Empezamos el capítulo 2 centrándonos en aquellos que juzgaban a otros (v. 1), una referencia que Pablo hacía a los judíos que poseyendo la ley y creyéndose libres de cualquier castigo por cumplirla criticaban a los gentiles, hermanos suyos en la iglesia de Roma, por ser pecadores. A través de los primeros once versículos vemos como Pablo explica que ellos también son culpables y la ley señala ese pecado que hay en sus vidas y en consecuencia les condena. Entonces puede surgir una pregunta, ¿Qué pasa con aquellos que no han crecido bajo la ley de Moisés? ¿si la ley señala el pecado ellos están libres por no tenerla? ¿Son acaso justos los gentiles por no tener una ley que les acuse?

Pablo se va a encargar  de ellos a partir del v. 11 declarando que Dios no hace acepción de personas, los gentiles ha recibido también las revelación de Dios así que también serán juzgados como los judíos.

A partir del versículo 12, una vez que ha llamado la atención y acusado a aquellos que se creen libres de juicio, Pablo va a explicar porque todos son juzgados, va argumentar cual es la base de esta acusación. Es necesaria esta explicación porque a lo largo de la historia ha habido dos grupos de seres humanos a los que se le ha revelado la ley, los judíos, y a los que no, los gentiles. Pablo acabó el párrafo anterior haciendo referencia a ellos. Entonces surge una pregunta ¿Cómo se puede aplicar el mismo juicio a dos grupos de personas distintos donde a unos se le han mostrados las normas y a otro no?. Pablo para ello va a usar los versículos del 12 al 15 para mostrar como una persona da igual de que época es condenada por su propio pecado y necesita el evangelio para poder salvarse.

Todas las personas del mundo acaban siendo juzgadas no sólo las que oyen la ley (v. 13) porque la ley de Dios está en el corazón de todo ser humano. Lo que acaba haciendo estos textos es afirmando que ninguna persona tiene excusa los que están bajo la ley (o hemos oído la palabra de Dios) seremos juzgados por ella. En cambio los que no han oído la palabra de Dios su propia naturaleza la lleva a hacer “la ley” lo que significa que cuando cumplen las normas de Dios la propia conciencia les declara que están haciendo algo 1bueno. En el caso de que hagan algo malo su propia conciencia les acusa de que su comportamiento no es correcto. El ser humano natural tiene un sentido de lo que es bueno, es su ley eso será lo que les acuse en el día del juicio. En resumen, no tienen excusa.

Para ser acusado en un juicio hay una ley que debe ser incumplida, una norma que se ha ignorado, los conocedores de la ley rompemos o transgredimos las leyes de Dios que nos llegaron por el oír. Las personas que están sin ley transgredieron la ley de Dios que su propia conciencia les explica e indica. Por eso Pablo termina haciendo referencia al futuro juicio de Dios (v. 16), llegado el momento todos los seres humanos estaremos delante de Jesucristo y se revelarán “los secretos de los hombres“, o sea, los pensamientos íntimos y las revelaciones de nuestra conciencia, eso sentenciará a aquellas personas que nunca recibieron la revelación de Dios a través de una predicación, de una ley o de una Biblia.

 

 

Un comentario en “¿Y los que no están bajo la Ley? (Ro. 2:12-16).

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