Para que toda boca se cierre (Ro. 3:8-20).

Para que toda boca se cierre (Ro. 3:8-20).

Después de explicar cuales son las ventajas de ser judío, ahora Pablo, llegado este punto en el cual ha explicado que ser judío o gentil nos pone en la misma posición ante Dios de pecadores y Pablo lo expresa con otra pregunta.

¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? (v. 9): Ahora Pablo se incluye en el grupo de los judíos para dejar claro que por el hecho de ser judío no es mejor que los gentiles. Lo hace de una manera enfática “En ninguna manera” y se remite a las acusaciones que ya había hecho en los capítulos anteriores.

Para demostrar que todos los seres humanos somos culpables lo que va a hacer ahora Pablo es usar textos del AT para resaltar esta igualdad negativa de todos ante el pecado. Todos somos pecadores.

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En resumen lo que quiere decir Pablo a través de estos textos es que no hay ningún ser humano (v. 10-11) que cumpla los requisitos de Dios para ser considerado justo, sin pecado. El pecado que entró en la humanidad todos lo seres humanos tenemos tendencia a pecar (v. 12) esto ya lo dijo Dios en la época de Noé Gn. 6:5 Todo el designio de los pensamientos del hombre es continuamente el mal” Todo el tiempo el ser humano busca el pecado.

Pablo continúa describiendo como es este pecado, como se manifiesta en la vida de los seres humanos (v. 13-17):

  • Sus palabras ( 13-14).
  • Sus intenciones ( 15).
  • Los frutos de sus vidas ( 16).
  • No conocen a Dios ( 17).
  • No tienen temor de Dios ( 18).

Ahora surge una pregunta retórica que no es expresada pero si resuelta:

Si lo judíos están en la misma clasificación de pecadores que lo están lo gentiles ¿Para que sirve la ley? Los receptores podían entender erróneamente que la ley no servía para nada ya que no les proporcionaba ninguna ventaja. La verdad es que la mala interpretación de para que servían las escrituras llevó a los judíos a pensar que conocer y practicar la ley les llevaría a ser santos y por consecuencia a ser justos delante de Dios.

Pablo les va a mostrar cual era la naturaleza de la ley realmente. “Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.” (v. 19-20) para empezar el tener la ley nos hacía culpables de su incumplimiento, porque el hecho de conocerla añadía más inexcusabilidad a nuestra culpa.

Pablo es claro ante la justificación por obras, ningún ser humano podrá lograr ser justificado (declarado justo) por medio de las obras de la ley. Porque la ley la función que cumple es informarnos de aquello que Dios considera correcto e incorrecto. La ley supone un estándar de comportamiento con el cual todo el ser humano debería comparar su vida. Incumplir esa ley nos descalifica y nos pone la etiqueta de “pecadores” y en consecuencia condenados a ser castigados.

 

 

¿Qué ventaja tiene ser judío? (Ro. 3:1-7)

¿Qué ventaja tiene ser judío? (Ro. 3:1-7)

Pablo usa el primer versículo de este tercer capítulo para unir el tema anterior, el hecho de que ser judío no aporta ninguna ventaja a la hora de la salvación con el tema que va a tratar en este tercer capítulo, la unidad de toda la humanidad en que estamos apartados de Dios por el pecado. El tema se resume en v. 9¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado.”

El final del segundo capítulo había sido dirigido al auditorio judío dentro de la congregación de romana el cual se creía superior a la parte gentil de la iglesia de Roma. Pablo ha dirigido palabras duras contra esta actitud que estaban teniendo y quiere dejarles claro que no es un tema personal que tenga en contra de ellos ni que ser judío es algo malo, sino que no ofrece ninguna ventaja a la hora de la salvación ya que todos son pecadores.

Para ello Pablo empieza con unas preguntas retóricas, que podrían ser preguntas naturales que los judíos de la congregación se hicieran. Esto es algo que Pablo hace mucho, es una forma de enseñanza, usar preguntas retóricas que supuestamente la audiencia se hará cuando escuche esta carta, es una manera de anticiparse a estas dudas y resolverlas (2:3-4; 3:1-2; 3:5; 3:9). Este capítulo 3 es especialmente rico en preguntas y respuestas.

¿Qué ventaja tiene pues ser judío? (v.1): La primera pregunta es que les aprovecha a los judíos realmente ser judíos, ofrece alguna ventaja. Pablo explica una “les ha sido confiada la palabra de Dios”. El vocablo griego para palabra es logion que viene de logos. Esto se refiere a palabras o dichos de carácter sobrenatural. Aquí Pablo usa la palabra para abarcar todo el AT, en el cual los judíos recibieron las propias palabras de único Dios verdadero (Dt. 4:1-2; 6:1-26:1-2; Mr. 12:24) Los judíos tuvieron la gran ventaja de contar con el AT porque contenía la verdad acerca de la salvación (2 Ti. 3:15) y del evangelio en su forma básica (Gá. 3:8).shaunae-miller-se-tira-en-plancha-para-conseguir-un-oro-olimpico

Este privilegio lo tiene también la iglesia cristiana en el nuevo pacto. La tarea de conservar (evitar las falsas enseñanzas), enseñar (dar a conocer la revelación de Dios) y predicar el evangelio (llamar al arrepentimiento). Es siempre tarea del pueblo de Dios gestionar las palabras de Dios no como si fuesen del pueblo sino como lo que son palabras mismas de Dios.

Pero una vez explicado esto y viendo la realidad del pueblo judío Pablo sabe que entre los gentiles van a surgir otras preguntas:

¿Qué pasa en el caso de los judíos incrédulos? (v. 3): Es lógico pensar que cuando predicamos algo y nuestro testimonio personal no acompaña a lo que predicamos nos descalifique y también tenga un peso perjudicial en aquello que predicamos, entonces, ¿qué pasa con testimonios como los de Anás o Caifás? ¿acaso no invalidan el mensaje que predicaban? Pues Pablo dice que no, la infidelidad de los hombres no anula la fidelidad de Dios. Jesus les dijo a sus discípulos Mt. 23:2-3 “En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen.” deben guardar todo aquello que estos judíos les enseñaban, porque era palabra de Dios, aunque sus actos no eran los correctos. La palabra de Dios es santa por muy pecador que sea su pueblo.

Llegado este punto Pablo sabe que se puede producir una confusión, si hacer normas, cumplir leyes no sirve para ser salvo como decían los judaizantes estaban en peligro de caer en otra herejía que era pensar que como la salvación es por gracia y cuando el pecado es cubierto y perdonado la gracia de Dios abunda, había individuos que animaban a otros a pecar con el objetivo de dar gloria a Dios, porque no había nada que nosotros podamos hacer para ser salvos, solo la gracia de Dios, entonces cuando más pecado tenga en mi vida y Dios me perdone mayores serán los méritos de Cristo por cargar con mi pecado y mayor la gloria de Dios por ser el iniciador de la salvación. Así que Pablo quiere cortar con estas dos herejías entonces usa las preguntas retóricas para atacarlas.

¿Dios es injusto al castigarnos por el pecado? (v. 5): El pecado siempre se paga es una verdad absoluta, si tenemos pecado que es injusticia la justicia de Dios sobresale y queda al descubierto al castigar nuestro pecado.

¿Por qué soy juzgado como pecador si gracias a mi pecado sobre abunda la gracia de Dios? (v. 7) Porque el castigo es la consecuencia de la desobediencia a un Dios justo y santo que no deja el pecado sin castigo. Esa actitud de Dios le da gloria a Él porque conserva su santidad, Dios defiende su santidad. Es una gloria que Dios se da a sí mismo, pero cuando yo peco no doy gloria a Dios sino todo lo contrario ofendo a Dios, me hago enemigo y merecedor de castigo por ello, la manera que tengo de dar gloria a Dios en mediante la obediencia. Dios siempre va a recibir gloria, eso no depende de mí, lo que depende de mí es que papel voy a cumplir en la gloria de Dios como agente activo que da gloria o pasivo que recibe castigo para que Dios reciba la gloria de su propia justicia.

¿Y los que no están bajo la Ley? (Ro. 2:12-16).

¿Y los que no están bajo la Ley? (Ro. 2:12-16).

Empezamos el capítulo 2 centrándonos en aquellos que juzgaban a otros (v. 1), una referencia que Pablo hacía a los judíos que poseyendo la ley y creyéndose libres de cualquier castigo por cumplirla criticaban a los gentiles, hermanos suyos en la iglesia de Roma, por ser pecadores. A través de los primeros once versículos vemos como Pablo explica que ellos también son culpables y la ley señala ese pecado que hay en sus vidas y en consecuencia les condena. Entonces puede surgir una pregunta, ¿Qué pasa con aquellos que no han crecido bajo la ley de Moisés? ¿si la ley señala el pecado ellos están libres por no tenerla? ¿Son acaso justos los gentiles por no tener una ley que les acuse?

Pablo se va a encargar  de ellos a partir del v. 11 declarando que Dios no hace acepción de personas, los gentiles ha recibido también las revelación de Dios así que también serán juzgados como los judíos.

A partir del versículo 12, una vez que ha llamado la atención y acusado a aquellos que se creen libres de juicio, Pablo va a explicar porque todos son juzgados, va argumentar cual es la base de esta acusación. Es necesaria esta explicación porque a lo largo de la historia ha habido dos grupos de seres humanos a los que se le ha revelado la ley, los judíos, y a los que no, los gentiles. Pablo acabó el párrafo anterior haciendo referencia a ellos. Entonces surge una pregunta ¿Cómo se puede aplicar el mismo juicio a dos grupos de personas distintos donde a unos se le han mostrados las normas y a otro no?. Pablo para ello va a usar los versículos del 12 al 15 para mostrar como una persona da igual de que época es condenada por su propio pecado y necesita el evangelio para poder salvarse.

Todas las personas del mundo acaban siendo juzgadas no sólo las que oyen la ley (v. 13) porque la ley de Dios está en el corazón de todo ser humano. Lo que acaba haciendo estos textos es afirmando que ninguna persona tiene excusa los que están bajo la ley (o hemos oído la palabra de Dios) seremos juzgados por ella. En cambio los que no han oído la palabra de Dios su propia naturaleza la lleva a hacer “la ley” lo que significa que cuando cumplen las normas de Dios la propia conciencia les declara que están haciendo algo 1bueno. En el caso de que hagan algo malo su propia conciencia les acusa de que su comportamiento no es correcto. El ser humano natural tiene un sentido de lo que es bueno, es su ley eso será lo que les acuse en el día del juicio. En resumen, no tienen excusa.

Para ser acusado en un juicio hay una ley que debe ser incumplida, una norma que se ha ignorado, los conocedores de la ley rompemos o transgredimos las leyes de Dios que nos llegaron por el oír. Las personas que están sin ley transgredieron la ley de Dios que su propia conciencia les explica e indica. Por eso Pablo termina haciendo referencia al futuro juicio de Dios (v. 16), llegado el momento todos los seres humanos estaremos delante de Jesucristo y se revelarán «los secretos de los hombres«, o sea, los pensamientos íntimos y las revelaciones de nuestra conciencia, eso sentenciará a aquellas personas que nunca recibieron la revelación de Dios a través de una predicación, de una ley o de una Biblia.

 

 

Las consecuencias del pecado (Ro. 2:1-11).

Las consecuencias del pecado (Ro. 2:1-11).

Empezamos el estudio de romanos hablando acerca de las intenciones de Pablo en la carta y acercándonos a su explicación sobre como es el evangelio que predica. En el último artículo nos centramos en como Pablo explica que no hay excusa para nadie ante el pecado, todos somos pecadores ante Dios.

Ahora que sabemos que no tenemos excusa Pablo explica que todos tenemos que ser condenados por ese pecado.

Pablo viene de explicar la culpabilidad inexcusable del ser humano (v. 18-32) y el poder del evangelio (v. 16-17) y estos dos temas van a funcionar de modo de argumentación para la conclusión que se abre en este capítulo con un “por lo cual” (v. 1). Si el ser humano es pecador y no tiene excusa para ese pecado que le condena a muerte debe confiar en el evangelio pues es lo único que tiene poder para salvar y darle vida.

Pablo empieza este segundo capítulo de romanos hablando acerca de cómo se produce el castigo de Dios a los pecadores. a través de la ira de Dios. Vuelve a recalcar la idea de que el ser humano no tiene excusa ante el pecado porque le fue declarado la ley de Dios a través de la revelación natural (1:20) y también a través de la palabra de Dios.

Ahora Pablo ya no va a hablar en general sino en concreto a un grupo de personas que estaban juzgando a otros dentro de la congregación, probablemente judíos que creían ser moralmente irreprochables ante Dios y por tanto exentos del juicio de Dios. Esta consideración de sí mismos les llevaba a menospreciar a sus hermanos que consideraban espiritualmente menores. En el capítulo 1 Pablo describió como éramos de pecadores los seres humanos y el autor estaba seguro que habría personas dentro de la iglesia de Roma que no se consideraran así de pecadores, Pablo se va a referir a ellas para dejarles claro que les espera el mismo juicio de Dios.

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«De la misma manera que ellos juzgaban y sentenciaban a otros, Dios los juzgaría y sentenciaría a ellos«

Pablo empieza denunciando que estas personas se “condenan a sí mismas” (v. 1) porque si tienen el conocimiento suficiente para evaluar a otros pero no usan ese conocimiento para evaluarse a sí mismos se están condenando. La no evaluación de la vida propia bajo los mismos criterios que usamos para evaluar la de los demás llevaba a estos hombres a considerarse justos y no merecedores del juicio de Dios (lo mismo que le pasa a los fariseos en los evangelios Jn. 8:31-38) los judíos en la época de Jesús se consideraban libre de cualquier atadura del pecado porque cumplían la ley y eran descendientes de Abraham. Esto los llenaba de “autoridad de Dios” para condenar a otros.

Estas personas a las que escribe Pablo están contaminadas del mismo mal que aquejaban los judíos la religiosidad. Algunos de la iglesia en Roma se había vuelto tan religiosos como los judíos en la época de Jesús.

Terminado el versículo 1 Pablo les sentencia “Tú haces lo mismos” (v. 1), o sea tu también eres culpable ante Dios y será juzgado no por otro se humano sino por un juez sin pecado. Dios tiene la capacidad de juzgar “En verdad” es decir de una manera correcta y verdadera, sin equivocación alguna. Él es el único sin pecado y por eso tiene la autoridad. Él discierne los corazones de los que juzgan 1 S 16:7 es capaz de juzgar las intenciones y probar esos corazones. Aquí la idea es la un orfebre que comprueba la pureza de un material, quizás para un inexperto un metal es un metal, no sea capaz de diferenciar entre aquellos que son de igual textura o color, en cambio el experto es capaz de poner a prueba el metal y sacar a la luz la verdadera naturaleza de ese elemento. De la misma forma para los seres humanos juzgar es una cosa imposible porque no tenemos la capacidad para discernir como la tiene Dios, podemos ser engañados por otros o por nuestro limitado juicio. Dios nos da la capacidad de tener luz sobre los corazones de las personas cuando nos dice que “por sus obras los conoceréisMt. 7:16 por las obras de las personas podemos intuir que hay en sus corazones pero este estudio de las obras de los seres humanos no nos capacita para tener el juicio “en verdad” que Dios tiene. Él es el experto que saca a la luz cual es el verdadero material de que está echo la vida de un ser humano y lo juzga.

De la misma forma que estas personas juzgaban y sentenciaban a otros Dios los juzgaría y sentenciaría a ellos (v. 3). Para recalcárselo Pablo les indica que están teniendo un conocimiento de Dios selectivo porque hay bendiciones de Dios que aceptan sin dudar “benignidad, paciencia y longanimidad” (v. 4) y se ignoran otros como el arrepentimiento (v. 5):

            Benignidad (χρηστότης): Benevolencia, bondad, misericordia, el bien, lo bueno, lo correcto, honradez. (Ro. 3:12; Ro. 11:22; 2 Co. 6:6; Gá. 5:22; Ef. 2:7; Col. 3:12; Tit. 3:4)

            Paciencia (ἀνοχή): Clemencia, tolerancia (Ro. 3:26)

            Longanimidad (μακροθυμί): Paciencia, longanimidad (Ro. 2:4; Ro. 9:22; 2 Co. 6:6; Gá. 5:22; Ef. 4:2; Col. 3:12; 1 Ti. 1:16; 2 Ti. 3:10; 2 Ti. 4:2; He. 6:12; Stg. 5:10; 1 P. 3:20; 2 P. 3:15.) que es grandeza y constancia de ánimo en las adversidades

            Si aceptamos y creemos a Dios debemos creer en toda su revelación y plenitud, no sólo aquellas partes que nos interesen en nuestra situación actual. La parte que quizás no interesaba tanto a estos hombres que juzgaban era el v. 6pagará a cada uno conforme a sus obras”. 

Pablo acaba con un orden en recibir castigo y bendición de Dios “primeramente el judío pero también al griego” (v. 9-10). Así como los judíos recibieron la primera oportunidad para oír y responder al evangelio de salvación (1:16) también serán los primeros en recibir el juicio de Dios si lo rechazan (Am. 3:2) Israel recibió un castigo más severo porque recibió más luz que el resto de las naciones.

No hay excusa (Ro. 1:18-32)

No hay excusa (Ro. 1:18-32)

Los últimos versículos del primer capítulo se dedican a explicar porqué es necesario ese evangelio para el ser humano. Un evangelio que Pablo predica (v. 2-6), que quiere llevar a Roma (v. 14-15) y que es poder de Dios para hacer justo al pecador (v. 16-17). Ahora se va a centrar en la necesidad que el ser humano tiene de este evangelio.

Es un argumento con una conclusión en el v. 32 Tales personas son dignas de muerte”. La sentencia natural para el ser humano es la muerte. En los versículos 18-31hará de fiscal de la humanidad y demostrará la culpabilidad de hombres sin que hay lugar a apelación ninguna.

El v. 18 empieza explicando que contra la impiedad (el carácter del hombre alejado de Dios) y la injusticia (el estado del hombre alejado de Dios) Dios revela, muestra, su ira. La ira de Dios es la respuesta ecuánime y determinada de un Dios justo contra el pecado (Sal. 2:5, 12; 45:7; 75:8; 76:6, 7; Is. 51:17; Jr. 25:15-16).

Pablo relata cuales son las acusaciones contra la humanidad:

1.Detienen con injusticia la verdad (v. 18): La injustica del ser humano pecador es lo opuesto a lo que es justo, lo que Dios considera correcto. El ser humano pecador actúa consciente de manera contraria a la verdad de Dios. Mediante esta manera de actuar se opone a la verdad de Dios a sus palabras en este caso a su evangelio.

Aquí usa la palabra “detienen” que se refiere a que impiden el paso, la idea es la de dos realidades que se contraponen y no pueden existir en la misma cosmovisión. Si ocurre una, no o ocurre la otra.

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«Pablo demostrará la culpabilidad del hombre sin que haya posibilidad de apelación ninguna»

Los versículos 19-20 son la explicación del porqué de este punto. Para empezar el acto de detener es voluntario porque conocen la realidad de Dios y practican lo contrario. Conocen la realidad de Dios porque Dios se lo manifestó. Todo lo que conocemos de Dios lo sabemos porque él nos lo revela.

¿Pero que ha revelado Dios? A través de la creación él ha revelado las cosas invisibles de él: su eterno poder y deidad (v. 20). Pablo usa una contraposición, las cosas invisibles se convierte en claramente visibles a través de la creación que Dios hizo del mundo. Toda creación guarda información de su autor, de esa misma manera la creación de Dios guarda información del Dios creador. Esta información está delante de nosotros 24 horas al días 365 días al año por lo tanto Pablo acaba sentenciando que “de modo que no tienen excusa” (v. 20). Nadie puede decir que no ha tenido posibilidad de conocer a Dios.

  1. Conocen a Dios, pero no le dan gloria ni gracias (v. 21): Ahora se va a producir una comparación entra lo que son estos hombres y lo que rechazan ser. Este punto argumentativo está relacionado con el siguiente. En los v. 19-20 ha explicado porque no hay excusas para conocer a Dios y ahoca que lo ha explicado lo usa como punto de partida par el siguiente puto.

Los versículos 21-26 explica como se ha producido este rechazo de Dios.

 

TIPO

HOMBRE TRANSFORMADO POR EL PODER DEL EVANGELIO

HOMBRE PECADOR

 

 

 

 

LO QUE HACEN

Ha conocido a Dios (v. 20) Ha conocido a Dios (v. 20)
No le dio gloria

ni gracias (v. 21)

Se envaneció en sus pensamientos (v. 21)
Su pensamiento fue entenebrecido (v, 21)
Son sabios (v. 22) Se hizo necio (v. 22)
Dan gloria al Dios

incorruptible (v. 23)

Dan gloria a imágenes

humanas y animales (v. 25)

Dan culto al creador (v. 25) Dan culto a las criaturas (v. 25)
 

 

RESULTADO

Dios los entrega a pasiones vergonzosas (v. 26)
Dios los entrega a la inmundicia de su propio pecado (v. 24)

 

Puede parecer que es

 

  1. Practican inmundicia y pasiones vergonzosas (v. 24-26): Como se oponen a la verdad de Dios ése les quita la protección y los abandona a su propio pecado, para que sean consumidos por él. Más adelante dice que Dios les entregó a una mente reprobada (v. 28) que significa no válida o rechazable. Dios les entregó a una mente que es contraria a los ideales de Dios.

Esta entrega y consumición por el pecado tiene tres partes:

  1. Sufrir las consecuencias en la carne (v. 27): estos pecadores reciben la “retribución” que corresponde a su extravío. Son las consecuencias físicas y emocionales del pecado en la vida del ser humano. El pecado siempre deja marca en nuestra vida en nuestra psique y en nuestro cuerpo físico.
  2. Sufren consecuencias espirituales (v. 32): literalmente son dignos de muertes no sólo las personas que practica este pecado sino también aquellas que las apoyan y se complacen en que otras las practiquen.
  3. Tienen vidas repletas de pecado que se manifiesta en todas las facetas de su vida (v. 26-31).

                    i. Moralidad sexual: lesbianismo (v. 26) y homosexualidad (v. 27).

                    ii. Contrarios a las normas de Dios: injusticia (v. 29) y aborrecedores de Dios (v. 30).

                    iii. Pecan unos contra otros: envidia (v. 29), homicidios (v. 29),                               contiendas (v. 29), engaños (v. 29), deslealtades (v. 31) y crueldades (v. 31).

                     iv. Pecan contra su propia familia: desobedientes a los padres (v. 30).

                     v. Albergan maldad en su interior: maldad, avaricia y perversidad (v. 29), mala intención (v. 29), inventores de males (v. 30), insensatos                           (v. 31) y sin misericordia (v. 31)

Después de todo esta lista de cargos Pablo va a sentenciar al ser humano “quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte” (v. 32). La realidad es el ser humano es pecador y la paga de este pecado, como Pablo dirá en 6:23 es la muerte. Pablo usa el final de este primer capítulo para tirar abajo cualquier defensa del ser humanos sobre su acusación de pecado. No hay excusa todos somos pecados y por lo tanto merecemos la muerte.

Limpieza.


  Jn. 2:13-22 y Mr. 11:15-18

    Jesús sube a Jerusalén a cumplir con la pascua judía. Ex. 23:14-17 nos dice que todo judío mayor de 12 años debía subir anualmente a Jerusalén para esta fiesta. Donde en momento culmen era el sacrificio del cordero en el templo.

La imagen que los evangelios nos muestran de Jesús es de una persona mansa, tranquila. Que cuando es atacada responde con serenidad y sabiduría, no se queda callado, pero nunca usa descalificaciones o violencia. Pero aquí vemos a un Jesús que al poco de iniciar su ministerio se hace de un azote de cuerdas, de un pequeño látigo, probablemente de los que se usaban para los animales y echa a todos en el templo y empieza a expulsar a todos los comerciantes y animales que estaban allí. Incluso echa a los qua pasaban por allí para atajar. Sólo deja pasar a las personas que van al templo a adorar a Dios.

     No es que Jesús se hubiera vuelto loco o que le diera un arrebato. Jesús echa a las personas del templo porque estaban allí a otros asuntos que no era darle gloria a Dios. Esa era la función del templo. Desde que Moisés hiciera el tabernáculo hasta que Salomón construyera el templo y después de forma interrumpida por las distintas destrucciones el pueblo de Israel tenía en esa tienda o ese templo un lugar donde acercarse a Dios. Pero en la época de Jesús ese templo acaparaba otros intereses

Los comerciantes proveían de animales perfectos para los sacrificio y los cambistas cambiaban la moneda de cada uno por la moneda aceptada en el templo.

Jesús no ataca a estas personas por su profesión, ni siguiera porque estuvieran estafando a los clientes. Simplemente aquel no era sitio para eso. Estas actividades se hacían dentro del recinto del templo. Todo el templo era lugar para venir al encuentro con Dios, para venir a orar y ofrecer sacrificios a Dios. Esa era su función. Pero ahora se dedicaba a otros menesteres, y puede que nos parezca algo vano, que se comerciara dentro del templo no indica que la espiritualidad del pueblo fuera menor, pero la verdad es que nuestra actitud siempre es muestra de lo que hay en nuestro corazón. Podemos aparentar que estamos bien pero nuestra forma de hacer las cosas, lo que decimos, lo que nuestro lenguaje no verbal dice, lo que ponemos en primer lugar siempre va a delatar como se encuentra nuestro corazón

El propio Jesús describió la actitud del pueblo con palabras del profeta Isaías Mt. 15:8-9Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí.” El pueblo, sobre todo los profetas iban a Jerusalén en masa adorar a Dios, se hacían un buen viaje, se gastaban su dinero en las compras, hacían un gran esfuerzo por ir a Jerusalén. Pero la situación en la que se encontraba el templo, que había pasado de ser lugar santo a ser un atajo para ir a otros sitios y se había convertido en un lugar donde hacer negocio daba muestra de cómo se encontraba el corazón del pueblo, siguiendo unos rituales dados por Dios para un Dios al cual de verdad no adoraban.

Pero esto no era la primera vez que ocurría, el pueblo de Dios en muchas ocasiones se apartaba de Dios. Ante lo cual Dios siempre misericordioso ofrecía una solución para su pueblo.

Esto no nos extraña ya que nosotros mismos vivimos en una sociedad que hace lo mismo, tenemos una semana santa que podría englobarse en esta descripción de Jesús un pueblo que de labios habla de Dios, pero que su corazón está lejos de Él.

La Palabra de Dios nos muestra como Dios quiere que su pueblo se acerque a Él. Como quiere que nos acerquemos a él. Como quiere que su pueblo se relacione con él. Veremos la necesidad de hacer una azote de cuerdas y limpiar nuestro corazón.

  1 Sam. 7:3Si de todo corazón os volvéis… […] preparad vuestro corazón a Jehová” El pueblo de Israel, nos dice el versículo 1 estaba alejado de Dios, adorando a dioses ajenos y Samuel les pide que preparen su corazón, no sólo que se acerquen sino que preparen su vida. El corazón en la Biblia es el asiento de la voluntad, del intelecto y del sentimiento. No vale con sólo venir a, sino que debemos prepararnos para ellos. Mt. 25:1-13 nos dice que 10 vírgenes salieron a recibir al esposo y las que salieron de cualquier forma acabaron mal, acabaron de puerta a fuera, en cambio las que fueron preparadas, esas entraron con el esposo. Estas vírgenes preparadas tuvieron que esforzarse en comprar el aceite con antelación, en planear y preparar su vida para la llegada del Esposo. Las otras vírgenes no prepararon nada, vinieron con lo que tenían, mostraron con su actitud como estaba su corazón.

En muchas ocasiones los cristianos actuamos igual en nuestra vida, dejamos a Dios de lado en nuestras decisiones, en la educación de nuestros hijos, pensamos que venir a la iglesia un día por semana, escuchar lo que el que predica tiene que decir, cantar unas canciones. Y nos olvidamos en la necesidad de cuidar nuestra vida. De regar nuestra vida con la Palabra de Dios “porque como descienden del cielo la lluvia y la nueve […] y hace germinar y producir, así será mi palabraIs. 55:10, nos olvidamos de la comunión en oración con nuestro Dios y de la edificación mutua que es venir a reunirme con mis hermanos. Olvidamos la necesidad de preparar nuestro corazón.

Esto nos habla de la necesidad de prepara nuestra vida. Cuantas veces la costumbre, el pecado en el que vivimos nuestro día a día hace que nuestra vida sea como el templo en la pascua. Un lugar donde hay cosas que no debieran estar, donde alabamos a Dios con nuestras palabras pero nuestro corazón está muy lejos.

Para limpiar nuestra vida de lo que no debería estar allí una de las cosas que debemos hacer es preparar nuestro corazón

Nh. 8:1-8 Leían claramente, y ponían el sentido de modo que entendiesen la lectura” El pueblo de Dios debe ser el pueblo de la Palabra de Dios. Uno de los problemas más grandes hoy en día es que los que se denominan cristianos no saben las palabras, no saben lo que la Biblia dice. La Biblia se describe a sí misma como una espada de dos filos que penetra en nuestra vida y la cambia, pero como van cambiarla sino escuchan la Palabra. Cómo vamos a amar a Dios sino lo conocemos.

Aquí Nehemías sabe que si quiere volver a restaurar la nación de Dios, el pueblo de Dios debe abrir la palabra y no sólo leerla, hace algo más “le ponía sentido” la explicaba, la enseñaba de una manera que la gente lo entendiera. El resultado fue inmediato en el capítulo 9 vemos como el pueblo confiesa su pecado ante Dios. Hay restauración en el pueblo porque la Palabra de Dios ha sido abierta y enseñada.

Nehemías sigue relatando como el pueblo de Dios se compromete a obedecer la palabra de Dios y como, en el capítulo 11, se produce el reasentamiento de Jerusalén.

Los seres humanos necesitamos una guía para nuestra vida. Cuando dejamos de lado las palabras de Dios las sustituimos por otras palabras que nos lleven, eso hicieron Adán y Eva en Edén. Dios les había dado un mandato, pero prefirieron sustituirlo por las palabras de Satanás de poder ser iguales a Dios. El pueblo de Israel sustituía a Dios por otros dioses, como vimos en el caso de 1 Samuel. La iglesia católica lleva siglos agregando a la Palabra de Dios la tradición de la iglesia, o los escritos del papa. En la actualidad se suelen sustituir las palabras de Dios por pensamientos humanistas que nos alejan de la concepción real del ser humano.

Si queremos ser el pueblo de Dios, debemos ser el pueblo de la palabra de Dios. Debemos acercarnos a Dios a través de su palabra.

      Sal. 119:105Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino”. La palabra de Dios es lo único que puede guiarnos en la oscuridad, esa oscuridad que hacía que le pueblo de Dios accediera a comerciar dentro del templo.

     Filp. 2:14-15 “para que seáis irreprensibles” Como estamos viendo estos domingos la congregación de Filipos tenía una serie de problemas internos por culpa de actitudes egoístas que se estaban dando en medio de la congregación. Pablo hace un llamado para que abandonen esas actitudes, para que limpien su templo del pecado. Y se acerquen a su Dios de manera irreprensible, siendo luminares, marcando la diferencia con una sociedad oscura.

El pueblo de Israel siempre buscó mimetizarse con lo que le rodeaba, en el libro de Jueces se mezclan con los pueblos de Canaán en vez de expulsarlos. En Samuel piden un rey como el resto de las naciones. Los reyes adoraban a los dioses de los pueblos vecinos. Parece que siempre intentaban escapar de esa función que deberían tener como luz en el mundo.

De la misma forma nosotros también solemos mimetizarnos con le mundo, en cuando a su filosofía de vida, en cuando al vocabulario, a las ideas. El templo de Israel estaba mimetizándose con el resto de la sociedad, con el comercio, con los bancos. Pero Jesús le llama “casa de oración para las naciones” un lugar distinto, un lugar de referencia.

Por eso Dios nos pide que seamos irreprensibles, que seamos santos, porque tenemos que marcar la diferencia allí donde estamos. Conclusión: la vida del pueblo de Israel nos enseña a un pueblo que en la confianza de creerse pueblo escogido por Dios abandono el cuidado de su relación con Dios, hasta el punto que llenaron el templo de algo que no estaba mal en sí mismo, pero dejaba claro cual era la prioridad en sus vidas, cumplir un rito, sacar un beneficio de ello.

Este texto debe hacernos meditar sobre la importancia de cuidar nuestra vida espiritual, a veces puede que como Jesús hace con el tempo necesitemos sacar de nuestras vida, cosas legítimas que se han convertido en prioridades.

Para ello debemos volvernos de todo corazón a Dios, no sólo como una afirmación o como un ritual, sino que nuestra vida debe volver en su totalidad a él, mente, cuerpo, voluntad y sentimiento.

Debemos volver a la Palabra de Dios, porque somos el pueblo de la Palabra, por eso es tan importante que nos juntemos para aprender la Palabra juntos, no porque el que ha preparado el estudio se haya molestado en hacerlo sino porque es parte de nuestra responsabilidad como hijos de Dios meditar en sus palabras.

En tercer lugar mantenernos irreprensibles siendo elementos diferenciadores no que nos separan del resto pero si que nos convierten en luminarias en un mundo oscuro.

Confianza.


Hay pocas sensaciones que nos paralicen y nos hundan como la de una confianza rota. La razón es que la confianza es una creencia que nos ayuda a sentirnos seguros y parte de algo. Un arma muy poderosa que todo el mundo quiere ganarse. Las empresas quieren ganarse la confianza de sus clientes. Los trabajadores quieren ganarse la confianza de sus jefes. Unos padres buscan ganarse la confianza de los hijos. Porque allí donde hay confianza hay una buena relación, hay comodidad e intereses mutuos.

La confianza es algo que también se pierde muy rápido y a veces confianzas que se han trabado durante años se pierden simplemente por un tropiezo. Amistades de años se pierden por una confianza que se ha roto.

A lo largo de toda la Biblia Dios llama a su pueblo a confiar, a descansar en sus palabras pero vemos que en múltiples ocasiones esta confianza falla y el pueblo de Dios pasa de confiar en la palabra de Dios a confiar en otras palabras.

Gn. 3:1-7

Una de las preguntas clásicas que todos solemos hacernos a lo largo de nuestra vida está en la primera historia que nos narra la Biblia. En génesis. Es una pregunta que sobre todo los jóvenes se suelen hacer. ¿Si Dios sabía que Adán y Eva iban a pecar porqué coloca un árbol prohibido en el huerto? ¿No sería la vida más fácil sin ese árbol, no eliminaría las ganas de pecar?. La verdad es que Dios mismo desde bien temprano ha

querido dejar claro cual va a ser su forma de hacer las cosas con el ser humano. Dios no busca adoradores obligados, sino busca seguidores que confíen en sus palabras por encima de otras palabras que son mentira. Dios quería que los primeros seres humanos obedeciesen sus palabras a pesar de no entenderlas del todo. Porque la respuesta que da Eva es simplemente repetir lo que había dicho Dios.

Pero la historia no acaba ahí Adán y Eva no obedecen la palabra de Dios sino que se fían de la palabra de Satanás y acaban pecando, acaban confiando en otra palabra que no es la de Dios. Porque cuando no confiamos en Dios estamos confiando en otra cosa que no es verdad. Cuando no obedecemos las palabras de Dios estamos obedeciendo o confiando en una mentira, en este caso la mentira era “ciertamente no moriréis sino sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.v. 4-5 Adán y Eva empiezan su vida en Edén con la confianza de que Dios cuidaba de ellos, de que Dios proveía para su sustento, de que preveía por su vida de que les daba lo mejor, pero después de su conversación con la serpiente cambian esa verdad por otra la de que Dios les había mentido, les había escondido un estado mejor donde iban a ser más felices y poderosos. Cuando cambian esa verdad aparece el pecado. La Biblia nos dice que el pecado del hombre es fruto de cambiar las palabras de Dios.

Ro.1:18-25 Pablo está hablando en estos textos sobre la culpabilidad del hombre y como no hay excusas, somos culpables y no podemos decir que no conocíamos las normas de Dios. “ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira” el pecado llega cuando siguiendo el ejemplo de Adán y de Eva no seguimos las verdades de Dios sino otras palabras que contradicen la Biblia diciendo que son verdades, cuando en realidad son mentira.

Yo puedo robar por ejemplo, pero esto es fruto de que sustituyo la verdad de Dios de que nuestro Padre cuida de todas nuestras necesidades Mt. 6:30. Yo puedo sentir envidia de algo que tiene mi hermano, pero eso es pecado fruto de que sustituyo la verdad de que toda mi felicidad es suplica con mi relación con Dios y no necesito de nada material para sentirme completo. Una persona que ha sido huerfana desde niño puede sentirse enfadada con Dios porque no ha podido crecer en la calidad del amor de unos padres pero eso será pecado fruto de la cambiar la verdad de Ro. 8:28 donde nos dice que los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien.

Esta es una idea que me gustaría que nos quedásemos esta noche: Todo pecado nace de cambiar una verdad de Dios por una mentira.

Pero ¿ porqué debo poner mi confianza en las palabras de Dios?

Jn. 14:6-10 Debemos confiar en la palabra de Dios porque es totalmente verdad, toda otra palabra que la contradiga es mentira. Por eso es tan importante para el pueblo de Dios dedicar tiempo al estudio de la Biblia, porque saber estas palabras, conocer estas ideas y ponerlas en práctica en nuestra vida nos ayuda a alejarnos de la mentira y por consecuencia del pecado. Cuando el pueblo de Israel se iba detrás de otros dioses Dios se quejaba de ellos diciéndoles que habían dejado de lado sus mandamientos, que se habían alejado siempre con esta idea de que estaban alejados de sus palabras.

Jesús no sólo dice que él es la verdad sino el camino y la vida. Debemos confiar en las palabras de Dios porque sólo ellas tienen vida. (Jn. 6:66-68). La consecuencia de las palabras de Satanás fue la muerte de Adán y de Eva. Porque sólo las palabras de Dios tienen vida eterna, el resto de las palabras tienen muerte. Tenemos en la Biblia muchos ejemplos de personas que por desobedecer las palabras de Dios obtuvieron esta recompensa: Ananías y Safira, Samson, Saúl… personajes que por una o otra cosa acabaron apartándose de las palabras de Dios y que lo que obtuvieron fue muerte.

Si me conocéis a mí conocéis al Padre” (Jn. 14:8) Debemos confiar en las palabras de Dios porque son las únicas que nos rebelan Dios, su voluntad y propósito para la vida de su pueblo. Muchos seres humanos han intentado hablar y creerse o autoproclamarse interlocutores de Dios, que sus palabras eran palabras de Dios, pero todos son mentira. La Biblia es la única fuente que palabras verdaderas acerca de Dios, de su persona, de su carácter de su voluntad, por eso es importante confiar en ellas, porque acaban siendo las palabras que Dios quiere para nuestra vida.

Jn. 14:10-11 Debemos confiar en las palabras de Dios porque Dios quiere que confiemos en ellas y ha puesto todo de su parte para que lleguen a nosotros. Jesús declara que él mismo ha hablado las palabras sino que Dios mismo las envía. Esta Biblia ha llegado a nosotros tras miles de años protegida por Dios a lo largo de los siglos para que confiemos en ellas.

Camino al monte de Dios.


Una de las cosas que puedes apreciar trabajando en un hospital es que hay mucha gente enferma y que muchos de ellos, los cuales no vemos, están aquejados de enfermedades graves que muchas veces los dejan paralizados. En nuestra sociedad hay otras enfermedades no físicas sino emocionales que muchas veces pueden dejarnos igual de paralizados. Enfermedades que empiezan como una pequeña semilla inofensiva pero que cuando crecen sus raíces nos agarran y no nos sueltan. Una de estas semillas es la frustración. La cual si la dejamos crecer en nuestra vida nos lleva al amargura y el rencor. Para ello veremos el ejemplo de Elías como en un momento de frustración actuó de la manera correcta.

«Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios.» 1 R. 19:8

        La desesperación es una realidad humana, puede venir de muchos sitios, puede ser una familia desestructurada, problemas en el trabajo, limitaciones físicas, problemas económicos, problemas en una iglesia. Satanás usa múltiples fuentes para traer a nuestra vida la frustración. En el caso de Elías la frustración viene por el corazón duro de los gobernantes del pueblo de Israel que a pesar de enseñar en sus narices que Dios era el verdadero Dios y no Baal, primero mediante 3 años y medio sin lluvia, sabiendo que Baal se hacía llamar el dios del agua, y luego mediante el fuego que descendió del cielo y consumió el holocausto de Elías y no el de los profetas de Baal. Acab y Jezabel no dan su brazo a torcer y acaban amenazando al profeta con correr la misma suerte que los profetas de Baal.

En mitad de esta prueba Elías busca a Dios decide dejar su siervo en Beerseba e ir  a Horeb el monte de Dios, a encontrarse con él. Una de las cosas más difíciles cuando estamos frustados y dolidos en mitad de las circunstancias difíciles es buscar a Dios, porque ir a Dios es humillarse, es reconocer que solos no podemos, es reconocer que necesitamos de Él. Elías es una persona que viene frustrada hasta el punto que desea morir.

       Gn. 4:4-8 nos presenta a un Caín que era una persona frustrada, sus ofrendas no agradaban a Dios, pero el problema era más grande de lo que parecía porque no era que no le agradase lo que ofrecías sino el corazón de Caín. Ante ello Caín deja que esa frustración crezca dentro de él. Dios se lo recrimina. Pero Caín no va a junto Dios, no va al monte de Dios, sino que prefiere ir al monte de la justicia propia. Si la ofrenda de Abel es mejor matemos a Abel.

La primera idea que la vida de Elías nos da para vencer la frustración es que a su llegada busquemos el monte de Dios.

» Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; y he aquí luego un ángel le tocó, y le dijo: Levántate, come. Entonces él miró, y he aquí a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas, y una vasija de agua; y comió y bebió, y volvió a dormirse. Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, lo tocó, diciendo: Levántate y come, porque largo camino te resta. Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios.» 1 R. 19:5-8

      Incluso antes de llegar a Horeb Dios ya estaba cuidando de su siervo. Elías no es rebelde a esta ayuda sino que la acepta. Dios sabe lo que necesita Elías. Elías necesita ser saciado emocionalmente, pero también físicamente, por eso lo alimenta. Podemos pensar que ante todo Elías merecía ser consolado pero Dios ofrece cada cura a su tiempo. Podía hacerlo sin que Elías se moviera de donde estaba, no había necesidad de andar tanto. Pero dejarse cuidar por Dios es también aceptar los tiempos de Dios.

Dios tiene múltiples formas de hacernos llegar su ayuda, Elías lo sabía, él mismo había sido alimentado durante un tiempo por cuervos. Hoy en día Dios también tiene múltiples formas de hacernos llegar su ayuda. Bien sea por una conversación, un libro, una conferencia, un amigo, un consejero, etc.. Dios puede bendecir nuestras vidas, hacernos llegar esa palabra que nos sane, pero nosotros debemos aceptar esta ayuda, no vale de nada que Dios la ponga ahí delante nuestro si no lo usamos. De nada vale que Dios enviara a su ángel si Elías no comiera la comida.

1ª R. 22:13-18 Aunque sólo fuera por insistencia de Josafat, el rey de Judá, el cual creía en Dios. Acab pide consejo a Micaías profeta de Dios, el cual le predice la derrota. Ante ese consejo, una ayuda de parte de Dios, Acab decide no usar y acaba muriendo en la batalla.

La frustración nos lleva a la amargura y la amargura a la rebeldía. Acab fue rebelde al mensaje de Dios y acabó pagándolo con su vida.

Cuando hay una daño en nuestra vida de las múltiples formas que Satanás puede herirnos no sólo debemos acercarnos a Dios, sino debemos dejar que el nos cuide que él limpie nuestras heridas porque Él es el único médico capaz de curarnos totalmente.

« Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías? El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida.» 1 R. 19:9-10

Con todo lo que había pasado, persecución, amenazas en ningún momento Elías pide justicia para él sino para Dios. No dice véngame, mira que me han hecho, sino “han dejado tu pacto” y cuando la frustración o el dolor vienen a nuestra vida que fácil es hacernos las víctimas. Nosotros somos los heridos, los dañados, los acusados, los sufridores, pero Elías huye de este papel y cuando su corazón se quiebra lo único que sale es amor por la obra de Dios.

Mt. 12:34De la abundancia del corazón habla la boca” y la boca de Elías habla de lo que lo llenaba amor por la obra de Dios. Esto también pasa en nuestra vida. ¿De qué esta lleno nuestro corazón? Necesitamos llenarnos de Dios. Llenarnos de su palabra de sus mandamientos. Esta llenura Elías no la logró en su viaje a Horeb, es algo que se mastica día a día, en oración en silencio leyendo la palabra, estando en comunión.

Si día a día nos llenamos de Dios cuando nuestros corazón se quiebre Él es lo que manará.

«Y le dijo Jehová: Ve, vuélvete por tu camino, por el desierto de Damasco; y llegarás, y ungirás a Hazael por rey de Siria. A Jehú hijo de Nimsi ungirás por rey sobre Israel; y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, ungirás para que sea profeta en tu lugar.Y el que escapare de la espada de Hazael, Jehú lo matará; y el que escapare de la espada de Jehú, Eliseo lo matará.Y yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron.» 1 R. 19:15-18

       Los versículos finales de este texto nos muestran el resultado de un proceso de curación. El Elías frustrado, triste con ganas de morirse que vemos en los primeros versículo de este capítulo 19 nos da lugar a un Elías obediente que no sólo sale reforzado emocionalmente sino que va a trabajar para cumplir la voluntad de Dios para su pueblo aquí representada en tres acciones, los ungimientos de un nuevo profeta, y dos nuevos reyes, Jehú y Hazaél. Sólo las vidas transformadas por Dios son vidas útiles para él.

En el otro lado vemos a Saúl. (1 Sam. 15:23) Saúl no fue un rey impuesto, no fue un rey a la fuerza, fue un rey elegido a dedo por Dios, pero a pesar de eso Saúl desaprovechó su oportunidad y desobedeció a Dios, por lo cual se hizo inútil, se hizo una persona que no cumplía los mandamientos de Dios y no servía para cumplir la voluntad de Dios.

De la misma forma hoy en día sólo vidas restauradas por Dios, vidas que sean obedientes a Dios serán vidas útiles para el reino de Dios.