflexión sobre Jn. 15:1-17

El ejemplo de la viña es un ejemplo perfecto para la vida cristiana porque nos habla de algo vivo, algo que crece, que necesita mantenimiento. Sólo el que permanece en la vid es el que lleva fruto. Permanecer en él es una tarea de los cristianos. La palabra permanecer tiene el significado de quedarse o persistir. De persona que como hemos visto no se ha ido a otras vides no verdaderas. El hecho de permanecer constituye una evidencia de que la salvación ya ha tenido lugar (1 Jn. 2:19). El fruto o evidencia de salvación es la permanencia y la continuidad en el servicio a Él y en su enseñanza. La permanencia nos aleja de la idea del decisionalimo, muchas veces podemos creer que sólo con que una persona afirme que es salvo ya es salvo y olvidamos la importancia de la permanencia en Dios, de aferrarse a él, a sus palabra, a sus promesas, a sus mandamientos, en los buenos momentos y en los malos. Pero esto aunque parece que es mérito de los pámpanos, o sea mérito nuestro básicamente ocurre por el poder de la Palabra de Dios (v. 3, 7)

Lo único que tiene poder para arraigar la vida de los pámpanos en la vid es la Palabra de Dios. “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.2 Ti. 3:16. Sólo la palabra de Dios tiene la capacidad para transformar nuestras vidas y hacerlas dar frutos, nosotros sólo no podemos porque como hemos visto separados de Cristo no podemos hacer nada.

El versículo 7, es un compromiso mutuo “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis y se os será hecho”. El pámpano y la vid tienen un compromiso mutuo uno se compromete a dar los nutrientes, a dar sabia, a dar vida, otros se compromete a dar fruto. De la misma forma entre Cristo y sus discípulos, nosotros hay un compromiso. Nosotros nos comprometemos a permanecer en él, a ser fieles a pesar de que las circunstancias sean adversas (Jb. 23:10-12), a pesar de lo mal que lo estaba pasando Job permanece, este es el tipo de permanencia que Dios busca. A esta permanencia hay que sumarle el que las palabras de  Jesús deben permanecer en nosotros. Y de nuevo tenemos con nosotros la palabra permanecer que nos trae la idea de persistir de mantenerse en el tiempo, “Instruye al niño en su camino y aunque fuera mayor no se apartará de élPr. 22:6 Esta es la idea interiorizar la palabra de Dios hasta el punto de que nos acompañe en todo nuestro camino a lo largo de nuestra vida.

Sólo el que permanece es el que lleva fruto.

Esta permanencia en Cristo nos lleva al versículo 10Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor” A la verdadera sabia que une la vida de los pámpanos y de la vid el amor. (Jd. 21) El amor de Dios debe regular la vida de los cristianos, de nuevo permaneciendo en él, que nos habla de usarlo en todo momento.

Si la Palabra es la herramienta del Padre, del labrador el amor es la sabia que fluye desde la raíz pasando por el tronco hasta llegar a las ramas (los pámpanos).

En el versículo 12 Jesús pasa usarlo como un mandamiento no es que podemos amarnos o no, es que los cristianos estamos obligados amarnos los unos a los otros y en el momento en que esto no pasa, en el momento que no amo a mi hermano estoy desobedeciendo un mandato directo de Dios. No hay excusas para este mandamiento porque el ejemplo es Jesús mismo, él mismo se da de ejemplo (1 Jn. 3:16), el amor en la relaciones que tenemos entre los hermanos es la gran diferencia entre las relaciones en una iglesia verdadera y el resto de la sociedad, porque este amor, como nos dice 1 Cor. 13El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.” Nuestra forma de vida debería ser este amor, este amor que nos lleva a amar incondicionalmente a nuestros conocidos, que nos lleva a esforzarnos por ayudarles a cambiar en sus vidas, que nos lleva a darlo todo porque conozcan a Cristo. El amor de Cristo por los demás es lo que le lleva a entregar su vida en una cruz, porque “habiendo amado a los suyos, los amó hasta el fin”.

Nuestro amor con nuestros hermanos, en la iglesia, debería ser así, como muestra de nuestra vida cristiana. Pero muchas veces nuestro viejo hombre, nuestra naturaleza tapa este amor y nuestras iglesias no son el nido de amor de Dios que deberían ser sino todo lo contrario, por eso debemos esforzarnos, por expresar ese amor que Jesús mostró, permanecer en él en los momentos más duros, como los que hemos visto de Job y marcar la diferencia en una sociedad que no es ni sufrida, ni benigna, sino envidiosa, jactanciosa y todo lo demás.

Para Jesús el ejemplo de amor supremo es el de una persona que da su vida por sus amigos, que da su vida por otras personas. Esta es una referencia a la evidencia y expresión suprema del amor de Jesús (v. 12), su sacrificio y muerte en la cruz. Los cristianos están llamados a ejemplificar la misma clase de entrega sacrificada los unos por los otros, aún si ese sacrificio implique perder la vida en imitación al ejemplo de Cristo (1 Jn. 3:16).

El resultado de esta vida en cristiana la tenemos en el versículo 11Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.” Lo cual parece un fin bastante hedonista, el gozo propio, pero es que cuando una persona permanece en Cristo, permaneciendo la Palabra en él y tiene este amor que el Padre y el hijo tienen, que el labrador y la vid tienen el uno para con el otro todas sus peticiones están acorde con la voluntad de Dios, porque tendrá un corazón conforme a Cristo. El gozo es el símbolo supremo del cumplimiento de la voluntad de Dios, cuando cumplimos con nuestra labor hay gozo. “este es mi hijo amado en el tengo complacencia” El padre obtiene satisfacción de ver que su hijo es obediente y cumple su voluntad a pesar de que esa voluntad sea morir en una cruz. De la misma forma nuestro Padre es glorificado y obtiene gozo cuando nosotros hacemos su voluntad a imagen de su hijo. El hijo obtiene gozo porque nosotros imitamos su amor. Nosotros obtenemos gozo porque hacer la voluntad de Dios es la única manera de obtener todos los verderos de Cristo, ser verdaderamente libre, ser verdaderamente amado, tener la verdadera luz que ilumine nuestra vida.

Que este gozo símbolo de que permanecemos en Cristo y hacemos su voluntad, se manifieste en nuestra vida. Permaneciendo arraigados en el igual que las ramas o pámpanos lo están en la vid, llevando fruto y teniendo al amor como el vínculo común en nuestra vida.

¿Quién tiene razón? Introducción.


¡Aquellos que desean vivir en paz son capaces de mostrar gracia otros sin esperar nada a cambio! El aliciente continuo de estas personas es la bondad y el poder de Jesucristo. A lo que añaden Su amor, misericordia, perdón, fortaleza y sabiduría. Dios no sólo se deleita en mostrar Su gracia través de estas personas que anhelan y buscan la paz, sino que también usa a las personas que con paz disipan la ira, crecen en sabiduría, promueven la justicia, y favorecen el arrepentimiento y reconciliación.

Cada vez que los cristianos aprovecha la oportunidad de buscar la paz por medio del conflicto, están fortaleciendo sus relaciones, además de preservar valiosos recursos, y testificar con sus propias vidas del amor y poder de Jesucristo.

La meta de este estudio es proveernos de un método sencillo pero extenso que nos ayude a resolver conflictos. Es un método eficaz ya que se basa exclusivamente en la Palabra de Dios. Este método facilita no sólo resolver diferencias de carácter cotidiano, sino que también puede resolver otros conflictos abrumadores.

La siguiente conferencia fue dada entre el 1-3 de Febrero de 2013 en Toral de los Guzmanez, en el ámbito de las conferencias bíblicas Berea. El conferenciante es Michael Mahoney.

Conferencia 1: ¿Quién tiene razón? Introducción.