Instrumentos útiles.


No nos suelen gustar muchos los estereotipos, nos suelen parecer injustos o demasiado generales para una sociedad tan individualizada en la que vivimos. Huimos de ellos. Pero muchas veces los tenemos. Cuando hablamos del pueblo de Israel que salió de Egipto los estereotipos surgen rápidamente. Rebeldes, desobedientes, idólatras, podemos considerar que son justos.

Éxodo abarca una historia intensa pero en un periodo de apenas abarca un año después de la salida de Egipto, nos encontramos con este pueblo desobediente, rebelde, idólatra, que Dios quiso destruir en dos ocasiones y castigado a morir en el desierto, construyendo algo de tanta bendición como el tabernáculo, la antesala del tempo de Dios en mitad de pueblo, un lugar donde habitaba la misma Gloria de Dios (Éx. 40:34-35).

Todos sabemos las historias del pueblo de Israel en el desierto Nm. 14:22-23 cuando Dios sentencia a esa generación a morir en el desierto dice que hasta en 10 ocasiones le habían tentado. Entonces surge una pregunta ¿cómo puede ser que personas tan desobedientes y rebeldes, que miraron directamente los milagros de Dios puedan construir algo de tanta bendición?. ¿Cómo puede salir de un corazón rebelde a Dios algo que le honre? La respuesta la encontramos en el propio capítulo 39 de Éxodo en hasta 9 ocasiones. “Como Jehová lo había mandado” (v.1; v. 7; v. 21; v. 26; v. 29; v. 31; v. 32; v. 42; v. 43).

La diferencia no está en las personas, sino en la obediencia. Quizás quitando a Bezaleel y Aholiab que habían sido llamados por nombre por Dios el resto del pueblo es igual de creativo y trabajador que cuando construyeron un becerro de oro (Éx. 32), pero en aquella ocasión obedecían las palabras del enemigo de Dios y eso trae perdición, ahora obedecen las palabras de Dios y esto trae bendición. Trae bendición a la vida de las generaciones futuras, pero también a la suya (Éx. 39:43).

Este echo que es anecdótico en la vida del pueblo de Israel en el desierto, porque el resto del tiempo fueron un desastre nos ilustra acerca de una realidad en la vida de cada hijo de Dios. Nos habla acerca de nuestra función, nuestra obediencia, de nuestro rol, de lo que hacemos. Porque cuando obedecemos los mandamientos de Dios somos instrumentos en sus manos. Herramientas de Dios para llevar su bendición allí donde él nos mande.

La realidad no es que los cristianos tengamos talentos mayores que las personas que no lo son, no somos mejores que nadie. Pero cuando estamos en manos de Dios y usamos los dones que Él nos da somos como ese pueblo de Israel obedeciendo, capaces de ser de bendición allá donde estamos.

La palabra que mejor lo define es herramienta o instrumento, es la que se usa para definir al apóstol Pablo (Hc. 9:15-16) las cuales no tienen capacidad de decisión por ellas mismas sino que obedecen a una persona que tiene una idea global y absoluta de lo que está pasando (1 Co. 3:6) nos lo muestra claramente, Pablo y Apolos son personas que hacen una tarea concreta, pero es Cristo quien tiene el control de todo para hacer crecer a esa iglesia. Cuando dejamos que Dios nos use como herramientas estamos dejando que unas manos expertas guíen nuestro trabajo con el beneficio último de hacer la voluntad completa de Dios. Como un ebanista en un taller lleno de herramientas. Quizás nuestra parte sea cortar unas maderas, pero es una tarea que el maestro usará para construir un mueble que será útil.

Al fin al cabo cada uno de nosotros somos herramientas en la caja de herramientas de Dios. Pero Éxodo nos enseña que a pesar de poder ser herramientas útiles, podemos convertirnos en herramientas inútiles también. No hay cosa más inútil que una herramienta que no sirve, sólo sirve para ser tirada.

Entonces ¿Qué debo hacer en mi vida para ser una herramienta útil en las manos de Dios ¿qué coste va a tener en mi vida? ? ¿qué implica ser un instrumento útil?

Negar nuestra propia obra (Lc. 9:23): Vivimos en una sociedad que nos anima a que nos realicemos, que encontremos significado a nuestra existencia haciendo cosas que nos definan, que nos hagan estar orgullosos de nuestro paso por esta tierra. En cambio llega Jesús y nos dice que para ser seguidor suyo, para ser discípulo o instrumento suyo lo que hay que hacer es negarse. Renunciar.

Negarse es renunciar a nuestra propia obra. Ya no vamos a construir con nuestras propias herramientas nuestra vida, sino que obedecemos la voluntad de Dios Gá. 2:20 lo expresa como que a no vivo para mí sino que vive Cristo en mi y soy parte de su obra.

Ser herramientas útiles de Dios es cambiar de trabajar en una obra menor donde yo me llevo la gloria a trabajar en obra orquestada por el mayor arquitecto donde Él se lleva la gloria

 

Ser obedientes (Ex. 39:1): Cuando veíamos el ejemplo del pueblo de Israel vemos un claro ejemplo de la diferencia de resultado entre obedecer y ser rebeldes. Cuando el pueblo no obedecía los mandamientos de Dios el resultado era dolor, sufrimiento y muerte. En cambio cuando esa nación pone por práctica los mandamientos de Dios estos se convierten en una fuente de bendición en su vida.

Sal. 128:1 Es un canto de David sobre las bienaventuranzas del que teme a Dios y empieza reconociendo a la persona que anda en los caminos de Dios como bienaventurada. Ser bienaventurado es el estado en que viven las personas pertenecientes al reino de Dios en Mt. 5 cuando Jesús está hablando el sermón del monte declara que todas las personas pertenecientes al reino de Dios son bienaventuradas.

Si queremos ser herramientas útiles en las manos de un Dios que quiere usarnos debemos ser obedientes a sus ordenes, aunque nos las entendamos en ese momento porque nosotros no hemos visto los planos. Quizás no entendamos porque nos toca hacer esta parte del trabajo. Igual no entendemos porque en nuestra vida no llegamos a ver los frutos terminados de nuestro trabajo. Pero si confiamos en las palabras de Dios confiaremos en que hay un plan trazado donde yo soy una herramienta útil que hago parte que se me ha asignado.

 

Buscar la dirección de Dios (2 Cr. 1:7-13): Salomón llega al poder y hereda un país convulso. Aunque su padre se nos es descrito como (Hc. 13:22) un hombre con un corazón conforme al corazón de Dios sus errores, sobre todo con Betsabé, acarrean una final de su reinado marcado por las rebeliones de sus hijos, Absalón y Adonías. En mitad de todo esto Salomón llega al trono y Dios se le aparece y le ofrece un regalo que a ningún rey se le es ofrecido antes “Pídeme lo que quieras que yo te lo daré” (v. 7) el deseo de cualquier persona en mitad de un peligro. Pero la respuesta de Salomón deja entrever cual era su corazón “Dame ahora sabiduría y ciencia, para presentarme delante de este pueblo; porque ¿quién podrá gobernar a este tu pueblo tan grande?” (v. 10) escuchando esta respuesta podemos pensar que sabiduría no le faltaba a Salomón, pero realmente Salomón no está pidiendo ser inteligente, no está pidiendo saber más que el resto. Esta pidiendo el poder de Dios para dirigir a su pueblo de la manera correcta. Realmente viéndolo desde la perspectiva que llevamos toda esta noche Salomón es una herramienta que le está pidiendo a su Maestro, a su dueño que lo guíe para hacer bien su trabajo.

La única manera que el pueblo de Dios puede hacer las cosas correctas es hacerlas a la manera de Dios, no hay otra. Cuando el padre de Salomón decidió hacer las cosas a su manera y en vez de ir a la guerra (2 S. 11) se quedó en casa acabó teniendo que cubrir un embarazo y matando a Urías. Puede parecer exagerado, pero la verdad es que la dirección de Dios es la única que nos puede ayudar a hacer una tarea útil.

Imaginaos que necesitamos cortar los tablones para una estantería y cada uno lo cortamos en una dirección distinta, no sirve para nada, la única manera que sirve es a la manera que el diseñador ha marcado.

 

El amor como marca de trabajo del pueblo de Dios (Jn. 13:34): En el N.T. encontramos en muchas ocasiones esta referencia de los unos a los otros y una de las primeras es este amaos que Jesús les deja a los 12.

El amor es el sistema de trabajo de Dios para su pueblo. Todo queda marcado con ese amor que Jesús tubo. “Como yo os he amado” es una referencia a todo lo que Jesús hizo. Jesús está diciendo, cuando me quedaba enseñando a las multitudes lo hacía por amor, cuando reprendía a los fariseos lo hacía por amor a ellos, para que cambiaran. Cuando alimentaba a los hambrientos, o curaba a los enfermos lo hacía por amor a esas personas necesitadas.

Cuando limpiaba los pies de los 12 sabiendo que uno de ellos lo iba a traicionar y sabiendo que los otros 11 huirían cuando más lo necesitaría eso lo hacía con amor.

De la misma forma para se herramientas útiles en las manos de Dios debemos ser herramientas de amor, donde todas nuestras tareas las hagamos con ese amor que Cristo tenía, porque esa será la marca que nos distinga. De la misma forma que cuando vemos un cuadro, aunque no lo conozcamos podemos intuir de quién es por la forma de la pintura o al ver un mueble intuimos que es de Ikea, de la misma forma el amor es la marca del pueblo de Dios.

 

Éxodo 39 abre ante nosotros un ejemplo a seguir. El ejemplo de la obediencia. Satanás intentará en muchas ocasiones hacernos sentir inútiles pero la Biblia nos enseña que si nos dejamos guiar por las manos del Maestro seremos instrumentos útiles en su obra. No seres instrumentos útiles para mis planes, para lo que yo quiero, quizás no sea instrumento útil para lograr el puesto en la vida que quiero, o lograr que iglesia que yo deseo pero sí seremos útiles en es plan que el ebanista supremo tiene. Sólo en ese momento seremos de bendición para los que nos rodean y para nosotros.

Amistad.


Segundo artículo de la serie sobre la amistad y las relaciones en la adolescencia que he escrito para Protestante Digital podéis seguir la serie aquí.

Las amistades nacen por la casualidad, quizás por nacer en la misma familia, quizás por compartir un hobbie, un campamento, una misma clase durante un curso. Son circunstancias que se nos escapan y que hacen que conozcamos a personas concretas en un mundo inundado de personas anónimas. Pero aunque el nacimiento sea fortuito su crecimiento y desarrollo son algo en lo que nos debemos esforzar.

Vivimos en una sociedad que no espera, donde todo lo que queremos lo queremos ya hecho, solemos querer la meta acortando lo máximo posible el camino como si fuera un lastre que nos hiciera llegar tarde a nuestro objetivo. Queremos comida sin tener que prepararla, queremos estar delgados en diez días, queremos conocer una pareja para toda la vida a través de un portal de internet que nos seleccione las que se ajusten a nuestro perfil. Pero cualquiera de estos objetivos, más bien diríamos que cualquier meta es imposible sin un camino que nos lleve a ella y aprender la importancia del camino nos hará llegar a metas que realmente valgan la pena.

La amistad es una meta que todos buscamos alcanzar, sobre todo en la juventud los amigos juegan un papel trascendental en nuestra percepción del mundo. Son agentes de experimentación, donde aprendemos a relacionarnos fuera de nuestro círculo familiar, con ellos aprendemos a ser independientes y sociables. Su falta es una señal de que algo no funciona en la vida de una persona. Pero como veíamos la semana pasada, las relaciones son algo vivo y la amistad es algo que necesitamos cuidar para que de fruto.

 “Dijo David: ¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia por amor de Jonatán?

(2 S. 9:1)

             David y Jonatán se nos muestra como el sempiterno ejemplo de la amistad en la Biblia. Una amistad que perdura por encima de la muerte de estos. David y Jonatán se conocen por casualidad, porque Saúl no quiere dejar ir a casa a ese héroe nacional en que se ha convertido David tras matar a Goliat (1 S. 18). Pero no fue una amistad fácil, pocas lo son cuando te quiere matar el padre de tu amigo. Estos dos guerreros supieron esforzarse por tener una relación de amistad sana que fuera de bendición para los dos por encima de un rey esquizofrénico. Su historia nos enseña algunos principios que nos pueden ayudar a fortalecer nuestra amistad.

  1. No esconder los sentimientos (1 S. 18:3): Se aman y lo comparten mutuamente. Este texto no quiere mostrar otra cosa que un amor fraternal más propio de hermanos que de amigos. No se puede amar en secreto y si queremos que una relación de amistad sincera dure no debemos avergonzarnos de decir de vez en cuando que queremos a nuestros amigos. Vivimos en una sociedad donde el amor está sobresexualizado y parece que único tipo de amor que se puede dar es el de la familia y la pareja, no hay hueco para otro tipo de amor. Pero no tendremos amistades sinceras sin un amor que se muestra.
  2. Pensar en el otro antes que en uno mismo (1 S. 19:4-5): Los celos llevan a Saúl a querer matar a David. Jonatán está entre la espada y la pared, entre ponerse del lado de su padre y rey de Israel o la de su amigo. En este momento trascendental el pensar en uno mismo podría hacer que Jonatán se pusiera del lado de su padre, en el fondo matar a David le asentaría a él como futuro rey de Israel, a Jonatán le convenía. Pero ante la injustificada persecución de su Padre Jonatán no se esconde sino que defiende en lo que puede a su amigo. Una amistad sana se muestra en el amor cristiano, anteponer las necesidades de otros antes que las nuestras.
  3. Llorar juntos (1 S. 20:41): No es el echo de llorar lo que importa sino lo dispuesto que están a abrir sus corazones para que salga lo que en ellos hay. David y Jonatán no tenían una relación banal donde hablaban sobre los últimos cotilleos del reino, sino que tenían una relación sincera y madura donde dos hombres adultos podía abrir su corazón hasta llorar cuando lo necesitan. La superficialidad no es más que una carcasa, una capa externa que nos permite defendernos de que los demás vean nuestra verdadera realidad. La verdadera amistad no se esconde detrás de una imagen de cómo queremos que nos vean sino que muestra lo que verdaderamente somos, porque sabe que se abre ante una persona que nos ama y que nos cuidará.
  4. Una amistad que no se olvida (2 Sam. 9:1): Jonatán muere en Gilboa con su familia, pero su amistad vive con David y cuando éste logra asentarse en el trono hace memoria de su amigo e intenta ayudar a uno de sus hijos. No es la necesidad de Mefi-boset, ni el gusto por hacer un bien a un necesitado sino el amor por su amigo. Puede que su relación personal ya no exista, pero su amor por él vive por encima de que puedan estar juntos o no.

La amistad de David y Jonatán brilla en la Biblia como una de las historias más bonitas. Su belleza no radica en la facilidad o la falta de problemas sino en como dos aguerridos guerreros fueron capaces de mantener una amistad fiel en mitad de cualquier dificultad.

David y Jonatán es el ejemplo de cómo mantener viva una amistad a pesar de la más oscura de las tormentas.

Descansar en la justicia de Dios.


Una de las bases más importantes de una sociedad es la justicia. Ulpiano que fue un jurista romano describió los principios que debían regir la justicia como “vive honestamente, no hagas daño a nadie y da a cada uno lo suyo” este concepto ha pervivido hasta nuestra época donde la justicia es necesaria para el correcto funcionamiento de la sociedad en general. Sin justicia es muy difícil convivir, porque no hay más inseguridad que lo opuesto, que la injusticia.

Mt. 11:28Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

La injusticia es un mal que puede anclarse en nuestra vida y mutar para convertirse en

Representación simbólica de la justicia.

rencor y odio hacia las personas que nos han hecho esta injusticia. Por eso Jesús nos llama a descansar en él, este descanso nos es físico sino más bien psicológico.

¿Pero porque podemos descansar en Dios? ¿Es justo dejar de lado una injusticia porque

Dios nos lo pida?

1. Podemos descansar en la justicia de Dios porque esta siempre llega (Salmo 37:1-4). Una de las características de la relación de Dios con su pueblo es la paciencia y la idea de proximidad. Paso con el pueblo de Israel y la promesa del Mesías. Nos pasa a nosotros a la iglesia con la promesa de la segunda venida, Dios no nos dice cuando, pero nos recalca que está próximo. Con la justicia de Dios pasa algo parecido. Podemos haber sufrido una situación de injusticia en nuestra vida y puede parecer que Dios no actúa que está en silencio y que permite que esta justicia se produzca, casi puede parecer culpable por omisión, pero David dice que no nos impacientemos, que no tengamos por tardanza esta justicia de Dios. En este caso es por culpa de una persona o personas, malignos los llama. Nos dice que no tengamos envidia de ellos porque pronto, y aquí vemos la idea de proximidad, serán cortados.

Dios no da justicia inmediata sino justicia a su debido tiempo. Por eso nos es necesario no impacientarnos sino confiar que llegado su tiempo Dios hará justicia.

2. Podemos descansar en la justicia de Dios porque no hay ninguna injusticia que le sea oculta (Sal. 37:12-15). El pecado o más bien la tentación vienen con el envoltorio de que el algo que nadie sabrá, que se podrá disfrutar en secreto sin que sea haga público. Aquí se nos plantea a Dios riéndose de los planes de los malvados mostrándonos su posición de autoridad por encima del genero humano y de sus planes. Dios se ríe porque da igual lo que planeé el hombre al margen la voluntad de Dios sólo se hará lo que Dios quiera hacer. Él decide. (Gá. 7:8-9)

Descansar en la justicia de Dios también es un esfuerzo de mansedumbre, porque quizás lo que a nosotros nos parece una injusticia a Dios no se lo parece porque Él ve lo que hay en el interior de cada uno de nosotros y de la misma forma que cuando estamos en un juicio las dos partes han de aceptar el veredicto del juez, nosotros en nuestra vida debemos aceptar el veredicto del Juez perfecto.

3. Podemos descansar en la justicia de Dios a pesar de las aparentes derrotas. (Sal 37:16-17) En los varemos de la sociedad que nos rodea en muchas ocasiones los hijos de Dios salimos derrotados. Porque son varemos que fomentan la injusticia, el que más tiene, el que más gana, el más rápido el más ambicioso. El mejor. Y no hay nada de malo en ser el mejor, es más la Biblia nos ofrece un llamado a la excelencia a hacer lo que hacemos de la mejor manera posible. Pero el texto ya nos da una pista de como se ha logrado este éxito “las riquezas de muchos pecadores” evidentemente son riquezas conseguidas de una manera pecaminosa, no agradable a Dios.

Puede ser un ascenso en el trabajo, puede ser una mejor nota en un examen, una relación de amistad, otra persona haciendo una injusticia nos adelanta y nosotros que hacemos lo correcto nos quedamos atrás.

A pesar de esta injusticia el hijo de Dios puede descansar, no solo porque su conciencia esté tranquila o porque los demás reconozcan la injusticia sino porque Dios lo sostiene.

Rom. 8:33-35 Nada puede separarnos del amor Dios, nada puede hacernos caer cuando él nos sostiene. Por eso podemos descansar porque nada puede separarnos del él. Por eso es mejor quedarnos con lo poco del justo que las riquezas de los pecadores porque este poco se tiene en la seguridad de Cristo, el lugar donde no podemos ser movidos.

4. Como descansamos en la justicia de Dios debemos defenderla (Sal. 37:30-31). No nos hace falta irnos a un país tercermundista para ver injusticias. En nuestro día a día en la sociedad que nos rodea se producen injusticias todos los días. Desde personas mayores abandonadas por sus familias, pasando por familias donde hay malostratos, personas que han trabajado toda su vida y ahora con la crisis todos los miembros de su familia están en el paro, no son cosas tan extrañas y la iglesia no puede ser ajenas a ella, los cristianos no debemos ser ajenos a ella. Debemos defender la justicia de Dios. Muchas veces pensamos que nuestros papel en la sociedad está limitado a predicar el evangelio, llegamos decimos que Dios ama a la humanidad, que hay que arrepentirse, oramos y nos vamos. Pero la función de la iglesia va mucho más allá debemos defender los principios morales de la Biblia allá donde estemos. Debemos proclamar con nuestra boca la sabiduría de Dios y que nuestra lengua hable su justicia. En todos los ámbitos de la sociedad. Porque la Biblia tiene mucho que decir en la sociedad en que vivimos.

Pero la única manera de defender la justicia de Dios es conociendo esta justicia “la ley de su Dios está en su corazón”. La única manera de defender la justicia de Dios es empapándonos de su palabra, de su ley, de sus mandamientos, de sus promesas, de sus bendiciones.

Prv. 7:1-5 El autor de proverbios liga el buen uso de la sabiduría, conocimiento puesto en práctica, con atesorar los mandamientos del padre, de Dios. Aquí entra la tarea del cristiano de conocer a Dios, conocer su palabra, sus mandamientos y sus promesas.

Sólo cuando nos llenamos de la Palabra de Dios está puede salir por nuestra boca, porque cuando atesoramos en el cofre de nuestro corazón podemos echar mano de ello en el momento de dificultad. Pero cuando no atesoramos y llega la prueba y vamos a echar mano ¿que encontraremos? nada.

5. Podemos descansar en la justicia de Dios porque al final nos espera una vida eterna con Él (Sal. 37:34). Esta es la mayor promesa que tenemos, vivimos en un mundo injusto donde pasan cosas injustas, pero llegará el día en que Dios eliminará toda esa injusticia, cuando sean destruidos los pecadores. Entonces heredaremos la tierra.

Pero el salmista pone dos condiciones, esperar en Dios y guardar su camino. Volvemos a ver alguna de las ideas que habíamos visto en un punto anterior. Pero este esperar y guardar su camino se resumen en una palabra perseverar. Mt. 10:22 mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.” Jesús mismo reconoce que una de las cualidades de alguien que es verdaderamente salvo es que persevere, que se mantengan en la fe hasta el final. De la misma forma debemos permanecer en su justicia, esperando en Dios.

Es muy difícil esperar en Dios cuando sufrimos una injusticia en nuestra vida, sobre todo si el que se sale con la suya parece nos sufrir el castigo de Dios que nosotros creemos que se merece. Satanás usa esas circunstancias para poner en nosotros la semilla de tomarnos las justicia por nuestra cuenta. Pero que bueno es descansar Dios, poder exponerle delante de él nuestra causa, como delante de un juez, pero sabiendo que nuestro juez el un juez justo y perfecto y dejar que él tome la decisión que crea más oportuna sabiendo que si descansamos en Él y perseveramos hasta el final como dice el salmo 23

En la casa de Jehová moraré por largos días”  Sal. 23:6

Útil.


Hc. 13:36Ciertamente David, después de servir a su propia generación conforme al propósito de Dios, murió, fue sepultado con sus antepasados, y su cuerpo sufrió la corrupción.

     Útil es una de las palabras más buscadas en nuestra vida. La queremos hacer nuestra y buscamos que se nos identifique con su significado. Todo el mundo busca ser útil en el trabajo, en una afición o en un hobby. También buscamos de rodearnos de cosas que son útiles en nuestra vida. Un coche que nos sea útil una casa o incluso un ordenador.
Aquí el autor nos describe a David como útil, no usa exactamente esa palabra pero si nos dice que había servido a su propia generación según la voluntad de Dios, que es otra forma de decir que fue útil.
David era una persona que destacó en múltiples tareas, era un músico genial, tanto que de todo el reino se fijaron en él para calmar los ataques de Saúl. Era un compositor brillante, tanto que hasta en la época de Jesús la mayoría de canciones que se cantaban eran suyas. Además sus salmos han servido de inspiración a múltiples músicos actuales y han bendecido la vida de muchas personas a lo largo de la historia. Raro es el domingo
que no se cita un salmo en la Iglesia. Probablemente el texto más conocido de la Biblia sea su salmo 23. David fue útil y de bendición a miles de millones de personas a lo largo de la historia. Pero el autor de Hechos recalca que David “sirvió a su propia generación”. David ayudó a mucha gente en muchas partes del mundo y de la historia pero el texto destaca que ayudó a los de su generación, a los cercanos.
La idea que nos transmite este texto es la necesidad de ser útiles en nuestra propia generación. Que en nosotros haya ese sentir de ser herramientas en manos de Dios que ayuden en las vidas de otras personas. Nosotros estamos en un contexto y una situación determinada y nuestro llamado es a ser seamos útiles aquí y ahora. Pero ¿cómo somos útiles?

1 Sam. 22:1-2Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres.

David fue útil a su generación ayudando a las personas afligidas y marginadas. Para ello no pagó sus deudas, ni hizo una guerra contra los que le perseguían sino que les dio una familia, les dio un sentido o un propósito por el que vivir. Restauró la vida de personas que la tenían rota.

2 Sam. 6:14Y David danzaba con toda su fuerza delante de Jehová; y estaba David vestido con un efod de lino.

     David fue útil a su generación porque fue un pastor que guió a la gente a alabar a Dios. Cuando pensamos en esta historia nos viene a la mente un David eufórico fuera de sí, casi desnudo bailando delante del arca. Pero la realidad es que David tiene puesto el efod de lino que es una vestidura que los sacerdotes se ponían cuando intercedían por el pueblo. David deja de lado su papel de líder político y se pone el de religioso para guiar al pueblo hacia Dios trayendo al arca a donde debe estar, en Jerusalén.
De la misma forma que David hacía estas cosas nosotros debemos tener esa mentalidad de pensar cosas buenas para nuestra generación. Pero nosotros no somos especiales, no somos mejores que cualquiera que pasa por la calle. Ni si quiera David lo era. David era útil porque dejaba que Dios fuera útil en su vida. “… conforme al propósito de Dios”. Cuando David no andaba en los caminos de Dios, lo que hacía era acostarse con las mujeres de sus vecinos, dejarlas embarazadas y matar a sus maridos para taparsu pecado. Pero cuando se dejaba guiar por Dios era una persona que bendecía a aquellos que lo rodeaban.

«Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia;
Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
Lávame más y más de mi maldad,
Y límpiame de mi pecado.» Sal. 51:1-2

«Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos,
Y los pecadores se convertirán a tiSal. 51:13

     Sólo cuando Dios es útil en la vida de David, David puede ser útil en la vida de su generación. Este es el salmo que David escribió cuando se arrepintió de su pecado con Betsabé. En los dos primeros versículos pide perdón por su pecado y pide restauración para que Dios le devuelva lo que el pecado le ha quitado. Y sólo cuando Dios lo ha restaurado David puede llegar al versículo 13 y decir “los pecadores se convertirán a ti”.
Sólo cuando Dios es útil en nuestra vida, podemos ser útiles en la vidas de los demás. Sólo cuando Dios nos restaura, podemos restaurar. Sólo cuando Dios nos guía,podemos guiar. Sólo cuando Dios nos consuela podemos consolar.
Por eso es importante que nos dejemos moldear por Dios. Que estudiemos su palabra que hablemos con él todos los días. Que las decisiones las tomemos después de consultarle a él. En resumen que dejemos que Dios sea útil en nuestra vida, para que seamos útiles en las de otros.

Consejos.


Existen muchas clases de tesoros desde el tradicional cofre que los piratas buscaban con ahínco en un vetusto mapa marcado con una cruz hasta el custodiado por el dragón Smaug en la montaña solitaria, narrado en la obra de Tolkien, El Hobbit.

También existen una clase de tesoros inmateriales que sólo adquieren todo su valor cuando son usados de manera correcta. Salomón conocía de su valor, por eso dedica todo su libro proverbios a enseñar mediante estos tesoros intangibles como son la sabiduría, los mandamientos y los consejos.

E hizo Joás lo recto ante los ojos de Jehová todos los días de Joiada el sacerdote.” 2ª Cr. 24:2

 “Y Joiada hizo pacto entre sí y todo el pueblo y el rey, que serían pueblo de Jehová.Después de esto entró todo el pueblo en el templo de Baal, y lo derribaron, y también sus altares; e hicieron pedazos sus imágenes, y mataron delante de los altares a Matán, sacerdote de Baal2ª Cr. 23:16-17

       El pueblo de Judá venía de tres reinados considerados malos. Todos ellos consumados con sendos baños de sangre para eliminar toda posibilidad de rebelión. El último incluso llevó al trono a Atalía una mujer que no era descendiente de David, y por lo tanto no podía estar en el trono de Judá.

Ante la matanza que Atalía estaba haciendo Joiada y Josabet esconden a Joás, cuando no era más que un bebe. Seis años después ese bebé se convertiría en el rey más joven de Judá.

Pero la evidente incapacidad de un niño de 7 años para gobernar convierten a Joiada en el regente. Su influencia en Joás es tal que la Palabra nos dice que mientras él vivía Joás hacía lo bueno, se mantenía firme y el país prosperaba “Y se regocijó todo el pueblo del país; y la ciudad estuvo tranquila2ª Cr. 23:21

Muerto Joiada, vinieron los príncipes de Judá y ofrecieron obediencia al rey; y el rey los oyó 2ª Cr. 24:17
 

       En cuanto Joiada murió Joás fue incapaz de buscar buenos consejos, incapaz de encontrarlos en la Ley de Dios. Mostró su inmadurez puesto que escuchó a los primeros que se le asomaron en palacio y sus consejos no eran como los de Joiada.

La vida de Joás dió un giro de 180º para pasar de reconstruir el templo de Dios a adorar a Baal y Asera e incluso matar al hijo de Joiada, Zacarías, que venía a avisarlo de su mala conducta.

Y cuando se fueron los sirios, lo dejaron agobiado por sus dolencias; y conspiraron contra él sus siervos a causa de la sangre de los hijos de Joiada el sacerdote, y lo hirieron en su cama, y murió. Y lo sepultaron en la ciudad de David, pero no en los sepulcros de los reyes2ª Cr. 24:25

       Los malos consejos llevan a los malos caminos. Los malos caminos a los malos destinos. Joás acabó siendo perseguido por los sirios, muerto en una conspiración por sus siervos y deshonrado por el pueblo, pues no lo enterraron con los reyes, dando a entender que no lo merecía. Este mismo pueblo era el que se gozaba con la regencia de Joiada.

Muchas veces no valoramos el poder de las palabras, la capacidad para mover montañas de las ideas. Las experiencias, las vivencias o los consejos de personas que ponen su confianza en Dios son una fuente maravillosa de sabiduría de Dios para nuestra vida.

De la misma forma debemos aprender a valorar esos momentos donde tenemos la oportunidad de dar un consejo a otra persona porque pocas cosas hay tan poderosas en la vida de una persona como un consejo en un momento oportuno.

 
Manzana de oro con figuras de plata
Es la palabra dicha como conviene.Pr. 25:11

Conciencia social.


Ciertamente David, después de servir a su propia generación conforme al propósito de Dios, murió, fue sepultado con sus antepasados, y su cuerpo sufrió la corrupción.Hc. 13:36

       El rey David fue muchas cosas: Rey, músico, poeta, fugitivo, mejor amigo, adúltero, asesino… una lista que podemos hacer todo lo larga que queramos, sobre todo porque tenemos 2 libros en la Biblia contándonos su vida (1 y 2 Samuel). Pero tenemos que esperar 1200 años para leer esta afirmación en el libro de Hechos. “… sirvió a su propia generación…”, que nos trae una faceta de la cual no estamos muy habituados a hablar sobre David, su conciencia social.

 “Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres.” 1 Sam. 22:2

       David no fue por las ciudades reclutando un ejercito sino que cuando estaba escondido el ejército vino a él. Y estos no es que precisamente fueran la flor y nata del país, sino los marginados. ¿Porque? entre otras cosas, porque después de estar amenazado de muerte por Saúl, el rey, él pasó a ser un marginado más, pero también porque la sociedad sabía que al lado de David nadie quedaba fuera, nadie era echado, sino que todos eran acogidos bajo su protección y bajo su liderazgo. David no sólo les secó las lágrimas, les dio también una razón por la que luchar y esforzarse.

Muchas veces esperamos que en nuestras iglesias se llenen de gente sana, o sea, de gente que no traiga problemas, gente que emocional, espiritual y económicamente estén en una situación como la del resto de la congregación. Queremos ahorrarnos la incomodidad que puede producir una persona que vive en la calle y que probablemente no se ha duchado en semanas sentado en nuestros bancos el domingo a la mañana, en el que todos vamos tan guapos. Queremos ahorrarnos el mal trago de una iglesia con gente llena de deudas y la problemática que eso lleva. Pero nos olvidamos que Jesús trajo el evangelio para los enfermos los sanos (los que se creen sanos) no necesitan ayuda.

 “Quédate conmigo, no temas; quien buscare mi vida, buscará también la tuya; pues conmigo estarás a salvo.1 Sam. 22:23

        David servía su generación porque se preocupaba de las personas por encima de su interés personal, ¿a donde iba un fugitivo del rey, con una panda de hipotecados y marginados?.

Nuestras iglesias deberían ser como el ejercito de David, un lugar de cura, para las vidas rotas, para darles un sentido, una labor, para que todos colaboren juntos en un proyecto común. Para protegerlos y ayudarlos. Aunque eso nos produzca momentos de incomodidad, y de desengaño.

Nuestras iglesias deberían ser lugares que sirvieran a su propia generación.

Exceso


Cuando pensamos en nuestra sociedad occidental podemos ponernos varios adjetivos, desde los de avanzada o cosmopolita hasta los de hedonista y centrada en el individuo. Pero una de las característica más destacadas es el exceso, llevado a todas las facetas de la vida de una sociedad que busca en él un medio de diversión, evasión o de mostrar poder, hasta un medio de expresarse.

La Biblia siempre ha marcado un término medio en la vida de la sociedad, desde anunciar que cada cosa tiene su tiempo y que este tiempo es finito “Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantadoEc. 3:2 hasta ordenar que no se puede cultivar en exceso la tierra, que esta debe descansar cada cierto número de años, “Seis años sembrarás tu tierra, y seis años podarás tu viña y recogerás sus frutos.Pero el séptimo año la tierra tendrá descansoLv. 25:1. Por lo que podemos ver un Dios que no quiere que Su pueblo caiga en el exceso, en ninguna faceta de su vida.

“Vestido tan sólo con un efod de lino, se puso a bailar ante el Señor con gran entusiasmo. Así que entre vítores y al son de cuernos de carnero, David y todo el pueblo de Israel llevaban el arca del Señor. Sucedió que, al entrar el arca del Señor a la Ciudad de David, Mical hija de Saúl se asomó a la ventana; y cuando vio que el rey David estaba saltando y bailando delante del Señor, sintió por él un profundo desprecio” 2 Sam. 6:14-16

       Pero hay un aspecto de la vida de Su pueblo en la que Dios no ha marcado límites de intensidad ni de tiempo empleado, este aspecto es la alabanza. Pero curiosamente es el aspecto en que más recortamos y ponemos límites, muchos de ellos inexistentes. David, hombre alabanza, por fin traía el arca a Jerusalén, después del fallido intento que le costó la vida a Uza. Ante esta emoción incontrolable todo el pueblo de Israel entraba con el arca en la capital del reino, no era momento de luto sino de fiesta y así David lo expresó cuando bailó delante del arca.

Pero aunque en la calle existía un ambiente de alabanza a Dios por lo maravilloso e importante que era que el arca estuviese entrando en la ciudad de Jerusalén, en la ventana de su palacio, la propia mujer de David, lo miró y lo menospreció. Es importante notar que Mical no lo despreció porque su alabanza estuviese en desconsonancia con su testimonio, o por que adoraba era un dios falso, o porque estaba desobedeciendo algún mandamiento, sino que lo despreció por la forma en que adoraba, más adelante le recriminará que esa no es forma de adorar de un rey.

“En Betania, mientras estaba él sentado a la mesa en casa de Simón llamado el leproso, llegó una mujer con un frasco de alabastro lleno de un perfume muy costoso, hecho de nardo puro. Rompió el frasco y derramó el perfume sobre la cabeza de Jesús.

 Algunos de los presentes comentaban indignados:

—¿Para qué este desperdicio de perfume? Podía haberse vendido por muchísimo dineropara darlo a los pobres.

Y la reprendían con severidad. —Déjenla en paz —dijo Jesús—. ¿Por qué la molestan? Ella ha hecho una obra hermosa conmigo. ” Mr. 14:3-6

       Ya no es toda una ciudad tocando trompetas y gritando, ya no es un gran rey que va delante de su pueblo, ya no es un objeto sagrado como un arca, con todo lo que simbolizaba, ahora es una mujer prostituta, lo más bajo de la sociedad quien enfrentándose a lo ‘cánones de protocolo’ decide introducirse en una casa privada para realizar uno de los mayores actos de alabanza y adoración que recibió Jesús en sus tres años de ministerio.

Pero de nuevo la alabanza recibió la crítica de los que no la realizaban, de nuevo las miradas y los comentarios iban en dirección de lo que hizo (forma) y no de lo a quien estaba alabando (significado). La falsa religión no soportaba la incomodidad de un corazón roto por todo lo bueno que había recibido de Jesús. Cuando esa mujer entró en el cuarto la alabanza no se limitó a unos cuantos cánticos o oraciones, ni siquiera a palabras, sólo a un frasco de perfume, un corazón agradecido y Dios.

El curioso ver que a lo largo de la Biblia no encontramos en ningún lugar a Dios diciendo a su pueblo “no me alabes más” o “ya es suficiente tanta alabanza”, la única vez que Dios menosprecia la alabanza de Su pueblo es cuando esta es hipócrita y viene de corazones que no lo buscan, pero en ningún lugar existe el pecado de exceso de alabanza, porque nuestro Dios es un Dios con ganas de que lo alaben, sobre todo porque se lo merece. Cuando hay corazones sinceros y vidas entregadas la alabanza fluye por encima de formas y estereotipos, y como acaba diciendo Jesús…. “ella ha hecho una obra hermosa conmigo….”

Una vida de alabanza


Cuando hablamos de David una palabra nos viene a la mente, alabanza. Podemos caer en el error de pensar que la alabanza es únicamente cantar. Alabar es elogiar, celebrar con palabras. A lo largo de la vida de este hombre que en Hc.13:22 se nos dice que era “un hombre conforme al corazón de Dios” vemos momentos buenos y momentos malos, momentos de triunfo y momentos de persecución, momentos en los que es fácil alabar a Dios y momentos en los que no.

La vida de David tampoco podemos etiquetarla como una vida fácil, perseguido hasta la saciedad por Sául antes de acceder al trono. Su pecado con Betsabé fue público y acarreó la muerte su hijo, cuando fue anciano dos de sus hijos se revelaron contra él, para usurparle el trono.

Pero aún así nunca dejó de elevar alabanza a Dios. Incluso en sus peores momentos su boca elevaba alabanza a Dios.

En la noche de hoy vamos a meditar en esta vida e intentaremos ver algunas de las características de la vida de David para poder aplicarlas a nuestra vida, para que nuestra vida sea también una vida de alabanza.

1. Valiente y confiado en el poder de Dios. 1S. 17:37El Señor, que me libró de las garras del león y del oso, también me librará del poder de este filisteo.”

       La valentía de una persona suele residir en la confianza que tenga y donde la tenga, hay gente que confía en su inteligencia y capacidad, y es gente valiente porque confía que cuando hay una dificultad su intelecto o su habilidad le ayudarán a superarlo. Hay gente que confía en sus defensas, saben que hay gente o cosas protegiéndolos y su valentía reside en ello, como la gente de Jericó que confiaba en sus murallas. Hay gente, como el caso de Goliat, que confía en su fuerza física, se consideran más fuertes que sus rivales y su valentía reside en esa confianza. Pero la valentía de David residía en Dios, “Yo vengo a ti en el nombre del Señor Todopoderoso […] A quien tú has desafiado”. David no venía a defender su honor ni el de su familia, ni el del rey Saúl, venía a defender el nombre de Dios, a quien realmente Goliat había ofendido. David no esperaba derrotar a Goliat con sus propias fuerzas sino con el poder de Dios.

Sal. 91

1  El que habita al abrigo del *Altísimo
se acoge a la sombra del *Todopoderoso.
Yo le digo al Señor: «Tú eres mi refugio,
mi fortaleza, el Dios en quien confío.»

Sólo él puede librarte de las trampas del cazador
y de mortíferas plagas,
pues te cubrirá con sus plumas
y bajo sus alas hallarás refugio.
¡Su verdad será tu escudo y tu baluarte!
No temerás el terror de la noche,
ni la flecha que vuela de día,
ni la peste que acecha en las sombras
ni la plaga que destruye a mediodía.
Podrán caer mil a tu izquierda,
y diez mil a tu derecha,
pero a ti no te afectará.
No tendrás más que abrir bien los ojos,
para ver a los impíos recibir su merecido.

2. Su justicia descansa en Dios, no es vengativo 2S. 16:5-13; 19:18-23

En uno de los momento más bajos del reinado de David, su hijo Absalón se revela contra él y se proclama rey en Hebrón, Simí, que era pariente de Saúl, lo cual nos da a entender la manía y la saña que le tiene a David, aprovecha para insultarle en la huida. En bueno notar aquí la diferencia de comportamiento que tienen Simí y David hacia el ungido de Dios, vemos como David fue incapaz de levantar su mano contra Saúl en cambio  Simí insulta sin piedad. Por mucho que Absalón se proclamara el rey, David era el legítimo rey, podía matar allí mismo, pero vemos como un David hundido decide que sea la justicia de Dios quien juzgue.

Tras la muerte de Absalón y confirmado en el trono David vuelve a tener la oportunidad de vengarse, pero no lo hace, porque descansa en la justicia de Dios.

Aunque parece que la ofensa de Simí no tuvo castigo pero 1R. 2:46 nos dice que Simí fue ajusticiado a manos de Salomón, el hijo de David. Vemos que la verdadera justicia es la que descansa en Dios, lo otro son venganzas. Dios es Justo y su justicia en perfecta, todas las ofensas dadas a él o a sus hijos son pagadas, a su tiempo, pero son pagadas. Los tiempos de Dios son algo misterioso, como seres humanos lo queremos todo y lo queremos ya, pero Dios usa su tiempo para dar cumplimiento perfecto a su justicia.

Sal. 43

1  ¡Hazme *justicia, oh Dios!
Defiende mi causa frente a esta nación impía;
líbrame de *gente mentirosa y perversa.
Tú eres mi Dios y mi fortaleza:
¿Por qué me has rechazado?
¿Por qué debo andar de luto
y oprimido por el enemigo?
Envía tu luz y tu verdad;
que ellas me guíen a tu monte santo,
que me lleven al lugar donde tú habitas.
Llegaré entonces al altar de Dios,
del Dios de mi alegría y mi deleite,
y allí, oh Dios, mi Dios,
te alabaré al son del arpa.

¿Por qué voy a inquietarme?
¿Por qué me voy a angustiar?
En Dios pondré mi esperanza,
y todavía lo alabaré.
¡Él es mi Salvador y mi Dios!


3. David siempre buscaba lo mejor para las cosas de Dios 2S. 7:1-2.

David demuestra una especial sensibilidad y amor hacia las cosas de Dios. El arca nunca había tenido un templo, una casa. David “se siente mal” por vivir en una casa muy bonita mientras el arca se encuentra en una tienda. Esto demuestra, por un lado el amor sincero y no solo ritual de David, David no busca cumplir con una serie de normas sino que busca lo mejor para lo relacionado con dios y su obra.

David buscaba a Dios, no sólo cumplir con la religión predominante, amaba a Dios, sus mandamientos, su ley, su justicia, sus bendiciones..

Sal. 42

1 Cual ciervo jadeante en busca del agua,
así te busca, oh Dios, todo mi ser.
Tengo sed de Dios, del Dios de la vida.
¿Cuándo podré presentarme ante Dios?
Mis lágrimas son mi pan de día y de noche,
mientras me echan en cara a todas horas:
«¿Dónde está tu Dios?»

Recuerdo esto y me deshago en llanto:
yo solía ir con la multitud,
y la conducía a la casa de Dios.
Entre voces de alegría y acciones de gracias
hacíamos gran celebración.

4. David no tiene un corazón rebelde a Dios sino que asume el castigo por su pecado. 2S 12:1-14.

Ya hemos dicho antes que la Biblia describe a David como una hombre conforme al corazón de Dios. A pesar de esta bonita descripción David era una persona y por lo tanto era pecador. En este conocido pasaje vemos como el hijo de David en primer lugar reconoce el pecado y segundo acepta el castigo de Dios, no se revela contra él. Muchos de los descendientes de David en el trono fueron rebeldes ante las denuncias de pecador por parte de los profetas de Dios. Pero David en cambio acepta la reprimenta y el castigo, con un comportamiento que nos confirma un arrepentimiento sincero por el pecado cometido.

12:20 Después de la muerte de su hijo David se levanta y se va a adorar a Dios. Este gesto nos muestra un corazón totalmente entregado a Dios que aún en los más oscuro del dolor de la muerte de un hijo junto con la vergüenza de haber sido “descubierto” su pecado decide ir a la casa del Señor y allí adorar.

Sal. 51.

1  Ten compasión de mí, oh Dios,
conforme a tu gran amor;
conforme a tu inmensa bondad,
borra mis transgresiones.
Lávame de toda mi maldad
y límpiame de mi pecado.

Yo reconozco mis transgresiones;
siempre tengo presente mi pecado.
Contra ti he pecado, sólo contra ti,
y he hecho lo que es malo ante tus ojos;
por eso, tu sentencia es justa,
y tu juicio, irreprochable.
Yo sé que soy malo de nacimiento;
pecador me concibió mi madre.
Yo sé que tú amas la verdad en lo íntimo;
en lo secreto me has enseñado sabiduría.

Purifícame con *hisopo, y quedaré limpio;
lávame, y quedaré más blanco que la nieve.
Anúnciame gozo y alegría;
infunde gozo en estos huesos que has quebrantado.
Aparta tu rostro de mis pecados
y borra toda mi maldad.

10 Crea en mí, oh Dios, un *corazón limpio,
y renueva la firmeza de mi espíritu.
11 No me alejes de tu presencia
ni me quites tu santo Espíritu.
12 Devuélveme la alegría de tu *salvación;
que un espíritu obediente me sostenga.
13 Así enseñaré a los transgresores tus *caminos,
y los pecadores se volverán a ti.


5. Con sus dones y capacidades servía a quien lo necesitaba. 1S. 16:23

David, entre otras cualidades que Dios le había dado, era un músico genial y tocaba el arpa de una manera que lo hacía conocido en todo el reino. Pero a pesar de que Saúl era su enemigo e incluso intentó matarlo con una lanza mientras David toca el arpa para él, Davíd usaba su don o capacidad de tocar el arpa para bendecirlo y “hacer que el espíritu maligno se alejara de él

Viendo la vida de David, tengamos una vida de Alabanza, en los buenos y en los malos momentos, cuando hemos triunfado o cuando los enemigos nos insulten. Que nuestra alabanza esté presente en nuestra confianza en el poder de Dios, en la su justicia infinita. Alabemos a Dios buscando continuamente lo mejor para su obra y para su iglesia. Y sirvamos a los demás con los dones y capacidades con que Dios nos provee

La alabanza en la derrota.


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       Cuando hablamos de alabanza inmediatamente nos vienen imágenes felices o emotivas de buenos momentos que hemos pasado alabando a nuestro Dios tanto individualmente, en familia o como iglesia. La palabra alabanza nos hace pasear por otras como agradecimiento, honra, júbilo, amor e incluso fiesta.
       Es relativamente fácil elevar palabras de alabanza a Dios cuando tenemos motivos evidentes para ello, pero si la situación no fuera tan favorable para nosotros ¿seríamos capaces de alabar a Dios en nuestra derrota más humillante?

Todo el día tuercen mis palabras;
siempre están pensando hacerme mal.
Conspiran, se mantienen al acecho;
ansiosos por quitarme la vida,
vigilan todo lo que hago.
¡En tu enojo, Dios mío, humilla a esos pueblos!
¡De ningún modo los dejes escapar!
Toma en cuenta mis lamentos;
registra mi llanto en tu libro.
¿Acaso no lo tienes anotado?
Cuando yo te pida ayuda,
huirán mis enemigos.
Una cosa sé: ¡Dios está de mi parte!
10 Confío en Dios y alabo su palabra;
confío en el Señor y alabo su palabra;
11 confío en Dios y no siento miedo.
¿Qué puede hacerme un simple mortal?
Sal. 56

        El siervo de Dios siempre va a ser el objetivo de los ataque del enemigo de Dios. Pero sus pies no resbalan en pos de la lágrima fácil ni de lamerse las heridas. David podía levantarse y quejarse de su situación, él era el ungido de Dios, el elegido, el que decidió seguir la voluntad de Dios aunque fuera en contra de sus intereses personales. Pero a pesar de “haber cumplido” Dios lo pone en manos de sus enemigos. Y en esta situación es capaz de decir “Confío en el Señor y alabo su palabra…”.
        Alabar a Dios en mitad de la prueba nos habla de: 1. Humildad, de saber poner a Dios por encima de nosotros conociendo que todo lo que tenemos está es su mano, y no en la de los enemigos. 2. Confianza, de saber que Dios cuida de sus hijos y que todo lo que pase, sea bueno o malo está bajo su control. 3. Descanso, cuando pasamos momentos de dificultad podemos rompernos la cabeza día y noche pensando que hicimos mal, que podríamos haber hecho mejor, o simplemente preguntándonos ¿porqué?. Pero el que confía en Dios descansa en su voluntad porque sabe que él tiene el control. 4. Centrar nuestra vida en Dios, Él pasa a ser nuestra roca cuando todo se tambalea.

Yo reconozco mis transgresiones;
siempre tengo presente mi pecado.
Contra ti he pecado, sólo contra ti,
y he hecho lo que es malo ante tus ojos;
por eso, tu sentencia es justa,
y tu juicio, irreprochable.
Yo sé que soy malo de nacimiento;
pecador me concibió mi madre.
Yo sé que tú amas la verdad en lo íntimo;
en lo secreto me has enseñado sabiduría.
14 Dios mío, Dios de mi salvación,
líbrame de derramar sangre,
y mi lengua alabará tu justicia.
15 Abre, Señor, mis labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
16 Tú no te deleitas en los sacrificios
ni te complacen los holocaustos;
de lo contrario, te los ofrecería.
17 El sacrificio que te agrada
es un espíritu quebrantado;
tú, oh Dios, no desprecias
al corazón quebrantado y arrepentido
Sal. 51

       Otro momento donde nos es complicado derramar nuestro corazón en alabanza es en la confesión de nuestro pecado. Muchas veces la vergüenza nos puede hacer rehuir el bochornoso momento de ponernos de rodillas y pedir perdón a Dios por nuestros errores. David no sólo había dejado embarazada a una mujer casada, sino que había intentado encubrirlo matando a su marido. David, cuando es descubierto, clama a Dios y lo alaba por Su justicia. Aquí vemos una alabanza que 1. Reconoce el error, no trata de excusarse sino que reconoce que se ha equivocado, Adán le echo la culpa a Eva, el pueblo de Israel le echaba la culpa a Moisés y Aaron de su situación en el desierto… pero el hijo de Dios reconoce su culpa y la admite. 2. Acepta el castigo de Dios como justo, en el caso de David fue la muerte de su hijo con Betsabé, cuando reconocemos que la justicia de Dios es irreprochable aceptamos el castigo de Dios como el correcto en nuestra vida. 3. Hay un corazón arrepentido, con un arrepentimiento verdadero y no sólo por cumplir o salir del paso.

Muchos son, Señor, mis enemigos;
muchos son los que se me oponen,
y muchos los que de mí aseguran:
«Dios no lo salvará.»Selah
Pero tú, Señor, me rodeas cual escudo;
tú eres mi gloria;
¡tú mantienes en alto mi cabeza!
Clamo al Señor a voz en cuello,
y desde su monte santo él me responde.
Sal. 3

       Seamos mujeres y hombres de alabanza, personas que ponen en alto en todo momento el nombre de Dios. Podemos estar siendo perseguidos por nuestros enemigos, pero clamemos a Dios por su cuidado infinito, por su protección y descanso. Quizás estamos huyendo de Él por un pecado que nos humilla y aleja, pero alabemos Su justicia y busquemos Su perdón.

El precio de la voluntad de Dios.


       Los cristianos somos seres ciertamente singulares, nos pasamos la vida pidiendo que Dios nos guíe, que nos muestre su camino, su voluntad, pero ¿estamos dispuestos a pagar el precio de seguir la voluntad de Dios? Podemos caer en el error de pensar que los camino de Dios son fáciles, que si Dios planea algo en mi vida sólo puede ser positivo para mí. ¿Pero que pasa cuando la voluntad de Dios implica desprenderse de cosas que amamos o ceder el puesto a otra persona, aunque sea alguien no nos guste? 
 
       “Y Samuel respondió a Saúl: No volveré contigo; porque desechaste la palabra de Jehová, y Jehová te ha desechado para que no seas rey sobre Israel.Y volviéndose Samuel para irse, él se asió de la punta de su manto, y éste se rasgó.Entonces Samuel le dijo: Jehová ha rasgado hoy de ti el reino de Israel, y lo ha dado a un prójimo tuyo mejor que tú.” 1S 15:26-27

 
       Saúl, al igual que David, Jonatán o Samuél, sabían cual era la voluntad de Dios. Sabían que el futuro que Dios había planeado para el pueblo hebreo pasaba por un David en el trono. 
 
       Cuando las revelaciones de Dios nos son favorables es muy fácil seguirlas. En los años precedentes a ser rechazado por Dios vemos a un Saúl triunfante en todas sus batallas, aclamado por la gente, seguro. Pero, ¿que pasa por la mente de un hombre cuando la voluntad de Dios es quitarlo de en medio, a él y a su familia?

 
“Entonces se encendió la ira de Saúl contra Jonatán, y le dijo: Hijo de la perversa y rebelde, ¿acaso no sé yo que tú has elegido al hijo de Isaí para confusión tuya, y para confusión de la vergüenza de tu madre?Porque todo el tiempo que el hijo de Isaí viviere sobre la tierra, ni tú estarás firme, ni tu reino. Envía pues, ahora, y tráemelo, porque ha de morir.” 1S 20:30

 
       Saúl, ofuscado por la revelación de Dios, tiene como obsesión mantener el trono en su familia, no hacer la voluntad de Dios. Esto le lleva a una persecución casi obsesiva por todo el reino de su propio yerno. No aceptar la voluntad de Dios nos lleva a ser personas temerosas de que alguien nos quite eso que tanto protegemos, lo que tanto amamos y ponemos por encima de la obediencia a Dios. Pero al final de la historia vemos como el trono cambia de manos y tanto Saúl como sus hijos acaban muertos. Negarse a aceptar la voluntad de Dios no implica que esta deje de cumplirse pero sí implica consecuencia catastróficas para quien se opone, en el caso de Saúl la muerte de sus hijos.

 
“Entonces se levantó Jonatán hijo de Saúl y vino a David a Hores, y fortaleció su mano en Dios.Y le dijo: No temas, pues no te hallará la mano de Saúl mi padre, y tú reinarás sobre Israel, y yo seré segundo después de ti; y aun Saúl mi padre así lo sabe.” 1S 23:16-17

 
       El echo de ser segundo de un reino cuando eres el heredero legítimo es una humillación pública. Jonatán, probablemente, se convertiría en el hazmerreír de su familia, puesto que renuncia a un puesto más honorífico que le correspondía por heredad, para que otro que era “un simple pastor de ovejas” ocupe el trono. Pero esta actitud del hijo de Saúl tiene que servirnos de ejemplo. ¿A que estamos dispuestos a renunciar por seguir la voluntad de Dios? Muchas veces en nuestra vida podemos rechazar la voluntad de Dios agarrándonos a ideas, puestos, posesiones e incluso personas, porque pensamos que legítimamente nos pertenecen, pensamos que no estamos obligados a renunciar a ellas, que forman parte de nuestra seña de identidad como cristianos. Pero debemos saber que la voluntad de Dios permanece sobre cualquier intento y deseo nuestro. Por mucho que Saúl luchó contra David nunca lo mató y el hijo de Isaí acabó siendo el rey. Jonatán sabía que por mucho que él deseara ser el rey de Israel el trono estaba destinado para su amigo, y aceptó ser el el segundo, antepuso la obediencia a Dios a sus deseos legítimos.
       ¿Estamos dispuestos a ser “segundos” por seguir la voluntad de Dios?