UN MUNDO NUEVO I: los pobres de espíritu.

UN MUNDO NUEVO I: los pobres de espíritu.

Uno de los debates que nos estamos centrando en las últimas semanas es cómo será el mundo después de que acabemos esta cuarentena que estamos viviendo. Cómo será esta vuelta a la normalidad o más bien como será la nueva normalidad. Todos damos por supuesto que no sólo la manera en que la sociedad se relaciona los unos con los otros va a cambiar sino que también cambiará la manera de pensar y los valores de muchas personas. Aquellas cosas a las cuales antes considerábamos importantes ahora no lo serán tanto. Cuando se produce una catástrofe este tipo los seres humanos cambiamos por las circunstancias y no siempre a mejor.

Estos choques ante terremotos tan fuertes cambian la apreciación de aquellos que valoramos importante. De aquello que esperamos alcanzar y que pensamos que nos va hacer felices.

Cuando Jesús comenzó su ministerio Él proclamó la llega da del reino de Dios y que era momento de arrepentirse y de volver a Dios (Mat. 4:17). Entonces explicó que los valores del reino de Dios eran muy distintos de aquellos que el mundo que lo rodeaba (Mat. 5). En el reino de Dios aquellas personas que eran bienaventuradas no eran las ricas, las poderosas o aquellas que tuvieran mucha influencia sino que Jesús anuncia que todos los que crean en Él deben cambiar y empezar a pensar que lo que define a un miembro del reino de Dios no es la inteligente o habilidad para una tarea ni la admiración popular sino otras características que no son tan admiradas en la sociedad.

Jesús hacía poco que había empezado su ministerio. En el capítulo 3 de Mateo tenemos su bautismo (3:13-17), en el capítulo 4 tenemos las tentaciones (4:1-11) y a partir del versículo 12 Jesús empieza su predicación (4:12-25) anunciando la llegada del reino de los cielos. Este va a ser el tema del sermón del monte “el evangelio del reino” (4:23)..

Durante el ministerio en Galilea, Jesús con frecuencia se dirigió a las multitudes. Así ocurre en este capítulo 5. La vista de las grandes multitudes siempre llenaba Su corazón de compasión, de un deseo de ayudarles en sus necesidades (9:36; 14:14; Mr. 6:34; 8:2;Lc. 9:13). Cuanto tenían hambre, él les daba de comer. Cuando traían enfermos, sanaba a todos lo afligidos. Así cuando también tenían necesidad de enseñanza, él les enseñaba. El primer versículo hace referencia a dos grupos de personas por un lado “las multitudes” y por otros “sus discípulos”. En Lucas 6 se describe a “una multitud de sus discípulos” (Lc. 6:17-20). Una gran multitud se acercó a Jesús entre las que estaban los doce, también otros discípulos y además una multitud de oyentes que querían conocer las enseñanzas de ese Jesús del que estaban hablando.jesus-multitude

Jesús inicia en Mateo 5 un discurso con los preciosos dichos que han llenado de consuelo y aliento a los angustiados a través de los siglos. El cual empieza con este enfático “Bienaventurados”. No se puede cuestionar el marcado énfasis de esta palabra que viendo sus usos en el A.T. como en el Sal. 32:1 podemos entender como un llamado a gozarse en Dios a través de una experiencia humana. En el salmo de David el bienaventurado era el que experimentaba su transgresión perdonada, su pecado cubierto. Aquí lo será el que en mitad de un mundo pecador que va en dirección opuesta decide actuar según los parámetros de un reino que no es de este mundo.

Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos (v. 3): la gente que escuchó a Jesús ese día debió quedas fascinada desde el mismo principio del discurso. Jesús empieza diciendo cosas que entendidas sólo superficialmente son absurdas. Les va a decir que no eran los ricos, los bien alimentados, los alegres y los libres los que deberían sentirse felices sino todo lo contrario.

El primer grupo son “los pobres en espíritu”. Los pobres es un término que significa aquellos que están necesitados y que no tienen lo suficiente para mantenerse en algún aspecto de su vida, necesitan de la ayuda de otra persona para suplir esa carencia. Generalmente lo solemos aplicar a lo económico, esto lo entendemos muy bien. También podríamos referirnos al afecto, aquellas niños que crecen en hogares problemáticos está necesitados quizás de cariño diríamos en ese caso que son pobres en afecto o cariño, pero en el caso que habla Jesús es en lo espiritual.

¿A quién se refiere Jesús entonces? Los pobres de espíritu” son todas aquellas personas que examinan su realidad reconocen su situación de necesidad espiritual. Se ven carentes de cualquier mérito personal, necesitados de rescate y totalmente dependientes de un Salvador que les provea lo necesario para si vida. No sólo se refiere a un acto de salvación, sino que los pobres de espíritu o tener pobreza espiritual es reconocer que para el día a día de la vida necesitan de la misericordia de un Dios que les provea lo necesario.

Han renunciado a cualquier intento de salvarse a sí mismo porque no hay nada en ellos que pueda producir salvación o alimento espiritual para sus vidas y dependen del E.S. para su vida cristiana. Personas que responden como Pedro respondió a Jesús cuando éste le preguntó si los Doce también iban a abandonarle. Jn. 6:68 “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna”.

Estos pobres de espíritu son bienaventurados porque “de ellos es el reino de los cielos” (v. 3). A ellos se les es dado, hay un sitio allí para ellos. No hay sitio, en cambio, en el reino de Dios para los autosuficientes para aquellos que buscan salvarse a sí mismos a través de lo que sea: obras, justicia ajena, descendencia racial. El reino de Dios es para aquellos que reconocen su situación de bancarrota espiritual ante Dios.

Continuará….

¿Qué significa ser cristiano? VIII: Esperanza

¿Qué significa ser cristiano? VIII: Esperanza

Las últimas palabras de una personas son importantes. Cuando alguien está a pocas horas de morir esas últimas conversaciones, esas últimas ideas que transmite a aquellos que se acercan a despedirse no suelen ser ideas triviales. Sino que tratan sobre los temas que más le importan en la vida a aquel que va a dejarla pronto. Bronnie Ware es una enfermera australiana, que trabaja en cuidados paliativos de personas terminales. Esta mujer escribió un libro sobre cuáles son los temas que habla una persona antes de morir, más concretamente de que se arrepienten las personas cuando saben que no les quedan muchas horas de vida. La gente no habla de su equipo de fútbol favorito o de cómo está el tiempo. Sino lo que realmente está en su corazón: como por ejemplo tener más contacto con esos amigos de la juventud que con el tiempo y la vida se va uno alejando. Ser más feliz es otro de los temas o tener la valentía de expresar lo que sentía a otras personas.

       “Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin” (v. 1)

Jesús sabe que llega sus últimas horas en la tierra y quiere usarlas no para hablar de cosas triviales que un grupo de amigos puede hablar durante una cena. Si no para darles un grupo de hombres que lo han seguido durante tres años por los polvorosos caminos de Palestina unas últimas palabras de ánimo, aliento y formación que les serán muy necesarias el resto de sus vidas. Unas palabras que ninguno de los 12 hombres que acompañaban a Jesús olvidarán y unas palabras que nosotros dos mil años después, los que nos decimos discípulos de Jesús, siervos de este Señor debemos estar atentos a ellas para saber lo que nuestro Mesías quiere de nosotros.

En el capítulo 14 vamos a ver, la esperanza,  El que dice ser discípulo de Jesús tiene una esperanza cierta.  Esta esperanza se manifiesta en el presente. Esta esperanza se basa en las propias palabras de Jesús.

La esperanza del discípulo le lleva a descansar en las palabras de Cristo (v. 1-4): Jesús ve a sus discípulos en una situación de temor. No saben bien que van a pasar y las circunstancias que les van a sobrevenir en las siguientes horas no van a ayudar a esa situación. Así que Jesús quiere que sepan que lo que va a ocurrir no es el fin sino que todo está planeado de antemano. Para ello que otro consuelo más grande que saber que tenemos un sitio esperándonos en la casa de nuestro Padre celestial. La imagen que nos viene a la cabeza es el hijo pródigo, que hundido en la miseria de esa ciudad cercana donde malgastó sus vienes se acuerda de la casa de su padre para volver a ella y emprende el viaje de vuelta con la esperanza de encontrar allí un sitio. De la misma manera estos hombres deben confiar en que la muerte de Jesús no es su fin sino que él está preparándoles un lugar para estar con ellos toda la eternidad. Ellos habían tenido que preparar el lugar para cena, habían tenido que disponer de todas las cosas.

Ahora va a ser Jesús el que va a preparar un lugar para ellos y no lo van a pasar bien durante el tiempo que estén aquí en la tierra. Pero la visión de la gloriosa estancia con Jesús por toda la eternidad debe alentarlos. No tanto por el lugar donde irán sino por la persona con la que estarán.

Para empezar Jesús pide para él la misma fe que su Padre. Si han tenido fe para creer que Dios enviaría un Mesías para rescatar al pueblo y lo creen de una manera firme. De la misma manera deben creer que en sus palabras cuando les va a anunciar una nueva promesa. La cual se divide en cuatro partes: 1.En la casa de mi padre hay muchas moradas” (v. 2) la palabra moradas significa habitaciones, estancias para cada uno. Es la referencia a una casa espaciosa donde el invitado tiene un espacio amplio para los habitantes. Jesús está celebrando la pascua en una casa prestada. Les anuncia que va a preparar su casa que es la de su padre para que ellos puedan vivir allí. La idea es que Cristo no vendrá a buscarlos para vivir como siervos por toda la eternidad sino como hijos ya que le ofrece a estos Doce las mismas estancias de la casa, las que un hijo podría disfrutar. El hijo vive en casa.

La segunda promesa es acerca de lo que Jesús va a hacer ahora 2.… voy pues a preparar lugar para vosotros” (v. 2) Jesús va a preparar un lugar para sus discípulos. Todo lo que va a hacer Jesús en los próximos días es lo necesario para que los discípulos puedan morar en la casa del Padre. Así que a través de su humillación y exaltación Jesús prepara un lugar para los suyos, para aquellos que creen en Él. La  muerte, resurrección, ascensión y envío del Espíritu Santo son la manera de preparar esas moradas y su ejecución es la garantía. Por eso creer estas palabras de Jesús quitan el temor de los corazones. Por qué tan real como ha sido la muerte, la resurrección, la ascensión y la llegada del E.S. dentro nuestra así son las moradas que a los creyentes le han sido preparadas.

Así que creéis en Dios, creed también que yo os he preparado un lugar para vosotros y no temáis con lo que vais a vivir porque yo estoy preparando vuestro futuro. Todo lo que pase a partir de ahora es necesario para que esta preciosa promesa se cumpla.

La tercera promesa es acerca de que Jesús volverá 3. … vendré otra vez y os tomaré a mí mismo”. Es una descripción de como Cristo tomará a los santos para vivir al cielo. Describe la venida de Cristo para reunir a su pueblo que aún vive y resucitar el cuerpo de aquellos que ya hayan muerto para llevarlos a todos al cielo. Hay una descripción breve pero precisa de cómo será ese momento “vendré” es Cristo quien vuelve a la tierra por segunda vez, “os tomaré” es un acto que nace de la acción de Cristo no de los tomados su pueblo no hace nada. La imagen aquí es cuando estamos en la mesa y tomamos el vaso con agua para beber. El vaso no hace nada somos nosotros los que lo cogemos y llevamos a la boca.

Esto nos lleva a la cuarta promesa 4.para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (v. 3). La eternidad del cristiano es estar unido a Cristo por toda la eternidad. Jesús no nos toma para llevarnos a un sitio sino para gozar con él. Junto a él. Los Doce disfrutaban de estar con Cristo, aprendían de él, lo escuchaban hablar. Eran enviados por Jesús para predicar el evangelio. Ahora van, en contra de su voluntad a perder ese contacto con Jesús. Lo sufrirán, pero tienen la promesa de que no será por siempre sino que Jesús, en algún momento, volverá para restaurar esa relación de una manera que durará por toda la eternidad. Cristo nos toma a nosotros para llevarnos con él “a mí mismo” desde ese momento estamos con él para siempre, tanto en las bodas del cordero, como en el milenio, como en la eternidad. Ya no hay más separación. “Donde yo estoy” en la morada de mi padre, vosotros “también estéis”.

El versículo termina con una afirmación de que saben a dónde van y saben el camino. Pero era obvio que no sabían, es entonces cuando Tomás expresa una pregunta que todos podrían estarse preguntando en ese momento “Señor, no sabemos a dónde vas cómo pues podemos saber el camino” (v. 5). Jesús da la respuesta. Él es la respuesta. Él es el destino y el camino. Porque “Yo soy el camino la verdad y la vida, nadie viene al padre son por mí” (v. 6) este es uno de los textos más conocidos de todo el N.T. y nos lleva al siguiente característica de la esta fe que habla Jesús.

La fe del discípulo es EN LA PERSONA de Cristo (v. 5-7): Estas Palabras generan confusión entre los Doce que las entendían. Las entenderían mejor después de la muerte de Jesús pero antes estaban confundidos. Entonces para responder a  Tomás Jesús a hacer una declaración maravillosa sobre sí mismo. Tres conocidos “Yo soy” en una sola frase. Yo soy el camino. Yo soy la verdad. Yo soy la vida. Realmente lo que está haciendo aquí Jesús es resumir lo que había enseñado antes. En los primeros versículos Jesús había afirmado que Él es la verdad una verdad tan autentica como la de Dios mismo. Su verdad tiene la misma autoridad que la del Padre, así que no es un ser humano pecador, como nosotros y por tanto carentes de verdad. En cambio Jesús es la fuente de verdad. Podemos ir a Él y confiar que todas sus palabras son verdad absoluta. La verdad no tiene grados, o es verdad o es mentira. Cuando comparamos estas palabras con las de Satanás en el Edén podemos ver la gran diferencia (Gn. 3:4-5) “No moriréis” mentira “Conoceréis el bien y mal” pero no cuenta lo más importante, conoceremos el mal y no podremos evitar cometerlo. Todos sabemos lo que Dios dice que está mal, ¿Pero saberlo nos evita cometerlo? No. Si fuera así, con leer la Biblia ya no pecaríamos. Vemos que las palabras del enemigo son palabras engañosas, bien sea porque son mentiras directas o porque inducen al error, inducen al engaño. Por ser pecadores, malditos por ese mismo engaño en el que cayeron Adán y Eva las palabras de los seres humanos adolecen de lo mismo, mentira y llevar al engaño. No son así las palabras de nuestro Señor. Cristo es la verdad y todas las palabras que salen de él. Bien sea dichas por el mismo o por alguien que Él envía como sus discípulos, luego apóstoles, son la verdad. No hay otra. Por mucho que los tiempos cambien o por mucho que queramos contextualizarlos. No hay otra verdad.

Jesús dice también que Él es la vida (v. 6). Por eso puede preparar un lugar para sus discípulos y luego venir a buscarlos para vivir eternamente con él. Jesús ya había dicho esto antes.  “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. 26Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” (Jn. 11:25-26) Jesús en la resurrección de Lázaro vuelve a unir la fe, el creer en Él, con la vida. Marta es una judía creyente sabe que “resucitará en la resurrección, en el día postrero” (v. 24) cree en la resurrección y vive conforme a ello. Cree en Jesús pero llora y le echa en cara “si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto” (v. 21) no cree en el poder de Jesús para resucitar, sí cree en el poder de Dios Padre para hacerlo, pero no en el de Dios Hijo. Y Jesús tiene que decirle. Yo soy la vida, osada declaración. El poder de vida de Jesús se manifiesta en dos maneras. Si crees en Él, aunque te llegue la hora de la muerte, tiene poder para vencer a esa muerte. Si crees en Él, no morirás eternamente. Hayas muerto o no en la tierra hay vida eterna para nosotros. No sólo es el acto de pasar de muerte a vida es el sustentamiento de vida por toda la eternidad. ¿Por qué tenemos la garantía de que existiremos en vida por siempre? ¿Por qué no habrá otra rebelión como la de Satanás? Porque Jesús sustenta esa vida Eterna, no es que la de, es que Él es.

Él es el camino (v. 6). Jesús no sólo es fuente de vida porque nos da la vida eterna o la fuente de verdad porque su palabra es verdad sino que la manera de alcanzar esa promesa que ha dicho en los versículos del 1 al 4 es a través de él mismo. Él es el vehículo a través del cual podemos llegar a disfrutar de esa promesa. Ro 3:21-26Dios puso como propiciación” El propiciatorio era parte de la tapa del arca del pacto. El arca contaba con unos querubines en su parte  superior que representaban la santidad de Dios y dentro del arca estaba la ley de Dios que Moisés había puesto. El sacerdotes cuando ofrecía un sacrificio extendía la sangre sobre el propiciatorio que era la parte de la tapa a los pies de los querubines. De tal manera que la sangre quedaba entre la santidad de Dios y la ley que los hombres habían incumplido y de manera figurada Dios veía la ley a través de la sangre de este cordero que había muerto para llevar el pecado del pueblo.

Así que veía la ley justa que había sido transgredida y la santidad de Dios le llevaría a actuar con justicia en contra de este pecado. Pero la sangre del cordero carga con el castigo por el pecado y Dios puede ver al pueblo limpio por esa sangre y tener una relación con él.

Cristo es el cordero definitivo que quita el pecado y lo hace “por medio de la fe” haciendo que aquel que en Cristo crea “sea justificado”. Este es el camino que está hablando Jesús.

Cuando digo que la fe del discípulo es EN LA PERSONA de Cristo. Lo que digo en que la fe no sólo radica en creer que las palabras de Jesús sino también en creer que Jesús es lo que dice ser y lo que la palabra de Dios dice que es. Porque de nada vale creer que Jesús va a volver sino se cree que es hijo de Dios. De nada vale creer que fue a la cruz por ti si no crees que Él es el cordero de Dios. Ha habido miles de mártires a lo largo de la historia que han muerto por lo que creían que era justo pero esto no ha convertido en su lucha en algo verdadero. No pueden, son seres humanos.

Pero a través de la fe en que Cristo es el instrumento preparado por Dios para solucionar la separación entre el Padre y el ser humano. Tenemos el camino para la vida con Cristo. Jesús es todas estas cosas de una manera maravillosa. Es verdad porque nos anuncia la única verdad que puede salvar nuestra vida esta verdad es que Jesús es el camino para llegar a la vida eterna junto a él viviendo en la casa del padre y que un día volverá para llevarnos junto a él.

Entonces termina respondiéndole a Tomás “Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais” (v. 7) es una frase condicional que nos puede llevar a engaño porque la condición es conocer a Jesús. Llevan tres años con él ¿Cómo no iban a conocer a Jesús? Toda palestina conocía a Jesús. Lo que se refiere no es a un conocimiento superficial sino a al conocimiento que surge de la fe, si conocen en fe a Jesús, si afirmas las mismas palabras que Pedro dijo en 6:69nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” entonces de la misma manera tendrían fe en las palabras del Padre el cual envío a su hijo y lo toma de vuelta.

Conclusión

La vida del discípulo se vive en esperanza de que un día Cristo cumplirá su palabra y viviremos con Él por toda la eternidad. Toda la vida está invadida por esta Esperanza. Por eso pase lo que pase en la vida del discípulos, incluso en los malos momentos tiene la Esperanza de que un día estará con su Maestro toda la eternidad.

¿Qué significa ser cristiano? VII: Perdonar

¿Qué significa ser cristiano? VII: Perdonar

Empezamos esta serie sobre qué significa ser cristiano en Mt. 28 donde veíamos que Jesús reunió a sus discípulos en una montaña de Galilea y allí les dio un mandato “Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones (v. 19). Veíamos la diferencia entre identificarnos como cristianos a hacerlo como discípulos. Jesús nunca llamó a la gente a hacerse cristiana en el sentido de apuntarse a una religión. Sino que el llamado es a ser discípulos, personas que le sigan, le obedezcan y quieran vivir como Él vivió.

En los momentos más difíciles es donde el carácter de un hombre o una mujer queda expuesto y podemos ver lo que realmente es una persona. En el momento de su muerte, ante todas las personas que le estaban insultando, burlándose y alegrándose de su muerte Jesús ora «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen» Lc. 23:24. Jesús era un hombre perdonador y si queremos ser identificados como cristianos debemos perdonar como Él perdonaba,

Colosenses 3:12-17

Pablo empieza el capítulo 3 con un llamado a la iglesia de Colosas, “que busquen las cosas de arriba” (v. 1) porque han resucitado con Cristo y deben buscar las cosas de Cristo. Las cosas de Cristo son aquellas que son definitorias de Su persona. Entonces como tienen que buscar las cosas de arriba deben considerar su cuerpo como muerto (v. 5). ¿Porqué como muerto? porque los muertos no reaccionan. La tentación externa seguirá existiendo pero no reaccionarán a ella porque están como muertos a ella. En los siguientes versículos les explica que no deben hacer: “Ira, enojo, malicia, malidicencia, leguaje soez” (v. 8) “mentiras” (v. 9).

Entonces a partir del versículo 12 va a explicar dos aspectos de la relaciones que tienen que tener los unos con los otros. Estos textos son muy importantes porque nos indican como debemos comportarnos con otras personas, sobre todo en la iglesia: Soportándonos y perdonándonos (v. 13).

Aquello que se debe entender (v. 12): Debemos entender quiénes somos “escogidos de Dios, santos y amados”. Somos hijos de Dios salvados por Cristo entonces nuestra salvación y nuestra identificación con Cristo hacen que tengamos una serie de responsabilidades. No somos responsables por nuestra salvación. El Padre y Cristo se encargan de ella, pero si somos responsables por la vida que vivimos en la tierra, por las decisiones que tomamos, por como usamos el tiempo que Dios nos da, como cuidamos de las relaciones con los que nos rodean. Esto es lo que define lo que hacemos, no perdonperdonamos, amamos, nos soportamos, pensamos los unos en los otros porque es lo mejor para el grupo o porque mis hermanos se lo merezcan sino porque soy discípulo de Cristo lo hago porque es la imagen a seguir. Todo se vive bajo la perspectiva del discípulo “Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en míGál. 2:20. Por eso tenemos que tener conciencia de quienes somos. Somos discípulos de Cristo y debemos comportarnos como tal.

Aquello que debemos entrenar (v. 12): Pablo explica aquellas cualidades que tiene que haber en nuestra vida para poder soportar y perdonarnos. Usa la palabra revestirse, ponerse, de la misma manera que nos preparamos con la ropa adecuada para ir la nieve así también tenemos que prepararnos de la manera adecuada para actuar como un discípulo de Cristo. Para empezar: tierna compasión que es misericordia, compadecerse del sufrimiento ajeno, saber que nuestro hermano es pecador igual que nosotros y que tiene lucha contra la tentación igual que nosotros. Bondad todo lo bueno y favorable, cuando estamos revestidos de bondad todo lo que hacemos lo hacemos para que sea favorable para la otra persona aun cuando es disciplinarla [claro ejemplo de los padres]. Humildad renunciando a nuestras exigencias o a lo que queremos para buscar lo que otros quieren. Mansedumbre que se trata del trato suave y que tiene la virtud de tardar en enfadarse, que no reacciona violentamente ante la el pecado de otra persona. Cuando hablamos de Dios la paciencia es la virtud de no castigar inmediatamente los pecados de las personas sino esperar un tiempo para que se arrepientan. De la misma manera tenemos que ser pacientes con la vida de los hermanos que nos rodean.

Esto es una tarea diaria y que no acaba nunca. Es un entrenamiento que se tiene que hacer día tras día. No hay trucos ni atajos sólo de esta manera podremos estar preparados para lo que nuestro maestro quiere de nosotros.

Aquello que debemos hacer (v.13): Lo que debemos hacer es “soportándoos y perdonándoos los unos a los otros”. La Biblia da por supuesto que nos vamos a ofender los unos a los otros. Somos pecadores y eso va a ocurrir lo que tenemos que plantearnos es como vamos a actuar cuando esto ocurra. Si cuando alguien nos ofende actuamos en venganza o queriendo tomarnos la justicia por nuestra mano esta manera de actuar es igual que la del mundo en que vivimos. Pero como discípulo de Cristo ¿cuál debe ser nuestra manera de actuar? la manera de Cristo “como Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.” (v. 13)

No sólo a través de la cruz dio ejemplo Jesús acerca del perdón cuando dijo “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc. 23:34) sino que mientras estaba en este mundo, Cristo enseñó a sus discípulos a orar, “Perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores” (Mt. 6:12). Jesús también había enseñado a Pedro a perdonar “no hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete” (Mt. 18:22). También en el sermón del monte habla sobre la resolución de conflictos (Mt. 5:21-26). Jesús plantea el caso de uno que está a punto de presentar un sacrificio en el altar entonces se acuerda de que “su hermano tiene algo contra él”. La actitud correcta que plantea Cristo es dejar a un lado la ofrenda e ir a reconciliarse con el hermanos antes de proseguir con la ofrenda. ¿Por qué si creemos que debemos obedecer a Dios antes que a los hombres? pues la razón es que tener un problema, una confrontación, con otra persona nos pone en unas situación de pecado a alguno de los dos o a los dos. Fijaos que Jesús pone el ejemplo de una persona que piensa que no tiene problema contra la otra persona, es la otra persona que tiene problema con él, pero tiene que tomar la iniciativa.

En los versículos siguientes (v. 25-26) sigue con la misma idea de que es mejor la reconciliación que el pago por el pecado. La reconciliación implica humildad, reconocer errores y pedir perdón pero eso siempre será peor. Debemos tener la iniciativa de la reconciliación esto solucionará muchos conflictos y podemos alabar a Dios sin que haya pecado en nosotros.

Así que aquello que debemos hacer es perdonar y esforzarnos por reconciliarnos con nuestros hermanos de la misma forma que Cristo enseñaba y hacía.

El modo de que debemos hacerlo (v. 14-16): Pablo sigue explicando el modo de que se debe hacer esto, de que debemos actuar, sabemos cómo prepararnos, sabemos quiénes somos y lo que tenemos que hacer y ahora explica cuál es el modo de hacerlo. La primera manera es a través del amor, el amor fue el tema de la última clase, pero como veíamos se relacionan todos los temas se relacionan entre sí. Sobre todas las cosas debemos revestirnos de amor. Porque no vamos a poder ejercitar el perdón si no amamos a la persona que tenemos que perdonar. La Biblia dice que “de tal manera amó Dios al mundo y que dio a su hijo unigénito” (Jn. 3:16) así que Dios salva al que ama de la misma manera debemos perdonar con amor.

También debemos buscar la paz de Cristo, que es la reconciliación con el Padre. Así que si nosotros hemos sido reconciliados logrando que tengamos paz con Dios no hay escusas para que tengamos otra situación entre nosotros. Debemos tener paz entre nosotros, una paz a que “hemos sido llamados en un solo cuerpo” (v. 15) un cuerpo no puede atacarse a sí mismo, cuando lo hace tenemos una enfermedad. De la misma manera el cuerpo de Cristo no debe atacarse a sí mismo, sino que tiene que vivir en paz.

En resumen, “haciéndolo todo en el nombre del Señor Jesús” ya que si somos sus discípulos y él es nuestro maestro debemos vivir como él vivía y debemos obedecer sus mandatos.

Conclusión

Si somos discípulos de Cristo debemos comportarnos como tal, debemos perdonar como Él perdonó. Para ello tenemos que preparar nuestra vida. Si dejamos nuestra vida a monte puede salir cualquier cosa de ella pero si trabajamos en ella dará buenos frutos si trabajamos nuestra paciencia, humildad, tierna compasión, mansedumbre y bondad. No hay trucos ni atajos para ello. No podemos tener una relación correcta con Dios si no tenemos una relación correcta entre nosotros ya que arrastraremos las consecuencias de nuestro pecado.

Así que en la vida del discípulo debemos recorrer nuestro trayecto con amor, obediencia, servicio humilde, amor por la iglesia y perdón.

¿Qué significa ser cristiano? VI: Obedecer a Cristo

¿Qué significa ser cristiano? VI: Obedecer a Cristo

Vivimos en un país donde lo cristiano está presente en todas las facetas de la sociedad y en la cultura, en la calle encontramos muchas iglesias, fiestas, tradiciones y edificios con símbolos cristianos. Mucas personas y entidades nos llaman a hacernos cristiano, pero cada una tiene una vivencia distinta para aquello que se denomina cristiano. Entonces cualquier mente que razone un poco tiene que plantearse. ¿Qué significa ser cristiano? Hay tantas denominaciones, iglesias, personas que opinan sobre lo que es ser cristiano. A través de la Palabra respondemos a la pregunta en Mt. 28 ¿Qué es un cristiano? Un discípulo de Cristo que vive una vida entregada a Él. Que se ha arrepentido de su pecado, se ha bautizado y vive constantemente guardando sus mandamientos.

Hoy vamos a ver que aquel que afirma ser discípulo de Cristo debe ser una persona obediente a su Palabra. La razón de esta obediencia no radica en lo buenos que somos nosotros para obedecer sino en quién es Cristo para que tenga que ser obedecido.

El N.T usa la palabra Señor (Kyrios) una 700 veces. Cuando o hace para asuntos de la vida secular significa persona con autoridad y superioridad como por ejemplo cuando es usa para decir que los esclavos tiene un señor (Mt. 10:24) también para hablar del dueño de una propiedad (Mr. 12:9) o para el superior de un empleado (Lc. 16:5).

En el A.T. también se usa en referencia a Dios como Señor de Señores (Dt. 10:17; Sal. 136:3) o el Señor de toda la tierra (Jos. 3:13). En referencia a Jesús es la manera corriente en que sus seguidores se refieren a Él (Mt. 17:14-15; Mr. 2:28). Además sus palabras son consideradas como autoridad definitiva (1 Ts. 1:8; 1 Co. 7:10).4_reymago

La fe en Jesús que proclama el evangelio implica el reconocimiento de Él como Señor, como dueño, como amo y jefe del que cree. Desde el principio la Iglesia, son cristianos aquellos que le reconocen como Señor. El Señorío de Cristo es el rango, poder y dignidad de Jesucristo como Señor de Señores y Rey de Reyes (1 Ti. 6:15; Ap. 19:16) sobre la vida y la muerte de aquellos que creen en Él. La palabra señorío hace referencia a su dominio soberano sobre toda la creación (material y espiritual), todas las circunstancias y todas las relaciones. La confesión fundamental de los cristianos es que Jesucristo es el Señor (Fil. 2:11). Cuando un creyente hace tal confesión por fe, está afirmando directamente su pertenencia a Cristo como Señor, expresada a través de la obediencia incondicional a su voluntad.

Esto es muy importante porque erróneamente creemos, en muchos casos, que lo que tenemos que hacer es creer y nuestra responsabilidad es la Fe. Creemos y por lo tanto ya somos discípulos o cristianos pero nos olvidamos que la Fe es un don de Dios, no es algo que nosotros podamos desarrollar por nosotros mismos, nuestra tarea es la obediencia. Lo estudiábamos en Santiago “Así también la fe por sí misma, si no tiene obras, está muerta” Stg, 2:17. ¿Cuáles son entonces nuestras obras? La obediencia a Cristo.

Las últimas palabras de una persona cuentan mucho. Cuando Jesús está despidiéndose de los Once, de sus discípulos (Jn 14:15-24; 15:14-16), Él les está dando las últimas instrucciones de cómo deben vivir una vida que le agrade a Él y Jesús va a ser claro. Obedeciéndole.

Jesús dice en estos momentos una de sus frases más conocidas “Sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando” (Jn. 15:14). La relación que tenemos como discípulos de Cristo es también de la amigos. Somos considerados amigos por Cristo, las segunda persona de la trinidad. Es una referencia al A.T. a la relación que tenían Abraham con Dios (Is. 41:8; Stg. 2:13; 2 Cr. 20:7). Dios considera a Abraham su amigo e incluso no quiere guardarle información importante sino que la comparte con él Gn. 18:16-20.

Ahora Jesús compara su relación con los Once de esta manera. Son amigos de Cristo, pero que sean considerados amigos no implica que estemos ante una relación de igualdad. No estamos ante dos personas iguales en derechos y obligaciones en una relación sino que existe un Señor, un Maestro el cual considera su amigo a su siervos o discípulo. Ser amigo de Cristo implica estar bajo su autoridad. Jesús deja claro que la vida que debemos vivir es en obediencia.

La obediencia a Cristo es una muestra de amor (14:15): Cuando estamos renunciando al pecado por hacer la voluntad de Dios lo que se muestra en nosotros es amor para con aquel que estamos obedeciendo. Porque el amor se muestra en los actos. Con nuestros labios podemos decir que amamos mucho pero a la hora de la verdad el amor se manifiesta en lo que hacemos, en como hablamos y en como tratamos a la otra persona. Pensemos en una relación de pareja si decimos que amamos, pero luego hablamos mal, ofendemos, no nos preocupamos, ¿podemos decir que hay amor? La respuesta es no, el amor se manifiesta en los actos. Cuando recordamos con cariño a alguien que amamos, no recordamos sus palabras diciendo que nos amaba sino como lo transmitía con sus gestos y acciones.

De la misma manera nuestro amor por Cristo tiene que manifestarse en obediencia. ¿Y por qué es tan tajante aquí Jesús? Si no obedecemos es que ya no hay amor, suena casi como un chantaje. Pues porque no se puede servir a dos Señores (Mt. 6:24). En este caso es con las riquezas pero no podemos estar viviendo a dos aguas, no podemos vivir con un pie en el mundo y siguiendo lo que el mundo dice acerca de la vida, las relaciones, la sexualidad y a la vez obedecer la Palabra de Dios los domingos. Porque cuando ocurre eso realmente estas sirviendo sólo a uno y este es Satanás.

Santiago también va a decir algo parecido “hombre de doble ánimo, inestable en todos sus caminosStg. 1:8 las personas de doble ánimos son aquellas que navegan entre dos aguas y son inestables en todo lo que emprenden porque no están sobre la roca que es la Palabra de Dios.

Además cuando obedecemos mostrando amor por Cristo esto nos hace ser amados por el Padre. El que tiene mis mandamientos se refiere a aquel que los conoce y lo obedece el cual es sinónimo de amar a Cristo. El Padre ama a tales personas. Quizás por culpa de obedecer los mandamientos de la Palabra de Dios podemos sentirnos solos, marginados o rechazados pero podemos estar seguros de que cuando obedecemos a Cristo no sólo le agradamos sino que somos amados por Dios.

La obediencia a Cristo es guiada por el Espíritu Santo (14:17-20): Los discípulos tienen miedo porque no saben lo que va a pasar ahora. Pero Jesús quiere tranquilizarlos explicándoles que Él se va, pero la relación continúa. Aquellos que creen en Cristo, que tienen fe en Él como Salvador y como Señor de sus vidas reciben al E.S., que según lo que dice Jesús, hace la misma función que Jesús hacía con los Doce. Los guía, enseña y corrige.

El mundo no podrá conocer al Espíritu Santo, porque no puede recibirlo sólo aquellos que han confiado en Cristo. No sólo es que no lo puedan recibir es que esto es algo incomprensible para el mundo en que vivimos, si les decimos a nuestros vecinos que creemos que tenemos a una persona de Dios en nuestra vida guiándonos probablemente pensará que estamos locos porque el mundo no puede entenderlo. A través del Espíritu Santo es la manera en que los discípulos podrán seguir obedeciendo las Palabras de Jesús. ¿Cómo? Jn. 14:26El os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho” esta es una promesa para los Doce porque para recordar algo tienes que haberlo oído antes. Cuando te enteras de algo nuevo no estás recordando. La tarea del Espíritu Santo en la vida de los Once es al de recordarles las Palabras de Cristo el resto de su vida. Los Once aprovechan esto para escribir los evangelios y todas las cartas del N.T. ¿Cómo podrían recordar con precisión las Palabras de Jesús? Los evangelios más antiguos son los de Mateo y Marcos (50 d.C) o sea que hace 20 años que Cristo ha muerto y que han ocurrido todas los eventos de su ministerio. ¿Podemos nosotros recordar alguna conversación del año pasado? ¿Y de hace 20 años?. La verdad es que nos costaría recomponer hasta la última predicación que hemos escuchado. Pero el E.S. les muestra a estos hombres lo que Jesús había dicho y lo hace con fidelidad.

No sólo eso sino que le muestra “toda la verdad” no sólo recordar lo que Jesús dijo sino todo lo que Jesús quiere para la vida de su discípulos (Toda la Escritura). Con el objetivo de que “a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra2 Ti 3:17. Para que seamos como Cristo.

Hoy en día el Espíritu Santo no nos da nueva revelación de lo que Jesús dijo pero si nos guía a través de la revelación que Él mismo recordó a los Once más a Pablo para guiarnos en nuestra vida. ¿Queremos obedecer a Cristo sólo podremos a través de la guía del Espíritu Santo?. ¿Cómo nos guía el Espíritu Santo? A través de la lectura, meditación y oración. Jesús mismo se apartaba tiempo para orar y pedir guía al Espíritu Santo. Él no dirá como obedecer.

La obediencia a Cristo es el medio para reflejar a Cristo al mundo (14:22-24): Judas no Iscariote ha hecho una pregunta a Jesús. Era una pregunta normal, si estaba siendo tan claro enseñándoles que es lo que Jesús va a hacer y que va a regresar más adelante, ¿Por qué no se lo cuenta al resto del mundo para qué crea? Jesús va a dar una respuesta repitiendo algo que ya dijo anteriormente, la respuesta nos puede parecer que no es clara. Pero si estamos atentos a las palabras de Jesús podremos entender lo que está diciendo. Jesús les responde que sí se va a manifestar al mundo pero no de la manera que ellos esperan o consideran que fuera la mejor sino que Cristo se manifiesta al mundo a través de las vidas de los que le aman y le obedecen. Más adelante Jesús ampliará la definición diciendo que le serán testigos “me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierraHc. 1:8  donde les explicará que son ellos 11 los que tienen que ir por el mundo predicando el evangelio del reino que predicaba Jesús, bautizando y enseñando a guardar los mandamiento de Cristo. Pero esto sólo lo pueden hacer las personas que aman a Cristo.

Conclusión

Aquel que quiera ser discípulo de Cristo va a tener que pensárselo muy bien. Evaluar lo que cuesta porque para empezar cuesta el corazón y la vida. Amar a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con toda nuestra mente. Pero además si queremos ser discípulos de Cristo tenemos que vivir una vida de obediencia a su Palabra en todo momento. Una obediencia que es muestra de amor a Cristo. Ya vimos que todas las características están enlazadas entre ellas.

Para esta obediencia no estamos solos sino que el E.S nos guía a ella a través de la Palabra que Él mismo dicto a los Apóstoles. Podemos pedir guía a Dios en los momentos difíciles para tomar decisiones y Él nos guiará a través del E.S.

En último lugar cuando obedecemos a Cristo lo que estamos haciendo es reflejando a Cristo allí donde estemos obedeciendo. Porque nos comportamos como Cristo lo haría. Jesús no es hipócrita para pedir que hagamos algo que Él no haría. Así que obedeciendo a Cristo le estamos imitando y reflejando al mundo

¿Qué significa ser cristiano? V: Amor por la obra de Cristo

¿Qué significa ser cristiano? V: Amor por la obra de Cristo

Empezamos serie sobre que significa ser cristianos en Mt. 28 donde veíamos que Jesús reunió a sus discípulos en una montaña de Galilea y allí les dio un mandato “Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones (v. 19). Veíamos la diferencia entre identificarnos como cristianos a hacerlo como discípulos. Jesús nunca llamó a la gente a hacerse cristiana en el sentido de apuntarse a una religión como si dijeras “Si vienes a estos lugares y cumples con estos ritos serás salvo”. Sino que el llamado es a ser discípulos, personas que le sigan, le obedezcan y quieran vivir como Él vivió.

Hoy vamos a plantearnos que significa ser cristiano en el ámbito de la iglesia local. Qué relación tengo que tener con otros que dicen ser cristianos.

El texto que mejor define nuestra relación con nuestros hermanos es 1 Corintios 13. Que aunque es un texto muy usado en las bodas realmente no habla del amor romántico sino del amor que tenemos que tener los unos por lo otros en el cuerpo de Cristo.

Antes de amar tenemos que saber que debemos amar. Debemos plantearnos una pregunta previa ¿Qué es la iglesia?. El término se usa tanto para una comunidad local de creyentes (1 Co 1:2) como para todos los creyentes considerados como una asociación colectiva del pueblo de Dios (Ef 1:22–23). Se usan varias metáforas para describir la iglesia, siendo la más prominente el Cuerpo de Cristo. Tanto aquí como en la totalidad de la enseñanza del N.T., el énfasis está en la unión espiritual de la iglesia con Cristo el Señor de la iglesia y la de los creyentes entre sí. (Ef. 2:19-22)

dilla_274_2Cuando Cristo nos salva no lo hace para que vivamos como seres aislados unos de otros sino que es necesario que nos juntemos con otros creyentes porque es a través de ellos que Dios trabaja en nuestras vidas y nos permite crecer. (1 Cor. 12:7-23) cada uno somos parte del cuerpo y nos necesitamos y nos necesitan. Esto implica que tengo que vivir mi relación con la iglesia como algo activo siendo de bendición y siendo bendecido por mis hermanos. No existe los lobos solitarios en el reino de Dios sino las ovejas que dependen unas de otras como un rebaño dirigido por el buen pastor.

Esto es el plan de Cristo “según le agradó” (1 Co. 12:18) el plan de Cristo es su iglesia y si somos personas que creemos en Cristo y que queremos obedecer sus mandamientos debemos ser personas comprometidas con amar a su iglesia.

El amor es el modo de ser del cristiano. Todo lo hace, sea lo que sea, tiene que ser con amor. Amor hacia Dios primeramente y en segundo lugar amor al prójimo. Estamos en esta segunda parte.

Lo primero que Pablo explica en este capítulo 13 es la importancia del amor (v. 1-3): y lo hace a través de 4 contraposiciones lo que viene a decir que si alabara a Dios de la mejor manera posible, que si enseñase con todo el poder de Dios, si tuviese una fe que mueve montañas y hasta fuera el hombre para caritativo del mundo pero no hubiese amor en eso que hace no vale para nada sería como un metal que resuena, hace ruido pero ya está, nada es ni nada provecha. Tenemos que entender lo que está diciendo aquí. No está diciendo que debemos quedarnos con el amor y rechazar el resto. Debemos alabar a Dios con nuestra vida, debemos enseñar, a todos, a nuestros hijos, a un hermano que sepa menos, en la escuela dominical o en la iglesia. No debemos dejar de tener fe ni ser caritativos. Lo que explica es que todo lo que hagamos debemos hacerlo con amor.

Los siguiente que explica el autor es como es este amor (v. 4-7): lo hace a través de una descripción de aquello que es y que no es.

El amor es: paciente, bondadoso, creyente, tiene esperanza, lo soporta todo,

El amor no es: envidioso, jactancioso, no es arrogante, no es indecoroso, no es egoista, no se irrita, no toma en cuenta el mal, no es injusto.

Si nos fijamos no está definiendo al amor sino a la persona que ama, o que dice amar. Si decimos que amamos a nuestros hermanos no puede ser que seamos envidiosos con ellos, arrogantes, indecorosos o egoístas. Sino que tenemos que ser pacientes y bondadosos, tener esperanza, soportar y no tener en cuenta el mal de nuestros hermanos.

La conclusión, el porqué de todo esto es porque el amor dura para siempre (v. 8-13): Directamente el amor nunca deja de ser. Los dones, todo lo que podamos hacer aquí en la tierra terminará ¿por qué? Porque cuando estemos en el cielo la fe no hará falta, la enseñanza tampoco porque conoceremos a Dios cara a cara. Cuando venga lo imperfecto, o sea cuando estemos delante de Dios sin pecado lo imperfecto acabará, el conocimiento imperfecto, la fe imperfecta todo esto acabará.

La conclusión es sencilla el amor es la manera de ser en el reino de Dios y por ello aquella persona que dice ser discípulo de Cristo debe amar a Cristo y a su obra que es la iglesia sirviendo a sus hermanos en amor. Hagamos lo que hagamos debemos hacerlo con amor porque sino quedará en nada, no valdrá para nada. Si queremos ser discípulos que crean, se bauticen y sean obedientes a la Palabra de Dios debemos ser discípulos que amen la obra de Cristo que es la iglesia.

¿Qué significa ser cristiano? IV: Guardar los mandamientos de Cristo.

¿Qué significa ser cristiano? IV: Guardar los mandamientos de Cristo.

Continuamos con el estudio sobre que significa ser cristiano basado en las palabras de Jesús en Mateo 28:16-20. Empezamos mostrando la autoridad de Cristo y su llamado a que seamos discípulos y que nos bauticemos.

Enseñándolos a guardar todo lo que os he mandado (v. 20): Los Once tenían que ir por el mundo haciendo discípulos que se bautizan y que guarda su Palabra: Este es un concepto que Jesús ya había recalcado en otras ocasiones como en 15:14. La obediencia a su maestro es un rasgo esencial del discípulo 2 Ti. 2:3-5 Pablo escribiéndole a Timoteo describe la vida de un cristiano como la de un soldado que sólo vive para agradar a aquel que lo llamó. ¿Y cómo la guarda? Cumpliendo diligentemente con su Palabra.

La palabra que aquí se traduce como guardar que en griego es τηρέω no solo significa obedecer sino velar por algo, vigilar, conservar, reservar, retener y proteger. La idea de Jesús no es sólo que la persona que ama a Jesús conocer su Palabra y la pone en práctica sino que retiene sus mandamientos, vela por ellos para que no sean distorsionados por falsas enseñanzas, conserva la Palabra y se preocupa de transmitírsela con fidelidad a otros para que ellos también las guarden.

Hoy en día 2000 años después la manera que tiene el mundo de conocer a Cristo es a través de hombres y mujeres que aman a Cristo y que sigan predicando el evangelio del Reino, el mismo evangelio que predicaba Cristo. Romanos nos confirma que Ro. 10:13-14 La predicación es necesaria para la evangelización porque si no de qué manera puede una personas oír las buenas nuevas del evangelio. Sea en un lugar público, en la radio, en una iglesia o en una conversación es siempre a través de la presentación del evangelio la manera a través de la cual una persona puede llegar a conocer a Cristo y su salvación.

Explaining the Gospel
Si decimos que amamos a Cristo debemos ser discípulos comprometidos con guardar su Palabra, con conocer y obedecerla pero también con preservarla y  enseñarla a otros.

Si decimos que amamos a Cristo debemos ser discípulos comprometidos con guardar su Palabra, con conocer y obedecerla pero también con preservarla y enseñarla a otros. Guardar la Palabra significa conocerla y poner en la práctica que cuando tengo que tomar una decisión importante de que hacer en mi vida busco aquello que Cristo ha dicho y no lo que el mundo opina. Da igual que se haya puesto la etiqueta de hombre piadoso, da igual las obras que haga, da igual el aprecio que el mundo tenga y da igual que el mundo lo considere un hombre o una mujer buenas porque si no guarda la Palabra de Cristo no le ama. El infierno está lleno de hombres y mujeres que han hecho muy buenas obras y piadosas y consideradas referentes en cuanto a bondad e integridad por el mundo. Pero si no ama a Cristo no puede guardar los mandamientos ni ser amados por el Padre ni tener a Padre e Hijo haciendo morada en su vida.

Esto es lo que define a un cristiano ¿Qué es un cristiano? Un discípulo de Cristo que vive una vida entregada a Él. Que se ha arrepentido de su pecado, se ha bautizado y vive constantemente guardando sus mandamientos. Esta es la vida que debemos buscar no otra porque sólo en esta vida “os haré descansar