¿PORQUÉ LA BIBLIA? I

¿PORQUÉ LA BIBLIA? I

Decimos que la Biblia es la palabra de Dios. La estudiamos en nuestras reuniones. Colgamos en nuestras paredes cuadros con versículos de ella. Hay incluso algunos que se la tatúan en la piel. La memorizamos y hablamos de ella a otros. Incluso vinculamos nuestra pertenencia al cristianismo con un libro, con la Biblia.

La veneración por parte de la iglesia de la Biblia es algo que damos por supuesto ¿por qué? ¿Cuál es el motivo que nos lleva a coger este libro y hacerlo el fundamento de nuestra vida? ¿Por qué no otro? ¿Por qué no este libro y otro?. Siguiendo este hilo podemos plantearnos las siguientes preguntas. ¿Podemos conocer a Dios? ¿Cómo podemos estar seguros de que la Biblia es la Palabra de Dios? ¿Es útil la Biblia para mi vida? ¿Es útil la Biblia para mi vida?¿Podemos fiarnos de la Biblia? ¿Cómo llegó a nosotros la Biblia? Son preguntas clave que cualquier cristiano tiene que hacerse en algún momento y tenemos que tener las respuestas clara para desarrollar una convicción que nos a ayude a apreciarlo y dedicarle todo el tiempo que su importancia merece, la importancia de saber que estamos antes la misma Palabra de Dios.

¿PODEMOS CONOCER A DIOS?

             Conocer a Dios, su voluntad, sus deseos, tenerlo de nuestro lado es una de las ambiciones más poderosas del ser humano. Cuando estudiamos cualquier cultura unos de los aspectos esenciales es su religión. Ya sean los Egipcios, Griegos, Romanos, Mayas o indígenas americanos todos afirman conocer a Dios y saber que él espera de ellos. Todas estas personas de distintos lugares o distintas épocas reconocen que existe una realidad más allá de este mundo físico que conocemos y afirman que es posible conocer esta realidad. Para ello usan multitud de medios para conectarse con ese mundo, ritos, tradiciones, palabras reveladas, en el pasado sacrificios, etc.

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Nosotros tenemos un libro al cual definimos como la Palabra de Dios. En otra ocasión responderemos a la pregunta de ¿por qué podemos estar seguros de que la Palabra de Dios es verdad? Pero ella nos va a revelar dos verdades que nos pueden parecer incompatibles en un principio. En primer lugar nos dirá que para el ser humano es imposible conocer a Dios. Debido a nuestra situación de pecado Ef. 4:18 tenemos la mente entenebrecida llena de oscuridad que no nos deja ver espiritualmente y por lo tanto no es posible para el ser humano natural conocer lo que es de Dios. Pero en segundo lugar a lo largo de toda la Biblia hay muchas personas que hablan con Dios o en Su nombre. Mostrando que lo conocen, o por lo menos en parte.

   ¿Cómo entendemos estas dos realidades opuestas y verdaderas? Jn. 1:8A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer” Mt. 11:25-27Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños” Estos dos textos nos enseñan estas dos verdades “Nadie vio a Dios” y “nadie conoce al Padre” este conocer no se trata de saber de la existencia sino de comprender el pensamiento, las intenciones y la voluntad de Dios. Nadie puede hacer eso sino sólo Dios mismo. Así que si para nosotros es imposible conocer a Dios la única manera que hay de saber su voluntad es lo que él nos enseñe de sí mismo. “Le ha dado a conocer” y “A quién lo quiera revelar” lo que nos demuestra que es un ejercicio de su voluntad el darse a conocer a quien Él quiera “a quien el Hijo lo quiera revelar”.

Este conocimiento de Dios tiene cuatro características:

SU FUENTE

Ya que los seres humanos no podemos conocer a Dios por nosotros mismo y que tiene que ser Dios quien nos muestre lo que podemos conocer Él se convierte en la única fuente fiable de conocimiento. Tenemos que afirmar que ese conocimiento es verdad genuina ya que es un conocimiento carente del pecado del ser humano. El ser humano, desde que ha pecado, ha distorsionado la verdad como Satanás hizo con Adán y Eva la condición de pecado nos hace torcer la verdad. Por eso todas las religiones que el ser humano puede construir son falsas ya que son conocimientos de Dios cuya fuente no es Dios. Es por eso la revelación, las palabras, que vienen de Dios se convierten en la única fuente infalible para determinar la verdad genuina.

El conocimiento genuino alcanzó su punto culmen con Cristo. Ya que él nos muestra el mismo corazón de Dios (Jn. 1.18; 14.7). Cuando Cristo se fue Él envió al E.S. para darnos revelación adicional de Cristo y del conocimiento de Dios (Jn. 16.13-15; Hc. 1.8). El Espíritu Santo nos ayuda a conocer más de Dios a través de las escrituras, iluminándonos acerca de su mensaje. La Biblia es clara acerca de la voluntad de Dios en que lo conozcamos. Toda la trinidad está comprometida con el hecho de que conozcamos aquello que es necesario que conozcamos.

SU CONTENIDO

El conocimiento completo que viene de Dios es la vez objetivo y personal. El mejor conocimiento de una persona vendrá de conocer a esa persona. Dios revela muchos datos sobre sí mismo, todos los cuales son importantes para nuestra relación con Él íntima, inteligente y provechosa. De tal manera que cuanto más conozcamos a Dios más y mejor será nuestra relación con Él y más sencillo será saber lo que quiere de nosotros.

No podemos obedecer sin conocer, necesitamos saber acerca de Dios. Por eso el expresa en la Biblia tantas veces emociones: Él ama, se enfada, escoge a personas para tareas, va delante de su pueblo, libera con mano poderosa, hace frente a sus enemigos, corrige a los que están equivocados, etc… podemos conocer mucho del carácter de Dios lo que nos ayuda a entender mucho acerca de Él y su voluntad.

             SU PROGRESO

El conocimiento de Dios y de sus obras fue revelado progresivamente a lo largo de la historia. No es el mismo conocimiento de Dios el que tenía Abraham que el que tenía el apóstol Pablo. Cuando Juan está en la isla de Patmos escribiendo Apocalipsis hace muchas referencias a profecías del A.T. que tendrán su cumplimento en los días postreros, ese es conocimiento que lo profetas que escribieron esas profecías no tenían.

Cuando en el evangelio nos encontramos con la frase “esto está escrito para que se cumpliera lo que dijo el profeta” (Mr. 4.14; Mt. 12.17; Mt. 8.17; Mt. 13:35) nosotros que lo podemos leer entendemos la promesa y además el cumplimiento, los judíos que habían vivido antes que Jesús sólo tenían la promesa. Dios no ha revelado toda su Palabra en Génesis sino que a lo largo de la historia narrada en la Biblia va a revelando su Palabra según su voluntad hasta que se cierra su revelación con la muerte de los Apóstoles.

Ya no hay más revelación porque Cristo encargó esta tarea a los Apóstoles Ef. 2.19-22edificado sobre el fundamento de los apóstoles y profetas”. Pablo está describiendo a la Iglesia como un edificio donde Cristo es la piedra angular. En la época de Jesús los cimientos de la casa descansaban sobre una piedra grande que servía de base, era la piedra angular. Jesús es la base de todo y luego fueron los Apóstoles, seleccionados por nombre por Cristo mismo, los que pusieron el fundamento, la base, los cimientos de la iglesia. No lo hicieron en su propio conocimiento sino en el de Cristo. Pero el cimiento sólo se pone una vez, una vez terminado se construye encima, esta es la parte en que nos encontramos. Ya no estamos en el momento de poner cimientos, ahora estamos en la obra de construir el edificio.

             SUS PROPRÓSITOS.

             ¿Para qué quiere Dios darnos su palabra? Pues hay varias respuestas.

  1. Llevar a las personas a poseer vida eterna (Jn. 17.2; 1 Ti. 2.4). Es el objetivo principal. Génesis 1-3 nos presentan el problema. La rebeldía de Adán y Eva y por consiguiente la de toda la humanidad el resto de la Biblia nos presenta el plan de Dios para resolver el problema con Cristo y la culminación de su regreso e instauración de su reino por toda la eternidad.
  2. Promover el crecimiento cristiano (2 Pd. 3.18) con conocimiento doctrinal (Jn. 7.17; Ro. 6.9; Ef. 1.18) y con un estilo de vida preceptivo (Fil. 1.9-10; 2 Pd. 1.5). La Palabra de Dios nos es dada para que sepamos como vivir. El ser humanos natural, aquel que no ha conocido a Dios vive de una manera totalmente ofensiva contra Dios y la Biblia nos provee la manera en que debemos comportarnos. ¿Os acordáis de Santiago? Nos decía lo que debíamos y no debíamos hacer.
  3. Advertir acerca del juicio venidero (Os. 4.6; Hb. 10.26-27). Hay un juicio para cada una de las personas del mundo en cada una de las épocas que han existido. Todos tendremos que rendir cuentas ante Dios, esto es un aviso necesario, debemos estar preparados para ese juicio. Sólo si tenemos un buen abogado podremos tener una resolución positiva.

Así que ante la respuesta de si podemos conocer a Dios la respuesta es Sí. No porque nosotros tengamos la capacidad de llegar a Él sino porque él se da a conocer no para mostrarnos todo sino para iluminarnos sobre aquello que es esencial para la existencia humana. Así que si Dios mismo se ha esforzado tanto en darnos esta Palabra será que lo que tiene decir importa y mucho

Por eso es tan importante que nos molestemos en conocer a Dios porque su conocimiento al contrario que el nuestro en verdad en su totalidad y tiene respuesta a las preguntas fundamentales del ser humano y sobre todo para el mayor de los problemas del hombre el pecado.

Esta es la razón porque la iglesia tiene una tarea que nunca acaba, predicar la Palabra.

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12 libros de la Biblia para hacer discipulado

12 libros de la Biblia para hacer discipulado

Extraído de la página Coalición para el Evangelio.

Una de las técnicas de discipulado más útiles es una que es frecuentemente pasado por alto: la lectura de la Biblia uno a uno. Es simplemente sentarse con otra persona y caminar juntos por el texto de la Escritura con ellos.

Leer la Biblia uno a uno es una actividad poderosa para el discipulado y debe ser parte de las herramientas que pastores usan para entrenar a otros en la fe. A menudo se pasa por alto en favor de algo diferente, más ostentoso o que esté de moda, mas la realidad es que las palabras de 2 Timoteo 3:16-17 siguen siendo verdaderas:

Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto (apto), equipado para toda buena obra.

No hay nada más importante que las Escrituras, que tienen las promesas de equiparnos perfectamente para toda buena obra. Esta es la razón por la que la lectura uno a uno es tan valiosa.

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Una de las técnicas de discipulado más útiles es una que es frecuentemente pasado por alto: la lectura de la Biblia uno a uno. Es simplemente sentarse con otra persona y caminar juntos por el texto de la Escritura con ellos.

Mientras cada libro y verso de la Biblia son inspirados por Dios y relevantes para cada persona, algunos libros de la Biblia tienen valores especiales en ciertos momentos y para ciertas personas. La lista que sigue recomienda una docena de libros de la Biblia para personas que no conocen al Señor, nuevos creyentes, y creyentes maduros.[1]

Libros para leer con inconversos

1. Marcos — Marcos es un buen libro para introducirnos a Jesús. Este libro corto y contundente obliga a sus lectores a contestar la preguntas, “¿Quien es Jesús?” y “¿Que significa seguirle?”[2]2

2. Eclesiastés — Este libro atrevido y relevante asombra a algunos inconversos por su excelente descripción de la naturaleza humana.

3. Juan — El propósito de este evangelio es llevar a los lectores a la fe en Jesús como el Cristo y recibir vida en Su Nombre (Juan 20:31), y es un libro idóneo de empezar con alguien que no conoce el Señor.

4. Genesis 1-12 — Los primeros capítulos de la Biblia explican la creación de Dios y su propósito en ella, por qué el mundo es así, y la promesa de bendición que sería cumplida en Jesucristo.

Libros para leer con nuevos creyentes

5. Lucas — El relato detallado y ordenado de Lucas comparte algunas de las historias/parábolas más conocidas de las Escrituras y se enfoca en el cumplimiento del Antiguo Testamento en Cristo.

6. Colosenses — ¡Cuán fácil es olvidar el evangelio por técnicas más “avanzadas” y religiones que prometen una relación más profunda con Dios! Colosenses nos recuerda que estamos completos en Cristo, pero que aún tenemos el llamado de crecer en madurez espiritual.

7. 1 Pedro — Este pequeño y práctico libro explica las implicaciones de la salvación, la nueva identidad de un creyente, y nos anima a perseverar en medio de la dificultad y el sufrimiento.

Libro Extra: Génesis — Nos ayuda a desarrollar una visión cristiana del mundo y puede contestar preguntas que todavía molestan a nuevos creyentes en cuanto a la creación, la naturaleza humana, la esencia de fe, la elección, etc.

Libros para leer con creyentes maduros

8. Romanos / Efesios — Escoja una de estas dos epístolas doctrinales para exponer el evangelio en detalle y compartir las implicaciones prácticas de creer en Cristo.

9. Deuteronomio — El quinto libro de Moisés provee un buen resumen de los primeros cinco libros del Antiguo Testamento. Introduzca a la gente en las riquezas del Antiguo Testamento con este libro que manda a sus lectores a escoger entre la vida o la muerte.

10. Salmos — La poesía en los Salmos guía al pueblo de Dios a alabar a Dios en su trayecto a través de las varias emociones y experiencias de la vida cristiana.

11. Isaías — Este libro es uno de los más difíciles de esta lista, pero vale la pena leerlo. Isaías es el segundo libro del Antiguo Testamento más citado por los apóstoles en el Nuevo Testamento y da a sus lectores un vistazo amplio de la identidad de Cristo como siervo sufriente y la gran historia de salvación en la Biblia.

12. Miqueas — Este profeta menor advierte de juicio por pecado y predica la salvación del Pastor-Rey a los arrepentidos.

¿Cuales libros han sido provechosos para ustedes en la lectura uno a uno? ¿Habías considerado esta herramienta? Déjanos saber con un comentario.


[1] Gracias a Marty Sweeney de Matthias Media y mis compañeros de LRI (Scott Polender y Sean Martin) por sus recomendaciones.

 

[2] John Piper recomendó dos sendas después de leer Marcos: Hechos o Romanos. Hechos continua la historia de Cristo que Marcos empieza y Romanos explica la teología en el trasfondo de Marcos y define el evangelio sistemáticamente.

Bienaventurados II. Mt 5:1-12

Bienaventurados II. Mt 5:1-12

Hace unas semanas empezamos un estudio sobre las bienaventuranzas en Mateo en el capítulo 5.  Donde vimos las cuatro primeras de ellas.

En capítulo 5 empezaba con la descripción de cómo son las personas que pertenecen al reino de Dios. Llegábamos a la conclusión de que no eran una lista de tipos de personas, no hay 8 grupos de personas aquí nombradas sino que son actitudes que todos deberíamos desarrollar en nuestra vida.

Jesús inicia entonces un discurso con los preciosos dichos que han llenado de consuelo y aliento a los angustiados a través de los siglos. El cual empieza con este enfático “Bienaventurados”. No se puede cuestionar el marcado énfasis de esta palabra que viendo sus usos en el A.T. como en el Sal. 32:1 podemos entender como un llamado a gozarse en Dios a través de una experiencia humana. En el salmo de David el bienaventurado era el que experimentaba su transgresión perdonada, su pecado cubierto. Aquí lo será el que en mitad de un mundo pecador que va en dirección opuesta decide actuar según los parámetros de un reino que no es de este mundo.

A partir del versículo 7 vamos a estudiar las cuatro últimas bienaventuranzas.

Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia (v. 7): Ahora Jesús nombra a los misericordiosos. Misericordia es compasión de aquellos que tienen una necesidad, aunque no lo sepan. Jesús es el ejemplo de esta misericordia Mt. 9:36Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor”. Estas personas puede ser que nunca hubieran pensado que estaban desamparadas, algunas de ellas como el joven rico estaban muy seguros de estar amparados ante el futuro. Pero Jesús ve su realidad espiritual y siente compasión de ellas.

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 Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia

Misericordia implica una parte de conocimiento y otra de acción. Como estudiamos con Jesús en la última cena. Los misericordiosos ven la necesidad existente, tienen compasión de las personas y suplen, dentro de sus capacidades, las necesidades de estas personas. Jesús tenía compasión de las personas, tenía misericordia de ellas por eso, las alimentaba, les enseñaba, las corregía y también las salvó.

Jesús dice de estas personas misericordiosas que será bienaventuradas porque ellos recibirán la misma misericordia. Se está refiriendo a Mt. 25:34-36Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. 35Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; 36estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí” Llegará el día que Jesús juzgue todas las cosas en la vida de los seres humanos, que tengamos que rendir cuentas ante nuestro Dios. Y se nos dice aquí que estas personas, representadas por las ovejas Jesús les abre la entrada en el reino preparado para vosotros por la misericordia que mostraron a aquellos que lo necesitaban. En cambio a los cabritos los manda al fuego eterno debido a que no mostraron esta misericordia.

Esto puede parecernos que es una entrega de premios a los méritos que ha realizado cada uno en esta vida. Pero realmente Jesús está constatando una realidad en la vida de los seres humanos. Aquellos que han sido salvos, que han disfrutado de esta misericordia de Dios en sus vidas deben desarrollar misericordia en sus vidas hacia los que les rodean. Es marca diferencial de aquellos que pertenecen a Dios. Recibiste misericordia, debes ser misericordioso. Y de nuevo aparece aquí esta dualidad de ver la necesidad y actuar “tuve… y me disteis” la misericordia es práctica, no puede haber misericordia teórica, no nos podemos quedar en sentir pena o compasión, para que haya misericordia en necesario que actuemos.

Además es una misericordia que no espera nada a cambio. Estas ovejas cuando le daban de comer o beber a los necesitados no pensaban en Jesús, se extrañan porque no asocian aquella misericordia a lo que ahora reciben. La misericordia se hace pensando en aquel a que ayudamos.

Entonces estas personas que han disfrutado de la misericordia de Dios usan esa misericordia con los que les rodean y reciben misericordia el día del juicio.

Bienaventurados los de limpio corazón porque ellos verán a Dios (v. 8): Este sexto grupo de bienaventurados tienen la promesa de ver a Dios. La condición parece imposible porque es necesario para ellos que sean limpios de corazón. Alejados del pecado. Esta es una referencia a Sal. 24:1-6¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo?

El limpio de manos y puro de corazón” las manos es con lo hacemos las cosas denotan nuestras acciones y el “puro de corazón” muestran sus intenciones, las cuales no son pecaminosas sino sinceras. David lo apuntilla diciendo “el que no ha elevado su alma a cosas vanas” (v. 4) el que no lo ha entregado al pecado. Elevar es la idea de ofrendar de presentar algo a alguien estas personas no han presentado sus vidas a cosas sino que se la ofrecen a Dios.

Nadie puede ser limpio de corazón excepto aquella personas que ha sido lavada del pecado. Jesús se lo dice a Pedro “sino no tendrás parte conmigo” (Jn. 13:8) Jesús lava los pies a los Doce pero habla de la cruz. La única manera de tener comunión con Cristo es a través de ser limpios por su sangre. Cuando tenemos esta comunión con él es ahí cuando podemos ver a Dios ¿cómo? “el que me ha visto a mí ha visto al padre” (Jn. 14:9).

Levítico es un libro que nos muestra, entre otras cosas, todo lo que el sumo sacerdote tenía que hacer para poder entrar en la presencia misma de Dios, en el lugar santísimo. Debía ofrecer sacrificios por sí mismo antes de poder ofrecer sacrificios por el pueblo. No podía entrar con pecado en aquí lugar bajo pena de muerte, que es lo que le ocurren a los hijos de Aarón Lv. 10:1 ¿Por qué?  Porque la santidad de Dios así lo exige. Dios es santo, apartado del pecado y la única manera de acercarse a él es a través de vidas limpias.

Con las muerte de Cristo el velo del templo se rasgó permitiendo la entrada en este lugar ya no a través de un sacerdote humano pecador Hb. 4:15 sino a través de un sumo sacerdote compasivo. El velo del templo se rasgó y nos permite la entrada pero la santidad de Dios no ha cambiado. El Dios santo que moraba en el lugar santísimo sigue siendo igual de santo y es necesario presentarse con esa santidad en nuestras vidas.

Bienaventurados los pacificadores porque ellos serán llamados hijos de Dios (v. 9): Pacificadores significa los que buscan la paz. Este sigue siendo una virtud humana buscada hoy en día [Ilustración: Mediadores]. Pero si cogemos esta lista de bienaventuranzas vemos que todas ellas están relacionadas con Dios. Los pobres de espíritu ven su necesidad ante Dios, los mansos buscan obedecer la voluntad de Dios, los misericordiosos reciben la misericordia de Dios, etc…

Así que cuando hablamos de pacificadores no nos referimos a seres humanos que ponen paz entre seres humanos. Personas que intermedian entre conflictos humanos. Sino que nos referimos a personas que median en el conflicto más antiguo que conoce el ser humano entre el Santo y Justo Dios contra el culpable pecador Ro. 5:6-11 Pablo explica que como pecadores somos por naturaleza enemigos de Dios. Dios nos trata como culpables pendientes de condena. Pero Dios ha amado al mundo pecador Jn. 3:16  y no quiere que seamos castigados eternamente por nuestro pecado por lo cual envía a su hijo a morir por nosotros en la cruz.

Los que somos salvos por Cristo no sólo nos convertimos en miembros de este reino sino que ahora se nos encarga el ministerio de anunciar a otros la salvación de Dios 2 Cor. 5:16-21somos embajadores” somos representantes de Dios que claman “reconciliaos con Dios” arrepentíos y volvamos a Dios para que haya paz con él. Porque cuando alguien se arrepiente y se reconcilia con Dios es lo que obtiene, paz con Dios.

Cuando anunciamos el evangelio, lo que somos es pacificadores. Anunciadores de la paz que Dios ofrece al mundo a través de Cristo. Cuando esto ocurre Jesús dice que quedamos retratados, como hijos de Dios.

Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos (v. 10-12): La última bienaventuranza pertenece a un grupo que no puede elegir. Aquellos los cuales son perseguidos. El v. 10 nos explica la bienaventuranza y el v. 11 nos explica cómo afrontarla, cuál debe ser nuestra actitud ante ella.

Jesús primero explicar que seres bienaventurados cuando seamos perseguidos. La razón de ellos es que el reino de Dios nos pertenece. Pero Jesús matiza, algo que no ha hecho con las otras bienaventuranzas. El resto de la bienaventuranzas ocurren siempre que cumplamos la condición en este caso la bienaventuranza ocurre cuando somos perseguidos por algo en concreto, por la justicia de Dios. En el mundo en que vivimos hay muchos mártires, muchas personas que mueren por sus ideales, por pertenecer a grupos perseguidos. Pero el mero hecho de que seas atacado por tus ideales no convierten a estos en verdaderos, porque tu causa sea perseguida no la convierte en justa. Sólo cuanto somos perseguidos, atacados por la causa de Dios es cuando seremos bienaventurados.

Jn. 15:18-19 No somos del mundo” Jesús explica que cuando él se vaya sufriremos persecución en el mundo en que vivimos de la misma manera que Él sufrió persecución. Jesús es directo en este sentido. Os aborrecerán igual que lo han hecho conmigo. El mundo nos despreciará no porque nos odie a nosotros no porque nos considere una amenaza sino por nuestra unión con Cristo.

Es en ese momento donde podemos sentirnos bienaventurados porque el reino de Dios nos pertenece porque pertenece a Cristo. Ser perseguido ser rechazado del mundo es una señal de pertenencia a Cristo. Los profetas fueron perseguido en el A.T. los Apóstoles perseguidos en el N.T. nosotros seremos perseguidos de la misma manera.

En el v. 11 nos explica un poco más detenidamente como será esta persecución “nos vituperarán” seremos insultados por causa del evangelio. “Perseguirán” y la palabra perseguir significa buscar con intención de hacer daño. “Hablarán toda clase de males contra vosotros mintiendo” como no hay nada de que acusarnos tendrán que mentir para señalarnos. Cuanto todo esto ocurra y ocurrió, ocurre y ocurrirá debemos estar gozosos. Debemos no perder el gozo. Porque nuestro gozo no está en cómo nos traten los demás sino en que pertenecemos a Cristo.

Estas son las segundas cuatro bienaventuranzas. Son los valores del lugar donde pertenecemos, de ese reino del cual decimos formar parte. De ese reino el cual esperamos su manifestación futura. Los domingos tomamos del pan y del vino para recordar, recordamos un pasado en Gólgota pero también recordamos una promesa que él volverá para traernos el reino de los cielos, para consolar a los que lloran para saciar a los que tienen hambre y sed de Su justicia. Para traer misericordia, para mostrarnos a Dios y llamarnos hijos de Dios.

5 Razones por las que los predicadores no hablan acerca del juicio de Dios

5 Razones por las que los predicadores no hablan acerca del juicio de Dios

Artículo sacado de la página The Gospel Coalition, escrito por Kevin Halloran.

¿Que pasaría si alguien te dijera que a tu predicación le falta algo que podría socavar tu ministerio completo? Tristemente, mucho de la predicación hoy en día quiere ser bíblica, pero le falta algo esencial para representar un cristianismo bíblico completo: el juicio de Dios.

Hay diversas razones por las que el juicio de Dios no está presente en mucho de la predicación, aun en predicadores que quieren ser fieles. Y no siempre estamos conscientes del porqué. Aquí hay cinco de esas:

1. Han hecho del amor de Dios un ídolo e ignoran sus otros atributos.

Mientras las Escrituras claramente enseñan que “Dios es amor” (1 Jn. 4:16), también enseñan claramente que Él es santo, celoso, y justo; el juez del universo a quien todos tendrán que rendir cuentas. A nuestra cultura de pensamientos positivos no le gusta hablar de las doctrinas negativas como la muerte o el infierno, pero la Palabra de Dios tiene mucho que decir al respecto.

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Un falso Cristo no puede salvar a nadie de la justicia de Dios. Predicar un falso Cristo guiará, junto con otras consecuencias, a falsa certeza

Exaltar el amor de Dios por la omisión de la ira de Dios tiene el efecto opuesto de lo que quieres hacer: evita las malas noticias y hace que las buenas nuevas sean opcionales. Por esta razón, empezar presentaciones del evangelio con las palabras “Dios te ama” sin presentar también que hemos pecado contra Él es inútil. “¿Dios me ama? Por supuesto, ¡soy una persona muy especial!”. Es posible que después de oír que Dios les ama, sus oídos se cierren al único evangelio que les puede rescatar de la ira de Dios.

2. Han creído sutilmente en una versión del evangelio de la prosperidad.

Incluso pastores que rechazan el evangelio de la prosperidad pueden caer en la tentación de creerlo en sus corazones o proclamarlo desde el púlpito. Nuestra cultura materialista solo aumenta el peligro. En vez de proclamar el juicio eterno, algunos predicadores enfatizan los beneficios del cristianismo, y en el proceso roban poder y gloria del evangelio.

3. Tienen una perspectiva disminuida de la santidad de Dios.

La santidad de Dios es una de las doctrinas más descuidadas hoy en la iglesia evangélica. El profeta Isaías y el apóstol Juan recibieron visiones del salón del trono del cielo y oyeron el contenido de alabanza celestial: “Santo, Santo, Santo” (Is. 6:3; Ap. 4:8).

Solo cuando veamos a Dios en la luz de su santidad brillante podremos entender nuestra rebeldía contra Él y por qué merecemos su justa ira. Cuando perdemos la vista de la santidad de Dios, su ira parece ser arbitraria.

4. Tienen un enfoque pragmático sobre su ministerio.

Muchas iglesias hoy funcionan más como negocios y basan su definición del éxito en el ministerio sobre las métricas. En vez de enfocarse en la fidelidad a las Escrituras y hacer discípulos, se enfocan en la asistencia semanal, programas mejores y más grandes, y el monto de dinero en la canasta de las ofrendas. Cuando la meta es crecer números, no es sorprendente que algunas doctrinas menos sabrosas —como el infierno— se dejen atrás.

5. Temen más al hombre que a Dios.

Cuando tememos a nuestro prójimo más que al Creador, el deseo de agradar a la gente moldeará el contenido de nuestros sermones. Los predicadores tienen que buscar el temor del Señor, que es el principio de sabiduría (Pr. 9:10), y dejar que Dios defina el éxito ministerial. En el ministerio y cada parte de la vida, estas palabras de Proverbios 29:25 son verdaderas: “El temor al hombre es un lazo, pero el que confía en el Señor estará seguro”.

Que nuestras actitudes imiten a Pablo: “¿Busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo”.

Un falso Cristo no puede salvar a nadie de la justicia de Dios. Predicar un falso Cristo guiará, junto con otras consecuencias, a falsa certeza. Evitar las malas noticias degrada la gloria de las buenas. Las presiones de la cultura y el comezón de oídos pueden hacernos olvidar el gran privilegio de predicar el evangelio completo, no solo el infierno que merecemos pero también la gloria de aquel que cargó el infierno para ganarnos vida eterna. Proclamémonos fielmente la totalidad de las buenas nuevas para que nuestros oyentes puedan arrepentirse, creer, y escapar la ira que vendrá.

Bienaventurados sois (I). Mateo 5:1-11

Bienaventurados sois (I). Mateo 5:1-11

 

Durante el ministerio en Galilea, Jesús con frecuencia se dirigió a las multitudes. Así ocurre en este capítulo 5 del evangelio de Mateo. La vista de las grandes multitudes siempre llenaba Su corazón de compasión, de un deseo de ayudarles en sus necesidades (Jn. 9:36; 14:14; Mr. 6:34; 8:2; Lc. 9:13). Cuanto tenían hambre, él les daba de comer. Cuando traían enfermos, sanaba a todos lo afligidos. Así cuando también tenían necesidad de enseñanza, él les enseñaba. El primer versículo hace referencia a dos grupos de personas por un lado “las multitudes” y por otros “sus discípulos”. En Lucas 6 se describe a “una multitud de sus discípulos” (Lc. 6:17-20). Una gran multitud se acercó a Jesús entre las que estaban los doce, también otros discípulo y además una multitud de oyentes que querían conocer las enseñanzas de ese Jesús del que estaban hablando.

Jesús inicia entonces un discurso con los preciosos dichos que han llenado de consuelo y aliento a los angustiados a través de los siglos. El cual empieza con este enfático “Bienaventurados”. No se puede cuestionar el marcado énfasis de esta palabra que viendo sus usos en el A.T. como en el Sal. 32:1 podemos entender como un llamado a gozarse en Dios a través de una experiencia humana. En el salmo de David el bienaventurado era el que experimentaba su transgresión perdonada, su pecado cubierto. Aquí lo será el que en mitad de un mundo pecador que va en dirección opuesta decide actuar según los parámetros de un reino que no es de este mundo.

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Jesús inicia su discurso con los preciosos dichos que han llenado de consuelo y aliento a los angustiados a través de los siglos.

Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos (v. 3): la gente que escuchó a Jesús ese día debió quedas fascinada desde el mismo principio del discurso. Jesús empieza diciendo cosas que entendidas sólo superficialmente son absurdas. Les va a decir que no eran los ricos, los bien alimentados, los alegres y los libres los que deberían sentirse felices sino todo lo contrario.

El primer grupo son “los pobres en espíritu”. Los pobres es un término que significa aquellos que están necesitados y que no tienen lo suficiente para mantenerse en algún aspecto de su vida, necesitan de la ayuda de otra persona para suplir esa carencia. Generalmente lo solemos aplicar a lo económico, esto lo entendemos muy bien. También podríamos referirnos al afecto, aquellas niños que crecen en hogares problemáticos está necesitados quizás de cariño diríamos en ese caso que son pobres en afecto o cariño, pero en el caso que habla Jesús es en lo espiritual.

¿A quién se refiere Jesús entonces? “Los pobres de espíritu” son todas aquellas personas que examinan su realidad reconocen su situación de necesidad espiritual. Se ven carentes de cualquier mérito personal, necesitados de rescate y totalmente dependientes de un Salvador que les provea lo necesario para si vida. No sólo se refiere a un acto de salvación, sino que los pobres de espíritu o tener pobreza espiritual es reconocer que para el día a día de la vida necesitan de la misericordia de un Dios que les provea lo necesario.

Han renunciado a cualquier intento de salvarse a sí mismo porque no hay nada en ellos que pueda producir salvación o alimento espiritual para sus vidas y dependen del E.S. para su vida cristiana. Personas que responden como Pedro respondió a Jesús cuando éste le preguntó si los Doce también iban a abandonarle. Jn. 6:68Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna”.

Estos pobres de espíritu son bienaventurados porque “de ellos es el reino de los cielos” (v. 3). A ellos se les es dado, hay un sitio allí para ellos. No hay sitio, en cambio, en el reino de Dios para los autosuficientes para aquellos que buscan salvarse a sí mismos a través de lo que sea: obras, justicia ajena, descendencia racial. El reino de Dios es para aquellos que reconocen su situación de bancarrota espiritual ante Dios.

             Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. (v. 4): La segunda bienaventuranza es para los que lloran. El término “los que lloran” se refiere a los que se lamentan por algo, en este caso la causa de la tristeza es el pecado. Cuando los cristianos que amamos a Dios vemos el pecado que afrenta a nuestro Señor no podemos sentir otra cosa que rechazado, mal estar, indignación y también lágrimas.

La imagen que nos puede venir a la cabeza es la de Jesús limpiando el templo (Jn. 2:13-22). Él llega a la casa de su padre, que es casa de oración y se encuentra un mercado donde se abusaba de los peregrinos que en la pascua se acercaban a Jerusalén. Esto era permitido con la venia de los sacerdotes. Jesús entonces se enfada, se lamenta por la ofensa que es a Dios esa situación y actúa llevado por su lamento.

En muchas ocasiones los cristianos hoy en día vivimos anestesiados ante la cantidad de pecado que hay a nuestro alrededor. Parece que nos hemos acostumbrado a las continuas ofensas que el mundo hace a Dios. Pero como hijos de Dios debemos “llorar”, lamentarnos, rasgarnos las vestiduras cuando en nuestra vida o en la de los que nos rodean se produce aquello que ofende a nuestro Dios.

Estos son los que lloran, los que no son impasibles ante la maldad ni insensibles ante la ofensa a Dios. Y sólo a Dios. Filp. 1:15-18 nos muestra como cuando Pablo es atacado y la obra de Dios se lleva a delante, el evangelio es predicado a Pablo la situación no le duele sino que se goza en que el evangelio es predicado y da gloria a Dios por ello. En cambio cuando es la obra de Dios la que es atacada aquí cambia la cosa y podemos ver en libro como Gálatas como reacciona cuando los falsos maestros han entrado en la iglesia y están cambiando la doctrina “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado” (Gá. 1:6).

La primera bienaventuranza estaba en presente, los pobres de espíritu ya pertenecen al reino de Dios esta segunda está en futuro porque los que lloran lo siguen haciendo en este momento pero no es una situación para siempre sino que son bienaventurados porque llegará un momento en que su clamor será consolado. Cuando Jesús vuelva nos promete que juzgará a todos (2 Ti. 4:1; Ro. 2:14-16). No hay nada que calme el lamento por una injusticia que la justicia. Cuando toda acción sea juzgada aquellos que lloran serán consolados.

En el reino de Dios es una virtud llorar y lamentarse por la ofensa del pecado, por vivir en una sociedad pecadora donde Dios es ofendido una y otra vez. Lloremos pero sepamos que somos bienaventurados porque un día nuestras lágrimas serán secadas.

             Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad (v. 5): la tercera bienaventuranza es para los mansos. Los mansos describe a la persona que no se resiente. No guarda rencores. Lejos de seguir rumiando las injurias recibidas, se refugia en el Señor y entrega su camino enteramente a Él. Esto en relación con lo externo, con lo interno tenemos una descripción magnífica en Mt. 11:28-29aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”. Jesús se pone de ejemplo de mansedumbre al ser un persona que lleva un yugo en cima suyo y lo lleva con gozo, amor y servicio al Padre. Así que los mansos son aquellas personas que quieren aceptar su yugo de vivir como Cristo, de sufrir como él y servir para el alejados de cualquier tipo de queja.

La mansedumbre es aceptar el camino de la cruz. El camino de Cristo de la negación personal. El de la entrega a la guía del E.S. y de la dirección del Padre. El ejemplo culmen de la mansedumbre lo tenemos en el Gólgota Lc. 22:42Hágase tu voluntad y no la mía” a pesar de que la voluntad de Dios era la cruz. La vemos también en apóstol Pablo “Para mí el vivir es Cristo y el morir es gananciaFilp. 1:21 son vidas vividas en la mansedumbre de aceptar la voluntad de Dios por encima de la nuestra propia.

Los mansos son bienaventurados porque tienen la tierra por heredad. No significa que de alguna manera serán los dueños de esta tierra actual sino que como hijos del creador de los cielos y la tierra vivirán eternamente como herederos de los nuevos cielos y la nueva tierra. No como siervos más sino como herederos. Como el hijo pródigo en la parábola de Jesús.

                   Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados (v. 6): Jesús sigue ahora con un grupo al que se le diagnostica “hambre y sed”. Para saber a que se refiere con esto primero tenemos que ver de que tienen hambre y sed y es de justicia se refiere a aquello que es “justo” a los ojos de Dios. Esta justicia consiste es una perfecta conformidad con la santa ley de Dios, esto es, su voluntad. Son personas que en cualquier situación buscan hacer aquello que agrada a Dios.

En el A.T. encontramos a varias personas que se las denomina como justas, no porque fueran sin pecado sino porque eran personas que buscaban agradar a Dios, lo que es justo y bueno. Jb 1:5 Quizás habrán pecado mis hijos y han blasfemado a Dios en sus corazones” he aquí un hombre con hambre y sed de justicia, sus hijos hacen una fiesta y lo que piensa es si en un descuido han ofendido a Dios y busca arreglar las cosas con Dios. Son personas que siempre buscan agradar a Dios por encima de agradar a otras personas. No solo en sus vidas personales sino también en mitad de su familia, en su vecindario y en su iglesia. Cuando hay un dilema moral o ético lo que estas personas se preguntan es ¿Qué es lo que dice la Palabra de Dios acerca de este tema? y lo hacen de manera tan natural y que casi es una necesidad en su vida como el comer o el beber.

Estas personas son bienaventuradas porque se nos dice que serán saciadas. Cuando se manifieste el reino de Dios estas personas comerán y beberán la voluntad de Dios y su justicia hasta quedar satisfechas de la gloria de Dios.

Unos versículos un poco más adelante Jesús nos dirá acerca del reino de Dios que es mejor hacerse tesoros “en el cielo” (Mt. 6:20) porque están libres de la corrupción de este mundo. El cielo es un lugar libre de la corrupción que tenemos aquí entre nosotros porque eso alguien quién ansíe esta justicia es bienaventurado porque se sentirá saciado de ella por toda la eternidad.

Continuará….

Discurso de Dios y respuesta de Job (38,1-42,6)


Escritura_Sagrada

·Dios interviene. Tras la frase: aquí está mi firma que responda el Todopoderoso (31,35) le tocaba hablar a Dios. Dios tiene que intervenir porque sino la doctrina de la retribución quedaría desacreditada y porque Job saldría vencedor al poder acusar impunemente a Dios y dejarle sin palabra. La expectación está servida ¿Qué dirá Dios? La respuesta es imprevisible; es una genialidad más del libro.

·Esta sección es clave en la obra, por eso nos vamos a centrar en ella. Después del relato del prólogo sobre la escena que se desarrolla en los cielos, y el complicado diálogo que tiene lugar en la tierra, es ahora Dios mismo el que pronuncia su palabra en los cielos para que sea escuchada en la tierra. Habla el Dios del prólogo dirigiéndose al Job del diálogo que ha exigido a Dios que justifique su manera de actuar con…

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Instrumentos de bendición

Instrumentos de bendición

 No nos suelen gustar muchos los estereotipos, nos suelen parecer injustos o demasiado generales para una sociedad tan individualizada en la que vivimos. Huimos de ellos. Pero muchas veces los tenemos. Cuando hablamos del pueblo de Israel que salió de Egipto, cuando hablamos de la nación que acabó muriendo en el desierto los estereotipos surgen rápidamente. Rebeldes, desobedientes, idólatras, podemos considerar que son justos. Pero leyendo el final de Éxodo, Éxodo abarca una historia intensa pero en un periodo de apenas acaba un año después de la salida de Egipto, nos encontramos con este pueblo desobediente, rebelde, idólatra, que Dios quiso destruir en dos ocasiones y castigado a morir en el desierto, construyendo algo de tanta bendición como el tabernáculo, la antesala del tempo de Dios en mitad de pueblo, un lugar donde habitaba la misma gloria de Dios (Éx. 40:34-35).

Todos sabemos las historias del pueblo de Israel en el desierto Nm. 14:22-23 cuando Dios sentencia a esa generación a morir en el desierto dice que hasta en 10 ocasiones le habían tentado. Entonces surge una pregunta ¿cómo puede ser que personas tan desobedientes y rebeldes, que miraron directamente los milagros de Dios puedan construir algo de tanta bendición?. ¿Cómo puede salir de un corazón rebelde a Dios algo que le honre? La respuesta la encontramos en el propio capítulo 39 de Éxodo en hasta 9 ocasiones. “Como Jehová lo había mandado” (v.1; v. 7; v. 21; v. 26; v. 29; v. 31; v. 32; v. 42; v. 43).

La diferencia no está en las personas, sino en la obediencia. Quizás quitando a Bezaleel y Aholiab que habían sido llamados por nombre por Dios el resto del pueblo es igual de creativo y trabajador que cuando construyeron un becerro de oro (Éx. 32), pero en aquella ocasión obedecían las palabras del enemigo de Dios y eso trae perdición, ahora obedecen las palabras de Dios y esto trae bendición. Trae bendición a la vida de las generaciones futuras, pero también a la suya (Éx. 39:43).

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                                          Cuando obedecemos los mandamientos de Dios somos instrumentos en sus manos. Herramientas de Dios para llevar su bendición allí donde él nos mande.

Este echo que es anecdótico en la vida del pueblo de Israel en el desierto, porque el resto del tiempo fueron un desastre nos ilustra acerca de una realidad en la vida de cada hijo de Dios.

Nos habla acerca de nuestra función, nuestra obediencia, de nuestro rol, de lo que hacemos. Porque cuando obedecemos los mandamientos de Dios somos instrumentos en sus manos. Herramientas de Dios para llevar su bendición allí donde él nos mande.

  La realidad no es que los cristianos tengamos talentos mayores que las personas que no lo son, no somos mejores que nadie. Pero cuando estamos en manos de Dios y usamos los dones que Él nos da somos como ese pueblo de Israel obedeciendo, capaces de ser de bendición allá donde estamos.

Hc. 9:15-16Este me es instrumento escogido”.  Aquí estamos hablando al poco de la conversión de Pablo. Pablo es una persona muy preparada, casi de las mejores de su generación. Esto le sirve para destacar por encima del resto de su generación, es capaz de lograr la influencia necesaria para que propio sanedrín le firme cartas de extradición para los cristianos de Damasco. Pero toda esa capacidad, todo ese esfuerzo, todo ese talento solo le puede valer para ser humanamente bueno en su “tarea”. Pero sólo cuando está al servicio de Dios, cuando se convierte en una herramienta en manos de un Dios que obra bendición en la vida del pueblo de Dios, literalmente en un instrumento útil.

La palabra que mejor lo define es herramienta o instrumento las cuales no tienen capacidad de decisión por ellas mismas sino que obedecen a una persona que tiene una idea global y absoluta de lo que está pasando (1 Co. 3:6) nos lo muestra claramente, Pablo y Apolos son personas que hacen una tarea concreta, pero es Cristo quien tiene el control de todo para hacer crecer a esa iglesia. Cuando dejamos que Dios nos use como herramientas estamos dejando que unas manos expertas guíen nuestro trabajo con el beneficio último de hacer la voluntad completa de Dios. Como un ebanista en un taller lleno de herramientas. Quizás nuestra parte sea cortar unas maderas, pero es una tarea que el maestro usará para construir un mueble que será útil.

Al fin al cabo cada uno de nosotros somos herramientas en la caja de herramientas de Dios. Pero Éxodo nos enseña que a pesar de poder ser herramientas útiles, podemos convertirnos en herramientas inútiles también. No hay cosa más inútil que una herramienta que no sirve, sólo le queda ser tirada.

      Entonces  ¿Qué debo hacer en mi vida para ser una herramienta útil en las manos de Dios ¿qué coste va a tener en mi vida? ? ¿qué implica ser un instrumento útil?

Negar nuestra propia obra (Lc. 9:23): Vivimos en una sociedad que nos anima a que nos realicemos, que encontremos significado a nuestra existencia haciendo cosas que nos definan, que nos hagan estar orgullosos de nuestro paso por esta tierra. En cambio llega Jesús y nos dice que para ser seguidor suyo, para ser discípulo o instrumento suyo lo que hay que hacer es negarse. Renunciar.

Negarse es renunciar a nuestra propia obra. Ya no vamos a construir con nuestras propias herramientas nuestra vida, sino que obedecemos la voluntad de Dios Gá. 2:20 lo expresa como que a no vivo para mí sino que vive Cristo en mi y soy parte de su obra.

Ser herramientas útiles de Dios es cambiar de  trabajar en una obra menor donde yo me llevo la gloria a trabajar en obra orquestada por el mayor arquitecto donde Él se lleva la gloria

Ser obedientes (Ex. 39:1): Cuando veíamos el ejemplo del pueblo de Israel vemos un claro ejemplo de la diferencia de resultado entre obedecer y ser rebeldes. Cuando el pueblo no obedecía los mandamientos de Dios el resultado era dolor, sufrimiento y muerte. En cambio cuando esa nación pone por práctica los mandamientos de Dios estos se convierten en una fuente de bendición en su vida.

Sal. 128:1 Es un canto de David sobre las bienaventuranzas del que teme a Dios y empieza reconociendo a la persona que anda en los caminos de Dios como bienaventurada. Ser bienaventurado es el estado en que viven las personas pertenecientes al reino de Dios en Mt. 5 cuando Jesús está hablando el sermón del monte declara que todas las personas pertenecientes al reino de Dios son bienaventuradas.

Si queremos ser herramientas útiles en las manos de un Dios que quiere usarnos debemos ser obedientes a sus ordenes, aunque nos las entendamos en ese momento porque nosotros no hemos visto los planos. Quizás no entendamos porque nos toca hacer esta parte del trabajo. Igual no entendemos porque en nuestra vida no llegamos a ver los frutos terminados de nuestro trabajo. Pero si confiamos en las palabras de Dios confiaremos en que hay un plan trazado donde yo soy una herramienta útil que hago parte que se me ha asignado

Buscar la dirección de Dios (2 Cr. 1:7-13): Salomón llega al poder y hereda un país convulso. Aunque su padre se nos es descrito como (Hc. 13:22) un hombre con un corazón conforme al corazón de Dios sus errores, sobre todo con Betsabé, acarrean una final de su reinado marcado por las rebeliones de sus hijos, Absalón y Adonías. En mitad de todo esto Salomón llega al trono y Dios se le aparece y le ofrece un regalo que a ningún rey se le es ofrecido antes “Pídeme lo que quieras que yo te lo daré” (v. 7) el deseo de cualquier persona en mitad de un peligro. Pero la respuesta de Salomón deja entrever cual era su corazón “Dame ahora sabiduría y ciencia, para presentarme delante de este pueblo; porque ¿quién podrá gobernar a este tu pueblo tan grande?” (v. 10) escuchando esta respuesta podemos pensar que sabiduría no le faltaba a Salomón, pero realmente Salomón no está pidiendo ser inteligente, no está pidiendo saber más que el resto. Esta pidiendo el poder de Dios para dirigir a su pueblo de la manera correcta. Realmente viéndolo desde la perspectiva que llevamos toda esta noche Salomón es una herramienta que le está pidiendo a su Maestro, a su dueño que lo guíe para hacer bien su trabajo.

La única manera que el pueblo de Dios puede hacer las cosas correctas es hacerlas a la manera de Dios, no hay otra. Cuando el padre de Salomón decidió hacer las cosas a su manera y en vez de ir a la guerra (2 S. 11) se quedó en casa acabó teniendo que cubrir un embarazo y matando a Urías. Puede parecer exagerado, pero la verdad es que la dirección de Dios es la única que nos puede ayudar a hacer una tarea útil.

Imaginaos que necesitamos cortar los tablones para una estantería y cada uno lo cortamos  en una dirección distinta, no sirve para nada, la única manera que sirve es a la manera que el diseñador ha marcado.

El amor como marca de trabajo del pueblo de Dios (Jn. 13:34): En el N.T. encontramos en muchas ocasiones esta referencia de los unos a los otros y una de las primeras es este amaos que Jesús les deja a los 12.

El amor es el sistema de trabajo de Dios para su pueblo. Todo queda marcado con ese amor que Jesús tubo. “Como yo os he amado” es una referencia a todo lo que Jesús hizo. Jesús está diciendo, cuando me quedaba enseñando a las multitudes lo hacía por amor, cuando reprendía a los fariseos lo hacía por amor a ellos, para que cambiaran. Cuando alimentaba a los hambrientos, o curaba a los enfermos lo hacía por amor a esas personas necesitadas.

Cuando limpiaba los pies de los 12 sabiendo que uno de ellos lo iba a traicionar y sabiendo que los otros 11 huirían cuando más lo necesitaría eso lo hacía con amor.

De la misma forma para se herramientas útiles en las manos de Dios debemos ser herramientas de amor, donde todas nuestras tareas las hagamos con ese amor que Cristo tenía, porque esa será la marca que nos distinga. De la misma forma que cuando vemos un cuadro, aunque no lo conozcamos podemos intuir de quién es por la forma de la pintura o al ver un mueble intuimos que es de Ikea, de la misma forma el amor es la marca del pueblo de Dios.

             Éxodo 39 abre ante nosotros un ejemplo a seguir. El ejemplo de la obediencia. Satanás intentará en muchas ocasiones hacernos sentir inútiles pero la Biblia nos enseña que si nos dejamos guiar por las manos del Maestro seremos instrumentos útiles en su obra. No seres instrumentos útiles para mis planes, para lo que yo quiero, quizás no sea instrumento útil para lograr el puesto en la vida que quiero, o lograr que iglesia que yo deseo pero sí seremos útiles en es plan que el ebanista supremo tiene. Sólo en ese momento seremos de bendición para los que nos rodean y para nosotros.