Palabra viva.


Una de las razones por las cuales  el pueblo de Dios debemos darle más gracias a nuestro Dios es que Él se diera a conocer. Dios desde el principio, desde el huerto de Edén siempre ha estado interesado en no ocultarse, en que el ser humano, lo conociera, supiera su opinión, sus deseos lo que esperaba de Él. A lo largo de toda la historia bíblica vemos a Dios enviando a sus profetas para que enseñaran los mandatos y las advertencias de Dios, incluso envía a Su único Hijo a que nos hable de Él. Pero esto no se detiene hoy en día sino que Dios ha dado por escrito todo lo que Él quiso enseñarnos acerca de Él mismo. Y lo ha hecho preservándolo largo de tanto tiempo. Esto convierte a la Biblia en un libro único.

La Biblia no es otra cosa que las palabras de Dios. Y ella misma usa varios adjetivos para describirse a sí misma, alguno de los cuales vamos a ver en esta noche, pero quizá el más extraordinario de ellos es que la Biblia se describe a sí misma como un libro vivo. Como algo que tiene vida y que da vida. Un adjetivo que sólo está reservado para los seres vivos, pero que Dios usa para describir sus palabras. En el día de hoy vamos a meditar acerca de porque la Biblia, las Palabras de Dios son vida en medio de su pueblo.

Is. 55:9-12. Isaías se pasa muchos capítulos hablando acerca de castigos para los pueblos vecinos de Judá e incluso para la propia Judá y Jerusalén con palabras muy fuertes recriminándoles que se han alejado de sus palabras, de sus mandamientos y que sus rituales están vacíos.

En mitad de esta recriminación de abandono de sus palabras llega las promesas de la restauración para el pueblo de Dios que llegan por medio de la obediencia a la Palabra de su Dios el cual va a describir como son estas Palabras para ello usa una ilustración. La Biblia es un libro muy rico en ilustraciones que nos sirvan para asimilar conceptos, Jesús lo usa constantemente en su ministerio y aquí Dios lo usa para explicar sus Palabras.

Pero para ello empieza describiendo lo que genera estas palabras, los pensamientos y las intenciones. Los cuales los describe como más altos, y no un poco más altos sino que los compara con la separación que hay entre el cielo y la tierra. Las palabras de Dios salen de sus pensamientos que son más altos que los nuestros, así como altos son los cielos comparados con la tierra. Muchas personas a lo largo de la historia han intentado atacar a Dios por sus palabras o por sus hechos no cuajaban en la lógica humana, por ejemplo el escritor José Saramago que mirando las acciones de Dios como por ejemplo mandar a Abraham sacrificar a su hijo Isaac le hacía suponer que Dios no existía o si existía debía ser un ser cruel por pedirle a un padre que mate a su único hijo. Y es cierto que hay cosas que Dios hace o dice que nunca podemos entender, que son palabras que se escapan ante toda lógica humana, pero la razón de que se nos escapen no es que sean erróneas, es que nacen de unos pensamientos, de una conciencia que se nos escapa, porque están a una altura superior que la nuestra, nace de unos pensamientos basados en unas sabiduría, ciencia e inteligencia superiores, por eso cuando leemos ciertas palabras que salen de la boca de Dios no le encontramos lógica, de la misma forma que un niño pequeño no le encuentra lógica a ciertas cosas que sus padres le cuentan, pero debemos creérnoslas porque vienen de una mente superiores.

Estos elevados pensamientos se traducen en palabras ejemplificadas aquí en agua que cae del cielo haciendo fértil toda la tierra que riegan. La verdad es que la Biblia usa las ilustraciones en muchas ocasiones y una de las que usa es comparar la vida de los seres humano con la tierra. Lo hace por ejemplo en la parábola del sembrador donde cada tipo de terreno es una persona. Aquí lo vuelve a hacer de forma implícita. La Palabra de Dios es lluvia que cae sobre la tierra, la vida de los seres humanos, llevando vida en ella, haciendo germinar y produciendo fruto. Esta es la vida de la Biblia, la Biblia son las Palabra de Dios, los mandatos y la guía que Dios envía para nuestra vida y que aplicadas sobre nuestra vida producen estos frutos de vida. La Palabra de Dios es vida porque lleva vida allí donde cae. Y no lleva cualquier clase de vida sino que lleva vida que viene de Dios, o sea, vida eterna. Las Palabras de Dios producen vida eterna en la vida de las personas que las aceptan.

En Prv. 22:6 nos dice que debemos instruir a los niños en el camino de Dios para que de mayores no se aparten de él. Cada vez que abrimos la Biblia y compartimos sus verdades, sus mandamientos, sus correcciones estamos regando la Palabra de Dios en la vida de una persona, en Proverbios se refiere a la vida de un niño, pero también puede ser en la nuestra. Cada vez que abrimos la Biblia para nuestro estudio personal, para nuestro alimento diario estamos regando nuestra vida con estas palabras de vida. De la misma forma, siguiendo la misma ilustración si dejamos de leer la Biblia, si dejamos de ir cada día a ella nos secamos, poco a poco, nos volvemos áridos.

La ilustración del agua también nos habla de necesidad. Los seres vivos  necesitamos agua para vivir, no podemos aguantar más de unos días sin ella. De la misma forma necesitamos algo que nos guíe, necesitamos llenar nuestra vida de ideas y de filosofías de vida. Por eso existen tantas religiones y tanta filosofía relacionada con lo espiritual. Por eso hoy en día existen tantas personas que buscas significado de su vida en alguien que le adivine el futuro, porque a pesar de que se rechaza la idea de Dios existe esa sed dentro del ser humano que le lleva a buscar de una manera u otra saciarla.  Ante esta necesidad las palabras de Dios emergen como agua, pero no cualquier tipo de agua, agua pura y natural. La única que puede llevar vida, pues el agua adulterada o contaminada no va a producir fruto sino matar la planta.

Así que Dios, en Isaías, considera sus palabras como provenientes de una sabiduría superior a la nuestra, una sabiduría que nosotros nunca podremos alcanzar. Estos pensamientos se traducen en palabras que Dios permite que desciendan a su pueblo para que produzca vida en sus vidas. Esta son las Palabras de Dios, esta es la Biblia un libro que nace de los pensamientos de Dios de la sabiduría de Dios y que nos llega a nosotros para que la usemos en nuestra vida para producir vida.

Pero esto suena muy teórico, es una ilustración muy bonita y verdadera que nos deja claro como considera Dios a sus palabras, a sus mandamientos y ordenanzas, pero como se traduce esto de una forma práctica en nuestro día a día. ¿Cómo veo de una forma práctica que la Palabra de Dios es vida en mi camino?

Vamos a verlo a través de dos adjetivos que los dos autores del N.T. usan para describir la Biblia, vamos a ver como esta vida se aplica a nuestro día a día.

Hb. 4:12. El autor de hebreos nos dice que la Biblia es viva y eficaz como una espada de dos filos que entra hasta partir el alma y el Espíritu. Aquí se vuelve a usar las ilustraciones para mostrarnos que La Palabra de Dios es como una espada muy cortante que profundiza, que va hasta el fondo del alma y del Espíritu. La Bibla no es un libro que se queda en la superficie de la problemática humana sino que va a la esencia misma de su espiritualidad. Da igual en que época humana se viva si en el s. I o en s. XXIII la Biblia trata el tema fundamental del ser humano, su salvación, el pecado de lo aleja de Dios y el sacrificio de Cristo. Eso es lo que quiere decir que penetra hasta partir el alma y el espíritu. La Biblia es el libro más importante porque trata el tema más importante. De la misma forma que una espada de dos filos, muy cortante, es eficaz para llegar al fondo de la anatomía de un ser humano, la Biblia llega al fondo de la vida de los seres humanos. Da igual la edad, da igual la época. Por eso es eficaz porque es provechosa para todo el que en ella busca guía, da igual la edad, da igual la época de nuestra vida en la que nos encontremos la Palabra de Dios es eficaz para cualquier problema que tengamos. Podemos ser niños que estamos buscando leer historias de chicos que vencieron a gigantes, podemos ser adolescentes que dudamos de que lo que nos enseñaron en nuestra niñez sea cierto, podemos ser un matrimonio joven que queremos construir un hogar juntos, podemos ser un matrimonio con hijos adolescentes que nos ponen a prueba, podemos ser personas mayores que nos enfrentamos a nuestros últimos años de vida, da igual la época, da igual la circunstancia las Palabras de Dios son Palabras que tienen respuestas eficaces para nosotros. La Palabra de Dios muestra que es viva siendo eficaz en nuestra vida.

Hemos visto que la Palabra de Dios es vivía y que de una forma práctica esta vida se muestra en que es eficaz pero hay otro adjetivo que también describe a la Palabra de Dios está en otro texto muy conocido 2 Ti. 3:16 donde se describe a la Biblia como útil, lo cual es probablemente uno de los adjetivos más bonitos que podemos darle a algo. Cuando decimos que algo es útil decimos que es algo que nos es valioso porque nos sirve  y hace su función con excelencia. Esto convierte a las Palabras de Dios en una herramienta con la cual trabajar en nuestras vidas.

La Palabra de Dios es útil en nuestra vida porque nos prepara, nos hace mejores para algo. En este caso Pablo dice que la Palabra de Dios, cuando la aplicamos en nuestra vida, tiene el objetivo de hacernos perfectos, de hacernos semejantes a Cristo, con el objetivo de estar preparados para toda buena obra.

Pero este texto implica un esfuerzo por nuestra parte porque si tenemos la herramienta pero no la usamos no sirve absolutamente de nada. La Biblia, la Palabra de Dios, es útil en cuanto la dejamos que nos corrija, que nos enseñe, que nos instruya, pero  esto no es un camino fácil. Porque no nos gusta ser corregidos, no nos gusta que señales nuestros defectos, no nos gusta que nos obliguen a cambiar, pero es necesario para que la Palabra de Dios sea útil en nuestra vida.

La Biblia no es un libro mágico que leyéndolo ese poder nos llena y ya estamos preparados, sino que obedecerla seguirla lleva esfuerzo, no es fácil. 1 Pd. 2:1-3 Hay mucho que desechar, muchas cosas que nos gustan, a las cuales nos aferramos que son incompatibles con seguir la Palabra de Dios. Un hijo de Dios debe dejar de lado esas cosas y desear las palabras de Dios con la misma intensidad que un bebe desea la leche de su madre.

Al principio cuesta, porque no nos gusta, nos hace daño pero cuando nos damos cuenta de que la Palabra de Dios obra el cambio en nuestra vida, cuando vemos que nos hace más parecidos a Cristo llegamos a desearla como un niño pequeño desea leche de su madre, porque nos damos cuenta de que producen el mismo resultado, crecimiento.

Los discípulos de Jesús sabía eso y lo demuestran en Jn. 6:68. Ante el abandono de muchos de sus discípulos, en el versículos 60, además por ser las palabras de Jesús duras, Jesús se vuelve a los 12 y les pregunta si ellos también le van a abandonar. Las palabras de Jesús eran igual de duras para los que le abandonaron que para los 12, pero ante esta pregunta Simón responde que no tienen a donde ir, porque las Palabras de Jesús son las únicas que tiene vida. Este contacto que los 12 tuvieron con Jesús hace que no sólo le escuchen o que acepten sus palabras sino que las desean, no desean escuchar otras palabras, llevándolo a la ilustración de Isaías no querían otras aguas en su vida que no hubieran descendido de Dios, a pesar de que las palabras de Jesús en varias ocasiones les fueran duras a sus discípulos

Estas palabras  de Dios son vida para su pueblo son vida de forma útil y eficaz. Por eso debemos desearlas como los propios discípulos las deseaban porque permanecer en las palabras de Dios es permanecer en Cristo, permanecer en la viña del Señor Jn. 15:10 Aquí viene el propio ejemplo de Cristo, Cristo obedece las palabras de Dios, de su padre, a pesar de que estas palabras fueran duras “pase de mi esta copa, pero no se haga mu voluntad sino la tuya”. Sólo cuando permanecemos en las palabras de Dios, sólo cuando a pesar de no entenderlas nos aferramos a ellas, a pesar de no ser lo que todo el mundo hace las obedecemos, sólo así permanecemos en Cristo.

Así que hermanos usemos las palabras de Dios, las cuales son agua viva en nuestra vida. Porque dan vida eterna, dan frutos de vida en nuestro día a día. Dejémonos corregir por ellas, dejémonos guiar.

Como dice St. 1:22 seamos hacedores de la palabra y no sólo oidores. Porque acumular textos de la Biblia en la cabeza y luego no ponerlos en práctica no sirva de nada.

Seamos hacedores de la Palabra que es viva, útil y eficaz.

 

Los números en la Biblia


Los números en la Biblia no solo hayan una representación matemática sino que están cargados de un significado que completa la descripción del texto donde se hayan. Por eso es necesario conocerlos y estudiarlos
 
 
UNO: Representa la idea de unidad, de los que es único independiente, autoexistente. También indica exclusividad, primado excelencia. Este número no aparece en Apocalipsis.
 
 «El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.» Mt. 19:17
 
«Yo y el Padre uno somos.» Jn.10:30
 
DOS: Significa compañerismo, valor y fuerza.  La verdad de Dios es proclamada por dos testigos Ap. 11:3-12. En el capitulo 13 hay dos bestias que se ayudan mutuamente.
 
« Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero !!ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas ¿cómo se calentará uno solo?» Ec. 4:9-11
 
TRES: Es el número divino, y siempre expresó la misma deidad y lo más sagrado, esto no sólo ocurre en el judaísmo sino también en otras religiones de la zona. Los Cristianos en el siglo III morían señalando el número 3 como señal de su fe en la trinidad.
También es símbolo de la familia (padre, madre e hijo).
 
« Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.» Is. 6:3
 
TRES Y MEDIO: Nos habla de algo imperfecto puesto que parte por la mitad el número 7. Representa la interrupción del orden divino por los manejos de Satanás. Equivale a falta de reposo, insatisfacción, algo incompleto.
 
«Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días [3 años y medio]» Ap. 12:6
 
«Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses.» Ap. 11:2
 
CUATRO: El cuatro es cósmico, corresponde al concepto que tenía del mundo el hombre antiguo, para quién nuestro planeta era un cuadrado de 4 lados. 4 eran los elementos (tierra, aire, agua y fuego). En Apocalipsis hay 4 seres vivientes que representan a toda la creación, otros 4 que esperan el terrible momento de la masacre en la tierra. 4 jinetes. El 4 representa creación visible.
 
» Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos. El nombre del uno era Pisón; éste es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro; y el oro de aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice. El nombre del segundo río es Gihón; éste es el que rodea toda la tierra de Cus.Y el nombre del tercer río es Hidekel; éste es el que va al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Eufrates.» Gn. 2:10-14
 
CINCO: Representa la ley, el pentateuco. Es significativo que la mujer samaritana hubiese tenido 5 maridos legales, porque lo samaritanos solo admitían el pentateuco.
 
SIETE: Es el número predominante el Apocalipsis (54 veces). Es una combinación de 4 y 3. Es el símbolo de la perfección, los sumerios usaban la misma palabra para decir siete y todo. 
 
«Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.» Ap. 5:6
 
DIEZ: Simboliza al hombre completo. La bestia del Apocalipsis tiene 10 cuernos. Sus múltiplos son varios en el libro.
 
«Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo» Ap. 13:1 
 
DOCE: Sigue al 7 en frecuencia de alusiones. Equivale a 3 x 4 El número de la religión organizada en el mundo
 
«Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.» Ap.12:1
 
 
 
 

Más que conocer.


Lectura: Stg. 1:19-27

 

La base de la vida cristiana es seguir a Cristo, predicar su mensaje, darle importancia a lo que él le daba importancia y para ello hay que conocer la palabra de Dios. A lo largo de toda la Biblia, vemos el énfasis tremendo que Dios le da a que Su pueblo conozca sus mandamientos. Somos el pueblo de Dios y la única forma de conocer en profundidad a este Dios es conociendo su palabra, sus mandamiento, sus ejemplo, sus promesas, sus maldiciones. Debemos ser el pueblo de la palabra.

Santiago 1:19-27 es un texto que nos habla de la importancia de por un lado conocer la palabra de Dios y por otro ponerla en práctica. Estas dos realidades son inseparables, no se puede poner en práctica algo que se desconoce y por otro lado es hipócrita conocer la Palabra, o sea, lo que debemos hacer y no hacerlo.

Este texto se divide en tres párrafos donde vamos a ver partes del mismo discurso, primero la importancia de escuchar la palabra, por escuchar también tenemos que entender aprender la Palabra, antes de hablar o actuar. Un segundo párrafo donde el autor nos habla acerca de que este conocimiento de la palabra no debe quedar en un mero conocimiento intelectual sino que se debe poner en práctica para que la bendición sea completa y un último párrafo donde se relata una advertencia contra las personas quien no pongan en práctica lo que han escuchado o aprendido.

El V.19 empieza remarcando fuertemente la necesidad de que estemos listos para escuchar la Palabra, y esto nos debe hacer reflexionar en primer lugar sobre nuestra vida devocional, sobre el tiempo que diariamente un hijo de Dios debe apartar para escuchar a Su padre. De la misma forma que si yo quiero mantener una buena relación con un amigo, con un hermano de la iglesia, con mi abuelo, necesito invertir tiempo en hablar, conocer, aprender de él, un hijo de Dios necesita tiempo a solas con su Padre abriendo su Palabra y orando. Ya es difícil guiarse por los caminos de Dios para una persona fiel, con toda clase de tentaciones y dificultades que ocurren, como tenemos casos en la Biblia, cuanto más difícil es para una cristiano vivir una vida santa sin tener una guía continua por parte de Dios.

Esta vida de comunión diaria con Dios es algo que se debe enseñar en la Iglesia, pero es algo que fundamentalmente se debe enseñar en casa, es tarea primordial de los padres enseñar a sus hijos a leer la Biblia habitualmente “Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.Pr. 22:6. Pero no solo los niños, los adultos también debemos esforzarnos porque a pesar de tener vidas ocupadas, por cosas que está bien que nos ocupen, como trabajo, hijos o familia, debemos ser constantes en esta vida de comunión diaria con Dios.

En segundo lugar este “listos para escuchar” nos debe hacer reflexionar sobre como venimos a las reuniones de la iglesia, ¿Venimos a ellas porque  es lo que hemos hecho siempre? ¿Quizás venimos a ella porque ya somos pocos y si faltamos 2 casi no queda nadie? ¿Quizás hemos entrado aquí pero nuestra mente aún sigue viajando por otros problemas, que consideramos más importante en nuestra vida? Cuando venimos a las reuniones debemos venir con el corazón y la mente dispuestas a escuchar la Palabra de Dios. Cada ocasión es importante, no porque el que lo haya preparado haya gastado algunas horas, o por su habilidad a hacerlo. Sino porque es Dios el que pone las palabras cuando uno de sus hijos abre Su Palabra.

v.21 Así que vemos la importancia de escuchar (aprender) las palabras de Dios. Además el énfasis es estar listo para escucharlas y lentos para hablar y enojarse. Y eso podría ser perfectamente un proverbio como Prv. 18:2Al necio no le complace el discernimiento; tan sólo hace alarde de su propia opinión” Aquí vemos como el necio no escucha las palabras de discernimiento sino que prefiere hablar de su propia opinión Pr. 16:20El que atiende la palabra prospera. ¡Dichoso el que confía en el Señor!” Mientras que quien se guía por las palabras de Dios prospera, nos dice proverbios. Y este versículo es algo que la iglesia del siglo I debía conocer, pero también es algo que la iglesia del siglo XXI necesita saber, cuantas veces hablamos antes de escuchar (aprender) cuantas veces nos apresuramos a hablar a criticarnos los unos a lo otros a enfadarnos, antes de dedicarnos a escuchar a la Palabra y aquí Santiago enfatiza que para poder recibir la Palabra, debemos despojarnos de toda ese pecado que nos rodea. Muchas veces en nuestra vida podemos tener algo que distorsione nuestra mirada, de la misma forma que el alcohol distorsiona la mirada de quien posee la ira, el enojo, la envidia, las peleas con otros hermanos pueden llevarnos a una mala interpretación de la palabra de Dios. Si cada vez que leo la palabra de Dios lo hago pensado en que bien le vendría a tal hermano escuchar esto, o cuando el que predica ha echo el estudio pensado en desde el púlpito atizar a tal hermano o tal otro, o tal ideología, sea esta buena o mala, esto nos distorsiona la mente. Debemos despojar de este pecado para escuchar la Palabra en primer lugar y que sea ella la que nos habla a nosotros en primer lugar y luego a los demás.

v. 22-25 Pero por muy importante que sea escuchar nuestra labor no puede quedar solo ahí sino aparte de escuchar hay que poner en práctica la Palabra. Las personas que sólo escucha la palabra y no la ponen en práctica se engañan a sí mismos, porque acallan la conciencia pensando que solo oír la palabra es suficiente para sus vidas, y eso no es cierto. El mero conocimiento teórico de la Palabra de Dios, sin llevarlo a la práctica no es nada. No practicar la palabra de Dios es por un lado desobediencia, porque si Dios te ha dado la capacidad de entenderlo implica que tienes que obedecerlo, por otro lado implica falta de bendición, porque Dios también nos bendice cuando nos ponemos en marcha para hacer algo.

Aquí usa el ejemplo del espejo, es un buen ejemplo, porque la Palabra nos muestra la miseria humana, la nuestra, pero también la cura, e irse y olvidarse de la imagen implica que creemos no necesaria la cura.

v. 26-27 Este texto de Santiago acaba con unas palabras bastante duras hacia las personas que se creen religiosas, aquí la palabra religiosa no tiene idea negativa, sino más bien quiere decir las personas que se declaran practicantes de la religión cristiana. Si alguien se cree religioso (digamos cristiano) pero no practica la palabra significa que se engaña así mismo porque realmente su religión no sirve para nada. Es inútil. Existe una religión verdadera, aquí descrita como pura y sin mancha, delante de Dios. Es importante esta frase final porque nos hace énfasis en que quién valora que esta religión es pura y sin mancha es Dios, no nosotros ni otras personas. Esta religión pura y sin mancha implica ayudar a los huérfanos y a las viudas, o sea ayuda a los necesitados, a las personas que peor lo están pasando. La verdadera religión es aquella que se humilla a escuchar las palabras de Dios y que luego las pone en práctica bendiciendo y ayudando a los demás.

 

Con razón lo llaman Salvador


Max Lucado firma este libro mayúsculo y directo. Un libro que rodea la cruz sin rodeos: sus personajes principales, los más secundarios, sus historias paralelas, sus pensamientos más profundos.

Este libro nos lleva en un viaje tres días que cambiaron el mundo empezando por la vida de todos aquellos que conocían al carpintero de Nazaret. Es un  libro puramente evangelístico que con la excusa de una búsqueda, «Quiero saber que es lo que cuenta«, nos lleva a meditar en los últimos momentos de Jesús.

Max Lucado consigue un libro ameno y directo que nos lleva ver en la figura de un condenado a muerte a alguien que con mucha razón le llaman salvador.

Nota (sobre 5): ****1/2