12 libros de la Biblia para hacer discipulado

12 libros de la Biblia para hacer discipulado

Extraído de la página Coalición para el Evangelio.

Una de las técnicas de discipulado más útiles es una que es frecuentemente pasado por alto: la lectura de la Biblia uno a uno. Es simplemente sentarse con otra persona y caminar juntos por el texto de la Escritura con ellos.

Leer la Biblia uno a uno es una actividad poderosa para el discipulado y debe ser parte de las herramientas que pastores usan para entrenar a otros en la fe. A menudo se pasa por alto en favor de algo diferente, más ostentoso o que esté de moda, mas la realidad es que las palabras de 2 Timoteo 3:16-17 siguen siendo verdaderas:

Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto (apto), equipado para toda buena obra.

No hay nada más importante que las Escrituras, que tienen las promesas de equiparnos perfectamente para toda buena obra. Esta es la razón por la que la lectura uno a uno es tan valiosa.

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Una de las técnicas de discipulado más útiles es una que es frecuentemente pasado por alto: la lectura de la Biblia uno a uno. Es simplemente sentarse con otra persona y caminar juntos por el texto de la Escritura con ellos.

Mientras cada libro y verso de la Biblia son inspirados por Dios y relevantes para cada persona, algunos libros de la Biblia tienen valores especiales en ciertos momentos y para ciertas personas. La lista que sigue recomienda una docena de libros de la Biblia para personas que no conocen al Señor, nuevos creyentes, y creyentes maduros.[1]

Libros para leer con inconversos

1. Marcos — Marcos es un buen libro para introducirnos a Jesús. Este libro corto y contundente obliga a sus lectores a contestar la preguntas, “¿Quien es Jesús?” y “¿Que significa seguirle?”[2]2

2. Eclesiastés — Este libro atrevido y relevante asombra a algunos inconversos por su excelente descripción de la naturaleza humana.

3. Juan — El propósito de este evangelio es llevar a los lectores a la fe en Jesús como el Cristo y recibir vida en Su Nombre (Juan 20:31), y es un libro idóneo de empezar con alguien que no conoce el Señor.

4. Genesis 1-12 — Los primeros capítulos de la Biblia explican la creación de Dios y su propósito en ella, por qué el mundo es así, y la promesa de bendición que sería cumplida en Jesucristo.

Libros para leer con nuevos creyentes

5. Lucas — El relato detallado y ordenado de Lucas comparte algunas de las historias/parábolas más conocidas de las Escrituras y se enfoca en el cumplimiento del Antiguo Testamento en Cristo.

6. Colosenses — ¡Cuán fácil es olvidar el evangelio por técnicas más “avanzadas” y religiones que prometen una relación más profunda con Dios! Colosenses nos recuerda que estamos completos en Cristo, pero que aún tenemos el llamado de crecer en madurez espiritual.

7. 1 Pedro — Este pequeño y práctico libro explica las implicaciones de la salvación, la nueva identidad de un creyente, y nos anima a perseverar en medio de la dificultad y el sufrimiento.

Libro Extra: Génesis — Nos ayuda a desarrollar una visión cristiana del mundo y puede contestar preguntas que todavía molestan a nuevos creyentes en cuanto a la creación, la naturaleza humana, la esencia de fe, la elección, etc.

Libros para leer con creyentes maduros

8. Romanos / Efesios — Escoja una de estas dos epístolas doctrinales para exponer el evangelio en detalle y compartir las implicaciones prácticas de creer en Cristo.

9. Deuteronomio — El quinto libro de Moisés provee un buen resumen de los primeros cinco libros del Antiguo Testamento. Introduzca a la gente en las riquezas del Antiguo Testamento con este libro que manda a sus lectores a escoger entre la vida o la muerte.

10. Salmos — La poesía en los Salmos guía al pueblo de Dios a alabar a Dios en su trayecto a través de las varias emociones y experiencias de la vida cristiana.

11. Isaías — Este libro es uno de los más difíciles de esta lista, pero vale la pena leerlo. Isaías es el segundo libro del Antiguo Testamento más citado por los apóstoles en el Nuevo Testamento y da a sus lectores un vistazo amplio de la identidad de Cristo como siervo sufriente y la gran historia de salvación en la Biblia.

12. Miqueas — Este profeta menor advierte de juicio por pecado y predica la salvación del Pastor-Rey a los arrepentidos.

¿Cuales libros han sido provechosos para ustedes en la lectura uno a uno? ¿Habías considerado esta herramienta? Déjanos saber con un comentario.


[1] Gracias a Marty Sweeney de Matthias Media y mis compañeros de LRI (Scott Polender y Sean Martin) por sus recomendaciones.

 

[2] John Piper recomendó dos sendas después de leer Marcos: Hechos o Romanos. Hechos continua la historia de Cristo que Marcos empieza y Romanos explica la teología en el trasfondo de Marcos y define el evangelio sistemáticamente.

Una relación personal.


Cuando definimos una relación personal, una relación entre dos personas, algunas palabras nos vienen de inmediato a la mente: confidencialidad, intereses mutuos, amor, tiempo juntos, conversaciones, etc. 

Pero cuando pensamos en nuestra relación con Dios muchas veces no usamos estos términos para definirla. Quizás porque no es alguien a quien podamos ver, tocar, o mirar a los ojos mientras hablamos con él. Pero la verdad es que si vamos a la Biblia podemos ver claramente que el interés que Dios tiene en buscar una relación personal con nosotros.

 “Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?Gn 3:8-9

En el huerto del Edén la Biblia nos dice que Dios andaba y era oíble por Adán y Eva. Había una relación directa entre esas personas porque Dios llamaba al hombre había una comunicación fluida. Por eso Dios se extraña cuando el hombre se esconde, porque lo normal era que él lo llamase y la primera pareja respondiese.

Esto ocurrió al principio de la existencia humana por eso podemos decir que una de las razones de nuestra existencia sobre la tierra es tener una relación personal con Dios.

Pero hubo algo que rompió esta relación cara a cara que Adán y Eva tenían con Dios. Esto fue el pecado, el pecado hizo de los seres humanos se escondieran de su creador, por la vergüenza de estar desnudos. Pero Dios no se quedó de brazos cruzados.

 “Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.” Is. 43:1

 A pesar del rechazo del hombre, Dios reclama su derecho de creador sobre nosotros, somos suyos, el es nuestro Señor. Él nos creo (v. 1), él nos cuida (v. 2) y está dispuesto a todo por nosotros (v. 3).

En muchas ocasiones podemos pensar en Dios como un ser lejano que está en el cielo rodeado de ángeles que le sirven constantemente, sin preocuparse por lo que pasa aquí abajo. O como una persona mayor enfadada, rencorosa por la desobediencia de su pueblo. Pero este texto nos lo presenta como un padre desesperado que está buscando el amor de su pueblo. Dios es una persona que nos busca, no nos odia, ni nos ignora, nos quiere y quiere estar con nosotros.

¿Pero como podemos tener una relación con él, si él es Dios todo poderoso? Dios no puede entendernos ni comprendernos.

 “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.” Hb. 4:15

Jesús no sólo nos entiende porque es Dios y lo sabe todo, no sólo tiene un conocimiento intelectual de nuestra situación sino que tiene también un conocimiento experimental. Dios nos entiende cuando somos tentados porque él también lo fue. Dios nos entiende cuando amamos porque él también amó. Dios nos entiende cuando lloramos  porque él también lloró.

¿Cómo es esta relación?

Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.Jn. 15:14-15

La palabra que usa Jesús no es siervos sino amigos. Dios nos llama sus amigos. Pero la condición está clara “… si hacéis lo que yo os mando…” suena a chantaje pero es real. Sólo podemos tener una relación personal con Dios, cercana y amigable si obedecemos sus palabras, si seguimos sus mandamientos. Si oramos, leemos la Biblia, si tenemos comunión los unos con los otros, si seguimos su estilo de vida.

Esto es una maravilla, tener un Dios que se molesta en buscarnos, que nos ama y nos entiende. Debe hacernos reflexionar en lo más importante de la parte que menos nos gusta “hacer lo que él dice”. Porque es la única manera de tener una relación personal con Dios.