¿Qué significa ser cristiano? VI: Obedecer a Cristo

¿Qué significa ser cristiano? VI: Obedecer a Cristo

Vivimos en un país donde lo cristiano está presente en todas las facetas de la sociedad y en la cultura, en la calle encontramos muchas iglesias, fiestas, tradiciones y edificios con símbolos cristianos. Mucas personas y entidades nos llaman a hacernos cristiano, pero cada una tiene una vivencia distinta para aquello que se denomina cristiano. Entonces cualquier mente que razone un poco tiene que plantearse. ¿Qué significa ser cristiano? Hay tantas denominaciones, iglesias, personas que opinan sobre lo que es ser cristiano. A través de la Palabra respondemos a la pregunta en Mt. 28 ¿Qué es un cristiano? Un discípulo de Cristo que vive una vida entregada a Él. Que se ha arrepentido de su pecado, se ha bautizado y vive constantemente guardando sus mandamientos.

Hoy vamos a ver que aquel que afirma ser discípulo de Cristo debe ser una persona obediente a su Palabra. La razón de esta obediencia no radica en lo buenos que somos nosotros para obedecer sino en quién es Cristo para que tenga que ser obedecido.

El N.T usa la palabra Señor (Kyrios) una 700 veces. Cuando o hace para asuntos de la vida secular significa persona con autoridad y superioridad como por ejemplo cuando es usa para decir que los esclavos tiene un señor (Mt. 10:24) también para hablar del dueño de una propiedad (Mr. 12:9) o para el superior de un empleado (Lc. 16:5).

En el A.T. también se usa en referencia a Dios como Señor de Señores (Dt. 10:17; Sal. 136:3) o el Señor de toda la tierra (Jos. 3:13). En referencia a Jesús es la manera corriente en que sus seguidores se refieren a Él (Mt. 17:14-15; Mr. 2:28). Además sus palabras son consideradas como autoridad definitiva (1 Ts. 1:8; 1 Co. 7:10).4_reymago

La fe en Jesús que proclama el evangelio implica el reconocimiento de Él como Señor, como dueño, como amo y jefe del que cree. Desde el principio la Iglesia, son cristianos aquellos que le reconocen como Señor. El Señorío de Cristo es el rango, poder y dignidad de Jesucristo como Señor de Señores y Rey de Reyes (1 Ti. 6:15; Ap. 19:16) sobre la vida y la muerte de aquellos que creen en Él. La palabra señorío hace referencia a su dominio soberano sobre toda la creación (material y espiritual), todas las circunstancias y todas las relaciones. La confesión fundamental de los cristianos es que Jesucristo es el Señor (Fil. 2:11). Cuando un creyente hace tal confesión por fe, está afirmando directamente su pertenencia a Cristo como Señor, expresada a través de la obediencia incondicional a su voluntad.

Esto es muy importante porque erróneamente creemos, en muchos casos, que lo que tenemos que hacer es creer y nuestra responsabilidad es la Fe. Creemos y por lo tanto ya somos discípulos o cristianos pero nos olvidamos que la Fe es un don de Dios, no es algo que nosotros podamos desarrollar por nosotros mismos, nuestra tarea es la obediencia. Lo estudiábamos en Santiago “Así también la fe por sí misma, si no tiene obras, está muerta” Stg, 2:17. ¿Cuáles son entonces nuestras obras? La obediencia a Cristo.

Las últimas palabras de una persona cuentan mucho. Cuando Jesús está despidiéndose de los Once, de sus discípulos (Jn 14:15-24; 15:14-16), Él les está dando las últimas instrucciones de cómo deben vivir una vida que le agrade a Él y Jesús va a ser claro. Obedeciéndole.

Jesús dice en estos momentos una de sus frases más conocidas “Sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando” (Jn. 15:14). La relación que tenemos como discípulos de Cristo es también de la amigos. Somos considerados amigos por Cristo, las segunda persona de la trinidad. Es una referencia al A.T. a la relación que tenían Abraham con Dios (Is. 41:8; Stg. 2:13; 2 Cr. 20:7). Dios considera a Abraham su amigo e incluso no quiere guardarle información importante sino que la comparte con él Gn. 18:16-20.

Ahora Jesús compara su relación con los Once de esta manera. Son amigos de Cristo, pero que sean considerados amigos no implica que estemos ante una relación de igualdad. No estamos ante dos personas iguales en derechos y obligaciones en una relación sino que existe un Señor, un Maestro el cual considera su amigo a su siervos o discípulo. Ser amigo de Cristo implica estar bajo su autoridad. Jesús deja claro que la vida que debemos vivir es en obediencia.

La obediencia a Cristo es una muestra de amor (14:15): Cuando estamos renunciando al pecado por hacer la voluntad de Dios lo que se muestra en nosotros es amor para con aquel que estamos obedeciendo. Porque el amor se muestra en los actos. Con nuestros labios podemos decir que amamos mucho pero a la hora de la verdad el amor se manifiesta en lo que hacemos, en como hablamos y en como tratamos a la otra persona. Pensemos en una relación de pareja si decimos que amamos, pero luego hablamos mal, ofendemos, no nos preocupamos, ¿podemos decir que hay amor? La respuesta es no, el amor se manifiesta en los actos. Cuando recordamos con cariño a alguien que amamos, no recordamos sus palabras diciendo que nos amaba sino como lo transmitía con sus gestos y acciones.

De la misma manera nuestro amor por Cristo tiene que manifestarse en obediencia. ¿Y por qué es tan tajante aquí Jesús? Si no obedecemos es que ya no hay amor, suena casi como un chantaje. Pues porque no se puede servir a dos Señores (Mt. 6:24). En este caso es con las riquezas pero no podemos estar viviendo a dos aguas, no podemos vivir con un pie en el mundo y siguiendo lo que el mundo dice acerca de la vida, las relaciones, la sexualidad y a la vez obedecer la Palabra de Dios los domingos. Porque cuando ocurre eso realmente estas sirviendo sólo a uno y este es Satanás.

Santiago también va a decir algo parecido “hombre de doble ánimo, inestable en todos sus caminosStg. 1:8 las personas de doble ánimos son aquellas que navegan entre dos aguas y son inestables en todo lo que emprenden porque no están sobre la roca que es la Palabra de Dios.

Además cuando obedecemos mostrando amor por Cristo esto nos hace ser amados por el Padre. El que tiene mis mandamientos se refiere a aquel que los conoce y lo obedece el cual es sinónimo de amar a Cristo. El Padre ama a tales personas. Quizás por culpa de obedecer los mandamientos de la Palabra de Dios podemos sentirnos solos, marginados o rechazados pero podemos estar seguros de que cuando obedecemos a Cristo no sólo le agradamos sino que somos amados por Dios.

La obediencia a Cristo es guiada por el Espíritu Santo (14:17-20): Los discípulos tienen miedo porque no saben lo que va a pasar ahora. Pero Jesús quiere tranquilizarlos explicándoles que Él se va, pero la relación continúa. Aquellos que creen en Cristo, que tienen fe en Él como Salvador y como Señor de sus vidas reciben al E.S., que según lo que dice Jesús, hace la misma función que Jesús hacía con los Doce. Los guía, enseña y corrige.

El mundo no podrá conocer al Espíritu Santo, porque no puede recibirlo sólo aquellos que han confiado en Cristo. No sólo es que no lo puedan recibir es que esto es algo incomprensible para el mundo en que vivimos, si les decimos a nuestros vecinos que creemos que tenemos a una persona de Dios en nuestra vida guiándonos probablemente pensará que estamos locos porque el mundo no puede entenderlo. A través del Espíritu Santo es la manera en que los discípulos podrán seguir obedeciendo las Palabras de Jesús. ¿Cómo? Jn. 14:26El os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho” esta es una promesa para los Doce porque para recordar algo tienes que haberlo oído antes. Cuando te enteras de algo nuevo no estás recordando. La tarea del Espíritu Santo en la vida de los Once es al de recordarles las Palabras de Cristo el resto de su vida. Los Once aprovechan esto para escribir los evangelios y todas las cartas del N.T. ¿Cómo podrían recordar con precisión las Palabras de Jesús? Los evangelios más antiguos son los de Mateo y Marcos (50 d.C) o sea que hace 20 años que Cristo ha muerto y que han ocurrido todas los eventos de su ministerio. ¿Podemos nosotros recordar alguna conversación del año pasado? ¿Y de hace 20 años?. La verdad es que nos costaría recomponer hasta la última predicación que hemos escuchado. Pero el E.S. les muestra a estos hombres lo que Jesús había dicho y lo hace con fidelidad.

No sólo eso sino que le muestra “toda la verdad” no sólo recordar lo que Jesús dijo sino todo lo que Jesús quiere para la vida de su discípulos (Toda la Escritura). Con el objetivo de que “a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra2 Ti 3:17. Para que seamos como Cristo.

Hoy en día el Espíritu Santo no nos da nueva revelación de lo que Jesús dijo pero si nos guía a través de la revelación que Él mismo recordó a los Once más a Pablo para guiarnos en nuestra vida. ¿Queremos obedecer a Cristo sólo podremos a través de la guía del Espíritu Santo?. ¿Cómo nos guía el Espíritu Santo? A través de la lectura, meditación y oración. Jesús mismo se apartaba tiempo para orar y pedir guía al Espíritu Santo. Él no dirá como obedecer.

La obediencia a Cristo es el medio para reflejar a Cristo al mundo (14:22-24): Judas no Iscariote ha hecho una pregunta a Jesús. Era una pregunta normal, si estaba siendo tan claro enseñándoles que es lo que Jesús va a hacer y que va a regresar más adelante, ¿Por qué no se lo cuenta al resto del mundo para qué crea? Jesús va a dar una respuesta repitiendo algo que ya dijo anteriormente, la respuesta nos puede parecer que no es clara. Pero si estamos atentos a las palabras de Jesús podremos entender lo que está diciendo. Jesús les responde que sí se va a manifestar al mundo pero no de la manera que ellos esperan o consideran que fuera la mejor sino que Cristo se manifiesta al mundo a través de las vidas de los que le aman y le obedecen. Más adelante Jesús ampliará la definición diciendo que le serán testigos “me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierraHc. 1:8  donde les explicará que son ellos 11 los que tienen que ir por el mundo predicando el evangelio del reino que predicaba Jesús, bautizando y enseñando a guardar los mandamiento de Cristo. Pero esto sólo lo pueden hacer las personas que aman a Cristo.

Conclusión

Aquel que quiera ser discípulo de Cristo va a tener que pensárselo muy bien. Evaluar lo que cuesta porque para empezar cuesta el corazón y la vida. Amar a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con toda nuestra mente. Pero además si queremos ser discípulos de Cristo tenemos que vivir una vida de obediencia a su Palabra en todo momento. Una obediencia que es muestra de amor a Cristo. Ya vimos que todas las características están enlazadas entre ellas.

Para esta obediencia no estamos solos sino que el E.S nos guía a ella a través de la Palabra que Él mismo dicto a los Apóstoles. Podemos pedir guía a Dios en los momentos difíciles para tomar decisiones y Él nos guiará a través del E.S.

En último lugar cuando obedecemos a Cristo lo que estamos haciendo es reflejando a Cristo allí donde estemos obedeciendo. Porque nos comportamos como Cristo lo haría. Jesús no es hipócrita para pedir que hagamos algo que Él no haría. Así que obedeciendo a Cristo le estamos imitando y reflejando al mundo

¿Por qué la Biblia? IV La necesidad.

¿Por qué la Biblia? IV La necesidad.

Empezamos este estudio haciéndonos una pregunta ¿podemos conocer a Dios? Llegábamos a la respuesta de que sí podemos, porque Él se ha mostrado a nosotros. En el siguiente estudio veíamos como Él se había mostrado a lo largo de la historia hasta llegar a la revelación definitiva que es la Biblia.

Pero entonces podemos llegar a una pregunta ¿Por qué importa lo que diga la Biblia? Lo que creemos de la Biblia va a determinar cómo vamos a ver el resto de nuestra realidad. Lo que creamos de la Biblia determinará lo que creemos de Dios, de Jesús, de la Iglesiapsicologia, de nuestra sociedad de nuestra familia. Responder a esta pregunta es de vital importancia.

Así que empezamos con la autoridad que Dios le había dado, que es la misma que si Dios pronunciase hoy sus palabras. Así que desobedecerla o rechazarla es desobedecer y rechazar a Dios.

Hoy nos vamos a plantear la necesidad que como seres humanos tenemos de la Palabra de Dios.

NECESIDAD

La necesidad de la Palabra de Dios se puede definir como sigue: Tener necesidad de la Palabra de Dios quiere decir que necesitamos la Biblia para conocer el evangelio, para mantener la vida espiritual y para conocer la voluntad de Dios, pero no la necesitamos para saber que Dios existe ni para saber algo en cuanto al carácter de Dios y sus leyes morales.

La Biblia es necesaria para conocer el evangelio: (Ro. 10.13-17) Esta afirmación sigue la siguiente línea de razonamiento: 1. Da por sentado que uno debe invocar el nombre del Señor (de Cristo) para ser salvo. 2. Una persona sólo puede invocar el nombre de Cristo si cree en Él. 3. Nadie puede creer en Cristo a menos de que alguien le hable de Cristo. En conclusión, la fe que salva viene por el oír el mensaje del evangelio que viene a través del mensaje de Cristo.

La salvación sólo llega a través de Cristo, no hay otro camino que creer Jn. 3.18El que cree en Él no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios”. La Biblia es necesaria para nuestra vida porque es necesaria para la transmisión del evangelio. ¿Cómo conoceremos el evangelio si tenemos a la Biblia para que nos lo muestre? es el punto de partida. No es posible llegar a tener una fe que salva aparte del conocimiento específico de las palabras de la promesa de Dios.

La Biblia es necesaria para mantener la vida espiritual: Jn. 4.4  “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios” Nuestra vida espiritual se mantiene mediante la alimentación regular con la Palabra de Dios de la misma manera que el pan (alimentos comunes) nos mantiene físicamente. De esta manera descuidar este encuentro regular con la Palabra de Dios es perjudicial para la salud espiritual. Dt. 32.47Porque no es una palabra inútil para vosotros; ciertamente es vuestra vida. Por esta palabra prolongaréis vuestros días en la tierra adonde vosotros vais, cruzando el Jordán a fin de poseerla.”. Pedro la compara con la leche que toma un recién nacido 1 P. 2.2. La Biblia es necesaria para mantenernos y crecer espiritualmente, porque sólo ella tiene el poder para hacerlo.

La Biblia es necesaria para el conocimiento certero de la voluntad de Dios. Cuando hablábamos de la revelación de Dios veíamos que existe una revelación natural que nos informa acerca de la existencia de Dios. Pero esta revelación natural es limitada y no puede informarnos acerca de la voluntad de Dios. ¿Qué es lo que Dios quiere para el ser humano? Si no hubiera Palabra de Dios escrita, no podríamos tener certeza en cuanto a la voluntad de Dios por otros medios tales como la conciencia, el consejo de otros, el testimonio interno del Espíritu Santo. Todo esto puede darnos una aproximación a la voluntad de Dios más o menos confiables, pero no pueden lograr una certeza.

En cambio la propia Palabra de Dios afirma Dt. 29:29. Dios nos ha revelado sus palabras para que podamos obedecer sus leyes y por consiguiente hacer su voluntad. (Sal. 119:1; Sal. 1:1; 1 Jn. 5:3) Para tener conocimiento cierto de la voluntad de Dios, entonces, debemos buscarlo mediante el estudio de la Palabra. Por consiguiente, el conocimiento de Dios y la creación  que se obtiene de la Biblia se puede usar para interpretar correctamente la creación que nos rodea. Podemos decir que necesitamos la revelación especial para interpretar correctamente la revelación general.

La Biblia no es necesaria para saber algo acerca de Dios. Sin la Biblia podemos llegar a algún conocimiento de Dios. Podemos obtener conocimiento de la existencia de Dios y de algunos de sus atributos. Sal. 19:1 Mirar el firmamento es ver la evidencia del poder infinito, sabiduría e incluso belleza de Dios; es observar un testigo majestuoso de la gloria de Dios. A través de elementos naturales cotidianos Dios sigue mostrándose “y sin embargo, no dejó de dar testimonio de sí mismo, haciendo bien y dándoos lluvias del cielo y estaciones fructíferas, llenando vuestros corazones de sustento y de alegríaHc. 14:16-17. Las estaciones, la comida que produce la tierra y la alegría de corazón de las personas dan todas testimonio del hecho de que su Creador es un Dios de misericordia, de amor e incluso de alegría. Estas evidencias de Dios están en toda la creación que nos rodea para que las vean los que están dispuestos a verlas. (Ro. 1:19-21) la creación de Dios, el poder y su existencia es evidente pero a través de “inútiles razonamientos” se extravían y se le oscurece “su insensato corazón”.

No sólo la existencia sino también la moral de Dios Ro. 2:14-15 la conciencia de los que no creen les da testimonio de las normas morales de Dios, pero a veces esta evidencia de la ley de Dios en el corazón de los que no creen es distorsionada o se suprime. El conocimiento para dar conciencia derivado de tales fuentes nunca es perfecto, pero es suficiente para dar conciencia a las demandas morales de Dios a toda la humanidad.

En resumen, la revelación natural de Dios nos permite conocer algunas aspectos como su existencia o moral pero es sólo a la través de la revelación especial a través de su Palabra como podemos conocer la voluntad de Dios. Saber que somos pecadores y necesitamos arrepentirnos para ser perdonados por Dios. Saber que sólo Cristo puede darnos vida a través de su sacrificio. Además de decirnos como vivir vidas que den gloria a un Dios que ha dado tanto por nosotros. Esta es la necesidad de la Escritura. Es necesaria porque por nosotros mismos no podríamos llegar a saber ninguna de esas cosas.

¿PORQUÉ LA BIBLIA? I

¿PORQUÉ LA BIBLIA? I

Decimos que la Biblia es la palabra de Dios. La estudiamos en nuestras reuniones. Colgamos en nuestras paredes cuadros con versículos de ella. Hay incluso algunos que se la tatúan en la piel. La memorizamos y hablamos de ella a otros. Incluso vinculamos nuestra pertenencia al cristianismo con un libro, con la Biblia.

La veneración por parte de la iglesia de la Biblia es algo que damos por supuesto ¿por qué? ¿Cuál es el motivo que nos lleva a coger este libro y hacerlo el fundamento de nuestra vida? ¿Por qué no otro? ¿Por qué no este libro y otro?. Siguiendo este hilo podemos plantearnos las siguientes preguntas. ¿Podemos conocer a Dios? ¿Cómo podemos estar seguros de que la Biblia es la Palabra de Dios? ¿Es útil la Biblia para mi vida? ¿Es útil la Biblia para mi vida?¿Podemos fiarnos de la Biblia? ¿Cómo llegó a nosotros la Biblia? Son preguntas clave que cualquier cristiano tiene que hacerse en algún momento y tenemos que tener las respuestas clara para desarrollar una convicción que nos a ayude a apreciarlo y dedicarle todo el tiempo que su importancia merece, la importancia de saber que estamos antes la misma Palabra de Dios.

¿PODEMOS CONOCER A DIOS?

             Conocer a Dios, su voluntad, sus deseos, tenerlo de nuestro lado es una de las ambiciones más poderosas del ser humano. Cuando estudiamos cualquier cultura unos de los aspectos esenciales es su religión. Ya sean los Egipcios, Griegos, Romanos, Mayas o indígenas americanos todos afirman conocer a Dios y saber que él espera de ellos. Todas estas personas de distintos lugares o distintas épocas reconocen que existe una realidad más allá de este mundo físico que conocemos y afirman que es posible conocer esta realidad. Para ello usan multitud de medios para conectarse con ese mundo, ritos, tradiciones, palabras reveladas, en el pasado sacrificios, etc.

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Nosotros tenemos un libro al cual definimos como la Palabra de Dios. En otra ocasión responderemos a la pregunta de ¿por qué podemos estar seguros de que la Palabra de Dios es verdad? Pero ella nos va a revelar dos verdades que nos pueden parecer incompatibles en un principio. En primer lugar nos dirá que para el ser humano es imposible conocer a Dios. Debido a nuestra situación de pecado Ef. 4:18 tenemos la mente entenebrecida llena de oscuridad que no nos deja ver espiritualmente y por lo tanto no es posible para el ser humano natural conocer lo que es de Dios. Pero en segundo lugar a lo largo de toda la Biblia hay muchas personas que hablan con Dios o en Su nombre. Mostrando que lo conocen, o por lo menos en parte.

   ¿Cómo entendemos estas dos realidades opuestas y verdaderas? Jn. 1:8A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer” Mt. 11:25-27Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños» Estos dos textos nos enseñan estas dos verdades “Nadie vio a Dios” y “nadie conoce al Padre” este conocer no se trata de saber de la existencia sino de comprender el pensamiento, las intenciones y la voluntad de Dios. Nadie puede hacer eso sino sólo Dios mismo. Así que si para nosotros es imposible conocer a Dios la única manera que hay de saber su voluntad es lo que él nos enseñe de sí mismo. “Le ha dado a conocer” y “A quién lo quiera revelar” lo que nos demuestra que es un ejercicio de su voluntad el darse a conocer a quien Él quiera “a quien el Hijo lo quiera revelar”.

Este conocimiento de Dios tiene cuatro características:

SU FUENTE

Ya que los seres humanos no podemos conocer a Dios por nosotros mismo y que tiene que ser Dios quien nos muestre lo que podemos conocer Él se convierte en la única fuente fiable de conocimiento. Tenemos que afirmar que ese conocimiento es verdad genuina ya que es un conocimiento carente del pecado del ser humano. El ser humano, desde que ha pecado, ha distorsionado la verdad como Satanás hizo con Adán y Eva la condición de pecado nos hace torcer la verdad. Por eso todas las religiones que el ser humano puede construir son falsas ya que son conocimientos de Dios cuya fuente no es Dios. Es por eso la revelación, las palabras, que vienen de Dios se convierten en la única fuente infalible para determinar la verdad genuina.

El conocimiento genuino alcanzó su punto culmen con Cristo. Ya que él nos muestra el mismo corazón de Dios (Jn. 1.18; 14.7). Cuando Cristo se fue Él envió al E.S. para darnos revelación adicional de Cristo y del conocimiento de Dios (Jn. 16.13-15; Hc. 1.8). El Espíritu Santo nos ayuda a conocer más de Dios a través de las escrituras, iluminándonos acerca de su mensaje. La Biblia es clara acerca de la voluntad de Dios en que lo conozcamos. Toda la trinidad está comprometida con el hecho de que conozcamos aquello que es necesario que conozcamos.

SU CONTENIDO

El conocimiento completo que viene de Dios es la vez objetivo y personal. El mejor conocimiento de una persona vendrá de conocer a esa persona. Dios revela muchos datos sobre sí mismo, todos los cuales son importantes para nuestra relación con Él íntima, inteligente y provechosa. De tal manera que cuanto más conozcamos a Dios más y mejor será nuestra relación con Él y más sencillo será saber lo que quiere de nosotros.

No podemos obedecer sin conocer, necesitamos saber acerca de Dios. Por eso el expresa en la Biblia tantas veces emociones: Él ama, se enfada, escoge a personas para tareas, va delante de su pueblo, libera con mano poderosa, hace frente a sus enemigos, corrige a los que están equivocados, etc… podemos conocer mucho del carácter de Dios lo que nos ayuda a entender mucho acerca de Él y su voluntad.

             SU PROGRESO

El conocimiento de Dios y de sus obras fue revelado progresivamente a lo largo de la historia. No es el mismo conocimiento de Dios el que tenía Abraham que el que tenía el apóstol Pablo. Cuando Juan está en la isla de Patmos escribiendo Apocalipsis hace muchas referencias a profecías del A.T. que tendrán su cumplimento en los días postreros, ese es conocimiento que lo profetas que escribieron esas profecías no tenían.

Cuando en el evangelio nos encontramos con la frase “esto está escrito para que se cumpliera lo que dijo el profeta” (Mr. 4.14; Mt. 12.17; Mt. 8.17; Mt. 13:35) nosotros que lo podemos leer entendemos la promesa y además el cumplimiento, los judíos que habían vivido antes que Jesús sólo tenían la promesa. Dios no ha revelado toda su Palabra en Génesis sino que a lo largo de la historia narrada en la Biblia va a revelando su Palabra según su voluntad hasta que se cierra su revelación con la muerte de los Apóstoles.

Ya no hay más revelación porque Cristo encargó esta tarea a los Apóstoles Ef. 2.19-22edificado sobre el fundamento de los apóstoles y profetas”. Pablo está describiendo a la Iglesia como un edificio donde Cristo es la piedra angular. En la época de Jesús los cimientos de la casa descansaban sobre una piedra grande que servía de base, era la piedra angular. Jesús es la base de todo y luego fueron los Apóstoles, seleccionados por nombre por Cristo mismo, los que pusieron el fundamento, la base, los cimientos de la iglesia. No lo hicieron en su propio conocimiento sino en el de Cristo. Pero el cimiento sólo se pone una vez, una vez terminado se construye encima, esta es la parte en que nos encontramos. Ya no estamos en el momento de poner cimientos, ahora estamos en la obra de construir el edificio.

             SUS PROPRÓSITOS.

             ¿Para qué quiere Dios darnos su palabra? Pues hay varias respuestas.

  1. Llevar a las personas a poseer vida eterna (Jn. 17.2; 1 Ti. 2.4). Es el objetivo principal. Génesis 1-3 nos presentan el problema. La rebeldía de Adán y Eva y por consiguiente la de toda la humanidad el resto de la Biblia nos presenta el plan de Dios para resolver el problema con Cristo y la culminación de su regreso e instauración de su reino por toda la eternidad.
  2. Promover el crecimiento cristiano (2 Pd. 3.18) con conocimiento doctrinal (Jn. 7.17; Ro. 6.9; Ef. 1.18) y con un estilo de vida preceptivo (Fil. 1.9-10; 2 Pd. 1.5). La Palabra de Dios nos es dada para que sepamos como vivir. El ser humanos natural, aquel que no ha conocido a Dios vive de una manera totalmente ofensiva contra Dios y la Biblia nos provee la manera en que debemos comportarnos. ¿Os acordáis de Santiago? Nos decía lo que debíamos y no debíamos hacer.
  3. Advertir acerca del juicio venidero (Os. 4.6; Hb. 10.26-27). Hay un juicio para cada una de las personas del mundo en cada una de las épocas que han existido. Todos tendremos que rendir cuentas ante Dios, esto es un aviso necesario, debemos estar preparados para ese juicio. Sólo si tenemos un buen abogado podremos tener una resolución positiva.

Así que ante la respuesta de si podemos conocer a Dios la respuesta es Sí. No porque nosotros tengamos la capacidad de llegar a Él sino porque él se da a conocer no para mostrarnos todo sino para iluminarnos sobre aquello que es esencial para la existencia humana. Así que si Dios mismo se ha esforzado tanto en darnos esta Palabra será que lo que tiene decir importa y mucho

Por eso es tan importante que nos molestemos en conocer a Dios porque su conocimiento al contrario que el nuestro en verdad en su totalidad y tiene respuesta a las preguntas fundamentales del ser humano y sobre todo para el mayor de los problemas del hombre el pecado.

Esta es la razón porque la iglesia tiene una tarea que nunca acaba, predicar la Palabra.

Palabra viva.


Una de las razones por las cuales  el pueblo de Dios debemos darle más gracias a nuestro Dios es que Él se diera a conocer. Dios desde el principio, desde el huerto de Edén siempre ha estado interesado en no ocultarse, en que el ser humano, lo conociera, supiera su opinión, sus deseos lo que esperaba de Él. A lo largo de toda la historia bíblica vemos a Dios enviando a sus profetas para que enseñaran los mandatos y las advertencias de Dios, incluso envía a Su único Hijo a que nos hable de Él. Pero esto no se detiene hoy en día sino que Dios ha dado por escrito todo lo que Él quiso enseñarnos acerca de Él mismo. Y lo ha hecho preservándolo largo de tanto tiempo. Esto convierte a la Biblia en un libro único.

La Biblia no es otra cosa que las palabras de Dios. Y ella misma usa varios adjetivos para describirse a sí misma, alguno de los cuales vamos a ver en esta noche, pero quizá el más extraordinario de ellos es que la Biblia se describe a sí misma como un libro vivo. Como algo que tiene vida y que da vida. Un adjetivo que sólo está reservado para los seres vivos, pero que Dios usa para describir sus palabras. En el día de hoy vamos a meditar acerca de porque la Biblia, las Palabras de Dios son vida en medio de su pueblo.

Is. 55:9-12. Isaías se pasa muchos capítulos hablando acerca de castigos para los pueblos vecinos de Judá e incluso para la propia Judá y Jerusalén con palabras muy fuertes recriminándoles que se han alejado de sus palabras, de sus mandamientos y que sus rituales están vacíos.

En mitad de esta recriminación de abandono de sus palabras llega las promesas de la restauración para el pueblo de Dios que llegan por medio de la obediencia a la Palabra de su Dios el cual va a describir como son estas Palabras para ello usa una ilustración. La Biblia es un libro muy rico en ilustraciones que nos sirvan para asimilar conceptos, Jesús lo usa constantemente en su ministerio y aquí Dios lo usa para explicar sus Palabras.

Pero para ello empieza describiendo lo que genera estas palabras, los pensamientos y las intenciones. Los cuales los describe como más altos, y no un poco más altos sino que los compara con la separación que hay entre el cielo y la tierra. Las palabras de Dios salen de sus pensamientos que son más altos que los nuestros, así como altos son los cielos comparados con la tierra. Muchas personas a lo largo de la historia han intentado atacar a Dios por sus palabras o por sus hechos no cuajaban en la lógica humana, por ejemplo el escritor José Saramago que mirando las acciones de Dios como por ejemplo mandar a Abraham sacrificar a su hijo Isaac le hacía suponer que Dios no existía o si existía debía ser un ser cruel por pedirle a un padre que mate a su único hijo. Y es cierto que hay cosas que Dios hace o dice que nunca podemos entender, que son palabras que se escapan ante toda lógica humana, pero la razón de que se nos escapen no es que sean erróneas, es que nacen de unos pensamientos, de una conciencia que se nos escapa, porque están a una altura superior que la nuestra, nace de unos pensamientos basados en unas sabiduría, ciencia e inteligencia superiores, por eso cuando leemos ciertas palabras que salen de la boca de Dios no le encontramos lógica, de la misma forma que un niño pequeño no le encuentra lógica a ciertas cosas que sus padres le cuentan, pero debemos creérnoslas porque vienen de una mente superiores.

Estos elevados pensamientos se traducen en palabras ejemplificadas aquí en agua que cae del cielo haciendo fértil toda la tierra que riegan. La verdad es que la Biblia usa las ilustraciones en muchas ocasiones y una de las que usa es comparar la vida de los seres humano con la tierra. Lo hace por ejemplo en la parábola del sembrador donde cada tipo de terreno es una persona. Aquí lo vuelve a hacer de forma implícita. La Palabra de Dios es lluvia que cae sobre la tierra, la vida de los seres humanos, llevando vida en ella, haciendo germinar y produciendo fruto. Esta es la vida de la Biblia, la Biblia son las Palabra de Dios, los mandatos y la guía que Dios envía para nuestra vida y que aplicadas sobre nuestra vida producen estos frutos de vida. La Palabra de Dios es vida porque lleva vida allí donde cae. Y no lleva cualquier clase de vida sino que lleva vida que viene de Dios, o sea, vida eterna. Las Palabras de Dios producen vida eterna en la vida de las personas que las aceptan.

En Prv. 22:6 nos dice que debemos instruir a los niños en el camino de Dios para que de mayores no se aparten de él. Cada vez que abrimos la Biblia y compartimos sus verdades, sus mandamientos, sus correcciones estamos regando la Palabra de Dios en la vida de una persona, en Proverbios se refiere a la vida de un niño, pero también puede ser en la nuestra. Cada vez que abrimos la Biblia para nuestro estudio personal, para nuestro alimento diario estamos regando nuestra vida con estas palabras de vida. De la misma forma, siguiendo la misma ilustración si dejamos de leer la Biblia, si dejamos de ir cada día a ella nos secamos, poco a poco, nos volvemos áridos.

La ilustración del agua también nos habla de necesidad. Los seres vivos  necesitamos agua para vivir, no podemos aguantar más de unos días sin ella. De la misma forma necesitamos algo que nos guíe, necesitamos llenar nuestra vida de ideas y de filosofías de vida. Por eso existen tantas religiones y tanta filosofía relacionada con lo espiritual. Por eso hoy en día existen tantas personas que buscas significado de su vida en alguien que le adivine el futuro, porque a pesar de que se rechaza la idea de Dios existe esa sed dentro del ser humano que le lleva a buscar de una manera u otra saciarla.  Ante esta necesidad las palabras de Dios emergen como agua, pero no cualquier tipo de agua, agua pura y natural. La única que puede llevar vida, pues el agua adulterada o contaminada no va a producir fruto sino matar la planta.

Así que Dios, en Isaías, considera sus palabras como provenientes de una sabiduría superior a la nuestra, una sabiduría que nosotros nunca podremos alcanzar. Estos pensamientos se traducen en palabras que Dios permite que desciendan a su pueblo para que produzca vida en sus vidas. Esta son las Palabras de Dios, esta es la Biblia un libro que nace de los pensamientos de Dios de la sabiduría de Dios y que nos llega a nosotros para que la usemos en nuestra vida para producir vida.

Pero esto suena muy teórico, es una ilustración muy bonita y verdadera que nos deja claro como considera Dios a sus palabras, a sus mandamientos y ordenanzas, pero como se traduce esto de una forma práctica en nuestro día a día. ¿Cómo veo de una forma práctica que la Palabra de Dios es vida en mi camino?

Vamos a verlo a través de dos adjetivos que los dos autores del N.T. usan para describir la Biblia, vamos a ver como esta vida se aplica a nuestro día a día.

Hb. 4:12. El autor de hebreos nos dice que la Biblia es viva y eficaz como una espada de dos filos que entra hasta partir el alma y el Espíritu. Aquí se vuelve a usar las ilustraciones para mostrarnos que La Palabra de Dios es como una espada muy cortante que profundiza, que va hasta el fondo del alma y del Espíritu. La Bibla no es un libro que se queda en la superficie de la problemática humana sino que va a la esencia misma de su espiritualidad. Da igual en que época humana se viva si en el s. I o en s. XXIII la Biblia trata el tema fundamental del ser humano, su salvación, el pecado de lo aleja de Dios y el sacrificio de Cristo. Eso es lo que quiere decir que penetra hasta partir el alma y el espíritu. La Biblia es el libro más importante porque trata el tema más importante. De la misma forma que una espada de dos filos, muy cortante, es eficaz para llegar al fondo de la anatomía de un ser humano, la Biblia llega al fondo de la vida de los seres humanos. Da igual la edad, da igual la época. Por eso es eficaz porque es provechosa para todo el que en ella busca guía, da igual la edad, da igual la época de nuestra vida en la que nos encontremos la Palabra de Dios es eficaz para cualquier problema que tengamos. Podemos ser niños que estamos buscando leer historias de chicos que vencieron a gigantes, podemos ser adolescentes que dudamos de que lo que nos enseñaron en nuestra niñez sea cierto, podemos ser un matrimonio joven que queremos construir un hogar juntos, podemos ser un matrimonio con hijos adolescentes que nos ponen a prueba, podemos ser personas mayores que nos enfrentamos a nuestros últimos años de vida, da igual la época, da igual la circunstancia las Palabras de Dios son Palabras que tienen respuestas eficaces para nosotros. La Palabra de Dios muestra que es viva siendo eficaz en nuestra vida.

Hemos visto que la Palabra de Dios es vivía y que de una forma práctica esta vida se muestra en que es eficaz pero hay otro adjetivo que también describe a la Palabra de Dios está en otro texto muy conocido 2 Ti. 3:16 donde se describe a la Biblia como útil, lo cual es probablemente uno de los adjetivos más bonitos que podemos darle a algo. Cuando decimos que algo es útil decimos que es algo que nos es valioso porque nos sirve  y hace su función con excelencia. Esto convierte a las Palabras de Dios en una herramienta con la cual trabajar en nuestras vidas.

La Palabra de Dios es útil en nuestra vida porque nos prepara, nos hace mejores para algo. En este caso Pablo dice que la Palabra de Dios, cuando la aplicamos en nuestra vida, tiene el objetivo de hacernos perfectos, de hacernos semejantes a Cristo, con el objetivo de estar preparados para toda buena obra.

Pero este texto implica un esfuerzo por nuestra parte porque si tenemos la herramienta pero no la usamos no sirve absolutamente de nada. La Biblia, la Palabra de Dios, es útil en cuanto la dejamos que nos corrija, que nos enseñe, que nos instruya, pero  esto no es un camino fácil. Porque no nos gusta ser corregidos, no nos gusta que señales nuestros defectos, no nos gusta que nos obliguen a cambiar, pero es necesario para que la Palabra de Dios sea útil en nuestra vida.

La Biblia no es un libro mágico que leyéndolo ese poder nos llena y ya estamos preparados, sino que obedecerla seguirla lleva esfuerzo, no es fácil. 1 Pd. 2:1-3 Hay mucho que desechar, muchas cosas que nos gustan, a las cuales nos aferramos que son incompatibles con seguir la Palabra de Dios. Un hijo de Dios debe dejar de lado esas cosas y desear las palabras de Dios con la misma intensidad que un bebe desea la leche de su madre.

Al principio cuesta, porque no nos gusta, nos hace daño pero cuando nos damos cuenta de que la Palabra de Dios obra el cambio en nuestra vida, cuando vemos que nos hace más parecidos a Cristo llegamos a desearla como un niño pequeño desea leche de su madre, porque nos damos cuenta de que producen el mismo resultado, crecimiento.

Los discípulos de Jesús sabía eso y lo demuestran en Jn. 6:68. Ante el abandono de muchos de sus discípulos, en el versículos 60, además por ser las palabras de Jesús duras, Jesús se vuelve a los 12 y les pregunta si ellos también le van a abandonar. Las palabras de Jesús eran igual de duras para los que le abandonaron que para los 12, pero ante esta pregunta Simón responde que no tienen a donde ir, porque las Palabras de Jesús son las únicas que tiene vida. Este contacto que los 12 tuvieron con Jesús hace que no sólo le escuchen o que acepten sus palabras sino que las desean, no desean escuchar otras palabras, llevándolo a la ilustración de Isaías no querían otras aguas en su vida que no hubieran descendido de Dios, a pesar de que las palabras de Jesús en varias ocasiones les fueran duras a sus discípulos

Estas palabras  de Dios son vida para su pueblo son vida de forma útil y eficaz. Por eso debemos desearlas como los propios discípulos las deseaban porque permanecer en las palabras de Dios es permanecer en Cristo, permanecer en la viña del Señor Jn. 15:10 Aquí viene el propio ejemplo de Cristo, Cristo obedece las palabras de Dios, de su padre, a pesar de que estas palabras fueran duras “pase de mi esta copa, pero no se haga mu voluntad sino la tuya”. Sólo cuando permanecemos en las palabras de Dios, sólo cuando a pesar de no entenderlas nos aferramos a ellas, a pesar de no ser lo que todo el mundo hace las obedecemos, sólo así permanecemos en Cristo.

Así que hermanos usemos las palabras de Dios, las cuales son agua viva en nuestra vida. Porque dan vida eterna, dan frutos de vida en nuestro día a día. Dejémonos corregir por ellas, dejémonos guiar.

Como dice St. 1:22 seamos hacedores de la palabra y no sólo oidores. Porque acumular textos de la Biblia en la cabeza y luego no ponerlos en práctica no sirva de nada.

Seamos hacedores de la Palabra que es viva, útil y eficaz.

 

Más que conocer.


Lectura: Stg. 1:19-27

 

La base de la vida cristiana es seguir a Cristo, predicar su mensaje, darle importancia a lo que él le daba importancia y para ello hay que conocer la palabra de Dios. A lo largo de toda la Biblia, vemos el énfasis tremendo que Dios le da a que Su pueblo conozca sus mandamientos. Somos el pueblo de Dios y la única forma de conocer en profundidad a este Dios es conociendo su palabra, sus mandamiento, sus ejemplo, sus promesas, sus maldiciones. Debemos ser el pueblo de la palabra.

Santiago 1:19-27 es un texto que nos habla de la importancia de por un lado conocer la palabra de Dios y por otro ponerla en práctica. Estas dos realidades son inseparables, no se puede poner en práctica algo que se desconoce y por otro lado es hipócrita conocer la Palabra, o sea, lo que debemos hacer y no hacerlo.

Este texto se divide en tres párrafos donde vamos a ver partes del mismo discurso, primero la importancia de escuchar la palabra, por escuchar también tenemos que entender aprender la Palabra, antes de hablar o actuar. Un segundo párrafo donde el autor nos habla acerca de que este conocimiento de la palabra no debe quedar en un mero conocimiento intelectual sino que se debe poner en práctica para que la bendición sea completa y un último párrafo donde se relata una advertencia contra las personas quien no pongan en práctica lo que han escuchado o aprendido.

El V.19 empieza remarcando fuertemente la necesidad de que estemos listos para escuchar la Palabra, y esto nos debe hacer reflexionar en primer lugar sobre nuestra vida devocional, sobre el tiempo que diariamente un hijo de Dios debe apartar para escuchar a Su padre. De la misma forma que si yo quiero mantener una buena relación con un amigo, con un hermano de la iglesia, con mi abuelo, necesito invertir tiempo en hablar, conocer, aprender de él, un hijo de Dios necesita tiempo a solas con su Padre abriendo su Palabra y orando. Ya es difícil guiarse por los caminos de Dios para una persona fiel, con toda clase de tentaciones y dificultades que ocurren, como tenemos casos en la Biblia, cuanto más difícil es para una cristiano vivir una vida santa sin tener una guía continua por parte de Dios.

Esta vida de comunión diaria con Dios es algo que se debe enseñar en la Iglesia, pero es algo que fundamentalmente se debe enseñar en casa, es tarea primordial de los padres enseñar a sus hijos a leer la Biblia habitualmente “Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.Pr. 22:6. Pero no solo los niños, los adultos también debemos esforzarnos porque a pesar de tener vidas ocupadas, por cosas que está bien que nos ocupen, como trabajo, hijos o familia, debemos ser constantes en esta vida de comunión diaria con Dios.

En segundo lugar este “listos para escuchar” nos debe hacer reflexionar sobre como venimos a las reuniones de la iglesia, ¿Venimos a ellas porque  es lo que hemos hecho siempre? ¿Quizás venimos a ella porque ya somos pocos y si faltamos 2 casi no queda nadie? ¿Quizás hemos entrado aquí pero nuestra mente aún sigue viajando por otros problemas, que consideramos más importante en nuestra vida? Cuando venimos a las reuniones debemos venir con el corazón y la mente dispuestas a escuchar la Palabra de Dios. Cada ocasión es importante, no porque el que lo haya preparado haya gastado algunas horas, o por su habilidad a hacerlo. Sino porque es Dios el que pone las palabras cuando uno de sus hijos abre Su Palabra.

v.21 Así que vemos la importancia de escuchar (aprender) las palabras de Dios. Además el énfasis es estar listo para escucharlas y lentos para hablar y enojarse. Y eso podría ser perfectamente un proverbio como Prv. 18:2Al necio no le complace el discernimiento; tan sólo hace alarde de su propia opinión” Aquí vemos como el necio no escucha las palabras de discernimiento sino que prefiere hablar de su propia opinión Pr. 16:20El que atiende la palabra prospera. ¡Dichoso el que confía en el Señor!” Mientras que quien se guía por las palabras de Dios prospera, nos dice proverbios. Y este versículo es algo que la iglesia del siglo I debía conocer, pero también es algo que la iglesia del siglo XXI necesita saber, cuantas veces hablamos antes de escuchar (aprender) cuantas veces nos apresuramos a hablar a criticarnos los unos a lo otros a enfadarnos, antes de dedicarnos a escuchar a la Palabra y aquí Santiago enfatiza que para poder recibir la Palabra, debemos despojarnos de toda ese pecado que nos rodea. Muchas veces en nuestra vida podemos tener algo que distorsione nuestra mirada, de la misma forma que el alcohol distorsiona la mirada de quien posee la ira, el enojo, la envidia, las peleas con otros hermanos pueden llevarnos a una mala interpretación de la palabra de Dios. Si cada vez que leo la palabra de Dios lo hago pensado en que bien le vendría a tal hermano escuchar esto, o cuando el que predica ha echo el estudio pensado en desde el púlpito atizar a tal hermano o tal otro, o tal ideología, sea esta buena o mala, esto nos distorsiona la mente. Debemos despojar de este pecado para escuchar la Palabra en primer lugar y que sea ella la que nos habla a nosotros en primer lugar y luego a los demás.

v. 22-25 Pero por muy importante que sea escuchar nuestra labor no puede quedar solo ahí sino aparte de escuchar hay que poner en práctica la Palabra. Las personas que sólo escucha la palabra y no la ponen en práctica se engañan a sí mismos, porque acallan la conciencia pensando que solo oír la palabra es suficiente para sus vidas, y eso no es cierto. El mero conocimiento teórico de la Palabra de Dios, sin llevarlo a la práctica no es nada. No practicar la palabra de Dios es por un lado desobediencia, porque si Dios te ha dado la capacidad de entenderlo implica que tienes que obedecerlo, por otro lado implica falta de bendición, porque Dios también nos bendice cuando nos ponemos en marcha para hacer algo.

Aquí usa el ejemplo del espejo, es un buen ejemplo, porque la Palabra nos muestra la miseria humana, la nuestra, pero también la cura, e irse y olvidarse de la imagen implica que creemos no necesaria la cura.

v. 26-27 Este texto de Santiago acaba con unas palabras bastante duras hacia las personas que se creen religiosas, aquí la palabra religiosa no tiene idea negativa, sino más bien quiere decir las personas que se declaran practicantes de la religión cristiana. Si alguien se cree religioso (digamos cristiano) pero no practica la palabra significa que se engaña así mismo porque realmente su religión no sirve para nada. Es inútil. Existe una religión verdadera, aquí descrita como pura y sin mancha, delante de Dios. Es importante esta frase final porque nos hace énfasis en que quién valora que esta religión es pura y sin mancha es Dios, no nosotros ni otras personas. Esta religión pura y sin mancha implica ayudar a los huérfanos y a las viudas, o sea ayuda a los necesitados, a las personas que peor lo están pasando. La verdadera religión es aquella que se humilla a escuchar las palabras de Dios y que luego las pone en práctica bendiciendo y ayudando a los demás.

 

Palabra de Dios.


Hay pocas cosas que nos hagan recordar a personas que ya no están con nosotros como las palabras. Algunos discursos dichos en momentos oportunos han hecho vivir, a las personas que los han pronunciado, en la “inmortalidad” de la memoria colectiva. Gente como Martin Luther King, Winston Churchill, Ghandi, etc. Son mundialmente conocidos por palabras inspiradoras que han cambiado la vida de las personas que les rodeaban y que siguen cambiándolas hoy en día.

“Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS.” Ap.19:13

        Juan nos dice en varias ocasiones que Jesús es el verbo (λόγος). Este verbo no sólo nos habla de la parte central de una frase sino que nos habla de discurso, plática, mensaje y enseñanza. De los miembros de la trinidad Jesús es el único al cual nos referimos con la palabra λόγος dándonos el sentido que es la persona de Cristo la que tiene el papel de comunicarnos el carácter de Dios y de expresarnos su voluntad. También de explicarnos la forma de unión al Padre después del pecado, la salvación. Mt. 11:27 “y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.”.

“Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos.Lc. 4:14-15.

       La principal labor de Jesús como λόγος era la enseñanza, Él se pasó todo su ministerio en la tierra hablando con las personas. Jesús hacía milagros y curaba a la gente, pero todo lo acompañaba de enseñanza, de ilustraciones sobre el reino, sobre el amor de Dios, sobre la obediencia…

 “Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.  El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.Jn. 3:17-18.

       A diferencia de las palabra de gente como Gandhi, Churchill o M.L. King las palabras de Jesús marcan una antes y un después en las personas que las escuchan. Podemos escudarnos en que no creemos en Él, podemos decir que postergamos la decisión para más adelante, podemos poner la excusa que queramos, pero la realidad es que si no creemos en Jesús, en el λόγος de Dios, estamos condenados.