¿Hizo lo correcto Rahab?

¿Hizo lo correcto Rahab?

La conquista de Canaán por parte de Israel comienza con el cruce del río Jordán y la toma de Jericó. En este episodio, narrado de forma épica en el libro de Josué, nos encontramos con Rahab, ascendente del rey David y por tanto de Jesús (Mat. 1:5), la cual mintió para salvar la vida de los dos espías que Josué había introducido en la ciudad antes de tomarla. Este acto fue decisivo para la toma de Jericó y por tanto para el inicio de la conquista de Canaán, pero ¿hizo bien Rahab en no decir la verdad? o, por el contrario, ¿tenemos que entender su acto como un pecado y tendría que confiar en Dios?

Antes de dar una respuesta a esta pregunta diremos que el Antiguo Testamento no está escrito de una manera moralista, para que busquemos la imitación, sino que está escrito para describirnos cómo se desarrolla el plan salvífico de Dios a lo largo de la historia. Esto implica que todo acercamiento al texto lo tendremos que hacer con cautela. No cayendo en el error de imponer juicios morales actuales en un texto del s. XIII a.C.

A la luz de Jos. 2:1-14 considero que Rahab no pecó al ocultar a los espías de Israel y encubrir este hecho a las autoridades de Jericó. Las razones para esta afirmación son las siguientes:

1. La santidad de la vida humana. Gén. 9:6 declara que el ser humano no tiene autoridad para quitar la vida a otro ser humano. La autoridad de la muerte sólo la tiene Dios. El ser humano es llamado a proteger y propagar la vida siendo fecundos y multiplicándose hasta llenar la tierra (Gén. 9:7). Rahab hizo todo lo posible por proteger la vida de estos hombres, no fue un acto de cobardía, sino todo lo contrario ya que si se descubría que ella los había ocultado su vida correría peligro. Rahab se encontraba ante una situación donde tenía la vida de estos hombres en la mano y eligió la vida en vez de la muerte.

2. La comparación con Acán (Jos. 7). Existe un fuerte contraste entre estos dos personajes de los primeros capítulos de Josué, en sus acciones y sus consecuencias para Israel, para sus familias y para ellos mismos. Estos contrastes nos hacen ver que estas dos historias no están puestas en la escritura por casualidad sino para mostrarnos como la obediencia a los mandatos divinos debe ser la manera de comportarse del pueblo de Dios y como es Dios quién da la victoria y no la fuerza del pueblo.

3. Oponerse a Israel es oponerse a Dios. En el pacto abrahámico Dios dice “Bendeciré a los que te bendigan y al que te maldiga, maldeciré” (Gén. 12:3), además Dios le había prometido a Josué que nadie podría hacerle frente en la conquista mientras él viviera (Jos. 1:5) así que oponerse a la conquista de Israel era oponerse a la voluntad de Dios. Rahab escoge ponerse en el bando de los que buscan la voluntad de Dios (Jos. 2:9, Jos. 2:11) en contra del rey de Jericó se le opuso a Israel.

4. El resto de la Escritura considera la fe de Rahab. Dios bendice a Rahab salvando su vida y la de su familia (Jos. 6:23), incluyéndola en la línea de la simiente de la mujer (Mat. 1:5) y poniéndola como una heroína de la fe (Heb. 11:31) donde además se afirma que gracias a esa fe no pereció con los desobedientes declarando implícitamente que ella fue obediente al ocultar a los espías. Además Santiago nos informa que la acción de Rahab fue una manifestación de una fe justificadora (Stg. 2:25) dando muestra de que su fe es una fe que se manifiesta en obras y por lo tanto viva (Stg. 2:26).

Así que concluyo que Rahab no cometió pecado en su acción de ocultar a los espías sino que fue un acto de obediencia al Dios cuya voluntad era dar la tierra de Canaán, y con ella la ciudad de Jericó, a los descendientes de Abraham.

¿Cuál es el origen del mal?

¿Cuál es el origen del mal?

El mal tiene su origen en Satanás.

La existencia del pecado es un hecho innegable. Ningún hombre puede examinar su propia naturaleza u observar la conducta de sus semejantes, sin que se le imponga la convicción de que existe un mal como el pecado. Pero además la Biblia afirma que Dios es omnisciente y creador de todas las cosas. Entonces podemos plantearnos ¿Es Dios culpable del mal? Ya sea por acción, creando el mal, o por omisión, no impidiendo su existencia, se puede intentar argumentar que Dios es culpable en algún grado de la maldad. Esta disyuntiva ha provocado que el problema del origen del mal siempre haya sido tema de debate en el cristianismo

La Biblia afirma, rotundamente, que Dios no tiene nada que ver con el mal. Dios es Santo o sea que no tiene relación ninguna con el pecado. La santidad de Dios no solo le lleva a no vincularse con el pecado sino también a castigarlo porque Dios aborrece la maldad, y si no la ha eliminado aún es por Su paciencia y por Su amor a Sus escogidos (Rom. 3:25). Pero en su momentos Dios juzgará todos la maldad (Hch. 17:31) y en la nueva creación ya no existirá (Mat. 6:19-20).

En cambio la Biblia sí enseña de donde viene la maldad, señalando a Satanás como su originador y también que todo aquel que se involucra en el pecado se involucra con Satanás (1 Jn. 3:8). Satanás fue el primer actor del pecado y el primer tentador. El pecado es el primogénito del diablo[1]. Estas evidencias nos muestran que:

1. Satanás es el Padre de la mentira, la maldad y el homicidio (Gén. 3:4-5; Jn. 8:44). Es señalado como alguien mentiroso por naturaleza, por lo que, todo lo que hace está empapado de esta mentira que forma parte de su ser.

2. Es el tentador y exhorta al ser humano a la rebeldía contra Dios (Efe. 6:11; Apo. 12:9). La obra del Diablo es atacar a Dios y contaminar con su maldad al mundo para que su mente entenebrecida se mantenga alejado de Dios.

3. Es el enemigo de los creyentes (Jn. 17:15; 1 Jn. 2:13-14; 1 Pd. 5:8). En su rebeldía contra Dios ataca también al pueblo de Dios. Este ataque se produce desde dos frentes, por un lado a través de la tentación para hacer pecar a los creyente, por otro incita al mundo a atacar a la Iglesia (Jn. 15:18-19).

4. Satanás busca ser adorado como Dios (Lc. 4:7). Es su deseo recibir la adoración que sólo es debido a Dios (Lc. 4:8) por eso vemos que el pecado es una motivación interna de Satanás, viene de su corazón, porque busca el deseo de algo que se le está prohibido, la gloria de Dios.

En conclusión, la Biblia nos demuestra que la maldad tiene su origen en Satanás, quien es la fuente de toda mentira y engaño. El Diablo trabaja para engañar a la humanidad y mantenerla rebelde contra Dios. Quizás algunos puedan contra argumentar que un Dios omnisciente y todopoderoso tiene algún grado de culpa en la maldad, pero Biblia explica claramente que Dios aborrece el pecado y pone bajo su ira a todos aquellos que la practican. Afirmando también que llegará un día en que Dios destruirá toda la maldad para después hacer una nueva creación donde vivir con Su pueblo por toda la eternidad donde ya no existirá la influencia de Satanás y por tanto la maldad.


[1] Thomas Watson, A body of divinity (Londres: The banner of truth trust, 1965), pág. 132-133.

Para que toda boca se cierre (Ro. 3:8-20).

Para que toda boca se cierre (Ro. 3:8-20).

Después de explicar cuales son las ventajas de ser judío, ahora Pablo, llegado este punto en el cual ha explicado que ser judío o gentil nos pone en la misma posición ante Dios de pecadores y Pablo lo expresa con otra pregunta.

¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? (v. 9): Ahora Pablo se incluye en el grupo de los judíos para dejar claro que por el hecho de ser judío no es mejor que los gentiles. Lo hace de una manera enfática “En ninguna manera” y se remite a las acusaciones que ya había hecho en los capítulos anteriores.

Para demostrar que todos los seres humanos somos culpables lo que va a hacer ahora Pablo es usar textos del AT para resaltar esta igualdad negativa de todos ante el pecado. Todos somos pecadores.

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En resumen lo que quiere decir Pablo a través de estos textos es que no hay ningún ser humano (v. 10-11) que cumpla los requisitos de Dios para ser considerado justo, sin pecado. El pecado que entró en la humanidad todos lo seres humanos tenemos tendencia a pecar (v. 12) esto ya lo dijo Dios en la época de Noé Gn. 6:5 Todo el designio de los pensamientos del hombre es continuamente el mal” Todo el tiempo el ser humano busca el pecado.

Pablo continúa describiendo como es este pecado, como se manifiesta en la vida de los seres humanos (v. 13-17):

  • Sus palabras ( 13-14).
  • Sus intenciones ( 15).
  • Los frutos de sus vidas ( 16).
  • No conocen a Dios ( 17).
  • No tienen temor de Dios ( 18).

Ahora surge una pregunta retórica que no es expresada pero si resuelta:

Si lo judíos están en la misma clasificación de pecadores que lo están lo gentiles ¿Para que sirve la ley? Los receptores podían entender erróneamente que la ley no servía para nada ya que no les proporcionaba ninguna ventaja. La verdad es que la mala interpretación de para que servían las escrituras llevó a los judíos a pensar que conocer y practicar la ley les llevaría a ser santos y por consecuencia a ser justos delante de Dios.

Pablo les va a mostrar cual era la naturaleza de la ley realmente. “Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.” (v. 19-20) para empezar el tener la ley nos hacía culpables de su incumplimiento, porque el hecho de conocerla añadía más inexcusabilidad a nuestra culpa.

Pablo es claro ante la justificación por obras, ningún ser humano podrá lograr ser justificado (declarado justo) por medio de las obras de la ley. Porque la ley la función que cumple es informarnos de aquello que Dios considera correcto e incorrecto. La ley supone un estándar de comportamiento con el cual todo el ser humano debería comparar su vida. Incumplir esa ley nos descalifica y nos pone la etiqueta de “pecadores” y en consecuencia condenados a ser castigados.

 

 

¿Qué ventaja tiene ser judío? (Ro. 3:1-7)

¿Qué ventaja tiene ser judío? (Ro. 3:1-7)

Pablo usa el primer versículo de este tercer capítulo para unir el tema anterior, el hecho de que ser judío no aporta ninguna ventaja a la hora de la salvación con el tema que va a tratar en este tercer capítulo, la unidad de toda la humanidad en que estamos apartados de Dios por el pecado. El tema se resume en v. 9¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado.”

El final del segundo capítulo había sido dirigido al auditorio judío dentro de la congregación de romana el cual se creía superior a la parte gentil de la iglesia de Roma. Pablo ha dirigido palabras duras contra esta actitud que estaban teniendo y quiere dejarles claro que no es un tema personal que tenga en contra de ellos ni que ser judío es algo malo, sino que no ofrece ninguna ventaja a la hora de la salvación ya que todos son pecadores.

Para ello Pablo empieza con unas preguntas retóricas, que podrían ser preguntas naturales que los judíos de la congregación se hicieran. Esto es algo que Pablo hace mucho, es una forma de enseñanza, usar preguntas retóricas que supuestamente la audiencia se hará cuando escuche esta carta, es una manera de anticiparse a estas dudas y resolverlas (2:3-4; 3:1-2; 3:5; 3:9). Este capítulo 3 es especialmente rico en preguntas y respuestas.

¿Qué ventaja tiene pues ser judío? (v.1): La primera pregunta es que les aprovecha a los judíos realmente ser judíos, ofrece alguna ventaja. Pablo explica una “les ha sido confiada la palabra de Dios”. El vocablo griego para palabra es logion que viene de logos. Esto se refiere a palabras o dichos de carácter sobrenatural. Aquí Pablo usa la palabra para abarcar todo el AT, en el cual los judíos recibieron las propias palabras de único Dios verdadero (Dt. 4:1-2; 6:1-26:1-2; Mr. 12:24) Los judíos tuvieron la gran ventaja de contar con el AT porque contenía la verdad acerca de la salvación (2 Ti. 3:15) y del evangelio en su forma básica (Gá. 3:8).shaunae-miller-se-tira-en-plancha-para-conseguir-un-oro-olimpico

Este privilegio lo tiene también la iglesia cristiana en el nuevo pacto. La tarea de conservar (evitar las falsas enseñanzas), enseñar (dar a conocer la revelación de Dios) y predicar el evangelio (llamar al arrepentimiento). Es siempre tarea del pueblo de Dios gestionar las palabras de Dios no como si fuesen del pueblo sino como lo que son palabras mismas de Dios.

Pero una vez explicado esto y viendo la realidad del pueblo judío Pablo sabe que entre los gentiles van a surgir otras preguntas:

¿Qué pasa en el caso de los judíos incrédulos? (v. 3): Es lógico pensar que cuando predicamos algo y nuestro testimonio personal no acompaña a lo que predicamos nos descalifique y también tenga un peso perjudicial en aquello que predicamos, entonces, ¿qué pasa con testimonios como los de Anás o Caifás? ¿acaso no invalidan el mensaje que predicaban? Pues Pablo dice que no, la infidelidad de los hombres no anula la fidelidad de Dios. Jesus les dijo a sus discípulos Mt. 23:2-3 “En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen.” deben guardar todo aquello que estos judíos les enseñaban, porque era palabra de Dios, aunque sus actos no eran los correctos. La palabra de Dios es santa por muy pecador que sea su pueblo.

Llegado este punto Pablo sabe que se puede producir una confusión, si hacer normas, cumplir leyes no sirve para ser salvo como decían los judaizantes estaban en peligro de caer en otra herejía que era pensar que como la salvación es por gracia y cuando el pecado es cubierto y perdonado la gracia de Dios abunda, había individuos que animaban a otros a pecar con el objetivo de dar gloria a Dios, porque no había nada que nosotros podamos hacer para ser salvos, solo la gracia de Dios, entonces cuando más pecado tenga en mi vida y Dios me perdone mayores serán los méritos de Cristo por cargar con mi pecado y mayor la gloria de Dios por ser el iniciador de la salvación. Así que Pablo quiere cortar con estas dos herejías entonces usa las preguntas retóricas para atacarlas.

¿Dios es injusto al castigarnos por el pecado? (v. 5): El pecado siempre se paga es una verdad absoluta, si tenemos pecado que es injusticia la justicia de Dios sobresale y queda al descubierto al castigar nuestro pecado.

¿Por qué soy juzgado como pecador si gracias a mi pecado sobre abunda la gracia de Dios? (v. 7) Porque el castigo es la consecuencia de la desobediencia a un Dios justo y santo que no deja el pecado sin castigo. Esa actitud de Dios le da gloria a Él porque conserva su santidad, Dios defiende su santidad. Es una gloria que Dios se da a sí mismo, pero cuando yo peco no doy gloria a Dios sino todo lo contrario ofendo a Dios, me hago enemigo y merecedor de castigo por ello, la manera que tengo de dar gloria a Dios en mediante la obediencia. Dios siempre va a recibir gloria, eso no depende de mí, lo que depende de mí es que papel voy a cumplir en la gloria de Dios como agente activo que da gloria o pasivo que recibe castigo para que Dios reciba la gloria de su propia justicia.

¿Y los que no están bajo la Ley? (Ro. 2:12-16).

¿Y los que no están bajo la Ley? (Ro. 2:12-16).

Empezamos el capítulo 2 centrándonos en aquellos que juzgaban a otros (v. 1), una referencia que Pablo hacía a los judíos que poseyendo la ley y creyéndose libres de cualquier castigo por cumplirla criticaban a los gentiles, hermanos suyos en la iglesia de Roma, por ser pecadores. A través de los primeros once versículos vemos como Pablo explica que ellos también son culpables y la ley señala ese pecado que hay en sus vidas y en consecuencia les condena. Entonces puede surgir una pregunta, ¿Qué pasa con aquellos que no han crecido bajo la ley de Moisés? ¿si la ley señala el pecado ellos están libres por no tenerla? ¿Son acaso justos los gentiles por no tener una ley que les acuse?

Pablo se va a encargar  de ellos a partir del v. 11 declarando que Dios no hace acepción de personas, los gentiles ha recibido también las revelación de Dios así que también serán juzgados como los judíos.

A partir del versículo 12, una vez que ha llamado la atención y acusado a aquellos que se creen libres de juicio, Pablo va a explicar porque todos son juzgados, va argumentar cual es la base de esta acusación. Es necesaria esta explicación porque a lo largo de la historia ha habido dos grupos de seres humanos a los que se le ha revelado la ley, los judíos, y a los que no, los gentiles. Pablo acabó el párrafo anterior haciendo referencia a ellos. Entonces surge una pregunta ¿Cómo se puede aplicar el mismo juicio a dos grupos de personas distintos donde a unos se le han mostrados las normas y a otro no?. Pablo para ello va a usar los versículos del 12 al 15 para mostrar como una persona da igual de que época es condenada por su propio pecado y necesita el evangelio para poder salvarse.

Todas las personas del mundo acaban siendo juzgadas no sólo las que oyen la ley (v. 13) porque la ley de Dios está en el corazón de todo ser humano. Lo que acaba haciendo estos textos es afirmando que ninguna persona tiene excusa los que están bajo la ley (o hemos oído la palabra de Dios) seremos juzgados por ella. En cambio los que no han oído la palabra de Dios su propia naturaleza la lleva a hacer “la ley” lo que significa que cuando cumplen las normas de Dios la propia conciencia les declara que están haciendo algo 1bueno. En el caso de que hagan algo malo su propia conciencia les acusa de que su comportamiento no es correcto. El ser humano natural tiene un sentido de lo que es bueno, es su ley eso será lo que les acuse en el día del juicio. En resumen, no tienen excusa.

Para ser acusado en un juicio hay una ley que debe ser incumplida, una norma que se ha ignorado, los conocedores de la ley rompemos o transgredimos las leyes de Dios que nos llegaron por el oír. Las personas que están sin ley transgredieron la ley de Dios que su propia conciencia les explica e indica. Por eso Pablo termina haciendo referencia al futuro juicio de Dios (v. 16), llegado el momento todos los seres humanos estaremos delante de Jesucristo y se revelarán «los secretos de los hombres«, o sea, los pensamientos íntimos y las revelaciones de nuestra conciencia, eso sentenciará a aquellas personas que nunca recibieron la revelación de Dios a través de una predicación, de una ley o de una Biblia.

 

 

Las consecuencias del pecado (Ro. 2:1-11).

Las consecuencias del pecado (Ro. 2:1-11).

Empezamos el estudio de romanos hablando acerca de las intenciones de Pablo en la carta y acercándonos a su explicación sobre como es el evangelio que predica. En el último artículo nos centramos en como Pablo explica que no hay excusa para nadie ante el pecado, todos somos pecadores ante Dios.

Ahora que sabemos que no tenemos excusa Pablo explica que todos tenemos que ser condenados por ese pecado.

Pablo viene de explicar la culpabilidad inexcusable del ser humano (v. 18-32) y el poder del evangelio (v. 16-17) y estos dos temas van a funcionar de modo de argumentación para la conclusión que se abre en este capítulo con un “por lo cual” (v. 1). Si el ser humano es pecador y no tiene excusa para ese pecado que le condena a muerte debe confiar en el evangelio pues es lo único que tiene poder para salvar y darle vida.

Pablo empieza este segundo capítulo de romanos hablando acerca de cómo se produce el castigo de Dios a los pecadores. a través de la ira de Dios. Vuelve a recalcar la idea de que el ser humano no tiene excusa ante el pecado porque le fue declarado la ley de Dios a través de la revelación natural (1:20) y también a través de la palabra de Dios.

Ahora Pablo ya no va a hablar en general sino en concreto a un grupo de personas que estaban juzgando a otros dentro de la congregación, probablemente judíos que creían ser moralmente irreprochables ante Dios y por tanto exentos del juicio de Dios. Esta consideración de sí mismos les llevaba a menospreciar a sus hermanos que consideraban espiritualmente menores. En el capítulo 1 Pablo describió como éramos de pecadores los seres humanos y el autor estaba seguro que habría personas dentro de la iglesia de Roma que no se consideraran así de pecadores, Pablo se va a referir a ellas para dejarles claro que les espera el mismo juicio de Dios.

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«De la misma manera que ellos juzgaban y sentenciaban a otros, Dios los juzgaría y sentenciaría a ellos«

Pablo empieza denunciando que estas personas se “condenan a sí mismas” (v. 1) porque si tienen el conocimiento suficiente para evaluar a otros pero no usan ese conocimiento para evaluarse a sí mismos se están condenando. La no evaluación de la vida propia bajo los mismos criterios que usamos para evaluar la de los demás llevaba a estos hombres a considerarse justos y no merecedores del juicio de Dios (lo mismo que le pasa a los fariseos en los evangelios Jn. 8:31-38) los judíos en la época de Jesús se consideraban libre de cualquier atadura del pecado porque cumplían la ley y eran descendientes de Abraham. Esto los llenaba de “autoridad de Dios” para condenar a otros.

Estas personas a las que escribe Pablo están contaminadas del mismo mal que aquejaban los judíos la religiosidad. Algunos de la iglesia en Roma se había vuelto tan religiosos como los judíos en la época de Jesús.

Terminado el versículo 1 Pablo les sentencia “Tú haces lo mismos” (v. 1), o sea tu también eres culpable ante Dios y será juzgado no por otro se humano sino por un juez sin pecado. Dios tiene la capacidad de juzgar “En verdad” es decir de una manera correcta y verdadera, sin equivocación alguna. Él es el único sin pecado y por eso tiene la autoridad. Él discierne los corazones de los que juzgan 1 S 16:7 es capaz de juzgar las intenciones y probar esos corazones. Aquí la idea es la un orfebre que comprueba la pureza de un material, quizás para un inexperto un metal es un metal, no sea capaz de diferenciar entre aquellos que son de igual textura o color, en cambio el experto es capaz de poner a prueba el metal y sacar a la luz la verdadera naturaleza de ese elemento. De la misma forma para los seres humanos juzgar es una cosa imposible porque no tenemos la capacidad para discernir como la tiene Dios, podemos ser engañados por otros o por nuestro limitado juicio. Dios nos da la capacidad de tener luz sobre los corazones de las personas cuando nos dice que “por sus obras los conoceréisMt. 7:16 por las obras de las personas podemos intuir que hay en sus corazones pero este estudio de las obras de los seres humanos no nos capacita para tener el juicio “en verdad” que Dios tiene. Él es el experto que saca a la luz cual es el verdadero material de que está echo la vida de un ser humano y lo juzga.

De la misma forma que estas personas juzgaban y sentenciaban a otros Dios los juzgaría y sentenciaría a ellos (v. 3). Para recalcárselo Pablo les indica que están teniendo un conocimiento de Dios selectivo porque hay bendiciones de Dios que aceptan sin dudar “benignidad, paciencia y longanimidad” (v. 4) y se ignoran otros como el arrepentimiento (v. 5):

            Benignidad (χρηστότης): Benevolencia, bondad, misericordia, el bien, lo bueno, lo correcto, honradez. (Ro. 3:12; Ro. 11:22; 2 Co. 6:6; Gá. 5:22; Ef. 2:7; Col. 3:12; Tit. 3:4)

            Paciencia (ἀνοχή): Clemencia, tolerancia (Ro. 3:26)

            Longanimidad (μακροθυμί): Paciencia, longanimidad (Ro. 2:4; Ro. 9:22; 2 Co. 6:6; Gá. 5:22; Ef. 4:2; Col. 3:12; 1 Ti. 1:16; 2 Ti. 3:10; 2 Ti. 4:2; He. 6:12; Stg. 5:10; 1 P. 3:20; 2 P. 3:15.) que es grandeza y constancia de ánimo en las adversidades

            Si aceptamos y creemos a Dios debemos creer en toda su revelación y plenitud, no sólo aquellas partes que nos interesen en nuestra situación actual. La parte que quizás no interesaba tanto a estos hombres que juzgaban era el v. 6pagará a cada uno conforme a sus obras”. 

Pablo acaba con un orden en recibir castigo y bendición de Dios “primeramente el judío pero también al griego” (v. 9-10). Así como los judíos recibieron la primera oportunidad para oír y responder al evangelio de salvación (1:16) también serán los primeros en recibir el juicio de Dios si lo rechazan (Am. 3:2) Israel recibió un castigo más severo porque recibió más luz que el resto de las naciones.

No hay excusa (Ro. 1:18-32)

No hay excusa (Ro. 1:18-32)

Los últimos versículos del primer capítulo se dedican a explicar porqué es necesario ese evangelio para el ser humano. Un evangelio que Pablo predica (v. 2-6), que quiere llevar a Roma (v. 14-15) y que es poder de Dios para hacer justo al pecador (v. 16-17). Ahora se va a centrar en la necesidad que el ser humano tiene de este evangelio.

Es un argumento con una conclusión en el v. 32 Tales personas son dignas de muerte”. La sentencia natural para el ser humano es la muerte. En los versículos 18-31hará de fiscal de la humanidad y demostrará la culpabilidad de hombres sin que hay lugar a apelación ninguna.

El v. 18 empieza explicando que contra la impiedad (el carácter del hombre alejado de Dios) y la injusticia (el estado del hombre alejado de Dios) Dios revela, muestra, su ira. La ira de Dios es la respuesta ecuánime y determinada de un Dios justo contra el pecado (Sal. 2:5, 12; 45:7; 75:8; 76:6, 7; Is. 51:17; Jr. 25:15-16).

Pablo relata cuales son las acusaciones contra la humanidad:

1.Detienen con injusticia la verdad (v. 18): La injustica del ser humano pecador es lo opuesto a lo que es justo, lo que Dios considera correcto. El ser humano pecador actúa consciente de manera contraria a la verdad de Dios. Mediante esta manera de actuar se opone a la verdad de Dios a sus palabras en este caso a su evangelio.

Aquí usa la palabra “detienen” que se refiere a que impiden el paso, la idea es la de dos realidades que se contraponen y no pueden existir en la misma cosmovisión. Si ocurre una, no o ocurre la otra.

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«Pablo demostrará la culpabilidad del hombre sin que haya posibilidad de apelación ninguna»

Los versículos 19-20 son la explicación del porqué de este punto. Para empezar el acto de detener es voluntario porque conocen la realidad de Dios y practican lo contrario. Conocen la realidad de Dios porque Dios se lo manifestó. Todo lo que conocemos de Dios lo sabemos porque él nos lo revela.

¿Pero que ha revelado Dios? A través de la creación él ha revelado las cosas invisibles de él: su eterno poder y deidad (v. 20). Pablo usa una contraposición, las cosas invisibles se convierte en claramente visibles a través de la creación que Dios hizo del mundo. Toda creación guarda información de su autor, de esa misma manera la creación de Dios guarda información del Dios creador. Esta información está delante de nosotros 24 horas al días 365 días al año por lo tanto Pablo acaba sentenciando que “de modo que no tienen excusa” (v. 20). Nadie puede decir que no ha tenido posibilidad de conocer a Dios.

  1. Conocen a Dios, pero no le dan gloria ni gracias (v. 21): Ahora se va a producir una comparación entra lo que son estos hombres y lo que rechazan ser. Este punto argumentativo está relacionado con el siguiente. En los v. 19-20 ha explicado porque no hay excusas para conocer a Dios y ahoca que lo ha explicado lo usa como punto de partida par el siguiente puto.

Los versículos 21-26 explica como se ha producido este rechazo de Dios.

 

TIPO

HOMBRE TRANSFORMADO POR EL PODER DEL EVANGELIO

HOMBRE PECADOR

 

 

 

 

LO QUE HACEN

Ha conocido a Dios (v. 20) Ha conocido a Dios (v. 20)
No le dio gloria

ni gracias (v. 21)

Se envaneció en sus pensamientos (v. 21)
Su pensamiento fue entenebrecido (v, 21)
Son sabios (v. 22) Se hizo necio (v. 22)
Dan gloria al Dios

incorruptible (v. 23)

Dan gloria a imágenes

humanas y animales (v. 25)

Dan culto al creador (v. 25) Dan culto a las criaturas (v. 25)
 

 

RESULTADO

Dios los entrega a pasiones vergonzosas (v. 26)
Dios los entrega a la inmundicia de su propio pecado (v. 24)

 

Puede parecer que es

 

  1. Practican inmundicia y pasiones vergonzosas (v. 24-26): Como se oponen a la verdad de Dios ése les quita la protección y los abandona a su propio pecado, para que sean consumidos por él. Más adelante dice que Dios les entregó a una mente reprobada (v. 28) que significa no válida o rechazable. Dios les entregó a una mente que es contraria a los ideales de Dios.

Esta entrega y consumición por el pecado tiene tres partes:

  1. Sufrir las consecuencias en la carne (v. 27): estos pecadores reciben la “retribución” que corresponde a su extravío. Son las consecuencias físicas y emocionales del pecado en la vida del ser humano. El pecado siempre deja marca en nuestra vida en nuestra psique y en nuestro cuerpo físico.
  2. Sufren consecuencias espirituales (v. 32): literalmente son dignos de muertes no sólo las personas que practica este pecado sino también aquellas que las apoyan y se complacen en que otras las practiquen.
  3. Tienen vidas repletas de pecado que se manifiesta en todas las facetas de su vida (v. 26-31).

                    i. Moralidad sexual: lesbianismo (v. 26) y homosexualidad (v. 27).

                    ii. Contrarios a las normas de Dios: injusticia (v. 29) y aborrecedores de Dios (v. 30).

                    iii. Pecan unos contra otros: envidia (v. 29), homicidios (v. 29),                               contiendas (v. 29), engaños (v. 29), deslealtades (v. 31) y crueldades (v. 31).

                     iv. Pecan contra su propia familia: desobedientes a los padres (v. 30).

                     v. Albergan maldad en su interior: maldad, avaricia y perversidad (v. 29), mala intención (v. 29), inventores de males (v. 30), insensatos                           (v. 31) y sin misericordia (v. 31)

Después de todo esta lista de cargos Pablo va a sentenciar al ser humano “quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte” (v. 32). La realidad es el ser humano es pecador y la paga de este pecado, como Pablo dirá en 6:23 es la muerte. Pablo usa el final de este primer capítulo para tirar abajo cualquier defensa del ser humanos sobre su acusación de pecado. No hay excusa todos somos pecados y por lo tanto merecemos la muerte.

Limpieza.


  Jn. 2:13-22 y Mr. 11:15-18

    Jesús sube a Jerusalén a cumplir con la pascua judía. Ex. 23:14-17 nos dice que todo judío mayor de 12 años debía subir anualmente a Jerusalén para esta fiesta. Donde en momento culmen era el sacrificio del cordero en el templo.

La imagen que los evangelios nos muestran de Jesús es de una persona mansa, tranquila. Que cuando es atacada responde con serenidad y sabiduría, no se queda callado, pero nunca usa descalificaciones o violencia. Pero aquí vemos a un Jesús que al poco de iniciar su ministerio se hace de un azote de cuerdas, de un pequeño látigo, probablemente de los que se usaban para los animales y echa a todos en el templo y empieza a expulsar a todos los comerciantes y animales que estaban allí. Incluso echa a los qua pasaban por allí para atajar. Sólo deja pasar a las personas que van al templo a adorar a Dios.

     No es que Jesús se hubiera vuelto loco o que le diera un arrebato. Jesús echa a las personas del templo porque estaban allí a otros asuntos que no era darle gloria a Dios. Esa era la función del templo. Desde que Moisés hiciera el tabernáculo hasta que Salomón construyera el templo y después de forma interrumpida por las distintas destrucciones el pueblo de Israel tenía en esa tienda o ese templo un lugar donde acercarse a Dios. Pero en la época de Jesús ese templo acaparaba otros intereses

Los comerciantes proveían de animales perfectos para los sacrificio y los cambistas cambiaban la moneda de cada uno por la moneda aceptada en el templo.

Jesús no ataca a estas personas por su profesión, ni siguiera porque estuvieran estafando a los clientes. Simplemente aquel no era sitio para eso. Estas actividades se hacían dentro del recinto del templo. Todo el templo era lugar para venir al encuentro con Dios, para venir a orar y ofrecer sacrificios a Dios. Esa era su función. Pero ahora se dedicaba a otros menesteres, y puede que nos parezca algo vano, que se comerciara dentro del templo no indica que la espiritualidad del pueblo fuera menor, pero la verdad es que nuestra actitud siempre es muestra de lo que hay en nuestro corazón. Podemos aparentar que estamos bien pero nuestra forma de hacer las cosas, lo que decimos, lo que nuestro lenguaje no verbal dice, lo que ponemos en primer lugar siempre va a delatar como se encuentra nuestro corazón

El propio Jesús describió la actitud del pueblo con palabras del profeta Isaías Mt. 15:8-9Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí.” El pueblo, sobre todo los profetas iban a Jerusalén en masa adorar a Dios, se hacían un buen viaje, se gastaban su dinero en las compras, hacían un gran esfuerzo por ir a Jerusalén. Pero la situación en la que se encontraba el templo, que había pasado de ser lugar santo a ser un atajo para ir a otros sitios y se había convertido en un lugar donde hacer negocio daba muestra de cómo se encontraba el corazón del pueblo, siguiendo unos rituales dados por Dios para un Dios al cual de verdad no adoraban.

Pero esto no era la primera vez que ocurría, el pueblo de Dios en muchas ocasiones se apartaba de Dios. Ante lo cual Dios siempre misericordioso ofrecía una solución para su pueblo.

Esto no nos extraña ya que nosotros mismos vivimos en una sociedad que hace lo mismo, tenemos una semana santa que podría englobarse en esta descripción de Jesús un pueblo que de labios habla de Dios, pero que su corazón está lejos de Él.

La Palabra de Dios nos muestra como Dios quiere que su pueblo se acerque a Él. Como quiere que nos acerquemos a él. Como quiere que su pueblo se relacione con él. Veremos la necesidad de hacer una azote de cuerdas y limpiar nuestro corazón.

  1 Sam. 7:3Si de todo corazón os volvéis… […] preparad vuestro corazón a Jehová” El pueblo de Israel, nos dice el versículo 1 estaba alejado de Dios, adorando a dioses ajenos y Samuel les pide que preparen su corazón, no sólo que se acerquen sino que preparen su vida. El corazón en la Biblia es el asiento de la voluntad, del intelecto y del sentimiento. No vale con sólo venir a, sino que debemos prepararnos para ellos. Mt. 25:1-13 nos dice que 10 vírgenes salieron a recibir al esposo y las que salieron de cualquier forma acabaron mal, acabaron de puerta a fuera, en cambio las que fueron preparadas, esas entraron con el esposo. Estas vírgenes preparadas tuvieron que esforzarse en comprar el aceite con antelación, en planear y preparar su vida para la llegada del Esposo. Las otras vírgenes no prepararon nada, vinieron con lo que tenían, mostraron con su actitud como estaba su corazón.

En muchas ocasiones los cristianos actuamos igual en nuestra vida, dejamos a Dios de lado en nuestras decisiones, en la educación de nuestros hijos, pensamos que venir a la iglesia un día por semana, escuchar lo que el que predica tiene que decir, cantar unas canciones. Y nos olvidamos en la necesidad de cuidar nuestra vida. De regar nuestra vida con la Palabra de Dios “porque como descienden del cielo la lluvia y la nueve […] y hace germinar y producir, así será mi palabraIs. 55:10, nos olvidamos de la comunión en oración con nuestro Dios y de la edificación mutua que es venir a reunirme con mis hermanos. Olvidamos la necesidad de preparar nuestro corazón.

Esto nos habla de la necesidad de prepara nuestra vida. Cuantas veces la costumbre, el pecado en el que vivimos nuestro día a día hace que nuestra vida sea como el templo en la pascua. Un lugar donde hay cosas que no debieran estar, donde alabamos a Dios con nuestras palabras pero nuestro corazón está muy lejos.

Para limpiar nuestra vida de lo que no debería estar allí una de las cosas que debemos hacer es preparar nuestro corazón

Nh. 8:1-8 Leían claramente, y ponían el sentido de modo que entendiesen la lectura” El pueblo de Dios debe ser el pueblo de la Palabra de Dios. Uno de los problemas más grandes hoy en día es que los que se denominan cristianos no saben las palabras, no saben lo que la Biblia dice. La Biblia se describe a sí misma como una espada de dos filos que penetra en nuestra vida y la cambia, pero como van cambiarla sino escuchan la Palabra. Cómo vamos a amar a Dios sino lo conocemos.

Aquí Nehemías sabe que si quiere volver a restaurar la nación de Dios, el pueblo de Dios debe abrir la palabra y no sólo leerla, hace algo más “le ponía sentido” la explicaba, la enseñaba de una manera que la gente lo entendiera. El resultado fue inmediato en el capítulo 9 vemos como el pueblo confiesa su pecado ante Dios. Hay restauración en el pueblo porque la Palabra de Dios ha sido abierta y enseñada.

Nehemías sigue relatando como el pueblo de Dios se compromete a obedecer la palabra de Dios y como, en el capítulo 11, se produce el reasentamiento de Jerusalén.

Los seres humanos necesitamos una guía para nuestra vida. Cuando dejamos de lado las palabras de Dios las sustituimos por otras palabras que nos lleven, eso hicieron Adán y Eva en Edén. Dios les había dado un mandato, pero prefirieron sustituirlo por las palabras de Satanás de poder ser iguales a Dios. El pueblo de Israel sustituía a Dios por otros dioses, como vimos en el caso de 1 Samuel. La iglesia católica lleva siglos agregando a la Palabra de Dios la tradición de la iglesia, o los escritos del papa. En la actualidad se suelen sustituir las palabras de Dios por pensamientos humanistas que nos alejan de la concepción real del ser humano.

Si queremos ser el pueblo de Dios, debemos ser el pueblo de la palabra de Dios. Debemos acercarnos a Dios a través de su palabra.

      Sal. 119:105Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino”. La palabra de Dios es lo único que puede guiarnos en la oscuridad, esa oscuridad que hacía que le pueblo de Dios accediera a comerciar dentro del templo.

     Filp. 2:14-15 “para que seáis irreprensibles” Como estamos viendo estos domingos la congregación de Filipos tenía una serie de problemas internos por culpa de actitudes egoístas que se estaban dando en medio de la congregación. Pablo hace un llamado para que abandonen esas actitudes, para que limpien su templo del pecado. Y se acerquen a su Dios de manera irreprensible, siendo luminares, marcando la diferencia con una sociedad oscura.

El pueblo de Israel siempre buscó mimetizarse con lo que le rodeaba, en el libro de Jueces se mezclan con los pueblos de Canaán en vez de expulsarlos. En Samuel piden un rey como el resto de las naciones. Los reyes adoraban a los dioses de los pueblos vecinos. Parece que siempre intentaban escapar de esa función que deberían tener como luz en el mundo.

De la misma forma nosotros también solemos mimetizarnos con le mundo, en cuando a su filosofía de vida, en cuando al vocabulario, a las ideas. El templo de Israel estaba mimetizándose con el resto de la sociedad, con el comercio, con los bancos. Pero Jesús le llama “casa de oración para las naciones” un lugar distinto, un lugar de referencia.

Por eso Dios nos pide que seamos irreprensibles, que seamos santos, porque tenemos que marcar la diferencia allí donde estamos. Conclusión: la vida del pueblo de Israel nos enseña a un pueblo que en la confianza de creerse pueblo escogido por Dios abandono el cuidado de su relación con Dios, hasta el punto que llenaron el templo de algo que no estaba mal en sí mismo, pero dejaba claro cual era la prioridad en sus vidas, cumplir un rito, sacar un beneficio de ello.

Este texto debe hacernos meditar sobre la importancia de cuidar nuestra vida espiritual, a veces puede que como Jesús hace con el tempo necesitemos sacar de nuestras vida, cosas legítimas que se han convertido en prioridades.

Para ello debemos volvernos de todo corazón a Dios, no sólo como una afirmación o como un ritual, sino que nuestra vida debe volver en su totalidad a él, mente, cuerpo, voluntad y sentimiento.

Debemos volver a la Palabra de Dios, porque somos el pueblo de la Palabra, por eso es tan importante que nos juntemos para aprender la Palabra juntos, no porque el que ha preparado el estudio se haya molestado en hacerlo sino porque es parte de nuestra responsabilidad como hijos de Dios meditar en sus palabras.

En tercer lugar mantenernos irreprensibles siendo elementos diferenciadores no que nos separan del resto pero si que nos convierten en luminarias en un mundo oscuro.