¿Qué ventaja tiene ser judío? (Ro. 3:1-7)

¿Qué ventaja tiene ser judío? (Ro. 3:1-7)

Pablo usa el primer versículo de este tercer capítulo para unir el tema anterior, el hecho de que ser judío no aporta ninguna ventaja a la hora de la salvación con el tema que va a tratar en este tercer capítulo, la unidad de toda la humanidad en que estamos apartados de Dios por el pecado. El tema se resume en v. 9¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado.”

El final del segundo capítulo había sido dirigido al auditorio judío dentro de la congregación de romana el cual se creía superior a la parte gentil de la iglesia de Roma. Pablo ha dirigido palabras duras contra esta actitud que estaban teniendo y quiere dejarles claro que no es un tema personal que tenga en contra de ellos ni que ser judío es algo malo, sino que no ofrece ninguna ventaja a la hora de la salvación ya que todos son pecadores.

Para ello Pablo empieza con unas preguntas retóricas, que podrían ser preguntas naturales que los judíos de la congregación se hicieran. Esto es algo que Pablo hace mucho, es una forma de enseñanza, usar preguntas retóricas que supuestamente la audiencia se hará cuando escuche esta carta, es una manera de anticiparse a estas dudas y resolverlas (2:3-4; 3:1-2; 3:5; 3:9). Este capítulo 3 es especialmente rico en preguntas y respuestas.

¿Qué ventaja tiene pues ser judío? (v.1): La primera pregunta es que les aprovecha a los judíos realmente ser judíos, ofrece alguna ventaja. Pablo explica una “les ha sido confiada la palabra de Dios”. El vocablo griego para palabra es logion que viene de logos. Esto se refiere a palabras o dichos de carácter sobrenatural. Aquí Pablo usa la palabra para abarcar todo el AT, en el cual los judíos recibieron las propias palabras de único Dios verdadero (Dt. 4:1-2; 6:1-26:1-2; Mr. 12:24) Los judíos tuvieron la gran ventaja de contar con el AT porque contenía la verdad acerca de la salvación (2 Ti. 3:15) y del evangelio en su forma básica (Gá. 3:8).shaunae-miller-se-tira-en-plancha-para-conseguir-un-oro-olimpico

Este privilegio lo tiene también la iglesia cristiana en el nuevo pacto. La tarea de conservar (evitar las falsas enseñanzas), enseñar (dar a conocer la revelación de Dios) y predicar el evangelio (llamar al arrepentimiento). Es siempre tarea del pueblo de Dios gestionar las palabras de Dios no como si fuesen del pueblo sino como lo que son palabras mismas de Dios.

Pero una vez explicado esto y viendo la realidad del pueblo judío Pablo sabe que entre los gentiles van a surgir otras preguntas:

¿Qué pasa en el caso de los judíos incrédulos? (v. 3): Es lógico pensar que cuando predicamos algo y nuestro testimonio personal no acompaña a lo que predicamos nos descalifique y también tenga un peso perjudicial en aquello que predicamos, entonces, ¿qué pasa con testimonios como los de Anás o Caifás? ¿acaso no invalidan el mensaje que predicaban? Pues Pablo dice que no, la infidelidad de los hombres no anula la fidelidad de Dios. Jesus les dijo a sus discípulos Mt. 23:2-3 “En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen.” deben guardar todo aquello que estos judíos les enseñaban, porque era palabra de Dios, aunque sus actos no eran los correctos. La palabra de Dios es santa por muy pecador que sea su pueblo.

Llegado este punto Pablo sabe que se puede producir una confusión, si hacer normas, cumplir leyes no sirve para ser salvo como decían los judaizantes estaban en peligro de caer en otra herejía que era pensar que como la salvación es por gracia y cuando el pecado es cubierto y perdonado la gracia de Dios abunda, había individuos que animaban a otros a pecar con el objetivo de dar gloria a Dios, porque no había nada que nosotros podamos hacer para ser salvos, solo la gracia de Dios, entonces cuando más pecado tenga en mi vida y Dios me perdone mayores serán los méritos de Cristo por cargar con mi pecado y mayor la gloria de Dios por ser el iniciador de la salvación. Así que Pablo quiere cortar con estas dos herejías entonces usa las preguntas retóricas para atacarlas.

¿Dios es injusto al castigarnos por el pecado? (v. 5): El pecado siempre se paga es una verdad absoluta, si tenemos pecado que es injusticia la justicia de Dios sobresale y queda al descubierto al castigar nuestro pecado.

¿Por qué soy juzgado como pecador si gracias a mi pecado sobre abunda la gracia de Dios? (v. 7) Porque el castigo es la consecuencia de la desobediencia a un Dios justo y santo que no deja el pecado sin castigo. Esa actitud de Dios le da gloria a Él porque conserva su santidad, Dios defiende su santidad. Es una gloria que Dios se da a sí mismo, pero cuando yo peco no doy gloria a Dios sino todo lo contrario ofendo a Dios, me hago enemigo y merecedor de castigo por ello, la manera que tengo de dar gloria a Dios en mediante la obediencia. Dios siempre va a recibir gloria, eso no depende de mí, lo que depende de mí es que papel voy a cumplir en la gloria de Dios como agente activo que da gloria o pasivo que recibe castigo para que Dios reciba la gloria de su propia justicia.

La verdadera circuncisión (Ro. 2:17-29).

La verdadera circuncisión (Ro. 2:17-29).

              En el anterior artículo dejamos a Pablo desarmando los argumentos de aquellos que se creen que por no tener la ley de Moisés están fuera del juicio de Dios. Ahora le llega el turno a aquellos que sí tienen la ley de Moisés, los cuales tiene su seguridad basada en estar circuncidados como Dios se lo había ordenado a Abraham.

              A partir del versículo 17 se produce un cambio de auditorio, Pablo, que estaba hablando a “aquellos que juzgaban a los demás” (2:12:1), cristianos que se creían más maduros y esto les llevaba a creerse libres del juicio de Dios. Ahora Pablo va a dirigirse directamente a los judíos, “Tú que tienes el sobrenombre de judío” (v. 17)

 

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Los judíos erraban por creer que estar circuncidados les daba acceso directo al pueblo de Dios y todas sus bendiciones.

En este párrafo se dirige directamente a los judíos los cuales ser creían que por pertenecer a la familia de Abraham y estar circuncidados ya tenían la salvación y en algunos lugares del imperio se enseñaba que pasa ser salvos, que para pertenecer al nuevo pacto había que volver a circuncidarse. Pablo va a emplear estos versículos v. 17-24 para introducir el tema que va a ampliar y centrar el final del segundo capítulo. El tema es que la única circuncisión que sirve es la del corazón y esta circuncisión sólo la tienen aquellos que guardan los ordenamientos de la ley.

Realmente Ro. 2:17-24 tiene la idea de eliminar las excusas a los judíos por si
quedara alguna duda de 2:1, ellos también son inexcusables antes Dios. Para ello Pablo va a comparar aquello que profesan y compararlo con lo que hacen.

PROFESAN

OBRAN

Te apoyas en la ley (v. 17) No te enseñas a ti mismo (v. 21)
Te glorías en Dios (v. 17) ¿Hurtas? (v. 21)
Conoces su voluntad (v. 18) ¿Adulteras? (v. 22)
Apruebas lo mejor (v. 18) ¿Cometes sacrilegio? (v. 22)
Confías en que eres guía de ciegos

(v. 19)

¿Con infracción de la ley deshonras a Dios? (v. 23)
Confías en que eres luz de los que están en tinieblas (v. 19)  
Confías en que eres instructor de los indoctos (v. 20)  
Confías en que eres maestro de los niños (v. 20)  
Confías en que tienes en la ley la forma de la ciencia y de la verdad. (v. 20)  

A través de esta comparativa Pablo intenta sacar a la luz los pecados naturales de cualquier ser humano, los cuales lo judíos también tenían. Como el boxeador intenta mediante unos certeros golpes bajar los puños de su rival para que la cara le quede libre para dar el golpe final, Pablo ha bajado las defensas de estos judíos para ahora usar los versículos 25-29 para dar un golpe a un tema fundamental en la vida del pueblo judío, la circuncisión.

            ¿Qué significa estar circuncidado?

La circuncisión es la señal del pacto Abrahámico (Gn. 17) y todos los que se circuncidan daban señal de que pertenecían a la descendencia física y étnica de Abraham y por lo tanto también de su promesa y pacto. Era un símbolo de que el pecado debía ser cortado y echado, la circuncisión simboliza la necesidad de una profunda purificación para contrarrestar los efectos de la corrupción.

Pero en los tiempos de Jesús la circuncisión no era simbolismo de algo interno de vidas santas que buscaban alejarse del pecado sino que simbolizaba la pertenencia al pueblo judío, por consiguiente al pueblo de Dios y la entrada automática a todas las bendiciones que Dios había prometido.

Los judíos veían en su circuncisión la marca de la promesa, la cual les garantizaba formar parte del pueblo de Dios, de hecho era la marca que Dios le había dado a Abraham y a toda su descendencia “Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros.” Gn. 17:10 la circuncisión no es nada en sí mismo, sino que es un recordatorio físico de un pacto con Abraham Gn. 17:1-8 de la misma forma que el arcoiris lo es de Gn. 9:13 lo es del pacto entre Dios y Noé. Pero los pactos son condicionales, tienen cláusulas que cumplir en el caso de Abraham y su descendencia su parte del pacto era Gn. 17:9En cuanto a ti, guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti por sus generaciones.” la parte de Abraham y de su descendencia es que deberían obedecer a Dios el cual sería su Dios. La circuncisión vale de algo cuando el pacto está vigente, cuando no se incumple, Dios nunca lo incumple, pero el ser humano sí. Por eso Pablo les dice en Ro. 2:25si eres transgresor de la ley, tu circuncisión viene a ser incircuncisión.” aunque estés circuncidado si tu no obedeces a Dios no vale de nada, no se está cumpliendo el pacto porque tú estás desobedeciendo y Dios te juzgará y serás inexcusable delante de él.

Un claro ejemplo lo tenemos en Js. 24 donde al final de la vida de Josué éste hace un pacto entre Dios y el pueblo donde ambas partes se comprometen, unos a obedecer a Dios y serle fiel, a no contaminarse y Dios a cuidar al pueblo y darle Canaán pero el pueblo se aleja de Dios y éste les castiga, los juzga y son inexcusables.

Pablo quiere terminar este segundo capítulo con una idea central en los versículos v. 28-29 donde explica que la pertenencia al pueblo de Dios, a la familia de Abraham, no la marca un corte en cierta parte del cuerpo sino una vida de obediencia a la ley de Dios. Todo los que obedecen a la ley de Dios, la palabra de Dios, son circuncisos de corazón. Esta es la verdadera circuncisión.

Esto le sirve a Pablo para enfatizar que tienen que aceptar a sus hermanos gentiles porque aunque no están circuncidados externamente si obedecen la Palabra de Dios como ellos también son circuncisos de corazón.

 

 

Las consecuencias del pecado (Ro. 2:1-11).

Las consecuencias del pecado (Ro. 2:1-11).

Empezamos el estudio de romanos hablando acerca de las intenciones de Pablo en la carta y acercándonos a su explicación sobre como es el evangelio que predica. En el último artículo nos centramos en como Pablo explica que no hay excusa para nadie ante el pecado, todos somos pecadores ante Dios.

Ahora que sabemos que no tenemos excusa Pablo explica que todos tenemos que ser condenados por ese pecado.

Pablo viene de explicar la culpabilidad inexcusable del ser humano (v. 18-32) y el poder del evangelio (v. 16-17) y estos dos temas van a funcionar de modo de argumentación para la conclusión que se abre en este capítulo con un “por lo cual” (v. 1). Si el ser humano es pecador y no tiene excusa para ese pecado que le condena a muerte debe confiar en el evangelio pues es lo único que tiene poder para salvar y darle vida.

Pablo empieza este segundo capítulo de romanos hablando acerca de cómo se produce el castigo de Dios a los pecadores. a través de la ira de Dios. Vuelve a recalcar la idea de que el ser humano no tiene excusa ante el pecado porque le fue declarado la ley de Dios a través de la revelación natural (1:20) y también a través de la palabra de Dios.

Ahora Pablo ya no va a hablar en general sino en concreto a un grupo de personas que estaban juzgando a otros dentro de la congregación, probablemente judíos que creían ser moralmente irreprochables ante Dios y por tanto exentos del juicio de Dios. Esta consideración de sí mismos les llevaba a menospreciar a sus hermanos que consideraban espiritualmente menores. En el capítulo 1 Pablo describió como éramos de pecadores los seres humanos y el autor estaba seguro que habría personas dentro de la iglesia de Roma que no se consideraran así de pecadores, Pablo se va a referir a ellas para dejarles claro que les espera el mismo juicio de Dios.

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«De la misma manera que ellos juzgaban y sentenciaban a otros, Dios los juzgaría y sentenciaría a ellos«

Pablo empieza denunciando que estas personas se “condenan a sí mismas” (v. 1) porque si tienen el conocimiento suficiente para evaluar a otros pero no usan ese conocimiento para evaluarse a sí mismos se están condenando. La no evaluación de la vida propia bajo los mismos criterios que usamos para evaluar la de los demás llevaba a estos hombres a considerarse justos y no merecedores del juicio de Dios (lo mismo que le pasa a los fariseos en los evangelios Jn. 8:31-38) los judíos en la época de Jesús se consideraban libre de cualquier atadura del pecado porque cumplían la ley y eran descendientes de Abraham. Esto los llenaba de “autoridad de Dios” para condenar a otros.

Estas personas a las que escribe Pablo están contaminadas del mismo mal que aquejaban los judíos la religiosidad. Algunos de la iglesia en Roma se había vuelto tan religiosos como los judíos en la época de Jesús.

Terminado el versículo 1 Pablo les sentencia “Tú haces lo mismos” (v. 1), o sea tu también eres culpable ante Dios y será juzgado no por otro se humano sino por un juez sin pecado. Dios tiene la capacidad de juzgar “En verdad” es decir de una manera correcta y verdadera, sin equivocación alguna. Él es el único sin pecado y por eso tiene la autoridad. Él discierne los corazones de los que juzgan 1 S 16:7 es capaz de juzgar las intenciones y probar esos corazones. Aquí la idea es la un orfebre que comprueba la pureza de un material, quizás para un inexperto un metal es un metal, no sea capaz de diferenciar entre aquellos que son de igual textura o color, en cambio el experto es capaz de poner a prueba el metal y sacar a la luz la verdadera naturaleza de ese elemento. De la misma forma para los seres humanos juzgar es una cosa imposible porque no tenemos la capacidad para discernir como la tiene Dios, podemos ser engañados por otros o por nuestro limitado juicio. Dios nos da la capacidad de tener luz sobre los corazones de las personas cuando nos dice que “por sus obras los conoceréisMt. 7:16 por las obras de las personas podemos intuir que hay en sus corazones pero este estudio de las obras de los seres humanos no nos capacita para tener el juicio “en verdad” que Dios tiene. Él es el experto que saca a la luz cual es el verdadero material de que está echo la vida de un ser humano y lo juzga.

De la misma forma que estas personas juzgaban y sentenciaban a otros Dios los juzgaría y sentenciaría a ellos (v. 3). Para recalcárselo Pablo les indica que están teniendo un conocimiento de Dios selectivo porque hay bendiciones de Dios que aceptan sin dudar “benignidad, paciencia y longanimidad” (v. 4) y se ignoran otros como el arrepentimiento (v. 5):

            Benignidad (χρηστότης): Benevolencia, bondad, misericordia, el bien, lo bueno, lo correcto, honradez. (Ro. 3:12; Ro. 11:22; 2 Co. 6:6; Gá. 5:22; Ef. 2:7; Col. 3:12; Tit. 3:4)

            Paciencia (ἀνοχή): Clemencia, tolerancia (Ro. 3:26)

            Longanimidad (μακροθυμί): Paciencia, longanimidad (Ro. 2:4; Ro. 9:22; 2 Co. 6:6; Gá. 5:22; Ef. 4:2; Col. 3:12; 1 Ti. 1:16; 2 Ti. 3:10; 2 Ti. 4:2; He. 6:12; Stg. 5:10; 1 P. 3:20; 2 P. 3:15.) que es grandeza y constancia de ánimo en las adversidades

            Si aceptamos y creemos a Dios debemos creer en toda su revelación y plenitud, no sólo aquellas partes que nos interesen en nuestra situación actual. La parte que quizás no interesaba tanto a estos hombres que juzgaban era el v. 6pagará a cada uno conforme a sus obras”. 

Pablo acaba con un orden en recibir castigo y bendición de Dios “primeramente el judío pero también al griego” (v. 9-10). Así como los judíos recibieron la primera oportunidad para oír y responder al evangelio de salvación (1:16) también serán los primeros en recibir el juicio de Dios si lo rechazan (Am. 3:2) Israel recibió un castigo más severo porque recibió más luz que el resto de las naciones.

No hay excusa (Ro. 1:18-32)

No hay excusa (Ro. 1:18-32)

Los últimos versículos del primer capítulo se dedican a explicar porqué es necesario ese evangelio para el ser humano. Un evangelio que Pablo predica (v. 2-6), que quiere llevar a Roma (v. 14-15) y que es poder de Dios para hacer justo al pecador (v. 16-17). Ahora se va a centrar en la necesidad que el ser humano tiene de este evangelio.

Es un argumento con una conclusión en el v. 32 Tales personas son dignas de muerte”. La sentencia natural para el ser humano es la muerte. En los versículos 18-31hará de fiscal de la humanidad y demostrará la culpabilidad de hombres sin que hay lugar a apelación ninguna.

El v. 18 empieza explicando que contra la impiedad (el carácter del hombre alejado de Dios) y la injusticia (el estado del hombre alejado de Dios) Dios revela, muestra, su ira. La ira de Dios es la respuesta ecuánime y determinada de un Dios justo contra el pecado (Sal. 2:5, 12; 45:7; 75:8; 76:6, 7; Is. 51:17; Jr. 25:15-16).

Pablo relata cuales son las acusaciones contra la humanidad:

1.Detienen con injusticia la verdad (v. 18): La injustica del ser humano pecador es lo opuesto a lo que es justo, lo que Dios considera correcto. El ser humano pecador actúa consciente de manera contraria a la verdad de Dios. Mediante esta manera de actuar se opone a la verdad de Dios a sus palabras en este caso a su evangelio.

Aquí usa la palabra “detienen” que se refiere a que impiden el paso, la idea es la de dos realidades que se contraponen y no pueden existir en la misma cosmovisión. Si ocurre una, no o ocurre la otra.

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«Pablo demostrará la culpabilidad del hombre sin que haya posibilidad de apelación ninguna»

Los versículos 19-20 son la explicación del porqué de este punto. Para empezar el acto de detener es voluntario porque conocen la realidad de Dios y practican lo contrario. Conocen la realidad de Dios porque Dios se lo manifestó. Todo lo que conocemos de Dios lo sabemos porque él nos lo revela.

¿Pero que ha revelado Dios? A través de la creación él ha revelado las cosas invisibles de él: su eterno poder y deidad (v. 20). Pablo usa una contraposición, las cosas invisibles se convierte en claramente visibles a través de la creación que Dios hizo del mundo. Toda creación guarda información de su autor, de esa misma manera la creación de Dios guarda información del Dios creador. Esta información está delante de nosotros 24 horas al días 365 días al año por lo tanto Pablo acaba sentenciando que “de modo que no tienen excusa” (v. 20). Nadie puede decir que no ha tenido posibilidad de conocer a Dios.

  1. Conocen a Dios, pero no le dan gloria ni gracias (v. 21): Ahora se va a producir una comparación entra lo que son estos hombres y lo que rechazan ser. Este punto argumentativo está relacionado con el siguiente. En los v. 19-20 ha explicado porque no hay excusas para conocer a Dios y ahoca que lo ha explicado lo usa como punto de partida par el siguiente puto.

Los versículos 21-26 explica como se ha producido este rechazo de Dios.

 

TIPO

HOMBRE TRANSFORMADO POR EL PODER DEL EVANGELIO

HOMBRE PECADOR

 

 

 

 

LO QUE HACEN

Ha conocido a Dios (v. 20) Ha conocido a Dios (v. 20)
No le dio gloria

ni gracias (v. 21)

Se envaneció en sus pensamientos (v. 21)
Su pensamiento fue entenebrecido (v, 21)
Son sabios (v. 22) Se hizo necio (v. 22)
Dan gloria al Dios

incorruptible (v. 23)

Dan gloria a imágenes

humanas y animales (v. 25)

Dan culto al creador (v. 25) Dan culto a las criaturas (v. 25)
 

 

RESULTADO

Dios los entrega a pasiones vergonzosas (v. 26)
Dios los entrega a la inmundicia de su propio pecado (v. 24)

 

Puede parecer que es

 

  1. Practican inmundicia y pasiones vergonzosas (v. 24-26): Como se oponen a la verdad de Dios ése les quita la protección y los abandona a su propio pecado, para que sean consumidos por él. Más adelante dice que Dios les entregó a una mente reprobada (v. 28) que significa no válida o rechazable. Dios les entregó a una mente que es contraria a los ideales de Dios.

Esta entrega y consumición por el pecado tiene tres partes:

  1. Sufrir las consecuencias en la carne (v. 27): estos pecadores reciben la “retribución” que corresponde a su extravío. Son las consecuencias físicas y emocionales del pecado en la vida del ser humano. El pecado siempre deja marca en nuestra vida en nuestra psique y en nuestro cuerpo físico.
  2. Sufren consecuencias espirituales (v. 32): literalmente son dignos de muertes no sólo las personas que practica este pecado sino también aquellas que las apoyan y se complacen en que otras las practiquen.
  3. Tienen vidas repletas de pecado que se manifiesta en todas las facetas de su vida (v. 26-31).

                    i. Moralidad sexual: lesbianismo (v. 26) y homosexualidad (v. 27).

                    ii. Contrarios a las normas de Dios: injusticia (v. 29) y aborrecedores de Dios (v. 30).

                    iii. Pecan unos contra otros: envidia (v. 29), homicidios (v. 29),                               contiendas (v. 29), engaños (v. 29), deslealtades (v. 31) y crueldades (v. 31).

                     iv. Pecan contra su propia familia: desobedientes a los padres (v. 30).

                     v. Albergan maldad en su interior: maldad, avaricia y perversidad (v. 29), mala intención (v. 29), inventores de males (v. 30), insensatos                           (v. 31) y sin misericordia (v. 31)

Después de todo esta lista de cargos Pablo va a sentenciar al ser humano “quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte” (v. 32). La realidad es el ser humano es pecador y la paga de este pecado, como Pablo dirá en 6:23 es la muerte. Pablo usa el final de este primer capítulo para tirar abajo cualquier defensa del ser humanos sobre su acusación de pecado. No hay excusa todos somos pecados y por lo tanto merecemos la muerte.

Las intenciones de Pablo (Ro. 1:8-15)

Las intenciones de Pablo (Ro. 1:8-15)

Continuación del artículo Romanos 1:1-7.

Las cartas de Pablo siempre están acompañadas de una oración por los receptores tras la presentación (1 Cor. 1:3-11; Ef. 1:3-14; Filp. 1:3-11) en la cual expresa su agradecimiento a Dios por la iglesia a la que escribe y hace peticiones al Padre para su crecimiento espiritual.

Esta oración es “… por medio de Jesucristo…” (v. 8) lo cual nos muestra que la manera de orar de Pablo está en consonancia con su teología. Ora al Padre por medio del hijo.

En la carta a los romanos Pablo usa los versículos del 8 al 15 para esta oración. La cual empieza dando gracias a Dios por el testimonio que esa congregación tiene por todo el mundo. Aunque no la ha fundado él ni ha estado allí nunca, la iglesia de Roma no le es desconocida para Pablo porque lleva tiempo pensando en ella. Ha escuchado testimonios acerca de su fe, lo cual le lleva a dar gloria a Dios porque a pesar de no haber llegado apóstoles allí para que les enseñaran se han mantenido fieles sin renunciar a la fe ni

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«Las cartas de Pablo siempre están acompañadas de una oración por los receptores…«

apartarse de ella. Además lleva largo tiempo interesándose por estos hermanos “[Dios] me es testigo de que sin cesar me acuerdo de vosotros siempre en mis oraciones” (v. 9) la manera que tiene Pablo de interesarse por ellos es orando, no sólo conversando con otros cristianos (que es una manera, porque así ha oído hablar de los testimonios de la fe estos) sino que le pide a Dios por ello.

¿Cuáles son estas oraciones que Pablo eleva a Dios?

Acciones de gracias por…

…de que su fe se divulga por todo el mundo… (v. 8)

 

Petición a Dios por…

… de que tenga al fin un próspero viaje para ir a vosotros… (v. 10)

… para comunicaros algún don… (v. 11)

… para ser mutuamente confortados por la fe que nos es común… (v. 12)

… para tener algún fruto con ellos como con los demás gentiles… (v. 13)

 

Resolución personal…

… pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros (v. 15).

El uso de la oración es la demostración práctica de que el interés de Pablo por los romanos es sincero, él los ama y se interesa por ellos por eso siempre pregunta por el estado de esta congregación cuando tiene la oportunidad (v. 8). Además ruega a Dios que le permite ir a ellos (v. 10) con las intenciones de enseñarles la palabra (v. 11) de ser confortado al poder corroborar que esa fe que se está divulgando por todo el imperio es cierta (v. 12) y para poder dar fruto entre ellos (v. 13) a través de los dones que Dios le dio a Pablo como ya se ha demostrado entre los gentiles. Pablo termina aquí con una resolución personal que le ayuda a introducirse en la siguiente parte de la carta, el poder del evangelio. Pablo finaliza recalcando que está dispuesto, puesto en lucha para ir a anunciarles el evangelio de Dios, el mismo que él presentó en los versículos 2-4.

La presentación (Ro. 1:1-7)


Los primeros versículos de Romanos son usados por el Apóstol Pablo para hacer una presentación de sí mismo. Esto es importante porque la iglesia de Roma no fue fundada por Pablo como podrían ser las de Éfeso, Colosas o algunas de Galacia, sino que muy probablemente fue fundada por los romanos que escucharon hablar en lenguas a los discípulos después de pentecostés Hc. 2:10. Es importante entender que ellos habían oído hablar a Pablo pero no le conocían por lo cual Pablo manda esta carta a la iglesia de Roma con la intención de preparar el terreno para su llegada. Una de las funciones de esta carta es presentar a Pablo, como un heraldo que anuncia la llegada de un rey esta carta anuncia a Pablo y lo que él predica, por eso el autor va a usar una línea argumentativa clara para empezar con presentarse a él (v. 1-7) conjuntamente con el evangelio del cual él es apóstol. Sigue con sus intenciones de visitar a los hermanos en Roma (v. 8-15) con el propósito de proclamar entre ellos el evangelio de Cristo que es poderoso (v. 16-17). A partir del versículo 18 empieza con la argumentación del porqué el ser humano necesita el evangelio de Cristo

A través de los 7 primeros versículos de romanos Pablo se presenta sí mismo y al evangelio que predica.

Pablo se muestra a sí mismo como un “siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol” (v. 1). Su corazón es movido para servir a Jesucristo en su obra y Dios le ha mandado, y él obedecido en ser Apóstol. El apostolado de Pablo no ha sido escogido por él sino que ha sido decisión misma de Dios, Pablo es un cristiano con un corazón movido a servicio que Dios va a usar para una tarea apostólica, pero es Dios quién le ha dado esa tara no ha sido una aspiración personal o impuesta por otros “Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos)” Gá. 1:1 En su presentación de Gálatas lo deja claro, ya que en la zona de Galacia se decía que su apostolado venía de una elección humana.

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Coliseo Romano

Apóstol es un título o cargo que conlleva una tarea, en este caso y siguiendo en el versículo 1 “apartado para el evangelio de Dios” la palabra que se traduce como apartado (ἀφορίζω) significa también elegido para una tarea. Pablo fue designado apóstol para trabajar en la obra de expandir su evangelio por todo el imperio Romano. Su intención a la hora de poner esta nota acerca de su llamado y de a qué ha sido aparatado es dejar claro que quiere que en Roma lo acepten no por un título sino por el evangelio que predica. Lo que cualifica a Pablo como un verdadero siervo de Dios no es un título (Apóstol) sino la verdad que predica (el evangelio de Dios). Puesto que los falsos maestros también contaban con título 2 Cor. 11:4-5 pero el propio Pablo los define como “obreros fraudulentos” (2 Cor. 11:13).

Ahora, a través de esta carta se dirige a un nuevo auditorio “a todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos” (v. 7). Coronándolo con el saludo que Pablo siempre da en sus cartas “Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo” (v. 7) que es una manera de desear lo mejor para los receptores. Ya que la máxima aspiración de un hijo de Dios debería ser disfrutar de Él para siempre, del gozo de estar en su casa donde el hijo siempre es bien recibido (parábola del hijo pródigo) y donde tiene paz, no ausencia de guerra, sino la paz de estar en comunión con su padre. Además de ser la manera en que Pablo siempre acaba sus saludos (1 Co. 1:3; 2 Cor. 1:2; Gá. 1:3; Ef. 1:2; Fil. 1:2; Col. 1:2; 1 Ts. 1:1; 2 Ts. 1:2; 1 Ti. 1:2; 2 Ti. 1:2; Tit. 1:4; Fil. 1:3)

Este tipo de saludo es el típico de la cultura grecorromana. Casi todas las carta del periodo grecorromano seguían un patrón de saludo triple: el escritor (Pablo), el receptor (los romanos) y los saludos (gracia y paz) con la esperanza de que el receptor se encuentra bien de salud. Pablo usa de base siempre este estilo pero lo adapta de una manera muy personal para los receptores de cada una.

Pero en mitad de este saludo que hace en los 7 primeros versículos Pablo intercala el evangelio para el cual fue apartado cuando fue designado apóstol por Dios. Entre los versículos (v. 2-6) va a describirlo como una muestra de claridad hacia los interlocutores, tenemos que entender que no conocían a Pablo y por las iglesias en el s.I aparecían predicadores errantes los cuales llevaban doctrinas falsas. Pablo no quiere que esto así que presenta antes de nada el evangelio que predica para que ellos puedan evaluarlo antes de su llegada. Realmente la evaluación de la enseñanza de la predicación de los maestros es una muestra de madurez de Dios en la vida de la iglesia Hc. 17:10-12.

El evangelio de Pablo se compone de los siguientes puntos:

Fue prometido por sus profetas a través del A.T.(v. 2): Aquí Pablo se está refiriendo al papel de Mesías de Jesús. Él era esa simiente de la mujer que heriría a la serpiente en la cabeza (Gn. 3:15). Que más tarde fue seguida y ampliada por profetas como Isaías (Is. 9:6) explicando su naturaleza, Miqueas (Mi. 5:2) su lugar de nacimiento en Belén, Malaquías (Mal. 3:1) el papel de Juan el Bautista como predecesor del Mesías o Zacarías (Zac. 9:9) profetizando su entrada triunfal en Jerusalén.

El evangelio es acerca de nuestro Señor Jesucristo (v. 2): Este Mesías no es otro que Jesús de Nazaret. Pablo afirma igual que Pedro “Tú [Jesús] eres el Cristo, el Hijo del Dios vivienteMt. 16:16. Jesús mismo había avisado que vendrían después de él otros que afirmarían ser el mesías Mt. 24:24 entonces Pablo quiere dejar bien claro que el único Mesías que había sido profetizado es Jesús.

Jesús era del linaje de David según la carne (v. 3): Esta era una promesa que Dios le había echo a David (2 S. 7:12-14, Sal. 89:3-4). David moriría, pero después de él Dios levantaría un rey poderoso el cual procede de las entrañas mismas de David (descendiente directo, Jesús era descendiente de David por sus dos padres Mt. 1:6; Lc. 3:32) Dios promete que afirmará el trono del reino, de este descendiente de David, para siempre.

            Jesús fue declarado hijo de Dios con poder según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos (v. 4): La resurrección de Jesús es la prueba final del poder de Dios sobre la muerte. La cual es una parte fundamental del evangelio como el propio Pablo dijo “si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.1 Co. 15:14 si Jesús no hubiese resucitado significaría que no era realmente ese Mesías profetizado cuyo reino iba a ser para siempre.

Estas cuatro piezas se unen de manera maravillosa en la persona de Jesús definiéndonos cuál es el evangelio que Pablo predicaba por todo el imperio romano. Evangelio que esperaba poder llevar a estos hermanos romanos. Una vez que se ha presentado ahora va a usar los siguientes versículo (v. 8-15) para expresar cuales son sus intenciones a la hora de visitar a los receptores de esta carta.

Continuaremos la próxima semana con los versículos v.8-15

Saludaos los unos a los otros.


Puede que sólo lo consideremos un gesto, algo que todos los seres humanos hacemos a veces de manera instintiva. Quizás pensemos que para Dios eso no debe tener muchas importancia. Pero a pesar de ser algo tan cotidiano es un tema que afecta directamente a la relación entre los hermanos y en el siglo primero, que es cuando Pablo escribe esta ordenanza y aunque esto ocurrió hace casi 2000 años es algo que afecta directamente a la iglesia de hoy, porque la Biblia trata temas fundamentales del ser humano.

Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”  Hb. 4:12.

Entre otras muchas cosas este texto describe a la Biblia como “espada de dos filos; que penetra hasta partir el alma y es espíritu” esto significa que la Biblia no trata temas superficiales, sino temas esenciales del ser humano, temas que tocan su propia alma, temas profundos ante los cuales debemos posicionarnos. Y la Biblia siempre recalca la necesidad de ponernos en acción con los mandamientos “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.” Stg. 1:22.  Si escuchamos estas palabras, estos unos a los otros y decimos que buenos son, son importantes y están muy bien que los estudiemos pero luego no nos amamos los unos a los otros, no nos perdonamos los unos a los otros, no nos exhortamos los unos a los otros, no vale para nada, como dice la Biblia nos engañamos a nosotros mismos y por muy poca cosa que pensemos que es el tema de hoy, por muy “bueno eso tampoco es tan importante” debemos pensar que es un mandato de Dios para nosotros, su pueblo.

Pablo sorprende aquí con un saludaos los unos a los otros (

Saludaos los unos a los otros

Ro. 16:1-16) el cual era un tema muy importante en la iglesia del siglo primero, tuvieron muchos problemas con este tema y Pablo ve la necesidad de recalcarles este mandamiento. Pablo no les da opción, no está diciendo podéis saludaros, o mejor  saludaros que no. Está diciendo saludaos, es una obligación.

Hoy en día el gesto de saludarse sigue siendo importante, muchas veces nos enfadamos si alguien que nos conoce no nos saluda, lo consideramos un agravio. En la época que se escribió la carta de los romanos saludarse era un acto social muy importante, porque incluía un reconocimiento de la otra persona, si yo saludo a una persona significa que la considero como de mi propia familia, no existía el saludo para quedar bien, sólo se saludaba a los que se consideraba queridos.

Este saludo se hacía efectivo con un beso en al frente, la mejilla o la barba. Esta es una práctica que venía del A.T. donde los judíos se saludaban así entre ellos, era un saludo entre los pertenecientes al pueblo de Dios. En el N.T. lo judíos seguían usando esta práctica ahora con el nuevo pueblo de Dios. Esto era muy significativo para los creyentes nuevos porque se sentían aceptados por los judíos. Los judíos no eran muy amigos de los gentiles por eso solían excluirlos, por eso Pablo les recalca que saluden a sus hermanos, literalmente que los acepten como iguales. Además muchos cristianos eran repudiados por sus propias familias por lo cual el gesto de besarles era proporcionarle una familia.

Por lo cual cuando vamos al texto y vemos que Pablo dice que debemos saludarnos, nos damos cuenta de que no sólo se refiere a un saludo que hoy en día hacemos, donde saludamos a todo el que más o menos conocemos. Sino que se refiere a que nos tratemos como lo que somos, miembros de una familia. Nadie saluda a un extraño igual que saludamos a nuestros hermanos o a nuestros padres, porque el cariño y la relación que nos tenemos hacen que el saludo sea especial. Pablo de la misma forma dice que los cristianos debemos saludarnos de una manera especial porque pertenecemos a una familia especial. Para dejar constancia de ello da una lista de saludos, todos ellos orientados a personas de la familia de Dios. Todos ellos orientados a personas que se están esforzando en las cosas de Dios.

Por eso en el día de hoy me gustaría que nos cargásemos de razones para saludarnos, no para saludarnos como saludamos a nuestros compañeros de clase o a alguien que vemos en la calle, sino razones para saludar a los miembros de nuestra propia familia.

                Debemos saludarnos los unos a los otros, porque todos somos hijos de Dios (Ef. 1:3-6):  Todos los cristianos, por cristiano me refiero a aquellos que creen en Cristo, no en los que se apuntan en una iglesia son personas escogidas por Dios para ser sus hijos. La Biblia nos dice que nosotros amamos a Dios, porque Él nos amó primero (1 Jn. 4:10). La Biblia además pone un matiz acerca de esta elección, fue antes de la fundación del mundo, o sea, que antes de que nosotros naciéramos o nacieran nuestros padres, abuelos, etc… Dios ya nos había escogido para pertenecer a su pueblo. Esto es algo que es difícil de comprender para nosotros, es algo que debemos creer por fe, porque que Dios nos escogiera no está reñido con nuestra propia voluntad de seguir a Dios.

Pero entonces si todos los cristianos  somos hijos de Dios escogidos por él mismo debo saludar a mi hermano y tratarlo como un miembro de la familia de Dios porque Dios lo ha puesto aquí por la misma misericordia que a mi. Mi hermano no es una persona menos importante, ni de menos categoría, Dios la escogió igual que a mí, por los mismos méritos, ninguno. No hay nadie que esté en la Iglesia, da igual que cargo ocupe, da igual los ministerios que lleve que haya hecho más mérito que cualquiera de nosotros para estar en ella. Por eso debemos saludarnos, porque somos iguales, somos hijos de un mismo Padre, somos hermanos.

Muchas veces tratamos a nuestros hermanos de la iglesia, o decimos cosas de ellos que nunca nos atreveríamos a decir de un miembro de nuestra familia, cuando realmente las personas que van a la iglesia, y no me refiero a sólo a nuestra iglesia local son nuestra familia y debemos tratarlas como tal.

Debemos saludarnos porque somos miembros de una misma familia y saludarnos, preguntarnos qué tal estamos nos ayuda en esta sensación de familia. ¿Cómo sería una familia donde los miembros se saludan sin tocarse? ¿Cómo sería una familia si sólo levantasen la cabeza al verse?

Debemos saludarnos los unos a los otros porque es mandamiento de Dios amarnos (Mt. 22:35-40):   Todos estos “unos a los otros” acababan dependiendo del primero de todos, amaos los unos a los otros. La iglesia de Cristo tiene una marca que la distingue de otras organizaciones y esta es el amor. Debemos amarnos los unos a los otros, esto implica que debemos tratarnos con amor, esto implica saludar a nuestros hermanos como nos gusta que nos saluden. Podemos pensar que saludar es un gesto que no tiene nada que ver con el amor, pero como cambia la circunstancia cuando un grupo de personas llega y se sienta, o si llega y se saludan.

Esto se nota mucho el primer día de clase de la universidad, los que ya estéis en ella. Llega un grupo de unos 100 chavales que no se conocen entre sí, con lo cual el saludo es frió el ambiente no es de cordialidad. Pero cuando va pasando el tiempo y la gente va haciendo amistad el ambiente cambia. Pues lo mismo en la Iglesia, si yo muestro amor hacia mis hermanos y cuando los veo los saludo, el ambiente cambia. Por eso en la iglesia se suelen poner personas en la entrada a recibir a las personas, para transmitir este amor a través del saludo.

Cuando a Jesús le preguntaron cuál eran los principales mandamientos, el respondió dos mandamientos de amor, el primero es amar a Dios con todas nuestras fuerzas, la segunda proviene de la primera, amarás a tu prójimo, cuando le preguntaron quién era su prójimo, ¿Qué respondió? A un Samaritano, con aquella parábola, alguien ajeno al pueblo de Israel, con lo cual alguien fuera del pueblo de Dios en aquel entonces. Pues si debemos amar así a los de fuera, ¿Cómo no debemos amar a nuestros hermanos? Debemos amarnos, debemos mostrarnos cariño porque es un mandamiento de Dios.

Debemos saludarnos porque el amor en la iglesia debe ser práctico (1 Jn. 3:13-20):   Estas son palabras muy duras, Juan está asociando pensamientos (v. 14) “El que no ama a su hermanos permanece en la muerte”,  aquí es el que no ama, pero sigue (v. 15) “El que aborrece a su hermano es homicida”, pasamos a otro nivel, subimos un escalón, el que odia a su hermano es un asesino, una persona culpable y que debe morir eternamente. Ahora explicar porque es esto (v. 16)”Él puso su vida por nosotros. Así que debemos poner nuestra vida por los hermanos” y ahora después de subir estos escalones Juan llega a la idea que quiere enseña y quedemos aprender (v. 17). El cristiano que habla del amor de Dios, diciendo que es bueno pero tiene bienes y no ayuda a un hermano realmente necesitado no puede decir que tiene el amor de Dios, es decir es igual que la persona que no ama a sus hermanos o que directamente los odia. Así que después de llegar a este punto Juan les / nos recomienda “no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y de verdad”. Podemos llenarnos la boca diciendo que amamos mucho a nuestros hermanos pero si esto no se ve de una forma práctica cuando se necesita, no sirve para nada, somos iguales que una persona que no ama o que directamente odia. Si un miembro de la iglesia pasa por un mal momento en su vida, por un momento de sufrimiento, por la razón que sea y la iglesia no muestra amor con esa persona se puede decir que esa iglesia no ama a Dios, porque podrá cantar unas canciones muy bonitas acerca del amor de Dios pero será como el cristiano del versículo 17.

El amor de Dios se debe demostrar, no para que otros digan de mí, “pero mira que bien ama Laura a sus hermano, pero mira que bien ama Alex al resto de la iglesia” no, sino que se debe mostrar porque Jesús lo mostró, con su vida, dando su vida. Nadie estuvo allí para darle unas palmaditas en la espalda y decir que bien lo haces, no mostró su amor en mitad de los insultos, pero lo hizo no solo de boca sino de manera práctica. Cuando Jesús estaba a punto de morir (Lc. 23:34) dijo “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen” Jesús amó de palabra con palabras que sanaban el alma de la gente, pero también amó de hecho.

Saludarnos puede parecernos algo trivial pero demuestra de una manera práctica nuestro amor por nuestros hermanos.

Debemos saludarnos porque nos necesitamos (Rom. 12:4-8):   Este es un texto puro de iglesia que nos define como somos. Usa una imagen muy representativa que es la de un cuerpo. Todos nosotros somos partes de un cuerpo. No hay nada en un cuerpo humano que sobre, todo tiene una función, aunque sea ser apéndice y final del intestino grueso. Pero la verdad es que Dios hizo la iglesia de esta forma. Necesitamos a todas las personas que pertenecen a la iglesia. Debemos saludarnos porque nos necesitamos. Una mano puede parecer una parte muy importante del cuerpo, pero si no hubiera un estómago que digiriese la comida nunca tendría alimento, sino hubiese un sistema circulatorio que le llevase oxígeno se moriría. Si no hubiera piernas que la llevasen de un lado para otro sería como la mano de la familia Adams que va de un lado para otro sin poder hacer otra cosa.

Esta utilidad, esta necesidad no la tenemos por las habilidades de nuestros hermanos, ni por las nuestras, sino que son poder de Dios.  Dios nos da a cada uno dones  y estos dones son para beneficio de todos, cuando yo vengo a la iglesia y ejerzo el don que Dios me da soy de beneficio a las personas que me rodean, soy como ese sistema circulatorio llevando oxígeno y alimento a la mano. De la misma forma yo me beneficio de que otras personas estén ejerciendo sus dones.

No podemos pensar que no necesitamos a alguien en la iglesia, porque como hemos visto, todas las personas que vienen a la iglesia tienen algo que me beneficia, puede parecer egoísta, pero es verdad. Las personas que están en la iglesia están porque Dios las escogió para estar allí.

Por eso debe saludar a mis hermanos porque cuando estoy con ellos y ejercemos nuestros dones yo salgo beneficiado y ellos salen beneficiados conmigo y juntos somos un cuerpo cuya cabeza es Cristo, como dice la Biblia.

                Debemos saludarnos porque cuando demostramos amor reflejamos a Cristo (Jn. 13:35):   Para finalizar la última razón porque debemos saludarnos es que cuando demostramos este amor, de esta manera práctica la Biblia dice que demostramos que pertenecemos a Cristo. Todas estas ideas se pisan unas a la otras y la idea del amor mucho más, pero la realidad es que el amor es el tema fundamental de las relaciones en la iglesia y cuando mostramos ese amor, no el amor que dice la sociedad, sobre todo el día de hoy sino el amor de Cristo ese amor que le lleva a morir en una cruz por personas que lo están insultando.

Cuando usamos ese amor, para relacionarnos, para usarlo cuando tenemos problemas entre nosotros ahí reflejamos a Cristo, cuando usamos ese amor para soportar a veces comportamientos de personas que nos sacan de quicio, los cristianos distamos de ser perfectos y a veces hay gente en la iglesia que nos puede crispar, pero cuando usamos el amor de Dios para soportar a nuestros hermanos ahí reflejamos a Cristo.

Cuando usamos del amor de Dios para usar nuestros dones y bendecir a nuestros hermanos ahí reflejamos a Cristo. Cuando nuestro amor no se queda en palabras sino que también se demuestra en hechos ahí reflejamos a Cristo.

Cuando saludamos a nuestros hermanos porque también son escogidos de Dios igual que nosotros, porque sabemos que los necesitamos y que Dios usará sus dones para beneficio nuestro ahí reflejamos a cristo.

Por eso debemos seguir el mandamiento de Pablo y saludarnos los unos a los otros, porque tiene muchos beneficios, nos hace sentirnos en familia, amados y nos hacer reflejar a Cristo.