¿Por qué la Biblia? IV La necesidad.

¿Por qué la Biblia? IV La necesidad.

Empezamos este estudio haciéndonos una pregunta ¿podemos conocer a Dios? Llegábamos a la respuesta de que sí podemos, porque Él se ha mostrado a nosotros. En el siguiente estudio veíamos como Él se había mostrado a lo largo de la historia hasta llegar a la revelación definitiva que es la Biblia.

Pero entonces podemos llegar a una pregunta ¿Por qué importa lo que diga la Biblia? Lo que creemos de la Biblia va a determinar cómo vamos a ver el resto de nuestra realidad. Lo que creamos de la Biblia determinará lo que creemos de Dios, de Jesús, de la Iglesiapsicologia, de nuestra sociedad de nuestra familia. Responder a esta pregunta es de vital importancia.

Así que empezamos con la autoridad que Dios le había dado, que es la misma que si Dios pronunciase hoy sus palabras. Así que desobedecerla o rechazarla es desobedecer y rechazar a Dios.

Hoy nos vamos a plantear la necesidad que como seres humanos tenemos de la Palabra de Dios.

NECESIDAD

La necesidad de la Palabra de Dios se puede definir como sigue: Tener necesidad de la Palabra de Dios quiere decir que necesitamos la Biblia para conocer el evangelio, para mantener la vida espiritual y para conocer la voluntad de Dios, pero no la necesitamos para saber que Dios existe ni para saber algo en cuanto al carácter de Dios y sus leyes morales.

La Biblia es necesaria para conocer el evangelio: (Ro. 10.13-17) Esta afirmación sigue la siguiente línea de razonamiento: 1. Da por sentado que uno debe invocar el nombre del Señor (de Cristo) para ser salvo. 2. Una persona sólo puede invocar el nombre de Cristo si cree en Él. 3. Nadie puede creer en Cristo a menos de que alguien le hable de Cristo. En conclusión, la fe que salva viene por el oír el mensaje del evangelio que viene a través del mensaje de Cristo.

La salvación sólo llega a través de Cristo, no hay otro camino que creer Jn. 3.18El que cree en Él no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios”. La Biblia es necesaria para nuestra vida porque es necesaria para la transmisión del evangelio. ¿Cómo conoceremos el evangelio si tenemos a la Biblia para que nos lo muestre? es el punto de partida. No es posible llegar a tener una fe que salva aparte del conocimiento específico de las palabras de la promesa de Dios.

La Biblia es necesaria para mantener la vida espiritual: Jn. 4.4  “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios” Nuestra vida espiritual se mantiene mediante la alimentación regular con la Palabra de Dios de la misma manera que el pan (alimentos comunes) nos mantiene físicamente. De esta manera descuidar este encuentro regular con la Palabra de Dios es perjudicial para la salud espiritual. Dt. 32.47Porque no es una palabra inútil para vosotros; ciertamente es vuestra vida. Por esta palabra prolongaréis vuestros días en la tierra adonde vosotros vais, cruzando el Jordán a fin de poseerla.”. Pedro la compara con la leche que toma un recién nacido 1 P. 2.2. La Biblia es necesaria para mantenernos y crecer espiritualmente, porque sólo ella tiene el poder para hacerlo.

La Biblia es necesaria para el conocimiento certero de la voluntad de Dios. Cuando hablábamos de la revelación de Dios veíamos que existe una revelación natural que nos informa acerca de la existencia de Dios. Pero esta revelación natural es limitada y no puede informarnos acerca de la voluntad de Dios. ¿Qué es lo que Dios quiere para el ser humano? Si no hubiera Palabra de Dios escrita, no podríamos tener certeza en cuanto a la voluntad de Dios por otros medios tales como la conciencia, el consejo de otros, el testimonio interno del Espíritu Santo. Todo esto puede darnos una aproximación a la voluntad de Dios más o menos confiables, pero no pueden lograr una certeza.

En cambio la propia Palabra de Dios afirma Dt. 29:29. Dios nos ha revelado sus palabras para que podamos obedecer sus leyes y por consiguiente hacer su voluntad. (Sal. 119:1; Sal. 1:1; 1 Jn. 5:3) Para tener conocimiento cierto de la voluntad de Dios, entonces, debemos buscarlo mediante el estudio de la Palabra. Por consiguiente, el conocimiento de Dios y la creación  que se obtiene de la Biblia se puede usar para interpretar correctamente la creación que nos rodea. Podemos decir que necesitamos la revelación especial para interpretar correctamente la revelación general.

La Biblia no es necesaria para saber algo acerca de Dios. Sin la Biblia podemos llegar a algún conocimiento de Dios. Podemos obtener conocimiento de la existencia de Dios y de algunos de sus atributos. Sal. 19:1 Mirar el firmamento es ver la evidencia del poder infinito, sabiduría e incluso belleza de Dios; es observar un testigo majestuoso de la gloria de Dios. A través de elementos naturales cotidianos Dios sigue mostrándose “y sin embargo, no dejó de dar testimonio de sí mismo, haciendo bien y dándoos lluvias del cielo y estaciones fructíferas, llenando vuestros corazones de sustento y de alegríaHc. 14:16-17. Las estaciones, la comida que produce la tierra y la alegría de corazón de las personas dan todas testimonio del hecho de que su Creador es un Dios de misericordia, de amor e incluso de alegría. Estas evidencias de Dios están en toda la creación que nos rodea para que las vean los que están dispuestos a verlas. (Ro. 1:19-21) la creación de Dios, el poder y su existencia es evidente pero a través de “inútiles razonamientos” se extravían y se le oscurece “su insensato corazón”.

No sólo la existencia sino también la moral de Dios Ro. 2:14-15 la conciencia de los que no creen les da testimonio de las normas morales de Dios, pero a veces esta evidencia de la ley de Dios en el corazón de los que no creen es distorsionada o se suprime. El conocimiento para dar conciencia derivado de tales fuentes nunca es perfecto, pero es suficiente para dar conciencia a las demandas morales de Dios a toda la humanidad.

En resumen, la revelación natural de Dios nos permite conocer algunas aspectos como su existencia o moral pero es sólo a la través de la revelación especial a través de su Palabra como podemos conocer la voluntad de Dios. Saber que somos pecadores y necesitamos arrepentirnos para ser perdonados por Dios. Saber que sólo Cristo puede darnos vida a través de su sacrificio. Además de decirnos como vivir vidas que den gloria a un Dios que ha dado tanto por nosotros. Esta es la necesidad de la Escritura. Es necesaria porque por nosotros mismos no podríamos llegar a saber ninguna de esas cosas.

Cuidado pastoral.


Algo que define a las sociedades más avanzadas es el desarrollo de su educación, no sólo en el sentido de excelencia sino también en la implantación en el pensamiento colectivo de la educación como algo imprescindible y de peligrosa su ausencia. Esto es el algo que damos por supuestos en países del llamado primer mundo. Consideramos como básico que unos padres se preocupen por la educación de sus hijos, es su responsabilidad y sería algo reprobable una negligencia en esta área.

De la misma forma que deben preocuparse por la educación formal de sus hijos unos padres deben ocuparse de la educación espiritual de sus hijos, esto se llama cuidado pastoral.

El cuidado pastoral, y entendemos como cuidado pastoral a toda la obra que se realiza cuidando la salud espiritual de otras personas, bien sea desde los ancianos de una iglesia hacia una congregación, los encargados de llevar a los jóvenes a los mismo jóvenes o el cuidado espiritual que unos padres hacen sobre sus hijos, es una obra extensa pero totalmente necesaria. A todos nos chocaría ver a unos padres que no dan de comer a sus hijos, o a unos profesores en un instituto que no enseñan nada a sus alumnos, lo veríamos reprochable, incluso denunciables. De la misma forma unos padre han de proveer alimento espiritual para la vida de sus hijos, no es una opción. De la misma forma que unos profesores en la escuela dominical, o de la misma forma los maestros o ancianos de la iglesia, porque todos, y no hay excepción en este todos, necesitamos cuidado espiritual, necesitamos que otra personas nos aconsejen, se preocupen de nuestra salud espiritual.

Aunque lleve el apellido de pastoral, esta nos es tarea exclusiva de los ancianos o pastores o quien esté al cargo en una iglesia, sino que es tarea de todo cristiano maduro ayudar, aconsejar a otras personas pero debemos tener una serie de requisitos para ello que podemos ver en 1 Ti. 4:11-14 Timoteo no debía sólo enseñar, o sea estudiar y hablar sino que su tarea iba más allá tenía que ser ejemplo, o sea ser imitable. Si Timoteo tenía que ser ejemplo era porque se esperaba que el resto de la congregación lo imitara.

Si queremos pastorear la vida de otras personas debemos ser ejemplo de lo que queremos enseñar. Si queremos que nuestros hijos caminen en los caminos de Dios sus padres deben hacerlo primero. No hay cosa que torpedee más la vida de una ser humano que cuando una persona que debía de ser ejemplo para ella falla. Y eso pasa a todos los niveles, familiar, eclesial, laboral. Los buenos ejemplo en la vida cristiana marcan el camino para los que los siguen.

Si queremos pastorear la vida de otras personas en los caminos de Dios, debemos empaparnos de la Palabra de Dios. Es imposible hacer la obra de Dios sin la palabra de Dios 2 Ti. 3:15Toda escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”. Sin esa palabra todo lo que podamos decir a otra persona no pasan de consejos, mejor o peor intencionados. Pero es la palabra de Dios la que tiene el único poder para cambiar vidas, para hacernos crecer. Por eso la persona que quiera ayudar a otra debe empaparse de esa Palabra. Leerla a diario, amarla.

Si queremos pastorear la vida de otras personas en los caminos de Dios, debemos amar como Cristo amaba. Jn. 13:1 Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin” y aquí el fin fue la cruz. Debemos amar a las personas y a la obra de Dios con la misma intensidad que Jesús la hacía, hasta el fin. Como aman unos padres a sus hijos, hasta las últimas consecuencias.

Si queremos pastorear la vida de otras personas en los caminos de Dios, debemos ser espirituales. Debemos ser personas que buscan a Dios en medio de las dificultades, es cierto que algunas de estas premisas se pisan en algunos sentidos, pero ser personas espirituales nos habla de ser personas que en cualquier momento ante las decisiones de la vida ponemos a Dios en el primer lugar. El ejemplo de lo que no es ser espiritual es el pueblo de Israel en el desierto camino a Canaán. Vemos a un pueblo que ante la primera dificultad que tenían miraban a Egipto y no a Dios. Preferían acordarse de la nación que les esclavizaba y no del Dios que les liberaba. Ser espirituales es poner a Dios en primer lugar de nuestra vida, o sea, al control de ella.

Si queremos pastorear la vida de otras personas en los caminos de Dios, debemos ser íntegros. Esta es cuestión indispensable. 1 Pd. 1:13-16Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado;como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia;sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.” No nos conformemos, no tomemos forma de los deseos que gobernaban nuestra vida, sino tomemos forma de Dios, que es santo. Si nuestra vida no refleja esta santidad no podremos guiar a otros a esta santidad que es la santidad de Dios.

 

Consejos.


Existen muchas clases de tesoros desde el tradicional cofre que los piratas buscaban con ahínco en un vetusto mapa marcado con una cruz hasta el custodiado por el dragón Smaug en la montaña solitaria, narrado en la obra de Tolkien, El Hobbit.

También existen una clase de tesoros inmateriales que sólo adquieren todo su valor cuando son usados de manera correcta. Salomón conocía de su valor, por eso dedica todo su libro proverbios a enseñar mediante estos tesoros intangibles como son la sabiduría, los mandamientos y los consejos.

E hizo Joás lo recto ante los ojos de Jehová todos los días de Joiada el sacerdote.” 2ª Cr. 24:2

 “Y Joiada hizo pacto entre sí y todo el pueblo y el rey, que serían pueblo de Jehová.Después de esto entró todo el pueblo en el templo de Baal, y lo derribaron, y también sus altares; e hicieron pedazos sus imágenes, y mataron delante de los altares a Matán, sacerdote de Baal2ª Cr. 23:16-17

       El pueblo de Judá venía de tres reinados considerados malos. Todos ellos consumados con sendos baños de sangre para eliminar toda posibilidad de rebelión. El último incluso llevó al trono a Atalía una mujer que no era descendiente de David, y por lo tanto no podía estar en el trono de Judá.

Ante la matanza que Atalía estaba haciendo Joiada y Josabet esconden a Joás, cuando no era más que un bebe. Seis años después ese bebé se convertiría en el rey más joven de Judá.

Pero la evidente incapacidad de un niño de 7 años para gobernar convierten a Joiada en el regente. Su influencia en Joás es tal que la Palabra nos dice que mientras él vivía Joás hacía lo bueno, se mantenía firme y el país prosperaba “Y se regocijó todo el pueblo del país; y la ciudad estuvo tranquila2ª Cr. 23:21

Muerto Joiada, vinieron los príncipes de Judá y ofrecieron obediencia al rey; y el rey los oyó 2ª Cr. 24:17
 

       En cuanto Joiada murió Joás fue incapaz de buscar buenos consejos, incapaz de encontrarlos en la Ley de Dios. Mostró su inmadurez puesto que escuchó a los primeros que se le asomaron en palacio y sus consejos no eran como los de Joiada.

La vida de Joás dió un giro de 180º para pasar de reconstruir el templo de Dios a adorar a Baal y Asera e incluso matar al hijo de Joiada, Zacarías, que venía a avisarlo de su mala conducta.

Y cuando se fueron los sirios, lo dejaron agobiado por sus dolencias; y conspiraron contra él sus siervos a causa de la sangre de los hijos de Joiada el sacerdote, y lo hirieron en su cama, y murió. Y lo sepultaron en la ciudad de David, pero no en los sepulcros de los reyes2ª Cr. 24:25

       Los malos consejos llevan a los malos caminos. Los malos caminos a los malos destinos. Joás acabó siendo perseguido por los sirios, muerto en una conspiración por sus siervos y deshonrado por el pueblo, pues no lo enterraron con los reyes, dando a entender que no lo merecía. Este mismo pueblo era el que se gozaba con la regencia de Joiada.

Muchas veces no valoramos el poder de las palabras, la capacidad para mover montañas de las ideas. Las experiencias, las vivencias o los consejos de personas que ponen su confianza en Dios son una fuente maravillosa de sabiduría de Dios para nuestra vida.

De la misma forma debemos aprender a valorar esos momentos donde tenemos la oportunidad de dar un consejo a otra persona porque pocas cosas hay tan poderosas en la vida de una persona como un consejo en un momento oportuno.

 
Manzana de oro con figuras de plata
Es la palabra dicha como conviene.Pr. 25:11

Movimiento.


Coger una naranja. Partirla a la mitad. Exprimir con esmero. Repetir con la otra mitad. Por mucho que los anuncios de zumos nos quieran vender otra cosa, no existe nada comparable a un zumo recién exprimido.

Las parábolas de Jesús son como esa naranja que vemos colgando del árbol. Necesitamos hacernos con ella, abrirla, estudiarla y exprimirla. Si lo hacemos sacaremos de ella un zumo, una enseñanza que será incomparable con “otra” embotellada que podamos probar.

Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. Mt. 13:44

Jesús transmitió múltiples enseñanzas con sus parábolas, pero una que podemos ver si estudiamos el conjunto de ellas es que todos su protagonistas están en movimiento. No hay personajes estáticos. Desde la mujer que busca ansiosamente una dracma perdida pasando por el hijo pródigo que harto de trabajar entre cerdos camina junto a su padre buscando las palabras que justifique su llegada o las vírgenes que salen al encuentro de su Señor.

 “Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno.Mt. 13:8

        Este movimiento no sólo se traduce en acciones sino también en crecimiento espiritual. En la parábola del sembrador las semillas que caen en buena tierra, crecen. Muchos cristianos no crecen en su vida espiritual, pero esto no se corresponde con lo que nos dice la Palabra acerca de los hijos de Dios. Si nosotros no crecemos en nuestra vida espiritual debemos plantearnos como está nuestro terreno, igual necesitamos arar el terreno y prepararlo para que el crecimiento sea efectivo. Este crecimiento acaba con fruto. No todos iguales, cada uno según la capacidad que Dios le ha permitido, pero todos con fruto. La falta de fruto en la naturaleza es sinónimo de que algo no va bien en el árbol.

 “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca Mt. 7:24

        Otra idea de movimiento lo vemos en las cosas que construimos en nuestra vida. Nuestra familia, ministerio, iglesia. Dios nos provee el fundamento pero Él nos ha dado la capacidad de pensar y actuar en la construcción. En cualquier ámbito de nuestra vida podemos ser herramientas para construir (o para destruir). Debemos no solo cimentar en Dios sino hacer construcciones que le den gloria a Él.

Seamos hombres y mujeres de Dios, seamos hombres y mujeres en movimiento.

No es lo que esperaba.


El esfuerzo personal es una fuerza que puede mover montañas. A lo largo de nuestra vida hemos oido infinidad de historias de personas que empezando en condiciones adversas han logrado, a base de esfuerzo y tesón, abrirse paso hasta la cima. Son historias que se nos cuentan para infundirnos valores como el amor por el trabajo, o las ganas de progresar en la vida. Pero en ocasiones las expectativas de vida que teníamos no se cumplen y todo lo que habíamos soñado que iba a pasar en nuestro futuro, a medio o largo plazo, acaba por no ocurrir.

 “Y él les dijo: Oíd ahora este sueño que he soñado:He aquí que atábamos manojos en medio del campo, y he aquí que mi manojo se levantaba y estaba derecho, y que vuestros manojos estaban alrededor y se inclinaban al mío.Le respondieron sus hermanos: ¿Reinarás tú sobre nosotros, o señorearás sobre nosotros? Y le aborrecieron aun más a causa de sus sueños y sus palabras.Gn. 37:6-8

       José sabía cual era su rol dentro de su familia, él iba a tener una posición preeminente sobre sus hermanos y su propio padre, a pesar de ser el menor de sus hermanos, algo extraño en una sociedad donde se recalcaba tanto la importancia del orden dentro de la familia. José estaba destinado por Dios para ser el libertador de su pueblo, el que marcara la diferencia entre la vida y la muerte. José conocía su futuro, pero acabó en un pozo seco, siendo vendido como esclavo, siendo acusado injustamente, encarcelado y olvidado.

Nuestra generación, la de los que rondamos los treinta, según dicen la mas preparada de toda la historia de España y no creo que sea un error decirlo, ha llegado al siglo XXI dándose de bruces con una realidad muy dura. Es que a pesar de tener, en general, mayor formación que sus padres y mucha más que sus abuelos sus perspectivas de futuro son bastante nulas, no van más allá que unas prácticas, un contrato de unos pocos meses o directamente hacer las maletas para probar suerte en otro país. En una sociedad tan materialista, las promesas de que si estudiábamos mucho y nos esforzábamos tendríamos un buen trabajo, una casa y dos coches se acabaron desplomando al mismo tiempo que nuestra economía.

Ahora surge una gran pregunta a la cual no hay muchos que tengan respuesta: ¿Y ahora que?

 “Ahora pues, no os entristezcáis ni os pese por haberme vendido aquí; pues para preservar vidas me envió Dios delante de vosotros. Porque en estos dos años ha habido hambre en la tierra y todavía quedan otros cinco años en los cuales no habrá ni siembra ni siega. Y Dios me envió delante de vosotros para preservaros un remanente en la tierra, y para guardaros con vida mediante una gran liberaciónGn. 45:5-7

       Realmente la Biblia no ofrece una respuesta directa a esta pregunta, como a muchas otras, pero nos da la clave: ¡un cambio de perspectiva!. José no dice que Dios le ayudó a pesar de la traición de sus hermanos sino que Dios le envió. Para José es Dios el que está en control todo el tiempo, es Él el que le da las visiones cuando era joven, es Él el que permite que sus hermanos sean envidiosos y acaben vendiendo a su hermano. Es Dios quien permite que Potifar lo meta en cárcel injustamente. Es Dios quien permite que el copero no se acuerde de José durante dos años, y al final es Dios, el que ha estado controlando desde un principio todo, el que envía un hambre de siete años que obliga a sus hermanos a bajar a Egipto y postrarse ante el gobernador o sea José.

¿Y ahora que? pues ahora es tiempo de confiar en el control absoluto de Dios en nuestras vidas, de saber que si estamos en un pozo, por la razón que sea, es porque Él lo permite, que si nos acusan sin motivo es por Él lo permite, que si no tenemos trabajo y la situación económica nos aprieta es porque Él lo permite, porque Él esta en el control de todo.

Conflicto social.


       En los últimos meses estamos asistiendo a un fenómeno de descontento social muy palpable, sobre todo en las sociedades occidentales. Por ciudades de todo el mundo la gente sale a la calle a mostrar su rechazo contra ciertas políticas económicas de los gobiernos. Debido, quizás, a la situación de crisis económica en que nos encontramos donde existe una generación de ciudadanos nacidos en la abundancia que ahora ven su situación ir a peor, intuyen que nunca volverán al nivel de vida que le habían dado sus padres y culpan a la avaricia y mal hacer político de ello.
Activistas de Occupy Wall Street
Si alguno se endeuda contigo, no tomes como prenda su molino de mano, ni su piedra de moler, porque sería lo mismo que arrebatarle su propia subsistenciaDt. 24:6 

      Cuando Dios le da la Ley al pueblo de Israel, no sólo le entrega diez mandamientos generales sino que agrega un compendio de leyes humanitarias, económicas, de respeto y morales. Con vista a una convivencia justa y beneficiosa para los ciudadanos. Por un lado la avaricia estaba prohibida. Se podía prosperar pero nunca a costa de la ruina del prójimo.

No te aproveches del empleado pobre y necesitado, sea éste un compatriota Israelita o un extranjero. Le pagarás su jornal cada día, antes de la puesta de sol, porque es pobre y cuenta sólo con ese dinero. De lo contrario, él clamará al Señor contra ti y tu resultarás convicto de pecadoDt. 24:14-15

      Dios es un Dios que se esfuerza y pide los mismo a Su pueblo. Cuando Josué se queda al frente de Israel justo antes de empezar la conquista de la tierra prometida Dios solo le pide una cosa, que se esfuerce y sea valiente. Dios no busca darle todo echo a sus hijos, prefiere darles herramientas y que sean ellos quien logren los resultados. Por eso hay una condena tan tajante de la pereza.

Perezoso ¿Cuanto tiempo más seguirás acostado?¿Cuándo despertarás de tu sueño? Un corto sueño, una breve siesta, un pequeño descanso, cruzado de brazos… ¡Y te asaltará la pobreza como un bandido y la escasez como un hombre armado!Pr. 6:9-11

      La cultura de trabajo y esfuerzo personal que predica Dios con su Ley incluía las leyes humanitarias. La persona que podían trabajar pero por el motivo que fuese no tenía tierras para hacerlo, debían esforzarse en conseguir el alimento que los que sí tenían tierras dejaban el campo.

Cuando coseches las uvas de tu viña, no repases las ramas; los racimos que queden, déjalos para el inmigrante, el huérfano y la viudaDt. 24:20

Activistas plataforma Stop desahucios
       Por otro lado la sociedad que Dios quería para su pueblo incluía una total protección para todas aquellas personas que estaban marginadas. No existe la injusticia social dentro de las leyes de Dios. Todo el necesitado y el marginado debe tener cobertura por parte del conjunto de la sociedad.

“No explotes a las viudas ni a los huérfanos, porque si tú y tu pueblo lo hacen, y ellos me piden ayuda, yo te aseguro que atenderé a su clamor: arderá mi furor y los mataré a ustedes a filo de espada. ¡Y sus mujeres se quedarán viudas, y sus hijos se quedarán huérfanos!” Ex. 22:22-24

      Aunque “nuestro reino no sea de este mundo” seamos personas que se esfuerzan por fomentar la justicia social, una justicia basa en los principios de Dios. Defendamos una cultura del esfuerzo personal, no sólo enfocado a lo económico sino en todas las facetas de la realidad humana. Protejamos a los necesitados, a las personas que realmente lo están pasando muy mal. Denunciemos las injusticias sociales que vemos y sigamos las normas que nuestro Padre quiere para nosotros, Su pueblo.

La necesidad del desierto.


     Los seres humanos somos seres creativos y resolutivos por naturaleza. Nos gusta tener ideas y solucionar problemas o inconvenientes con ellas. Si un río nos alejaba de nuestro destino, construimos puentes. Si una ciudad nos queda a muchas horas de camino, pues diseñamos medios de transporte rápidos y que se acondicionen a las condiciones del terreno por el que pasa. 
     Esta capacidad, buena a todas luces, ha superado la barrera de la dificultad para instalarse en la línea de la comodidad. Ya no sólo inventamos para superar obstáculos, inventamos para que nuestra comodidad personal sea máxima. El confort se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos de la sociedad occidental.
     A lo largo de la Biblia podemos ver que a veces tenemos que pasar momentos de dificultad para luego ser capaces de cosas mayores.

“Cuando el faraón dejó salir a los israelitas, Dios no los llevó por el camino que atraviesa la tierra de los filisteos, que era el más corto, pues pensó: «Si se les presentara batalla, podrían cambiar de idea y regresar a Egipto.»” Ex. 13:17


     La conquista de Canaan requería una nación fuerte y organizada que llevara a cabo. Pero vemos que el pueblo de Israel no estaba preparado para enfrentarse a nada. Sabemos que Dios, con su poder podía darles la tierra con las misma facilidad con que había ridiculizado a los dioses Egipcios. Pero Dios siempre pidió el esfuerzo de su pueblo para lograr un objetivo. Este esfuerzo implicaba la fe y confianza en Dios que el pueblo recién salido de la esclavitud no tenía.
     En el desierto hubo una transformación. Salieron de Egipto un grupo de esclavos temerosos y que se quejaban y lamentaban ante el primer inconveniente y entraron en Canaán una nación de guerreros que se apoderaron de un territorio donde gobernaban “los heteos, los gergeseos, los amorreos, los cananeos, los ferezeos, los heveos y los jebuseos, siete naciones más grandes y más poderosas que túDt. 7:1.

“Tal como le prometí a Moisés, yo les entregaré a ustedes todo lugar que toquen sus pies.” Js. 1:3

     El esfuerzo colectivo del pueblo no les iba a dar la victoria sobre sus enemigos. Fue la mano poderosa de Dios quien les guió y les dio la victoria, pero fue el pueblo el que tuvo que aprender a ser valiente y luchar. Por eso podemos decir que el desierto fue muy necesario para la nación hebrea, porque aunque hubo momentos malos, momentos de sed, hambre y pecado. Pero también en el desierto recibieron los mandamientos que les regirían. Fueron censados para que conocieran su potencial. Todo giraba alrededor del templo y el arca, como símbolo del puesto que Dios tenía que ocupar en la vida de la nación. Todo este aprendizaje forjó una nación fuerte y guiada por Dios que conquistó la tierra prometida.

“¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas.” Js. 1:9

     A largo de nuestra vida vamos a pasar por desiertos, o momentos de dificultades que hagan que nuestra vida se tambaleé, como se tambaleó la confianza del pueblo ante la visión de tener que cruzar una desierto que amenazaba con hacerlos morir allí. Pero debemos aprender la necesidad de pasar momentos difíciles, la necesidad del desierto, como oportunidades para centrar nuestra vida en Dios, de organizarnos en torno a Sus normas. Oportunidades para valorar los buenos momentos que Dios nos da. Aprendamos a apreciar el esfuerzo. No pensemos que el camino más fácil siempre es el mejor, o el que Dios quiere. Aunque nos duela y nos disguste tenemos necesidad de pasar por el desierto en nuestra vida. El desierto nos puede hacer fuertes para lograr vencer futuras batallas.

Rechazados


     Hoy vamos a meditar en un texto muy conocido del evangelio, en donde vamos a ver la historia de Jesús y el endemoniado gadareno, o los endemoniados gadarenos, dependerá del evangelio en que lo leamos. Y me gustaría que meditásemos en como valoramos la vida de los demás. ¿Qué estamos dispuestos a renuncias por amor a nuestros hermanos de la Iglesia?¿Estamos dispuestos a que nos rechacen por nuestra forma de pensar?
Mc. 5:1-20; Lc. 8:26-39; Mt. 8:26-39.
 
         «Vinieron al otro lado del mar, a la región de los gadarenos. 2Y cuando salió él de la barca, en seguida vino a su encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo, 3que tenía su morada en los sepulcros, y nadie podía atarle, ni aun con cadenas. 4Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y desmenuzados los grillos; y nadie le podía dominar. 5Y siempre, de día y de noche, andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras. 6Cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió, y se arrodilló ante él. 7Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes. 8Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo. 9Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos. 10Y le rogaba mucho que no los enviase fuera de aquella región. 11Estaba allí cerca del monte un gran hato de cerdos paciendo. 12Y le rogaron todos los demonios, diciendo: Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos. 13Y luego Jesús les dio permiso. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil; y el hato se precipitó en el mar por un despeñadero, y en el mar se ahogaron.
14Y los que apacentaban los cerdos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron a ver qué era aquello que había sucedido. 15Vienen a Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio cabal; y tuvieron miedo. 16Y les contaron los que lo habían visto, cómo le había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los cerdos. 17Y comenzaron a rogarle que se fuera de sus contornos. 18Al entrar él en la barca, el que había estado endemoniado le rogaba que le dejase estar con él. 19Mas Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti. 20Y se fue, y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas había hecho Jesús con él; y todos se maravillaban.»
 
Para contextualizar un poco.
       Los gadarenos eran habitantes de gadara que era una de las 10 ciudades que formaban la conferencia llamada Decápolis. Eran ciudades sirias y otras fundadas por griegos de la época de Alejandro Magno. Asociadas para defenderse de los ataque provenientes de los países más orientales. El historiador Plinio da los siguientes nombres de ciudades:  Damasco, Filadelfia, Rafaná, Escitópolis, Gadara, Hipo, Dión, Pela, Gerasa y Canatá. Eran gentiles. Por eso se entiende que apacentaran cerdos animal impuro para el pueblo hebreo. Por eso se entiende que no conocieran a Jesús ni a su ministerio, pues la Palabra nos recalca varias veces que la fama de Jesús se extendía (Lc. 5:15). 
 
       La historia de el endemoniado gadareno es una historia que va más allá de una vida cambiada, va más allá que un acto de misericordia de un Dios bueno. En esta historia vemos rechazo, miedo, amor
 
       Los demonio que estaban dentro del hombre conocen la autoridad de Jesús, saben quien es (v.7) y saben que no tienen nada que hacer, que van a tener que salir. La frase es para la reflexión profunda “te conjuro por Dios” conjurar es rogar encarecidamente, aquí vemos a un demonio rogar encarecidamente por Dios. Reconociendo dos autoridades, una la de Jesús, directa, y otra indirecta la de Dios Padre como ser superior de ambos. Este versículo nos habla sobre los enemigos de Dios reconociendo Su poder y autoridad.
 
       Este demonio pide salir e ir a un hato de cerdos. Este hato de cerdos se precipita por un barranco matando a los cerdos, una pérdida económica muy importante. Los que cuidaban a los cerdos se asustan y se van a avisar a los del pueblo. Cuando llega la multitud se encuentra la siguiente escena Jesús, el que era endemoniado a su lado en su juicio cabal. Y tienen miedo. Normal, han visto la transformación del hombre pasar de dormir en tumbas a una situación normal. Ellos nos fueron capaces de atarlo con cadenas Jesús lo tenía sentado a su lado, normal que tengan miedo. Pero en vez de valorar lo positivo de estar sano, valoraron más la pérdida económica que habían tenido.
Y esta es la idea que me gustaría meditásemos, ¿Cuanto vale la vida de una persona para nosotros? A Jesús valorar la vida de este endemoniado, apreciarla, restaurarla, le costó que lo echaran de esa zona (v.17), no es bonito que te echen de ningún lado, por muy buenas palabras que usen. Le costó la oportunidad de hablar las buenas nuevas a mucha gente. Pero valoró más la vida de esta persona. 
       Los habitantes gadarenos tuvieron miedo y ante la imagen evidente de la mejora de una persona por la que ellos mismo se habían preocupado (v.3-4) valoraron más la pérdida económica que resultó de la muerte de los 2000 cerdos.
¿Cómo valoramos la vida de las personas que nos rodean?
 
       Mt. 9:35-36 “Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.”
¿Cuando caminamos por las calles vemos así a la gente?¿Valoramos que son personas perdidas?¿Qué se van al infierno?, estamos dispuestos a que nos rechacen por intentar restaurarles hablándoles del evangelio. Estamos dispuesto a que nos pidan amablemente que nos callemos o que nos marchemos. ¿Estamos dispuestos a ser los raros en nuestros trabajos o nuestros estudios? o nos callamos por no molestar, o pensando que no nos van a escuchar. 
 
       No es complicado ver a lo largo de la escritura que por identificarnos con Dios, con Jesús, con su evangelio vamos a ser rechazados por algunas personas, incluso perseguidos en algunas circunstancias. No entendidos en muchas. Pero también es bonito ver que aunque nos rechacen Dios hace su obra. Aunque la gente rechace el evangelio, incluso de la boca de Jesús, Dios hace su obra. v. 18-20. Vemos como la gente rechazó a Jesús, pero el ex-endemoniado predica no sólo en Gadara sino tb en toda decápolis.
 
       Filp. 1:21-26 “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger.Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor;pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros.Y confiado en esto, sé que quedaré, que aún permaneceré con todos vosotros, para vuestro provecho y gozo de la fe,para que abunde vuestra gloria de mí en Cristo Jesús por mi presencia otra vez entre vosotros.” Aquí vemos la actitud de Jesús reflejada en Pablo, 
 
       En este texto vemos esta actitud que tenía Jesús reflejada en Pablo. Pablo estaba dispuesto a renunciar a algo que estaba deseando por amor de los filipenses. Este es el amor que debería dominarnos. Estos dos pasajes son pasajes que nos hablan de dos contextos distinto. Jesús habla sobre evangelización. Predicar las buenas nuevas. Pablo nos habla dentro de la Iglesia, amor por los hermanos, pero la pregunta, la idea, es la misma. ¿Valoramos la vida de los que nos rodea? ¿Estamos dispuestos a gastar tiempo y esfuerzos en hacer como Jesús y predicar el evangelio, estamos dispuestos a gastar tiempo y esfuerzos en trabajar para la Iglesia de Cristo, para sus hijos?.

       Que Dios no ayude a saber negarnos a nosotros mismos, a arriesgarnos a ser rechazados por otros, para hacer su voluntad.

       Amen.