Instrumentos útiles.


No nos suelen gustar muchos los estereotipos, nos suelen parecer injustos o demasiado generales para una sociedad tan individualizada en la que vivimos. Huimos de ellos. Pero muchas veces los tenemos. Cuando hablamos del pueblo de Israel que salió de Egipto los estereotipos surgen rápidamente. Rebeldes, desobedientes, idólatras, podemos considerar que son justos.

Éxodo abarca una historia intensa pero en un periodo de apenas abarca un año después de la salida de Egipto, nos encontramos con este pueblo desobediente, rebelde, idólatra, que Dios quiso destruir en dos ocasiones y castigado a morir en el desierto, construyendo algo de tanta bendición como el tabernáculo, la antesala del tempo de Dios en mitad de pueblo, un lugar donde habitaba la misma Gloria de Dios (Éx. 40:34-35).

Todos sabemos las historias del pueblo de Israel en el desierto Nm. 14:22-23 cuando Dios sentencia a esa generación a morir en el desierto dice que hasta en 10 ocasiones le habían tentado. Entonces surge una pregunta ¿cómo puede ser que personas tan desobedientes y rebeldes, que miraron directamente los milagros de Dios puedan construir algo de tanta bendición?. ¿Cómo puede salir de un corazón rebelde a Dios algo que le honre? La respuesta la encontramos en el propio capítulo 39 de Éxodo en hasta 9 ocasiones. “Como Jehová lo había mandado” (v.1; v. 7; v. 21; v. 26; v. 29; v. 31; v. 32; v. 42; v. 43).

La diferencia no está en las personas, sino en la obediencia. Quizás quitando a Bezaleel y Aholiab que habían sido llamados por nombre por Dios el resto del pueblo es igual de creativo y trabajador que cuando construyeron un becerro de oro (Éx. 32), pero en aquella ocasión obedecían las palabras del enemigo de Dios y eso trae perdición, ahora obedecen las palabras de Dios y esto trae bendición. Trae bendición a la vida de las generaciones futuras, pero también a la suya (Éx. 39:43).

Este echo que es anecdótico en la vida del pueblo de Israel en el desierto, porque el resto del tiempo fueron un desastre nos ilustra acerca de una realidad en la vida de cada hijo de Dios. Nos habla acerca de nuestra función, nuestra obediencia, de nuestro rol, de lo que hacemos. Porque cuando obedecemos los mandamientos de Dios somos instrumentos en sus manos. Herramientas de Dios para llevar su bendición allí donde él nos mande.

La realidad no es que los cristianos tengamos talentos mayores que las personas que no lo son, no somos mejores que nadie. Pero cuando estamos en manos de Dios y usamos los dones que Él nos da somos como ese pueblo de Israel obedeciendo, capaces de ser de bendición allá donde estamos.

La palabra que mejor lo define es herramienta o instrumento, es la que se usa para definir al apóstol Pablo (Hc. 9:15-16) las cuales no tienen capacidad de decisión por ellas mismas sino que obedecen a una persona que tiene una idea global y absoluta de lo que está pasando (1 Co. 3:6) nos lo muestra claramente, Pablo y Apolos son personas que hacen una tarea concreta, pero es Cristo quien tiene el control de todo para hacer crecer a esa iglesia. Cuando dejamos que Dios nos use como herramientas estamos dejando que unas manos expertas guíen nuestro trabajo con el beneficio último de hacer la voluntad completa de Dios. Como un ebanista en un taller lleno de herramientas. Quizás nuestra parte sea cortar unas maderas, pero es una tarea que el maestro usará para construir un mueble que será útil.

Al fin al cabo cada uno de nosotros somos herramientas en la caja de herramientas de Dios. Pero Éxodo nos enseña que a pesar de poder ser herramientas útiles, podemos convertirnos en herramientas inútiles también. No hay cosa más inútil que una herramienta que no sirve, sólo sirve para ser tirada.

Entonces ¿Qué debo hacer en mi vida para ser una herramienta útil en las manos de Dios ¿qué coste va a tener en mi vida? ? ¿qué implica ser un instrumento útil?

Negar nuestra propia obra (Lc. 9:23): Vivimos en una sociedad que nos anima a que nos realicemos, que encontremos significado a nuestra existencia haciendo cosas que nos definan, que nos hagan estar orgullosos de nuestro paso por esta tierra. En cambio llega Jesús y nos dice que para ser seguidor suyo, para ser discípulo o instrumento suyo lo que hay que hacer es negarse. Renunciar.

Negarse es renunciar a nuestra propia obra. Ya no vamos a construir con nuestras propias herramientas nuestra vida, sino que obedecemos la voluntad de Dios Gá. 2:20 lo expresa como que a no vivo para mí sino que vive Cristo en mi y soy parte de su obra.

Ser herramientas útiles de Dios es cambiar de trabajar en una obra menor donde yo me llevo la gloria a trabajar en obra orquestada por el mayor arquitecto donde Él se lleva la gloria

 

Ser obedientes (Ex. 39:1): Cuando veíamos el ejemplo del pueblo de Israel vemos un claro ejemplo de la diferencia de resultado entre obedecer y ser rebeldes. Cuando el pueblo no obedecía los mandamientos de Dios el resultado era dolor, sufrimiento y muerte. En cambio cuando esa nación pone por práctica los mandamientos de Dios estos se convierten en una fuente de bendición en su vida.

Sal. 128:1 Es un canto de David sobre las bienaventuranzas del que teme a Dios y empieza reconociendo a la persona que anda en los caminos de Dios como bienaventurada. Ser bienaventurado es el estado en que viven las personas pertenecientes al reino de Dios en Mt. 5 cuando Jesús está hablando el sermón del monte declara que todas las personas pertenecientes al reino de Dios son bienaventuradas.

Si queremos ser herramientas útiles en las manos de un Dios que quiere usarnos debemos ser obedientes a sus ordenes, aunque nos las entendamos en ese momento porque nosotros no hemos visto los planos. Quizás no entendamos porque nos toca hacer esta parte del trabajo. Igual no entendemos porque en nuestra vida no llegamos a ver los frutos terminados de nuestro trabajo. Pero si confiamos en las palabras de Dios confiaremos en que hay un plan trazado donde yo soy una herramienta útil que hago parte que se me ha asignado.

 

Buscar la dirección de Dios (2 Cr. 1:7-13): Salomón llega al poder y hereda un país convulso. Aunque su padre se nos es descrito como (Hc. 13:22) un hombre con un corazón conforme al corazón de Dios sus errores, sobre todo con Betsabé, acarrean una final de su reinado marcado por las rebeliones de sus hijos, Absalón y Adonías. En mitad de todo esto Salomón llega al trono y Dios se le aparece y le ofrece un regalo que a ningún rey se le es ofrecido antes “Pídeme lo que quieras que yo te lo daré” (v. 7) el deseo de cualquier persona en mitad de un peligro. Pero la respuesta de Salomón deja entrever cual era su corazón “Dame ahora sabiduría y ciencia, para presentarme delante de este pueblo; porque ¿quién podrá gobernar a este tu pueblo tan grande?” (v. 10) escuchando esta respuesta podemos pensar que sabiduría no le faltaba a Salomón, pero realmente Salomón no está pidiendo ser inteligente, no está pidiendo saber más que el resto. Esta pidiendo el poder de Dios para dirigir a su pueblo de la manera correcta. Realmente viéndolo desde la perspectiva que llevamos toda esta noche Salomón es una herramienta que le está pidiendo a su Maestro, a su dueño que lo guíe para hacer bien su trabajo.

La única manera que el pueblo de Dios puede hacer las cosas correctas es hacerlas a la manera de Dios, no hay otra. Cuando el padre de Salomón decidió hacer las cosas a su manera y en vez de ir a la guerra (2 S. 11) se quedó en casa acabó teniendo que cubrir un embarazo y matando a Urías. Puede parecer exagerado, pero la verdad es que la dirección de Dios es la única que nos puede ayudar a hacer una tarea útil.

Imaginaos que necesitamos cortar los tablones para una estantería y cada uno lo cortamos en una dirección distinta, no sirve para nada, la única manera que sirve es a la manera que el diseñador ha marcado.

 

El amor como marca de trabajo del pueblo de Dios (Jn. 13:34): En el N.T. encontramos en muchas ocasiones esta referencia de los unos a los otros y una de las primeras es este amaos que Jesús les deja a los 12.

El amor es el sistema de trabajo de Dios para su pueblo. Todo queda marcado con ese amor que Jesús tubo. “Como yo os he amado” es una referencia a todo lo que Jesús hizo. Jesús está diciendo, cuando me quedaba enseñando a las multitudes lo hacía por amor, cuando reprendía a los fariseos lo hacía por amor a ellos, para que cambiaran. Cuando alimentaba a los hambrientos, o curaba a los enfermos lo hacía por amor a esas personas necesitadas.

Cuando limpiaba los pies de los 12 sabiendo que uno de ellos lo iba a traicionar y sabiendo que los otros 11 huirían cuando más lo necesitaría eso lo hacía con amor.

De la misma forma para se herramientas útiles en las manos de Dios debemos ser herramientas de amor, donde todas nuestras tareas las hagamos con ese amor que Cristo tenía, porque esa será la marca que nos distinga. De la misma forma que cuando vemos un cuadro, aunque no lo conozcamos podemos intuir de quién es por la forma de la pintura o al ver un mueble intuimos que es de Ikea, de la misma forma el amor es la marca del pueblo de Dios.

 

Éxodo 39 abre ante nosotros un ejemplo a seguir. El ejemplo de la obediencia. Satanás intentará en muchas ocasiones hacernos sentir inútiles pero la Biblia nos enseña que si nos dejamos guiar por las manos del Maestro seremos instrumentos útiles en su obra. No seres instrumentos útiles para mis planes, para lo que yo quiero, quizás no sea instrumento útil para lograr el puesto en la vida que quiero, o lograr que iglesia que yo deseo pero sí seremos útiles en es plan que el ebanista supremo tiene. Sólo en ese momento seremos de bendición para los que nos rodean y para nosotros.

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Saludaos los unos a los otros.


Puede que sólo lo consideremos un gesto, algo que todos los seres humanos hacemos a veces de manera instintiva. Quizás pensemos que para Dios eso no debe tener muchas importancia. Pero a pesar de ser algo tan cotidiano es un tema que afecta directamente a la relación entre los hermanos y en el siglo primero, que es cuando Pablo escribe esta ordenanza y aunque esto ocurrió hace casi 2000 años es algo que afecta directamente a la iglesia de hoy, porque la Biblia trata temas fundamentales del ser humano.

Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”  Hb. 4:12.

Entre otras muchas cosas este texto describe a la Biblia como “espada de dos filos; que penetra hasta partir el alma y es espíritu” esto significa que la Biblia no trata temas superficiales, sino temas esenciales del ser humano, temas que tocan su propia alma, temas profundos ante los cuales debemos posicionarnos. Y la Biblia siempre recalca la necesidad de ponernos en acción con los mandamientos “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.” Stg. 1:22.  Si escuchamos estas palabras, estos unos a los otros y decimos que buenos son, son importantes y están muy bien que los estudiemos pero luego no nos amamos los unos a los otros, no nos perdonamos los unos a los otros, no nos exhortamos los unos a los otros, no vale para nada, como dice la Biblia nos engañamos a nosotros mismos y por muy poca cosa que pensemos que es el tema de hoy, por muy “bueno eso tampoco es tan importante” debemos pensar que es un mandato de Dios para nosotros, su pueblo.

Pablo sorprende aquí con un saludaos los unos a los otros (

Saludaos los unos a los otros

Ro. 16:1-16) el cual era un tema muy importante en la iglesia del siglo primero, tuvieron muchos problemas con este tema y Pablo ve la necesidad de recalcarles este mandamiento. Pablo no les da opción, no está diciendo podéis saludaros, o mejor  saludaros que no. Está diciendo saludaos, es una obligación.

Hoy en día el gesto de saludarse sigue siendo importante, muchas veces nos enfadamos si alguien que nos conoce no nos saluda, lo consideramos un agravio. En la época que se escribió la carta de los romanos saludarse era un acto social muy importante, porque incluía un reconocimiento de la otra persona, si yo saludo a una persona significa que la considero como de mi propia familia, no existía el saludo para quedar bien, sólo se saludaba a los que se consideraba queridos.

Este saludo se hacía efectivo con un beso en al frente, la mejilla o la barba. Esta es una práctica que venía del A.T. donde los judíos se saludaban así entre ellos, era un saludo entre los pertenecientes al pueblo de Dios. En el N.T. lo judíos seguían usando esta práctica ahora con el nuevo pueblo de Dios. Esto era muy significativo para los creyentes nuevos porque se sentían aceptados por los judíos. Los judíos no eran muy amigos de los gentiles por eso solían excluirlos, por eso Pablo les recalca que saluden a sus hermanos, literalmente que los acepten como iguales. Además muchos cristianos eran repudiados por sus propias familias por lo cual el gesto de besarles era proporcionarle una familia.

Por lo cual cuando vamos al texto y vemos que Pablo dice que debemos saludarnos, nos damos cuenta de que no sólo se refiere a un saludo que hoy en día hacemos, donde saludamos a todo el que más o menos conocemos. Sino que se refiere a que nos tratemos como lo que somos, miembros de una familia. Nadie saluda a un extraño igual que saludamos a nuestros hermanos o a nuestros padres, porque el cariño y la relación que nos tenemos hacen que el saludo sea especial. Pablo de la misma forma dice que los cristianos debemos saludarnos de una manera especial porque pertenecemos a una familia especial. Para dejar constancia de ello da una lista de saludos, todos ellos orientados a personas de la familia de Dios. Todos ellos orientados a personas que se están esforzando en las cosas de Dios.

Por eso en el día de hoy me gustaría que nos cargásemos de razones para saludarnos, no para saludarnos como saludamos a nuestros compañeros de clase o a alguien que vemos en la calle, sino razones para saludar a los miembros de nuestra propia familia.

                Debemos saludarnos los unos a los otros, porque todos somos hijos de Dios (Ef. 1:3-6):  Todos los cristianos, por cristiano me refiero a aquellos que creen en Cristo, no en los que se apuntan en una iglesia son personas escogidas por Dios para ser sus hijos. La Biblia nos dice que nosotros amamos a Dios, porque Él nos amó primero (1 Jn. 4:10). La Biblia además pone un matiz acerca de esta elección, fue antes de la fundación del mundo, o sea, que antes de que nosotros naciéramos o nacieran nuestros padres, abuelos, etc… Dios ya nos había escogido para pertenecer a su pueblo. Esto es algo que es difícil de comprender para nosotros, es algo que debemos creer por fe, porque que Dios nos escogiera no está reñido con nuestra propia voluntad de seguir a Dios.

Pero entonces si todos los cristianos  somos hijos de Dios escogidos por él mismo debo saludar a mi hermano y tratarlo como un miembro de la familia de Dios porque Dios lo ha puesto aquí por la misma misericordia que a mi. Mi hermano no es una persona menos importante, ni de menos categoría, Dios la escogió igual que a mí, por los mismos méritos, ninguno. No hay nadie que esté en la Iglesia, da igual que cargo ocupe, da igual los ministerios que lleve que haya hecho más mérito que cualquiera de nosotros para estar en ella. Por eso debemos saludarnos, porque somos iguales, somos hijos de un mismo Padre, somos hermanos.

Muchas veces tratamos a nuestros hermanos de la iglesia, o decimos cosas de ellos que nunca nos atreveríamos a decir de un miembro de nuestra familia, cuando realmente las personas que van a la iglesia, y no me refiero a sólo a nuestra iglesia local son nuestra familia y debemos tratarlas como tal.

Debemos saludarnos porque somos miembros de una misma familia y saludarnos, preguntarnos qué tal estamos nos ayuda en esta sensación de familia. ¿Cómo sería una familia donde los miembros se saludan sin tocarse? ¿Cómo sería una familia si sólo levantasen la cabeza al verse?

Debemos saludarnos los unos a los otros porque es mandamiento de Dios amarnos (Mt. 22:35-40):   Todos estos “unos a los otros” acababan dependiendo del primero de todos, amaos los unos a los otros. La iglesia de Cristo tiene una marca que la distingue de otras organizaciones y esta es el amor. Debemos amarnos los unos a los otros, esto implica que debemos tratarnos con amor, esto implica saludar a nuestros hermanos como nos gusta que nos saluden. Podemos pensar que saludar es un gesto que no tiene nada que ver con el amor, pero como cambia la circunstancia cuando un grupo de personas llega y se sienta, o si llega y se saludan.

Esto se nota mucho el primer día de clase de la universidad, los que ya estéis en ella. Llega un grupo de unos 100 chavales que no se conocen entre sí, con lo cual el saludo es frió el ambiente no es de cordialidad. Pero cuando va pasando el tiempo y la gente va haciendo amistad el ambiente cambia. Pues lo mismo en la Iglesia, si yo muestro amor hacia mis hermanos y cuando los veo los saludo, el ambiente cambia. Por eso en la iglesia se suelen poner personas en la entrada a recibir a las personas, para transmitir este amor a través del saludo.

Cuando a Jesús le preguntaron cuál eran los principales mandamientos, el respondió dos mandamientos de amor, el primero es amar a Dios con todas nuestras fuerzas, la segunda proviene de la primera, amarás a tu prójimo, cuando le preguntaron quién era su prójimo, ¿Qué respondió? A un Samaritano, con aquella parábola, alguien ajeno al pueblo de Israel, con lo cual alguien fuera del pueblo de Dios en aquel entonces. Pues si debemos amar así a los de fuera, ¿Cómo no debemos amar a nuestros hermanos? Debemos amarnos, debemos mostrarnos cariño porque es un mandamiento de Dios.

Debemos saludarnos porque el amor en la iglesia debe ser práctico (1 Jn. 3:13-20):   Estas son palabras muy duras, Juan está asociando pensamientos (v. 14) “El que no ama a su hermanos permanece en la muerte”,  aquí es el que no ama, pero sigue (v. 15) “El que aborrece a su hermano es homicida”, pasamos a otro nivel, subimos un escalón, el que odia a su hermano es un asesino, una persona culpable y que debe morir eternamente. Ahora explicar porque es esto (v. 16)”Él puso su vida por nosotros. Así que debemos poner nuestra vida por los hermanos” y ahora después de subir estos escalones Juan llega a la idea que quiere enseña y quedemos aprender (v. 17). El cristiano que habla del amor de Dios, diciendo que es bueno pero tiene bienes y no ayuda a un hermano realmente necesitado no puede decir que tiene el amor de Dios, es decir es igual que la persona que no ama a sus hermanos o que directamente los odia. Así que después de llegar a este punto Juan les / nos recomienda “no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y de verdad”. Podemos llenarnos la boca diciendo que amamos mucho a nuestros hermanos pero si esto no se ve de una forma práctica cuando se necesita, no sirve para nada, somos iguales que una persona que no ama o que directamente odia. Si un miembro de la iglesia pasa por un mal momento en su vida, por un momento de sufrimiento, por la razón que sea y la iglesia no muestra amor con esa persona se puede decir que esa iglesia no ama a Dios, porque podrá cantar unas canciones muy bonitas acerca del amor de Dios pero será como el cristiano del versículo 17.

El amor de Dios se debe demostrar, no para que otros digan de mí, “pero mira que bien ama Laura a sus hermano, pero mira que bien ama Alex al resto de la iglesia” no, sino que se debe mostrar porque Jesús lo mostró, con su vida, dando su vida. Nadie estuvo allí para darle unas palmaditas en la espalda y decir que bien lo haces, no mostró su amor en mitad de los insultos, pero lo hizo no solo de boca sino de manera práctica. Cuando Jesús estaba a punto de morir (Lc. 23:34) dijo “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen” Jesús amó de palabra con palabras que sanaban el alma de la gente, pero también amó de hecho.

Saludarnos puede parecernos algo trivial pero demuestra de una manera práctica nuestro amor por nuestros hermanos.

Debemos saludarnos porque nos necesitamos (Rom. 12:4-8):   Este es un texto puro de iglesia que nos define como somos. Usa una imagen muy representativa que es la de un cuerpo. Todos nosotros somos partes de un cuerpo. No hay nada en un cuerpo humano que sobre, todo tiene una función, aunque sea ser apéndice y final del intestino grueso. Pero la verdad es que Dios hizo la iglesia de esta forma. Necesitamos a todas las personas que pertenecen a la iglesia. Debemos saludarnos porque nos necesitamos. Una mano puede parecer una parte muy importante del cuerpo, pero si no hubiera un estómago que digiriese la comida nunca tendría alimento, sino hubiese un sistema circulatorio que le llevase oxígeno se moriría. Si no hubiera piernas que la llevasen de un lado para otro sería como la mano de la familia Adams que va de un lado para otro sin poder hacer otra cosa.

Esta utilidad, esta necesidad no la tenemos por las habilidades de nuestros hermanos, ni por las nuestras, sino que son poder de Dios.  Dios nos da a cada uno dones  y estos dones son para beneficio de todos, cuando yo vengo a la iglesia y ejerzo el don que Dios me da soy de beneficio a las personas que me rodean, soy como ese sistema circulatorio llevando oxígeno y alimento a la mano. De la misma forma yo me beneficio de que otras personas estén ejerciendo sus dones.

No podemos pensar que no necesitamos a alguien en la iglesia, porque como hemos visto, todas las personas que vienen a la iglesia tienen algo que me beneficia, puede parecer egoísta, pero es verdad. Las personas que están en la iglesia están porque Dios las escogió para estar allí.

Por eso debe saludar a mis hermanos porque cuando estoy con ellos y ejercemos nuestros dones yo salgo beneficiado y ellos salen beneficiados conmigo y juntos somos un cuerpo cuya cabeza es Cristo, como dice la Biblia.

                Debemos saludarnos porque cuando demostramos amor reflejamos a Cristo (Jn. 13:35):   Para finalizar la última razón porque debemos saludarnos es que cuando demostramos este amor, de esta manera práctica la Biblia dice que demostramos que pertenecemos a Cristo. Todas estas ideas se pisan unas a la otras y la idea del amor mucho más, pero la realidad es que el amor es el tema fundamental de las relaciones en la iglesia y cuando mostramos ese amor, no el amor que dice la sociedad, sobre todo el día de hoy sino el amor de Cristo ese amor que le lleva a morir en una cruz por personas que lo están insultando.

Cuando usamos ese amor, para relacionarnos, para usarlo cuando tenemos problemas entre nosotros ahí reflejamos a Cristo, cuando usamos ese amor para soportar a veces comportamientos de personas que nos sacan de quicio, los cristianos distamos de ser perfectos y a veces hay gente en la iglesia que nos puede crispar, pero cuando usamos el amor de Dios para soportar a nuestros hermanos ahí reflejamos a Cristo.

Cuando usamos del amor de Dios para usar nuestros dones y bendecir a nuestros hermanos ahí reflejamos a Cristo. Cuando nuestro amor no se queda en palabras sino que también se demuestra en hechos ahí reflejamos a Cristo.

Cuando saludamos a nuestros hermanos porque también son escogidos de Dios igual que nosotros, porque sabemos que los necesitamos y que Dios usará sus dones para beneficio nuestro ahí reflejamos a cristo.

Por eso debemos seguir el mandamiento de Pablo y saludarnos los unos a los otros, porque tiene muchos beneficios, nos hace sentirnos en familia, amados y nos hacer reflejar a Cristo.

Libertad.


Una de la mayores premisas que existe en nuestra sociedad es la búsqueda de la libertad. Es casi un derecho el que cada persona debe buscar la libertad sin ataduras de ningún tipo, ni familiares, matrimoniales, morales. Esto se da en todos los campos de la realidad humana, pero sobre todo en el campo moral y ético, donde se quiere dar libertad para cosas como aborto, homosexualidad.

En ese afán por buscar la libertad mucha gente rechaza a Dios, a la religión o todo aquello que le suene a normas morales superiores, entendiendo que son perjudiciales para el individuo pues lo coartan y lo anulan como persona. Son personas que ven la existencia de Dios o la iglesia como una serie de normas y obligaciones tediosas que buscan manejar su vida e impedirles ser libres y disfrutar la vida como desean, o como la sociedad piensa que desea. Por eso deciden alejarse, no sólo físicamente sino moral y espiritualmente, en busca de libertad. Pero la realidad es todo lo contrario, porque cuanto más se aleja una persona de Dios más esclavo se vuelve, menos libre. Es una paradoja pero cuando más los seres humanos buscamos la libertad fuera de Dios más esclavos nos volvemos. En el día de hoy me gustaría que meditásemos acerca de esta libertad que Dios nos da y de como esta es la única libertad posible. Mediante cinco ideas o puntos veremos la necesidad de cuidar nuestra libertad, porque ser hijos de Dios no nos inmuniza ante los ataques del enemigo que quiere esclavizarnos.

     (Jc. 3:11-15) El ser humano nunca puede alcanzar la verdadera libertad por sí mismo. Este texto comienza diciendo en el v. 11 que reposó la tierra unos cuarenta años o sea que hubo paz, pero esta paz no fue lograda por los seres humanos sino que fue una paz que se logró por medio del siervo de Dios Otoniel.            El texto nos sigue mostrando la forma que tiene el ser humano de buscar la libertad que es huyendo de Dios, pero en esta búsqueda de la liberta ¿qué encuentra? v.14 esclavitud. El pueblo de Israel alejado de Dios acaba siendo esclavo de otros pueblos vecinos. De la misma forma en nuestra sociedad las personas que buscan la libertad alejándose de Dios lo único que encuentran es esclavitud. Como hemos dicho, cuanto más nos alejamos de Dios en busca de la libertad más esclavos nos volvemos. Puede que no seamos esclavos en la idea cultural que tenemos de los esclavos, como en la plantaciones de algodón de U.S.A durante el sigo XVIII. Pero en nuestra sociedad la esclavitud aparece en múltiples formas y colores, resentimiento, recuerdos que nos atormentan, malas relaciones, vicios, esclavos del destino. Y eso lo atormenta, y aparece la desesperación v. 15 clamaron los hijos de Israel a Jehová. Porque él es el único que pude dar libertad, ¿y que hace Dios? y les levantó un libertador, Dios les da la libertad, porque les da a une enviado que puede actuar bajo el poder de Dios para hacerlos libres, esa libertad que ellos buscaban. El ser humano no puede alcanzar la libertad él sólo por eso como no podemos nosotros solos…

Necesitamos a alguien que nos haga libres. (Jn. 8:34-38). Los seres humanos tenemos una libertad delegada, sólo alguien nos la puede dar. Aquí entramos en otra paradoja porque cuanto más siervos, o esclavos que es lo que significa la palabra doulos, nos volvemos de Dios más libres somos. Cuanto más obedecía la ley el pueblo de Israel más libre era de sus vecinos. Pero este texto nos dice que si hacemos el pecado v. 34 la libertad nos es quitada y estamos en esclavitud. Aquí entra el papel de Jesús, sólo Él puede darnos, verdadera libertad. Esta palabra, verdadera, lo cambia todo, por que podemos creer que somos libres y la verdad es que hay mucha gente ahí a fuera que cree que es libre que cree que no es esclavo de nada, como los fariseos de esta escena ellos decían Linaje de Abraham somos y jamás hemos sido esclavos de nadie, lo cual debe ser la mentira más flagrante que recoge la Biblia, porque desde Abraham, el pueblo de Israel ha sido esclavo de múltiples naciones: Egipto, Siria, Asiria, Media, Babilonia, Macedonia, Roma, pero lo peor no eran esas naciones temporales, sino la realidad espiritual de que eran esclavos del pecado. Quienes son liberados por Jesucristo de la tiranía del pecado y de la servidumbre del legalismo, son en realidad libres. Romanos 8:2 nos cuenta acerca de esta esclavitud.

(Ro. 8:2) Esta libertad ocurre cuando seguimos la ley de Dios. La libertad sólo ocurre con el cambio de naturaleza que Jesús nos da. Al existir un cambio de naturaleza exista una nueva normativa que rige nuestra vida por eso Pablo usa aquí la palabra ley. En la sociedad en que vivimos se suele asociar la idea de libertad con la idea de ausencia de normas. Parece que la verdadera libertad se halla cuando puedes liberarte de las normas que te han sido impuestas y logras vivir sin ellas, o por lo menos con las tuyas propias. Pero libertad no significa vivir sin ley sino bajo la ley perfecta de Dios. En ningún momento este versículo presenta la ausencia de Ley sino que se cambia de una que es de naturaleza mortal y pecaminosa a otra ley que es del espíritu. Y esta transformación recibe el nombre de liberación [libertado]. Por lo cual podemos decir que seguir las normas de la ley de Dios es la verdadera libertad. Y son las que pueden dar la verdadera libertad por que como dice en 7:12 la ley a la verdad es santa y el mandamiento santo, justo y bueno. A diferencia de cualquier ley o normativa que podamos encontrar a cualquier nivel, incluyendo las normas propias de cada uno, o de cada familia, las normas de Dios son perfectas, o sea no tienen fallos, son santas, o sea producen bendición cumplirlas, son justas, o sea fortalece la convivencia porque no hay abuso. El pueblo de Dios esta incitado a abandonar las normas propias y a seguir las normas de Dios, porque estas mediante su perfección y santidad le ofrecen libertad. Por eso el hijo de Dios debe constantemente volver a las normas de Dios. Porque esta libertad, una vez obtenida se puede perder.

(2 R. 18:4) Este texto nos narra una historia extraña. Nm 21:4-9 nos cuenta la conocida historia de cuando yendo por el desierto el pueblo de Dios se puso a murmurar contra Dios y contra Moisés. La Biblia nos cuenta que Dios envió serpientes ardientes que mordían al pueblo, el pueblo se arrepiente y clama a Moisés quién por orden de Dios levanta una serpiente de bronce y cuando alguien era mordido por una serpiente miraba a esta serpiente de bronce y se curaba.

En este texto tenemos todos las ideas que hemos estad viendo en la noche de hoy. Tenemos al pueblo de Dios, un pueblo que era esclavo y gracias a la intervención de Dios se convierte en un pueblo libre, pero lleno del desánimo por lo duro del desierto decide alejarse de Dios para tener libertad y sobrevivir y acaban siendo esclavos de la muerte. Entonces Dios les libera de esa muerte. Y aunque la historia de Moisés y de esa generación acabe aquí en Reyes tenemos la segunda parte donde el pueblo de Judá había convertido un objeto de libertad, algo que Dios le había dado para liberarlos de la muerte lo había convertido en un ídolo delante del cual quemaban incienso.

Los hijos de Dios podemos caer en el error de creernos inmunes al pecado. Inmunes a volver a la esclavitud. A pesar de ser libres podemos volvernos esclavos el pueblo de Israel había usado algo que era bueno y dado por Dios y lo había desviado. A pesar de ver la salvación de Dios en sus vidas y sentir la libertad de la muerte en sus propias carnes, el pueblo de Dios usa esa salvación para alejarse de Dios (Gá. 4:8-10). Pablo en un tono de evidente enfado echa en cara a los Gálatas que se estén volviendo a la esclavitud del pecado que tenían antes. Este texto nos lleva a nuestra siguiente idea.

(Gá. 5:1) Es necesario trabajar nuestra libertad. No desde el punto de vista que podamos hacer algo para ganarla o mejorarla, pero sí desde el punto de vista de evitar conductas en nuestra vida que nos esclavicen. huir del pecado, ya que es esto de los que nos han liberado. Pablo usa la expresión Estar firmes para recomendarnos que no nos movamos de nuestra posición segura en Dios, por el beneficio de vivir libre de la ley de la carne. Estar firmes requiere esfuerzo, porque implica que hay fuerzas a nuestra alrededor que nos vana a empujar a que no estemos firmes. Job tuvo que aguantar una cantidad de calamidades que harían quebrar a la mayoría de personas, pero se mantuvo firme en nunca revelarse contra Dios.

Las palabras que aquí se traducen por sujetos se traducirían mejor por “quedar bajo el peso de…” que nos trae la idea de estar atrapado, como cuando en un accidente un coche vuelca atrapando a sus ocupantes, el pecado es igual, nos trae funestas consecuencias a nuestra vida y nos atrapa en ellas. Por eso nos es necesario esforzarnos en ponernos bajo la ley de Dios, no apartándonos de ella sino meditando en ella de día y de noche Js. 1:8 porque es ella la que nos da verdadera libertad.

En conclusión hemos visto que el ser humano busca de forma impulsiva la libertad, pero es incapaz de encontrarla él sólo, tiene que buscar a alguien que se la proporciones. Y aunque piense que es fuera de Dios donde puede encontrar esa libertad realmente sólo cuando seguimos los mandamientos de Dios somos realmente libres es una paradoja pero cuando más dependientes de Dios somos, más libres somos y esta libertad es verdadera.

Así que hermanos si hemos recibo tal bendición de Dios esforcémonos por conservar esta libertad que él nos da. Busquemos su palabra como guía, busquemos sus mandamientos como algo bueno y que no son un lastre para nuestra libertad sino la expresión más verdadera de ella.

 

Cuidado pastoral.


Algo que define a las sociedades más avanzadas es el desarrollo de su educación, no sólo en el sentido de excelencia sino también en la implantación en el pensamiento colectivo de la educación como algo imprescindible y de peligrosa su ausencia. Esto es el algo que damos por supuestos en países del llamado primer mundo. Consideramos como básico que unos padres se preocupen por la educación de sus hijos, es su responsabilidad y sería algo reprobable una negligencia en esta área.

De la misma forma que deben preocuparse por la educación formal de sus hijos unos padres deben ocuparse de la educación espiritual de sus hijos, esto se llama cuidado pastoral.

El cuidado pastoral, y entendemos como cuidado pastoral a toda la obra que se realiza cuidando la salud espiritual de otras personas, bien sea desde los ancianos de una iglesia hacia una congregación, los encargados de llevar a los jóvenes a los mismo jóvenes o el cuidado espiritual que unos padres hacen sobre sus hijos, es una obra extensa pero totalmente necesaria. A todos nos chocaría ver a unos padres que no dan de comer a sus hijos, o a unos profesores en un instituto que no enseñan nada a sus alumnos, lo veríamos reprochable, incluso denunciables. De la misma forma unos padre han de proveer alimento espiritual para la vida de sus hijos, no es una opción. De la misma forma que unos profesores en la escuela dominical, o de la misma forma los maestros o ancianos de la iglesia, porque todos, y no hay excepción en este todos, necesitamos cuidado espiritual, necesitamos que otra personas nos aconsejen, se preocupen de nuestra salud espiritual.

Aunque lleve el apellido de pastoral, esta nos es tarea exclusiva de los ancianos o pastores o quien esté al cargo en una iglesia, sino que es tarea de todo cristiano maduro ayudar, aconsejar a otras personas pero debemos tener una serie de requisitos para ello que podemos ver en 1 Ti. 4:11-14 Timoteo no debía sólo enseñar, o sea estudiar y hablar sino que su tarea iba más allá tenía que ser ejemplo, o sea ser imitable. Si Timoteo tenía que ser ejemplo era porque se esperaba que el resto de la congregación lo imitara.

Si queremos pastorear la vida de otras personas debemos ser ejemplo de lo que queremos enseñar. Si queremos que nuestros hijos caminen en los caminos de Dios sus padres deben hacerlo primero. No hay cosa que torpedee más la vida de una ser humano que cuando una persona que debía de ser ejemplo para ella falla. Y eso pasa a todos los niveles, familiar, eclesial, laboral. Los buenos ejemplo en la vida cristiana marcan el camino para los que los siguen.

Si queremos pastorear la vida de otras personas en los caminos de Dios, debemos empaparnos de la Palabra de Dios. Es imposible hacer la obra de Dios sin la palabra de Dios 2 Ti. 3:15Toda escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”. Sin esa palabra todo lo que podamos decir a otra persona no pasan de consejos, mejor o peor intencionados. Pero es la palabra de Dios la que tiene el único poder para cambiar vidas, para hacernos crecer. Por eso la persona que quiera ayudar a otra debe empaparse de esa Palabra. Leerla a diario, amarla.

Si queremos pastorear la vida de otras personas en los caminos de Dios, debemos amar como Cristo amaba. Jn. 13:1 Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin” y aquí el fin fue la cruz. Debemos amar a las personas y a la obra de Dios con la misma intensidad que Jesús la hacía, hasta el fin. Como aman unos padres a sus hijos, hasta las últimas consecuencias.

Si queremos pastorear la vida de otras personas en los caminos de Dios, debemos ser espirituales. Debemos ser personas que buscan a Dios en medio de las dificultades, es cierto que algunas de estas premisas se pisan en algunos sentidos, pero ser personas espirituales nos habla de ser personas que en cualquier momento ante las decisiones de la vida ponemos a Dios en el primer lugar. El ejemplo de lo que no es ser espiritual es el pueblo de Israel en el desierto camino a Canaán. Vemos a un pueblo que ante la primera dificultad que tenían miraban a Egipto y no a Dios. Preferían acordarse de la nación que les esclavizaba y no del Dios que les liberaba. Ser espirituales es poner a Dios en primer lugar de nuestra vida, o sea, al control de ella.

Si queremos pastorear la vida de otras personas en los caminos de Dios, debemos ser íntegros. Esta es cuestión indispensable. 1 Pd. 1:13-16Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado;como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia;sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.” No nos conformemos, no tomemos forma de los deseos que gobernaban nuestra vida, sino tomemos forma de Dios, que es santo. Si nuestra vida no refleja esta santidad no podremos guiar a otros a esta santidad que es la santidad de Dios.

 

Fe.


En Gál. 3:6-7 Pablo usa dos elementos que a los creyentes de la época le resultan casi opuestos. Los fariseos y su énfasis en las obras de la ley hicieron parecer que todo lo que sonaba a antiguo pacto, sonaba a justificación por obras. Pero si vemos a fondo la historia de Abraham, realmente la conclusión que sacamos es la de un hombre de fe.

Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendiciónGn. 12:1-2.

Desde casi su primera aparición en Génesis Abraham aparece ligado a la promesa de que Dios creará a través de su linaje una nación, con ciertas características, será una nación grande y además traerá bendición al resto de familias de la tierra “… y serán benditas en ti todas las familias de la tierraGn. 12:3. Pero faltaba una cosa, no puede haber una gran nación entre los descendientes de una persona, si esta persona no tiene descendientes, al menos uno. Abraham no tenía hijos. Esto era una piedra en su camino, piedra que le llevó a tropezar y buscar atajos en el plan de Dios, el atajo, en este caso no lo buscó él sino su mujer Sara. El atajo fue tener un hijo con una esclava, pero no era el plan de Dios, sino nos dice la Biblia “cuando Dios había dicho” o sea en el tiempo de Dios, no en el de Abraham y Sara, nació Isaac.

Isaac era el hijo de la promesa, el deseado, el que cumplía a la perfección con la promesa de Dios. Esa promesa que le había llevado a dejar su tierra natal para ir a heredar una tierra, esa promesa que ya parecía que no iba a llegar. Isaac daba sentido a la vida de Abraham, todos los hijos dan sentido a la vida de los padres y mucho más un primogénito en la época de Abraham, pero Isaac daba sentido a todo lo que había pasado, todo lo que había dejado atrás. Esto es necesario entenderlo cuando nos asomamos al episodio donde Dios pide a Abraham que le entregue a su único hijo (Gn. 22:1-14).

Génesis 22 nos dice que Dios decidió probar a Abraham, decidió poner su confianza a prueba, decidió probar su fe. Probar algo, en el sentido en que Dios nos prueba en nuestra vida es la idea de partir algo a la mitad para ver de que está echo, ver cual es su interior no sólo la capa superficial sino de que está compuesto. Como hemos leído Abraham supero la prueba y su fe fue pública. Porque esa fe no era superficial sino que empapaba toda su vida. Por eso vamos a ver algunos de los frutos de la fe en la vida de Abraham que se nos muestran en este episodio.

  • El fruto de la fe es la confianza plena (22:1).

Unos capítulos atrás, antes del nacimiento de Isaac, Dios le dice a Abraham que hará del él una nación grande. Ante esta afirmación Abraham le dice 15:2Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer?”. Abraham está impaciente porque los años pasan y el hijo de la promesa no da llegado, e incluso llega a decir ¿qué me darás?, que parece una frase un poco fuerte para decirle a Dios directamente, vemos a un Abraham con dudas, que no está convencido del todo. Pero el Abraham al cual se le pide que entregue a su único hijo, no duda, no replica, no le echa nada en cara a Dios, sino que se levanta muy de mañana para cumplir el mandato de Dios. La diferencia entre aquel Abraham que no tiene muy claro el como y este que confía está en 15:6Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.” La fe. Abraham cree una verdad únicamente porque Dios lo dice. Y es esta fe, que antes no tenía y que ahora tiene, la que le da la confianza para hacer lo que Dios le pide, aunque sea algo tan doloroso como entregar al hijo que tanto ama. Porque Abraham tiene fe para saber que Dios cumplirá su promesa, a pesar de que la realidad no esté ocurriendo como el piense que tiene que ocurrir porque la fe descansa en la promesa.

El fruto de la fe es la responsabilidad (22:3).

Génesis nos dice que Abraham se levantó muy de mañana y preparo las cosas para el viaje a Moriah. Dado que era algo doloroso para él, podía dejar que sus siervos lo hicieran. Pero decide hacer él todos los preparativos. Decide ser él quien sacrifique a Isaac, no evade su responsabilidad sino que la asume. Lo asume porque tiene la confianza de que es lo mejor para cumplir el plan de Dios. No puede saber como ni en que sentido, pero confía en los planes de Dios.

Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo:Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí.Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová.Jo. 1:1-3. Sabemos la historia de Jonás, que huye de la presencia de Dios porque no quiere que Ninive se arrepienta, pues era la capital del imperio asirio. El cual era conocido por su crueldad en batalla. Asiria fue el imperio que continuamente avasalló a Israel, el reino del norte y acabó llevándoselo cautivo. Jonás odia a Asiria, por todo el mal y dolor que provocaron a su pueblo. Dios mismo le dice que es una nación que merece castigo y que será destruida si no cambia. Por eso no quiere predicar, para que no cambie y no se arrepienta y Dios no les perdone sino que les castigue.

Jonás no es responsable de hacer lo que Dios le manda, porque no le gusta, no quiere se rebela. En el polo opuesto está Abraham. Abraham tendría tantas ganas de sacrificar a su hijo como Jonás de que Nínive se salvara. Pero su confianza en Dios hace que sepa que lo mejor es obedecer. En cambio Jonás cree que lo mejor es huir y que la salvación no llegue a esa ciudad.

A pesar de que nuestro corazón diga lo contrario, obedecer la palabra de Dios siempre es la mejor opción. Sea lo menos conveniente para lo que nosotros pensamos, sea lo menos popular, o lo que menos queremos, pero es nuestra responsabilidad.

  • El fruto de la fe es el amor a Dios. (22:5-8)

Abraham podría cumplir el mandato de Dios sólo por obligación. Pero no lo hace así sino que a sus siervos les dice “iremos allí y adoraremos” no sólo ofrecer un sacrificio sino adorar, cuando su hijo le pregunta él responde “Dios se proveerá de cordero”. La fe en Dios hace que Abraham no vea a Dios como culpable de lo que va a suceder, o de lo que él piensa que va a suceder sino como merecedor de lo mejor de la vida de Abraham, su único hijo.

Ex. 14:11Y dijeron a Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto?” El pueblo de Israel que salió de Egipto era un pueblo que no tenía fe ni en Dios ni en Moisés, por eso ante la primera prueba que se encuentran, en este caso estar atrapados entre el mar rojo y el ejercito egipcio su reacción es acusar a Moisés directamente y a Dios indirectamente de la tragedia que ellos piensan que va a haber. Hacen culpables a quienes los liberan porque su confianza en la promesa de que Dios les va a llevar a Canaan es nula.

La fe nos ayuda a amar a Dios porque descansamos en él. Abraham descansaba en Dios cuando subía con su hijo hacia el sacrificio. Descansaba en que ese Dios que le prometió un día que iba a ser padre de una nación grande iba a cumplir su palabra con Isaac vivo o muerto, eso se sintetizaba en amor hacia ese Dios. Mientras que el pueblo que salió de Egipto no descansaba en Dios y menos en Moisés, y ante la prueba cae en la tentación y acusan a Dios, demostrando falta de amor.

  • El fruto de la fe es que no hay nada de que avergonzarse. (22:1; 22:11)

Dos veces Dios llama a Abraham y este responde con un heme aquí, la frase de los que esperan en Dios. Isaías responde con un Heme aquí ante el “¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Is. 6:8. Jacob también responde Heme aquí cuando Dios le habla en Gn. 31:11. Porque cuando cumplimos la voluntad de Dios no tenemos nada de que avergonzarnos, no tememos a la voz de Dios porque sabemos que estamos haciendo lo correcto, no tenemos miedo al castigo o a la ira de Dios contra el pecado. En las dos ocasiones en que Abraham pronuncia estas palabras, en el inicio de la historia y en el fina, no tiene nada de que avergonzarse ante Dios porque está cumpliendo su palabra. La fe nos ayuda a no avergonzarnos porque con ella no fallamos ante Dios.

En el caso contrario a esta fe que hace que no nos tengamos que avergonzar ante Dios están Adán y Eva. “Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?Gn. 3:8-9. Adán y Eva no confiaron en las palabras de Dios, en la advertencia de Dios, si comían del árbol prohibido morirían, no tuvieron fe en la promesa de Dios. Ante esta falta de fe, cuando Dios llama, cuando Dios viene ellos se esconden. ¿Porqué se esconden? porque se avergüenzan de su pecado.

Cuando falla nuestra fe nuestro pecado queda al descubierto y esto nos avergüenza delante de Dios.

Que, como dice el apóstol Pablo, siendo hijos de Abraham por la fe, sepamos tener la fe de Abraham. Una fe que descansa en las promesas de Dios, hasta el punto de darlo todo si Él nos lo pide, sabiendo que las promesas de Dios siempre se cumple. Un fe que se muestra en la prueba y que produce frutos.

Encuentro.


Puede ser una tragedia, una muerte de un ser cercano, un accidente grave. Puede ser algo más cotidiano como una mudanza a un sitio donde no nos adaptamos o un cambio de trabajo que no cumple las perspectivas que nos había planteado o incluso conocer a una persona. Existen circunstancias en nuestra vida que marcan un antes y un después de su existencia. Suelen ser terremotos que sacuden esos cimientos que pensábamos que eran tan firmes y que nos convierten en personas distintas de las que éramos antes de enfrentarnos a ellas.

Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo;y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persiguesHc. 9:3-5

Existen pocos cambios en la vida de una persona como el sufrido por Saulo de Tarso en el camino que separaba Jerusalén de Damasco. El Saulo que salió de Jerusalén era una persona que “respiraba aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor” (Hc. 9:1). Pero el Saulo que llegó a Damasco fue otro.

“El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de IsraelHc. 9:15

El Saulo que llegó a Damasco ya no era un perseguidor del cristianismo sino el mayor evangelista del siglo primero. Este cambio en la vida del discípulo de Gamaliel se produjo por un encuentro directo entre perseguidor y lo que pretendía perseguir.

A lo largo de su ministerio en la tierra, fueron varios los episodios que Jesús tuvo con personas las cuales no volvieron a ser las mismas después de encontrarse con Él: Nicodemo, la mujer samaritana, el ciego bartimeo. Siempre hay un antes y un después. Siempre hay una Jerusalén y una Damasco. Siempre hay una mujer que va a buscar agua pretendiendo no ser vista por la opinión pública y otra que corre a avisar a todo el pueblo que ha encontrado al Mesías. Siempre hay un fariseo que busca a Jesús de noche, a escondidas y otro que lo defiende públicamente cuando los demás miembros del sanedrín quieren matarlo.

En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de DiosHc. 9:20

En mundo que valora tanto las experiencias que hagan que esta vida valga la pena debemos recordar que no existe mayor experiencia que encontrase con Jesús. Podemos ignorarlo y pasar de alto su encuentro, como Caifás o Pilato hicieron, pero si aceptamos su encuentro nuestra vida nunca volverá a ser igual. Nuestra Jerusalén se convertirá en Damasco. De perseguidores nos convertiremos en perseguidos. De destructores nos convertiremos en instrumentos útiles.

Porque con Jesús en nuestra vida nada vuelve a ser igual.

Aprovechando bien el tiempo.


Aunque física y químicamente somos bastante parecidos hay varias diferencias entre la existencia del ser humano y del resto de la creación. Incluso para alguien que no crea la Biblia esto es bastante lógico. Una de las características que nos diferencian es la percepción de nuestra existencia. Mientras un animal simplemente busca lo necesario para sobrevivir y poder crear a la siguiente generación los seres humanos buscamos razón a nuestra existencia y procuramos que esta trascienda más allá, que incluso cuando muramos seamos recordados.

«Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu,hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones;dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.» Ef. 5:15-20

Pablo habla de la nueva vida en Cristo y de como deben guiarse los hijos de Dios por ella. Pablo llega a este punto para en este texto que estamos viendo dar una aplicación práctica en la vida de los receptores de la carta.

Este texto comienza con un “mirad pues con diligencia cómo andéis” este andéis se refiera a nuestra vida y nos trasmite la idea de que debemos prestar atención a nuestra manera de vivir. Porque de la misma forma que caminando nos podemos desviar del camino un cristiano puede desviarse de los caminos de Dios. Por eso Pablo pone este énfasis en que debemos ser cuidadosos de examinarnos, de una manera sincera a la luz de la Palabra de Dios.

Este término “diligencia” significa con precisión, minuciosidad y gran cuidado.

Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.Sal. 139: 23-24

La vida en Cristo es una vida continuamente reformada en Él.

Debemos vivir con la moralidad de la Biblia o sea con sabiduría. Y este texto nos explica que existe la posiblidad de vivir sin sabiduría, o sea de una forma totalmente necia. Necio en la Biblia no es la persona falta de inteligencia sino una persona que vive separado de Dios y separado de su ley. Al vivir separado de esto el necio no puede comprender su situación y no puede volverse a Dios. Lo opuesto a esta necedad es la sabiduría de Dios. Una sabiduría basada en la Palabra de Dios, en su mandamientos. Una de las verdades que recorre toda la Biblia es la de que el pueblo de Dios sólo estaba bien con Dios cuando obedecía con fervor sus mandamientos. Esto parece una obviedad pero a veces podemos caer en el error de pensar a Dios como una persona que nos deja a nuestro aire y que con simplemente un día a la semana nos puede servir para tener una comunión correcta con él y es falso. Dios quiere toda nuestra vida, llenar toda nuestra vida, cada uno de las partes de ella y para ello necesitamos la sabiduría de Dios.

Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas;
Y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella.Prv. 8:11

La vida en Cristo es una vida basada en la sabiduría de Sus mandamientos.

Llegamos al versículo 16, que es quizás el central de este texto. El que destila toda la fuerza del pensamiento de Pablo. “Aprovechando bien el tiempo” o como en la NVI traduce “Aprovechando al máximo cada momento oportuno”. La palabra tiempo en este texto significa un periodo de tiempo específico con una duración determinada. Esto unido a que el autor usa el artículo “el” nos da a entender que se refiere a al periodo de vida de una cristiano en esta tierra.

Esta idea del es tiempo de vida como algo que es limitado y que hay que esforzarse por usarlo bien es algo ampliamente aceptado, no solo por los cristianos sino también por la sociedad en general. Existe una locución en latín Carpe Diem que significa aprovecha el día, aprovecha el tiempo porque el limitado y pronto se acaba. Más actualmente lo jóvenes usan una palabra YOLO que es una acrónimo de una frase inglés (you only live once) tú solo vives una vez, como justificación a cualquier locura que se haga. Pero a diferencia de este cheque el blanco que puede significar una forma de vida inmadura el versículo 17 nos da una línea de argumentación para este “aprovechar bien el tiempo” que es “… entender cual es la voluntad de Dios”

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantadoEc. 3:1-2

Debemos aprovechar al máximo nuestro tiempo en esta vida terrenal para cumplir la voluntad de Dios de la forma más plenamente posible.

En el versículo 18 Pablo pasa a hablar de un tema que parece que no viene muy al cuento que es “No os embriaguéis con vino…” sino “…sed llenos del Espíritu”.

Los seres humanos necesitamos ser llenados de algo. Necesitamos algo que nos de forma o nos de sentido a nuestra vida. Y si no dejamos que Dios nos llene otras cosas lo harán, cosas que acaban siendo una pérdida de tiempo y en una sociedad con una cultura del ocio tan grande como la nuestra tenemos múltiples cosas en las que gastar nuestro tiempo y nuestras fuerzas.

Hay quién llena su vida de adicciones como nos pone el texto, alcohol, drogas, lo que sea. Hay gente que llena su vida de personas, y se vuelven dependientes y cuando se quedan solas se sienten vacías. Hay gente que llena su vida de intelectualismo y piensa que acumular conocimiento es lo que único que tiene razón de ser. Hay gente que se llena de sí mismo y viven vidas únicamente para satisfacer sus caprichos. Pero esto conduce únicamente a desviarnos del camino de Dios al desenfreno como dice el v.15 a “no tener cuidado de nuestra manera de vivir

La única forma de poder llevar una vida aprovechando bien las oportunidades que Dios nos da es siendo llenos del Espíritu de Dios.

El versículo 19 nos explica cual es la diferencia de los resultados. De la misma manera que el vino es el catalizador para el desenfreno y el pecado, ser llenos del Espíritu es el catalizador para la comunión entre los hermanos del iglesia y esto se muestra en Salmos (salmos del A.T. cantados con melodía y ritmo), en Himnos (Canciones de alabanza a Jesús), Cánticos espirituales (Expresiones personas de testimonio que exaltaban la verdad de la gracia y salvación de Cristo), Cantando (El significado original era pulsar un instrumento de cuerda) y v.20 siendo agradecidos

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay leyGal 5:22-23

Los frutos de esta vida llena del Espíritu son una comunión más fuerte entre los hermanos manifestado en la alabanza y la acción de gracias.

Conclusión: Que nuestra vida sea una vida reformada en Dios, una vida reformada en su palabra que es la única que tiene poder para cambiar vidas. Lo cual no lleve a aprovechar al máximo nuestro tiempo de vida en la tierra para poder hacer su voluntad. Llenemos del Espíritu que es el único que puede ayudarnos para aprovechar las oportunidades que Dios nos da y que dan como fruto una comunión más fuerte entre los hermanos.

Filosofía de vida.


Aunque física y químicamente somos bastante parecidos hay varias diferencias entre la existencia del ser humano y del resto de la creación. Incluso para alguien que no crea la Biblia esto es bastante lógico. Una de las características que nos diferencian es la percepción de nuestra existencia. Mientras un animal simplemente busca lo necesario para sobrevivir y poder crear a la siguiente generación los seres humanos buscamos razón a nuestra existencia y procuramos que esta trascienda más allá, que incluso cuando muramos seamos recordados.

Esta concepción de nuestra existencia ha hecho florecer distintas filosofías de vida mediante las cuales las personas buscan conseguir lo que para ellos es importante. Desde el típico ganador dispuesto a cualquier cosa con tal de ser el primero hasta el que tiene como único objetivo de su vida disfrutar.

¿Pero cuál debe ser nuestra filosofía de vida como cristianos?¿en que debemos emplear nuestro tiempo? ¿Cuál deben ser nuestras metas en la vida?

Ef. 5:15-20 es un texto donde el Apóstol Pablo va a hablar sobre cual debe ser la filosofía de vida de un cristiano. Vamos a ver una serie de ideas que Pablo da a la iglesia.

Comienza con un “Mirad pues” o en otras versiones un “Así que” lo cual nos dice que este texto es una especie de conclusión o aplicación práctica de un texto anterior. Desde el versículo 17 del capítulo 4 hasta este versículo 15 del capítulo 5 Pablo va a hablar de la nueva vida en Cristo y de como deben guiarse los hijos de Dios por ella, para en este texto que estamos viendo dar una aplicación práctica en la vida de los receptores de la carta.

Pablo empieza con un “mirad pues con diligencia cómo andéis” este andéis se refiera a nuestra vida y nos trasmite la idea de que debemos prestar atención a nuestra manera de vivir. Pablo pone este énfasis en que debemos ser cuidadosos de examinarnos, de una manera sincera a la luz de la Palabra de Dios.

Este término “diligencia” significa con precisión, minuciosidad y gran cuidado.

Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.Sal. 139: 23-24

La primera idea que Pablo nos da es: La vida en Cristo es una vida continuamente reformada en Él.

Debemos vivir con la moralidad de la Biblia o sea con sabiduría. Y este texto nos explica que existe la posiblidad de vivir sin sabiduría, o sea de una forma totalmente necia. Necio en la Biblia no es la persona falta de inteligencia sino una persona que vive separado de Dios y separado de su ley. Al vivir separado de esto el necio no puede comprender su situación y no puede volverse a Dios. Lo opuesto a esta necedad es la sabiduría de Dios. Una sabiduría basada en la Palabra de Dios, en su mandamientos.

Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas;

Y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella.Prv. 8:11

2ª Idea: La vida en Cristo es una vida basada en la sabiduría de Sus mandamientos.

Llegamos al versículo 16, que es quizás el central de este texto. El que destila toda la fuerza del pensamiento de Pablo. “Aprovechando bien el tiempo” o como en la NVI traduce “Aprovechando al máximo cada momento oportuno”. La palabra tiempo en este texto significa un periodo de tiempo específico con una duración determinada. Esto unido a que el autor usa el artículo “el” nos da a entender que se refiere a al periodo de vida de una cristiano en esta tierra.

Esta idea del tiempo de vida como algo que es limitado y que hay que esforzarse por usarlo bien es algo ampliamente aceptado, no solo por los cristianos sino también por la sociedad en general. Existe una locución en latín Carpe Diem que significa aprovecha el día, aprovecha el tiempo porque el limitado y pronto se acaba. Más actualmente lo jóvenes usan una palabra YOLO que es una acrónimo de una frase inglés (you only live once) tú solo vives una vez, como justificación a cualquier locura que se haga. Pero a diferencia de este cheque el blanco que puede significar una forma de vida inmadura el versículo 17 nos da una línea de argumentación para este “aprovechar bien el tiempo” que es “… entender cual es la voluntad de Dios

Esta voluntad de Dios será única para cada uno. Debemos recocer las oportunidades únicas y diarias que Dios nos da. Oportunidad de oración, de intercesión, de alabanza, de enseñanza, oportunidades de comunión de ayuda a las personas necesitadas. A veces limitamos el uso de de estas a la iglesia y pensamos que comunión es únicamente venir el domingo a la mañana y participar del pan y del vino y olvidamos lo maravilloso que es quedar con otros hermanos aunque sea a cenar o tomar un café y poder compartir como Dios está bendiciendo nuestra vida. Pensamos que enseñanza bíblica solo se hace en la escuela dominical o en la reunión de la iglesia y dejamos de lado lo bueno que es abrir la Biblia en familia y compartir la palabra. O perdemos la ocasión de llamar por teléfono a otro hermano y decirle estoy orando por ti o decir ora por mi, esto es aprovechar el tiempo.

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantadoEc. 3:1-2

3ª Idea: Debemos aprovechar al máximo nuestro tiempo en esta vida terrenal para cumplir la voluntad de Dios de la forma más plenamente posible.

En el versículo 18 Pablo pasa a hablar de un tema que parece que no viene muy al cuento que es “No os embriaguéis con vino…” sino “…sed llenos del Espíritu”.

Los seres humanos necesitamos ser llenados de algo. Necesitamos algo que nos de forma o nos de sentido a nuestra vida. Y si no dejamos que Dios nos llene otras cosas lo harán, cosas que acaban siendo una pérdida de tiempo y en una sociedad con una cultura del ocio tan grande como la nuestra tenemos múltiples cosas en las que gastar nuestro tiempo y nuestras fuerzas.

Hay quién llena su vida de adicciones como nos pone el texto, alcohol, drogas, lo que sea. Hay gente que llena su vida de personas, y se vuelven dependientes y cuando se quedan solas se sienten vacías. Hay gente que llena su vida de intelectualismo y piensa que acumular conocimiento es lo que único que tiene razón de ser. Hay gente que se llena de sí mismo y viven vidas únicamente para satisfacer sus caprichos. Pero esto conduce únicamente a desviarnos del camino de Dios al desenfreno como dice el v.15 a “no tener cuidado de nuestra manera de vivir

4ª Idea: La única forma de poder llevar una vida aprovechando bien las oportunidades que Dios nos da es siendo llenos del Espíritu de Dios.

Los versículos 19 y 20 nos explican cual es la diferencia de los resultados. De la misma manera que el vino es el catalizador para el desenfreno y el pecado, ser llenos del Espíritu es el catalizador para la comunión entre los hermanos del iglesia y esto se muestra en Salmos (salmos del A.T. cantados con melodía y ritmo), en Himnos (Canciones de alabanza a Jesús), Cánticos espirituales (Expresiones personas de testimonio que exaltaban la verdad de la gracia y salvación de Cristo), Cantando (El significado original era pulsar un instrumento de cuerda) y siendo agradecidos

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay leyGal 5:22-23

5ª Idea: Los frutos de esta vida llena del Espíritu son una comunión más fuerte entre los hermanos manifestado en la alabanza y la acción de gracias.

Cuando somos cristianos nos convertimos en seres diferentes, no podemos seguir siendo iguales, nuestra actitud, pensamiento y estilo de vida deben cambiar. De la misma forma nuestra filosofía de vida. para lograr tener una filosofía de vida más parecida a lo que Dios quieres.

Luz.


Existen cosas que a los seres humanos nos resultan imprescindibles para nuestra vida y una de ellas es la luz. La luz nos da seguridad, muchos niños no son capaces de dormir si no tienen una luz que les de esa tranquilidad de que están seguros y nada malo va a ocurrir. Nos ayuda a evitar los peligros por eso ponemos faros o señales luminosas en las rocas más superficiales para evitar que los barcos sufran daños. La luz también nos da energía mediante la energía solar o calor, e incluso nos sube el ánimo. Está demostrado que en los países donde hay más horas de sol (luz) la gente tiende menos a caer en la depresión.

La luz en una fuente indispensable para el ser humano de hoy en día y por eso no es extraño que Dios llame a su iglesia, a su pueblo a ser luz. Jesús mismo resaltó la necesidad de que quien lo siga no debería ser como el resto de la sociedad sino que estaba llamado a ser luz Mt. 5:15

      «Haced todo sin murmuraciones y contiendas para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo; asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado. » Filp. 2:14-16

      Filipenses es una carta muy íntima de Pablo que se escribe en un contexto de sufrimiento por ambas partes. Por un lado Pablo estaba preso en Roma. Por otro lado Filipos, la ciudad donde se encontraba esta iglesia era un protectorado romano que contaba con el favor del Emperador. Esta era un figura que en el contexto grecoromano merecía adoración cual Dios, Filipo al ser una ciudad que cuenta con un trato especial por parte del emperador era también la primera en enfatizar esta adoración hacia el emperador, al cual llamaban Kyrios y Soter (señor y salvador), los cristianos se oponían a cualquier tipo de adoración que no fuera enfocada a Dios y por eso recibían presiones de las autoridades y de la sociedad en general. Además dentro de la iglesia se estaba dando distintas tensiones, sobre todo entre Evodia y Síntique.

Ante este panorama de sufrimiento que se están padeciendo ambas partes Pablo escribe estas palabras para que la iglesia no pierda el punto de referencia que no son ni las luchas externas ni las luchas internas sino mantenerse firme en el evangelio y ser luz en la sociedad que nos rodea. Va a dar una serie de pautas que la iglesia tiene que seguir y que los cristianos de hoy en día debemos seguir para ser luz en donde estamos. Aunque el resultado sea ser apresado y perseguido como Pablo.

Tal es el punto de esta diferencia de color entre la santidad que debería tener el cristiano y la suciedad del pecado del mundo que este primero debe resplandecer como luminares. De la misma forma que un foco en un escenario totalmente a oscuras dejando ver la figura de quién alumbra, es la vida de un hijo de Dios, debe alumbrar a su padre.

Las vidas de las personas pueden iluminar muchas cosas, viendo como habla, actúa, se expresa piensa una persona podemos ver vidas que iluminan una infancia difícil, unos padres ausentes, una juventud rebelde, otros iluminarán una buena educación, unos buenos valores inculcados en el hogar. De esta misma forma una vida cristiana debe iluminar a Dios. Y esta es la idea central, todo gira en torno a esto. La vida de los cristianos y de la iglesia debe reflejar a Cristo.

Pablo sigue explicándonos como, en el versículo 16, diciéndonos que hay que asirse de la Palabra de Vida. Esta Palabra de vida se refiere a la Palabra de Dios. No hay más, son las únicas palabras que pueden hacer que nuestra vida resplandezca: porque por muy enterrados que estemos en el pecado la Palabra de Dios es la única que poder para salvar “Así que la fe es por el oír y el oír por la palabra de DiosRo. 10:17 de la misma forma aunque ya seamos discípulos de Cristo pero nos hayamos apartado es la única que tiene poder para restaurarnos. Esta palabra nos guía “lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi caminoSal. 119:105. Nos alimenta, nos ayuda a crecer “desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación,si es que habéis gustado la benignidad del Señor.1 Pd. 2:2 y nos santifica Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.Jn. 17:17. Somos es pueblo de Dios y debemos desear su Palabra, sus mandamientos, sus promesas, ellas nos guían y nos ayudan a ser luz.

Que la palabra de Dios sea nuestra guía en todo momento porque sólo si seguimos estas palabras del apóstol Pablo podremos sea luminarias, auténticos faros en una sociedad terriblemente pecadora como la que vivimos.

Aún aprendo.


No sólo es grafito, sobre papel. No sólo son trazos que unidos hacen un dibujo, sino que expresan ideas y sentimientos, emociones y denuncias. Un dibujo puede expresar más que lo que muestra. Goya dibujó a un anciano que sólo puede caminar apoyado en dos bastones con un título que no solo expresa las palabras del anciano sino un estilo de vida que impregna cada uno de los días de existencia del autor “Aún aprendo”.

“Al necio no le complace el discernimiento;

tan sólo hace alarde de su propia opinión.” Pr. 18:2

Goya expresa aquí una verdad bíblica tremenda que debería tener todo creyente de saberse en una escalera continua donde cada paso que damos debe darnos un conocimiento mayor de Dios. Pero es una escalera que no acaba, una escalera infinita

Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señory movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley, él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios,Lc. 2:25-28

       Hay pocas cosas que sepamos que ocurren seguro, una de esas son las promesas de Dios, Simón era un hombre piadoso, que conocía y descansaba en esta promesa, que Dios enviaría un libertador para su pueblo. Tenemos que pensar que esta era la promesa más antigua que venía de Gn. 3:15, muchos se habrían olvidado de ella otros, pensarían que nunca se cumpliría, otros ni la conocerían. Pero Simón conoció, a pesar de su avanzada edad, a disfrutar de la palabra cumplida de Dios hasta el punto que tomando en sus manos a Jesús bendijo a Dios

 “Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.Ex. 3:10

       Moisés quiso hacer las cosa a su manera y intentar mejorar el estilo de vida de su pueblo, era joven, unos 40 años, se sentía fuerte, pero lo único que logró es matar a un oficial egipcio y ser un proscrito rechazado por sus congéneres biológicos y por sus congéneres adoptivos. A sus 80 años llegó el tiempo, y del hombre confiado y fuerte que quería librar a su pueblo a base de músculo y violencia sólo quedaba un pastor de ovejas, que ni si quiera eran suyas, sino de sus suegro.

Moisés a sus 80 años aprendió que la victoria descansa en la guía de Dios y no en la fuerza o moral que uno tenga para hacer algo.

Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Fil. 3:13-14

      Pablo fue un hombre de extremos, pasó de ser el más voraz perseguidor de la Iglesia a ser su mayor difusor y uno de sus puntos fuertes fue tener la meta clara. Nunca era suficiente con lo que había echo, y había echo mucho, lo habían apedreado, calumniado, acusado falsamente, arrestado, perseguido infinidad de veces, sino que siempre tenía el pie listo para dar un paso más, un paso en una dirección fija, Cristo.

¿Cómo enfocamos nuestra vida? ¿Creemos que hemos llegado hasta el culmen o seguimos dando pasos? Los cristianos podemos caer en el error de creernos que hemos llegado al culmen de la sabiduría sólo por tener una Biblia en nuestras manos, pero la vida cristiana no es sólo leer la Biblia, sino vivirla en cada faceta de nuestras existencia y en ese aspecto aún tenemos mucho que aprender.

Hagamos nuestra esta frase de Goya y sigamos creciendo, creciendo en madurez, en comunión los unos con los otros, en amistad, en conocimiento de Dios, creciendo en nuestra vida de alabanza, de oración, dando pasos hacia nuestra meta Cristo.