¿Qué significa ser cristiano? VII: Perdonar

¿Qué significa ser cristiano? VII: Perdonar

Empezamos esta serie sobre qué significa ser cristiano en Mt. 28 donde veíamos que Jesús reunió a sus discípulos en una montaña de Galilea y allí les dio un mandato “Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones (v. 19). Veíamos la diferencia entre identificarnos como cristianos a hacerlo como discípulos. Jesús nunca llamó a la gente a hacerse cristiana en el sentido de apuntarse a una religión. Sino que el llamado es a ser discípulos, personas que le sigan, le obedezcan y quieran vivir como Él vivió.

En los momentos más difíciles es donde el carácter de un hombre o una mujer queda expuesto y podemos ver lo que realmente es una persona. En el momento de su muerte, ante todas las personas que le estaban insultando, burlándose y alegrándose de su muerte Jesús ora «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen» Lc. 23:24. Jesús era un hombre perdonador y si queremos ser identificados como cristianos debemos perdonar como Él perdonaba,

Colosenses 3:12-17

Pablo empieza el capítulo 3 con un llamado a la iglesia de Colosas, “que busquen las cosas de arriba” (v. 1) porque han resucitado con Cristo y deben buscar las cosas de Cristo. Las cosas de Cristo son aquellas que son definitorias de Su persona. Entonces como tienen que buscar las cosas de arriba deben considerar su cuerpo como muerto (v. 5). ¿Porqué como muerto? porque los muertos no reaccionan. La tentación externa seguirá existiendo pero no reaccionarán a ella porque están como muertos a ella. En los siguientes versículos les explica que no deben hacer: “Ira, enojo, malicia, malidicencia, leguaje soez” (v. 8) “mentiras” (v. 9).

Entonces a partir del versículo 12 va a explicar dos aspectos de la relaciones que tienen que tener los unos con los otros. Estos textos son muy importantes porque nos indican como debemos comportarnos con otras personas, sobre todo en la iglesia: Soportándonos y perdonándonos (v. 13).

Aquello que se debe entender (v. 12): Debemos entender quiénes somos “escogidos de Dios, santos y amados”. Somos hijos de Dios salvados por Cristo entonces nuestra salvación y nuestra identificación con Cristo hacen que tengamos una serie de responsabilidades. No somos responsables por nuestra salvación. El Padre y Cristo se encargan de ella, pero si somos responsables por la vida que vivimos en la tierra, por las decisiones que tomamos, por como usamos el tiempo que Dios nos da, como cuidamos de las relaciones con los que nos rodean. Esto es lo que define lo que hacemos, no perdonperdonamos, amamos, nos soportamos, pensamos los unos en los otros porque es lo mejor para el grupo o porque mis hermanos se lo merezcan sino porque soy discípulo de Cristo lo hago porque es la imagen a seguir. Todo se vive bajo la perspectiva del discípulo “Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en míGál. 2:20. Por eso tenemos que tener conciencia de quienes somos. Somos discípulos de Cristo y debemos comportarnos como tal.

Aquello que debemos entrenar (v. 12): Pablo explica aquellas cualidades que tiene que haber en nuestra vida para poder soportar y perdonarnos. Usa la palabra revestirse, ponerse, de la misma manera que nos preparamos con la ropa adecuada para ir la nieve así también tenemos que prepararnos de la manera adecuada para actuar como un discípulo de Cristo. Para empezar: tierna compasión que es misericordia, compadecerse del sufrimiento ajeno, saber que nuestro hermano es pecador igual que nosotros y que tiene lucha contra la tentación igual que nosotros. Bondad todo lo bueno y favorable, cuando estamos revestidos de bondad todo lo que hacemos lo hacemos para que sea favorable para la otra persona aun cuando es disciplinarla [claro ejemplo de los padres]. Humildad renunciando a nuestras exigencias o a lo que queremos para buscar lo que otros quieren. Mansedumbre que se trata del trato suave y que tiene la virtud de tardar en enfadarse, que no reacciona violentamente ante la el pecado de otra persona. Cuando hablamos de Dios la paciencia es la virtud de no castigar inmediatamente los pecados de las personas sino esperar un tiempo para que se arrepientan. De la misma manera tenemos que ser pacientes con la vida de los hermanos que nos rodean.

Esto es una tarea diaria y que no acaba nunca. Es un entrenamiento que se tiene que hacer día tras día. No hay trucos ni atajos sólo de esta manera podremos estar preparados para lo que nuestro maestro quiere de nosotros.

Aquello que debemos hacer (v.13): Lo que debemos hacer es “soportándoos y perdonándoos los unos a los otros”. La Biblia da por supuesto que nos vamos a ofender los unos a los otros. Somos pecadores y eso va a ocurrir lo que tenemos que plantearnos es como vamos a actuar cuando esto ocurra. Si cuando alguien nos ofende actuamos en venganza o queriendo tomarnos la justicia por nuestra mano esta manera de actuar es igual que la del mundo en que vivimos. Pero como discípulo de Cristo ¿cuál debe ser nuestra manera de actuar? la manera de Cristo “como Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.” (v. 13)

No sólo a través de la cruz dio ejemplo Jesús acerca del perdón cuando dijo “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc. 23:34) sino que mientras estaba en este mundo, Cristo enseñó a sus discípulos a orar, “Perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores” (Mt. 6:12). Jesús también había enseñado a Pedro a perdonar “no hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete” (Mt. 18:22). También en el sermón del monte habla sobre la resolución de conflictos (Mt. 5:21-26). Jesús plantea el caso de uno que está a punto de presentar un sacrificio en el altar entonces se acuerda de que “su hermano tiene algo contra él”. La actitud correcta que plantea Cristo es dejar a un lado la ofrenda e ir a reconciliarse con el hermanos antes de proseguir con la ofrenda. ¿Por qué si creemos que debemos obedecer a Dios antes que a los hombres? pues la razón es que tener un problema, una confrontación, con otra persona nos pone en unas situación de pecado a alguno de los dos o a los dos. Fijaos que Jesús pone el ejemplo de una persona que piensa que no tiene problema contra la otra persona, es la otra persona que tiene problema con él, pero tiene que tomar la iniciativa.

En los versículos siguientes (v. 25-26) sigue con la misma idea de que es mejor la reconciliación que el pago por el pecado. La reconciliación implica humildad, reconocer errores y pedir perdón pero eso siempre será peor. Debemos tener la iniciativa de la reconciliación esto solucionará muchos conflictos y podemos alabar a Dios sin que haya pecado en nosotros.

Así que aquello que debemos hacer es perdonar y esforzarnos por reconciliarnos con nuestros hermanos de la misma forma que Cristo enseñaba y hacía.

El modo de que debemos hacerlo (v. 14-16): Pablo sigue explicando el modo de que se debe hacer esto, de que debemos actuar, sabemos cómo prepararnos, sabemos quiénes somos y lo que tenemos que hacer y ahora explica cuál es el modo de hacerlo. La primera manera es a través del amor, el amor fue el tema de la última clase, pero como veíamos se relacionan todos los temas se relacionan entre sí. Sobre todas las cosas debemos revestirnos de amor. Porque no vamos a poder ejercitar el perdón si no amamos a la persona que tenemos que perdonar. La Biblia dice que “de tal manera amó Dios al mundo y que dio a su hijo unigénito” (Jn. 3:16) así que Dios salva al que ama de la misma manera debemos perdonar con amor.

También debemos buscar la paz de Cristo, que es la reconciliación con el Padre. Así que si nosotros hemos sido reconciliados logrando que tengamos paz con Dios no hay escusas para que tengamos otra situación entre nosotros. Debemos tener paz entre nosotros, una paz a que “hemos sido llamados en un solo cuerpo” (v. 15) un cuerpo no puede atacarse a sí mismo, cuando lo hace tenemos una enfermedad. De la misma manera el cuerpo de Cristo no debe atacarse a sí mismo, sino que tiene que vivir en paz.

En resumen, “haciéndolo todo en el nombre del Señor Jesús” ya que si somos sus discípulos y él es nuestro maestro debemos vivir como él vivía y debemos obedecer sus mandatos.

Conclusión

Si somos discípulos de Cristo debemos comportarnos como tal, debemos perdonar como Él perdonó. Para ello tenemos que preparar nuestra vida. Si dejamos nuestra vida a monte puede salir cualquier cosa de ella pero si trabajamos en ella dará buenos frutos si trabajamos nuestra paciencia, humildad, tierna compasión, mansedumbre y bondad. No hay trucos ni atajos para ello. No podemos tener una relación correcta con Dios si no tenemos una relación correcta entre nosotros ya que arrastraremos las consecuencias de nuestro pecado.

Así que en la vida del discípulo debemos recorrer nuestro trayecto con amor, obediencia, servicio humilde, amor por la iglesia y perdón.