Descansar en la justicia de Dios.


Una de las bases más importantes de una sociedad es la justicia. Ulpiano que fue un jurista romano describió los principios que debían regir la justicia como “vive honestamente, no hagas daño a nadie y da a cada uno lo suyo” este concepto ha pervivido hasta nuestra época donde la justicia es necesaria para el correcto funcionamiento de la sociedad en general. Sin justicia es muy difícil convivir, porque no hay más inseguridad que lo opuesto, que la injusticia.

Mt. 11:28Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

La injusticia es un mal que puede anclarse en nuestra vida y mutar para convertirse en

Representación simbólica de la justicia.

rencor y odio hacia las personas que nos han hecho esta injusticia. Por eso Jesús nos llama a descansar en él, este descanso nos es físico sino más bien psicológico.

¿Pero porque podemos descansar en Dios? ¿Es justo dejar de lado una injusticia porque

Dios nos lo pida?

1. Podemos descansar en la justicia de Dios porque esta siempre llega (Salmo 37:1-4). Una de las características de la relación de Dios con su pueblo es la paciencia y la idea de proximidad. Paso con el pueblo de Israel y la promesa del Mesías. Nos pasa a nosotros a la iglesia con la promesa de la segunda venida, Dios no nos dice cuando, pero nos recalca que está próximo. Con la justicia de Dios pasa algo parecido. Podemos haber sufrido una situación de injusticia en nuestra vida y puede parecer que Dios no actúa que está en silencio y que permite que esta justicia se produzca, casi puede parecer culpable por omisión, pero David dice que no nos impacientemos, que no tengamos por tardanza esta justicia de Dios. En este caso es por culpa de una persona o personas, malignos los llama. Nos dice que no tengamos envidia de ellos porque pronto, y aquí vemos la idea de proximidad, serán cortados.

Dios no da justicia inmediata sino justicia a su debido tiempo. Por eso nos es necesario no impacientarnos sino confiar que llegado su tiempo Dios hará justicia.

2. Podemos descansar en la justicia de Dios porque no hay ninguna injusticia que le sea oculta (Sal. 37:12-15). El pecado o más bien la tentación vienen con el envoltorio de que el algo que nadie sabrá, que se podrá disfrutar en secreto sin que sea haga público. Aquí se nos plantea a Dios riéndose de los planes de los malvados mostrándonos su posición de autoridad por encima del genero humano y de sus planes. Dios se ríe porque da igual lo que planeé el hombre al margen la voluntad de Dios sólo se hará lo que Dios quiera hacer. Él decide. (Gá. 7:8-9)

Descansar en la justicia de Dios también es un esfuerzo de mansedumbre, porque quizás lo que a nosotros nos parece una injusticia a Dios no se lo parece porque Él ve lo que hay en el interior de cada uno de nosotros y de la misma forma que cuando estamos en un juicio las dos partes han de aceptar el veredicto del juez, nosotros en nuestra vida debemos aceptar el veredicto del Juez perfecto.

3. Podemos descansar en la justicia de Dios a pesar de las aparentes derrotas. (Sal 37:16-17) En los varemos de la sociedad que nos rodea en muchas ocasiones los hijos de Dios salimos derrotados. Porque son varemos que fomentan la injusticia, el que más tiene, el que más gana, el más rápido el más ambicioso. El mejor. Y no hay nada de malo en ser el mejor, es más la Biblia nos ofrece un llamado a la excelencia a hacer lo que hacemos de la mejor manera posible. Pero el texto ya nos da una pista de como se ha logrado este éxito “las riquezas de muchos pecadores” evidentemente son riquezas conseguidas de una manera pecaminosa, no agradable a Dios.

Puede ser un ascenso en el trabajo, puede ser una mejor nota en un examen, una relación de amistad, otra persona haciendo una injusticia nos adelanta y nosotros que hacemos lo correcto nos quedamos atrás.

A pesar de esta injusticia el hijo de Dios puede descansar, no solo porque su conciencia esté tranquila o porque los demás reconozcan la injusticia sino porque Dios lo sostiene.

Rom. 8:33-35 Nada puede separarnos del amor Dios, nada puede hacernos caer cuando él nos sostiene. Por eso podemos descansar porque nada puede separarnos del él. Por eso es mejor quedarnos con lo poco del justo que las riquezas de los pecadores porque este poco se tiene en la seguridad de Cristo, el lugar donde no podemos ser movidos.

4. Como descansamos en la justicia de Dios debemos defenderla (Sal. 37:30-31). No nos hace falta irnos a un país tercermundista para ver injusticias. En nuestro día a día en la sociedad que nos rodea se producen injusticias todos los días. Desde personas mayores abandonadas por sus familias, pasando por familias donde hay malostratos, personas que han trabajado toda su vida y ahora con la crisis todos los miembros de su familia están en el paro, no son cosas tan extrañas y la iglesia no puede ser ajenas a ella, los cristianos no debemos ser ajenos a ella. Debemos defender la justicia de Dios. Muchas veces pensamos que nuestros papel en la sociedad está limitado a predicar el evangelio, llegamos decimos que Dios ama a la humanidad, que hay que arrepentirse, oramos y nos vamos. Pero la función de la iglesia va mucho más allá debemos defender los principios morales de la Biblia allá donde estemos. Debemos proclamar con nuestra boca la sabiduría de Dios y que nuestra lengua hable su justicia. En todos los ámbitos de la sociedad. Porque la Biblia tiene mucho que decir en la sociedad en que vivimos.

Pero la única manera de defender la justicia de Dios es conociendo esta justicia “la ley de su Dios está en su corazón”. La única manera de defender la justicia de Dios es empapándonos de su palabra, de su ley, de sus mandamientos, de sus promesas, de sus bendiciones.

Prv. 7:1-5 El autor de proverbios liga el buen uso de la sabiduría, conocimiento puesto en práctica, con atesorar los mandamientos del padre, de Dios. Aquí entra la tarea del cristiano de conocer a Dios, conocer su palabra, sus mandamientos y sus promesas.

Sólo cuando nos llenamos de la Palabra de Dios está puede salir por nuestra boca, porque cuando atesoramos en el cofre de nuestro corazón podemos echar mano de ello en el momento de dificultad. Pero cuando no atesoramos y llega la prueba y vamos a echar mano ¿que encontraremos? nada.

5. Podemos descansar en la justicia de Dios porque al final nos espera una vida eterna con Él (Sal. 37:34). Esta es la mayor promesa que tenemos, vivimos en un mundo injusto donde pasan cosas injustas, pero llegará el día en que Dios eliminará toda esa injusticia, cuando sean destruidos los pecadores. Entonces heredaremos la tierra.

Pero el salmista pone dos condiciones, esperar en Dios y guardar su camino. Volvemos a ver alguna de las ideas que habíamos visto en un punto anterior. Pero este esperar y guardar su camino se resumen en una palabra perseverar. Mt. 10:22 mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.” Jesús mismo reconoce que una de las cualidades de alguien que es verdaderamente salvo es que persevere, que se mantengan en la fe hasta el final. De la misma forma debemos permanecer en su justicia, esperando en Dios.

Es muy difícil esperar en Dios cuando sufrimos una injusticia en nuestra vida, sobre todo si el que se sale con la suya parece nos sufrir el castigo de Dios que nosotros creemos que se merece. Satanás usa esas circunstancias para poner en nosotros la semilla de tomarnos las justicia por nuestra cuenta. Pero que bueno es descansar Dios, poder exponerle delante de él nuestra causa, como delante de un juez, pero sabiendo que nuestro juez el un juez justo y perfecto y dejar que él tome la decisión que crea más oportuna sabiendo que si descansamos en Él y perseveramos hasta el final como dice el salmo 23

En la casa de Jehová moraré por largos días”  Sal. 23:6

¿Hacia donde va mi vida?


Según vamos creciendo y vamos pasando de la niñez a la adolescencia y de esta a la edad adulta va ocurriendo en nosotros un proceso de maduración en todos los niveles de nuestra vida, maduramos físicamente, mentalmente, nos hacemos más independientes y vamos tomando nuestras propias decisiones. Para mucha gente esta es una época de crisis en la que se sientes perdidos.

En la palabra de Dios podemos encontrar como guiarnos por nuestra vida porque tenemos el ejemplo de una persona, que siendo Dios vivió entre nosotros por un tiempo y participó de la experiencias y dificultades de la vida aquí. Lc. 2:39-52. Aunque no se  cuanta mucho de la vida de Jesús desde su niñez hasta el comienzo de su ministerio sí que podemos ver que tuvo una infancia como otros niños con inquietudes y curiosidades, como vemos en este texto, donde quiere quedarse en el templo aprendiendo y conociendo. Este texto, sobre todo los versículos 40 y 52 nos cuenta en que aspectos crecía Jesús:

    • Crecía en estatura: Es el aspecto más esencial, crecía y maduraba físicamente como cualquiera de nosotros.
    • Crecía en sabiduría: Crecía no sólo en conocimiento sino también en la aplicación de este conocimiento.
    • Crecía en gracia de Dios: Crecía en su compromiso y su espiritualidad, no sólo asistía a las reuniones en el templo porque sus padres lo hacían sino que estaba implicado en que su conocimiento de Dios creciera.
    • Crecía en su relación con los demás: Mantenía relaciones sanas con las personas que lo rodeaban.

Como sabemos que tenemos un Dios que pasó por nuestras mismas experiencias podemos confiar en él para que nos guíe a través de esta etapa de nuestra vida, porque nos es fácil perdernos en una etapa de cambios. Sobre todo por que como hemos visto nosotros no crecemos en un plano sólo, no tenemos una sola realidad sino que crecemos en muchas aspectos, y la Biblia es una libro que es capaz de dirigirnos en todas las áreas de la vida.

Aún así no es posible aplicar a raja tabla a todos los usos morales del siglo XXI porque la forma de vida de las personas para las que fue escrita era muy diferente de la nuestra. Debemos buscar los principios que rigen las normas de la Biblia en vez de seguir ciegamente las normas, porque son ellas las que aplicadas correctamente nos proporcionan sabiduría.

La Biblia no debe usarse como un manual de magia, como si lanzásemos un conjuro y todo fuera a salirnos bien sino más bien se debe leer inteligentemente para que desarrollemos un estilo de pensamiento bíblico, porque realmente eso es lo más importante, que nuestra forma de pensar y de intuir la realizad sea la misma que la de Dios. Una de las características principales que se le da a David, en la Biblia, es que tenía un corazón de acuerdo con Dios, esto nos habla de que era una persona que pensaba y razonaba de una manera parecida a la que piensa y razona Dios.

Pero ¿porque? ¿Cual es la razón de que sea importante guiarnos en nuestra vida por la Biblia?

  • Porque Dios tiene un plan para nuestras vidas (Sal. 25:12-14): La mejor manera de llegar a la madurez, o sea al cúlmen de ese crecimiento que estamos teniendo en nuestras vidas es descubrir lo que Dios quiere para nuestras vidas. En este texto el autor dice que el que sigue a Dios será instruido en el mejor de los caminos, que nos existe ningún lugar mejor por donde ir que ir por el lugar que Dios nos marca, que Dios tiene para nosotros.

¿Cómo llegamos a saber este plan?

  • Empapándonos de la Biblia (Sal. 119:9-16): Si leemos la Biblia con regularidad y aprendemos de ella, llegará a formar parte de nuestro estilo de vida y tomaremos decisiones de una manera que agrade a Dios. David empieza diciendo que la manera de llevar una vida íntegra, o sea que agrade a Dios es viviendo conforme a su palabra, no usa cumpliendo, no usa haciendo, usa viviendo, ¿cuanto tiempo al día usáis en vivir? usamos las 24h, porque siempre estamos vivos. Los mandamientos de Dios tienen que empapar todas las facetas de nuestra vida, nuestra vida familiar, los estudios, las relaciones todos. Muchas veces tomamos nuestra relación con Dios como una vaso de agua, como una ración, pero este texto nos habla de empaparnos como una esponja, la esponja no recibe una ración de agua sino que almacena toda la que puede y cuando no puede más echa por fuera, nuestra relación con Dios debemos llenarnos de él, como sigue diciendo el texto en el v. 11 atesorando sus mandamientos ¿qué se puede atesorar? pues tesoros, con lo cual David está comparando los mandamientos de Dios con tesoros, con objetos de mucho valor.

¿Qué hace especial este plan?

  • Qué Dios nunca falla (Sal. 73:23-26): Si estamos cerca de Dios, puede que lo pasemos mal en ciertas ocasiones de nuestra vida pero sabemos que Él cuidará de nosotros en todo momento, nos guía con su consejo. Además nos tiene un lugar reservado en el cielo para nosotros dándonos un futuro lleno de esperanza. Lo que hace especial este plan es que está garantizado por la única persona que puede dar garantías plenas de fidelidad eterna DIOS.

 

La alabanza en la derrota.


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       Cuando hablamos de alabanza inmediatamente nos vienen imágenes felices o emotivas de buenos momentos que hemos pasado alabando a nuestro Dios tanto individualmente, en familia o como iglesia. La palabra alabanza nos hace pasear por otras como agradecimiento, honra, júbilo, amor e incluso fiesta.
       Es relativamente fácil elevar palabras de alabanza a Dios cuando tenemos motivos evidentes para ello, pero si la situación no fuera tan favorable para nosotros ¿seríamos capaces de alabar a Dios en nuestra derrota más humillante?

Todo el día tuercen mis palabras;
siempre están pensando hacerme mal.
Conspiran, se mantienen al acecho;
ansiosos por quitarme la vida,
vigilan todo lo que hago.
¡En tu enojo, Dios mío, humilla a esos pueblos!
¡De ningún modo los dejes escapar!
Toma en cuenta mis lamentos;
registra mi llanto en tu libro.
¿Acaso no lo tienes anotado?
Cuando yo te pida ayuda,
huirán mis enemigos.
Una cosa sé: ¡Dios está de mi parte!
10 Confío en Dios y alabo su palabra;
confío en el Señor y alabo su palabra;
11 confío en Dios y no siento miedo.
¿Qué puede hacerme un simple mortal?
Sal. 56

        El siervo de Dios siempre va a ser el objetivo de los ataque del enemigo de Dios. Pero sus pies no resbalan en pos de la lágrima fácil ni de lamerse las heridas. David podía levantarse y quejarse de su situación, él era el ungido de Dios, el elegido, el que decidió seguir la voluntad de Dios aunque fuera en contra de sus intereses personales. Pero a pesar de “haber cumplido” Dios lo pone en manos de sus enemigos. Y en esta situación es capaz de decir “Confío en el Señor y alabo su palabra…”.
        Alabar a Dios en mitad de la prueba nos habla de: 1. Humildad, de saber poner a Dios por encima de nosotros conociendo que todo lo que tenemos está es su mano, y no en la de los enemigos. 2. Confianza, de saber que Dios cuida de sus hijos y que todo lo que pase, sea bueno o malo está bajo su control. 3. Descanso, cuando pasamos momentos de dificultad podemos rompernos la cabeza día y noche pensando que hicimos mal, que podríamos haber hecho mejor, o simplemente preguntándonos ¿porqué?. Pero el que confía en Dios descansa en su voluntad porque sabe que él tiene el control. 4. Centrar nuestra vida en Dios, Él pasa a ser nuestra roca cuando todo se tambalea.

Yo reconozco mis transgresiones;
siempre tengo presente mi pecado.
Contra ti he pecado, sólo contra ti,
y he hecho lo que es malo ante tus ojos;
por eso, tu sentencia es justa,
y tu juicio, irreprochable.
Yo sé que soy malo de nacimiento;
pecador me concibió mi madre.
Yo sé que tú amas la verdad en lo íntimo;
en lo secreto me has enseñado sabiduría.
14 Dios mío, Dios de mi salvación,
líbrame de derramar sangre,
y mi lengua alabará tu justicia.
15 Abre, Señor, mis labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
16 Tú no te deleitas en los sacrificios
ni te complacen los holocaustos;
de lo contrario, te los ofrecería.
17 El sacrificio que te agrada
es un espíritu quebrantado;
tú, oh Dios, no desprecias
al corazón quebrantado y arrepentido
Sal. 51

       Otro momento donde nos es complicado derramar nuestro corazón en alabanza es en la confesión de nuestro pecado. Muchas veces la vergüenza nos puede hacer rehuir el bochornoso momento de ponernos de rodillas y pedir perdón a Dios por nuestros errores. David no sólo había dejado embarazada a una mujer casada, sino que había intentado encubrirlo matando a su marido. David, cuando es descubierto, clama a Dios y lo alaba por Su justicia. Aquí vemos una alabanza que 1. Reconoce el error, no trata de excusarse sino que reconoce que se ha equivocado, Adán le echo la culpa a Eva, el pueblo de Israel le echaba la culpa a Moisés y Aaron de su situación en el desierto… pero el hijo de Dios reconoce su culpa y la admite. 2. Acepta el castigo de Dios como justo, en el caso de David fue la muerte de su hijo con Betsabé, cuando reconocemos que la justicia de Dios es irreprochable aceptamos el castigo de Dios como el correcto en nuestra vida. 3. Hay un corazón arrepentido, con un arrepentimiento verdadero y no sólo por cumplir o salir del paso.

Muchos son, Señor, mis enemigos;
muchos son los que se me oponen,
y muchos los que de mí aseguran:
«Dios no lo salvará.»Selah
Pero tú, Señor, me rodeas cual escudo;
tú eres mi gloria;
¡tú mantienes en alto mi cabeza!
Clamo al Señor a voz en cuello,
y desde su monte santo él me responde.
Sal. 3

       Seamos mujeres y hombres de alabanza, personas que ponen en alto en todo momento el nombre de Dios. Podemos estar siendo perseguidos por nuestros enemigos, pero clamemos a Dios por su cuidado infinito, por su protección y descanso. Quizás estamos huyendo de Él por un pecado que nos humilla y aleja, pero alabemos Su justicia y busquemos Su perdón.