¿Qué significa ser cristiano? II: Ser discípulos.

¿Qué significa ser cristiano? II: Ser discípulos.

Continuamos con nuestro estudio de que significa ser cristiano….   

Haced discípulos (v. 19): Este es la orden de Cristo no es ir y hacer cristianos en referencia a animar a la gente a apuntarse a una nueva religión, ya hemos visto que Jesús es totalmente distinto de cualquier otro tipo, no es una nueva religión sino que la verdadera relación que alguien puede tener con Cristo, con su salvador es la de discípulo. Cristianos es una denominación externa (Hc. 11:26-30) usada por primera vez en Antioquía y lo que significa es del partido de los cristianos, cuando se pensaba en el mundo griego que los cristianos eran una ideología a la que uno podía afiliarse como a un partido político. Pero Jesús nunca quiso que esa fuera la concepción que tuviésemos de la relación que tiene que tener aquel que cree en Cristo con su señor. Ser cristiano es una etiqueta, un tag, una marca que nos identifica de una manera con Cristo. Hay millones de personas en el mundo que se identifican como cristianos. En España, por ejemplo, el 26% de la población se denomina cristiana católica y va como mínimo una vez al mes a la reuniones, ya sin contar los que se denominan católicos y no van. Esto en un país con 47 millones de habitante implica que hay al menos 12 millones que son cristianos “practicantes”. Así que hay muchos tan solo en España, hay mucha gente que tiene el tag, la etiqueta de cristiano, pero no todos los cristianos son discípulos de Cristo en cambio todos los discípulos de Cristo son cristianos.

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Ser cristiano es una etiqueta, un tag, una marca que nos identifica, de una manera que no nos compromete, con Cristo.

Jesús busca discípulos que se bauticen, que guarden sus mandamientos entre ellos el de congregarse unos con otros. Así que nuestra búsqueda para nuestra vida y la de aquellos que nos rodean no es convertirlos a una religión que se cuelguen la etiqueta de pertenecer a esta iglesia o a la otra. De se quiten la etiqueta de católicos y que se pongan la evangélicos sino que busquen el camino del discipulado de Cristo. Que se conviertan en discípulos del Maestro único que es Cristo, este es el llamado.

 

La única manera de conocer el incalculable valor de Cristo y de su reino es entregar nuestra vida entera para ser vivida en discipulado. Hay una llamada de Jesús a este estilo de vida “Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar” (Mt. 11:28) es un llamado a todas las personas que están desesperados, cansados de intentar salvarse a sí mismos, cargados por su propia bancarrota espiritual estas personas son invitadas a ir a Cristo con la promesa de que Él los va a hacer descansar. Pero cuando seguimos leyendo vemos que lo de descansar ya no aparece tan claro “Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí v. 29. Así que a las personas cansadas Jesús quiere que lleven un yugo, pero no cualquier yugo sino mi yugo. En el contexto que está hablando el yugo representa las enseñanzas que una personas tenía que obedecer, que cargar en su vida, y que provenían de los maestros que enseñaban la palabra de Dios. Debido a la mala interpretación y alteración y a las añadiduras a la ley de Dios el yugo, la enseñanza, de los fariseos era falta de fundamento y falsas el resultado era una enseñanza que hacían daño y mataban a aquellos que las practicaban. En contraposición a este yugo de los fariseos Jesús presenta su yugo sus mandamientos y enseñanzas que tienen que ser puestas en práctica en la vida del creyente, el cual es definido como un yugo fácil que transporta una carga ligera y para transportarlo tenemos un ejemplo viviente que es Cristo. Que sea fácil significa que es del tamaño adecuado, un yugo demasiado grande o pequeño hace daño en el cuello del animal que lo lleve, aunque el carro esté vacío. Que la carga sea ligera significa que podremos llevarla no sin esfuerzo, porque carga hay, sino que estamos capacitados para llevarla.

Así que cuando Jesús dice venid a mí, no lo hace para darnos una medalla o un reconocimiento sino para que seamos sus discípulos, llevemos la misma carga que él llevó, aprendamos de su humildad y mansedumbre, que prediquemos el verdadero evangelio del reino y guardemos sus mandamientos. En resumen, que seamos sus discípulos y sólo de esa manera de “hallar descanso para nuestras almas” Mt. 18:29.

             Un entendimiento puramente intelectual, decir que somos cristianos, nunca ha hecho un discípulo a nadie. La verdad aprendida de Cristo a través de su Palabra y de su ejemplo deben ser la forma de vida del discípulo genuino. Nuestra fe debe ser apropiada por el corazón, la mente y la voluntad para que uno permanezca o continúe en la verdad. Sólo entonces seremos discípulos de Cristo. Listos para caminar en fe por la vida siguiendo a nuestro maestro.

Continuará…..

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Jeremías, mi héroe


Existen muchos tipos de héroes, desde la idílico y moral Capitán América hasta otros más humanos y graciosos como nuestro Super Lopez.

La gente los necesita, los busca, los crea. Bien sea como ejemplo a seguir, o por identificación personal la sociedad siempre ha puesto en un pedestal a personas que encarnaban todo aquello que la gente buscaba o deseaba para su vida. No siempre son personajes imaginarios, a veces pueden ser deportistas, líderes revolucionarios, políticos o pensadores.

En el día de hoy me gustaría hablar de uno de mis héroes, Jeremías.

«Antes de formarte en el vientre,
ya te había elegido;
antes de que nacieras,
ya te había apartado;
te había nombrado profeta para las naciones.» Jr. 1:5
 
 

Como buen héroe Jeremías era un elegido, incluso antes de nacer, Dios ya le había dado el cargo de profeta. Su vida giró en torno a este llamado que tenía que cumplir. Podemos pensar que ser llamado para algo antes de nacer aclara mucho el camino, sobre todo a la hora de saber cual es el propósito de nuestra vida, pero a lo largo de la Biblia encontramos varios casos de “elegidos antes de nacer” y alguno de ellos a pesar de tener un camino marcado acabó en la cuneta, como el caso de Sansóm.

“Cuando el sacerdote Pasur hijo de Imer, que era el oficial principal de la casa del Señor, oyó lo que Jeremías profetizaba, mandó que golpearan al profeta Jeremías y que lo colocaran en el cepo ubicado en la puerta alta de Benjamín, junto a la casa del Señor” Jr. 20:1-2

A pesar de hablar palabras directas de Dios, Jeremías fue rechazado por el pueblo hebreo, hasta el punto de reaccionar violentamente contra él. Pero el pueblo llano no fue el único que le volvió la espalda sino que hasta el propio sacerdote, el que se suponía líder espiritual del pueblo mandó que lo azotaran y luego lo pusieran en un cepo al lado del templo a modo de ejemplo para el resto de la sociedad.

El hombre que debía hablar palabras que despertaran al pueblo de anemia espiritual era puesto como ejemplo público de lo que le ocurría a la gente que iba contra los sacerdotes. El héroe elegido era ninguneado por todos y su mensaje se perdía en los oídos sordos de una sociedad que no quería oirle.

¡Me sedujiste, Señor,
y yo me dejé seducir!
Fuiste más fuerte que yo,
y me venciste.
Todo el mundo se burla de mí;
se ríen de mí todo el tiempo.
Cada vez que hablo, es para gritar:
«¡Violencia! ¡Violencia!»
Por eso la palabra del Señor
no deja de ser para mí
un oprobio y una burla.
Si digo: «No me acordaré más de él,
ni hablaré más en su nombre»,
entonces su palabra en mi interior
se vuelve un fuego ardiente
que me cala hasta los huesos.
He hecho todo lo posible por contenerla,
pero ya no puedo más.
[…]
11 Pero el Señor está conmigo
como un guerrero poderoso;
por eso los que me persiguen
caerán y no podrán prevalecer,
fracasarán y quedarán avergonzados.
Eterna será su deshonra;
jamás será olvidada.
12 Tú, Señor Todopoderoso,
que examinas al justo,
que sondeas el corazón y la mente,
hazme ver tu venganza sobre ellos,
pues a ti he encomendado mi causa
Jr. 20:7-9
 

       La fuerza de Jeremías no venía de ningún accidente nuclear, ni de una fortuna heredada que pudiera usar para combatir el crimen, sino de un Dios, que le acompañaba de día y de noche, y que le pidió una vida de persecución, tortura, y afrentas con una única misión, ser su profeta.

Mi héroe es Jeremías, porque cuando paso una prueba en la vida no puedo dejarme de imaginar lo que tuvo que sufrir y cuanta vergüenza pasar puesto en el cepo, con la única acusación de haber dicho la verdad. Mi héroe es Jeremías porque cuando me quejo del trabajo en la obra de Dios, pienso en lo que le costó a él hacer su cometido, pienso en nuestras iglesias y veo que hoy en día seguimos ignorando y maltratando a otros Jeremías que intentan hacernos despertar de la anemia espiritual en que vivimos. Mi héroe es Jeremías porque cuando me siento lejos de Dios puedo leer que su palabra es como un fuego que me cala hasta los huesos y que no me puedo callar.

       De mayor quiero ser como Jeremías.

Ser firmes ante la tentación.


Texto: Lucas 4:1-13.

La tentación es una situación que siempre ocurrirá en nuestra vida, no podemos evitarlo, por mucho que nos encerremos en casa o decidamos vivir recluidos toda nuestra vida nunca vamos a dejar de tener tentaciones. Pero podemos evitar cae en su engaño, porque el objetivo de cualquier tentación sólo es uno, el pecado St.1:13-15 y debemos estar preparados y nunca bajar la guardia por muy espirituales o cerca de Dios que nos encontremos.

Satanás es un enemigo preparado que nos conoce, sabe quienes somos, sabe nuestros objetivos, sabe cuales son nuestros puntos débiles. El objetivo de Satanás siempre va a ser destruirnos y buscar nuestra ruina Jb. 1:9-11.

Las preguntas que nos surgen ahora es ¿cómo podemos vencer la tentación de un enemigo más fuerte que nosotros y que no se puede evitar?

Puesto que no podemos evitar tener tentaciones debemos afrontarlas, pero ¿cómo luchar contra los deseos?. Para los seres humanos es mucho más fácil luchar contra otra persona que contra nosotros mismos, pero la Palabra de Dios nos da guía para ello.

1. El conocimiento de la Palabra (v. 4 8 y 12): Jesús conocía la Palabra, conocía los escritos del A.T. (la ley) y eso le ayudó a combatir la tentación. No es por casualidad que Pablo en uno de sus escritos más conocido Ef. 6:17 compare la Palabra a una espada. Necesitamos conocer la Palabra de Dios, no solo saber que existe, como se divide, como se compone… Necesitamos aprenderla, usarla, hablar de ella. Y puede que en la Iglesia se enseñe la Palabra y que la escuchemos con atención todos los fines de semana o cada vez que se expone y está muy bien, pero eso no nos exime de la tarea de que, cada cristiano debe tener la preocupación personal de estudiar las Escrituras en casa, cada uno a su nivel, a su velocidad, pero debe existir en toda persona la preocupación y el gusto, porque cuando se estudia la Palabra de Dios es realmente un gusto, de aprender y no conformarnos con lo que sabemos. Tenemos la suerte de vivir en un país con libertad par poder comprar libros versiones, comentarios, lo que nos dé la gana… ¿Usamos esa libertad?. Debemos conocer la Palabra como método de defensa ante las tentaciones. La Biblia misma nos pone ejemplos como el de Nehemías o Josías. El pueblo de Dios es un pueblo que conoce las palabras de su Dios.

2. Estar en la presencia de Dios (v.1) aquí expresado con la idea del ayuno. Esta idea del ayuno aparece unas 80 veces en la Biblia en distintas situaciones. Cuando Moisés fue a buscar las tablas de la ley (Dt. 9:9); Intercesión para lograr el auxilio del Señor (Sal. 109:24); arrepentimiento y evitar castigo (Nínive Jonás 3:4-7 y Joel 2:12 ) caso de peligro (Dt. 10.10; 1ª Ry 21:27; Ester 4:16) Ante decisiones o actos importantes (Hc. 13:2,3; Hc. 14:23) cuando expulsan a un demonio (Mc. 9:29) En caso de duelo (1ª Sam. 31:13; 2ª Sam. 1:12 y 2ª Sam. 3:35). Todos estos textos nos dan la idea de momentos de estar en la presencia de Dios, de Su prioridad por encima de las necesidades básicas humanas, momentos de oración, arrepentimiento, confesión, perdón, compromiso, decisión. Jesús no está exento de estos momentos de ponerse de rodillas y orar, como en Getsemaní Lc.22:39. Hay momentos en la vida, en los que necesitamos hacer como Jesús y “Y estando en agonía, oraba con mucho fervor” y el ayuno puede ser una fórmula de centrarse en orar o interceder ante Dios.  Col. 2:20-22. Pablo nos habla de que no nos sometamos a preceptos hechos por hombre. Quiere decir que no tengamos el ayuno como una necesidad religiosa. El ayuno no es un rito a cumplir, no tiene una forma de hacerse, es algo que tiene que nacer voluntariamente del corazón del cristiano, debe ser sincero, para no convertirse en un rito sin sentido. Lo importante no es el ayuno, es estar en la presencia de Dios, dándole a Él la prioridad en todo.

3. Renunciar a lo que no es importante: En la primera tentación vemos como Jesús renuncia a algo legítimo como era comer. La mayoría de nuestros problemas son necesidades temporales y Satanás sabe usarlas para tentarnos. No había nada de malo, en que Jesús usara su poder, pero Jesús sabía que era lo importante, lo que no era una prioridad. A lo largo de todo su ministerio vemos como Jesús nunca usa su poder en beneficio propio. Tuvo sed en el pozo, pero esperó a que llegara la samaritana para saciar su sed y con ello traer bendición. Jn. 4:39 “Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho.”

4. No buscar aceptar el camino más corto a cualquier precio: La segunda tentación tiene que ver con los objetivos de Jesús. Jesús venía a la tierra instaurar su reino de salvación, para eso, una de las cosas que tenía que hacer era morir cargando las culpas de la humanidad. Satanás sabía quien era Jesús y cuales eran sus objetivos, y se los ofrece en bandeja. Reinar sobre todos los reinos de la tierra, no sólo eso, no sólo era la posesión física del reinos sino la gente que ellos vivía. “La gloria de ellos” la alabanza de los pueblos. Jesús podría tener el dominio de los pueblos de la tierra con una sólo gesto, arrodillarse ante Satanás. Pero eso implicaba transgredir la ley y transgredir la ley era desobedecer a su Padre. Ex. 20:4-5 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen.”

Y aquí tenemos un ejemplo de integridad. Jesús prefiere vivir 3 años en la tierra, ser incomprendido, acusado de engañador, no creído, burlado, tener que lidiar con los problemas de los discípulos, tener que vivir entre personas con sus problemas y sus miserias, sufrir tortura, falsas acusaciones, mentiras sobre Él, un juicio injusto, la muerte en la cruz. Todo los sufre antes que desobedecer a su Padre.

5. Buscar el beneficio de la obra de Dios y no el nuestro: Y por último la tercera tentación nos habla de humildad. Jesús prefiere el trabajo casi anónimo y del día a día que la fama que le pudiera aportar el echo de tirarse de la cornisa del templo. Un comienzo así de espectacular le hubiera abierto muchas puertas a Jesús, le hubiera ahorrado muchas discusiones y probablemente callado a muchos enemigos. Pero Jesús no buscar el aplauso fácil, ni el reconocimiento vano. Jesús trabajó desde atrás, empezando en una familia humilde, nunca usó su posición de hijo de Dios para ganarse ventaja sobre nadie, si alguien no le quería en un pueblo se iba. Pr. 15:33la humildad precede a la fama”. La humildad de Jesús no solo se vio reflejada en este evento sino que también renegó de ser coronado como rey en varias ocasiones, Jesús tenía muy claro sus objetivos y se importante entre gente que no valía la pena no era uno de ellos.

No nos creamos invencibles ante las tentaciones. Muchos cristianos van por la vida como supermanes, creyendo que por ser hijos de Dios está libres de ellas, pero es todo lo contrario, por ser hijos de Dios vamos a sufrir tentaciones, de la misma forma que Job o Jesús. Que Dios nos ayude a mantenernos firmes

Bendecidos de Dios


Texto: Pr. 3:21-26

Dios quiere bendecirnos actuando en nosotros (v.21):

       Proverbios es sobre todo un libro de exhortación a seguir la voluntad de Dios, sus mandatos. Y eso nos da una idea de lo que es Dios. Dios no obliga, no fuerza a la gente a seguirlo. Dios dice sígueme, porque es lo que más te conviene y así empieza este texto  “Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos; Guarda la ley y el consejo,” (Prv. 3:21). Dios quiere que sigamos voluntariamente sus mandamientos porque quiere bendecirnos actuando en nosotros. Vemos una actitud de búsqueda de confianza, de un padre que aconseja, no un padre tiránico, sino un padre que busca lo mejor para su hijo. Que nos dice que sigamos el consejo y la ley que él nos da.

¿Pero que es la Ley?¿Qué significaba? La Ley era un reglamento dictado por Dios para gobernar y dirigir a su pueblo en cualquier aspecto de la vida moral, religiosa, ceremonial o civil de su pueblo. Dios le había mandado cumplirla, amarla y respetarla. La palabra clave de la Ley (heb. torah) pone énfasis en el concepto de instrucción. La Ley de Dios no está sólo para obedecerla en señal de respeto a Dios, sino también para hacer mejor al que la cumple.

¿Qué es el consejo?¿Qué significa? Consejo es una palabra que tiene muchos sinónimos exhortación, aviso, advertencia, lección, guía… palabras que nos definen esa supervisión que una persona más sabia hace sobre otra que se lo pide, o que lo acepta. En este versículo se supone que viene de parte de Dios.

 
      Dios bendice marcándonos con su sello (v.22):
 

       Serán vida para tu alma.  La palabra principal para vida significa existencia activa, siendo prominente la idea de movimiento. Este es el énfasis de esta vida, un alma con movimiento, no quieta, no estática sino fresca. Como el agua. ¿Beberíamos agua estancada o agua en movimiento? este es el sentido de la palabra vida. Y el movimiento nos lo da Dios, en este sentido también se puede entender que una persona llena de Dios con vida en su alma (con el sentido de vida que hemos visto) es una persona que puede llevar vida a otras porque su agua es fresca, agua en movimiento.

El alma en la Biblia es el centro del ser humano, es sede de deseos personales: Jer. 31:25. “Porque satisfaré al alma cansada, y saciaré a toda alma entristecida.”; El alma es sede emociones como la ansiedad Sal. 119:28 “Se deshace mi alma de ansiedad; Susténtame según tu palabra.” o la angustia “ Y decían el uno al otro: Verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano, pues vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no le escuchamos; por eso ha venido sobre nosotros esta angustia” Sede de amor “ Hazme saber, oh tú a quien ama mi alma Dónde apacientas, dónde sesteas al mediodía; Pues ¿por qué había de estar yo como errante Junto a los rebaños de tus compañeros?” Cant. 1:7 también de relación con Dios, de provisión divina. 

Serán gracia a tu cuello: El cuello es señal del estilo vida de una persona. José llevaba un collar de oro en el cuello, síntoma de que era una persona importante dentro del reino de Faraón. El cuello es por donde cortan la cabeza a la persona que es ejecutada. Por el cuello es donde se ataban a los esclavos para transportarlos de un lugar a otro. La gracia a tu cuello, nos habla de la misericordia de Dios. De la misma forma que  José era identificado en su cuello como persona importante en Egipto un hijo de Dios que sigue los mandamientos de su Padre queda marcado en el cuello como identificación de su pertenencia al Reino de Dios.

 

      Dios nos bendice cuidando de nosotros (23-26).

Los siguientes versículos nos hablan de tranquilidad, en el andar diario (v.23), cuando nos vamos a dormir (v.24), comparándonos con los impíos (v.25) y razón de esta tranquilidad (v.26)

Andar confiadamente no significa que no vaya a haber problemas, no significa que todo vaya a salir como nosotros pensamos. Andar confiadamente en saber que Dios siempre está a nuestro lado. Sal 61:4 “Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas.” Bajo la cubierta de Sus alas es donde “Cuando te acuestes, no tendrás temor, Sino que te acostarás, y tu sueño será grato.” (v.24) Dormir no sólo se refiere a descanso físico sino también a descanso espiritual, descanso emocional. Cuando dormimos estamos indefensos, no podemos defendernos, somos vulnerables, cualquier persona, por fuerte que sea tiene que dormir, tiene que ser vulnerable y es ahí donde entra Dios y dice, yo te protejo bajo mis alas y es ahí donde el hijo de Dios se siente seguro, confiado, bendecido, cuidado por Dios (v.25a).

En v.25b Dios nos da una doble seguridad, el nos librará y castigará a los impíos y segundo nos garantiza que los impíos recibirán ruina, o sea, se hará justicia.

pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos” (2ª Pedro 3:7)

Y como broche final el autor añade «Porque Jehová será tu confianza, Y él preservará tu pie de quedar preso.» La imagen que nos trae a la mente es pie que queda preso es el de un oso en una trampa para osos. Dios nos no sólo nos cuida de las caídas diarias sino que también nos cuida de las malas intenciones de otras personas.

Que Dios nos bendiga y lo haga en abundancia.

Josías y la Ley hallada.


 

     La decadencia moral de los reyes de Judá e Israel es ampliamente notoria, por lo que podemos leer en Reyes y Crónicas. Manases, abuelo de Josías, (2º R. 21:3-4) fue uno de esos monarcas, y hubo varios, que desvió al pueblo en dirección de los dioses de sus vecinos. Su padre no fue mucho mejor (2º R. 21:20-21) y acabó siendo asesinado por sus propios ministros, los cuales sufrieron la misma suerte por parte del pueblo.
     Ante este panorama empieza a gobernar, en el año 640 a.C., un Josías que contaba con sólo 8 años de edad.
     «He hallado el libro de la Ley en la casa del Señor« 2ª R. 22:8.

La Torah
     El echo de que se sorprendan ante este hallazgo nos habla de que 1. No se lo esperaban. 2. Hacía mucho tiempo que estaba perdido. Puesto que Safán se refiere a la Ley como un libro, dando a entender que no sabía lo que era y nunca había oído hablar de él.
     ¿Pero como puede estar el pueblo de Dios sin las instrucciones de Dios? no hacía muchos años que el propio David había escrito: «lámpara es a mis pies tu Palabra y lumbrera a mi camino» Sal. 117:105
      Hay 3 características que podemos sacar de este pasaje sobre la situación espiritual del pueblo.
     1. Israel era el pueblo de Dios alejado de Dios. 
      Ahora hablaremos de Israel indistintamente. Bien fuese por rebeldía del pueblo o por los malo caminos que le llevaban sus reyes y gobernantes, haciendo caer al pueblo en la adoración de Baal o Asera, la realidad es que el pueblo de Dios se hallaba alejado de Él. A lo largo de La Palabra podemos ver constantemente esa referencia de Dios llamando a su Pueblo a no alejarse de Él llegando incluso a considerar a Israel una propiedad.
 Ex. 19:5 “Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros 
seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.“
     Vemos un Dios celoso que busca una comunión única con su pueblo, comunión que no busca con otras naciones.
 Ex. 19:6 “Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.” 
      Pero a pesar de esa búsqueda constante por parte de Dios la tendencia del pueblo siempre ha sido alejarse.
 Ex. 32 1-2 “Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido. “
      O la lo largo del libro de los jueces, vemos como el pueblo de Dios continuamente se aleja de Dios, para caer, arrepentirse y cuando Dios los salva volver a caer.
     La segunda característica del pueblo es derivada de la primera, como se alejó de Dios también se alejó de su Palabra.
     2. Se olvidaron de su pacto y de sus mandamientos. 
      El olvido fue tal que llegaron a perder la ley, equivalente salvando las distancias históricas a que nosotros perdiésemos la Biblia. La posesión física de la Ley o era lo que más interesaba Dios sino la meditación continuada sobre sus mandamientos.
 Jos 1:8 “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”
      Dios quería que su pueblo conociera Su ley, pero también que la saboreara, meditar, entendiera y amara. Esto no es un capricho de Dios. Dios sabe que el corazón del hombre le necesita. LOS SERES HUMANOS NECESITAMOS A DIOS y si no lo tenemos lo sustituimos con otras cosas.

Nm. 15:39 y no miréis en pos de vuestro corazón y de vuestros ojos, en pos de los cuales os 
prostituyáis
 Esto mismo fue lo que le pasó al pueblo de Israel, se fue detrás de otros dioses. Como el pueblo se había alejado y ya no recordaba los mandamientos de Dios, el pueblo empezó a:

    3. No cumplían la Palabra de Dios.
      La tarea de Dios incluía tener, cuidar, meditar y también hacer la Palabra de Dios. Para Dios es tan importante conocer como actuar en consecuencia. No existe el mero conocimiento intelectual alejado la práctica de la Palabra.
Js. 1:8 “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”
      Esta es la razón de la miseria del pueblo, un pueblo que se alejó de Dios, se olvidó de Su Palabra y no cumplió sus mandamientos.
      Es maravilloso ves como en situaciones como esta tan desoladoras con un pueblo condenado al castigo por desobedientes Dios levanta hombres y mujeres fieles que aman a Dios para seguir con su obra y llevar al pueblo por el buen camino. Esta es la historia de Josías un rey bueno en mitad de una nación pecadora. Josías no estaba sólo, Dios colocó a las personas indicadas en los lugares indicados. Personas que compartían una serie de características:

     1. Eran personas con un corazón entregado a Él. 
      Josías no tenía la ley pero era un persona que trabajaba para la restauración del templo de Dios, que los reyes anteriores a él sobre todo Manases y Amón habían deteriorado. Vemos a una persona con un corazón con carga por la obra de Dios.
      El corazón de Josías era tierra fértil donde el llamado de Dios una nación santa germinó. Cuando oyó el libro de la ley se humilló y rasgó sus vestiduras en señal de duelo.
      Los primero que hace es pedirle consejo a Dios, vemos a una persona que ante una decisión importante en su vida prefiere escuchar a Dios antes de actuar. No es de extrañar que el propio libro de reyes denomine así:
2º R. 23:25 No hubo otro rey antes de él, que se convirtiese a Jehová de todo su corazón, de toda su alma y de todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moisés; ni después de él nació otro igual.
     2. Eran personas que se humillaban ante Dios. 
     No importó que él fuera el rey, Josías lloró y se humilló ante Dios por el pecado del  pueblo. No buscó justificaciones, que las había, en el pecado de sus padres, los reyes  antecesores de él, que fueron malos, idólatras y engañadores, o en el pueblo que era desobediente. Tampoco escurrió el bulto. En el huerto del Eden Adán y Eva se pasaron la pelota para justificar su falta, pero aquí vemos a un rey asumiendo su responsabilidad como máxima autoridad política del pueblo de Dios.
 Prv. 15:33 El temor de Jehová es enseñanza de sabiduría; 
Y a la honra precede la humildad.
     3. Personas diligentes preocupadas en su pueblo. 
      Josías no se quedó de brazos cruzados sino que actuó y juntó a todo su pueblo para renovar el pacto delante de Dios. Intentó llevarlo por buen camino, aún sabiendo que Dios los iba a castigar. Josías es el personaje central de esta historia, pero aún hay más hombres fieles.
     –Hilcías el sumo sacerdote que supo distinguir entre unos papeles viejos la ley de Dios y tuvo la diligencia oportuna de hacerla llegar al rey.
     –Safán el escriba, supo darle valor a la carta y entregarla a rey.
     –Hulda, no rehuyó contar toda la revelación de Dios, a pesar de ser una condena para su pueblo.
     –(v.7) “los que hacen la obra” trabajadores honrados, tanto que se nos dice que no hacía falta pedirles cuentas de porque eran honrados.
      Todos ellos eran personas con un corazón entregado a Dios, que se humillaron y
que fueron diligentes a la hora de hacer la obra de Dios.
      Dios nos ayude a seguir el ejemplo de estos hombre y mujeres y ser personas entregadas a su obra. Que nos ocupamos de ella con diligencia. Ser personas que viven bajo los mandamientos de Dios y que buscan no sólo conocer Su palabra sino también cuidarla, meditarla y ponerla en práctica.