La familia en tiempo de crisis (o la eterna red).


Sexto artículo de la serie «el joven cristiano y el trabajo» publicado en Protestante Digital.

La familia en el tiempo de la crisis
Con 31 años Carlos tuvo que volver a casa de sus padres tras quebrar, en 2009, la pequeña empresa que había montado. «Por suerte la familia siempre está para apoyarle a uno», señala. (1)

Quizás sea por nuestro origen, nuestra cultura más cálida y acogedora, pero en España, el papel de la familia siempre ha sido fundamentalpara la existencia del individuo. Esta característica de la sociedad la compartimos con los países del sur y del este de Europa en contraste con la clase de familia más débil que predomina en el norte y oeste del continente, en el mundo anglosajón y protestante, aunque nos pese, donde el valor del individuo y del individualismo tiende a primar sobre las lealtades de grupo.

No es mi tarea con este artículo debatir acerca de los distintos sistemas familiares, sino destacar las profundas raíces históricas, con tendencia a cierta impermeabilidad a las fuerzas de cambio, de esta institución que hoy en día sirve de paraguas a gran cantidad de jóvenes, entre ellos mi mujer y yo, que debido a la situación de crisis actual debemos recurrir a los recursos de nuestros progenitores para poder sobrevivir sin muchas estrecheces. Una vez más queda demostrado que ante las dificultades la familia acaba siendo laprincipal fuerza social, por encima del estado y de las ONG´s. No resulta sorprendente, pues, que en momentos de crisis de instituciones, de valores y de la sociedad, la familia brille como una institución sólida y digna de confianza. Se trata de una institución que existe básicamente al margen de las políticas, del sistema político, de las clases sociales y de la economía predominante.

La familia actúa como amortiguador en tiempos de crisis. Su papel está probado y ayuda a sobreponerse a las dificultades, y sin embargo, esa relevancia no encuentra siempre reflejo en los medios de comunicación ni un apoyo proporcionado por parte de las instituciones y las grandes empresas.

La familia se acaba convirtiendo en un ser vivo autónomo que provee vida y protección a sus miembros y que prepara a los miembros más jóvenes para fundar nuevas familias que sean lugares útiles para sus miembros.
Pero desde la llegada de la crisis a este país la realidad es que los jóvenes cada vez abandonan más tarde la convivencia familiar. Esto puede parecer una contradicción, casi antinatural, que en esa etapa de juventud donde las hormonas nos piden independencia, donde las ganas nos pide buscar fundar nuestra propia realidad de la misma forma que lo hicieron nuestros padres antes que nosotros y nuestros abuelos antes que ellos, muchos jóvenes estén volviendo a casa de sus padres debido a que les resulta imposible vivir por ellos mismos. Desde el año 2008 a la actualidad, el 20,7% de los jóvenes entre 16 y 29 años emancipados, más de medio millón de personas, han tenido que volver a casa en lo que ya se denomina la gran desemancipación.

 “Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echósobre su cuello, y le besó.”  Lc. 15:20

La conocida parábola de Jesús sobre el hijo pródigo nos cuenta varias historias en apenas 20 versículos, por un lado el ingrato e ingenuo hijo pequeño que decide derrochar el dinero de su padre, por otro el inflexible y nada misericordioso hijo mayor, el cual no es capaz de perdonar lo que hizo su hermano. Pero en el momento cúlmen del relato de Jesús vemos a la figura que da sentido a toda esta parábola, el Padre, que apenas ve a su hijo a lo lejos, ve el sufrimiento de este y se lanza a acogerlo a pesar de todo lo malo que había hecho.

La familia cumple este papel, la eterna red salvadora para sus propios individuos. Puede ser con apoyos económicos puntuales, con algunas facturas o gastos extra o pueden ser apoyos económicos más habituales e incluso acogiendo en la propia casa de los padres a esos hijos que hace unos años decidieron dar el “temerario” paso de irse de casa para intentar llevar una vida independiente.

Volviendo a la parábola desde el punto de vista del padre es una muestra de amor, incluso se alegra de tener la oportunidad de ver a diario a su hijo. Pero desde el punto de vista del hijo es una humillación, en este caso por la pesada mochila de desobediencia, rebeldía, falta de respeto, falsos amigos y errónea visión de vida que le lleva a tener que volver a los brazos de su padre.

 En la actualidad los jóvenes que se ven obligados a volver al abrigo de a familia de origen pueden pasar por esta vergüenza, no por haber hecho algo mal, sino por la frustración del que lo intenta pero no lo consigue. Para la generación mejor formada de la historia de España la esperanza de poder tener unos ingresos que le llegue para cosas que hasta hace unos años considerábamos tan básicas como comprarse un piso parece una utopía, cuando no una tomadura de pelo.

“Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.” Gn. 2:18

Cuando Dios crea a Adán nace al ser humano, cuando aparece a Eva crea a la familia, las relaciones. Dios no crea a Eva en último lugar porque se le hubiese olvidado sino que la crea para dar sentido a la familia: “ayuda idónea”. El plan de Dios para la familia es que sea la ayuda para cada uno de los miembros que la componen. El individuo necesita del colectivo para su existencia. El colectivo debe esforzarse para ser ayudar idónea al individuo.

Pero que sea el plan de Dios no nos exime a nosotros de nuestra responsabilidad humana de cuidar de nuestras familias, de esforzarnos porque se mantengan sanas, de que sean útiles y que produzcan beneficio en las personas. Cuando no cuidamos de la familia se ven situaciones como la de Jacob, animado por su madre a engañar a su padre, perseguido por su hermano, engañado por su suegro, siendo objeto de confrontación entre sus mujeres, engañado por sus hijos y teniendo que dar por muerto al hijo que tanto amaba.

Cuando cuidamos de nuestras familias estas se convierten en la base, en la eterna red para todos aquellos jóvenes caídos en el combate de abrirse camino en una época difícil, una época donde resuenan los ecos de un futuro próximo que resultó ser mentira.

Sorprendentemente, para todos aquellos que veían en el declive irremediable de la familia una especie de mandato histórico y fuente de liberación de las personas, la familia hoy está más presente en la vida de los españoles que nunca. En realidad, nunca ha dejado de ser una de las claves de la vida del país.

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[1]  http://www.publico.es/espana/415905/mama-he-vuelto-a-casa
[2]  http://politica.elpais.com/politica/2012/03/23/nimileurista/1332522742_896121.html

Inestabilidad laboral (o la vida a 460 mt).


Silencio. Tensión. Gritos contenidos y al final aplausos. Cuando el equilibrista origen estadounidense  Nik Wallenda cruzó el río Pequeño Colorado al noreste de Arizona caminando sobre un cable de acero de 5 centímetros de espesor y de 716 de longitud suspendido a unos 460 metros de altura , sin arnés ni red de seguridad estaba cumpliendo su sueño de adolescente, sueños “ típicos ” de un chico perteneciente a la séptima generación de una famosa familia de equilibristas.

Hay circunstancias en nuestra vida que nos pueden hacer sentir como si fuéramos equilibristas cruzando un precipicio de 460 metros de altura sobre un hilo minúsculo, son circunstancias que hacen que nuestras vida estén pendientes de ese estrecho cable que parece que es el único que nos sostiene y evita que nos estampemos contra el suelo.

En esta serie de artículos sobre el joven cristiano y la crisis hemos estado viendo desde el significado del trabajo hasta la precariedad laboral, pasando por la elección que los adolescentes tienen que hacer acerca de su futuro y de como los estudiantes afrontan el

La inestabilidad laboral, aparte de doler como la herida que no cura nunca, es fuente de otros muchos males.

inicio de la vida laboral. Una vez llegada a esta “ tierra prometida ” de la obtención de un trabajo puede parecer que lo más difícil ha pasado. Pero en la situación económica y laboral que nos toca vivir hace que sean pocos los que tienen asegurado un puesto de trabajo que les pueda ayudar a mantenerse. La mayoría viven en lo que actualmente se denomina inestabilidad laboral.

La inestabilidad laboral, aparte de doler como la herida que no cura nunca, es fuente de otros muchos males como estrés, tensión, agobio y preocupación por saber si mantendremos el trabajo que nos sustenta.

Saúl, el primer rey de Israel, vivió esta situación de sentir que se le iba a echar de su puesto de trabajo. Samuel mismo le informó de esa noticia: “ Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey ” 1 S. 15:23. Este “ despido ” no fue inmediato sino que aún tuvo pasar algunos años hasta que se hiciera efectivo, años en los cuales el carácter de Saúl va cambiando desde el joven valiente y confiado que se cree con derecho a hacer las funciones de sacerdote hasta el gris rey enloquecido en la persecución de su propio yerno.

Este declive ocurre cuando poco a poco Saúl se fue dando cuenta de quién era el sustituto elegido por Dios para ocupar el cargo de rey de Israel y la reacción de Saúl no es que fuera precisamente ejemplar: “ Entonces se encendió la ira de Saúl contra Jonatán, y le dijo: Hijo de la perversa y rebelde, ¿acaso no sé yo que tú has elegido al hijo de Isaí para confusión tuya, y para confusión de la vergüenza de tu madre? Porque todo el tiempo que el hijo de Isaí viviere sobre la tierra, ni tú estarás firme, ni tu reino. Envía pues, ahora, y tráemelo, porque ha de morir. Y Jonatán respondió a su padre Saúl y le dijo: ¿Por qué morirá? ¿Qué ha hecho? Entonces Saúl le arrojó una lanza para herirlo; de donde entendió Jonatán que su padre estaba resuelto a matar a David. ” 1 S. 20:30-33.

Saúl nunca ha sido un buen ejemplo en casi nada y esta reacción ante la voluntad de Dios es un claro ejemplo. Pero también nos muestra como se manifiesta la tensión de la inestabilidad en la vida de miles de empleados que no saben si el mes que viene lo serán. El mal humor, la irritabilidad sobre todo con los más cercanos, el estrés y ver fantasmas donde sólo hay sombras son las marcas más reconocibles de las personas donde la inestabilidad forma parte de su día a día.

La inestabilidad laboral en los jóvenes nos afecta de una manera singular porque trastoca nuestros planes de vida. Por ejemplo, respecto a los  motivos para permanecer en el domicilio familiar, los jóvenes que ya tienen trabajo remunerado pero que viven en casa de sus padres destacan la inestabilidad laboral (33,7%) como el factor determinante para no abandonar el “ nido ”. ¿Y que vamos a decir de casarse o tener hijos? si tenemos ante nosotros la pregunta de como vamos a mantenernos, que responderemos a la de ¿cómo vamos a mantener a nuestro hijos?

« Ser un niño pobre en España no significa pasar hambre, pero sí tener más posibilidades de no tener una alimentación completa y suficiente; no significa no acceder a la educación, pero sí tener dificultades para afrontar gastos o abandonar de forma temprana los estudios; no significa no poder ir al médico, pero sí tener problemas para pagar algunos tratamientos » Maria Antonia Caimari, Presidenta de Unicef Comité Baleares.

Muchos jóvenes que crecieron en una situación de bonanza sufren el trauma de tener que aceptar que nunca podrán permitirse, y menos dar a sus hijos, el nivel de vida que sus padres les dieron a ellos.

¿Cómo afrontamos los hijos de Dios esta inestabilidad? ¿Qué consejos podemos darles a nuestros jóvenes cuando estos se planteen empezar una vida lejos de la casa de los padres?.

El que llegó para sustituir al mal logrado Saúl también se vio envuelto en una circunstancia en la que pudo perder su trabajo, su propio hijo Absalón se subleva y aspira poder reinar en el sitio de su padre. De la misma forma que los buitres van a la carroña los enemigos de David se apresuraron a salir al camino para insultarlo y hacer leña del árbol caído. Ante lo cual David responde “ Quizá mirará Jehová mi aflicción, y me dará Jehová bien por sus maldiciones de hoy. ” 2 S. 16:12

La reacción de David es totalmente opuesta a la de Saúl, ambos están ante la situación de pérdida, pero uno lo afronta agarrándose al trono como si pudiera cambiar la voluntad de Dios mientras que otro, a pesar de estar sufriendo por la traición de su propio hijo reconoce en manos de quién está. Reconoce que por mucho mal que le pueda hacer su peor enemigo hay alguien que puede cambiar las cosas. Reconoce que por muy doloroso que sea perder el puesto de trabajo sabe que existe un Dios que se preocupa por él, que nunca lo va a abandonar y que cuando sea Su voluntad lo restaurará en su sitio. Porque al fin y al cabo esta es la diferencia.

 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. ” Ro. 8:38

Esta es nuestra red. Nik Wallenda cruzó el cañón del colorado sin ninguna protección, pero lo hijos de Dios nunca nos enfrentamos solos a ninguna situación.

Puede que nuestro pie patine un poco, puede que una racha de viento que sople más fuerte nos haga tambalearnos, pero sabemos que tenemos una protección que a pesar del mal que venga. Podemos estar en la situación laboral más inestable, podemos estar pendientes de que será de nuestro trabajo cada mes, pero también estamos seguros de que por muy inesperada que sea la caía tenemos una red que nos protege y que nunca nos falla.

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[1] Diario El País

La precariedad laboral (o la historia de un sueño).


Conozco pocas cosas tan vivas como el lenguaje, el cual no sólo es vivo, sino incontrolable, libre, irónico y reflexivo. Hasta tal punto tiene vida que se adapta y cambia dependiendo del grupo de personas que lo usen hasta manifestarse de maneras distintas en grupos distintos, el lenguaje que usamos con nuestros círculos de amigos no es el mismo que usamos con nuestra familia, por ejemplo.

Esto se hace notar sobre todo en la juventud, se dice que cada generación tiene su lenguaje, quizás expresiones como  Macanudo ,  Quemar llanta  o  Mongui  le pueden traer recuerdos a más de uno que vivió su juventud en la década de los 80. Pero a los que son de los 90 igual les suenan más lejanas incluso un poco  carcas .

En la España actual hay un tipo de lenguaje que quedará impreso en la mente colectiva

Laura, 29 años. Psicóloga. Su mayor sueldo: 600 euros como camarera. Terminó la carrera en 2009, y ha opositado 3 veces sin éxito. La última vez que suspendió: optaba a una de las 141 plazas para 3.700 aspirantes. «Por un trabajo de mileurista daría lo que fuera».

de toda una generación que vivió esta época de crisis económica. Conceptos como  prima de riesgo ,  euribor  o desahucio nos seguirán trayendo malos recuerdos durante toda nuestra vida. Uno de los conceptos de moda, desgraciadamente, es el de  trabajo precario , definido por los bajos salarios, a veces incluso inexistentes, trabajadores sobrecualificados y aprendices y becarios haciendo tareas que trabajadores remunerados deberían hacer.

Los pocos afortunados que pueden encontrar trabajo hoy en día se ven abocados a aceptar casi cualquier condición que la empresa ponga encima de la mesa.

 Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador. Ahora pues, venid, y matémosle y echémosle en una cisterna, y diremos: Alguna mala bestia lo devoró; y veremos qué será de sus sueños. […] Sucedió, pues, que cuando llegó José a sus hermanos, ellos quitaron a José su túnica, la túnica de colores que tenía sobre sí; y le tomaron y le echaron en la cisterna; pero la cisterna estaba vacía, no había en ella agua. ” Gn. 37:19-24

La vida de José estaba destinada a grandes metas, Dios mismo se lo había revelado en una serie de sueños donde le daba a entender que él sería el principal de su familia. Sueños que el joven José, igual por ingenuidad, no se calló sino que compartió abiertamente con su familia provocando la ira de su padre y de sus hermanos, los cuales le odiaban directamente.

Los hermanos de José no se caracterizaban precisamente por su buen hacer, y lo demostraron al urdir un plan que acabó con José en Egipto siendo vendido con esclavo a un oficial del ejército de Faraón.

El joven con un futuro prometedor se ve abocado a un empleo de esclavo. Donde aquel futuro tan brillante parece un mal sueño del pasado.

Muchos jóvenes pueden hoy en día sentirse como José. Durante su época de estudiantes forjaron ilusiones y esperanzas de poder realizarse y prosperar en el mundo laboral, les hicieron creer que si se esforzaban y estudiaban se comerían en el mundo pero ahora que han llegado el momento de asomarse al mundo laboral y se encuentran atrapados en un empleo muy lejos de sus expectativas y con la sensación de nunca evolucionarán hasta donde habían pensado.

¿Cómo se plantea un joven la vida en esta situación? ¿Qué hacemos ante esta situación injusta? ¿Cómo responde un hijo de Dios?

 Mas Jehová estaba con José, y fue varón próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio. Y vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano ” Gn. 39:2-3

La Biblia nos dice que Dios está en la vida de José, pero no sólo está de manera testimonial, o porque el escritor estuviera inspirado. Dios se hace visible en el día a día de José. Esta manifestación de Dios no ocurría porque le diera pena la situación de este joven, sino porque José buscaba a Dios y seguía sus mandamientos. No vemos en ningún momento resentimiento en su vida, vemos una vida confiada y que acepta la voluntad de Dios en todo momento a pesar de las dificultades.

Nunca debemos caer en el resentimiento, quizás por nuestra naturaleza humana intentamos buscar un culpable cuando algo malo nos ocurre. Pero no debemos culpar a Dios, a nuestros padres, ni a la sociedad, ni si quiera a nosotros porque el resentimiento es una pesada losa que si nos aferramos a ella lo único que logrará es hundirnos. En ningún momento de su vida vemos a un José resentido, ni dolido, es un verdadero ejemplo de aparcar el resentimiento, y José tenía razones para estar resentido, para esforzarse en la tarea donde Dios le había puesto.

En todo momento vemos a un José que confía plenamente en la voluntad de Dios en su vida. Cuando confiamos plenamente en Dios, Él se manifiesta en nuestra vida y es visible para aquellos que nos rodean, podemos estar en un trabajo mal pagado y en el cual nos sentimos poco valorados, pero Dios se manifiesta aún en los trabajos que los seres humanos infravaloramos.

 Ella lo asió por su ropa, diciendo: Duerme conmigo. Entonces él dejó su ropa en las manos de ella, y huyó y salió. ” Gn. 39:12

De tantas veces que leemos las historias de la Biblia podemos llegar a infravalorarlas y hacer de menos actitudes tan transgresoras como la que tuvo José en este momento.José se rebeló contra un sistema injusto donde el poderoso imponía sus normas morales a sus subordinados, en este caso la mujer de Potifar quiere acostarse con José y disfrutar de un esclavo joven, usa su posición de autoridad para forzar las normas morales de José, que eran conocidas por todos. Ante esta actitud José no cede y prefiere huir.

Este gesto, esta simple negativa a ceder transmite mucha más teología que cientos de predicaciones insípidas y cargadas de  chiclés.  José demuestra una integridad plena, en primer lugar con Dios pues prefiere las consecuencias de ofender a su dueña a ofender a Dios. En segundo lugar demuestra su compromiso total con su jefe, Potifar. José podía odiar y buscar hacer daño al hombre que lo había esclavizado, pero en lugar de eso decide respetar sus normas, su casa y a su esposa.

Otra de las características de los empleos precarios es la situación de ilegalidad que en muchas ocasiones las empresas obligan a sus empleados, ante las cuales es necesario que el joven cristiano responda con integridad, no hay ninguna justificación que no excuse de no cumplir con la legalidad. Ser íntegro no es una garantía de que nos vayan bien las cosas, más bien suele ser lo contrario, José por aferrarse a esta integridad acabó en la cárcel de forma injusta, nosotros podemos acabar despedidos, o amenazados con el despido.

Ellos le dijeron: Hemos tenido un sueño, y no hay quien lo interprete. Entonces les dijo José: ¿No son de Dios las interpretaciones? Contádmelo ahora.” Gn. 40:8

Una joven promesa con un futuro esperanzador que acaba en la esclavitud por la envidia de sus hermanos. Un gran trabajador acosado por una de sus jefas ante lo cual prefiere mantenerse íntegro y no ceder, decisión que le lleva a una falsa acusación de intento de violación y a la cárcel.

Ante este panorama en su vida muchos renunciarían a seguir confiando en Dios, pero José sigue reconociendo el poder de Dios. Reconoce que Él es el único que puede dar las interpretaciones, le da el lugar más importante, el primero.

Es necesario que a pesar de que nos sintamos como funambulistas haciendo equilibrios a cientos de metros del suelo nunca dejemos que nuestras prioridades se inviertan. Dios es el primer lugar, de él son los sueños, por eso José estaba tan confiado en Dios, porque sabía que su momento llegaría. Dios debe ser tener el primer lugar en nuestra vida, seamos esclavos, trabajemos en una cárcel en la que nos encontremos presos o tengamos un trabajo que odiemos.

 Entonces se acordó José de los sueños que había tenido acerca de ellos ” Gn. 42:9

La historia de José, como las buenas historias de Hollywood, termina con un final feliz, Un final de perdón y de reencuentro, con un climax en el abrazo de José y su amado padre Jacob. Pero también es un final de promesas cumplidas. Después de toda una vida de trabajos precarios Dios cumple su promesa y José se convierte en esa persona trascendental en al vida de su familia que la acaba salvando del hambre.

Puede que nos sintamos perdidos como Laura I. ( foto de arriba ), o que sintamos que nuestra situación laboral es injusta, con un trabajo que apenas nos llega para vivir. Pero debemos depositar nuestra confianza en Dios dejando que Él se manifieste en nuestro día a día porque Él tiene un plan para nuestra vida. Sé que suena utópico, pero esta utopía fue una maravillosa realidad en la vida de un joven que tuvo que sobrevivir durante muchos años con un empleo precario.

El final del desierto.


Tercera entrega de nuestra serie de artículos sobre el joven y el trabajo donde empezamos planteándonos  qué era el trabajo y que significado tenía en al vida del cristiano . Seguimos hablando de  lo adecuado de tomar buenas elecciones en la adolescencia , época de decisiones que marca nuestros futuro laboral. Pero una vez acabada esta etapa de formación, a veces de idealismo típico de la juventud, nos acercamos a la frontera, en ocasiones al precipicio, de tener que desenvolvernos en la vida laboral.

Existen ciertos días que se agarran a nuestra piel y se impregnan en ella para no abandonarnos el resto de nuestra vida, suelen ser momentos clave que marcan el fin de una época y el comienzo de una nueva como el día que nos enamoramos por primera vez, el día de nuestra boda, cuando nos convertimos en padres o en el que perdemos a un ser realmente querido. Son días de emociones, pero también de cierta incertidumbre ante este abismo que se abre ante nosotros llamado futuro.

Para llevar a cabo esta labor Israel necesitaba un líder a la altura de estas circunstancias, ¿Pero cuál era el curriculum de Josué?

El día que terminamos nuestros estudios es uno de estos importantes momentos. Por un lado es un época de cambio de juventud a la edad adulta, por otro lado es una búsqueda, o un intento, de independencia de la familia de origen.

Muchos jóvenes viven esta época a mitad de camino entre el éxtasis y el temor. El éxtasis de competir y comerse el mundo al sentirse muy preparados, quizás por la comparación con generaciones pasadas. Pero también el temor de no saber quién le puede ofrecer un hueco en una empresa para empezar a comerse el mundo. Esto último se viene acentuando en España por la situación agónica que nos encontramos donde  casi la mitad de los recién titulados no encuentran trabajo  y los pocos que tienen suerte de hacerlo es gracias a las becas que gobiernos y diputaciones son capaces de ofrecer.

No en pocas ocasiones antes de esta ansiada oportunidad el joven debe pasar por el desierto de la frustración de buscar y desear un trabajo y no encontrarlo. De redactar cientos de curriculums sabiendo que la mayoría acabarán en pilas de cientos de curriculums de los cuales sólo uno saldrá elegido. De recibir la consabida respuesta de “ es que no tienes experiencia ” a sabiendas que nunca la tendrás si nadie te ofrece una oportunidad. Pero un día, de una forma u otra, llega la oportunidad.

 Y llamó Moisés a Josué, y le dijo en presencia de todo Israel: Esfuérzate y anímate; porque tú entrarás con este pueblo a la tierra que juró Jehová a sus padres que les daría, y tú se la harás heredar. ” Dt. 31:7.

Josué es elegido para un nuevo trabajo. Después de cuarenta años vagando por el desierto, cumpliendo el castigo por algo que él no había cometido, todo lo contrario, Josué es elegido para dirigir al pueblo de Israel ante la próxima ausencia de Moisés. Con el ascenso de Josué empieza una nueva etapa en la vida de este pueblo que había salido años atrás de Egipto con la promesa de una tierra donde fluía leche y miel . Pero que por culpa de su propio pecado se vio abocado a ver como una generación enterca caía en el desierto.

A pesar de que el desierto fue duro la realidad es que la conquista de Canaán no iba a resultar para nada fácil.  Había naciones viviendo allí  que no estaban dispuestas a ceder su territorio sin luchar y ante las cuales el pueblo de Israel no podía dejar con vida, sino que tenía que exterminar.

Para llevar a cabo esta labor Israel necesitaba un líder a la altura de estas circunstancias, ¿Pero cuál era el curriculum de Josué?. Lo primero que podemos apreciar en su vida es la integridad (Nm. 13:30 ). La integridad personal es Josué le lleva a contradecir a todo el pueblo cuando se quieren echar atrás en la entrada misma de Canaán y volverse a Egipto.

Josué pudo ser apedreado por oponerse al pueblo en su decisión, pero su integridad le llevó a oponerse a algo que considera incorrecto. La integridad en el puesto de trabajo puede llevarnos al abismo de volver al de nuevo al desierto de la falta de empleo, no son pocas las empresas que incitan a sus trabajadores a saltarse normas éticas y directamente la ley amenazando con la excusa de que si no lo hacemos habrá veinte personas en la cola del paro que quieran hacerlo.

Pero la realidad es que la integridad es una roca a la cual debemos aferrarnos y no soltarnos. Uno de los peores males que sufre nuestro país es esta falta de integridad que tiene su máxima expresión en todos los casos de corrupción política que nos rodea (que gran ejemplo son para nosotros “ nuestros políticos ”, gente como José o Daniel) corrupción que brota hoy en día como el agua de la alcantarilla en un día de fuerte tormenta. Ante esto el joven cristiano debe esforzarse por ser ejemplo, muchas veces cuando hablamos de testimonio pensamos sólo en evangelismo, pero nuestra vida debe dar testimonio del comportamiento de un hijo de Dios en el puesto de trabajo.

Una de las tareas de la Iglesia es propagar la ética de Dios en la sociedad. Una de estas características debe ser un integridad que nos lleve como a Josué a enfrentarnos aunque sea contra todo el pueblo por defender la verdad.

Otra característica de Josué fue la valentía(Ex. 17:8-16 ). Pero esta valentía no es bravuconería barata sino seguridad en la dirección en que va nuestra vida. Josué era valiente dirigiendo militarmente al pueblo porque sabía que Moisés estaba intercediendo por ellos. Cuando hacemos las cosas ordenadas podemos ver la mano de Dios obrando y sentir la seguridad de que estamos donde Él nos ha querido poner.

Cuando entendemos cual es la función del trabajo en nuestra vida, cuando oramos a Dios por un puesto de trabajo, cuando entendemos que Dios nos ha dado este puesto y que quiere que estemos aquí podemos ser valientes y estar seguros donde estamos de la misma forma que Josué estaba seguro cuando sentía que estaba cumpliendo la voluntad de Dios al enfrentarse contra Amalec.

Otro aspecto importante en el “ currículum ” de Josué para poder hacer su trabajo de manera excelente fue aprender en la sombra de la experiencia. Josué pasó varios años aprendiendo de Moisés, de su liderazgo, de su forma de dirigir al pueblo, de tratar con Dios.

De la misma forma debemos usar los primeros años de nuestra vida laboral para cobijarnos en la sombra de la experiencia de personas que llevan más tiempo que nosotros es la manera de aprender y crecer. Podemos salir de una buena universidad con un buen expediente pero debemos  aprender a aprender  bajo la sombra de la experiencia de personas que, igual con menos estudios que nosotros, tienen esa experiencia y saber hacer que al final son los que marcan la diferencia a la hora de un trabajo bien hecho.

 Aconteció después de la muerte de Moisés siervo de Jehová, que Jehová habló a Josué hijo de Nun, servidor de Moisés, diciendo: Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. ” Js. 1:1-2

Pero llega el día donde el que aprendía en la sombra debe tomar el mando. Josué pasa de ser el aprendiz a ser el que tiene que dirigir a un pueblo en guerra continua. Josué se convierte en el líder total del pueblo, política, militar y socialmente. De la misma forma los jóvenes debemos crecer allí donde estemos con la mente puesta en ocupar nuestro lugar tirando del carro cuando sea necesario.

Quizás nos pasemos años pensando que no somos lo suficientemente valorados, pero toda experiencia es poca ante el reto de tener que “ conquistar Canaán ”.

Los inicios nunca son fáciles, se suele decir, y mucho menos hoy en día donde sobra mano de obra inexperta, pero debemos aprovechar este tiempo de llegada a la tierra prometida para captar toda la experiencia posible, marcar patrones que definan nuestra vida laboral como la integridad y la valentía, con la cabeza siempre puesta en que un día nos tocará a nosotros luchar y servir de aprendizaje para otros.

Al este del Edén (o el lugar donde el trabajo perdió su sentido).


Este artículo es el primero de una serie sobre la realidad del trabajo y los jóvenes cristianos en la España actual. Esta serie podéis seguirla en la página Protestante Digital.

Las sociedades son comunidades de individuos que en forma colectiva funcionan como un sólo ente. E igual que los individuos que lo forman, estas sociedades pasan por experiencia “ humanas ” como pueden ser, felicidad, autoengaño, histeria e incluso enfermedad.

En la sociedad española existe una enfermedad con la que llevamos años luchando y al paso que vamos probablemente se acabe convirtiendo en endémica, esta enfermedad es el paro. Decimos endémica, porque parece que España lleva conviviendo con él toda la vida, como las malas parejas ni se quieren ni se dejan de querer. La falta de trabajo es nuestra mayor preocupación y a la vez nuestro mayor lastre.

Al este del EdénMi generación, los que nacimos en los 80, la generación que hemos pasado nuestros primeros años de vida laboral en el inicio de esta crisis ( de aquella aún era una desaceleración ) se ha visto abocada a una realidad en la que  más de la mitad de nosotros no tenemos un trabajo  remunerado o si lo tenemos es tan precario que a muchos de nuestros familiares y amigos les asustan nuestra condiciones, aunque nosotros nos aferremos a él con la sensación de haber encontrado “ mi tesoro” .

La serie de artículos que iniciamos esta semana trata sobre el tema del trabajo y el joven cristiano. Porque aunque repitamos el famosos versículo de que “ nuestro reino no es de este mundo ” la realidad es que vivimos en este mundo, trabajamos en este mundo y ganamos un sueldo, o por lo menos eso intentamos, en este mundo. Porque en estas circunstancias que muchas veces son desesperadas nos asaltan dudas como ¿Cuál es la función del trabajo en la realidad de un joven cristiano? ¿Estamos fallando a Dios al no trabajar? ¿Cuál es el propósito de Dios con el trabajo? ¿Cómo sentirnos completos si no tenemos opción expresarnos, realizarnos o crecer con nuestro trabajo? ¿Cómo afrontar la independencia de nuestros padres sino podemos mantenernos? ¿Cómo afecta la falta de empleo a la vida normal de una pareja que desea evolucionar de noviazgo al matrimonio?

Empezaremos en este primer artículo con la base, con el principio. ¿Quiere Dios que trabajemos? ¿Es el trabajo una bendición o una maldición?

Cada obra está impregnado por lo que el autor que la ha creado es, por su esencia. Lo mismo pasa con Dios. El ser humano fue creado a semejanza de Dios. Dios nos ha creado con sus atributos, vida, justicia, amor, misericordia. Somos el ser de la naturaleza que más características de Dios presenta.

Una de estas características, y la primera de ellas que aparece en su relación con Dios, es el trabajo. Cuando abrimos la Biblia vemos a Dios trabajando, desde el comienzo del Génesis Dios está planeando “ Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”  (Gn. 1:26), trabajando “ creo Dios los cielos y la tierra”  (Gn. 1:1) y evaluando “ vio Dios que era bueno “  (Gn. 1:10). A lo largo de toda la Biblia, nunca lo vemos inactivo o parado, sino que siempre se muestra en una actitud proactiva, sobre todo en hacer volver a su pueblo a Él.

Dios mismo creó al ser humano con esta capacidad del trabajo, eso quedó claro al poco de la creación del hombre, donde lo primero que recibió, a parte de instrucción fue una tarea, cuidar el huerto, un trabajo que Eva y Adán cumplían a la perfección.

Pero Satanás distorsionó la realidad, para engañar adulteró las palabras de Dios. En cuanto Eva y Adán cayeron este adulterio se trasladó a cada una de las facetas de su vida: la espiritual (rota su relación con Dios), la matrimonial (Adán se iba a hacer dueño y señor de Eva, rompiendo la relación de igualdad que había), la familiar (los hijos iban a ser paridos con dolor por Eva), la natural (toda la naturaleza queda bajo maldición por culpa del ser humano) y la laboral (ahora el trabajo produciría dolor).

Desde ese momento, en el cual el ser humano debe irse al este del Edén, la perspectiva del trabajo y de la relación del ser humano con él queda totalmente distorsionada. Dios, el trabajador supremo, creo el trabajo como un regalo para la mujer y el hombre, una forma de ser un siervo eficaz de Dios y darle gloria, como toda la naturaleza hacía. Sólo la intrusión del pecado hace que esa perspectiva se desmorone y lleguen los  cardos  y las  espinas  (Gn. 3:18). Si el trabajo es considerado hoy en día como algo que hace sufrir y que sólo sirve por la gratificación económica o para alcanzar un status superior es por culpa del pecado, no por causa del regalo de Dios que fue tener una tarea.

 Nada en el universo se parece más a Dios que el trabajador. (Ulrico Zwinglio ).

 La reforma protestante rescató este concepto bíblico del trabajo, hasta ese momento ahogado por siglos de platonismo dentro de la Iglesia Católica, donde el trabajo manual era algo desechable del mundo material que había que rechazar, y por lo tanto sólo hacían las clases más bajas e ignorantes, en pro de la oración, estudio y meditación pertenecientes al mundo espiritual y más cercanas a Dios, por lo cual eran tareas realizadas por las clases más altas, clero y nobleza.

Los reformadores resaltaban la idea de que el ser humano es un ser integral, por lo tanto se enfatiza la unión entre lo secular y lo religioso al contrario de las ideas religiosas católicas; así, Dios, el trabajo y el dinero, como otros elementos, son parte del ser y no deben tratarse por separado, pues todos ellos integran al mismo ser en unidad. Todos son dones de Dios que el hijo debe usar para dar gloria a su Padre. Debemos asimilar que nuestro trabajo, aunque pensemos que no tiene que ver mucho con “ las cosas de Dios ” es una herramienta en sus manos que puede ser usada para honrar y darle gloria igual que orar, leer la Biblia o predicar.

“Creo que Dios me hizo con un propósito, para la China. Pero también me creó con el talento de la velocidad y cuando corro, siento Su placer” Eric Liddell Carros de fuego .

Hoy en día consideramos trabajar al concepto cuadrado, de un contrato con un horario y un sueldo a fin de mes. Pero realmente trabajo es el esfuerzo creativo por concebir algo donde antes no existía como un medio de expresar nuestra propia naturaleza, para dar gloria a Dios y ser felices.

Si nos preguntásemos que es lo que nos hace felices, muchas de las respuestas serían trabajo, pero sin el corsé de un horario, una nómina o un jefe. Cosas como cuidar un jardín, escribir un libro, componer canciones, ser monitor en un campamento de niños, ser profesor de la escuela dominical, o simplemente correr unas olimpiadas (como Eric Liddell), son tareas que nos llenan de felicidad por la satisfacción evidente que transmite, pero que muchas veces no las consideramos como trabajos, por el mero hecho de no ser remunerados económicamente, pero sí que reflejan ese propósito que Dios nos dio de realizarnos mediante el trabajo y el esfuerzo. Dios mismo disfrutó creando el mundo, el se paraba cada día delante de lo que había hecho y sentía satisfacción.

Cuando hacemos un trabajo que nos gusta y lo finalizamos de una manera excelente, esa sensación es un eco de la verdad de que los seres humanos han sido creados a la imagen de Dios. Este eco no solo resuena en la vida de personas cristianas sino también en cada ser humano que siente satisfacción con la obra de sus manos.

Los cristianos no debemos plantearnos el trabajo como una carga sino como una forma de vida consecuente con nuestra naturaleza. El objetivo de la vida del cristiano es dar gloria a Dios, por lo cual el objetivo del trabajo es dar gloria a Dios. De la misma forma que Eva y Adán tenían un propósito para su vida, el cual fracasaron estrepitosamente. Dios tiene un propósito para nuestra vida y no se va a lograr sin esfuerzo sino que necesitamos trabajar y esforzarnos en él.

La Biblia está llena de personas que se esforzaron hasta lo último por hacer su labor, aunque esta nunca fuera remunerada(José, Moisés, Samuel, Jeremías…). Debemos seguir su ejemplo, buscar la voluntad de Dios en nuestras vidas y esforzarnos allí donde Dios nos ponga, sea en una empresa, la familia, una ONG, la iglesia o en nuestra sociedad, porque cuando trabajamos reflejamos a Dios y le damos gloria.