Las intenciones de Pablo (Ro. 1:8-15)

Las intenciones de Pablo (Ro. 1:8-15)

Continuación del artículo Romanos 1:1-7.

Las cartas de Pablo siempre están acompañadas de una oración por los receptores tras la presentación (1 Cor. 1:3-11; Ef. 1:3-14; Filp. 1:3-11) en la cual expresa su agradecimiento a Dios por la iglesia a la que escribe y hace peticiones al Padre para su crecimiento espiritual.

Esta oración es “… por medio de Jesucristo…” (v. 8) lo cual nos muestra que la manera de orar de Pablo está en consonancia con su teología. Ora al Padre por medio del hijo.

En la carta a los romanos Pablo usa los versículos del 8 al 15 para esta oración. La cual empieza dando gracias a Dios por el testimonio que esa congregación tiene por todo el mundo. Aunque no la ha fundado él ni ha estado allí nunca, la iglesia de Roma no le es desconocida para Pablo porque lleva tiempo pensando en ella. Ha escuchado testimonios acerca de su fe, lo cual le lleva a dar gloria a Dios porque a pesar de no haber llegado apóstoles allí para que les enseñaran se han mantenido fieles sin renunciar a la fe ni

oracion
«Las cartas de Pablo siempre están acompañadas de una oración por los receptores…«

apartarse de ella. Además lleva largo tiempo interesándose por estos hermanos “[Dios] me es testigo de que sin cesar me acuerdo de vosotros siempre en mis oraciones” (v. 9) la manera que tiene Pablo de interesarse por ellos es orando, no sólo conversando con otros cristianos (que es una manera, porque así ha oído hablar de los testimonios de la fe estos) sino que le pide a Dios por ello.

¿Cuáles son estas oraciones que Pablo eleva a Dios?

Acciones de gracias por…

…de que su fe se divulga por todo el mundo… (v. 8)

 

Petición a Dios por…

… de que tenga al fin un próspero viaje para ir a vosotros… (v. 10)

… para comunicaros algún don… (v. 11)

… para ser mutuamente confortados por la fe que nos es común… (v. 12)

… para tener algún fruto con ellos como con los demás gentiles… (v. 13)

 

Resolución personal…

… pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros (v. 15).

El uso de la oración es la demostración práctica de que el interés de Pablo por los romanos es sincero, él los ama y se interesa por ellos por eso siempre pregunta por el estado de esta congregación cuando tiene la oportunidad (v. 8). Además ruega a Dios que le permite ir a ellos (v. 10) con las intenciones de enseñarles la palabra (v. 11) de ser confortado al poder corroborar que esa fe que se está divulgando por todo el imperio es cierta (v. 12) y para poder dar fruto entre ellos (v. 13) a través de los dones que Dios le dio a Pablo como ya se ha demostrado entre los gentiles. Pablo termina aquí con una resolución personal que le ayuda a introducirse en la siguiente parte de la carta, el poder del evangelio. Pablo finaliza recalcando que está dispuesto, puesto en lucha para ir a anunciarles el evangelio de Dios, el mismo que él presentó en los versículos 2-4.

Oración.


Alguna vez nos sucede que nos sentimos muy satisfechos y contentos porque hemos experimentado el placer de una buena conversación, hablamos sin cesar con alguien y se nos pasan las horas sin que notemos que ha pasado el tiempo.

Esta sensación no es fácil de experimentar puesto que no siempre encontramos a a alguien nos estimule al hablar o que nos interese su conversación o su forma de llevarla a cabo, encontrarlas es un verdadero placer.

¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras!
Más que la miel a mi boca. Sal. 119:103
 

Cada persona es un mundo y cada relación entre personas una galaxia, las hay de múltiples formas y colores, cada una de distinta y si queremos entenderla tendremos que observarla con el paso del tiempo. Lo que es válido para una relación puede no ser extrapolable a otra.

Pero si algo tienen en común todas es la necesidad de comunicación, sea al nivel que sea o de la forma que sea, para haber relación debe haber algún tipo de comunicación.

¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo,
Si en mis caminos hubiera andado Israel!
En un momento habría yo derribado a sus enemigos,
Y vuelto mi mano contra sus adversarios.Sal. 81:13-14
 

Mucha gente ve a Dios de la misma forma que los griegos o los romanos veían a los dioses del Olimpo, como un ser que vive en un mundo distante de nuestra realidad, ajeno a nuestra existencia y sin preocuparse en absoluto de nosotros. Pero La Biblia nos muestra a un Dios cercano que se preocupa que buscar una relación con sus hijos. Como toda relación esta tiene que basarse en la comunicación “Mas la oración de los rectos es su gozo.Pr. 15:8. Dios se goza en hablar con sus hijos. En comunicarse con ellos, en explicarles sus pensamientos y verdades a través de la Biblia y en escucharles a través de la oración. Además nos dice “orad sin cesar1 Ts. 5:17, que no sea algo esporádico sino habitual, diario, continuo, un hábito que se haga necesario en nuestra vida como el comer o beber.

Orar nos obliga a comprometernos porque no podemos ser parte inactiva de ella. Cuando escuchamos a alguien predicar nuestra mente puede estar en otros sitios, otros problemas, cuando estamos en alabanza en la iglesia nuestra boca puede estar diciendo frases que nuestro corazón no cree, pero cuando oramos sólo estamos Dios y nosotros, no hay manera de escapar, no podemos evadirnos.

Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.Jr. 33:3

Debemos darnos cuenta del privilegio que tenemos a poder orar porque es difícil de entender como personas tan insignificantes y pecadoras como nosotras pueden comunicarse con un Dios infinito, Señor y Dueño del universo.

Vidas comprometidas.


      La Biblia nos enseña muchas cosas de maneras muy diversas, mediante enseñanza directa, como puede ser los evangelios donde Jesús enseñaba a los que querían escucharle, o mediante cartas que sus autores escribían a iglesias del primer siglo y que nosotros podemos aplicar a nuestra vida y a la de nuestra iglesia. Otra manera es el ejemplo, a veces negativo y otras positivo, como es en el caso de hoy, que vamos a ver la historia de cuatro personas que fueron capaces de mantener una vida en los caminos de Dios a pesar de que pudo costarles la vida en varias ocasiones, personas que viviendo en una cultura idólatra y pecaminosa mantuvieron su mirada siempre en Dios antes que en su posición o incluso su vida.

 Lectura: Dn. 1:1-7

La vida de Daniel, Ananías, Azarías y Misael podemos pensar que fue una vida afortunada, hasta cierto punto, porque siendo una nación invadida podían haber sido vendidos como esclavos o asesinados, pero en cambios fueron entrenados para ser la elite del país, pero algo que nos destila el texto y podemos entender que así ellos lo sabían, es el absoluto control que tiene Dios de la situación. Nabucodonosor no conquistó Jerusalén, el Señor se la entregó, esto que sólo parece un juego de palabras es una declaración de la soberanía de Dios, además de que nos da la idea de que no fue una injusticia lo que le pasó a Israel, sino todo lo contrario, fue por justicia.

1) Vidas comprometidas con Dios (1:8-16). 

La vida de estos chicos cambió drásticamente, eran ciudadanos del pueblo escogido de Dios y ven como Dios permite que Nabucodonosor rey de Babilonia ataque Jerusalén y se lleve a gran parte de la población cautiva. Pero a pesar de este revés en sus vidas no se vuelven rebeldes sino que siguen teniendo un compromiso total con Dios que se ve reflejado en su vida.

Lo primero que vemos aquí es compromiso. Daniel y Ananías, Misael y Azarías, podían poner múltiples excusas para comer la carne consagrada a los ídolos, por que se lo mandaba una autoridad como el rey, diciendo que si no comían los matarían, que es la excusa que da el jefe de los eunucos. Pero vemos que Daniel decide, no es Dios quien le dice, ni los sacerdotes, ni la tradición ni las costumbres, es iniciativa de un corazón comprometido con Dios, que no quiere tener ninguna relación, ni si quiera de la forma más indirecta posible con otros dioses. Dios no le abandona en este intento de apartarse del pecado y donde no puede llegar las intenciones del Daniel si llega el poder de Dios (v. 9) por que Dios actúa en la vida de sus hijos cuando estos quieren seguir su voluntad, de la misma forma que actúa en su contra cuando estos pecan, claro ejemplo es que Dios permita que Nabucodonor ataque a Israel.

2) Vidas que dan gloria a Dios en todo. (2:27-28). 

Nabucodonosor ha tenido un sueño y decide probar a todos los adivinos del reino, porque les pide la interpretación pero sin revelarles el sueño, no son capaces y el rey los manda matar a todos, cuando David se entera le pide tiempo para hablar con Dios y Dios le revela el sueño y su significado.

Daniel podía adjudicarse el mérito o simplemente callarse y dejar que los demás, el primero de todos el rey, le diera gloría a él. Pero empieza su discurso de interpretación poniendo a cada uno en su lugar, sólo Dios puede revelar el sueño, y si Daniel lo va a contar ahora es porque él se lo ha revelado. En ningún momento vemos orgullo ni ganas de apropiarse del mérito de Dios.

La vida de un hijo de Dios es una vida que le da gloria, en todo momento, y considera que todo lo bueno que pueda lograr es gracias a Dios y le adora por ello.

3) Vidas de integridad (3:9-18).

Otra característica de las vidas entregadas a Cristo es la integridad que muestran incluso en las mayores dificultades, como en este caso. Estas tres personas sólo destacaron por mantenerse en pie, si se hubieran arrodillado habrían pasado totalmente desapercibidas. Podían haberse arrodillado y no tener que pasar el mal trago, nadie las hubiera visto. Pero decidieron desobedecer una orden directa del rey, que les podía condenar a muerte únicamente por no desobedecer a Dios.

Sabían que Dios podía salvarlos, pero estaban dispuestos a morir si Él decidía no salvarlos. La integridad es un camino sin red, aquí no solo estaban yendo contracorriente sino que estaban metiendose en el ojo del huracán. A pesar de la segunda oportunidad que Nabucodonosor les da para que cambien de actitud ellos prefieren morir con integridad a pecar contra Dios.

4) Vidas comprometidas con la verdad (4:18-19). 

Nabucodonosor vuelve a tener un sueño que nadie es capaz de interpretar y acude a David, el problema que tiene este sueño es que es un castigo para Nabucodonosor, hasta tal punto que Daniel dice “Señor mío, el sueño sea para tus enemigos, y su interpretación para los que mal te quieren” (v.19). Daniel tiene que transmitirle un mensaje muy duro al rey, que va a quedar demente y va a andar entre las bestias como si fuera una de ellas, ante este mensaje Daniel tiembla, pero no deja de decir la verdad y dar consejo al rey (v. 27). Otra característica del cristiano es que debemos decir la verdad y no avergonzarnos de ella. Si en nuestra sociedad se vive la inmoralidad es tarea de la iglesia y de cada uno de nosotros proclamar la verdad, no callarnos en nombre de un status quo que nos ponga en una posición cómoda. No hacemos un favor a un amigo que nos pide consejo callándonos, o respondiéndole lo que él quiere oir. Debemos tener vidas comprometidas con la verdad de Dios, la verdad acerca de Jesús, la verdad acerca de la iglesia, la verdad acerca del futuro que les espera a la gente que muere fuera de Dios.

5) Vidas que contagian con su testimonio (2:46-47; 3:28-30; 6:19-20).

El resultado de una vida que da gloria a Dios es que cuando bendecimos a otras personas es Dios el que resulta glorificado no nosotros, Daniel se benefició de obedecer a Dios, pero la gloria suprema se la llevó Dios.

Ananías, Azarías y Misael no se acobardaron ante la posibilidad de morir sino que se mantuvieron firmes, el resultado fue la proclamación del nombre de Dios por todo el imperio Babilónico.

El echo de que Daniel servía a un Dios poderoso era notorio en el reino, Nabucodonosor sabe que Dios tiene el poder para salvar, no porque lo haya estudiado, no porque alguien se lo haya dicho sino porque la vida de Daniel así los demuestra.

Nada de lo que una persona hace cae en saco roto, aunque parezca que no nos hacen caso o no se fijan en lo que decimos o hacemos, el testimonio de una persona es de las cosas más importantes que puede tener. Es lo que marca la diferencia entre una persona en la que se puede confiar o de la que hay que alejarse. Marca la diferencia entre una persona que vive una vida en Cristo y quien solo profesa una religión. Y las personas que nos rodeas ven esa diferencia.

6) Vidas de oración (2:17-18; 6:10).

Daniel ante la necesidad de tener que desvelarse el sueño al rey, pide que sus amigo le apoyen en oración. Aquí aprendemos que debemos abrir nuestro corazón a otros hijos de Dios ante una carga que tengamos en nuestros corazones. Y que como hijos de Dios debemos ocuparnos en la oración ante todo aquello que emprendamos.

Que Daniel orase con las ventanas abiertas, nos habla de que no se encerraba, quería que todo el mundo lo supiese, era una declaración de intenciones.

Que lo hiciese tres veces al día como solía hacer antes nos habla de una vida oración. Es imposible llevar una vida en los caminos de Dios si no se mantiene comunicación con él, sino se abre su Palabra para escucharlo y no se ora a él para hablarle.

Que estos ejemplos nos arrastren a tener vidas consagradas a Dios, vidas de integridad que le den gloria a él. Vidas con un testimonio que sea ejemplar para los que nos rodean que puedan ver en nosotros a ese Dios al cual servimos. Que toda esta vida esté regada con tiempo de oración indispensable para ser personas comprometidas con Dios.

Oración y perdón.


Texto: Mr. 11:23-26.

Jesús comienza esta enseñanza con un ‘Porque de cierto os digo’ que es una traducción no del todo correcta de un ‘Amén os digo’. Este Amén es una palabra hebrea que se refiere en general a ideas de verdad y fidelidad. La palabra acompaña a declaraciones que afirman o confirman una verdad solemne, cada vez que un maestro o un rabino iba a dar una enseñanza solemne la empezaba con una ‘Amén os digo’. Con lo cual al escucharlo sus discípulos sabían que Jesús iba a dar un enseñanza. Jesús usa la metáfora de una montaña y el mar haciendo referencia a un nombre con que en aquella época se conocía a los rabinos y maestros más destacados, los ‘quita montañas’ haciendo referencia a la gran habilidad de estas personas para resolver problemas difíciles. Jesús está usando esta metáfora para explicar que cualquier problema, por difícil que sea pueda ser, con fe lo superaremos. Estos textos son fáciles de ser mal interpretados. Mucha gente los usa para casi decir que Dios es un esclavo nuestro que va a cumplir cualquier deseo que nos plazca, igual que el genio de la película Aladín. Pero  realmente estos son unos textos que nos traen ideas acerca de como de ser la oración.

     1. Una oración humilde y confiada: ‘Creed que lo recibiréis’ Muchas veces podemos caer en el error de orar repetidamente sólo por la costumbre de orar, pero habiendo perdido la esperanza de que nuestra petición se cumpla. Oramos por temas generales sin convicción. Aquí Jesús nos está pidiendo una oración responsable, ordenada pero siempre desde una humildad, sabiendo que no somos merecedores de nada sino que estamos pidiendo algo a un Dios que si nos lo concede es por pura misericordia, no porque lo merezcamos.

       2. Corazón y mente sinceros: Nuestra oración no deben ser vanas, como eran los de los fariseos ‘… que por su palabrería piensan que serán oídos…’ sino que es preferible que sean oraciones concretas sombre temas que tengamos en el corazón. Sinceridad también nos habla de no dejar de lado ningún tema que nos inquiete sino presentarlo ante Dios de corazón. No sólo orar por lo que politicamente correcto sino que nuestra oraciones deben incluir incluso temas difíciles, a veces bañadas por lágrimas, porque serán temas dolorosos o que nos superan. Pero sepamos que Dios busca corazones sinceros y no personas que le esconden ciertos temas porque les da miedo o vergüenza exponerlo en público.

       3. Voluntad de perdonar: La oración presupone un corazón que ama, centrado totalmente en Dios y en una de sus manifestaciones el amor hacia los demás. La persona que oran debe estar ansiosa y deseosa de perdonar y ser perdonado. La oración exitosa requiere tanto del perdón como de la fe. No podemos abrir nuestro corazón a Dios cuando existe un muro de falta de perdón a otra persona. Cuando tenemos un problema con otra personas, y aquí no solo sólo habla de cristianos habla de ‘alguno’, debemos dejar nuestra oración a un lado e ir a perdonar (que fácil es escribir o hablar de perdonar y que difícil es hacerlo). 

       4. Dios quiere que pidamos: Dios no quiere ser un ‘ente’ extraño en nuestra vida sino que quiere una relación directa con nosotros, continuamente en la Biblia se trata a Dios como un padre, porque busca ese tipo de relación con nosotros, quiere que le hablemos que le trasmitamos nuestras dudas, nuestras inquietudes, nuestros anhelos, y nuestras peticiones, él las cumplirá si es su voluntad. Dios sabe de antemano que necesitamos pero quiere escucharlo de nuestra boca.

Reguemos nuestra vida con oración, una oración sincera, una oración de perdón, una oración que pide con convicción. Una oración de comunicación con un Padre que nos ama y quiere escucharnos y bendecirnos.

Una vida de oración.


      Los seres humanos somos seres sociales por naturaleza, gran parte de nuestra existencia está basa en el echo de mantener relaciones con otras personas, bien sea familia, amigos o pareja. Mucho se ha estudiado y se ha hablado sobre cuales son los pilares que sustentan nuestra relaciones, y la comunicación es uno de ellos. Como cristianos sabemos, o por lo menos hemos oído infinitud de veces que orar es comunicarse con Dios, pero la oración es más que una mera plática con nuestro Padre. La oración es un medio para mantener comunión con otros hermanos, interesarnos por sus problemas, vidas, sueños, ideas, para que ellos conozcan las nuestras. La oración puede ayudarnos en nuestra disciplina diaria e incluyo ayudarnos a tomar las decisiones correctas en nuestra vida. La oración es, o debería ser, parte fundamental de la vida de cualquier creyente y una de las actividades en que la iglesia debería emplear más tiempo.
       1. Debemos apartar tiempo de nuestro día a día para orar. Dn. 6:10. Este texto nos habla de que Daniel tenia la costumbre de orar tres veces al día, apartaba todos los día un tiempo para estar a solas con Dios. Nos habla de una vida continua de oración. Muchas veces los cristianos caemos en el error de orar por nuestro estado de ánimo, si estamos contentos o tenemos un problema oramos, si estamos enfadados o tristes no, nos alejamos. Pero aquí vemos a un hombre, y como era hombre tendría sus días mejores y peores, más contentos y más tristes, más enfadados y más calmados, pero él oraba todos los días. No debemos perder de vistas que Daniel era el segundo más importante del reino y se encargaba de el, sólo por detrás del rey Darío, con lo cual sus ratos libres serían más bien escasos.
       Esta idea también la vemos reflejada en Jesús donde vemos varias veces en los evangelios que se apartaba a orar, dedicaba tiempo a estar a solas con Dios.

       2. Debemos usar la oración como semilla de las buenas decisiones. Lc. 6:12-13. Jesús es Dios, pero a pesar de ello dedica toda la noche ante una decisión tan trascendente como la elección de los doce hombre que estarán con Él a lo largo de Su ministerio en la tierra y luego expandirán el evangelio por todo el Imperio Romano. A veces podemos caer el error de hacer planes ponerlos en marcha y por último oramos “Dios bendice esto que hacemos para ti” pero la Biblia nos habla de poner en oración todas nuestras decisiones, de orar antes de actuar, para que sea Dios quien dirija y nos oriente. Esta idea también la vemos en la vida de Nehemías quien cuando oyó acerca de como estaba la ciudad de Jerusalén lo primero que hizo fue orar a Dios antes de actuar.

        3. Debemos dar a conocer a la persona por la que oramos, que estamos orando por ella. Ef.1:15-16; 1Co. 1:4-9Col. 1:3-14; 1 Ts. 1:2. Era costumbre de Pablo incluir en casi todas sus cartas un párrafo de acción de gracias a Dios, redundando así en la idea que vimos en Daniel de tener una vida continua de oración, pero estos textos de las cartas de Pablo también nos traen la idea de que aparte de orar a Dios es bueno hacer saber a las personas por las cuales oramos que estamos orando por ellas. En primer lugar porque como se nos dice en 2Co. 9:11-12 ayudar a un hermano redunda en acciones de gracias a Dios. Segundo porque reconforta saber que hay alguien orando a Dios por nosotros, y nunca sabemos cuando unas palabras como “estoy orando por ti” pueden llenar de ánimo la vida de una persona que igual lo está pasando mal en ese momento. Tercero porque nos da sentido de familia, preocuparse los unos por los otros da sentido familiar a la Iglesia de Cristo.
       4. Que nuestras oraciones sean agradecidas. Col. 4:2. Este texto nos habla acerca de que nuestra oración sea con agradecimiento. De que no caigamos en sea quejosos ni en pedir únicamente. La Biblia nos anima a abrir nuestro corazón ante Dios y expresarle nuestras preocupaciones, o quejas, dudas, pero lo que aquí dice Pablo es que reguemos todas nuestras dudas, o quejas, o preocupaciones con gratitud. Porque sobre todos los problemas que puedan existir en nuestra vida ante todo lo que tenemos que sentirnos ante Dios es agradecidos. Algo que nos enseña la Biblia sobre todo en vidas como las de Job, Jeremías, Moisés, Elias… es que la vida del siervo de Dios no es fácil pero lo que nunca debemos abandonar es el agradecimiento a nuestro Dios.

       5. Debemos dar motivos por los que orar. 2Ts. 3:1 Pablo en estos versículos vemos como da motivos concretos por lo que orar. “… por ser librado de personas malvadas…”, “… para que el mensaje se difunda rápidamente… ” o como dice en col. 4:4 “... para que yo lo predique como debe hacerse…”. A veces oramos por temas muy amplios, y esta bien, pero estos textos nos traen la idea de que debemos orar por temas concretos, con nombres y apellidos. Y para eso debemos seguir el ejemplo de Pablo y dar temas de oración a nuestros hermanos. Muchas veces las iglesias pueden ser lugares muy fríos donde es difícil compartir ciertos temas. Pero es bueno tener a gente a nuestro alrededor con la cual quedar y juntos orar por temas de nuestra vida. Un grupo de personas con las cuales a veces derramar lágrimas y que estén orando por nosotros y nosotros orando por ellos. Sea como fuere, como iglesia o en un grupo pequeño, es bueno para nuestra vida el compartir temas que se agolpan en nuestro corazón, para orar por ellos.
       Invirtamos tiempo orando a Dios cada días, apartemos tiempo cada día para clamar a él con gratitud, para poner delante de él nuestros planes y que el lo dirija, o los cancele. Seamos una familia y oremos los unos por los otros, dando motivos a otros para que oren por nosotros, haciendoles saber nosotros que estamos orando por ellas.
       Que el Señor nos bendiga y nos ayude a ser hombres y mujeres de oración.