Bienaventurados II. Mt 5:1-12

Bienaventurados II. Mt 5:1-12

Hace unas semanas empezamos un estudio sobre las bienaventuranzas en Mateo en el capítulo 5.  Donde vimos las cuatro primeras de ellas.

En capítulo 5 empezaba con la descripción de cómo son las personas que pertenecen al reino de Dios. Llegábamos a la conclusión de que no eran una lista de tipos de personas, no hay 8 grupos de personas aquí nombradas sino que son actitudes que todos deberíamos desarrollar en nuestra vida.

Jesús inicia entonces un discurso con los preciosos dichos que han llenado de consuelo y aliento a los angustiados a través de los siglos. El cual empieza con este enfático “Bienaventurados”. No se puede cuestionar el marcado énfasis de esta palabra que viendo sus usos en el A.T. como en el Sal. 32:1 podemos entender como un llamado a gozarse en Dios a través de una experiencia humana. En el salmo de David el bienaventurado era el que experimentaba su transgresión perdonada, su pecado cubierto. Aquí lo será el que en mitad de un mundo pecador que va en dirección opuesta decide actuar según los parámetros de un reino que no es de este mundo.

A partir del versículo 7 vamos a estudiar las cuatro últimas bienaventuranzas.

Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia (v. 7): Ahora Jesús nombra a los misericordiosos. Misericordia es compasión de aquellos que tienen una necesidad, aunque no lo sepan. Jesús es el ejemplo de esta misericordia Mt. 9:36Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor”. Estas personas puede ser que nunca hubieran pensado que estaban desamparadas, algunas de ellas como el joven rico estaban muy seguros de estar amparados ante el futuro. Pero Jesús ve su realidad espiritual y siente compasión de ellas.

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 Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia

Misericordia implica una parte de conocimiento y otra de acción. Como estudiamos con Jesús en la última cena. Los misericordiosos ven la necesidad existente, tienen compasión de las personas y suplen, dentro de sus capacidades, las necesidades de estas personas. Jesús tenía compasión de las personas, tenía misericordia de ellas por eso, las alimentaba, les enseñaba, las corregía y también las salvó.

Jesús dice de estas personas misericordiosas que será bienaventuradas porque ellos recibirán la misma misericordia. Se está refiriendo a Mt. 25:34-36Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. 35Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; 36estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí” Llegará el día que Jesús juzgue todas las cosas en la vida de los seres humanos, que tengamos que rendir cuentas ante nuestro Dios. Y se nos dice aquí que estas personas, representadas por las ovejas Jesús les abre la entrada en el reino preparado para vosotros por la misericordia que mostraron a aquellos que lo necesitaban. En cambio a los cabritos los manda al fuego eterno debido a que no mostraron esta misericordia.

Esto puede parecernos que es una entrega de premios a los méritos que ha realizado cada uno en esta vida. Pero realmente Jesús está constatando una realidad en la vida de los seres humanos. Aquellos que han sido salvos, que han disfrutado de esta misericordia de Dios en sus vidas deben desarrollar misericordia en sus vidas hacia los que les rodean. Es marca diferencial de aquellos que pertenecen a Dios. Recibiste misericordia, debes ser misericordioso. Y de nuevo aparece aquí esta dualidad de ver la necesidad y actuar “tuve… y me disteis” la misericordia es práctica, no puede haber misericordia teórica, no nos podemos quedar en sentir pena o compasión, para que haya misericordia en necesario que actuemos.

Además es una misericordia que no espera nada a cambio. Estas ovejas cuando le daban de comer o beber a los necesitados no pensaban en Jesús, se extrañan porque no asocian aquella misericordia a lo que ahora reciben. La misericordia se hace pensando en aquel a que ayudamos.

Entonces estas personas que han disfrutado de la misericordia de Dios usan esa misericordia con los que les rodean y reciben misericordia el día del juicio.

Bienaventurados los de limpio corazón porque ellos verán a Dios (v. 8): Este sexto grupo de bienaventurados tienen la promesa de ver a Dios. La condición parece imposible porque es necesario para ellos que sean limpios de corazón. Alejados del pecado. Esta es una referencia a Sal. 24:1-6¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo?

El limpio de manos y puro de corazón” las manos es con lo hacemos las cosas denotan nuestras acciones y el “puro de corazón” muestran sus intenciones, las cuales no son pecaminosas sino sinceras. David lo apuntilla diciendo “el que no ha elevado su alma a cosas vanas” (v. 4) el que no lo ha entregado al pecado. Elevar es la idea de ofrendar de presentar algo a alguien estas personas no han presentado sus vidas a cosas sino que se la ofrecen a Dios.

Nadie puede ser limpio de corazón excepto aquella personas que ha sido lavada del pecado. Jesús se lo dice a Pedro “sino no tendrás parte conmigo” (Jn. 13:8) Jesús lava los pies a los Doce pero habla de la cruz. La única manera de tener comunión con Cristo es a través de ser limpios por su sangre. Cuando tenemos esta comunión con él es ahí cuando podemos ver a Dios ¿cómo? “el que me ha visto a mí ha visto al padre” (Jn. 14:9).

Levítico es un libro que nos muestra, entre otras cosas, todo lo que el sumo sacerdote tenía que hacer para poder entrar en la presencia misma de Dios, en el lugar santísimo. Debía ofrecer sacrificios por sí mismo antes de poder ofrecer sacrificios por el pueblo. No podía entrar con pecado en aquí lugar bajo pena de muerte, que es lo que le ocurren a los hijos de Aarón Lv. 10:1 ¿Por qué?  Porque la santidad de Dios así lo exige. Dios es santo, apartado del pecado y la única manera de acercarse a él es a través de vidas limpias.

Con las muerte de Cristo el velo del templo se rasgó permitiendo la entrada en este lugar ya no a través de un sacerdote humano pecador Hb. 4:15 sino a través de un sumo sacerdote compasivo. El velo del templo se rasgó y nos permite la entrada pero la santidad de Dios no ha cambiado. El Dios santo que moraba en el lugar santísimo sigue siendo igual de santo y es necesario presentarse con esa santidad en nuestras vidas.

Bienaventurados los pacificadores porque ellos serán llamados hijos de Dios (v. 9): Pacificadores significa los que buscan la paz. Este sigue siendo una virtud humana buscada hoy en día [Ilustración: Mediadores]. Pero si cogemos esta lista de bienaventuranzas vemos que todas ellas están relacionadas con Dios. Los pobres de espíritu ven su necesidad ante Dios, los mansos buscan obedecer la voluntad de Dios, los misericordiosos reciben la misericordia de Dios, etc…

Así que cuando hablamos de pacificadores no nos referimos a seres humanos que ponen paz entre seres humanos. Personas que intermedian entre conflictos humanos. Sino que nos referimos a personas que median en el conflicto más antiguo que conoce el ser humano entre el Santo y Justo Dios contra el culpable pecador Ro. 5:6-11 Pablo explica que como pecadores somos por naturaleza enemigos de Dios. Dios nos trata como culpables pendientes de condena. Pero Dios ha amado al mundo pecador Jn. 3:16  y no quiere que seamos castigados eternamente por nuestro pecado por lo cual envía a su hijo a morir por nosotros en la cruz.

Los que somos salvos por Cristo no sólo nos convertimos en miembros de este reino sino que ahora se nos encarga el ministerio de anunciar a otros la salvación de Dios 2 Cor. 5:16-21somos embajadores” somos representantes de Dios que claman “reconciliaos con Dios” arrepentíos y volvamos a Dios para que haya paz con él. Porque cuando alguien se arrepiente y se reconcilia con Dios es lo que obtiene, paz con Dios.

Cuando anunciamos el evangelio, lo que somos es pacificadores. Anunciadores de la paz que Dios ofrece al mundo a través de Cristo. Cuando esto ocurre Jesús dice que quedamos retratados, como hijos de Dios.

Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos (v. 10-12): La última bienaventuranza pertenece a un grupo que no puede elegir. Aquellos los cuales son perseguidos. El v. 10 nos explica la bienaventuranza y el v. 11 nos explica cómo afrontarla, cuál debe ser nuestra actitud ante ella.

Jesús primero explicar que seres bienaventurados cuando seamos perseguidos. La razón de ellos es que el reino de Dios nos pertenece. Pero Jesús matiza, algo que no ha hecho con las otras bienaventuranzas. El resto de la bienaventuranzas ocurren siempre que cumplamos la condición en este caso la bienaventuranza ocurre cuando somos perseguidos por algo en concreto, por la justicia de Dios. En el mundo en que vivimos hay muchos mártires, muchas personas que mueren por sus ideales, por pertenecer a grupos perseguidos. Pero el mero hecho de que seas atacado por tus ideales no convierten a estos en verdaderos, porque tu causa sea perseguida no la convierte en justa. Sólo cuanto somos perseguidos, atacados por la causa de Dios es cuando seremos bienaventurados.

Jn. 15:18-19 No somos del mundo” Jesús explica que cuando él se vaya sufriremos persecución en el mundo en que vivimos de la misma manera que Él sufrió persecución. Jesús es directo en este sentido. Os aborrecerán igual que lo han hecho conmigo. El mundo nos despreciará no porque nos odie a nosotros no porque nos considere una amenaza sino por nuestra unión con Cristo.

Es en ese momento donde podemos sentirnos bienaventurados porque el reino de Dios nos pertenece porque pertenece a Cristo. Ser perseguido ser rechazado del mundo es una señal de pertenencia a Cristo. Los profetas fueron perseguido en el A.T. los Apóstoles perseguidos en el N.T. nosotros seremos perseguidos de la misma manera.

En el v. 11 nos explica un poco más detenidamente como será esta persecución “nos vituperarán” seremos insultados por causa del evangelio. “Perseguirán” y la palabra perseguir significa buscar con intención de hacer daño. “Hablarán toda clase de males contra vosotros mintiendo” como no hay nada de que acusarnos tendrán que mentir para señalarnos. Cuanto todo esto ocurra y ocurrió, ocurre y ocurrirá debemos estar gozosos. Debemos no perder el gozo. Porque nuestro gozo no está en cómo nos traten los demás sino en que pertenecemos a Cristo.

Estas son las segundas cuatro bienaventuranzas. Son los valores del lugar donde pertenecemos, de ese reino del cual decimos formar parte. De ese reino el cual esperamos su manifestación futura. Los domingos tomamos del pan y del vino para recordar, recordamos un pasado en Gólgota pero también recordamos una promesa que él volverá para traernos el reino de los cielos, para consolar a los que lloran para saciar a los que tienen hambre y sed de Su justicia. Para traer misericordia, para mostrarnos a Dios y llamarnos hijos de Dios.

Libertad.


Una de la mayores premisas que existe en nuestra sociedad es la búsqueda de la libertad. Es casi un derecho el que cada persona debe buscar la libertad sin ataduras de ningún tipo, ni familiares, matrimoniales, morales. Esto se da en todos los campos de la realidad humana, pero sobre todo en el campo moral y ético, donde se quiere dar libertad para cosas como aborto, homosexualidad.

En ese afán por buscar la libertad mucha gente rechaza a Dios, a la religión o todo aquello que le suene a normas morales superiores, entendiendo que son perjudiciales para el individuo pues lo coartan y lo anulan como persona. Son personas que ven la existencia de Dios o la iglesia como una serie de normas y obligaciones tediosas que buscan manejar su vida e impedirles ser libres y disfrutar la vida como desean, o como la sociedad piensa que desea. Por eso deciden alejarse, no sólo físicamente sino moral y espiritualmente, en busca de libertad. Pero la realidad es todo lo contrario, porque cuanto más se aleja una persona de Dios más esclavo se vuelve, menos libre. Es una paradoja pero cuando más los seres humanos buscamos la libertad fuera de Dios más esclavos nos volvemos. En el día de hoy me gustaría que meditásemos acerca de esta libertad que Dios nos da y de como esta es la única libertad posible. Mediante cinco ideas o puntos veremos la necesidad de cuidar nuestra libertad, porque ser hijos de Dios no nos inmuniza ante los ataques del enemigo que quiere esclavizarnos.

     (Jc. 3:11-15) El ser humano nunca puede alcanzar la verdadera libertad por sí mismo. Este texto comienza diciendo en el v. 11 que reposó la tierra unos cuarenta años o sea que hubo paz, pero esta paz no fue lograda por los seres humanos sino que fue una paz que se logró por medio del siervo de Dios Otoniel.            El texto nos sigue mostrando la forma que tiene el ser humano de buscar la libertad que es huyendo de Dios, pero en esta búsqueda de la liberta ¿qué encuentra? v.14 esclavitud. El pueblo de Israel alejado de Dios acaba siendo esclavo de otros pueblos vecinos. De la misma forma en nuestra sociedad las personas que buscan la libertad alejándose de Dios lo único que encuentran es esclavitud. Como hemos dicho, cuanto más nos alejamos de Dios en busca de la libertad más esclavos nos volvemos. Puede que no seamos esclavos en la idea cultural que tenemos de los esclavos, como en la plantaciones de algodón de U.S.A durante el sigo XVIII. Pero en nuestra sociedad la esclavitud aparece en múltiples formas y colores, resentimiento, recuerdos que nos atormentan, malas relaciones, vicios, esclavos del destino. Y eso lo atormenta, y aparece la desesperación v. 15 clamaron los hijos de Israel a Jehová. Porque él es el único que pude dar libertad, ¿y que hace Dios? y les levantó un libertador, Dios les da la libertad, porque les da a une enviado que puede actuar bajo el poder de Dios para hacerlos libres, esa libertad que ellos buscaban. El ser humano no puede alcanzar la libertad él sólo por eso como no podemos nosotros solos…

Necesitamos a alguien que nos haga libres. (Jn. 8:34-38). Los seres humanos tenemos una libertad delegada, sólo alguien nos la puede dar. Aquí entramos en otra paradoja porque cuanto más siervos, o esclavos que es lo que significa la palabra doulos, nos volvemos de Dios más libres somos. Cuanto más obedecía la ley el pueblo de Israel más libre era de sus vecinos. Pero este texto nos dice que si hacemos el pecado v. 34 la libertad nos es quitada y estamos en esclavitud. Aquí entra el papel de Jesús, sólo Él puede darnos, verdadera libertad. Esta palabra, verdadera, lo cambia todo, por que podemos creer que somos libres y la verdad es que hay mucha gente ahí a fuera que cree que es libre que cree que no es esclavo de nada, como los fariseos de esta escena ellos decían Linaje de Abraham somos y jamás hemos sido esclavos de nadie, lo cual debe ser la mentira más flagrante que recoge la Biblia, porque desde Abraham, el pueblo de Israel ha sido esclavo de múltiples naciones: Egipto, Siria, Asiria, Media, Babilonia, Macedonia, Roma, pero lo peor no eran esas naciones temporales, sino la realidad espiritual de que eran esclavos del pecado. Quienes son liberados por Jesucristo de la tiranía del pecado y de la servidumbre del legalismo, son en realidad libres. Romanos 8:2 nos cuenta acerca de esta esclavitud.

(Ro. 8:2) Esta libertad ocurre cuando seguimos la ley de Dios. La libertad sólo ocurre con el cambio de naturaleza que Jesús nos da. Al existir un cambio de naturaleza exista una nueva normativa que rige nuestra vida por eso Pablo usa aquí la palabra ley. En la sociedad en que vivimos se suele asociar la idea de libertad con la idea de ausencia de normas. Parece que la verdadera libertad se halla cuando puedes liberarte de las normas que te han sido impuestas y logras vivir sin ellas, o por lo menos con las tuyas propias. Pero libertad no significa vivir sin ley sino bajo la ley perfecta de Dios. En ningún momento este versículo presenta la ausencia de Ley sino que se cambia de una que es de naturaleza mortal y pecaminosa a otra ley que es del espíritu. Y esta transformación recibe el nombre de liberación [libertado]. Por lo cual podemos decir que seguir las normas de la ley de Dios es la verdadera libertad. Y son las que pueden dar la verdadera libertad por que como dice en 7:12 la ley a la verdad es santa y el mandamiento santo, justo y bueno. A diferencia de cualquier ley o normativa que podamos encontrar a cualquier nivel, incluyendo las normas propias de cada uno, o de cada familia, las normas de Dios son perfectas, o sea no tienen fallos, son santas, o sea producen bendición cumplirlas, son justas, o sea fortalece la convivencia porque no hay abuso. El pueblo de Dios esta incitado a abandonar las normas propias y a seguir las normas de Dios, porque estas mediante su perfección y santidad le ofrecen libertad. Por eso el hijo de Dios debe constantemente volver a las normas de Dios. Porque esta libertad, una vez obtenida se puede perder.

(2 R. 18:4) Este texto nos narra una historia extraña. Nm 21:4-9 nos cuenta la conocida historia de cuando yendo por el desierto el pueblo de Dios se puso a murmurar contra Dios y contra Moisés. La Biblia nos cuenta que Dios envió serpientes ardientes que mordían al pueblo, el pueblo se arrepiente y clama a Moisés quién por orden de Dios levanta una serpiente de bronce y cuando alguien era mordido por una serpiente miraba a esta serpiente de bronce y se curaba.

En este texto tenemos todos las ideas que hemos estad viendo en la noche de hoy. Tenemos al pueblo de Dios, un pueblo que era esclavo y gracias a la intervención de Dios se convierte en un pueblo libre, pero lleno del desánimo por lo duro del desierto decide alejarse de Dios para tener libertad y sobrevivir y acaban siendo esclavos de la muerte. Entonces Dios les libera de esa muerte. Y aunque la historia de Moisés y de esa generación acabe aquí en Reyes tenemos la segunda parte donde el pueblo de Judá había convertido un objeto de libertad, algo que Dios le había dado para liberarlos de la muerte lo había convertido en un ídolo delante del cual quemaban incienso.

Los hijos de Dios podemos caer en el error de creernos inmunes al pecado. Inmunes a volver a la esclavitud. A pesar de ser libres podemos volvernos esclavos el pueblo de Israel había usado algo que era bueno y dado por Dios y lo había desviado. A pesar de ver la salvación de Dios en sus vidas y sentir la libertad de la muerte en sus propias carnes, el pueblo de Dios usa esa salvación para alejarse de Dios (Gá. 4:8-10). Pablo en un tono de evidente enfado echa en cara a los Gálatas que se estén volviendo a la esclavitud del pecado que tenían antes. Este texto nos lleva a nuestra siguiente idea.

(Gá. 5:1) Es necesario trabajar nuestra libertad. No desde el punto de vista que podamos hacer algo para ganarla o mejorarla, pero sí desde el punto de vista de evitar conductas en nuestra vida que nos esclavicen. huir del pecado, ya que es esto de los que nos han liberado. Pablo usa la expresión Estar firmes para recomendarnos que no nos movamos de nuestra posición segura en Dios, por el beneficio de vivir libre de la ley de la carne. Estar firmes requiere esfuerzo, porque implica que hay fuerzas a nuestra alrededor que nos vana a empujar a que no estemos firmes. Job tuvo que aguantar una cantidad de calamidades que harían quebrar a la mayoría de personas, pero se mantuvo firme en nunca revelarse contra Dios.

Las palabras que aquí se traducen por sujetos se traducirían mejor por “quedar bajo el peso de…” que nos trae la idea de estar atrapado, como cuando en un accidente un coche vuelca atrapando a sus ocupantes, el pecado es igual, nos trae funestas consecuencias a nuestra vida y nos atrapa en ellas. Por eso nos es necesario esforzarnos en ponernos bajo la ley de Dios, no apartándonos de ella sino meditando en ella de día y de noche Js. 1:8 porque es ella la que nos da verdadera libertad.

En conclusión hemos visto que el ser humano busca de forma impulsiva la libertad, pero es incapaz de encontrarla él sólo, tiene que buscar a alguien que se la proporciones. Y aunque piense que es fuera de Dios donde puede encontrar esa libertad realmente sólo cuando seguimos los mandamientos de Dios somos realmente libres es una paradoja pero cuando más dependientes de Dios somos, más libres somos y esta libertad es verdadera.

Así que hermanos si hemos recibo tal bendición de Dios esforcémonos por conservar esta libertad que él nos da. Busquemos su palabra como guía, busquemos sus mandamientos como algo bueno y que no son un lastre para nuestra libertad sino la expresión más verdadera de ella.

 

Cuidado pastoral.


Algo que define a las sociedades más avanzadas es el desarrollo de su educación, no sólo en el sentido de excelencia sino también en la implantación en el pensamiento colectivo de la educación como algo imprescindible y de peligrosa su ausencia. Esto es el algo que damos por supuestos en países del llamado primer mundo. Consideramos como básico que unos padres se preocupen por la educación de sus hijos, es su responsabilidad y sería algo reprobable una negligencia en esta área.

De la misma forma que deben preocuparse por la educación formal de sus hijos unos padres deben ocuparse de la educación espiritual de sus hijos, esto se llama cuidado pastoral.

El cuidado pastoral, y entendemos como cuidado pastoral a toda la obra que se realiza cuidando la salud espiritual de otras personas, bien sea desde los ancianos de una iglesia hacia una congregación, los encargados de llevar a los jóvenes a los mismo jóvenes o el cuidado espiritual que unos padres hacen sobre sus hijos, es una obra extensa pero totalmente necesaria. A todos nos chocaría ver a unos padres que no dan de comer a sus hijos, o a unos profesores en un instituto que no enseñan nada a sus alumnos, lo veríamos reprochable, incluso denunciables. De la misma forma unos padre han de proveer alimento espiritual para la vida de sus hijos, no es una opción. De la misma forma que unos profesores en la escuela dominical, o de la misma forma los maestros o ancianos de la iglesia, porque todos, y no hay excepción en este todos, necesitamos cuidado espiritual, necesitamos que otra personas nos aconsejen, se preocupen de nuestra salud espiritual.

Aunque lleve el apellido de pastoral, esta nos es tarea exclusiva de los ancianos o pastores o quien esté al cargo en una iglesia, sino que es tarea de todo cristiano maduro ayudar, aconsejar a otras personas pero debemos tener una serie de requisitos para ello que podemos ver en 1 Ti. 4:11-14 Timoteo no debía sólo enseñar, o sea estudiar y hablar sino que su tarea iba más allá tenía que ser ejemplo, o sea ser imitable. Si Timoteo tenía que ser ejemplo era porque se esperaba que el resto de la congregación lo imitara.

Si queremos pastorear la vida de otras personas debemos ser ejemplo de lo que queremos enseñar. Si queremos que nuestros hijos caminen en los caminos de Dios sus padres deben hacerlo primero. No hay cosa que torpedee más la vida de una ser humano que cuando una persona que debía de ser ejemplo para ella falla. Y eso pasa a todos los niveles, familiar, eclesial, laboral. Los buenos ejemplo en la vida cristiana marcan el camino para los que los siguen.

Si queremos pastorear la vida de otras personas en los caminos de Dios, debemos empaparnos de la Palabra de Dios. Es imposible hacer la obra de Dios sin la palabra de Dios 2 Ti. 3:15Toda escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”. Sin esa palabra todo lo que podamos decir a otra persona no pasan de consejos, mejor o peor intencionados. Pero es la palabra de Dios la que tiene el único poder para cambiar vidas, para hacernos crecer. Por eso la persona que quiera ayudar a otra debe empaparse de esa Palabra. Leerla a diario, amarla.

Si queremos pastorear la vida de otras personas en los caminos de Dios, debemos amar como Cristo amaba. Jn. 13:1 Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin” y aquí el fin fue la cruz. Debemos amar a las personas y a la obra de Dios con la misma intensidad que Jesús la hacía, hasta el fin. Como aman unos padres a sus hijos, hasta las últimas consecuencias.

Si queremos pastorear la vida de otras personas en los caminos de Dios, debemos ser espirituales. Debemos ser personas que buscan a Dios en medio de las dificultades, es cierto que algunas de estas premisas se pisan en algunos sentidos, pero ser personas espirituales nos habla de ser personas que en cualquier momento ante las decisiones de la vida ponemos a Dios en el primer lugar. El ejemplo de lo que no es ser espiritual es el pueblo de Israel en el desierto camino a Canaán. Vemos a un pueblo que ante la primera dificultad que tenían miraban a Egipto y no a Dios. Preferían acordarse de la nación que les esclavizaba y no del Dios que les liberaba. Ser espirituales es poner a Dios en primer lugar de nuestra vida, o sea, al control de ella.

Si queremos pastorear la vida de otras personas en los caminos de Dios, debemos ser íntegros. Esta es cuestión indispensable. 1 Pd. 1:13-16Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado;como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia;sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.” No nos conformemos, no tomemos forma de los deseos que gobernaban nuestra vida, sino tomemos forma de Dios, que es santo. Si nuestra vida no refleja esta santidad no podremos guiar a otros a esta santidad que es la santidad de Dios.

 

Consejos.


Existen muchas clases de tesoros desde el tradicional cofre que los piratas buscaban con ahínco en un vetusto mapa marcado con una cruz hasta el custodiado por el dragón Smaug en la montaña solitaria, narrado en la obra de Tolkien, El Hobbit.

También existen una clase de tesoros inmateriales que sólo adquieren todo su valor cuando son usados de manera correcta. Salomón conocía de su valor, por eso dedica todo su libro proverbios a enseñar mediante estos tesoros intangibles como son la sabiduría, los mandamientos y los consejos.

E hizo Joás lo recto ante los ojos de Jehová todos los días de Joiada el sacerdote.” 2ª Cr. 24:2

 “Y Joiada hizo pacto entre sí y todo el pueblo y el rey, que serían pueblo de Jehová.Después de esto entró todo el pueblo en el templo de Baal, y lo derribaron, y también sus altares; e hicieron pedazos sus imágenes, y mataron delante de los altares a Matán, sacerdote de Baal2ª Cr. 23:16-17

       El pueblo de Judá venía de tres reinados considerados malos. Todos ellos consumados con sendos baños de sangre para eliminar toda posibilidad de rebelión. El último incluso llevó al trono a Atalía una mujer que no era descendiente de David, y por lo tanto no podía estar en el trono de Judá.

Ante la matanza que Atalía estaba haciendo Joiada y Josabet esconden a Joás, cuando no era más que un bebe. Seis años después ese bebé se convertiría en el rey más joven de Judá.

Pero la evidente incapacidad de un niño de 7 años para gobernar convierten a Joiada en el regente. Su influencia en Joás es tal que la Palabra nos dice que mientras él vivía Joás hacía lo bueno, se mantenía firme y el país prosperaba “Y se regocijó todo el pueblo del país; y la ciudad estuvo tranquila2ª Cr. 23:21

Muerto Joiada, vinieron los príncipes de Judá y ofrecieron obediencia al rey; y el rey los oyó 2ª Cr. 24:17
 

       En cuanto Joiada murió Joás fue incapaz de buscar buenos consejos, incapaz de encontrarlos en la Ley de Dios. Mostró su inmadurez puesto que escuchó a los primeros que se le asomaron en palacio y sus consejos no eran como los de Joiada.

La vida de Joás dió un giro de 180º para pasar de reconstruir el templo de Dios a adorar a Baal y Asera e incluso matar al hijo de Joiada, Zacarías, que venía a avisarlo de su mala conducta.

Y cuando se fueron los sirios, lo dejaron agobiado por sus dolencias; y conspiraron contra él sus siervos a causa de la sangre de los hijos de Joiada el sacerdote, y lo hirieron en su cama, y murió. Y lo sepultaron en la ciudad de David, pero no en los sepulcros de los reyes2ª Cr. 24:25

       Los malos consejos llevan a los malos caminos. Los malos caminos a los malos destinos. Joás acabó siendo perseguido por los sirios, muerto en una conspiración por sus siervos y deshonrado por el pueblo, pues no lo enterraron con los reyes, dando a entender que no lo merecía. Este mismo pueblo era el que se gozaba con la regencia de Joiada.

Muchas veces no valoramos el poder de las palabras, la capacidad para mover montañas de las ideas. Las experiencias, las vivencias o los consejos de personas que ponen su confianza en Dios son una fuente maravillosa de sabiduría de Dios para nuestra vida.

De la misma forma debemos aprender a valorar esos momentos donde tenemos la oportunidad de dar un consejo a otra persona porque pocas cosas hay tan poderosas en la vida de una persona como un consejo en un momento oportuno.

 
Manzana de oro con figuras de plata
Es la palabra dicha como conviene.Pr. 25:11

Movimiento.


Coger una naranja. Partirla a la mitad. Exprimir con esmero. Repetir con la otra mitad. Por mucho que los anuncios de zumos nos quieran vender otra cosa, no existe nada comparable a un zumo recién exprimido.

Las parábolas de Jesús son como esa naranja que vemos colgando del árbol. Necesitamos hacernos con ella, abrirla, estudiarla y exprimirla. Si lo hacemos sacaremos de ella un zumo, una enseñanza que será incomparable con “otra” embotellada que podamos probar.

Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. Mt. 13:44

Jesús transmitió múltiples enseñanzas con sus parábolas, pero una que podemos ver si estudiamos el conjunto de ellas es que todos su protagonistas están en movimiento. No hay personajes estáticos. Desde la mujer que busca ansiosamente una dracma perdida pasando por el hijo pródigo que harto de trabajar entre cerdos camina junto a su padre buscando las palabras que justifique su llegada o las vírgenes que salen al encuentro de su Señor.

 “Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno.Mt. 13:8

        Este movimiento no sólo se traduce en acciones sino también en crecimiento espiritual. En la parábola del sembrador las semillas que caen en buena tierra, crecen. Muchos cristianos no crecen en su vida espiritual, pero esto no se corresponde con lo que nos dice la Palabra acerca de los hijos de Dios. Si nosotros no crecemos en nuestra vida espiritual debemos plantearnos como está nuestro terreno, igual necesitamos arar el terreno y prepararlo para que el crecimiento sea efectivo. Este crecimiento acaba con fruto. No todos iguales, cada uno según la capacidad que Dios le ha permitido, pero todos con fruto. La falta de fruto en la naturaleza es sinónimo de que algo no va bien en el árbol.

 “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca Mt. 7:24

        Otra idea de movimiento lo vemos en las cosas que construimos en nuestra vida. Nuestra familia, ministerio, iglesia. Dios nos provee el fundamento pero Él nos ha dado la capacidad de pensar y actuar en la construcción. En cualquier ámbito de nuestra vida podemos ser herramientas para construir (o para destruir). Debemos no solo cimentar en Dios sino hacer construcciones que le den gloria a Él.

Seamos hombres y mujeres de Dios, seamos hombres y mujeres en movimiento.

Vidas comprometidas.


      La Biblia nos enseña muchas cosas de maneras muy diversas, mediante enseñanza directa, como puede ser los evangelios donde Jesús enseñaba a los que querían escucharle, o mediante cartas que sus autores escribían a iglesias del primer siglo y que nosotros podemos aplicar a nuestra vida y a la de nuestra iglesia. Otra manera es el ejemplo, a veces negativo y otras positivo, como es en el caso de hoy, que vamos a ver la historia de cuatro personas que fueron capaces de mantener una vida en los caminos de Dios a pesar de que pudo costarles la vida en varias ocasiones, personas que viviendo en una cultura idólatra y pecaminosa mantuvieron su mirada siempre en Dios antes que en su posición o incluso su vida.

 Lectura: Dn. 1:1-7

La vida de Daniel, Ananías, Azarías y Misael podemos pensar que fue una vida afortunada, hasta cierto punto, porque siendo una nación invadida podían haber sido vendidos como esclavos o asesinados, pero en cambios fueron entrenados para ser la elite del país, pero algo que nos destila el texto y podemos entender que así ellos lo sabían, es el absoluto control que tiene Dios de la situación. Nabucodonosor no conquistó Jerusalén, el Señor se la entregó, esto que sólo parece un juego de palabras es una declaración de la soberanía de Dios, además de que nos da la idea de que no fue una injusticia lo que le pasó a Israel, sino todo lo contrario, fue por justicia.

1) Vidas comprometidas con Dios (1:8-16). 

La vida de estos chicos cambió drásticamente, eran ciudadanos del pueblo escogido de Dios y ven como Dios permite que Nabucodonosor rey de Babilonia ataque Jerusalén y se lleve a gran parte de la población cautiva. Pero a pesar de este revés en sus vidas no se vuelven rebeldes sino que siguen teniendo un compromiso total con Dios que se ve reflejado en su vida.

Lo primero que vemos aquí es compromiso. Daniel y Ananías, Misael y Azarías, podían poner múltiples excusas para comer la carne consagrada a los ídolos, por que se lo mandaba una autoridad como el rey, diciendo que si no comían los matarían, que es la excusa que da el jefe de los eunucos. Pero vemos que Daniel decide, no es Dios quien le dice, ni los sacerdotes, ni la tradición ni las costumbres, es iniciativa de un corazón comprometido con Dios, que no quiere tener ninguna relación, ni si quiera de la forma más indirecta posible con otros dioses. Dios no le abandona en este intento de apartarse del pecado y donde no puede llegar las intenciones del Daniel si llega el poder de Dios (v. 9) por que Dios actúa en la vida de sus hijos cuando estos quieren seguir su voluntad, de la misma forma que actúa en su contra cuando estos pecan, claro ejemplo es que Dios permita que Nabucodonor ataque a Israel.

2) Vidas que dan gloria a Dios en todo. (2:27-28). 

Nabucodonosor ha tenido un sueño y decide probar a todos los adivinos del reino, porque les pide la interpretación pero sin revelarles el sueño, no son capaces y el rey los manda matar a todos, cuando David se entera le pide tiempo para hablar con Dios y Dios le revela el sueño y su significado.

Daniel podía adjudicarse el mérito o simplemente callarse y dejar que los demás, el primero de todos el rey, le diera gloría a él. Pero empieza su discurso de interpretación poniendo a cada uno en su lugar, sólo Dios puede revelar el sueño, y si Daniel lo va a contar ahora es porque él se lo ha revelado. En ningún momento vemos orgullo ni ganas de apropiarse del mérito de Dios.

La vida de un hijo de Dios es una vida que le da gloria, en todo momento, y considera que todo lo bueno que pueda lograr es gracias a Dios y le adora por ello.

3) Vidas de integridad (3:9-18).

Otra característica de las vidas entregadas a Cristo es la integridad que muestran incluso en las mayores dificultades, como en este caso. Estas tres personas sólo destacaron por mantenerse en pie, si se hubieran arrodillado habrían pasado totalmente desapercibidas. Podían haberse arrodillado y no tener que pasar el mal trago, nadie las hubiera visto. Pero decidieron desobedecer una orden directa del rey, que les podía condenar a muerte únicamente por no desobedecer a Dios.

Sabían que Dios podía salvarlos, pero estaban dispuestos a morir si Él decidía no salvarlos. La integridad es un camino sin red, aquí no solo estaban yendo contracorriente sino que estaban metiendose en el ojo del huracán. A pesar de la segunda oportunidad que Nabucodonosor les da para que cambien de actitud ellos prefieren morir con integridad a pecar contra Dios.

4) Vidas comprometidas con la verdad (4:18-19). 

Nabucodonosor vuelve a tener un sueño que nadie es capaz de interpretar y acude a David, el problema que tiene este sueño es que es un castigo para Nabucodonosor, hasta tal punto que Daniel dice “Señor mío, el sueño sea para tus enemigos, y su interpretación para los que mal te quieren” (v.19). Daniel tiene que transmitirle un mensaje muy duro al rey, que va a quedar demente y va a andar entre las bestias como si fuera una de ellas, ante este mensaje Daniel tiembla, pero no deja de decir la verdad y dar consejo al rey (v. 27). Otra característica del cristiano es que debemos decir la verdad y no avergonzarnos de ella. Si en nuestra sociedad se vive la inmoralidad es tarea de la iglesia y de cada uno de nosotros proclamar la verdad, no callarnos en nombre de un status quo que nos ponga en una posición cómoda. No hacemos un favor a un amigo que nos pide consejo callándonos, o respondiéndole lo que él quiere oir. Debemos tener vidas comprometidas con la verdad de Dios, la verdad acerca de Jesús, la verdad acerca de la iglesia, la verdad acerca del futuro que les espera a la gente que muere fuera de Dios.

5) Vidas que contagian con su testimonio (2:46-47; 3:28-30; 6:19-20).

El resultado de una vida que da gloria a Dios es que cuando bendecimos a otras personas es Dios el que resulta glorificado no nosotros, Daniel se benefició de obedecer a Dios, pero la gloria suprema se la llevó Dios.

Ananías, Azarías y Misael no se acobardaron ante la posibilidad de morir sino que se mantuvieron firmes, el resultado fue la proclamación del nombre de Dios por todo el imperio Babilónico.

El echo de que Daniel servía a un Dios poderoso era notorio en el reino, Nabucodonosor sabe que Dios tiene el poder para salvar, no porque lo haya estudiado, no porque alguien se lo haya dicho sino porque la vida de Daniel así los demuestra.

Nada de lo que una persona hace cae en saco roto, aunque parezca que no nos hacen caso o no se fijan en lo que decimos o hacemos, el testimonio de una persona es de las cosas más importantes que puede tener. Es lo que marca la diferencia entre una persona en la que se puede confiar o de la que hay que alejarse. Marca la diferencia entre una persona que vive una vida en Cristo y quien solo profesa una religión. Y las personas que nos rodeas ven esa diferencia.

6) Vidas de oración (2:17-18; 6:10).

Daniel ante la necesidad de tener que desvelarse el sueño al rey, pide que sus amigo le apoyen en oración. Aquí aprendemos que debemos abrir nuestro corazón a otros hijos de Dios ante una carga que tengamos en nuestros corazones. Y que como hijos de Dios debemos ocuparnos en la oración ante todo aquello que emprendamos.

Que Daniel orase con las ventanas abiertas, nos habla de que no se encerraba, quería que todo el mundo lo supiese, era una declaración de intenciones.

Que lo hiciese tres veces al día como solía hacer antes nos habla de una vida oración. Es imposible llevar una vida en los caminos de Dios si no se mantiene comunicación con él, sino se abre su Palabra para escucharlo y no se ora a él para hablarle.

Que estos ejemplos nos arrastren a tener vidas consagradas a Dios, vidas de integridad que le den gloria a él. Vidas con un testimonio que sea ejemplar para los que nos rodean que puedan ver en nosotros a ese Dios al cual servimos. Que toda esta vida esté regada con tiempo de oración indispensable para ser personas comprometidas con Dios.

A la sombra de la cruz.


Una de las búsquedas más comunes en la vida de las personas es la búsqueda de significado de la propia vida, responder a una pregunta de  tan sólo 3 palabras  ¿Para qué vivimos? se ha convertido en una obsesión para una número no pequeño de personas. Los cristianos podemos caer en el mismo tipo de preguntas pero a diferencia del resto de los humanos tenemos un libro que nos puede dar respuesta a preguntas como ¿Para qué vivimos la vida cristiana?. La vida cristiana es algo que se vive a la sombra de la cruz de Cristo

Heb. 10:19-25

Este texto de Hebreo empieza con una locución adverbial, “así que”, lo que nos da a entender que este texto es consecuencia, o es resultado de otro anterior. Esto es así porque viene precedido de unos versículos donde el autor explica la figura de Cristo en relación con su sacrificio y como ese sacrificio nos hace libres del pecado. Una vez que sabemos esto pasamos a la idea que aquí se nos plantea, a que uso vamos a hacer de esta libertad que tenemos.

El autor empieza planteando un contexto directo de características de esta vida. Como si estuviera pintando un cuadro y primero nos dibujase la situación de donde se encuentran estas características. Y la primera de estas características es la libertad. La palabra libertad que usamos aquí en el original también significa denuedo o confianza, por lo cual nos trae la idea no solo de que tenemos la opción sino la exhortación a que lo hagamos de una manera exhaustiva, viva y con intención verdadera, sin esperar nada. La segunda característica es donde, al Lugar Santísimo. El lugar santísimo era el lugar únicamente reservado para que el Sumo Sacerdote entrara una vez al año para interceder por el pueblo, y tal era el peligro que iba atado con una cuerda por si moría poder ser quitado allí tirando de él, porque era la misma presencia de Dios. Era un lugar exclusivista, solo personas seleccionadas podían entrar en un tiempo y forma seleccionadas por Dios mismo. A nosotros puede que el echo de que se cite el lugar santísimo nos nos llame tanto la atención, pero para los hebreos, a los que van dirigida esta carta, era casi blasfemo decir que cualquiera tenía vía libre a él. La tercera característica es el cómo, haciendo referencia a la muerte de Cristo y que ha sido esta quien ha roto esa separación entre el lugar santísimo y los hijos de Dios, abriendo un camino, y aquí se usa esta palabra porque a los primeros cristianos en Jerusalén se les conocía como los del camino.  Este camino, que nos dice a través del velo es una clara referencia a cuando en los evangelios, se nos narra que durante la crucifixión, el velo del templo se rasgó, mostrando el lugar santísimo por último este contexto nos muestra el quién, el gran sacerdote, Cristo.

Así que este contexto nos muestra un estado, el de libertad, un lugar el lugar santísimo, como hemos llegado a esta situación y por último el quién.

¿Pero para que nos dice esto?, ¿para que recordarlo?, pues ahora el autor empieza una exhortación que va dirigida a los hebreos que se habían convertido al cristianismo,  pero que debido a que estaba empezando la persecución en Jerusalén en contra de los cristianos, estaban volviendo a los ritos del la Ley, para que no se les persiguiese. Esto es importante, entender que había detrás un abandono de la fe. Hoy en día no hay persecución y los motivos por los que la gente dejan de lado una relación directa y viva con Dios, son otros, puede que ocupaciones, la familia, querer tener tiempo libre, lo que sea, pero si que nos aleja de una vida vivida en el lugar santísimo.

Por eso es importante estas ideas o guías,

  • v.22 Debemos acercarnos: Acercarnos nos habla de voluntariedad, no debe confundirse con el echo de que Dios esté en un lugar físico sino más bien nos habla de disponibilidad del corazón (Sal. 73:27-28). Cuando Jesús estuvo en la tierra, nunca estuvo en ningún lugar donde no le quisieran, sino donde había alguien que estaba dispuesto a acercase y escucharle. Un ejemplo es Jesús en la tierra de los gadarenos, se fue, porque no querían que estuviese allí. Alguien dijo una vez que Dios es un caballero y que nunca va a obligar a nadie a hacer algo que no quiera. Pero eso no exime de que cada decisión trae unas consecuencias.
  • Con corazón sincero: en griego sincero alude a ser genuino y verdadero sin motivaciones ocultas. Nuestro interés por Dios, por su palabra por su iglesia debe tener únicamente una motivación dar gloria a Dios, con todo lo que hagamos. Hc. 5:1-10 es una historia triste pero muy conocida, un matrimonio que quiere hacer una ofrenda, pero con motivos equivocados, solo para aparentar espiritualidad, porque la verdad es que están robando dinero.
  • En plena certidumbre de fe: esta frase hace hincapié en una confianza absoluta en las promesas de Dios. Esta clase de confianza trae al corazón un seguridad que permite al creyente perseverar en medio de las pruebas que vienen en el camino. Este texto tiene más sentido cuando sabemos que estaban sufriendo persecución los destinatarios de la carta. Lc. 7:6-10 Nos cuenta la historia del centurión que tenía una fe inquebrantable en el poder de Jesús, hasta el punto de que Jesús se maravilla de ello. Una plena certidumbre de fe, es como una roca firme en la que asentar nuestros pies cuando la marea sube, sabemos que por muchas olas que aparezcan, la roca no se va a mover y nosotros estaremos seguros.
  • Purificados lo corazones de mala conciencia: Este texto evoca la imagen de las ceremonias y sacrificios del antiguo pacto, donde se rociaba con sangre como señal de limpieza espiritual. Pero aquí hace referencia a algo más, a la mala conciencia, o sea al pecado. Debemos venir a Dios con corazones perdonados, confesando a Dios nuestros pecados. Mt. 5:21-26 nos narra unas terribles palabras estas, no podemos estar a bien con Dios si no estamos a bien con otro de sus hijos.
  • Lavado los cuerpos con agua pura: Esta es una referencia al E.S. Nuestra vida debe estar llena de este Espíritu que nos hace santos, apartados para Dios para llevarnos de la incredulidad a la fe. Ap. 22:14-15 Aquí vemos como los que son lavados son considerado válidos para vivir eternamente, en cambio quien no es considerado un perro y echado fuera
  • Mantengámonos firmes, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza: A pesar de las dificultades el autor nos llama a mantenernos firmes, esto no era fácil para los receptores de la carta, lo cuales tenían la tentación de volver a los ritos judíos para evitarse ser perseguidos, en este caso tenemos el ejemplo de Jeremias. Jr. 20:7-12 Jeremías fue un profeta que se pasó su vida acusando a Israel y Judá con mensajes muy fuertes, ante esto el pueblo lo rechaza hasta el punto que quieren matarle y el Sumo Sacerdote Pasur lo ata a un cepo cerca del templo. Pero aún así, la confianza de Jeremías en Dios se hace inquebrantable.
  • Considerándonos unos a otros: La vida cristiana no es algo que se deba vivir únicamente en la intimidad o la soledad, sino que existe una vida colectiva en comunidad con los hermanos. También existe una llamado a cuidar los unos de los otros sobre todo a los más necesitados. Stg 1:27 La verdadera religión incluye ayudar a los necesitados, y creo que esto no necesita mucha explicación, a lo largo de toda la Biblia vemos en énfasis que se hace en que se ayuden los unos a los otros, tanto en la iglesia como con las personas de fuera de ella.
  • No dejando de congregarnos: Este es un problema universal que dos mil años después sigue preocupando a mucha gente en las iglesias, dejar de congregarse. Quizás dejar de congregarse es la muestra final y más visible de una vida cristiana que no se está viviendo correctamente, pero ¿si ya no hay un templo físico donde ir con su lugar santísimo? sino que Jesús lo a abierto a todo el mundo, ¿Hace falta congregarse? o podemos ir por libre. No congregarse tiene la gran problemática de que se pierden muchas bendiciones que por uno solo no se pueden recibir como, compañerismo, ánimo, exhortación. ayudar a otros, orar juntos. Y trae otras problemáticas porque no estar donde debemos estar nos puede hacer estar en un lugar donde el pecado está a la puerta. 2 Sam. 11:1-2 David debía estar en el campo de batalla, porque era su lugar en cambio estuvo en casa, esta decisión, que podemos pensar que es vanal, le hizo ponerse delante de la tentación, y acabó cometiendo adulterio, teniendo un hijo ilegítimo y cometiendo asesinato.

Hermanos, vivamos vidas dignas de un hijo de Dios, Cristo a preparado el camino a través del velo, ahora tenemos libertad y debemos usar esa libertad para venir a la presencia de Dios como dice en texto “acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. 23Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. 24Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; 25no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.”

Bendecidos de Dios


Texto: Pr. 3:21-26

Dios quiere bendecirnos actuando en nosotros (v.21):

       Proverbios es sobre todo un libro de exhortación a seguir la voluntad de Dios, sus mandatos. Y eso nos da una idea de lo que es Dios. Dios no obliga, no fuerza a la gente a seguirlo. Dios dice sígueme, porque es lo que más te conviene y así empieza este texto  “Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos; Guarda la ley y el consejo,” (Prv. 3:21). Dios quiere que sigamos voluntariamente sus mandamientos porque quiere bendecirnos actuando en nosotros. Vemos una actitud de búsqueda de confianza, de un padre que aconseja, no un padre tiránico, sino un padre que busca lo mejor para su hijo. Que nos dice que sigamos el consejo y la ley que él nos da.

¿Pero que es la Ley?¿Qué significaba? La Ley era un reglamento dictado por Dios para gobernar y dirigir a su pueblo en cualquier aspecto de la vida moral, religiosa, ceremonial o civil de su pueblo. Dios le había mandado cumplirla, amarla y respetarla. La palabra clave de la Ley (heb. torah) pone énfasis en el concepto de instrucción. La Ley de Dios no está sólo para obedecerla en señal de respeto a Dios, sino también para hacer mejor al que la cumple.

¿Qué es el consejo?¿Qué significa? Consejo es una palabra que tiene muchos sinónimos exhortación, aviso, advertencia, lección, guía… palabras que nos definen esa supervisión que una persona más sabia hace sobre otra que se lo pide, o que lo acepta. En este versículo se supone que viene de parte de Dios.

 
      Dios bendice marcándonos con su sello (v.22):
 

       Serán vida para tu alma.  La palabra principal para vida significa existencia activa, siendo prominente la idea de movimiento. Este es el énfasis de esta vida, un alma con movimiento, no quieta, no estática sino fresca. Como el agua. ¿Beberíamos agua estancada o agua en movimiento? este es el sentido de la palabra vida. Y el movimiento nos lo da Dios, en este sentido también se puede entender que una persona llena de Dios con vida en su alma (con el sentido de vida que hemos visto) es una persona que puede llevar vida a otras porque su agua es fresca, agua en movimiento.

El alma en la Biblia es el centro del ser humano, es sede de deseos personales: Jer. 31:25. “Porque satisfaré al alma cansada, y saciaré a toda alma entristecida.”; El alma es sede emociones como la ansiedad Sal. 119:28 “Se deshace mi alma de ansiedad; Susténtame según tu palabra.” o la angustia “ Y decían el uno al otro: Verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano, pues vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no le escuchamos; por eso ha venido sobre nosotros esta angustia” Sede de amor “ Hazme saber, oh tú a quien ama mi alma Dónde apacientas, dónde sesteas al mediodía; Pues ¿por qué había de estar yo como errante Junto a los rebaños de tus compañeros?” Cant. 1:7 también de relación con Dios, de provisión divina. 

Serán gracia a tu cuello: El cuello es señal del estilo vida de una persona. José llevaba un collar de oro en el cuello, síntoma de que era una persona importante dentro del reino de Faraón. El cuello es por donde cortan la cabeza a la persona que es ejecutada. Por el cuello es donde se ataban a los esclavos para transportarlos de un lugar a otro. La gracia a tu cuello, nos habla de la misericordia de Dios. De la misma forma que  José era identificado en su cuello como persona importante en Egipto un hijo de Dios que sigue los mandamientos de su Padre queda marcado en el cuello como identificación de su pertenencia al Reino de Dios.

 

      Dios nos bendice cuidando de nosotros (23-26).

Los siguientes versículos nos hablan de tranquilidad, en el andar diario (v.23), cuando nos vamos a dormir (v.24), comparándonos con los impíos (v.25) y razón de esta tranquilidad (v.26)

Andar confiadamente no significa que no vaya a haber problemas, no significa que todo vaya a salir como nosotros pensamos. Andar confiadamente en saber que Dios siempre está a nuestro lado. Sal 61:4 “Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas.” Bajo la cubierta de Sus alas es donde “Cuando te acuestes, no tendrás temor, Sino que te acostarás, y tu sueño será grato.” (v.24) Dormir no sólo se refiere a descanso físico sino también a descanso espiritual, descanso emocional. Cuando dormimos estamos indefensos, no podemos defendernos, somos vulnerables, cualquier persona, por fuerte que sea tiene que dormir, tiene que ser vulnerable y es ahí donde entra Dios y dice, yo te protejo bajo mis alas y es ahí donde el hijo de Dios se siente seguro, confiado, bendecido, cuidado por Dios (v.25a).

En v.25b Dios nos da una doble seguridad, el nos librará y castigará a los impíos y segundo nos garantiza que los impíos recibirán ruina, o sea, se hará justicia.

pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos” (2ª Pedro 3:7)

Y como broche final el autor añade «Porque Jehová será tu confianza, Y él preservará tu pie de quedar preso.» La imagen que nos trae a la mente es pie que queda preso es el de un oso en una trampa para osos. Dios nos no sólo nos cuida de las caídas diarias sino que también nos cuida de las malas intenciones de otras personas.

Que Dios nos bendiga y lo haga en abundancia.

La soledad de la obediencia.


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       A los niños pequeños les enseñamos casi todo lo necesario para poder desarrollarse como persona: les enseñamos a hablar bien, a lavarse los dientes, a escribir, a peinarse, etc. Y algo importantísimo, les enseñamos a obedecer. 
       Las promesas de Dios en cuanto a los que obedecen Su palabra son muchas: larga vida, bendiciones materiales y espirituales, fidelidad y cuidado de Dios, etc… Pero también tienen un precio a pagar, Jesús dijo “Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios.Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí.” Una constante que podemos ver en la vida de los hombre y mujeres que obedecen los mandamientos de Dios, es el rechazo generalizado que encuentran entre sus congéneres. Un ejemplo claro de esto es la vida de Moisés

       “Y encontrando a Moisés y a Aarón, que estaban a la vista de ellos cuando salían de la presencia de Faraón, les dijeron: Mire Jehová sobre vosotros, y juzgue; pues nos habéis hecho abominables delante de Faraón y de sus siervos, poniéndoles la espada en la mano para que nos maten.”  Ex.5:20

       No hacía mucho tiempo que Dios le había dado instrucciones directas, a su dubitativo siervo, a través de una zarza ardiendo. Una de las excusas que Moisés le puso a Dios para no volver a Egipto fue que los propios hebreos no le iban a creer [Ex. 4:1], y ahora se estaba cumpliendo delante de todo Egipto, al libertador no le creían ni los propios a quién quería libertar. Satanás usa los temores más profundo de los obedientes a Dios para quebrarlos. Pero Moisés se mantuvo firme en la obediencia y la promesa llegó con la liberación del pueblo.

       “El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida.” 1ª R.19:10

       Otro caso que encontramos en las Escrituras es el de Elías. Perseguido y amenazado de muerte por la reina Jezabel en uno de los momento más oscuros del reino de Israel. Elías clama a Dios en su situación, pues su obediencia le ha llevado a un estado límite en el que cree ser el único que busca a Dios de todo el reino. La obediencia a Dios en tiempos donde la sociedad “camina por otros derroteros” lleva al siervo de Dios a la más tremenda soledad. Esta soledad o rechazo puede llevarnos a un estado de depresión donde lo veamos todo negro. Pero aún sintiendose sólo, amenazado, incomprendido, despreciado y derrotado, el obediente, no renuncia a su llamado sino que se mantiene firme. Elías no claudico en su cometido, pero necesito apartarse para ir al encuentro de Dios, el cual renovó su vida física y espiritualmente. 

       “Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste; cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí. Porque cuantas veces hablo, doy voces, grito: Violencia y destrucción; porque la palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día. Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude. Porque oí la murmuración de muchos, temor de todas partes: Denunciad, denunciémosle. Todos mis amigos miraban si claudicaría. Quizá se engañará, decían, y prevaleceremos contra él, y tomaremos de él nuestra venganza. Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada.” Jr. 20:7-11

       La obediencia no es una opción para los hijos de Dios Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando Jn. 15:14 pero ¿Estamos dispuestos a pagar el precio de la obediencia sincera e incondicional a Dios? ¿Estamos dispuestos a ser perseguidos, marginados, alejados, olvidados o ignorados por nuestra sociedad?
       Puede que como Elías estemos pasando por momentos en que los vemos todo negro o como Moisés veamos como Satanás usa nuestros mayores temores para doblar nuestra actitud de obediencia. Pero que el fuego de Dios arda en nuestros corazones y nos haga ser hombres y mujeres obedientes a Dios.