Confianza.


Hay pocas sensaciones que nos paralicen y nos hundan como la de una confianza rota. La razón es que la confianza es una creencia que nos ayuda a sentirnos seguros y parte de algo. Un arma muy poderosa que todo el mundo quiere ganarse. Las empresas quieren ganarse la confianza de sus clientes. Los trabajadores quieren ganarse la confianza de sus jefes. Unos padres buscan ganarse la confianza de los hijos. Porque allí donde hay confianza hay una buena relación, hay comodidad e intereses mutuos.

La confianza es algo que también se pierde muy rápido y a veces confianzas que se han trabado durante años se pierden simplemente por un tropiezo. Amistades de años se pierden por una confianza que se ha roto.

A lo largo de toda la Biblia Dios llama a su pueblo a confiar, a descansar en sus palabras pero vemos que en múltiples ocasiones esta confianza falla y el pueblo de Dios pasa de confiar en la palabra de Dios a confiar en otras palabras.

Gn. 3:1-7

Una de las preguntas clásicas que todos solemos hacernos a lo largo de nuestra vida está en la primera historia que nos narra la Biblia. En génesis. Es una pregunta que sobre todo los jóvenes se suelen hacer. ¿Si Dios sabía que Adán y Eva iban a pecar porqué coloca un árbol prohibido en el huerto? ¿No sería la vida más fácil sin ese árbol, no eliminaría las ganas de pecar?. La verdad es que Dios mismo desde bien temprano ha

querido dejar claro cual va a ser su forma de hacer las cosas con el ser humano. Dios no busca adoradores obligados, sino busca seguidores que confíen en sus palabras por encima de otras palabras que son mentira. Dios quería que los primeros seres humanos obedeciesen sus palabras a pesar de no entenderlas del todo. Porque la respuesta que da Eva es simplemente repetir lo que había dicho Dios.

Pero la historia no acaba ahí Adán y Eva no obedecen la palabra de Dios sino que se fían de la palabra de Satanás y acaban pecando, acaban confiando en otra palabra que no es la de Dios. Porque cuando no confiamos en Dios estamos confiando en otra cosa que no es verdad. Cuando no obedecemos las palabras de Dios estamos obedeciendo o confiando en una mentira, en este caso la mentira era “ciertamente no moriréis sino sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.v. 4-5 Adán y Eva empiezan su vida en Edén con la confianza de que Dios cuidaba de ellos, de que Dios proveía para su sustento, de que preveía por su vida de que les daba lo mejor, pero después de su conversación con la serpiente cambian esa verdad por otra la de que Dios les había mentido, les había escondido un estado mejor donde iban a ser más felices y poderosos. Cuando cambian esa verdad aparece el pecado. La Biblia nos dice que el pecado del hombre es fruto de cambiar las palabras de Dios.

Ro.1:18-25 Pablo está hablando en estos textos sobre la culpabilidad del hombre y como no hay excusas, somos culpables y no podemos decir que no conocíamos las normas de Dios. “ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira” el pecado llega cuando siguiendo el ejemplo de Adán y de Eva no seguimos las verdades de Dios sino otras palabras que contradicen la Biblia diciendo que son verdades, cuando en realidad son mentira.

Yo puedo robar por ejemplo, pero esto es fruto de que sustituyo la verdad de Dios de que nuestro Padre cuida de todas nuestras necesidades Mt. 6:30. Yo puedo sentir envidia de algo que tiene mi hermano, pero eso es pecado fruto de que sustituyo la verdad de que toda mi felicidad es suplica con mi relación con Dios y no necesito de nada material para sentirme completo. Una persona que ha sido huerfana desde niño puede sentirse enfadada con Dios porque no ha podido crecer en la calidad del amor de unos padres pero eso será pecado fruto de la cambiar la verdad de Ro. 8:28 donde nos dice que los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien.

Esta es una idea que me gustaría que nos quedásemos esta noche: Todo pecado nace de cambiar una verdad de Dios por una mentira.

Pero ¿ porqué debo poner mi confianza en las palabras de Dios?

Jn. 14:6-10 Debemos confiar en la palabra de Dios porque es totalmente verdad, toda otra palabra que la contradiga es mentira. Por eso es tan importante para el pueblo de Dios dedicar tiempo al estudio de la Biblia, porque saber estas palabras, conocer estas ideas y ponerlas en práctica en nuestra vida nos ayuda a alejarnos de la mentira y por consecuencia del pecado. Cuando el pueblo de Israel se iba detrás de otros dioses Dios se quejaba de ellos diciéndoles que habían dejado de lado sus mandamientos, que se habían alejado siempre con esta idea de que estaban alejados de sus palabras.

Jesús no sólo dice que él es la verdad sino el camino y la vida. Debemos confiar en las palabras de Dios porque sólo ellas tienen vida. (Jn. 6:66-68). La consecuencia de las palabras de Satanás fue la muerte de Adán y de Eva. Porque sólo las palabras de Dios tienen vida eterna, el resto de las palabras tienen muerte. Tenemos en la Biblia muchos ejemplos de personas que por desobedecer las palabras de Dios obtuvieron esta recompensa: Ananías y Safira, Samson, Saúl… personajes que por una o otra cosa acabaron apartándose de las palabras de Dios y que lo que obtuvieron fue muerte.

Si me conocéis a mí conocéis al Padre” (Jn. 14:8) Debemos confiar en las palabras de Dios porque son las únicas que nos rebelan Dios, su voluntad y propósito para la vida de su pueblo. Muchos seres humanos han intentado hablar y creerse o autoproclamarse interlocutores de Dios, que sus palabras eran palabras de Dios, pero todos son mentira. La Biblia es la única fuente que palabras verdaderas acerca de Dios, de su persona, de su carácter de su voluntad, por eso es importante confiar en ellas, porque acaban siendo las palabras que Dios quiere para nuestra vida.

Jn. 14:10-11 Debemos confiar en las palabras de Dios porque Dios quiere que confiemos en ellas y ha puesto todo de su parte para que lleguen a nosotros. Jesús declara que él mismo ha hablado las palabras sino que Dios mismo las envía. Esta Biblia ha llegado a nosotros tras miles de años protegida por Dios a lo largo de los siglos para que confiemos en ellas.

Camino al monte de Dios.


Una de las cosas que puedes apreciar trabajando en un hospital es que hay mucha gente enferma y que muchos de ellos, los cuales no vemos, están aquejados de enfermedades graves que muchas veces los dejan paralizados. En nuestra sociedad hay otras enfermedades no físicas sino emocionales que muchas veces pueden dejarnos igual de paralizados. Enfermedades que empiezan como una pequeña semilla inofensiva pero que cuando crecen sus raíces nos agarran y no nos sueltan. Una de estas semillas es la frustración. La cual si la dejamos crecer en nuestra vida nos lleva al amargura y el rencor. Para ello veremos el ejemplo de Elías como en un momento de frustración actuó de la manera correcta.

«Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios.» 1 R. 19:8

        La desesperación es una realidad humana, puede venir de muchos sitios, puede ser una familia desestructurada, problemas en el trabajo, limitaciones físicas, problemas económicos, problemas en una iglesia. Satanás usa múltiples fuentes para traer a nuestra vida la frustración. En el caso de Elías la frustración viene por el corazón duro de los gobernantes del pueblo de Israel que a pesar de enseñar en sus narices que Dios era el verdadero Dios y no Baal, primero mediante 3 años y medio sin lluvia, sabiendo que Baal se hacía llamar el dios del agua, y luego mediante el fuego que descendió del cielo y consumió el holocausto de Elías y no el de los profetas de Baal. Acab y Jezabel no dan su brazo a torcer y acaban amenazando al profeta con correr la misma suerte que los profetas de Baal.

En mitad de esta prueba Elías busca a Dios decide dejar su siervo en Beerseba e ir  a Horeb el monte de Dios, a encontrarse con él. Una de las cosas más difíciles cuando estamos frustados y dolidos en mitad de las circunstancias difíciles es buscar a Dios, porque ir a Dios es humillarse, es reconocer que solos no podemos, es reconocer que necesitamos de Él. Elías es una persona que viene frustrada hasta el punto que desea morir.

       Gn. 4:4-8 nos presenta a un Caín que era una persona frustrada, sus ofrendas no agradaban a Dios, pero el problema era más grande de lo que parecía porque no era que no le agradase lo que ofrecías sino el corazón de Caín. Ante ello Caín deja que esa frustración crezca dentro de él. Dios se lo recrimina. Pero Caín no va a junto Dios, no va al monte de Dios, sino que prefiere ir al monte de la justicia propia. Si la ofrenda de Abel es mejor matemos a Abel.

La primera idea que la vida de Elías nos da para vencer la frustración es que a su llegada busquemos el monte de Dios.

» Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; y he aquí luego un ángel le tocó, y le dijo: Levántate, come. Entonces él miró, y he aquí a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas, y una vasija de agua; y comió y bebió, y volvió a dormirse. Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, lo tocó, diciendo: Levántate y come, porque largo camino te resta. Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios.» 1 R. 19:5-8

      Incluso antes de llegar a Horeb Dios ya estaba cuidando de su siervo. Elías no es rebelde a esta ayuda sino que la acepta. Dios sabe lo que necesita Elías. Elías necesita ser saciado emocionalmente, pero también físicamente, por eso lo alimenta. Podemos pensar que ante todo Elías merecía ser consolado pero Dios ofrece cada cura a su tiempo. Podía hacerlo sin que Elías se moviera de donde estaba, no había necesidad de andar tanto. Pero dejarse cuidar por Dios es también aceptar los tiempos de Dios.

Dios tiene múltiples formas de hacernos llegar su ayuda, Elías lo sabía, él mismo había sido alimentado durante un tiempo por cuervos. Hoy en día Dios también tiene múltiples formas de hacernos llegar su ayuda. Bien sea por una conversación, un libro, una conferencia, un amigo, un consejero, etc.. Dios puede bendecir nuestras vidas, hacernos llegar esa palabra que nos sane, pero nosotros debemos aceptar esta ayuda, no vale de nada que Dios la ponga ahí delante nuestro si no lo usamos. De nada vale que Dios enviara a su ángel si Elías no comiera la comida.

1ª R. 22:13-18 Aunque sólo fuera por insistencia de Josafat, el rey de Judá, el cual creía en Dios. Acab pide consejo a Micaías profeta de Dios, el cual le predice la derrota. Ante ese consejo, una ayuda de parte de Dios, Acab decide no usar y acaba muriendo en la batalla.

La frustración nos lleva a la amargura y la amargura a la rebeldía. Acab fue rebelde al mensaje de Dios y acabó pagándolo con su vida.

Cuando hay una daño en nuestra vida de las múltiples formas que Satanás puede herirnos no sólo debemos acercarnos a Dios, sino debemos dejar que el nos cuide que él limpie nuestras heridas porque Él es el único médico capaz de curarnos totalmente.

« Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías? El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida.» 1 R. 19:9-10

Con todo lo que había pasado, persecución, amenazas en ningún momento Elías pide justicia para él sino para Dios. No dice véngame, mira que me han hecho, sino “han dejado tu pacto” y cuando la frustración o el dolor vienen a nuestra vida que fácil es hacernos las víctimas. Nosotros somos los heridos, los dañados, los acusados, los sufridores, pero Elías huye de este papel y cuando su corazón se quiebra lo único que sale es amor por la obra de Dios.

Mt. 12:34De la abundancia del corazón habla la boca” y la boca de Elías habla de lo que lo llenaba amor por la obra de Dios. Esto también pasa en nuestra vida. ¿De qué esta lleno nuestro corazón? Necesitamos llenarnos de Dios. Llenarnos de su palabra de sus mandamientos. Esta llenura Elías no la logró en su viaje a Horeb, es algo que se mastica día a día, en oración en silencio leyendo la palabra, estando en comunión.

Si día a día nos llenamos de Dios cuando nuestros corazón se quiebre Él es lo que manará.

«Y le dijo Jehová: Ve, vuélvete por tu camino, por el desierto de Damasco; y llegarás, y ungirás a Hazael por rey de Siria. A Jehú hijo de Nimsi ungirás por rey sobre Israel; y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, ungirás para que sea profeta en tu lugar.Y el que escapare de la espada de Hazael, Jehú lo matará; y el que escapare de la espada de Jehú, Eliseo lo matará.Y yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron.» 1 R. 19:15-18

       Los versículos finales de este texto nos muestran el resultado de un proceso de curación. El Elías frustrado, triste con ganas de morirse que vemos en los primeros versículo de este capítulo 19 nos da lugar a un Elías obediente que no sólo sale reforzado emocionalmente sino que va a trabajar para cumplir la voluntad de Dios para su pueblo aquí representada en tres acciones, los ungimientos de un nuevo profeta, y dos nuevos reyes, Jehú y Hazaél. Sólo las vidas transformadas por Dios son vidas útiles para él.

En el otro lado vemos a Saúl. (1 Sam. 15:23) Saúl no fue un rey impuesto, no fue un rey a la fuerza, fue un rey elegido a dedo por Dios, pero a pesar de eso Saúl desaprovechó su oportunidad y desobedeció a Dios, por lo cual se hizo inútil, se hizo una persona que no cumplía los mandamientos de Dios y no servía para cumplir la voluntad de Dios.

De la misma forma hoy en día sólo vidas restauradas por Dios, vidas que sean obedientes a Dios serán vidas útiles para el reino de Dios.

Filosofía de vida.


Aunque física y químicamente somos bastante parecidos hay varias diferencias entre la existencia del ser humano y del resto de la creación. Incluso para alguien que no crea la Biblia esto es bastante lógico. Una de las características que nos diferencian es la percepción de nuestra existencia. Mientras un animal simplemente busca lo necesario para sobrevivir y poder crear a la siguiente generación los seres humanos buscamos razón a nuestra existencia y procuramos que esta trascienda más allá, que incluso cuando muramos seamos recordados.

Esta concepción de nuestra existencia ha hecho florecer distintas filosofías de vida mediante las cuales las personas buscan conseguir lo que para ellos es importante. Desde el típico ganador dispuesto a cualquier cosa con tal de ser el primero hasta el que tiene como único objetivo de su vida disfrutar.

¿Pero cuál debe ser nuestra filosofía de vida como cristianos?¿en que debemos emplear nuestro tiempo? ¿Cuál deben ser nuestras metas en la vida?

Ef. 5:15-20 es un texto donde el Apóstol Pablo va a hablar sobre cual debe ser la filosofía de vida de un cristiano. Vamos a ver una serie de ideas que Pablo da a la iglesia.

Comienza con un “Mirad pues” o en otras versiones un “Así que” lo cual nos dice que este texto es una especie de conclusión o aplicación práctica de un texto anterior. Desde el versículo 17 del capítulo 4 hasta este versículo 15 del capítulo 5 Pablo va a hablar de la nueva vida en Cristo y de como deben guiarse los hijos de Dios por ella, para en este texto que estamos viendo dar una aplicación práctica en la vida de los receptores de la carta.

Pablo empieza con un “mirad pues con diligencia cómo andéis” este andéis se refiera a nuestra vida y nos trasmite la idea de que debemos prestar atención a nuestra manera de vivir. Pablo pone este énfasis en que debemos ser cuidadosos de examinarnos, de una manera sincera a la luz de la Palabra de Dios.

Este término “diligencia” significa con precisión, minuciosidad y gran cuidado.

Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.Sal. 139: 23-24

La primera idea que Pablo nos da es: La vida en Cristo es una vida continuamente reformada en Él.

Debemos vivir con la moralidad de la Biblia o sea con sabiduría. Y este texto nos explica que existe la posiblidad de vivir sin sabiduría, o sea de una forma totalmente necia. Necio en la Biblia no es la persona falta de inteligencia sino una persona que vive separado de Dios y separado de su ley. Al vivir separado de esto el necio no puede comprender su situación y no puede volverse a Dios. Lo opuesto a esta necedad es la sabiduría de Dios. Una sabiduría basada en la Palabra de Dios, en su mandamientos.

Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas;

Y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella.Prv. 8:11

2ª Idea: La vida en Cristo es una vida basada en la sabiduría de Sus mandamientos.

Llegamos al versículo 16, que es quizás el central de este texto. El que destila toda la fuerza del pensamiento de Pablo. “Aprovechando bien el tiempo” o como en la NVI traduce “Aprovechando al máximo cada momento oportuno”. La palabra tiempo en este texto significa un periodo de tiempo específico con una duración determinada. Esto unido a que el autor usa el artículo “el” nos da a entender que se refiere a al periodo de vida de una cristiano en esta tierra.

Esta idea del tiempo de vida como algo que es limitado y que hay que esforzarse por usarlo bien es algo ampliamente aceptado, no solo por los cristianos sino también por la sociedad en general. Existe una locución en latín Carpe Diem que significa aprovecha el día, aprovecha el tiempo porque el limitado y pronto se acaba. Más actualmente lo jóvenes usan una palabra YOLO que es una acrónimo de una frase inglés (you only live once) tú solo vives una vez, como justificación a cualquier locura que se haga. Pero a diferencia de este cheque el blanco que puede significar una forma de vida inmadura el versículo 17 nos da una línea de argumentación para este “aprovechar bien el tiempo” que es “… entender cual es la voluntad de Dios

Esta voluntad de Dios será única para cada uno. Debemos recocer las oportunidades únicas y diarias que Dios nos da. Oportunidad de oración, de intercesión, de alabanza, de enseñanza, oportunidades de comunión de ayuda a las personas necesitadas. A veces limitamos el uso de de estas a la iglesia y pensamos que comunión es únicamente venir el domingo a la mañana y participar del pan y del vino y olvidamos lo maravilloso que es quedar con otros hermanos aunque sea a cenar o tomar un café y poder compartir como Dios está bendiciendo nuestra vida. Pensamos que enseñanza bíblica solo se hace en la escuela dominical o en la reunión de la iglesia y dejamos de lado lo bueno que es abrir la Biblia en familia y compartir la palabra. O perdemos la ocasión de llamar por teléfono a otro hermano y decirle estoy orando por ti o decir ora por mi, esto es aprovechar el tiempo.

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantadoEc. 3:1-2

3ª Idea: Debemos aprovechar al máximo nuestro tiempo en esta vida terrenal para cumplir la voluntad de Dios de la forma más plenamente posible.

En el versículo 18 Pablo pasa a hablar de un tema que parece que no viene muy al cuento que es “No os embriaguéis con vino…” sino “…sed llenos del Espíritu”.

Los seres humanos necesitamos ser llenados de algo. Necesitamos algo que nos de forma o nos de sentido a nuestra vida. Y si no dejamos que Dios nos llene otras cosas lo harán, cosas que acaban siendo una pérdida de tiempo y en una sociedad con una cultura del ocio tan grande como la nuestra tenemos múltiples cosas en las que gastar nuestro tiempo y nuestras fuerzas.

Hay quién llena su vida de adicciones como nos pone el texto, alcohol, drogas, lo que sea. Hay gente que llena su vida de personas, y se vuelven dependientes y cuando se quedan solas se sienten vacías. Hay gente que llena su vida de intelectualismo y piensa que acumular conocimiento es lo que único que tiene razón de ser. Hay gente que se llena de sí mismo y viven vidas únicamente para satisfacer sus caprichos. Pero esto conduce únicamente a desviarnos del camino de Dios al desenfreno como dice el v.15 a “no tener cuidado de nuestra manera de vivir

4ª Idea: La única forma de poder llevar una vida aprovechando bien las oportunidades que Dios nos da es siendo llenos del Espíritu de Dios.

Los versículos 19 y 20 nos explican cual es la diferencia de los resultados. De la misma manera que el vino es el catalizador para el desenfreno y el pecado, ser llenos del Espíritu es el catalizador para la comunión entre los hermanos del iglesia y esto se muestra en Salmos (salmos del A.T. cantados con melodía y ritmo), en Himnos (Canciones de alabanza a Jesús), Cánticos espirituales (Expresiones personas de testimonio que exaltaban la verdad de la gracia y salvación de Cristo), Cantando (El significado original era pulsar un instrumento de cuerda) y siendo agradecidos

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay leyGal 5:22-23

5ª Idea: Los frutos de esta vida llena del Espíritu son una comunión más fuerte entre los hermanos manifestado en la alabanza y la acción de gracias.

Cuando somos cristianos nos convertimos en seres diferentes, no podemos seguir siendo iguales, nuestra actitud, pensamiento y estilo de vida deben cambiar. De la misma forma nuestra filosofía de vida. para lograr tener una filosofía de vida más parecida a lo que Dios quieres.

¿Un Dios bueno?


Una de las cosas que más temen los políticos son los micrófonos abiertos, esos que te graban diciendo un comentario que, muchas veces fuera de contexto, deja quedar mal a la persona que lo dice y que provoca una rápida cascada de comentarios, opiniones y rectificaciones. Esta semana fue Esperanza Aguirre quien afirmó sobre los arquitectos “que habría que matarlos por sus crímenes” evidentemente por sus crímenes se refería a las supuestas aberraciones arquitectónicas en edificios públicos, pero sus palabras, provenientes por la presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, hicieron correr ríos de tinta, sobre todo electrónica.

Esto ocurre cuando vemos expresiones, palabras, acciones o opiniones que no nos cuadran con nuestra concepción de como debe ser “esa” persona.

Con Dios pasa algo parecido, quizás sea porque esperamos que todos cumplan con nuestra concepción buenísta de la realidad, o porque nos resulta difícil pensar que un Dios que nos ha dado tanto pueda hacer o decir ciertas cosas que no nos cuadran en la personalidad de alguien que destila bondad y pide ser como Él.

 

    » 23 »¿Cómo puedes decir:
“No me he contaminado,
ni me he ido tras los baales”?
¡Considera tu conducta en el valle!
¡Reconoce lo que has hecho!
¡Camella ligera de cascos,
que no puedes quedarte quieta!
24 ¡Asna salvaje que tiras al monte!
Cuando ardes en deseos, olfateas el viento;
cuando estás en celo, no hay quien te detenga.
Ningún macho que te busque tiene que fatigarse:
cuando estás en celo, fácilmente te encuentra.»

Jer. 2:23-24

       Algo que llama la atención de Dios, y debemos considerarlo una virtud, es su claridad absoluta con todo lo que hace su pueblo. No existen medias tintas con él. Cuando Israel y Judá, ya con el reino dividido, se apartaron de Dios y se fueron a adorar a otros dioses, como Baal o Asera, Dios no se corta un pelo a decirles que sienten que le han sido infieles y no solo eso sino que compara su actuación con la de una persona sin criterio que se deja llevar por los impulsos, alocadamente, para irse detrás del primer dios que le pasa por delante.

Podemos decir muchas cosas de Dios, pero lo que nunca podemos decir es que sea un Dios tolerante con el pecado, más bien es discriminatorio con él.

« —Ananías —le dijo Pedro—, ¿cómo es posible que Satanás haya llenado tu corazón para que le mintieras al Espíritu Santo y te quedaras con parte del dinero que recibiste por el terreno? ¿Acaso no era tuyo antes de venderlo? Y una vez vendido, ¿no estaba el dinero en tu poder? ¿Cómo se te ocurrió hacer esto? ¡No has mentido a los hombres sino a Dios!

Al oír estas palabras, Ananías cayó muerto. Y un gran temor se apoderó de todos los que se enteraron de lo sucedido.» Hc. 5:3-5

Ananías quiso quedar bien delante de los apóstoles y a parte quedarse con parte del dinero que iba a donar, ante este pecado, el castigo fue directo, la muerte. Muchas veces los cristianos coqueteamos con el pecado como el niño que hace malabarismos con fuego. ¿Realmente sabemos lo que significa el pecado? ¿Realmente conocemos las consecuencias de obrar mal?. Quizás por que tenemos el colchón de “Dios me perdona” vivimos vidas donde parece que nos creemos inmunes al pecado. El pecado siempre tiene consecuencias, cuando obramos mal alguien sufre, bien sea yo o la persona que sufre las consecuencias de mi pecados, y por encima de todo Cristo sufrió por nuestro pecado, no solo el concepto sino cada pecado que hemos cometido individualmente.

Pero de la misma forma que aborrece al pecado Dios ama a los que le buscan. Debemos dejar de vivir vidas mediocres coqueteando con el pecado como si no fuera a pasarnos nada. Dios no soporta el pecado y no se cortará a la hora de disciplinar a sus hijos si estos se desvían, no se callará cuando sus hijos estén yendo por caminos que nos son los suyos, pero tampoco se esconderá de los que verdaderamente le buscan, si no que los amará.

«A los que me aman, les correspondo;
a los que me buscan, me doy a conocer.
» Prv. 8:17

Caminos sin meta


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     “Es difícil llegar, pero lo más difícil es mantenerse” Este es probablemente uno de los tópicos deportivos más conocidos, hace la referencia a la dificultad de mantener la motivación y tensión adecuadas para volver a lograr un objetivo después de haber saboreado las mieles del éxito. Pero extrapolándolo a vida cristiana también podemos decir que es difícil llegar a los caminos de Dios, pero más difícil es mantenerse en ellos.

        “David ya estaba próximo a morir, así que le dio estas instrucciones a su hijo Salomón:
 «Según el destino que a todos nos espera, pronto partiré de este mundo. ¡Cobra ánimo y pórtate como hombre! Cumple los mandatos del Señor tu Dios; sigue sus sendas y obedece sus decretos, mandamientos, leyes y preceptos, los cuales están escritos en la ley de Moisés. Así prosperarás en todo lo que hagas y por dondequiera que vayas, y el Señor cumplirá esta promesa que me hizo: “Si tus descendientes cuidan su conducta y me son fieles con toda el alma y de todo corazón, nunca faltará un sucesor tuyo en el trono de Israel.” 1ª R. 2:2-4

     Salomón empezó la carrera de su vida con la inercia de su padre, el cual tenía un corazón conforme a Dios (Hc. 13:22). Y los primero años de su vida fuero años triunfantes: consolidó el reino eliminando a los enemigos de su padre (1R. 2:13-46), Dios le da una sabiduría como nadie ha tenido (1R. 3:12), Dios le añade riquezas hasta el punto que nadie puede compararse con él (1R. 3:13), toda la nación le respeta por su sabiduría (1R. 3:28), se convirtió en un gran compositor, poeta, experto botánico y biólogo (1R. 4:32-34), admirado por los gobernantes de todo el mundo (1R. 4:34) y además construye el templo de Dios, el gran sueño de su padre (1R 5-6). 
Pero a pesar de que iba bien encauzado la vida de Salomón se torció.

       “Cuando Salomón llegó a viejo, sus mujeres, le pervirtieron el corazón de modo que é siguió a otros dioses y no siempre fue fiel al Señor su Dios como lo había sido su padre David1R 11:4

       A lo largo del camino de nuestra vida puede que nos encontremos con desvíos que nos lleven por “otros caminos”, lo curioso es que cada camino (o sea cada persona) tiene sus propios desvíos, lo que puede resultar tentador para unos puede no resultarle a otro. En el caso de Salomón fue desear a las mujeres equivocadas, la Escritura nos dice que tuvo amoríos con mujeres de pueblo que Dios había prohibido juntarse (1R. 11:1-2). Era el rey, tenía derecho a tener mujeres y concubinas, ese no era el problema, el problema surge cuando escoge a las que Dios prohibía explícitamente.
El desvío en el camino del cristiano ocurre cuando teniendo libertar de escoger elegimos lo prohibido. Lo más curioso de los desvíos es que da igual que los cojas al principio del camino o en el último tramos todos te alejan de la meta.

       “el Señor le dijo: «Ya que procedes de este modo, y no has cumplido con mi pacto ni con los decretos que te he ordenado, puedes estar seguro de que te quitaré el reino y se lo daré a uno de tus siervos.“ 1R. 11:11

       En nuestra vida podemos llegar a los caminos de Dios por inercia de nuestros padres, como el el caso de Salomón, sobre todo si nos hemos criado en una familia cristiana que se ha preocupado por inculcarnos el amor hacia las cosas de Dios. Podemos experimentar las bendiciones como Salomón, pero también debemos considerar que experimentaremos tentaciones y pruebas que intentarán alejarnos de la meta. Salomón fracasó rotundamente porque no supo mantenerse firme en los camino de Dios sino que se dejó llevar por los caminos de los dioses de sus mujeres.
       Sepamos identificar los desvíos en nuestra vida, sepamos elegir lo bueno.

La alabanza en la derrota.


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       Cuando hablamos de alabanza inmediatamente nos vienen imágenes felices o emotivas de buenos momentos que hemos pasado alabando a nuestro Dios tanto individualmente, en familia o como iglesia. La palabra alabanza nos hace pasear por otras como agradecimiento, honra, júbilo, amor e incluso fiesta.
       Es relativamente fácil elevar palabras de alabanza a Dios cuando tenemos motivos evidentes para ello, pero si la situación no fuera tan favorable para nosotros ¿seríamos capaces de alabar a Dios en nuestra derrota más humillante?

Todo el día tuercen mis palabras;
siempre están pensando hacerme mal.
Conspiran, se mantienen al acecho;
ansiosos por quitarme la vida,
vigilan todo lo que hago.
¡En tu enojo, Dios mío, humilla a esos pueblos!
¡De ningún modo los dejes escapar!
Toma en cuenta mis lamentos;
registra mi llanto en tu libro.
¿Acaso no lo tienes anotado?
Cuando yo te pida ayuda,
huirán mis enemigos.
Una cosa sé: ¡Dios está de mi parte!
10 Confío en Dios y alabo su palabra;
confío en el Señor y alabo su palabra;
11 confío en Dios y no siento miedo.
¿Qué puede hacerme un simple mortal?
Sal. 56

        El siervo de Dios siempre va a ser el objetivo de los ataque del enemigo de Dios. Pero sus pies no resbalan en pos de la lágrima fácil ni de lamerse las heridas. David podía levantarse y quejarse de su situación, él era el ungido de Dios, el elegido, el que decidió seguir la voluntad de Dios aunque fuera en contra de sus intereses personales. Pero a pesar de “haber cumplido” Dios lo pone en manos de sus enemigos. Y en esta situación es capaz de decir “Confío en el Señor y alabo su palabra…”.
        Alabar a Dios en mitad de la prueba nos habla de: 1. Humildad, de saber poner a Dios por encima de nosotros conociendo que todo lo que tenemos está es su mano, y no en la de los enemigos. 2. Confianza, de saber que Dios cuida de sus hijos y que todo lo que pase, sea bueno o malo está bajo su control. 3. Descanso, cuando pasamos momentos de dificultad podemos rompernos la cabeza día y noche pensando que hicimos mal, que podríamos haber hecho mejor, o simplemente preguntándonos ¿porqué?. Pero el que confía en Dios descansa en su voluntad porque sabe que él tiene el control. 4. Centrar nuestra vida en Dios, Él pasa a ser nuestra roca cuando todo se tambalea.

Yo reconozco mis transgresiones;
siempre tengo presente mi pecado.
Contra ti he pecado, sólo contra ti,
y he hecho lo que es malo ante tus ojos;
por eso, tu sentencia es justa,
y tu juicio, irreprochable.
Yo sé que soy malo de nacimiento;
pecador me concibió mi madre.
Yo sé que tú amas la verdad en lo íntimo;
en lo secreto me has enseñado sabiduría.
14 Dios mío, Dios de mi salvación,
líbrame de derramar sangre,
y mi lengua alabará tu justicia.
15 Abre, Señor, mis labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
16 Tú no te deleitas en los sacrificios
ni te complacen los holocaustos;
de lo contrario, te los ofrecería.
17 El sacrificio que te agrada
es un espíritu quebrantado;
tú, oh Dios, no desprecias
al corazón quebrantado y arrepentido
Sal. 51

       Otro momento donde nos es complicado derramar nuestro corazón en alabanza es en la confesión de nuestro pecado. Muchas veces la vergüenza nos puede hacer rehuir el bochornoso momento de ponernos de rodillas y pedir perdón a Dios por nuestros errores. David no sólo había dejado embarazada a una mujer casada, sino que había intentado encubrirlo matando a su marido. David, cuando es descubierto, clama a Dios y lo alaba por Su justicia. Aquí vemos una alabanza que 1. Reconoce el error, no trata de excusarse sino que reconoce que se ha equivocado, Adán le echo la culpa a Eva, el pueblo de Israel le echaba la culpa a Moisés y Aaron de su situación en el desierto… pero el hijo de Dios reconoce su culpa y la admite. 2. Acepta el castigo de Dios como justo, en el caso de David fue la muerte de su hijo con Betsabé, cuando reconocemos que la justicia de Dios es irreprochable aceptamos el castigo de Dios como el correcto en nuestra vida. 3. Hay un corazón arrepentido, con un arrepentimiento verdadero y no sólo por cumplir o salir del paso.

Muchos son, Señor, mis enemigos;
muchos son los que se me oponen,
y muchos los que de mí aseguran:
«Dios no lo salvará.»Selah
Pero tú, Señor, me rodeas cual escudo;
tú eres mi gloria;
¡tú mantienes en alto mi cabeza!
Clamo al Señor a voz en cuello,
y desde su monte santo él me responde.
Sal. 3

       Seamos mujeres y hombres de alabanza, personas que ponen en alto en todo momento el nombre de Dios. Podemos estar siendo perseguidos por nuestros enemigos, pero clamemos a Dios por su cuidado infinito, por su protección y descanso. Quizás estamos huyendo de Él por un pecado que nos humilla y aleja, pero alabemos Su justicia y busquemos Su perdón.