¿Qué significa ser cristiano? IX: El temor del Señor

¿Qué significa ser cristiano? IX: El temor del Señor

¿Qué es el temor del Señor?

El temor del Señor es un estilo de vida donde del siervo, el discípulo intenta vivir una vida que agrada en todo a su maestro. La Palabra temor no hace referencia a miedo sino a respeto. Una persona que vive con temor de Dios vive una vida en la que todo lo que hace lo hace para agradar a Dios y se piensa dos veces lo que va a hacer si cree que esto puede ofender a Dios. Es la vida de un siervo Ro. 14:1-9ya sea que vivamos o que muramos, del Señor somos” el cual vive una vida que no le pertenece. Cristo compró nuestra vida con su sangre preciosa y ahora nuestra vida no nos pertenece, es cierto que seguimos vivos, que físicamente somos la misma materia que antes que ser salvos, pero la autoridad sobre nuestra vida no es nuestra. No nos regimos por nuestras ideas o filosofías de vida o por las de algún otro sino que nuestra manera de vivir, de caminar está en la Palabra de Dios, ella es nuestra guía ¿por qué es nuestra guía? porque su autor es nuestro Señor y dueño y por eso tenemos que comportarnos así. Entonces vivimos “obsesionados” con saber que quiere que hagamos y que no quiere.

Esto pasa tanto en lo privado como en lo público. No se trata de ser buenos religiosos Mt. 6:5-8 sino que nuestra vida no debe tener doblez, no debemos ser de una manera cara a los demás y de otra cara a Dios. Básicamente porque a Dios no se le puede engañar. Podemos aparentar algo que no somos ante la iglesia, ante nuestros amigos, ante nuestros profesores incluso ante nuestros padres pero ante Dios no hay manera de ocultarse. Estos religiosos judíos oraban no para dar gloria a Dios y alabarle sino “para ser vistos por los hombres” les gustaba lucirse y ser admirados, les gustaba que todos contemplasen lo cerca que estaban de Dios. El punto del argumento de Jesús no es lo que hacían, sino la motivación. Su motivación no era Dios, no era la necesidad de pedir, sino ser admirados por eso dice “ya han recibido su recompensa” porque la gente los admiraba. En cambio el siervo de Cristo ora y “está en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará” Dios actúa, no siempre como el que ora quiere, pero actúa. Lo que tienen que evitar no es orar en público ni orar en la sinagoga sino orar por la motivación incorrecta. Sea en lo privado o en lo público para el que teme al Señor Él es la prioridad no uno mismo.

Proverbios define el temor del Señor como “sabiduría de Dios” (1:7). Un discípulo temeroso de Dios busca en la Palabra su guía. Por eso es vital que maneje bien la Palabra de Dios, que la use, que la escuche, que la memorice. Esto lo hemos visto mucho cuando hablamos acerca de la obediencia.

Las personas temerosas de Dios también aborrecen el mal cuando tememos a Dios buscamos aquellos que Él busca y nos alejamos de aquello que le ofende a Él. Un ejemplo lo tenemos en Daniel el cual “Se propuso Daniel en su corazón no contaminarseDn. 1:8 no comer de la carne sacrificada a los ídolos, Daniel teme a Dios por eso busca en lo que hace, incluso en lo que come no ofenderle. No busca no comer carne pensando en lucirse él, todo lo contrario esto podría ser una piedra en su camino.

¿Qué es lo opuesto al temor del Señor?

Es el estilo de vida de aquellas personas que no les importa lo que Dios dice y menos lo que le ofende. En primer lugar son personas que desprecian la sabiduría y la instrucción. No quieren la sabiduría de Dios y su reacción ante ella no queda ahí sino que la desprecian, la tratan como algo de menos valor que a otro tipo de sabiduría. Esto es algo que pasa mucho en la día de hoy. Cuando la gente habla de la Biblia lo tienen por un libro que sólo personas mayores o con pocas luces obedecerían. Todo aquello que viene de Dios causa inmediatamente un rechazo como algo contagioso y que no se quiere relacionar con ello Hc. 17:16-34. Todo iba bien hasta que Pablo habló de la resurrección de Cristo entonces se burlaron y lo dejaron de lado. De la misma manera todo lo que digamos será aceptado, pero cuando nombremos a Dios o digamos que viene la Biblia existe un rechazo natural en todo lo que viene de Dios. Pero rechazar la sabiduría de Dios no nos exime de tomar decisiones y cuando hay que tomar no lo van a hacer en la sabiduría de Dios porque la han rechazado y esto les lleva a tomar malas decisiones 2 Ti. 3:16-17 nos enseña que sólo la Palabra de Dios nos capacita para tomar buenas decisiones.

Todo esto es como un castillo de naipes, en el momento de que uno falla todo se viene abajo. Falla el temor del Señor, entonces falla la confianza en la sabiduría de Dios entonces toman malas decisiones y esto lleva a que los años sean cortados (Prv10:27) la idea de los proverbios no es dar verdades universales que ocurren siempre sino que como los refranes explican la norma. Lo normal de las personas que toman malas decisiones es que estas le lleven a morir antes. Ejemplos claros los tenemos con las drogas y el alcohol. Por algún motivo las personas que toman drogas y las que beben por adicción suelen morir antes. De la misma manera el texto explica que las personas que temen al Señor se le alargan los días. Esta es una idea que se repite en la Biblia (Prv. 3:2-4) la bendición de Dios para aquellos que le temen es que su vida tendrá mas vida. Esto es lógico porque Dios es el Dios de Vida. Jesús se define a sí mismo como el camino la verdad y la Vida. No sólo la vida eterna también la terrenal. Cuando Él estuvo en la tierra era el único que tenía el poder para resucitar muertos, tiene poder sobre la vida.

No sólo son recortados sus años de vida sino también la calidad con que viven esos años Viven en turbación (Prv15:16) incluso aquellos que han logrado el éxito en la vida en la tierra no pueden vivir en paz porque la paz es de Dios y sólo en él podemos obtenerla. Vemos por ejemplo a los políticos que fueron corruptos, donde algunos de ellos tienen que ser puestos en escarnio público cuando tienen que pasear camino a los juicios.

¿Cuáles son los beneficios en la vida del temor del Señor?

             En contraposición con aquellos que desprecian el temor del Señor los días de estos se multiplicarán (Prv. 10:27) Dios los cuida de los peligros del pecado. No es que todos aquellos que temen a Dios no mueran es que Dios los libra de la muerte. Esto lo podemos ver en como cuando el pueblo de Israel temía a Dios y lo adoraba Dios estaba con el pueblo y este prevalecía contra sus enemigos. En cambio cuando el pueblo rechazaba a Dios los entrega en manos de sus enemigos y son atacados por ellos, tienen guerra y los matan. Se expresa de otra manera en Prv. 14:26-27 donde se dice que Dios es una fuente de vida que nos ayuda a evadir los lazos de muerte. Aquellas cosas que nos llevan a la muerte. El temor del Señor es un elementos preventivo. Esto está relacionado con lo siguiente que se nos dice acerca del beneficio del temor del Señor.

Además cuando tememos a Dios Él nos protege en toda circunstancia Sal. 91hay confianza segura y a sus hijos da refugio”. La vida de Daniel o de José son ejemplos de ello donde a pesar de que el enemigo quisiera hacer daño y temporalmente hace daño al que teme al Señor pero Dios los protege y usa esta circunstancia para bien y para su plan (vendido por sus hermanos o en el foso de los leones). Aunque no lo veamos, aunque pensemos que estamos solos, cuando tememos a Dios y preferimos obedecerlo sobre lo que dice la sociedad o otras personas estamos bajo su protección, él nos cuida. Si desobedecemos estaremos como el resto de los que no temen al Señor bajo su irá y seremos castigados.

A través del temor del Señor el discípulo se aparta del mal (Prv. 16:6). No se puede servir a dos señores si hemos sido escogidos por Dios debemos apartarnos del mal y es a través de la obediencia de su Palabra como hacemos esto Salmo 119:9-16.

              Conclusión

La vida de un discípulo es una vida que se vive en el temor del Señor. Como siervo suyo buscando sus intereses en cada momento. Sabiendo que nuestras vidas ya no son para vivirlas para nosotros sino para vivirlas para aquel que nos ha comprado con su sangre. No siendo ignorantes de la Palabra de Dios, no despreciándola para buscar otro tipo de sabiduría sino amándola, oyéndola, poniéndola en práctica en nuestra vida. Sabiendo la importancia de fundamentar bien nuestras decisiones para que lo más importante, que es la voluntad de Dios, se cumpla.

De esta manera podemos vivir tranquilos incluso en mitad de la tormenta más dura porque Dios cuida de nosotros. Como la casa que se ha fundamentado en la roca que resistes el enviste de las olas. Como José en Egipto, como Moisés en el desierto, como Daniel en el foso de los leones, como Jesús cuando fue tentado prefirieron sufrir antes que desobedecer a Dios.

Un cristiano es un discípulo temeroso de Dios.

¿Qué significa ser cristiano? VIII: Esperanza

¿Qué significa ser cristiano? VIII: Esperanza

Las últimas palabras de una personas son importantes. Cuando alguien está a pocas horas de morir esas últimas conversaciones, esas últimas ideas que transmite a aquellos que se acercan a despedirse no suelen ser ideas triviales. Sino que tratan sobre los temas que más le importan en la vida a aquel que va a dejarla pronto. Bronnie Ware es una enfermera australiana, que trabaja en cuidados paliativos de personas terminales. Esta mujer escribió un libro sobre cuáles son los temas que habla una persona antes de morir, más concretamente de que se arrepienten las personas cuando saben que no les quedan muchas horas de vida. La gente no habla de su equipo de fútbol favorito o de cómo está el tiempo. Sino lo que realmente está en su corazón: como por ejemplo tener más contacto con esos amigos de la juventud que con el tiempo y la vida se va uno alejando. Ser más feliz es otro de los temas o tener la valentía de expresar lo que sentía a otras personas.

       “Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin” (v. 1)

Jesús sabe que llega sus últimas horas en la tierra y quiere usarlas no para hablar de cosas triviales que un grupo de amigos puede hablar durante una cena. Si no para darles un grupo de hombres que lo han seguido durante tres años por los polvorosos caminos de Palestina unas últimas palabras de ánimo, aliento y formación que les serán muy necesarias el resto de sus vidas. Unas palabras que ninguno de los 12 hombres que acompañaban a Jesús olvidarán y unas palabras que nosotros dos mil años después, los que nos decimos discípulos de Jesús, siervos de este Señor debemos estar atentos a ellas para saber lo que nuestro Mesías quiere de nosotros.

En el capítulo 14 vamos a ver, la esperanza,  El que dice ser discípulo de Jesús tiene una esperanza cierta.  Esta esperanza se manifiesta en el presente. Esta esperanza se basa en las propias palabras de Jesús.

La esperanza del discípulo le lleva a descansar en las palabras de Cristo (v. 1-4): Jesús ve a sus discípulos en una situación de temor. No saben bien que van a pasar y las circunstancias que les van a sobrevenir en las siguientes horas no van a ayudar a esa situación. Así que Jesús quiere que sepan que lo que va a ocurrir no es el fin sino que todo está planeado de antemano. Para ello que otro consuelo más grande que saber que tenemos un sitio esperándonos en la casa de nuestro Padre celestial. La imagen que nos viene a la cabeza es el hijo pródigo, que hundido en la miseria de esa ciudad cercana donde malgastó sus vienes se acuerda de la casa de su padre para volver a ella y emprende el viaje de vuelta con la esperanza de encontrar allí un sitio. De la misma manera estos hombres deben confiar en que la muerte de Jesús no es su fin sino que él está preparándoles un lugar para estar con ellos toda la eternidad. Ellos habían tenido que preparar el lugar para cena, habían tenido que disponer de todas las cosas.

Ahora va a ser Jesús el que va a preparar un lugar para ellos y no lo van a pasar bien durante el tiempo que estén aquí en la tierra. Pero la visión de la gloriosa estancia con Jesús por toda la eternidad debe alentarlos. No tanto por el lugar donde irán sino por la persona con la que estarán.

Para empezar Jesús pide para él la misma fe que su Padre. Si han tenido fe para creer que Dios enviaría un Mesías para rescatar al pueblo y lo creen de una manera firme. De la misma manera deben creer que en sus palabras cuando les va a anunciar una nueva promesa. La cual se divide en cuatro partes: 1.En la casa de mi padre hay muchas moradas” (v. 2) la palabra moradas significa habitaciones, estancias para cada uno. Es la referencia a una casa espaciosa donde el invitado tiene un espacio amplio para los habitantes. Jesús está celebrando la pascua en una casa prestada. Les anuncia que va a preparar su casa que es la de su padre para que ellos puedan vivir allí. La idea es que Cristo no vendrá a buscarlos para vivir como siervos por toda la eternidad sino como hijos ya que le ofrece a estos Doce las mismas estancias de la casa, las que un hijo podría disfrutar. El hijo vive en casa.

La segunda promesa es acerca de lo que Jesús va a hacer ahora 2.… voy pues a preparar lugar para vosotros” (v. 2) Jesús va a preparar un lugar para sus discípulos. Todo lo que va a hacer Jesús en los próximos días es lo necesario para que los discípulos puedan morar en la casa del Padre. Así que a través de su humillación y exaltación Jesús prepara un lugar para los suyos, para aquellos que creen en Él. La  muerte, resurrección, ascensión y envío del Espíritu Santo son la manera de preparar esas moradas y su ejecución es la garantía. Por eso creer estas palabras de Jesús quitan el temor de los corazones. Por qué tan real como ha sido la muerte, la resurrección, la ascensión y la llegada del E.S. dentro nuestra así son las moradas que a los creyentes le han sido preparadas.

Así que creéis en Dios, creed también que yo os he preparado un lugar para vosotros y no temáis con lo que vais a vivir porque yo estoy preparando vuestro futuro. Todo lo que pase a partir de ahora es necesario para que esta preciosa promesa se cumpla.

La tercera promesa es acerca de que Jesús volverá 3. … vendré otra vez y os tomaré a mí mismo”. Es una descripción de como Cristo tomará a los santos para vivir al cielo. Describe la venida de Cristo para reunir a su pueblo que aún vive y resucitar el cuerpo de aquellos que ya hayan muerto para llevarlos a todos al cielo. Hay una descripción breve pero precisa de cómo será ese momento “vendré” es Cristo quien vuelve a la tierra por segunda vez, “os tomaré” es un acto que nace de la acción de Cristo no de los tomados su pueblo no hace nada. La imagen aquí es cuando estamos en la mesa y tomamos el vaso con agua para beber. El vaso no hace nada somos nosotros los que lo cogemos y llevamos a la boca.

Esto nos lleva a la cuarta promesa 4.para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (v. 3). La eternidad del cristiano es estar unido a Cristo por toda la eternidad. Jesús no nos toma para llevarnos a un sitio sino para gozar con él. Junto a él. Los Doce disfrutaban de estar con Cristo, aprendían de él, lo escuchaban hablar. Eran enviados por Jesús para predicar el evangelio. Ahora van, en contra de su voluntad a perder ese contacto con Jesús. Lo sufrirán, pero tienen la promesa de que no será por siempre sino que Jesús, en algún momento, volverá para restaurar esa relación de una manera que durará por toda la eternidad. Cristo nos toma a nosotros para llevarnos con él “a mí mismo” desde ese momento estamos con él para siempre, tanto en las bodas del cordero, como en el milenio, como en la eternidad. Ya no hay más separación. “Donde yo estoy” en la morada de mi padre, vosotros “también estéis”.

El versículo termina con una afirmación de que saben a dónde van y saben el camino. Pero era obvio que no sabían, es entonces cuando Tomás expresa una pregunta que todos podrían estarse preguntando en ese momento “Señor, no sabemos a dónde vas cómo pues podemos saber el camino” (v. 5). Jesús da la respuesta. Él es la respuesta. Él es el destino y el camino. Porque “Yo soy el camino la verdad y la vida, nadie viene al padre son por mí” (v. 6) este es uno de los textos más conocidos de todo el N.T. y nos lleva al siguiente característica de la esta fe que habla Jesús.

La fe del discípulo es EN LA PERSONA de Cristo (v. 5-7): Estas Palabras generan confusión entre los Doce que las entendían. Las entenderían mejor después de la muerte de Jesús pero antes estaban confundidos. Entonces para responder a  Tomás Jesús a hacer una declaración maravillosa sobre sí mismo. Tres conocidos “Yo soy” en una sola frase. Yo soy el camino. Yo soy la verdad. Yo soy la vida. Realmente lo que está haciendo aquí Jesús es resumir lo que había enseñado antes. En los primeros versículos Jesús había afirmado que Él es la verdad una verdad tan autentica como la de Dios mismo. Su verdad tiene la misma autoridad que la del Padre, así que no es un ser humano pecador, como nosotros y por tanto carentes de verdad. En cambio Jesús es la fuente de verdad. Podemos ir a Él y confiar que todas sus palabras son verdad absoluta. La verdad no tiene grados, o es verdad o es mentira. Cuando comparamos estas palabras con las de Satanás en el Edén podemos ver la gran diferencia (Gn. 3:4-5) “No moriréis” mentira “Conoceréis el bien y mal” pero no cuenta lo más importante, conoceremos el mal y no podremos evitar cometerlo. Todos sabemos lo que Dios dice que está mal, ¿Pero saberlo nos evita cometerlo? No. Si fuera así, con leer la Biblia ya no pecaríamos. Vemos que las palabras del enemigo son palabras engañosas, bien sea porque son mentiras directas o porque inducen al error, inducen al engaño. Por ser pecadores, malditos por ese mismo engaño en el que cayeron Adán y Eva las palabras de los seres humanos adolecen de lo mismo, mentira y llevar al engaño. No son así las palabras de nuestro Señor. Cristo es la verdad y todas las palabras que salen de él. Bien sea dichas por el mismo o por alguien que Él envía como sus discípulos, luego apóstoles, son la verdad. No hay otra. Por mucho que los tiempos cambien o por mucho que queramos contextualizarlos. No hay otra verdad.

Jesús dice también que Él es la vida (v. 6). Por eso puede preparar un lugar para sus discípulos y luego venir a buscarlos para vivir eternamente con él. Jesús ya había dicho esto antes.  “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. 26Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” (Jn. 11:25-26) Jesús en la resurrección de Lázaro vuelve a unir la fe, el creer en Él, con la vida. Marta es una judía creyente sabe que “resucitará en la resurrección, en el día postrero” (v. 24) cree en la resurrección y vive conforme a ello. Cree en Jesús pero llora y le echa en cara “si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto” (v. 21) no cree en el poder de Jesús para resucitar, sí cree en el poder de Dios Padre para hacerlo, pero no en el de Dios Hijo. Y Jesús tiene que decirle. Yo soy la vida, osada declaración. El poder de vida de Jesús se manifiesta en dos maneras. Si crees en Él, aunque te llegue la hora de la muerte, tiene poder para vencer a esa muerte. Si crees en Él, no morirás eternamente. Hayas muerto o no en la tierra hay vida eterna para nosotros. No sólo es el acto de pasar de muerte a vida es el sustentamiento de vida por toda la eternidad. ¿Por qué tenemos la garantía de que existiremos en vida por siempre? ¿Por qué no habrá otra rebelión como la de Satanás? Porque Jesús sustenta esa vida Eterna, no es que la de, es que Él es.

Él es el camino (v. 6). Jesús no sólo es fuente de vida porque nos da la vida eterna o la fuente de verdad porque su palabra es verdad sino que la manera de alcanzar esa promesa que ha dicho en los versículos del 1 al 4 es a través de él mismo. Él es el vehículo a través del cual podemos llegar a disfrutar de esa promesa. Ro 3:21-26Dios puso como propiciación” El propiciatorio era parte de la tapa del arca del pacto. El arca contaba con unos querubines en su parte  superior que representaban la santidad de Dios y dentro del arca estaba la ley de Dios que Moisés había puesto. El sacerdotes cuando ofrecía un sacrificio extendía la sangre sobre el propiciatorio que era la parte de la tapa a los pies de los querubines. De tal manera que la sangre quedaba entre la santidad de Dios y la ley que los hombres habían incumplido y de manera figurada Dios veía la ley a través de la sangre de este cordero que había muerto para llevar el pecado del pueblo.

Así que veía la ley justa que había sido transgredida y la santidad de Dios le llevaría a actuar con justicia en contra de este pecado. Pero la sangre del cordero carga con el castigo por el pecado y Dios puede ver al pueblo limpio por esa sangre y tener una relación con él.

Cristo es el cordero definitivo que quita el pecado y lo hace “por medio de la fe” haciendo que aquel que en Cristo crea “sea justificado”. Este es el camino que está hablando Jesús.

Cuando digo que la fe del discípulo es EN LA PERSONA de Cristo. Lo que digo en que la fe no sólo radica en creer que las palabras de Jesús sino también en creer que Jesús es lo que dice ser y lo que la palabra de Dios dice que es. Porque de nada vale creer que Jesús va a volver sino se cree que es hijo de Dios. De nada vale creer que fue a la cruz por ti si no crees que Él es el cordero de Dios. Ha habido miles de mártires a lo largo de la historia que han muerto por lo que creían que era justo pero esto no ha convertido en su lucha en algo verdadero. No pueden, son seres humanos.

Pero a través de la fe en que Cristo es el instrumento preparado por Dios para solucionar la separación entre el Padre y el ser humano. Tenemos el camino para la vida con Cristo. Jesús es todas estas cosas de una manera maravillosa. Es verdad porque nos anuncia la única verdad que puede salvar nuestra vida esta verdad es que Jesús es el camino para llegar a la vida eterna junto a él viviendo en la casa del padre y que un día volverá para llevarnos junto a él.

Entonces termina respondiéndole a Tomás “Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais” (v. 7) es una frase condicional que nos puede llevar a engaño porque la condición es conocer a Jesús. Llevan tres años con él ¿Cómo no iban a conocer a Jesús? Toda palestina conocía a Jesús. Lo que se refiere no es a un conocimiento superficial sino a al conocimiento que surge de la fe, si conocen en fe a Jesús, si afirmas las mismas palabras que Pedro dijo en 6:69nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” entonces de la misma manera tendrían fe en las palabras del Padre el cual envío a su hijo y lo toma de vuelta.

Conclusión

La vida del discípulo se vive en esperanza de que un día Cristo cumplirá su palabra y viviremos con Él por toda la eternidad. Toda la vida está invadida por esta Esperanza. Por eso pase lo que pase en la vida del discípulos, incluso en los malos momentos tiene la Esperanza de que un día estará con su Maestro toda la eternidad.

¿Qué significa ser cristiano? VII: Perdonar

¿Qué significa ser cristiano? VII: Perdonar

Empezamos esta serie sobre qué significa ser cristiano en Mt. 28 donde veíamos que Jesús reunió a sus discípulos en una montaña de Galilea y allí les dio un mandato “Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones (v. 19). Veíamos la diferencia entre identificarnos como cristianos a hacerlo como discípulos. Jesús nunca llamó a la gente a hacerse cristiana en el sentido de apuntarse a una religión. Sino que el llamado es a ser discípulos, personas que le sigan, le obedezcan y quieran vivir como Él vivió.

En los momentos más difíciles es donde el carácter de un hombre o una mujer queda expuesto y podemos ver lo que realmente es una persona. En el momento de su muerte, ante todas las personas que le estaban insultando, burlándose y alegrándose de su muerte Jesús ora «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen» Lc. 23:24. Jesús era un hombre perdonador y si queremos ser identificados como cristianos debemos perdonar como Él perdonaba,

Colosenses 3:12-17

Pablo empieza el capítulo 3 con un llamado a la iglesia de Colosas, “que busquen las cosas de arriba” (v. 1) porque han resucitado con Cristo y deben buscar las cosas de Cristo. Las cosas de Cristo son aquellas que son definitorias de Su persona. Entonces como tienen que buscar las cosas de arriba deben considerar su cuerpo como muerto (v. 5). ¿Porqué como muerto? porque los muertos no reaccionan. La tentación externa seguirá existiendo pero no reaccionarán a ella porque están como muertos a ella. En los siguientes versículos les explica que no deben hacer: “Ira, enojo, malicia, malidicencia, leguaje soez” (v. 8) “mentiras” (v. 9).

Entonces a partir del versículo 12 va a explicar dos aspectos de la relaciones que tienen que tener los unos con los otros. Estos textos son muy importantes porque nos indican como debemos comportarnos con otras personas, sobre todo en la iglesia: Soportándonos y perdonándonos (v. 13).

Aquello que se debe entender (v. 12): Debemos entender quiénes somos “escogidos de Dios, santos y amados”. Somos hijos de Dios salvados por Cristo entonces nuestra salvación y nuestra identificación con Cristo hacen que tengamos una serie de responsabilidades. No somos responsables por nuestra salvación. El Padre y Cristo se encargan de ella, pero si somos responsables por la vida que vivimos en la tierra, por las decisiones que tomamos, por como usamos el tiempo que Dios nos da, como cuidamos de las relaciones con los que nos rodean. Esto es lo que define lo que hacemos, no perdonperdonamos, amamos, nos soportamos, pensamos los unos en los otros porque es lo mejor para el grupo o porque mis hermanos se lo merezcan sino porque soy discípulo de Cristo lo hago porque es la imagen a seguir. Todo se vive bajo la perspectiva del discípulo “Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en míGál. 2:20. Por eso tenemos que tener conciencia de quienes somos. Somos discípulos de Cristo y debemos comportarnos como tal.

Aquello que debemos entrenar (v. 12): Pablo explica aquellas cualidades que tiene que haber en nuestra vida para poder soportar y perdonarnos. Usa la palabra revestirse, ponerse, de la misma manera que nos preparamos con la ropa adecuada para ir la nieve así también tenemos que prepararnos de la manera adecuada para actuar como un discípulo de Cristo. Para empezar: tierna compasión que es misericordia, compadecerse del sufrimiento ajeno, saber que nuestro hermano es pecador igual que nosotros y que tiene lucha contra la tentación igual que nosotros. Bondad todo lo bueno y favorable, cuando estamos revestidos de bondad todo lo que hacemos lo hacemos para que sea favorable para la otra persona aun cuando es disciplinarla [claro ejemplo de los padres]. Humildad renunciando a nuestras exigencias o a lo que queremos para buscar lo que otros quieren. Mansedumbre que se trata del trato suave y que tiene la virtud de tardar en enfadarse, que no reacciona violentamente ante la el pecado de otra persona. Cuando hablamos de Dios la paciencia es la virtud de no castigar inmediatamente los pecados de las personas sino esperar un tiempo para que se arrepientan. De la misma manera tenemos que ser pacientes con la vida de los hermanos que nos rodean.

Esto es una tarea diaria y que no acaba nunca. Es un entrenamiento que se tiene que hacer día tras día. No hay trucos ni atajos sólo de esta manera podremos estar preparados para lo que nuestro maestro quiere de nosotros.

Aquello que debemos hacer (v.13): Lo que debemos hacer es “soportándoos y perdonándoos los unos a los otros”. La Biblia da por supuesto que nos vamos a ofender los unos a los otros. Somos pecadores y eso va a ocurrir lo que tenemos que plantearnos es como vamos a actuar cuando esto ocurra. Si cuando alguien nos ofende actuamos en venganza o queriendo tomarnos la justicia por nuestra mano esta manera de actuar es igual que la del mundo en que vivimos. Pero como discípulo de Cristo ¿cuál debe ser nuestra manera de actuar? la manera de Cristo “como Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.” (v. 13)

No sólo a través de la cruz dio ejemplo Jesús acerca del perdón cuando dijo “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc. 23:34) sino que mientras estaba en este mundo, Cristo enseñó a sus discípulos a orar, “Perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores” (Mt. 6:12). Jesús también había enseñado a Pedro a perdonar “no hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete” (Mt. 18:22). También en el sermón del monte habla sobre la resolución de conflictos (Mt. 5:21-26). Jesús plantea el caso de uno que está a punto de presentar un sacrificio en el altar entonces se acuerda de que “su hermano tiene algo contra él”. La actitud correcta que plantea Cristo es dejar a un lado la ofrenda e ir a reconciliarse con el hermanos antes de proseguir con la ofrenda. ¿Por qué si creemos que debemos obedecer a Dios antes que a los hombres? pues la razón es que tener un problema, una confrontación, con otra persona nos pone en unas situación de pecado a alguno de los dos o a los dos. Fijaos que Jesús pone el ejemplo de una persona que piensa que no tiene problema contra la otra persona, es la otra persona que tiene problema con él, pero tiene que tomar la iniciativa.

En los versículos siguientes (v. 25-26) sigue con la misma idea de que es mejor la reconciliación que el pago por el pecado. La reconciliación implica humildad, reconocer errores y pedir perdón pero eso siempre será peor. Debemos tener la iniciativa de la reconciliación esto solucionará muchos conflictos y podemos alabar a Dios sin que haya pecado en nosotros.

Así que aquello que debemos hacer es perdonar y esforzarnos por reconciliarnos con nuestros hermanos de la misma forma que Cristo enseñaba y hacía.

El modo de que debemos hacerlo (v. 14-16): Pablo sigue explicando el modo de que se debe hacer esto, de que debemos actuar, sabemos cómo prepararnos, sabemos quiénes somos y lo que tenemos que hacer y ahora explica cuál es el modo de hacerlo. La primera manera es a través del amor, el amor fue el tema de la última clase, pero como veíamos se relacionan todos los temas se relacionan entre sí. Sobre todas las cosas debemos revestirnos de amor. Porque no vamos a poder ejercitar el perdón si no amamos a la persona que tenemos que perdonar. La Biblia dice que “de tal manera amó Dios al mundo y que dio a su hijo unigénito” (Jn. 3:16) así que Dios salva al que ama de la misma manera debemos perdonar con amor.

También debemos buscar la paz de Cristo, que es la reconciliación con el Padre. Así que si nosotros hemos sido reconciliados logrando que tengamos paz con Dios no hay escusas para que tengamos otra situación entre nosotros. Debemos tener paz entre nosotros, una paz a que “hemos sido llamados en un solo cuerpo” (v. 15) un cuerpo no puede atacarse a sí mismo, cuando lo hace tenemos una enfermedad. De la misma manera el cuerpo de Cristo no debe atacarse a sí mismo, sino que tiene que vivir en paz.

En resumen, “haciéndolo todo en el nombre del Señor Jesús” ya que si somos sus discípulos y él es nuestro maestro debemos vivir como él vivía y debemos obedecer sus mandatos.

Conclusión

Si somos discípulos de Cristo debemos comportarnos como tal, debemos perdonar como Él perdonó. Para ello tenemos que preparar nuestra vida. Si dejamos nuestra vida a monte puede salir cualquier cosa de ella pero si trabajamos en ella dará buenos frutos si trabajamos nuestra paciencia, humildad, tierna compasión, mansedumbre y bondad. No hay trucos ni atajos para ello. No podemos tener una relación correcta con Dios si no tenemos una relación correcta entre nosotros ya que arrastraremos las consecuencias de nuestro pecado.

Así que en la vida del discípulo debemos recorrer nuestro trayecto con amor, obediencia, servicio humilde, amor por la iglesia y perdón.

¿Qué significa ser cristiano? V: Amor por la obra de Cristo

¿Qué significa ser cristiano? V: Amor por la obra de Cristo

Empezamos serie sobre que significa ser cristianos en Mt. 28 donde veíamos que Jesús reunió a sus discípulos en una montaña de Galilea y allí les dio un mandato “Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones (v. 19). Veíamos la diferencia entre identificarnos como cristianos a hacerlo como discípulos. Jesús nunca llamó a la gente a hacerse cristiana en el sentido de apuntarse a una religión como si dijeras “Si vienes a estos lugares y cumples con estos ritos serás salvo”. Sino que el llamado es a ser discípulos, personas que le sigan, le obedezcan y quieran vivir como Él vivió.

Hoy vamos a plantearnos que significa ser cristiano en el ámbito de la iglesia local. Qué relación tengo que tener con otros que dicen ser cristianos.

El texto que mejor define nuestra relación con nuestros hermanos es 1 Corintios 13. Que aunque es un texto muy usado en las bodas realmente no habla del amor romántico sino del amor que tenemos que tener los unos por lo otros en el cuerpo de Cristo.

Antes de amar tenemos que saber que debemos amar. Debemos plantearnos una pregunta previa ¿Qué es la iglesia?. El término se usa tanto para una comunidad local de creyentes (1 Co 1:2) como para todos los creyentes considerados como una asociación colectiva del pueblo de Dios (Ef 1:22–23). Se usan varias metáforas para describir la iglesia, siendo la más prominente el Cuerpo de Cristo. Tanto aquí como en la totalidad de la enseñanza del N.T., el énfasis está en la unión espiritual de la iglesia con Cristo el Señor de la iglesia y la de los creyentes entre sí. (Ef. 2:19-22)

dilla_274_2Cuando Cristo nos salva no lo hace para que vivamos como seres aislados unos de otros sino que es necesario que nos juntemos con otros creyentes porque es a través de ellos que Dios trabaja en nuestras vidas y nos permite crecer. (1 Cor. 12:7-23) cada uno somos parte del cuerpo y nos necesitamos y nos necesitan. Esto implica que tengo que vivir mi relación con la iglesia como algo activo siendo de bendición y siendo bendecido por mis hermanos. No existe los lobos solitarios en el reino de Dios sino las ovejas que dependen unas de otras como un rebaño dirigido por el buen pastor.

Esto es el plan de Cristo “según le agradó” (1 Co. 12:18) el plan de Cristo es su iglesia y si somos personas que creemos en Cristo y que queremos obedecer sus mandamientos debemos ser personas comprometidas con amar a su iglesia.

El amor es el modo de ser del cristiano. Todo lo hace, sea lo que sea, tiene que ser con amor. Amor hacia Dios primeramente y en segundo lugar amor al prójimo. Estamos en esta segunda parte.

Lo primero que Pablo explica en este capítulo 13 es la importancia del amor (v. 1-3): y lo hace a través de 4 contraposiciones lo que viene a decir que si alabara a Dios de la mejor manera posible, que si enseñase con todo el poder de Dios, si tuviese una fe que mueve montañas y hasta fuera el hombre para caritativo del mundo pero no hubiese amor en eso que hace no vale para nada sería como un metal que resuena, hace ruido pero ya está, nada es ni nada provecha. Tenemos que entender lo que está diciendo aquí. No está diciendo que debemos quedarnos con el amor y rechazar el resto. Debemos alabar a Dios con nuestra vida, debemos enseñar, a todos, a nuestros hijos, a un hermano que sepa menos, en la escuela dominical o en la iglesia. No debemos dejar de tener fe ni ser caritativos. Lo que explica es que todo lo que hagamos debemos hacerlo con amor.

Los siguiente que explica el autor es como es este amor (v. 4-7): lo hace a través de una descripción de aquello que es y que no es.

El amor es: paciente, bondadoso, creyente, tiene esperanza, lo soporta todo,

El amor no es: envidioso, jactancioso, no es arrogante, no es indecoroso, no es egoista, no se irrita, no toma en cuenta el mal, no es injusto.

Si nos fijamos no está definiendo al amor sino a la persona que ama, o que dice amar. Si decimos que amamos a nuestros hermanos no puede ser que seamos envidiosos con ellos, arrogantes, indecorosos o egoístas. Sino que tenemos que ser pacientes y bondadosos, tener esperanza, soportar y no tener en cuenta el mal de nuestros hermanos.

La conclusión, el porqué de todo esto es porque el amor dura para siempre (v. 8-13): Directamente el amor nunca deja de ser. Los dones, todo lo que podamos hacer aquí en la tierra terminará ¿por qué? Porque cuando estemos en el cielo la fe no hará falta, la enseñanza tampoco porque conoceremos a Dios cara a cara. Cuando venga lo imperfecto, o sea cuando estemos delante de Dios sin pecado lo imperfecto acabará, el conocimiento imperfecto, la fe imperfecta todo esto acabará.

La conclusión es sencilla el amor es la manera de ser en el reino de Dios y por ello aquella persona que dice ser discípulo de Cristo debe amar a Cristo y a su obra que es la iglesia sirviendo a sus hermanos en amor. Hagamos lo que hagamos debemos hacerlo con amor porque sino quedará en nada, no valdrá para nada. Si queremos ser discípulos que crean, se bauticen y sean obedientes a la Palabra de Dios debemos ser discípulos que amen la obra de Cristo que es la iglesia.

¿Qué significa ser cristiano? II: Ser discípulos.

¿Qué significa ser cristiano? II: Ser discípulos.

Continuamos con nuestro estudio de que significa ser cristiano….   

Haced discípulos (v. 19): Este es la orden de Cristo no es ir y hacer cristianos en referencia a animar a la gente a apuntarse a una nueva religión, ya hemos visto que Jesús es totalmente distinto de cualquier otro tipo, no es una nueva religión sino que la verdadera relación que alguien puede tener con Cristo, con su salvador es la de discípulo. Cristianos es una denominación externa (Hc. 11:26-30) usada por primera vez en Antioquía y lo que significa es del partido de los cristianos, cuando se pensaba en el mundo griego que los cristianos eran una ideología a la que uno podía afiliarse como a un partido político. Pero Jesús nunca quiso que esa fuera la concepción que tuviésemos de la relación que tiene que tener aquel que cree en Cristo con su señor. Ser cristiano es una etiqueta, un tag, una marca que nos identifica de una manera con Cristo. Hay millones de personas en el mundo que se identifican como cristianos. En España, por ejemplo, el 26% de la población se denomina cristiana católica y va como mínimo una vez al mes a la reuniones, ya sin contar los que se denominan católicos y no van. Esto en un país con 47 millones de habitante implica que hay al menos 12 millones que son cristianos “practicantes”. Así que hay muchos tan solo en España, hay mucha gente que tiene el tag, la etiqueta de cristiano, pero no todos los cristianos son discípulos de Cristo en cambio todos los discípulos de Cristo son cristianos.

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Ser cristiano es una etiqueta, un tag, una marca que nos identifica, de una manera que no nos compromete, con Cristo.

Jesús busca discípulos que se bauticen, que guarden sus mandamientos entre ellos el de congregarse unos con otros. Así que nuestra búsqueda para nuestra vida y la de aquellos que nos rodean no es convertirlos a una religión que se cuelguen la etiqueta de pertenecer a esta iglesia o a la otra. De se quiten la etiqueta de católicos y que se pongan la evangélicos sino que busquen el camino del discipulado de Cristo. Que se conviertan en discípulos del Maestro único que es Cristo, este es el llamado.

 

La única manera de conocer el incalculable valor de Cristo y de su reino es entregar nuestra vida entera para ser vivida en discipulado. Hay una llamada de Jesús a este estilo de vida “Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar” (Mt. 11:28) es un llamado a todas las personas que están desesperados, cansados de intentar salvarse a sí mismos, cargados por su propia bancarrota espiritual estas personas son invitadas a ir a Cristo con la promesa de que Él los va a hacer descansar. Pero cuando seguimos leyendo vemos que lo de descansar ya no aparece tan claro “Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí v. 29. Así que a las personas cansadas Jesús quiere que lleven un yugo, pero no cualquier yugo sino mi yugo. En el contexto que está hablando el yugo representa las enseñanzas que una personas tenía que obedecer, que cargar en su vida, y que provenían de los maestros que enseñaban la palabra de Dios. Debido a la mala interpretación y alteración y a las añadiduras a la ley de Dios el yugo, la enseñanza, de los fariseos era falta de fundamento y falsas el resultado era una enseñanza que hacían daño y mataban a aquellos que las practicaban. En contraposición a este yugo de los fariseos Jesús presenta su yugo sus mandamientos y enseñanzas que tienen que ser puestas en práctica en la vida del creyente, el cual es definido como un yugo fácil que transporta una carga ligera y para transportarlo tenemos un ejemplo viviente que es Cristo. Que sea fácil significa que es del tamaño adecuado, un yugo demasiado grande o pequeño hace daño en el cuello del animal que lo lleve, aunque el carro esté vacío. Que la carga sea ligera significa que podremos llevarla no sin esfuerzo, porque carga hay, sino que estamos capacitados para llevarla.

Así que cuando Jesús dice venid a mí, no lo hace para darnos una medalla o un reconocimiento sino para que seamos sus discípulos, llevemos la misma carga que él llevó, aprendamos de su humildad y mansedumbre, que prediquemos el verdadero evangelio del reino y guardemos sus mandamientos. En resumen, que seamos sus discípulos y sólo de esa manera de “hallar descanso para nuestras almas” Mt. 18:29.

             Un entendimiento puramente intelectual, decir que somos cristianos, nunca ha hecho un discípulo a nadie. La verdad aprendida de Cristo a través de su Palabra y de su ejemplo deben ser la forma de vida del discípulo genuino. Nuestra fe debe ser apropiada por el corazón, la mente y la voluntad para que uno permanezca o continúe en la verdad. Sólo entonces seremos discípulos de Cristo. Listos para caminar en fe por la vida siguiendo a nuestro maestro.

Continuará…..

¿ QUE SIGNIFICA SER CRISTIANO ? I

¿ QUE SIGNIFICA SER CRISTIANO ? I

Aunque vivimos en una cultura donde hay mucha influencia del cristianismo sigue siendo extraño oír a alguien que se define como cristiano. Sobre todo cuando somos jóvenes. Ser cristiano para aquellos que nos rodean es ser algo raro. Todos huyen de esa etiqueta. Cuando hablan de Dios o de la Iglesia siempre sacan alguna muletilla o comentario negativo/sarcástico para distanciarse y dejar clara su posición en contra de cualquier relación con el cristianismo.

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Cuando hablan de Dios o de la Iglesia siempre sacan alguna muletilla o comentario negativo/sarcástico para distanciarse y dejar clara su posición en contra de cualquier relación con el cristianismo.

Nosotros mismos que asistimos a la iglesia tenemos problemas para decir que somos cristiano y responder a una pregunta que nos pueden plantear. ¿Qué significa ser cristiano? Porque yo puedo afirmar que soy cristiano, pero ¿qué significa eso? ¿Qué diferencias hay entre alguien que se denomina cristiano y alguien que no?.

vamos a comenzar con una definición del propio Jesús. Después de morir, después de resucitar, después de aparecer en varias ocasiones a los discípulos Jesús va a subir al cielo. Pero antes de irse quiere dejarles claro cuáles deben ser sus prioridades en su labor apostólica. Y sus prioridades no deben ser hacer cristianos.

16 Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había señalado. 17 Cuando le vieron, le adoraron; mas algunos dudaron.18 Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. 19 Id, pues, y haced discípulos detodas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20 enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo Mt. 28:16-20

             Jesús manda a sus discípulos que salgan de Jerusalén y que se vayan al norte, a Galilea y para ser más concisos a una montaña donde él se reunirá con ellos. Cuando lo ven  algunos aún dudan de que esa persona que están viendo sea el mismo Jesús que vieron clavado en una cruz. Jesús entonces se acerca y empieza hablarles. La enseñanza principal está en el versículo 19 y principio del 20. Esta enseñanza se encuentra rodeada por una promesa de Dios en el versículo 18 y final del 20. La promesa es “yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” porque “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra

Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra (v. 18): Esta autoridad es absoluta y soberana. Es un señorío sobre todo y es dada Cristo sobre “cielo y tierra”. El tiempo de la humillación de Cristo ha concluido y ahora el Padre lo ha exaltado sobre todo Fil 2:8-9. Cristo tuvo que humillarse (v. 7) “despojarse”. Después de esa obediencia que le lleva a la cruz (v. 8) el Padre lo exalta a los sumo (por encima de todas las cosas). El Padre le dio un nuevo nombre que es sobre todo nombre, el de Señor, que describe su naturaleza esencial y lo ubica más allá de todo el resto de la creación.  Esta es una prueba clara de sus deidad. Después de que Jesús vivió en la tierra, murió y resucito de entre los muertos su Padre lo exaltó y le dio autoridad como Señor sobre todas las cosas. Jesús mismo los dice cuando anima a los cansados y cargados a ir a Él. ¿Por qué a ir a él? “Todas las cosas me han sido entregadas por mi PadreMt. 11:27 ¿Qué cosas podemos ser más específicos sobre que le ha dado poder el Padre al hijo? Pues a lo largo de Mateo, hasta el capítulo 11 le ha dado poder sobre Satanás (4:1-11), los demonios (8:28-32), sobre enfermedades y dolencias (9:20-22; 9:1-8), los vientos y las olas (8:23-27), el cuerpo y el alma (9:1-8), sobre la vida y la muerte (9:18-19; 9:23-26) sus propios discípulos y la demás gente (cap. 10) autoridad para salvarlos (9.13) y juzgarlos (7:22-23).

Jesús puede hacer todas estas cosas por su relación única con el Padre “nadie conoce al Hijo sino el Padres ni nadie conoce al Padre sino el Hijo” Cristo es el único camino y salvador porque sólo Él conoce al originador de la salvación. Y sólo podemos conocerlo a través de quién se lo ha revelado. De aquí se desprende este llamado, Jesús no es cualquier maestro, no es como el resto de los líderes judíos o escribas, sino que es alguien único. Esta es una de las características de Cristo su extraordinaria unicidad. Que hace alusión a la cualidad de alguien que esta fuera del orden común, de alguien único. Cristo es único, no hay otro como él. No hay nadie que se pueda decir que es como Cristo, no hay nadie que se pueda comparar, ni Buda, ni Mahoma, ni Joseph Smith (fundador de los mormones) o cualquier otro. Él es único por eso es el único que puede salvarnos. También es el único que puede hacer este llamado a un grupo de hombres comunes como eran los discípulos para que prediquen el evangelio por el imperio Romano poniendo el fundamento de la iglesia y que a través de ellos saliera la revelación del N.T.

Esta extraordinaria unicidad de aquel al que se le ha dado autoridad sobre todo es necesaria para entender lo extraordinario del llamado porque es un llamado bajo la autoridad de aquel que es sobre todo.

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De aquí se desprende este llamado, Jesús no es cualquier maestro, no es como el resto de los líderes judíos o escribas, sino que es alguien único

Jesús encomienda a sus discípulos a ir por el mundo predicando el evangelio del reino de Dios basándose no en sus propias fuerzas, ni en su inteligencia, ni tampoco en su habilidad sino en el poder de Cristo. Un poder que les capacitará para hablar la Palabra correcta en el momento correcto y que les acompañará allá donde vayan “he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (v. 20) este realmente es el detonante de todo lo que ocurrirá en Hechos. Cristo acompaña a sus Apóstoles a lo largo de todo su ministerio y con ellos va su poder y autoridad sobre la vida y la muerte, sobre la naturaleza, sobre las autoridades. Por eso el evangelio puede crecer a pesar a toda la oposición que va a venir en contra de estos once hombres y más tarde Matías y Pablo. Jesús quiere rodear su mandatos de autoridad y poder para que ellos descansen en sus palabras. Les dice yo tengo autoridad sobre toda persona, elementos de la naturaleza y situación, no os envío sólo ante el peligro sino que mi poder irá con vosotros acompañándoos y cuidando de vosotros mientras hacéis discípulos bautizándolos y  enseñándoles a guardar todas las cosas.

 

Este sigue siendo el llamado de todos los discípulos hacer más discípulos así hasta que Cristo vuelva a buscar a su Iglesia. Nosotros seguimos con este llamado.

Continuará….

 

La familia en tiempo de crisis (o la eterna red).


Sexto artículo de la serie «el joven cristiano y el trabajo» publicado en Protestante Digital.

La familia en el tiempo de la crisis
Con 31 años Carlos tuvo que volver a casa de sus padres tras quebrar, en 2009, la pequeña empresa que había montado. «Por suerte la familia siempre está para apoyarle a uno», señala. (1)

Quizás sea por nuestro origen, nuestra cultura más cálida y acogedora, pero en España, el papel de la familia siempre ha sido fundamentalpara la existencia del individuo. Esta característica de la sociedad la compartimos con los países del sur y del este de Europa en contraste con la clase de familia más débil que predomina en el norte y oeste del continente, en el mundo anglosajón y protestante, aunque nos pese, donde el valor del individuo y del individualismo tiende a primar sobre las lealtades de grupo.

No es mi tarea con este artículo debatir acerca de los distintos sistemas familiares, sino destacar las profundas raíces históricas, con tendencia a cierta impermeabilidad a las fuerzas de cambio, de esta institución que hoy en día sirve de paraguas a gran cantidad de jóvenes, entre ellos mi mujer y yo, que debido a la situación de crisis actual debemos recurrir a los recursos de nuestros progenitores para poder sobrevivir sin muchas estrecheces. Una vez más queda demostrado que ante las dificultades la familia acaba siendo laprincipal fuerza social, por encima del estado y de las ONG´s. No resulta sorprendente, pues, que en momentos de crisis de instituciones, de valores y de la sociedad, la familia brille como una institución sólida y digna de confianza. Se trata de una institución que existe básicamente al margen de las políticas, del sistema político, de las clases sociales y de la economía predominante.

La familia actúa como amortiguador en tiempos de crisis. Su papel está probado y ayuda a sobreponerse a las dificultades, y sin embargo, esa relevancia no encuentra siempre reflejo en los medios de comunicación ni un apoyo proporcionado por parte de las instituciones y las grandes empresas.

La familia se acaba convirtiendo en un ser vivo autónomo que provee vida y protección a sus miembros y que prepara a los miembros más jóvenes para fundar nuevas familias que sean lugares útiles para sus miembros.
Pero desde la llegada de la crisis a este país la realidad es que los jóvenes cada vez abandonan más tarde la convivencia familiar. Esto puede parecer una contradicción, casi antinatural, que en esa etapa de juventud donde las hormonas nos piden independencia, donde las ganas nos pide buscar fundar nuestra propia realidad de la misma forma que lo hicieron nuestros padres antes que nosotros y nuestros abuelos antes que ellos, muchos jóvenes estén volviendo a casa de sus padres debido a que les resulta imposible vivir por ellos mismos. Desde el año 2008 a la actualidad, el 20,7% de los jóvenes entre 16 y 29 años emancipados, más de medio millón de personas, han tenido que volver a casa en lo que ya se denomina la gran desemancipación.

 “Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echósobre su cuello, y le besó.”  Lc. 15:20

La conocida parábola de Jesús sobre el hijo pródigo nos cuenta varias historias en apenas 20 versículos, por un lado el ingrato e ingenuo hijo pequeño que decide derrochar el dinero de su padre, por otro el inflexible y nada misericordioso hijo mayor, el cual no es capaz de perdonar lo que hizo su hermano. Pero en el momento cúlmen del relato de Jesús vemos a la figura que da sentido a toda esta parábola, el Padre, que apenas ve a su hijo a lo lejos, ve el sufrimiento de este y se lanza a acogerlo a pesar de todo lo malo que había hecho.

La familia cumple este papel, la eterna red salvadora para sus propios individuos. Puede ser con apoyos económicos puntuales, con algunas facturas o gastos extra o pueden ser apoyos económicos más habituales e incluso acogiendo en la propia casa de los padres a esos hijos que hace unos años decidieron dar el “temerario” paso de irse de casa para intentar llevar una vida independiente.

Volviendo a la parábola desde el punto de vista del padre es una muestra de amor, incluso se alegra de tener la oportunidad de ver a diario a su hijo. Pero desde el punto de vista del hijo es una humillación, en este caso por la pesada mochila de desobediencia, rebeldía, falta de respeto, falsos amigos y errónea visión de vida que le lleva a tener que volver a los brazos de su padre.

 En la actualidad los jóvenes que se ven obligados a volver al abrigo de a familia de origen pueden pasar por esta vergüenza, no por haber hecho algo mal, sino por la frustración del que lo intenta pero no lo consigue. Para la generación mejor formada de la historia de España la esperanza de poder tener unos ingresos que le llegue para cosas que hasta hace unos años considerábamos tan básicas como comprarse un piso parece una utopía, cuando no una tomadura de pelo.

“Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.” Gn. 2:18

Cuando Dios crea a Adán nace al ser humano, cuando aparece a Eva crea a la familia, las relaciones. Dios no crea a Eva en último lugar porque se le hubiese olvidado sino que la crea para dar sentido a la familia: “ayuda idónea”. El plan de Dios para la familia es que sea la ayuda para cada uno de los miembros que la componen. El individuo necesita del colectivo para su existencia. El colectivo debe esforzarse para ser ayudar idónea al individuo.

Pero que sea el plan de Dios no nos exime a nosotros de nuestra responsabilidad humana de cuidar de nuestras familias, de esforzarnos porque se mantengan sanas, de que sean útiles y que produzcan beneficio en las personas. Cuando no cuidamos de la familia se ven situaciones como la de Jacob, animado por su madre a engañar a su padre, perseguido por su hermano, engañado por su suegro, siendo objeto de confrontación entre sus mujeres, engañado por sus hijos y teniendo que dar por muerto al hijo que tanto amaba.

Cuando cuidamos de nuestras familias estas se convierten en la base, en la eterna red para todos aquellos jóvenes caídos en el combate de abrirse camino en una época difícil, una época donde resuenan los ecos de un futuro próximo que resultó ser mentira.

Sorprendentemente, para todos aquellos que veían en el declive irremediable de la familia una especie de mandato histórico y fuente de liberación de las personas, la familia hoy está más presente en la vida de los españoles que nunca. En realidad, nunca ha dejado de ser una de las claves de la vida del país.

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[1]  http://www.publico.es/espana/415905/mama-he-vuelto-a-casa
[2]  http://politica.elpais.com/politica/2012/03/23/nimileurista/1332522742_896121.html

Al este del Edén (o el lugar donde el trabajo perdió su sentido).


Este artículo es el primero de una serie sobre la realidad del trabajo y los jóvenes cristianos en la España actual. Esta serie podéis seguirla en la página Protestante Digital.

Las sociedades son comunidades de individuos que en forma colectiva funcionan como un sólo ente. E igual que los individuos que lo forman, estas sociedades pasan por experiencia “ humanas ” como pueden ser, felicidad, autoengaño, histeria e incluso enfermedad.

En la sociedad española existe una enfermedad con la que llevamos años luchando y al paso que vamos probablemente se acabe convirtiendo en endémica, esta enfermedad es el paro. Decimos endémica, porque parece que España lleva conviviendo con él toda la vida, como las malas parejas ni se quieren ni se dejan de querer. La falta de trabajo es nuestra mayor preocupación y a la vez nuestro mayor lastre.

Al este del EdénMi generación, los que nacimos en los 80, la generación que hemos pasado nuestros primeros años de vida laboral en el inicio de esta crisis ( de aquella aún era una desaceleración ) se ha visto abocada a una realidad en la que  más de la mitad de nosotros no tenemos un trabajo  remunerado o si lo tenemos es tan precario que a muchos de nuestros familiares y amigos les asustan nuestra condiciones, aunque nosotros nos aferremos a él con la sensación de haber encontrado “ mi tesoro” .

La serie de artículos que iniciamos esta semana trata sobre el tema del trabajo y el joven cristiano. Porque aunque repitamos el famosos versículo de que “ nuestro reino no es de este mundo ” la realidad es que vivimos en este mundo, trabajamos en este mundo y ganamos un sueldo, o por lo menos eso intentamos, en este mundo. Porque en estas circunstancias que muchas veces son desesperadas nos asaltan dudas como ¿Cuál es la función del trabajo en la realidad de un joven cristiano? ¿Estamos fallando a Dios al no trabajar? ¿Cuál es el propósito de Dios con el trabajo? ¿Cómo sentirnos completos si no tenemos opción expresarnos, realizarnos o crecer con nuestro trabajo? ¿Cómo afrontar la independencia de nuestros padres sino podemos mantenernos? ¿Cómo afecta la falta de empleo a la vida normal de una pareja que desea evolucionar de noviazgo al matrimonio?

Empezaremos en este primer artículo con la base, con el principio. ¿Quiere Dios que trabajemos? ¿Es el trabajo una bendición o una maldición?

Cada obra está impregnado por lo que el autor que la ha creado es, por su esencia. Lo mismo pasa con Dios. El ser humano fue creado a semejanza de Dios. Dios nos ha creado con sus atributos, vida, justicia, amor, misericordia. Somos el ser de la naturaleza que más características de Dios presenta.

Una de estas características, y la primera de ellas que aparece en su relación con Dios, es el trabajo. Cuando abrimos la Biblia vemos a Dios trabajando, desde el comienzo del Génesis Dios está planeando “ Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”  (Gn. 1:26), trabajando “ creo Dios los cielos y la tierra”  (Gn. 1:1) y evaluando “ vio Dios que era bueno “  (Gn. 1:10). A lo largo de toda la Biblia, nunca lo vemos inactivo o parado, sino que siempre se muestra en una actitud proactiva, sobre todo en hacer volver a su pueblo a Él.

Dios mismo creó al ser humano con esta capacidad del trabajo, eso quedó claro al poco de la creación del hombre, donde lo primero que recibió, a parte de instrucción fue una tarea, cuidar el huerto, un trabajo que Eva y Adán cumplían a la perfección.

Pero Satanás distorsionó la realidad, para engañar adulteró las palabras de Dios. En cuanto Eva y Adán cayeron este adulterio se trasladó a cada una de las facetas de su vida: la espiritual (rota su relación con Dios), la matrimonial (Adán se iba a hacer dueño y señor de Eva, rompiendo la relación de igualdad que había), la familiar (los hijos iban a ser paridos con dolor por Eva), la natural (toda la naturaleza queda bajo maldición por culpa del ser humano) y la laboral (ahora el trabajo produciría dolor).

Desde ese momento, en el cual el ser humano debe irse al este del Edén, la perspectiva del trabajo y de la relación del ser humano con él queda totalmente distorsionada. Dios, el trabajador supremo, creo el trabajo como un regalo para la mujer y el hombre, una forma de ser un siervo eficaz de Dios y darle gloria, como toda la naturaleza hacía. Sólo la intrusión del pecado hace que esa perspectiva se desmorone y lleguen los  cardos  y las  espinas  (Gn. 3:18). Si el trabajo es considerado hoy en día como algo que hace sufrir y que sólo sirve por la gratificación económica o para alcanzar un status superior es por culpa del pecado, no por causa del regalo de Dios que fue tener una tarea.

 Nada en el universo se parece más a Dios que el trabajador. (Ulrico Zwinglio ).

 La reforma protestante rescató este concepto bíblico del trabajo, hasta ese momento ahogado por siglos de platonismo dentro de la Iglesia Católica, donde el trabajo manual era algo desechable del mundo material que había que rechazar, y por lo tanto sólo hacían las clases más bajas e ignorantes, en pro de la oración, estudio y meditación pertenecientes al mundo espiritual y más cercanas a Dios, por lo cual eran tareas realizadas por las clases más altas, clero y nobleza.

Los reformadores resaltaban la idea de que el ser humano es un ser integral, por lo tanto se enfatiza la unión entre lo secular y lo religioso al contrario de las ideas religiosas católicas; así, Dios, el trabajo y el dinero, como otros elementos, son parte del ser y no deben tratarse por separado, pues todos ellos integran al mismo ser en unidad. Todos son dones de Dios que el hijo debe usar para dar gloria a su Padre. Debemos asimilar que nuestro trabajo, aunque pensemos que no tiene que ver mucho con “ las cosas de Dios ” es una herramienta en sus manos que puede ser usada para honrar y darle gloria igual que orar, leer la Biblia o predicar.

“Creo que Dios me hizo con un propósito, para la China. Pero también me creó con el talento de la velocidad y cuando corro, siento Su placer” Eric Liddell Carros de fuego .

Hoy en día consideramos trabajar al concepto cuadrado, de un contrato con un horario y un sueldo a fin de mes. Pero realmente trabajo es el esfuerzo creativo por concebir algo donde antes no existía como un medio de expresar nuestra propia naturaleza, para dar gloria a Dios y ser felices.

Si nos preguntásemos que es lo que nos hace felices, muchas de las respuestas serían trabajo, pero sin el corsé de un horario, una nómina o un jefe. Cosas como cuidar un jardín, escribir un libro, componer canciones, ser monitor en un campamento de niños, ser profesor de la escuela dominical, o simplemente correr unas olimpiadas (como Eric Liddell), son tareas que nos llenan de felicidad por la satisfacción evidente que transmite, pero que muchas veces no las consideramos como trabajos, por el mero hecho de no ser remunerados económicamente, pero sí que reflejan ese propósito que Dios nos dio de realizarnos mediante el trabajo y el esfuerzo. Dios mismo disfrutó creando el mundo, el se paraba cada día delante de lo que había hecho y sentía satisfacción.

Cuando hacemos un trabajo que nos gusta y lo finalizamos de una manera excelente, esa sensación es un eco de la verdad de que los seres humanos han sido creados a la imagen de Dios. Este eco no solo resuena en la vida de personas cristianas sino también en cada ser humano que siente satisfacción con la obra de sus manos.

Los cristianos no debemos plantearnos el trabajo como una carga sino como una forma de vida consecuente con nuestra naturaleza. El objetivo de la vida del cristiano es dar gloria a Dios, por lo cual el objetivo del trabajo es dar gloria a Dios. De la misma forma que Eva y Adán tenían un propósito para su vida, el cual fracasaron estrepitosamente. Dios tiene un propósito para nuestra vida y no se va a lograr sin esfuerzo sino que necesitamos trabajar y esforzarnos en él.

La Biblia está llena de personas que se esforzaron hasta lo último por hacer su labor, aunque esta nunca fuera remunerada(José, Moisés, Samuel, Jeremías…). Debemos seguir su ejemplo, buscar la voluntad de Dios en nuestras vidas y esforzarnos allí donde Dios nos ponga, sea en una empresa, la familia, una ONG, la iglesia o en nuestra sociedad, porque cuando trabajamos reflejamos a Dios y le damos gloria.