¿Por qué la Biblia? IV La necesidad.

¿Por qué la Biblia? IV La necesidad.

Empezamos este estudio haciéndonos una pregunta ¿podemos conocer a Dios? Llegábamos a la respuesta de que sí podemos, porque Él se ha mostrado a nosotros. En el siguiente estudio veíamos como Él se había mostrado a lo largo de la historia hasta llegar a la revelación definitiva que es la Biblia.

Pero entonces podemos llegar a una pregunta ¿Por qué importa lo que diga la Biblia? Lo que creemos de la Biblia va a determinar cómo vamos a ver el resto de nuestra realidad. Lo que creamos de la Biblia determinará lo que creemos de Dios, de Jesús, de la Iglesiapsicologia, de nuestra sociedad de nuestra familia. Responder a esta pregunta es de vital importancia.

Así que empezamos con la autoridad que Dios le había dado, que es la misma que si Dios pronunciase hoy sus palabras. Así que desobedecerla o rechazarla es desobedecer y rechazar a Dios.

Hoy nos vamos a plantear la necesidad que como seres humanos tenemos de la Palabra de Dios.

NECESIDAD

La necesidad de la Palabra de Dios se puede definir como sigue: Tener necesidad de la Palabra de Dios quiere decir que necesitamos la Biblia para conocer el evangelio, para mantener la vida espiritual y para conocer la voluntad de Dios, pero no la necesitamos para saber que Dios existe ni para saber algo en cuanto al carácter de Dios y sus leyes morales.

La Biblia es necesaria para conocer el evangelio: (Ro. 10.13-17) Esta afirmación sigue la siguiente línea de razonamiento: 1. Da por sentado que uno debe invocar el nombre del Señor (de Cristo) para ser salvo. 2. Una persona sólo puede invocar el nombre de Cristo si cree en Él. 3. Nadie puede creer en Cristo a menos de que alguien le hable de Cristo. En conclusión, la fe que salva viene por el oír el mensaje del evangelio que viene a través del mensaje de Cristo.

La salvación sólo llega a través de Cristo, no hay otro camino que creer Jn. 3.18El que cree en Él no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios”. La Biblia es necesaria para nuestra vida porque es necesaria para la transmisión del evangelio. ¿Cómo conoceremos el evangelio si tenemos a la Biblia para que nos lo muestre? es el punto de partida. No es posible llegar a tener una fe que salva aparte del conocimiento específico de las palabras de la promesa de Dios.

La Biblia es necesaria para mantener la vida espiritual: Jn. 4.4  “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios” Nuestra vida espiritual se mantiene mediante la alimentación regular con la Palabra de Dios de la misma manera que el pan (alimentos comunes) nos mantiene físicamente. De esta manera descuidar este encuentro regular con la Palabra de Dios es perjudicial para la salud espiritual. Dt. 32.47Porque no es una palabra inútil para vosotros; ciertamente es vuestra vida. Por esta palabra prolongaréis vuestros días en la tierra adonde vosotros vais, cruzando el Jordán a fin de poseerla.”. Pedro la compara con la leche que toma un recién nacido 1 P. 2.2. La Biblia es necesaria para mantenernos y crecer espiritualmente, porque sólo ella tiene el poder para hacerlo.

La Biblia es necesaria para el conocimiento certero de la voluntad de Dios. Cuando hablábamos de la revelación de Dios veíamos que existe una revelación natural que nos informa acerca de la existencia de Dios. Pero esta revelación natural es limitada y no puede informarnos acerca de la voluntad de Dios. ¿Qué es lo que Dios quiere para el ser humano? Si no hubiera Palabra de Dios escrita, no podríamos tener certeza en cuanto a la voluntad de Dios por otros medios tales como la conciencia, el consejo de otros, el testimonio interno del Espíritu Santo. Todo esto puede darnos una aproximación a la voluntad de Dios más o menos confiables, pero no pueden lograr una certeza.

En cambio la propia Palabra de Dios afirma Dt. 29:29. Dios nos ha revelado sus palabras para que podamos obedecer sus leyes y por consiguiente hacer su voluntad. (Sal. 119:1; Sal. 1:1; 1 Jn. 5:3) Para tener conocimiento cierto de la voluntad de Dios, entonces, debemos buscarlo mediante el estudio de la Palabra. Por consiguiente, el conocimiento de Dios y la creación  que se obtiene de la Biblia se puede usar para interpretar correctamente la creación que nos rodea. Podemos decir que necesitamos la revelación especial para interpretar correctamente la revelación general.

La Biblia no es necesaria para saber algo acerca de Dios. Sin la Biblia podemos llegar a algún conocimiento de Dios. Podemos obtener conocimiento de la existencia de Dios y de algunos de sus atributos. Sal. 19:1 Mirar el firmamento es ver la evidencia del poder infinito, sabiduría e incluso belleza de Dios; es observar un testigo majestuoso de la gloria de Dios. A través de elementos naturales cotidianos Dios sigue mostrándose “y sin embargo, no dejó de dar testimonio de sí mismo, haciendo bien y dándoos lluvias del cielo y estaciones fructíferas, llenando vuestros corazones de sustento y de alegríaHc. 14:16-17. Las estaciones, la comida que produce la tierra y la alegría de corazón de las personas dan todas testimonio del hecho de que su Creador es un Dios de misericordia, de amor e incluso de alegría. Estas evidencias de Dios están en toda la creación que nos rodea para que las vean los que están dispuestos a verlas. (Ro. 1:19-21) la creación de Dios, el poder y su existencia es evidente pero a través de “inútiles razonamientos” se extravían y se le oscurece “su insensato corazón”.

No sólo la existencia sino también la moral de Dios Ro. 2:14-15 la conciencia de los que no creen les da testimonio de las normas morales de Dios, pero a veces esta evidencia de la ley de Dios en el corazón de los que no creen es distorsionada o se suprime. El conocimiento para dar conciencia derivado de tales fuentes nunca es perfecto, pero es suficiente para dar conciencia a las demandas morales de Dios a toda la humanidad.

En resumen, la revelación natural de Dios nos permite conocer algunas aspectos como su existencia o moral pero es sólo a la través de la revelación especial a través de su Palabra como podemos conocer la voluntad de Dios. Saber que somos pecadores y necesitamos arrepentirnos para ser perdonados por Dios. Saber que sólo Cristo puede darnos vida a través de su sacrificio. Además de decirnos como vivir vidas que den gloria a un Dios que ha dado tanto por nosotros. Esta es la necesidad de la Escritura. Es necesaria porque por nosotros mismos no podríamos llegar a saber ninguna de esas cosas.

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Te exalto (Sobre la Tierra)


Canto para Dios

melodía

TE EXALTO (sobre la Tierra)
Eclesiástico 36, 17; filipenses 2, 9-11
  DOM      FAM SOLM              DOM LAm
/:Sobre la tie     rra, tu eres Señor
     FAM    SOLM     DOM
y exaltado sobre todo Dios:/

                          SOLM
/:Te exalto, te exalto,
        FAM        SOLM  DOM
Te exalto mi Señor:/

DOM      FAM SOLM           DOM LAm
/:Sobre mi vi       da tú eres Señor
  FAM    SOLM     DOM
y exaltado sobre todo Dios:/

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¿Por qué la Biblia? III. La autoridad

¿Por qué la Biblia? III. La autoridad

En el último artículo de esta serie hablábamos acerca de las maneras en que Dios se ha manifestado a lo largo de la historia. Terminábamos aquella lista con la Biblia. La cual sirve como la más inclusiva de todas las avenidas de revelación especial, porque ella contiene de forma permanente muchos de los aspectos de las otras avenidas. Ha habido otras manifestaciones que no aparecen en la Biblia (Jn. 21:25) pero lo que Dios ha preservado hasta nuestros tiempos es lo que Dios quiere que sepamos.

Concluimos entonces sabiendo que la Biblia es la Palabra de Dios. Pero esta afirmación, repetida hasta ser convertida en un cliché para muchos, esconde una realidad más grande de lo que la mayoría de los cristianos puede pensar. Lo que opine de la Biblia determinará lo que voy a pensar de toda la realidad que me rodea. Lo que pienso acerca de Dios, acerca de la iglesia y de la sociedad donde Dios me ha puesto. Incluso de lo que pensemos acerca de nosotros mismos.

Llegados a este punto de nuestro estudio vamos a centrarnos en cinco aspectos de la Biblia que determinarán el tipo de acercamiento que vamos a tener a este libro.

LA AUTORIDAD DE LA BIBLIA.

La autoridad de las Escrituras quiere decir que todas las palabras de la Biblia son palabras de Dios de tal manera que no creer o desobedecer alguna palabra de las Escrituras es no creer o desobedecer a Dios. (Wayne Grudem. (2008). Teología sistemática. Miami, EEUU: Ed. Vida.)

En el A.T. esto se ve frecuentemente ya que los profetas solían iniciar sus profecías con la siguiente frase “Así dice el Señor…”. En el mundo antiguo los edictos de los reyes se leían bajo el epígrafe “Así dice el rey” como señal de la autoridad que tenían esas palabras. Los profetas afirmaban que las palabras que iban a referir tenían su autoridad en Dios mismo y por lo tanto requerían obediencia. Cuando lo que decía el profeta no se cumplía habiendo dicho “Así dice el Señor… ” había que apedrear al profeta ya que se demostraba que era un falso profeta (Nm. 22:38; Dt. 18:18-20).

En el N.T. tenemos también referencias a que todas las palabras de la Biblia son palabra de Dios. 2 Ti. 3:16Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar…” Escritura se refiere a las palabras del A.T. porque el N.T. se estaban escribiendo. Pablo afirma aquí que todos los escritos del A.T. son teopneustósinspirados por Dios”. Este pequeño texto expresa se consideran los escritos del A.T. como palabras de Dios en forma escrita.

familia
Estudiamos la Biblia porque tenemos la convicción de que es la Palabra de Dios. Un privilegio para el pueblo tener las palabras de su rey para obedecer y poner en práctica y la responsabilidad de saber que rendiremos cuenta ante Él por lo que hagamos con ella.

En cuanto a las referencias directas del N.T. tenemos 2 Pd 3:15-16 donde Pedro se refiere a las palabras del Apóstol Pablo comparándolas con las palabras del A.T. En forma similar vemos que Pablo o Santiago citan a Jesús en el sermón del monte y en otras conocidas palabras de Jesús.

Por consiguiente ya que son palabras de Dios estas palabras se convierten en algo más importante que cualquier otro libro o palabra que podamos conocer. Podemos ser reprendidos por no creer las palabras de la Escritura igual que lo fueron los discípulos (Lc. 24:25). Debemos obedecer las enseñanzas de los discípulos (Jn. 15:20) y que el N.T. nos recuerda que Jesús da mandamientos a través de sus discípulos (2 Pd 3:2). Desobedecer lo que el Apóstol Pablo dice es acarrearse disciplina eclesial (2 Ts. 3:14). En contraste Dios se deleita en quien tiembla ante su palabra (Is. 66:2).

Los grandes predicadores de la historia han sido hombres que han reconocido que no tienen autoridad en sí mismos y han visto su tarea como la de explicar las palabras de la Biblia y aplicarlas claramente en la vida de sus oyentes. El poder de su predicación no radica en su experiencia personal o en la experiencia de otros, ni tampoco en la exposición de ideas creativas o habilidad retórica sino en las poderosas palabras de Dios. Esencialmente se pararon en el púlpito, señalaron el texto bíblico, y en efecto dijeron a la congregación “Esto es lo que significa este versículo ¿Ven ustedes también ese significado ahí? Entonces deben creerlo y obedecerlo de todo corazón por su Creador y Señor se lo está diciendo hoy mismo”.

Conclusión.

Sabemos que podemos conocer a Dios porque Él se da a conocer. Lo ha hecho a lo largo de la historia de múltiples maneras y ahora tenemos la Biblia donde nos aparece reflejado aquello que Dios quiere que sepamos y obedezcamos.

La Biblia no es una novela, sino un libro con autoridad. Esta no radica en su antigüedad ni en las personas que la apoyan sino en el Dios que ha inspirado esas palabras. Si creemos que la Biblia es la palabra de Dios debemos obedecerla como tal. No como una serie de recomendaciones a seguir sino como la autoridad última en nuestra vida.

Esta una de las razones porque estudiamos la Biblia porque tenemos la convicción de que es la Palabra de Dios. Un privilegio para el pueblo tener las palabras de su rey para obedecer y poner en práctica y la responsabilidad de saber que rendiremos cuenta ante Él por lo que hagamos con ella.

¿Por qué la Biblia? II

¿Por qué la Biblia? II

Empezábamos esta serie preguntándonos por qué es importante la Biblia. Empezábamos la semana pasada con una pregunta ¿Se puede conocer a Dios? Es posible para el ser humanos llegar a conocer a Dios. La única manera que tendremos de conocer a Dios es que Él tome la iniciativa y se acerque a nosotros. A lo largo de la Biblia en muchas ocasiones Dios se acerca a los seres humanos para darle a conocer su voluntad. Desde que construyan un arca, que van a tener un hijo en la vejez, dándoles diez mandamientos o exhortándoles a anunciar el juicio de Dios a naciones extranjeras.

En el día de hoy vamos a subir el siguiente peldaño de nuestro estudio. Ahora que sabemos que sí podemos conocer lo que Dios quiere de nosotros podemos plantearnos otra pregunta ¿Cómo se revela Dios? De que maneras Dios se muestra y nos da información acerca de él.

Históricamente, las dos vías por las cuales Dios ha iniciado la revelación de Sí mismo se han denominado revelación general y revelación especial. La revelación general comprende todo lo que ha revelado en el mundo que nos rodea; mientras que la revelación especial incluye los varios medios que El usó para comunicar Su mensaje en lo que fue codificado en la Biblia.

La revelación natural.

La revelación general es eso, general. Es general en su alcance; es decir, ella alcanza a todas las personas (Mt. 5:45; Hc. 14:17). Es general en su geografía; es decir abarca la tierra entera (Sal. 19:2). Es general en su metodología; es decir emplea medios universales  y la conciencia humana (Ro. 2:14-15). Es una revelación que afecta a todas las personas.

La creación.

El universo en el que vivimos es una muestra de que hay un autor. [Ilustración cuadro] podemos plantearnos muchas cosas sobre el autor, que materiales a usado, sobre que tipo de lienzo ha pintado, que época y estilo tiene. Pero lo que nunca podemos dudar es si ha habido un autor. Lo mismo para con la creación, podemos plantear muchas preguntas acercad e Dios pero tenemos que afirmar que existe un creador de ella (Sal. 19:1-6) los cielos y toda la creación muestran el poder de Dios, su alcance y claridad.

Ro. 1:18-32 El Apóstol Pablo afirma que la creación es una prueba condenatoria para todos aquellos que niegan la existencia de Dios. No se puede mirar a la creación y vivir de espaldas a la realidad de Dios.

El ser humano.

La Biblia nos dice que la trinidad habló entre ella y dijo “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanzaGn. 1:26 así que existe una prueba en nuestra propia existencia Sal. 94:9. En el N.T. también vemos como la existencia del ser humanos nos da muestra de cómo debe o no debe ser Dios.

La revelación especial.

La revelación especial de Dios es aquella en la cual Dios se manifiesta a una persona o grupo de personas en concreto, aunque luego ellos proclamen el mensaje que han recibido.

En la Biblia encontramos 10 maneras en las que Dios se revela de manera especial. Todas ellas son la manera en que Dios expresó lo que ahora tenemos en la Biblia.

  1. La suerte. Hoy en día no se estima muy favorable el uso de la suerte. Pero sí ha servido para mostrar cual era la voluntad de Dios (Jo. 1:7; Hc. 1:25-26).
  2. El Urim y Tumin. El pectoral del sumo sacerdote en el A.T. era una pieza cuadrada de un materia primoroso que estaba abierto por la parte superior como una bolsa. Estaba adornado con 12 piedras preciosas una por cada tribu de Israel. No se sabe
    urim-tumin-oraculo-hebreo-01
    Posible representación del Urim y Tumin

    bien como era, se supone que eran dos piedras preciosas que estaban dentro de la bolsa, pero a través del Urim y Tumin, que se usarían como suerte, Dios hablaba. (Ex. 28:20; Nú. 27:21)

  3. Sueños: Dios usó sueños para comunicarse en muchas ocasiones con José, Abraham, Daniel, Salomón. Hubo incluso no creyentes que experimentaron sueños de parte de Dios (Gn. 20:3; 31:24).
  4. Visiones: De esta manera solía hablar Dios a los profetas (Is. 1:1; 6:1).
  5. Teofanías: Antes de la encarnación (de que Jesús tomara la forma de hombre), las teofanías se asociaban a la aparición del Ángel de Jehová, quien hablaba en primera persona en nombre de Dios (Gn. 16:7-14; Ex. 3:2; 2 S 24:16)
  6. Ángeles: Dios también usa ángeles creado para llevar Su mensaje a las personas (Lc. 2:10-11; Ap. 1:1).
  7. Profetas: Los profetas en el A.T. son portadores del mensaje de Dios a la humanidad (Zc. 1:1) ellos hablan con autoridad porque comunican el mensaje Dios. La autoridad de un profeta no está en la persona sino en el mensaje que traía.
  8. Eventos: La actividad de Dios en la historia también constituye una vía de revelación. El librar, por ejemplo, al pueblo de Israel de Egipto reveló la mano poderosa de Dios. Dios es más poderoso que los dioses hechos de manos humanas. El nacimiento, vida, muerte y resurrección de Jesucristo muestra la sabiduría del plan de Dios.
  9. Jesucristo: Una de las tareas principales de Jesucristo en la tierra fue la de mostrarnos el camino a Dios. Mt. 1:27-28Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.”. Él explicó al padre (Jn. 1:14), revelando la naturaleza de Dios (14:9), el poder de Dios (3:2), la sabiduría de Dios (7:46), la gloria de Dios (1:14), la vida de Dios (1 Jn. 1:1-3), y el amor de Dios (Ro. 5:8). Nuestro Señor hizo todo esto por sus hechos (Jn. 2:11) y sus palabras (Mt. 16:17).
  10. La Biblia: La Biblia sirve como la más inclusiva de todas las avenidas de revelación especial, porque ella contiene de forma permanente muchos de los aspectos de las otras avenidas. Ha habido otras manifestaciones que no aparecen en la Biblia (Jn. 21:25) pero lo que Dios ha preservado hasta nuestros tiempos es lo que Dios quiere que sepamos.

La Biblia es el compendio definitivo. En ella se recoge toda la información que Dios ha querido que sepamos sobre todos los temas que ha querido que sepamos. La Biblia es precisa (Jn. 17:17), progresiva (Hb 1:1) y con propósito (2 Ti. 3:15-17). La Biblia es lo que Dios quiere que sepamos y necesitamos saber por eso se convierte en una tare de vital importancia para nuestra salvación y crecimiento espiritual el conocerla y estudiarla a fondo. ¿Por qué la Biblia? Porque es la revelación de Dios para nosotros la única manera de conocer aquellas cosas que Dios nos da a conocer y son vitales para nuestra vida.

 

 

12 libros de la Biblia para hacer discipulado

12 libros de la Biblia para hacer discipulado

Extraído de la página Coalición para el Evangelio.

Una de las técnicas de discipulado más útiles es una que es frecuentemente pasado por alto: la lectura de la Biblia uno a uno. Es simplemente sentarse con otra persona y caminar juntos por el texto de la Escritura con ellos.

Leer la Biblia uno a uno es una actividad poderosa para el discipulado y debe ser parte de las herramientas que pastores usan para entrenar a otros en la fe. A menudo se pasa por alto en favor de algo diferente, más ostentoso o que esté de moda, mas la realidad es que las palabras de 2 Timoteo 3:16-17 siguen siendo verdaderas:

Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto (apto), equipado para toda buena obra.

No hay nada más importante que las Escrituras, que tienen las promesas de equiparnos perfectamente para toda buena obra. Esta es la razón por la que la lectura uno a uno es tan valiosa.

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Una de las técnicas de discipulado más útiles es una que es frecuentemente pasado por alto: la lectura de la Biblia uno a uno. Es simplemente sentarse con otra persona y caminar juntos por el texto de la Escritura con ellos.

Mientras cada libro y verso de la Biblia son inspirados por Dios y relevantes para cada persona, algunos libros de la Biblia tienen valores especiales en ciertos momentos y para ciertas personas. La lista que sigue recomienda una docena de libros de la Biblia para personas que no conocen al Señor, nuevos creyentes, y creyentes maduros.[1]

Libros para leer con inconversos

1. Marcos — Marcos es un buen libro para introducirnos a Jesús. Este libro corto y contundente obliga a sus lectores a contestar la preguntas, “¿Quien es Jesús?” y “¿Que significa seguirle?”[2]2

2. Eclesiastés — Este libro atrevido y relevante asombra a algunos inconversos por su excelente descripción de la naturaleza humana.

3. Juan — El propósito de este evangelio es llevar a los lectores a la fe en Jesús como el Cristo y recibir vida en Su Nombre (Juan 20:31), y es un libro idóneo de empezar con alguien que no conoce el Señor.

4. Genesis 1-12 — Los primeros capítulos de la Biblia explican la creación de Dios y su propósito en ella, por qué el mundo es así, y la promesa de bendición que sería cumplida en Jesucristo.

Libros para leer con nuevos creyentes

5. Lucas — El relato detallado y ordenado de Lucas comparte algunas de las historias/parábolas más conocidas de las Escrituras y se enfoca en el cumplimiento del Antiguo Testamento en Cristo.

6. Colosenses — ¡Cuán fácil es olvidar el evangelio por técnicas más “avanzadas” y religiones que prometen una relación más profunda con Dios! Colosenses nos recuerda que estamos completos en Cristo, pero que aún tenemos el llamado de crecer en madurez espiritual.

7. 1 Pedro — Este pequeño y práctico libro explica las implicaciones de la salvación, la nueva identidad de un creyente, y nos anima a perseverar en medio de la dificultad y el sufrimiento.

Libro Extra: Génesis — Nos ayuda a desarrollar una visión cristiana del mundo y puede contestar preguntas que todavía molestan a nuevos creyentes en cuanto a la creación, la naturaleza humana, la esencia de fe, la elección, etc.

Libros para leer con creyentes maduros

8. Romanos / Efesios — Escoja una de estas dos epístolas doctrinales para exponer el evangelio en detalle y compartir las implicaciones prácticas de creer en Cristo.

9. Deuteronomio — El quinto libro de Moisés provee un buen resumen de los primeros cinco libros del Antiguo Testamento. Introduzca a la gente en las riquezas del Antiguo Testamento con este libro que manda a sus lectores a escoger entre la vida o la muerte.

10. Salmos — La poesía en los Salmos guía al pueblo de Dios a alabar a Dios en su trayecto a través de las varias emociones y experiencias de la vida cristiana.

11. Isaías — Este libro es uno de los más difíciles de esta lista, pero vale la pena leerlo. Isaías es el segundo libro del Antiguo Testamento más citado por los apóstoles en el Nuevo Testamento y da a sus lectores un vistazo amplio de la identidad de Cristo como siervo sufriente y la gran historia de salvación en la Biblia.

12. Miqueas — Este profeta menor advierte de juicio por pecado y predica la salvación del Pastor-Rey a los arrepentidos.

¿Cuales libros han sido provechosos para ustedes en la lectura uno a uno? ¿Habías considerado esta herramienta? Déjanos saber con un comentario.


[1] Gracias a Marty Sweeney de Matthias Media y mis compañeros de LRI (Scott Polender y Sean Martin) por sus recomendaciones.

 

[2] John Piper recomendó dos sendas después de leer Marcos: Hechos o Romanos. Hechos continua la historia de Cristo que Marcos empieza y Romanos explica la teología en el trasfondo de Marcos y define el evangelio sistemáticamente.

Bienaventurados II. Mt 5:1-12

Bienaventurados II. Mt 5:1-12

Hace unas semanas empezamos un estudio sobre las bienaventuranzas en Mateo en el capítulo 5.  Donde vimos las cuatro primeras de ellas.

En capítulo 5 empezaba con la descripción de cómo son las personas que pertenecen al reino de Dios. Llegábamos a la conclusión de que no eran una lista de tipos de personas, no hay 8 grupos de personas aquí nombradas sino que son actitudes que todos deberíamos desarrollar en nuestra vida.

Jesús inicia entonces un discurso con los preciosos dichos que han llenado de consuelo y aliento a los angustiados a través de los siglos. El cual empieza con este enfático “Bienaventurados”. No se puede cuestionar el marcado énfasis de esta palabra que viendo sus usos en el A.T. como en el Sal. 32:1 podemos entender como un llamado a gozarse en Dios a través de una experiencia humana. En el salmo de David el bienaventurado era el que experimentaba su transgresión perdonada, su pecado cubierto. Aquí lo será el que en mitad de un mundo pecador que va en dirección opuesta decide actuar según los parámetros de un reino que no es de este mundo.

A partir del versículo 7 vamos a estudiar las cuatro últimas bienaventuranzas.

Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia (v. 7): Ahora Jesús nombra a los misericordiosos. Misericordia es compasión de aquellos que tienen una necesidad, aunque no lo sepan. Jesús es el ejemplo de esta misericordia Mt. 9:36Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor”. Estas personas puede ser que nunca hubieran pensado que estaban desamparadas, algunas de ellas como el joven rico estaban muy seguros de estar amparados ante el futuro. Pero Jesús ve su realidad espiritual y siente compasión de ellas.

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 Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia

Misericordia implica una parte de conocimiento y otra de acción. Como estudiamos con Jesús en la última cena. Los misericordiosos ven la necesidad existente, tienen compasión de las personas y suplen, dentro de sus capacidades, las necesidades de estas personas. Jesús tenía compasión de las personas, tenía misericordia de ellas por eso, las alimentaba, les enseñaba, las corregía y también las salvó.

Jesús dice de estas personas misericordiosas que será bienaventuradas porque ellos recibirán la misma misericordia. Se está refiriendo a Mt. 25:34-36Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. 35Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; 36estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí” Llegará el día que Jesús juzgue todas las cosas en la vida de los seres humanos, que tengamos que rendir cuentas ante nuestro Dios. Y se nos dice aquí que estas personas, representadas por las ovejas Jesús les abre la entrada en el reino preparado para vosotros por la misericordia que mostraron a aquellos que lo necesitaban. En cambio a los cabritos los manda al fuego eterno debido a que no mostraron esta misericordia.

Esto puede parecernos que es una entrega de premios a los méritos que ha realizado cada uno en esta vida. Pero realmente Jesús está constatando una realidad en la vida de los seres humanos. Aquellos que han sido salvos, que han disfrutado de esta misericordia de Dios en sus vidas deben desarrollar misericordia en sus vidas hacia los que les rodean. Es marca diferencial de aquellos que pertenecen a Dios. Recibiste misericordia, debes ser misericordioso. Y de nuevo aparece aquí esta dualidad de ver la necesidad y actuar “tuve… y me disteis” la misericordia es práctica, no puede haber misericordia teórica, no nos podemos quedar en sentir pena o compasión, para que haya misericordia en necesario que actuemos.

Además es una misericordia que no espera nada a cambio. Estas ovejas cuando le daban de comer o beber a los necesitados no pensaban en Jesús, se extrañan porque no asocian aquella misericordia a lo que ahora reciben. La misericordia se hace pensando en aquel a que ayudamos.

Entonces estas personas que han disfrutado de la misericordia de Dios usan esa misericordia con los que les rodean y reciben misericordia el día del juicio.

Bienaventurados los de limpio corazón porque ellos verán a Dios (v. 8): Este sexto grupo de bienaventurados tienen la promesa de ver a Dios. La condición parece imposible porque es necesario para ellos que sean limpios de corazón. Alejados del pecado. Esta es una referencia a Sal. 24:1-6¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo?

El limpio de manos y puro de corazón” las manos es con lo hacemos las cosas denotan nuestras acciones y el “puro de corazón” muestran sus intenciones, las cuales no son pecaminosas sino sinceras. David lo apuntilla diciendo “el que no ha elevado su alma a cosas vanas” (v. 4) el que no lo ha entregado al pecado. Elevar es la idea de ofrendar de presentar algo a alguien estas personas no han presentado sus vidas a cosas sino que se la ofrecen a Dios.

Nadie puede ser limpio de corazón excepto aquella personas que ha sido lavada del pecado. Jesús se lo dice a Pedro “sino no tendrás parte conmigo” (Jn. 13:8) Jesús lava los pies a los Doce pero habla de la cruz. La única manera de tener comunión con Cristo es a través de ser limpios por su sangre. Cuando tenemos esta comunión con él es ahí cuando podemos ver a Dios ¿cómo? “el que me ha visto a mí ha visto al padre” (Jn. 14:9).

Levítico es un libro que nos muestra, entre otras cosas, todo lo que el sumo sacerdote tenía que hacer para poder entrar en la presencia misma de Dios, en el lugar santísimo. Debía ofrecer sacrificios por sí mismo antes de poder ofrecer sacrificios por el pueblo. No podía entrar con pecado en aquí lugar bajo pena de muerte, que es lo que le ocurren a los hijos de Aarón Lv. 10:1 ¿Por qué?  Porque la santidad de Dios así lo exige. Dios es santo, apartado del pecado y la única manera de acercarse a él es a través de vidas limpias.

Con las muerte de Cristo el velo del templo se rasgó permitiendo la entrada en este lugar ya no a través de un sacerdote humano pecador Hb. 4:15 sino a través de un sumo sacerdote compasivo. El velo del templo se rasgó y nos permite la entrada pero la santidad de Dios no ha cambiado. El Dios santo que moraba en el lugar santísimo sigue siendo igual de santo y es necesario presentarse con esa santidad en nuestras vidas.

Bienaventurados los pacificadores porque ellos serán llamados hijos de Dios (v. 9): Pacificadores significa los que buscan la paz. Este sigue siendo una virtud humana buscada hoy en día [Ilustración: Mediadores]. Pero si cogemos esta lista de bienaventuranzas vemos que todas ellas están relacionadas con Dios. Los pobres de espíritu ven su necesidad ante Dios, los mansos buscan obedecer la voluntad de Dios, los misericordiosos reciben la misericordia de Dios, etc…

Así que cuando hablamos de pacificadores no nos referimos a seres humanos que ponen paz entre seres humanos. Personas que intermedian entre conflictos humanos. Sino que nos referimos a personas que median en el conflicto más antiguo que conoce el ser humano entre el Santo y Justo Dios contra el culpable pecador Ro. 5:6-11 Pablo explica que como pecadores somos por naturaleza enemigos de Dios. Dios nos trata como culpables pendientes de condena. Pero Dios ha amado al mundo pecador Jn. 3:16  y no quiere que seamos castigados eternamente por nuestro pecado por lo cual envía a su hijo a morir por nosotros en la cruz.

Los que somos salvos por Cristo no sólo nos convertimos en miembros de este reino sino que ahora se nos encarga el ministerio de anunciar a otros la salvación de Dios 2 Cor. 5:16-21somos embajadores” somos representantes de Dios que claman “reconciliaos con Dios” arrepentíos y volvamos a Dios para que haya paz con él. Porque cuando alguien se arrepiente y se reconcilia con Dios es lo que obtiene, paz con Dios.

Cuando anunciamos el evangelio, lo que somos es pacificadores. Anunciadores de la paz que Dios ofrece al mundo a través de Cristo. Cuando esto ocurre Jesús dice que quedamos retratados, como hijos de Dios.

Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos (v. 10-12): La última bienaventuranza pertenece a un grupo que no puede elegir. Aquellos los cuales son perseguidos. El v. 10 nos explica la bienaventuranza y el v. 11 nos explica cómo afrontarla, cuál debe ser nuestra actitud ante ella.

Jesús primero explicar que seres bienaventurados cuando seamos perseguidos. La razón de ellos es que el reino de Dios nos pertenece. Pero Jesús matiza, algo que no ha hecho con las otras bienaventuranzas. El resto de la bienaventuranzas ocurren siempre que cumplamos la condición en este caso la bienaventuranza ocurre cuando somos perseguidos por algo en concreto, por la justicia de Dios. En el mundo en que vivimos hay muchos mártires, muchas personas que mueren por sus ideales, por pertenecer a grupos perseguidos. Pero el mero hecho de que seas atacado por tus ideales no convierten a estos en verdaderos, porque tu causa sea perseguida no la convierte en justa. Sólo cuanto somos perseguidos, atacados por la causa de Dios es cuando seremos bienaventurados.

Jn. 15:18-19 No somos del mundo” Jesús explica que cuando él se vaya sufriremos persecución en el mundo en que vivimos de la misma manera que Él sufrió persecución. Jesús es directo en este sentido. Os aborrecerán igual que lo han hecho conmigo. El mundo nos despreciará no porque nos odie a nosotros no porque nos considere una amenaza sino por nuestra unión con Cristo.

Es en ese momento donde podemos sentirnos bienaventurados porque el reino de Dios nos pertenece porque pertenece a Cristo. Ser perseguido ser rechazado del mundo es una señal de pertenencia a Cristo. Los profetas fueron perseguido en el A.T. los Apóstoles perseguidos en el N.T. nosotros seremos perseguidos de la misma manera.

En el v. 11 nos explica un poco más detenidamente como será esta persecución “nos vituperarán” seremos insultados por causa del evangelio. “Perseguirán” y la palabra perseguir significa buscar con intención de hacer daño. “Hablarán toda clase de males contra vosotros mintiendo” como no hay nada de que acusarnos tendrán que mentir para señalarnos. Cuanto todo esto ocurra y ocurrió, ocurre y ocurrirá debemos estar gozosos. Debemos no perder el gozo. Porque nuestro gozo no está en cómo nos traten los demás sino en que pertenecemos a Cristo.

Estas son las segundas cuatro bienaventuranzas. Son los valores del lugar donde pertenecemos, de ese reino del cual decimos formar parte. De ese reino el cual esperamos su manifestación futura. Los domingos tomamos del pan y del vino para recordar, recordamos un pasado en Gólgota pero también recordamos una promesa que él volverá para traernos el reino de los cielos, para consolar a los que lloran para saciar a los que tienen hambre y sed de Su justicia. Para traer misericordia, para mostrarnos a Dios y llamarnos hijos de Dios.

5 Razones por las que los predicadores no hablan acerca del juicio de Dios

5 Razones por las que los predicadores no hablan acerca del juicio de Dios

Artículo sacado de la página The Gospel Coalition, escrito por Kevin Halloran.

¿Que pasaría si alguien te dijera que a tu predicación le falta algo que podría socavar tu ministerio completo? Tristemente, mucho de la predicación hoy en día quiere ser bíblica, pero le falta algo esencial para representar un cristianismo bíblico completo: el juicio de Dios.

Hay diversas razones por las que el juicio de Dios no está presente en mucho de la predicación, aun en predicadores que quieren ser fieles. Y no siempre estamos conscientes del porqué. Aquí hay cinco de esas:

1. Han hecho del amor de Dios un ídolo e ignoran sus otros atributos.

Mientras las Escrituras claramente enseñan que “Dios es amor” (1 Jn. 4:16), también enseñan claramente que Él es santo, celoso, y justo; el juez del universo a quien todos tendrán que rendir cuentas. A nuestra cultura de pensamientos positivos no le gusta hablar de las doctrinas negativas como la muerte o el infierno, pero la Palabra de Dios tiene mucho que decir al respecto.

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Un falso Cristo no puede salvar a nadie de la justicia de Dios. Predicar un falso Cristo guiará, junto con otras consecuencias, a falsa certeza

Exaltar el amor de Dios por la omisión de la ira de Dios tiene el efecto opuesto de lo que quieres hacer: evita las malas noticias y hace que las buenas nuevas sean opcionales. Por esta razón, empezar presentaciones del evangelio con las palabras “Dios te ama” sin presentar también que hemos pecado contra Él es inútil. “¿Dios me ama? Por supuesto, ¡soy una persona muy especial!”. Es posible que después de oír que Dios les ama, sus oídos se cierren al único evangelio que les puede rescatar de la ira de Dios.

2. Han creído sutilmente en una versión del evangelio de la prosperidad.

Incluso pastores que rechazan el evangelio de la prosperidad pueden caer en la tentación de creerlo en sus corazones o proclamarlo desde el púlpito. Nuestra cultura materialista solo aumenta el peligro. En vez de proclamar el juicio eterno, algunos predicadores enfatizan los beneficios del cristianismo, y en el proceso roban poder y gloria del evangelio.

3. Tienen una perspectiva disminuida de la santidad de Dios.

La santidad de Dios es una de las doctrinas más descuidadas hoy en la iglesia evangélica. El profeta Isaías y el apóstol Juan recibieron visiones del salón del trono del cielo y oyeron el contenido de alabanza celestial: “Santo, Santo, Santo” (Is. 6:3; Ap. 4:8).

Solo cuando veamos a Dios en la luz de su santidad brillante podremos entender nuestra rebeldía contra Él y por qué merecemos su justa ira. Cuando perdemos la vista de la santidad de Dios, su ira parece ser arbitraria.

4. Tienen un enfoque pragmático sobre su ministerio.

Muchas iglesias hoy funcionan más como negocios y basan su definición del éxito en el ministerio sobre las métricas. En vez de enfocarse en la fidelidad a las Escrituras y hacer discípulos, se enfocan en la asistencia semanal, programas mejores y más grandes, y el monto de dinero en la canasta de las ofrendas. Cuando la meta es crecer números, no es sorprendente que algunas doctrinas menos sabrosas —como el infierno— se dejen atrás.

5. Temen más al hombre que a Dios.

Cuando tememos a nuestro prójimo más que al Creador, el deseo de agradar a la gente moldeará el contenido de nuestros sermones. Los predicadores tienen que buscar el temor del Señor, que es el principio de sabiduría (Pr. 9:10), y dejar que Dios defina el éxito ministerial. En el ministerio y cada parte de la vida, estas palabras de Proverbios 29:25 son verdaderas: “El temor al hombre es un lazo, pero el que confía en el Señor estará seguro”.

Que nuestras actitudes imiten a Pablo: “¿Busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo”.

Un falso Cristo no puede salvar a nadie de la justicia de Dios. Predicar un falso Cristo guiará, junto con otras consecuencias, a falsa certeza. Evitar las malas noticias degrada la gloria de las buenas. Las presiones de la cultura y el comezón de oídos pueden hacernos olvidar el gran privilegio de predicar el evangelio completo, no solo el infierno que merecemos pero también la gloria de aquel que cargó el infierno para ganarnos vida eterna. Proclamémonos fielmente la totalidad de las buenas nuevas para que nuestros oyentes puedan arrepentirse, creer, y escapar la ira que vendrá.