¿Qué significa ser cristiano? VI: Obedecer a Cristo

¿Qué significa ser cristiano? VI: Obedecer a Cristo

Vivimos en un país donde lo cristiano está presente en todas las facetas de la sociedad y en la cultura, en la calle encontramos muchas iglesias, fiestas, tradiciones y edificios con símbolos cristianos. Mucas personas y entidades nos llaman a hacernos cristiano, pero cada una tiene una vivencia distinta para aquello que se denomina cristiano. Entonces cualquier mente que razone un poco tiene que plantearse. ¿Qué significa ser cristiano? Hay tantas denominaciones, iglesias, personas que opinan sobre lo que es ser cristiano. A través de la Palabra respondemos a la pregunta en Mt. 28 ¿Qué es un cristiano? Un discípulo de Cristo que vive una vida entregada a Él. Que se ha arrepentido de su pecado, se ha bautizado y vive constantemente guardando sus mandamientos.

Hoy vamos a ver que aquel que afirma ser discípulo de Cristo debe ser una persona obediente a su Palabra. La razón de esta obediencia no radica en lo buenos que somos nosotros para obedecer sino en quién es Cristo para que tenga que ser obedecido.

El N.T usa la palabra Señor (Kyrios) una 700 veces. Cuando o hace para asuntos de la vida secular significa persona con autoridad y superioridad como por ejemplo cuando es usa para decir que los esclavos tiene un señor (Mt. 10:24) también para hablar del dueño de una propiedad (Mr. 12:9) o para el superior de un empleado (Lc. 16:5).

En el A.T. también se usa en referencia a Dios como Señor de Señores (Dt. 10:17; Sal. 136:3) o el Señor de toda la tierra (Jos. 3:13). En referencia a Jesús es la manera corriente en que sus seguidores se refieren a Él (Mt. 17:14-15; Mr. 2:28). Además sus palabras son consideradas como autoridad definitiva (1 Ts. 1:8; 1 Co. 7:10).4_reymago

La fe en Jesús que proclama el evangelio implica el reconocimiento de Él como Señor, como dueño, como amo y jefe del que cree. Desde el principio la Iglesia, son cristianos aquellos que le reconocen como Señor. El Señorío de Cristo es el rango, poder y dignidad de Jesucristo como Señor de Señores y Rey de Reyes (1 Ti. 6:15; Ap. 19:16) sobre la vida y la muerte de aquellos que creen en Él. La palabra señorío hace referencia a su dominio soberano sobre toda la creación (material y espiritual), todas las circunstancias y todas las relaciones. La confesión fundamental de los cristianos es que Jesucristo es el Señor (Fil. 2:11). Cuando un creyente hace tal confesión por fe, está afirmando directamente su pertenencia a Cristo como Señor, expresada a través de la obediencia incondicional a su voluntad.

Esto es muy importante porque erróneamente creemos, en muchos casos, que lo que tenemos que hacer es creer y nuestra responsabilidad es la Fe. Creemos y por lo tanto ya somos discípulos o cristianos pero nos olvidamos que la Fe es un don de Dios, no es algo que nosotros podamos desarrollar por nosotros mismos, nuestra tarea es la obediencia. Lo estudiábamos en Santiago “Así también la fe por sí misma, si no tiene obras, está muerta” Stg, 2:17. ¿Cuáles son entonces nuestras obras? La obediencia a Cristo.

Las últimas palabras de una persona cuentan mucho. Cuando Jesús está despidiéndose de los Once, de sus discípulos (Jn 14:15-24; 15:14-16), Él les está dando las últimas instrucciones de cómo deben vivir una vida que le agrade a Él y Jesús va a ser claro. Obedeciéndole.

Jesús dice en estos momentos una de sus frases más conocidas “Sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando” (Jn. 15:14). La relación que tenemos como discípulos de Cristo es también de la amigos. Somos considerados amigos por Cristo, las segunda persona de la trinidad. Es una referencia al A.T. a la relación que tenían Abraham con Dios (Is. 41:8; Stg. 2:13; 2 Cr. 20:7). Dios considera a Abraham su amigo e incluso no quiere guardarle información importante sino que la comparte con él Gn. 18:16-20.

Ahora Jesús compara su relación con los Once de esta manera. Son amigos de Cristo, pero que sean considerados amigos no implica que estemos ante una relación de igualdad. No estamos ante dos personas iguales en derechos y obligaciones en una relación sino que existe un Señor, un Maestro el cual considera su amigo a su siervos o discípulo. Ser amigo de Cristo implica estar bajo su autoridad. Jesús deja claro que la vida que debemos vivir es en obediencia.

La obediencia a Cristo es una muestra de amor (14:15): Cuando estamos renunciando al pecado por hacer la voluntad de Dios lo que se muestra en nosotros es amor para con aquel que estamos obedeciendo. Porque el amor se muestra en los actos. Con nuestros labios podemos decir que amamos mucho pero a la hora de la verdad el amor se manifiesta en lo que hacemos, en como hablamos y en como tratamos a la otra persona. Pensemos en una relación de pareja si decimos que amamos, pero luego hablamos mal, ofendemos, no nos preocupamos, ¿podemos decir que hay amor? La respuesta es no, el amor se manifiesta en los actos. Cuando recordamos con cariño a alguien que amamos, no recordamos sus palabras diciendo que nos amaba sino como lo transmitía con sus gestos y acciones.

De la misma manera nuestro amor por Cristo tiene que manifestarse en obediencia. ¿Y por qué es tan tajante aquí Jesús? Si no obedecemos es que ya no hay amor, suena casi como un chantaje. Pues porque no se puede servir a dos Señores (Mt. 6:24). En este caso es con las riquezas pero no podemos estar viviendo a dos aguas, no podemos vivir con un pie en el mundo y siguiendo lo que el mundo dice acerca de la vida, las relaciones, la sexualidad y a la vez obedecer la Palabra de Dios los domingos. Porque cuando ocurre eso realmente estas sirviendo sólo a uno y este es Satanás.

Santiago también va a decir algo parecido “hombre de doble ánimo, inestable en todos sus caminosStg. 1:8 las personas de doble ánimos son aquellas que navegan entre dos aguas y son inestables en todo lo que emprenden porque no están sobre la roca que es la Palabra de Dios.

Además cuando obedecemos mostrando amor por Cristo esto nos hace ser amados por el Padre. El que tiene mis mandamientos se refiere a aquel que los conoce y lo obedece el cual es sinónimo de amar a Cristo. El Padre ama a tales personas. Quizás por culpa de obedecer los mandamientos de la Palabra de Dios podemos sentirnos solos, marginados o rechazados pero podemos estar seguros de que cuando obedecemos a Cristo no sólo le agradamos sino que somos amados por Dios.

La obediencia a Cristo es guiada por el Espíritu Santo (14:17-20): Los discípulos tienen miedo porque no saben lo que va a pasar ahora. Pero Jesús quiere tranquilizarlos explicándoles que Él se va, pero la relación continúa. Aquellos que creen en Cristo, que tienen fe en Él como Salvador y como Señor de sus vidas reciben al E.S., que según lo que dice Jesús, hace la misma función que Jesús hacía con los Doce. Los guía, enseña y corrige.

El mundo no podrá conocer al Espíritu Santo, porque no puede recibirlo sólo aquellos que han confiado en Cristo. No sólo es que no lo puedan recibir es que esto es algo incomprensible para el mundo en que vivimos, si les decimos a nuestros vecinos que creemos que tenemos a una persona de Dios en nuestra vida guiándonos probablemente pensará que estamos locos porque el mundo no puede entenderlo. A través del Espíritu Santo es la manera en que los discípulos podrán seguir obedeciendo las Palabras de Jesús. ¿Cómo? Jn. 14:26El os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho” esta es una promesa para los Doce porque para recordar algo tienes que haberlo oído antes. Cuando te enteras de algo nuevo no estás recordando. La tarea del Espíritu Santo en la vida de los Once es al de recordarles las Palabras de Cristo el resto de su vida. Los Once aprovechan esto para escribir los evangelios y todas las cartas del N.T. ¿Cómo podrían recordar con precisión las Palabras de Jesús? Los evangelios más antiguos son los de Mateo y Marcos (50 d.C) o sea que hace 20 años que Cristo ha muerto y que han ocurrido todas los eventos de su ministerio. ¿Podemos nosotros recordar alguna conversación del año pasado? ¿Y de hace 20 años?. La verdad es que nos costaría recomponer hasta la última predicación que hemos escuchado. Pero el E.S. les muestra a estos hombres lo que Jesús había dicho y lo hace con fidelidad.

No sólo eso sino que le muestra “toda la verdad” no sólo recordar lo que Jesús dijo sino todo lo que Jesús quiere para la vida de su discípulos (Toda la Escritura). Con el objetivo de que “a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra2 Ti 3:17. Para que seamos como Cristo.

Hoy en día el Espíritu Santo no nos da nueva revelación de lo que Jesús dijo pero si nos guía a través de la revelación que Él mismo recordó a los Once más a Pablo para guiarnos en nuestra vida. ¿Queremos obedecer a Cristo sólo podremos a través de la guía del Espíritu Santo?. ¿Cómo nos guía el Espíritu Santo? A través de la lectura, meditación y oración. Jesús mismo se apartaba tiempo para orar y pedir guía al Espíritu Santo. Él no dirá como obedecer.

La obediencia a Cristo es el medio para reflejar a Cristo al mundo (14:22-24): Judas no Iscariote ha hecho una pregunta a Jesús. Era una pregunta normal, si estaba siendo tan claro enseñándoles que es lo que Jesús va a hacer y que va a regresar más adelante, ¿Por qué no se lo cuenta al resto del mundo para qué crea? Jesús va a dar una respuesta repitiendo algo que ya dijo anteriormente, la respuesta nos puede parecer que no es clara. Pero si estamos atentos a las palabras de Jesús podremos entender lo que está diciendo. Jesús les responde que sí se va a manifestar al mundo pero no de la manera que ellos esperan o consideran que fuera la mejor sino que Cristo se manifiesta al mundo a través de las vidas de los que le aman y le obedecen. Más adelante Jesús ampliará la definición diciendo que le serán testigos “me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierraHc. 1:8  donde les explicará que son ellos 11 los que tienen que ir por el mundo predicando el evangelio del reino que predicaba Jesús, bautizando y enseñando a guardar los mandamiento de Cristo. Pero esto sólo lo pueden hacer las personas que aman a Cristo.

Conclusión

Aquel que quiera ser discípulo de Cristo va a tener que pensárselo muy bien. Evaluar lo que cuesta porque para empezar cuesta el corazón y la vida. Amar a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con toda nuestra mente. Pero además si queremos ser discípulos de Cristo tenemos que vivir una vida de obediencia a su Palabra en todo momento. Una obediencia que es muestra de amor a Cristo. Ya vimos que todas las características están enlazadas entre ellas.

Para esta obediencia no estamos solos sino que el E.S nos guía a ella a través de la Palabra que Él mismo dicto a los Apóstoles. Podemos pedir guía a Dios en los momentos difíciles para tomar decisiones y Él nos guiará a través del E.S.

En último lugar cuando obedecemos a Cristo lo que estamos haciendo es reflejando a Cristo allí donde estemos obedeciendo. Porque nos comportamos como Cristo lo haría. Jesús no es hipócrita para pedir que hagamos algo que Él no haría. Así que obedeciendo a Cristo le estamos imitando y reflejando al mundo

¿Por qué la Biblia? IV La necesidad.

¿Por qué la Biblia? IV La necesidad.

Empezamos este estudio haciéndonos una pregunta ¿podemos conocer a Dios? Llegábamos a la respuesta de que sí podemos, porque Él se ha mostrado a nosotros. En el siguiente estudio veíamos como Él se había mostrado a lo largo de la historia hasta llegar a la revelación definitiva que es la Biblia.

Pero entonces podemos llegar a una pregunta ¿Por qué importa lo que diga la Biblia? Lo que creemos de la Biblia va a determinar cómo vamos a ver el resto de nuestra realidad. Lo que creamos de la Biblia determinará lo que creemos de Dios, de Jesús, de la Iglesiapsicologia, de nuestra sociedad de nuestra familia. Responder a esta pregunta es de vital importancia.

Así que empezamos con la autoridad que Dios le había dado, que es la misma que si Dios pronunciase hoy sus palabras. Así que desobedecerla o rechazarla es desobedecer y rechazar a Dios.

Hoy nos vamos a plantear la necesidad que como seres humanos tenemos de la Palabra de Dios.

NECESIDAD

La necesidad de la Palabra de Dios se puede definir como sigue: Tener necesidad de la Palabra de Dios quiere decir que necesitamos la Biblia para conocer el evangelio, para mantener la vida espiritual y para conocer la voluntad de Dios, pero no la necesitamos para saber que Dios existe ni para saber algo en cuanto al carácter de Dios y sus leyes morales.

La Biblia es necesaria para conocer el evangelio: (Ro. 10.13-17) Esta afirmación sigue la siguiente línea de razonamiento: 1. Da por sentado que uno debe invocar el nombre del Señor (de Cristo) para ser salvo. 2. Una persona sólo puede invocar el nombre de Cristo si cree en Él. 3. Nadie puede creer en Cristo a menos de que alguien le hable de Cristo. En conclusión, la fe que salva viene por el oír el mensaje del evangelio que viene a través del mensaje de Cristo.

La salvación sólo llega a través de Cristo, no hay otro camino que creer Jn. 3.18El que cree en Él no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios”. La Biblia es necesaria para nuestra vida porque es necesaria para la transmisión del evangelio. ¿Cómo conoceremos el evangelio si tenemos a la Biblia para que nos lo muestre? es el punto de partida. No es posible llegar a tener una fe que salva aparte del conocimiento específico de las palabras de la promesa de Dios.

La Biblia es necesaria para mantener la vida espiritual: Jn. 4.4  “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios” Nuestra vida espiritual se mantiene mediante la alimentación regular con la Palabra de Dios de la misma manera que el pan (alimentos comunes) nos mantiene físicamente. De esta manera descuidar este encuentro regular con la Palabra de Dios es perjudicial para la salud espiritual. Dt. 32.47Porque no es una palabra inútil para vosotros; ciertamente es vuestra vida. Por esta palabra prolongaréis vuestros días en la tierra adonde vosotros vais, cruzando el Jordán a fin de poseerla.”. Pedro la compara con la leche que toma un recién nacido 1 P. 2.2. La Biblia es necesaria para mantenernos y crecer espiritualmente, porque sólo ella tiene el poder para hacerlo.

La Biblia es necesaria para el conocimiento certero de la voluntad de Dios. Cuando hablábamos de la revelación de Dios veíamos que existe una revelación natural que nos informa acerca de la existencia de Dios. Pero esta revelación natural es limitada y no puede informarnos acerca de la voluntad de Dios. ¿Qué es lo que Dios quiere para el ser humano? Si no hubiera Palabra de Dios escrita, no podríamos tener certeza en cuanto a la voluntad de Dios por otros medios tales como la conciencia, el consejo de otros, el testimonio interno del Espíritu Santo. Todo esto puede darnos una aproximación a la voluntad de Dios más o menos confiables, pero no pueden lograr una certeza.

En cambio la propia Palabra de Dios afirma Dt. 29:29. Dios nos ha revelado sus palabras para que podamos obedecer sus leyes y por consiguiente hacer su voluntad. (Sal. 119:1; Sal. 1:1; 1 Jn. 5:3) Para tener conocimiento cierto de la voluntad de Dios, entonces, debemos buscarlo mediante el estudio de la Palabra. Por consiguiente, el conocimiento de Dios y la creación  que se obtiene de la Biblia se puede usar para interpretar correctamente la creación que nos rodea. Podemos decir que necesitamos la revelación especial para interpretar correctamente la revelación general.

La Biblia no es necesaria para saber algo acerca de Dios. Sin la Biblia podemos llegar a algún conocimiento de Dios. Podemos obtener conocimiento de la existencia de Dios y de algunos de sus atributos. Sal. 19:1 Mirar el firmamento es ver la evidencia del poder infinito, sabiduría e incluso belleza de Dios; es observar un testigo majestuoso de la gloria de Dios. A través de elementos naturales cotidianos Dios sigue mostrándose “y sin embargo, no dejó de dar testimonio de sí mismo, haciendo bien y dándoos lluvias del cielo y estaciones fructíferas, llenando vuestros corazones de sustento y de alegríaHc. 14:16-17. Las estaciones, la comida que produce la tierra y la alegría de corazón de las personas dan todas testimonio del hecho de que su Creador es un Dios de misericordia, de amor e incluso de alegría. Estas evidencias de Dios están en toda la creación que nos rodea para que las vean los que están dispuestos a verlas. (Ro. 1:19-21) la creación de Dios, el poder y su existencia es evidente pero a través de “inútiles razonamientos” se extravían y se le oscurece “su insensato corazón”.

No sólo la existencia sino también la moral de Dios Ro. 2:14-15 la conciencia de los que no creen les da testimonio de las normas morales de Dios, pero a veces esta evidencia de la ley de Dios en el corazón de los que no creen es distorsionada o se suprime. El conocimiento para dar conciencia derivado de tales fuentes nunca es perfecto, pero es suficiente para dar conciencia a las demandas morales de Dios a toda la humanidad.

En resumen, la revelación natural de Dios nos permite conocer algunas aspectos como su existencia o moral pero es sólo a la través de la revelación especial a través de su Palabra como podemos conocer la voluntad de Dios. Saber que somos pecadores y necesitamos arrepentirnos para ser perdonados por Dios. Saber que sólo Cristo puede darnos vida a través de su sacrificio. Además de decirnos como vivir vidas que den gloria a un Dios que ha dado tanto por nosotros. Esta es la necesidad de la Escritura. Es necesaria porque por nosotros mismos no podríamos llegar a saber ninguna de esas cosas.

¿PORQUÉ LA BIBLIA? I

¿PORQUÉ LA BIBLIA? I

Decimos que la Biblia es la palabra de Dios. La estudiamos en nuestras reuniones. Colgamos en nuestras paredes cuadros con versículos de ella. Hay incluso algunos que se la tatúan en la piel. La memorizamos y hablamos de ella a otros. Incluso vinculamos nuestra pertenencia al cristianismo con un libro, con la Biblia.

La veneración por parte de la iglesia de la Biblia es algo que damos por supuesto ¿por qué? ¿Cuál es el motivo que nos lleva a coger este libro y hacerlo el fundamento de nuestra vida? ¿Por qué no otro? ¿Por qué no este libro y otro?. Siguiendo este hilo podemos plantearnos las siguientes preguntas. ¿Podemos conocer a Dios? ¿Cómo podemos estar seguros de que la Biblia es la Palabra de Dios? ¿Es útil la Biblia para mi vida? ¿Es útil la Biblia para mi vida?¿Podemos fiarnos de la Biblia? ¿Cómo llegó a nosotros la Biblia? Son preguntas clave que cualquier cristiano tiene que hacerse en algún momento y tenemos que tener las respuestas clara para desarrollar una convicción que nos a ayude a apreciarlo y dedicarle todo el tiempo que su importancia merece, la importancia de saber que estamos antes la misma Palabra de Dios.

¿PODEMOS CONOCER A DIOS?

             Conocer a Dios, su voluntad, sus deseos, tenerlo de nuestro lado es una de las ambiciones más poderosas del ser humano. Cuando estudiamos cualquier cultura unos de los aspectos esenciales es su religión. Ya sean los Egipcios, Griegos, Romanos, Mayas o indígenas americanos todos afirman conocer a Dios y saber que él espera de ellos. Todas estas personas de distintos lugares o distintas épocas reconocen que existe una realidad más allá de este mundo físico que conocemos y afirman que es posible conocer esta realidad. Para ello usan multitud de medios para conectarse con ese mundo, ritos, tradiciones, palabras reveladas, en el pasado sacrificios, etc.

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Nosotros tenemos un libro al cual definimos como la Palabra de Dios. En otra ocasión responderemos a la pregunta de ¿por qué podemos estar seguros de que la Palabra de Dios es verdad? Pero ella nos va a revelar dos verdades que nos pueden parecer incompatibles en un principio. En primer lugar nos dirá que para el ser humano es imposible conocer a Dios. Debido a nuestra situación de pecado Ef. 4:18 tenemos la mente entenebrecida llena de oscuridad que no nos deja ver espiritualmente y por lo tanto no es posible para el ser humano natural conocer lo que es de Dios. Pero en segundo lugar a lo largo de toda la Biblia hay muchas personas que hablan con Dios o en Su nombre. Mostrando que lo conocen, o por lo menos en parte.

   ¿Cómo entendemos estas dos realidades opuestas y verdaderas? Jn. 1:8A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer” Mt. 11:25-27Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños» Estos dos textos nos enseñan estas dos verdades “Nadie vio a Dios” y “nadie conoce al Padre” este conocer no se trata de saber de la existencia sino de comprender el pensamiento, las intenciones y la voluntad de Dios. Nadie puede hacer eso sino sólo Dios mismo. Así que si para nosotros es imposible conocer a Dios la única manera que hay de saber su voluntad es lo que él nos enseñe de sí mismo. “Le ha dado a conocer” y “A quién lo quiera revelar” lo que nos demuestra que es un ejercicio de su voluntad el darse a conocer a quien Él quiera “a quien el Hijo lo quiera revelar”.

Este conocimiento de Dios tiene cuatro características:

SU FUENTE

Ya que los seres humanos no podemos conocer a Dios por nosotros mismo y que tiene que ser Dios quien nos muestre lo que podemos conocer Él se convierte en la única fuente fiable de conocimiento. Tenemos que afirmar que ese conocimiento es verdad genuina ya que es un conocimiento carente del pecado del ser humano. El ser humano, desde que ha pecado, ha distorsionado la verdad como Satanás hizo con Adán y Eva la condición de pecado nos hace torcer la verdad. Por eso todas las religiones que el ser humano puede construir son falsas ya que son conocimientos de Dios cuya fuente no es Dios. Es por eso la revelación, las palabras, que vienen de Dios se convierten en la única fuente infalible para determinar la verdad genuina.

El conocimiento genuino alcanzó su punto culmen con Cristo. Ya que él nos muestra el mismo corazón de Dios (Jn. 1.18; 14.7). Cuando Cristo se fue Él envió al E.S. para darnos revelación adicional de Cristo y del conocimiento de Dios (Jn. 16.13-15; Hc. 1.8). El Espíritu Santo nos ayuda a conocer más de Dios a través de las escrituras, iluminándonos acerca de su mensaje. La Biblia es clara acerca de la voluntad de Dios en que lo conozcamos. Toda la trinidad está comprometida con el hecho de que conozcamos aquello que es necesario que conozcamos.

SU CONTENIDO

El conocimiento completo que viene de Dios es la vez objetivo y personal. El mejor conocimiento de una persona vendrá de conocer a esa persona. Dios revela muchos datos sobre sí mismo, todos los cuales son importantes para nuestra relación con Él íntima, inteligente y provechosa. De tal manera que cuanto más conozcamos a Dios más y mejor será nuestra relación con Él y más sencillo será saber lo que quiere de nosotros.

No podemos obedecer sin conocer, necesitamos saber acerca de Dios. Por eso el expresa en la Biblia tantas veces emociones: Él ama, se enfada, escoge a personas para tareas, va delante de su pueblo, libera con mano poderosa, hace frente a sus enemigos, corrige a los que están equivocados, etc… podemos conocer mucho del carácter de Dios lo que nos ayuda a entender mucho acerca de Él y su voluntad.

             SU PROGRESO

El conocimiento de Dios y de sus obras fue revelado progresivamente a lo largo de la historia. No es el mismo conocimiento de Dios el que tenía Abraham que el que tenía el apóstol Pablo. Cuando Juan está en la isla de Patmos escribiendo Apocalipsis hace muchas referencias a profecías del A.T. que tendrán su cumplimento en los días postreros, ese es conocimiento que lo profetas que escribieron esas profecías no tenían.

Cuando en el evangelio nos encontramos con la frase “esto está escrito para que se cumpliera lo que dijo el profeta” (Mr. 4.14; Mt. 12.17; Mt. 8.17; Mt. 13:35) nosotros que lo podemos leer entendemos la promesa y además el cumplimiento, los judíos que habían vivido antes que Jesús sólo tenían la promesa. Dios no ha revelado toda su Palabra en Génesis sino que a lo largo de la historia narrada en la Biblia va a revelando su Palabra según su voluntad hasta que se cierra su revelación con la muerte de los Apóstoles.

Ya no hay más revelación porque Cristo encargó esta tarea a los Apóstoles Ef. 2.19-22edificado sobre el fundamento de los apóstoles y profetas”. Pablo está describiendo a la Iglesia como un edificio donde Cristo es la piedra angular. En la época de Jesús los cimientos de la casa descansaban sobre una piedra grande que servía de base, era la piedra angular. Jesús es la base de todo y luego fueron los Apóstoles, seleccionados por nombre por Cristo mismo, los que pusieron el fundamento, la base, los cimientos de la iglesia. No lo hicieron en su propio conocimiento sino en el de Cristo. Pero el cimiento sólo se pone una vez, una vez terminado se construye encima, esta es la parte en que nos encontramos. Ya no estamos en el momento de poner cimientos, ahora estamos en la obra de construir el edificio.

             SUS PROPRÓSITOS.

             ¿Para qué quiere Dios darnos su palabra? Pues hay varias respuestas.

  1. Llevar a las personas a poseer vida eterna (Jn. 17.2; 1 Ti. 2.4). Es el objetivo principal. Génesis 1-3 nos presentan el problema. La rebeldía de Adán y Eva y por consiguiente la de toda la humanidad el resto de la Biblia nos presenta el plan de Dios para resolver el problema con Cristo y la culminación de su regreso e instauración de su reino por toda la eternidad.
  2. Promover el crecimiento cristiano (2 Pd. 3.18) con conocimiento doctrinal (Jn. 7.17; Ro. 6.9; Ef. 1.18) y con un estilo de vida preceptivo (Fil. 1.9-10; 2 Pd. 1.5). La Palabra de Dios nos es dada para que sepamos como vivir. El ser humanos natural, aquel que no ha conocido a Dios vive de una manera totalmente ofensiva contra Dios y la Biblia nos provee la manera en que debemos comportarnos. ¿Os acordáis de Santiago? Nos decía lo que debíamos y no debíamos hacer.
  3. Advertir acerca del juicio venidero (Os. 4.6; Hb. 10.26-27). Hay un juicio para cada una de las personas del mundo en cada una de las épocas que han existido. Todos tendremos que rendir cuentas ante Dios, esto es un aviso necesario, debemos estar preparados para ese juicio. Sólo si tenemos un buen abogado podremos tener una resolución positiva.

Así que ante la respuesta de si podemos conocer a Dios la respuesta es Sí. No porque nosotros tengamos la capacidad de llegar a Él sino porque él se da a conocer no para mostrarnos todo sino para iluminarnos sobre aquello que es esencial para la existencia humana. Así que si Dios mismo se ha esforzado tanto en darnos esta Palabra será que lo que tiene decir importa y mucho

Por eso es tan importante que nos molestemos en conocer a Dios porque su conocimiento al contrario que el nuestro en verdad en su totalidad y tiene respuesta a las preguntas fundamentales del ser humano y sobre todo para el mayor de los problemas del hombre el pecado.

Esta es la razón porque la iglesia tiene una tarea que nunca acaba, predicar la Palabra.

12 libros de la Biblia para hacer discipulado

12 libros de la Biblia para hacer discipulado

Extraído de la página Coalición para el Evangelio.

Una de las técnicas de discipulado más útiles es una que es frecuentemente pasado por alto: la lectura de la Biblia uno a uno. Es simplemente sentarse con otra persona y caminar juntos por el texto de la Escritura con ellos.

Leer la Biblia uno a uno es una actividad poderosa para el discipulado y debe ser parte de las herramientas que pastores usan para entrenar a otros en la fe. A menudo se pasa por alto en favor de algo diferente, más ostentoso o que esté de moda, mas la realidad es que las palabras de 2 Timoteo 3:16-17 siguen siendo verdaderas:

Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto (apto), equipado para toda buena obra.

No hay nada más importante que las Escrituras, que tienen las promesas de equiparnos perfectamente para toda buena obra. Esta es la razón por la que la lectura uno a uno es tan valiosa.

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Una de las técnicas de discipulado más útiles es una que es frecuentemente pasado por alto: la lectura de la Biblia uno a uno. Es simplemente sentarse con otra persona y caminar juntos por el texto de la Escritura con ellos.

Mientras cada libro y verso de la Biblia son inspirados por Dios y relevantes para cada persona, algunos libros de la Biblia tienen valores especiales en ciertos momentos y para ciertas personas. La lista que sigue recomienda una docena de libros de la Biblia para personas que no conocen al Señor, nuevos creyentes, y creyentes maduros.[1]

Libros para leer con inconversos

1. Marcos — Marcos es un buen libro para introducirnos a Jesús. Este libro corto y contundente obliga a sus lectores a contestar la preguntas, “¿Quien es Jesús?” y “¿Que significa seguirle?”[2]2

2. Eclesiastés — Este libro atrevido y relevante asombra a algunos inconversos por su excelente descripción de la naturaleza humana.

3. Juan — El propósito de este evangelio es llevar a los lectores a la fe en Jesús como el Cristo y recibir vida en Su Nombre (Juan 20:31), y es un libro idóneo de empezar con alguien que no conoce el Señor.

4. Genesis 1-12 — Los primeros capítulos de la Biblia explican la creación de Dios y su propósito en ella, por qué el mundo es así, y la promesa de bendición que sería cumplida en Jesucristo.

Libros para leer con nuevos creyentes

5. Lucas — El relato detallado y ordenado de Lucas comparte algunas de las historias/parábolas más conocidas de las Escrituras y se enfoca en el cumplimiento del Antiguo Testamento en Cristo.

6. Colosenses — ¡Cuán fácil es olvidar el evangelio por técnicas más “avanzadas” y religiones que prometen una relación más profunda con Dios! Colosenses nos recuerda que estamos completos en Cristo, pero que aún tenemos el llamado de crecer en madurez espiritual.

7. 1 Pedro — Este pequeño y práctico libro explica las implicaciones de la salvación, la nueva identidad de un creyente, y nos anima a perseverar en medio de la dificultad y el sufrimiento.

Libro Extra: Génesis — Nos ayuda a desarrollar una visión cristiana del mundo y puede contestar preguntas que todavía molestan a nuevos creyentes en cuanto a la creación, la naturaleza humana, la esencia de fe, la elección, etc.

Libros para leer con creyentes maduros

8. Romanos / Efesios — Escoja una de estas dos epístolas doctrinales para exponer el evangelio en detalle y compartir las implicaciones prácticas de creer en Cristo.

9. Deuteronomio — El quinto libro de Moisés provee un buen resumen de los primeros cinco libros del Antiguo Testamento. Introduzca a la gente en las riquezas del Antiguo Testamento con este libro que manda a sus lectores a escoger entre la vida o la muerte.

10. Salmos — La poesía en los Salmos guía al pueblo de Dios a alabar a Dios en su trayecto a través de las varias emociones y experiencias de la vida cristiana.

11. Isaías — Este libro es uno de los más difíciles de esta lista, pero vale la pena leerlo. Isaías es el segundo libro del Antiguo Testamento más citado por los apóstoles en el Nuevo Testamento y da a sus lectores un vistazo amplio de la identidad de Cristo como siervo sufriente y la gran historia de salvación en la Biblia.

12. Miqueas — Este profeta menor advierte de juicio por pecado y predica la salvación del Pastor-Rey a los arrepentidos.

¿Cuales libros han sido provechosos para ustedes en la lectura uno a uno? ¿Habías considerado esta herramienta? Déjanos saber con un comentario.


[1] Gracias a Marty Sweeney de Matthias Media y mis compañeros de LRI (Scott Polender y Sean Martin) por sus recomendaciones.

 

[2] John Piper recomendó dos sendas después de leer Marcos: Hechos o Romanos. Hechos continua la historia de Cristo que Marcos empieza y Romanos explica la teología en el trasfondo de Marcos y define el evangelio sistemáticamente.

Las consecuencias del pecado (Ro. 2:1-11).

Las consecuencias del pecado (Ro. 2:1-11).

Empezamos el estudio de romanos hablando acerca de las intenciones de Pablo en la carta y acercándonos a su explicación sobre como es el evangelio que predica. En el último artículo nos centramos en como Pablo explica que no hay excusa para nadie ante el pecado, todos somos pecadores ante Dios.

Ahora que sabemos que no tenemos excusa Pablo explica que todos tenemos que ser condenados por ese pecado.

Pablo viene de explicar la culpabilidad inexcusable del ser humano (v. 18-32) y el poder del evangelio (v. 16-17) y estos dos temas van a funcionar de modo de argumentación para la conclusión que se abre en este capítulo con un “por lo cual” (v. 1). Si el ser humano es pecador y no tiene excusa para ese pecado que le condena a muerte debe confiar en el evangelio pues es lo único que tiene poder para salvar y darle vida.

Pablo empieza este segundo capítulo de romanos hablando acerca de cómo se produce el castigo de Dios a los pecadores. a través de la ira de Dios. Vuelve a recalcar la idea de que el ser humano no tiene excusa ante el pecado porque le fue declarado la ley de Dios a través de la revelación natural (1:20) y también a través de la palabra de Dios.

Ahora Pablo ya no va a hablar en general sino en concreto a un grupo de personas que estaban juzgando a otros dentro de la congregación, probablemente judíos que creían ser moralmente irreprochables ante Dios y por tanto exentos del juicio de Dios. Esta consideración de sí mismos les llevaba a menospreciar a sus hermanos que consideraban espiritualmente menores. En el capítulo 1 Pablo describió como éramos de pecadores los seres humanos y el autor estaba seguro que habría personas dentro de la iglesia de Roma que no se consideraran así de pecadores, Pablo se va a referir a ellas para dejarles claro que les espera el mismo juicio de Dios.

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«De la misma manera que ellos juzgaban y sentenciaban a otros, Dios los juzgaría y sentenciaría a ellos«

Pablo empieza denunciando que estas personas se “condenan a sí mismas” (v. 1) porque si tienen el conocimiento suficiente para evaluar a otros pero no usan ese conocimiento para evaluarse a sí mismos se están condenando. La no evaluación de la vida propia bajo los mismos criterios que usamos para evaluar la de los demás llevaba a estos hombres a considerarse justos y no merecedores del juicio de Dios (lo mismo que le pasa a los fariseos en los evangelios Jn. 8:31-38) los judíos en la época de Jesús se consideraban libre de cualquier atadura del pecado porque cumplían la ley y eran descendientes de Abraham. Esto los llenaba de “autoridad de Dios” para condenar a otros.

Estas personas a las que escribe Pablo están contaminadas del mismo mal que aquejaban los judíos la religiosidad. Algunos de la iglesia en Roma se había vuelto tan religiosos como los judíos en la época de Jesús.

Terminado el versículo 1 Pablo les sentencia “Tú haces lo mismos” (v. 1), o sea tu también eres culpable ante Dios y será juzgado no por otro se humano sino por un juez sin pecado. Dios tiene la capacidad de juzgar “En verdad” es decir de una manera correcta y verdadera, sin equivocación alguna. Él es el único sin pecado y por eso tiene la autoridad. Él discierne los corazones de los que juzgan 1 S 16:7 es capaz de juzgar las intenciones y probar esos corazones. Aquí la idea es la un orfebre que comprueba la pureza de un material, quizás para un inexperto un metal es un metal, no sea capaz de diferenciar entre aquellos que son de igual textura o color, en cambio el experto es capaz de poner a prueba el metal y sacar a la luz la verdadera naturaleza de ese elemento. De la misma forma para los seres humanos juzgar es una cosa imposible porque no tenemos la capacidad para discernir como la tiene Dios, podemos ser engañados por otros o por nuestro limitado juicio. Dios nos da la capacidad de tener luz sobre los corazones de las personas cuando nos dice que “por sus obras los conoceréisMt. 7:16 por las obras de las personas podemos intuir que hay en sus corazones pero este estudio de las obras de los seres humanos no nos capacita para tener el juicio “en verdad” que Dios tiene. Él es el experto que saca a la luz cual es el verdadero material de que está echo la vida de un ser humano y lo juzga.

De la misma forma que estas personas juzgaban y sentenciaban a otros Dios los juzgaría y sentenciaría a ellos (v. 3). Para recalcárselo Pablo les indica que están teniendo un conocimiento de Dios selectivo porque hay bendiciones de Dios que aceptan sin dudar “benignidad, paciencia y longanimidad” (v. 4) y se ignoran otros como el arrepentimiento (v. 5):

            Benignidad (χρηστότης): Benevolencia, bondad, misericordia, el bien, lo bueno, lo correcto, honradez. (Ro. 3:12; Ro. 11:22; 2 Co. 6:6; Gá. 5:22; Ef. 2:7; Col. 3:12; Tit. 3:4)

            Paciencia (ἀνοχή): Clemencia, tolerancia (Ro. 3:26)

            Longanimidad (μακροθυμί): Paciencia, longanimidad (Ro. 2:4; Ro. 9:22; 2 Co. 6:6; Gá. 5:22; Ef. 4:2; Col. 3:12; 1 Ti. 1:16; 2 Ti. 3:10; 2 Ti. 4:2; He. 6:12; Stg. 5:10; 1 P. 3:20; 2 P. 3:15.) que es grandeza y constancia de ánimo en las adversidades

            Si aceptamos y creemos a Dios debemos creer en toda su revelación y plenitud, no sólo aquellas partes que nos interesen en nuestra situación actual. La parte que quizás no interesaba tanto a estos hombres que juzgaban era el v. 6pagará a cada uno conforme a sus obras”. 

Pablo acaba con un orden en recibir castigo y bendición de Dios “primeramente el judío pero también al griego” (v. 9-10). Así como los judíos recibieron la primera oportunidad para oír y responder al evangelio de salvación (1:16) también serán los primeros en recibir el juicio de Dios si lo rechazan (Am. 3:2) Israel recibió un castigo más severo porque recibió más luz que el resto de las naciones.

La presentación (Ro. 1:1-7)


Los primeros versículos de Romanos son usados por el Apóstol Pablo para hacer una presentación de sí mismo. Esto es importante porque la iglesia de Roma no fue fundada por Pablo como podrían ser las de Éfeso, Colosas o algunas de Galacia, sino que muy probablemente fue fundada por los romanos que escucharon hablar en lenguas a los discípulos después de pentecostés Hc. 2:10. Es importante entender que ellos habían oído hablar a Pablo pero no le conocían por lo cual Pablo manda esta carta a la iglesia de Roma con la intención de preparar el terreno para su llegada. Una de las funciones de esta carta es presentar a Pablo, como un heraldo que anuncia la llegada de un rey esta carta anuncia a Pablo y lo que él predica, por eso el autor va a usar una línea argumentativa clara para empezar con presentarse a él (v. 1-7) conjuntamente con el evangelio del cual él es apóstol. Sigue con sus intenciones de visitar a los hermanos en Roma (v. 8-15) con el propósito de proclamar entre ellos el evangelio de Cristo que es poderoso (v. 16-17). A partir del versículo 18 empieza con la argumentación del porqué el ser humano necesita el evangelio de Cristo

A través de los 7 primeros versículos de romanos Pablo se presenta sí mismo y al evangelio que predica.

Pablo se muestra a sí mismo como un “siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol” (v. 1). Su corazón es movido para servir a Jesucristo en su obra y Dios le ha mandado, y él obedecido en ser Apóstol. El apostolado de Pablo no ha sido escogido por él sino que ha sido decisión misma de Dios, Pablo es un cristiano con un corazón movido a servicio que Dios va a usar para una tarea apostólica, pero es Dios quién le ha dado esa tara no ha sido una aspiración personal o impuesta por otros “Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos)” Gá. 1:1 En su presentación de Gálatas lo deja claro, ya que en la zona de Galacia se decía que su apostolado venía de una elección humana.

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Coliseo Romano

Apóstol es un título o cargo que conlleva una tarea, en este caso y siguiendo en el versículo 1 “apartado para el evangelio de Dios” la palabra que se traduce como apartado (ἀφορίζω) significa también elegido para una tarea. Pablo fue designado apóstol para trabajar en la obra de expandir su evangelio por todo el imperio Romano. Su intención a la hora de poner esta nota acerca de su llamado y de a qué ha sido aparatado es dejar claro que quiere que en Roma lo acepten no por un título sino por el evangelio que predica. Lo que cualifica a Pablo como un verdadero siervo de Dios no es un título (Apóstol) sino la verdad que predica (el evangelio de Dios). Puesto que los falsos maestros también contaban con título 2 Cor. 11:4-5 pero el propio Pablo los define como “obreros fraudulentos” (2 Cor. 11:13).

Ahora, a través de esta carta se dirige a un nuevo auditorio “a todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos” (v. 7). Coronándolo con el saludo que Pablo siempre da en sus cartas “Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo” (v. 7) que es una manera de desear lo mejor para los receptores. Ya que la máxima aspiración de un hijo de Dios debería ser disfrutar de Él para siempre, del gozo de estar en su casa donde el hijo siempre es bien recibido (parábola del hijo pródigo) y donde tiene paz, no ausencia de guerra, sino la paz de estar en comunión con su padre. Además de ser la manera en que Pablo siempre acaba sus saludos (1 Co. 1:3; 2 Cor. 1:2; Gá. 1:3; Ef. 1:2; Fil. 1:2; Col. 1:2; 1 Ts. 1:1; 2 Ts. 1:2; 1 Ti. 1:2; 2 Ti. 1:2; Tit. 1:4; Fil. 1:3)

Este tipo de saludo es el típico de la cultura grecorromana. Casi todas las carta del periodo grecorromano seguían un patrón de saludo triple: el escritor (Pablo), el receptor (los romanos) y los saludos (gracia y paz) con la esperanza de que el receptor se encuentra bien de salud. Pablo usa de base siempre este estilo pero lo adapta de una manera muy personal para los receptores de cada una.

Pero en mitad de este saludo que hace en los 7 primeros versículos Pablo intercala el evangelio para el cual fue apartado cuando fue designado apóstol por Dios. Entre los versículos (v. 2-6) va a describirlo como una muestra de claridad hacia los interlocutores, tenemos que entender que no conocían a Pablo y por las iglesias en el s.I aparecían predicadores errantes los cuales llevaban doctrinas falsas. Pablo no quiere que esto así que presenta antes de nada el evangelio que predica para que ellos puedan evaluarlo antes de su llegada. Realmente la evaluación de la enseñanza de la predicación de los maestros es una muestra de madurez de Dios en la vida de la iglesia Hc. 17:10-12.

El evangelio de Pablo se compone de los siguientes puntos:

Fue prometido por sus profetas a través del A.T.(v. 2): Aquí Pablo se está refiriendo al papel de Mesías de Jesús. Él era esa simiente de la mujer que heriría a la serpiente en la cabeza (Gn. 3:15). Que más tarde fue seguida y ampliada por profetas como Isaías (Is. 9:6) explicando su naturaleza, Miqueas (Mi. 5:2) su lugar de nacimiento en Belén, Malaquías (Mal. 3:1) el papel de Juan el Bautista como predecesor del Mesías o Zacarías (Zac. 9:9) profetizando su entrada triunfal en Jerusalén.

El evangelio es acerca de nuestro Señor Jesucristo (v. 2): Este Mesías no es otro que Jesús de Nazaret. Pablo afirma igual que Pedro “Tú [Jesús] eres el Cristo, el Hijo del Dios vivienteMt. 16:16. Jesús mismo había avisado que vendrían después de él otros que afirmarían ser el mesías Mt. 24:24 entonces Pablo quiere dejar bien claro que el único Mesías que había sido profetizado es Jesús.

Jesús era del linaje de David según la carne (v. 3): Esta era una promesa que Dios le había echo a David (2 S. 7:12-14, Sal. 89:3-4). David moriría, pero después de él Dios levantaría un rey poderoso el cual procede de las entrañas mismas de David (descendiente directo, Jesús era descendiente de David por sus dos padres Mt. 1:6; Lc. 3:32) Dios promete que afirmará el trono del reino, de este descendiente de David, para siempre.

            Jesús fue declarado hijo de Dios con poder según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos (v. 4): La resurrección de Jesús es la prueba final del poder de Dios sobre la muerte. La cual es una parte fundamental del evangelio como el propio Pablo dijo “si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.1 Co. 15:14 si Jesús no hubiese resucitado significaría que no era realmente ese Mesías profetizado cuyo reino iba a ser para siempre.

Estas cuatro piezas se unen de manera maravillosa en la persona de Jesús definiéndonos cuál es el evangelio que Pablo predicaba por todo el imperio romano. Evangelio que esperaba poder llevar a estos hermanos romanos. Una vez que se ha presentado ahora va a usar los siguientes versículo (v. 8-15) para expresar cuales son sus intenciones a la hora de visitar a los receptores de esta carta.

Continuaremos la próxima semana con los versículos v.8-15

Limpieza.


  Jn. 2:13-22 y Mr. 11:15-18

    Jesús sube a Jerusalén a cumplir con la pascua judía. Ex. 23:14-17 nos dice que todo judío mayor de 12 años debía subir anualmente a Jerusalén para esta fiesta. Donde en momento culmen era el sacrificio del cordero en el templo.

La imagen que los evangelios nos muestran de Jesús es de una persona mansa, tranquila. Que cuando es atacada responde con serenidad y sabiduría, no se queda callado, pero nunca usa descalificaciones o violencia. Pero aquí vemos a un Jesús que al poco de iniciar su ministerio se hace de un azote de cuerdas, de un pequeño látigo, probablemente de los que se usaban para los animales y echa a todos en el templo y empieza a expulsar a todos los comerciantes y animales que estaban allí. Incluso echa a los qua pasaban por allí para atajar. Sólo deja pasar a las personas que van al templo a adorar a Dios.

     No es que Jesús se hubiera vuelto loco o que le diera un arrebato. Jesús echa a las personas del templo porque estaban allí a otros asuntos que no era darle gloria a Dios. Esa era la función del templo. Desde que Moisés hiciera el tabernáculo hasta que Salomón construyera el templo y después de forma interrumpida por las distintas destrucciones el pueblo de Israel tenía en esa tienda o ese templo un lugar donde acercarse a Dios. Pero en la época de Jesús ese templo acaparaba otros intereses

Los comerciantes proveían de animales perfectos para los sacrificio y los cambistas cambiaban la moneda de cada uno por la moneda aceptada en el templo.

Jesús no ataca a estas personas por su profesión, ni siguiera porque estuvieran estafando a los clientes. Simplemente aquel no era sitio para eso. Estas actividades se hacían dentro del recinto del templo. Todo el templo era lugar para venir al encuentro con Dios, para venir a orar y ofrecer sacrificios a Dios. Esa era su función. Pero ahora se dedicaba a otros menesteres, y puede que nos parezca algo vano, que se comerciara dentro del templo no indica que la espiritualidad del pueblo fuera menor, pero la verdad es que nuestra actitud siempre es muestra de lo que hay en nuestro corazón. Podemos aparentar que estamos bien pero nuestra forma de hacer las cosas, lo que decimos, lo que nuestro lenguaje no verbal dice, lo que ponemos en primer lugar siempre va a delatar como se encuentra nuestro corazón

El propio Jesús describió la actitud del pueblo con palabras del profeta Isaías Mt. 15:8-9Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí.” El pueblo, sobre todo los profetas iban a Jerusalén en masa adorar a Dios, se hacían un buen viaje, se gastaban su dinero en las compras, hacían un gran esfuerzo por ir a Jerusalén. Pero la situación en la que se encontraba el templo, que había pasado de ser lugar santo a ser un atajo para ir a otros sitios y se había convertido en un lugar donde hacer negocio daba muestra de cómo se encontraba el corazón del pueblo, siguiendo unos rituales dados por Dios para un Dios al cual de verdad no adoraban.

Pero esto no era la primera vez que ocurría, el pueblo de Dios en muchas ocasiones se apartaba de Dios. Ante lo cual Dios siempre misericordioso ofrecía una solución para su pueblo.

Esto no nos extraña ya que nosotros mismos vivimos en una sociedad que hace lo mismo, tenemos una semana santa que podría englobarse en esta descripción de Jesús un pueblo que de labios habla de Dios, pero que su corazón está lejos de Él.

La Palabra de Dios nos muestra como Dios quiere que su pueblo se acerque a Él. Como quiere que nos acerquemos a él. Como quiere que su pueblo se relacione con él. Veremos la necesidad de hacer una azote de cuerdas y limpiar nuestro corazón.

  1 Sam. 7:3Si de todo corazón os volvéis… […] preparad vuestro corazón a Jehová” El pueblo de Israel, nos dice el versículo 1 estaba alejado de Dios, adorando a dioses ajenos y Samuel les pide que preparen su corazón, no sólo que se acerquen sino que preparen su vida. El corazón en la Biblia es el asiento de la voluntad, del intelecto y del sentimiento. No vale con sólo venir a, sino que debemos prepararnos para ellos. Mt. 25:1-13 nos dice que 10 vírgenes salieron a recibir al esposo y las que salieron de cualquier forma acabaron mal, acabaron de puerta a fuera, en cambio las que fueron preparadas, esas entraron con el esposo. Estas vírgenes preparadas tuvieron que esforzarse en comprar el aceite con antelación, en planear y preparar su vida para la llegada del Esposo. Las otras vírgenes no prepararon nada, vinieron con lo que tenían, mostraron con su actitud como estaba su corazón.

En muchas ocasiones los cristianos actuamos igual en nuestra vida, dejamos a Dios de lado en nuestras decisiones, en la educación de nuestros hijos, pensamos que venir a la iglesia un día por semana, escuchar lo que el que predica tiene que decir, cantar unas canciones. Y nos olvidamos en la necesidad de cuidar nuestra vida. De regar nuestra vida con la Palabra de Dios “porque como descienden del cielo la lluvia y la nueve […] y hace germinar y producir, así será mi palabraIs. 55:10, nos olvidamos de la comunión en oración con nuestro Dios y de la edificación mutua que es venir a reunirme con mis hermanos. Olvidamos la necesidad de preparar nuestro corazón.

Esto nos habla de la necesidad de prepara nuestra vida. Cuantas veces la costumbre, el pecado en el que vivimos nuestro día a día hace que nuestra vida sea como el templo en la pascua. Un lugar donde hay cosas que no debieran estar, donde alabamos a Dios con nuestras palabras pero nuestro corazón está muy lejos.

Para limpiar nuestra vida de lo que no debería estar allí una de las cosas que debemos hacer es preparar nuestro corazón

Nh. 8:1-8 Leían claramente, y ponían el sentido de modo que entendiesen la lectura” El pueblo de Dios debe ser el pueblo de la Palabra de Dios. Uno de los problemas más grandes hoy en día es que los que se denominan cristianos no saben las palabras, no saben lo que la Biblia dice. La Biblia se describe a sí misma como una espada de dos filos que penetra en nuestra vida y la cambia, pero como van cambiarla sino escuchan la Palabra. Cómo vamos a amar a Dios sino lo conocemos.

Aquí Nehemías sabe que si quiere volver a restaurar la nación de Dios, el pueblo de Dios debe abrir la palabra y no sólo leerla, hace algo más “le ponía sentido” la explicaba, la enseñaba de una manera que la gente lo entendiera. El resultado fue inmediato en el capítulo 9 vemos como el pueblo confiesa su pecado ante Dios. Hay restauración en el pueblo porque la Palabra de Dios ha sido abierta y enseñada.

Nehemías sigue relatando como el pueblo de Dios se compromete a obedecer la palabra de Dios y como, en el capítulo 11, se produce el reasentamiento de Jerusalén.

Los seres humanos necesitamos una guía para nuestra vida. Cuando dejamos de lado las palabras de Dios las sustituimos por otras palabras que nos lleven, eso hicieron Adán y Eva en Edén. Dios les había dado un mandato, pero prefirieron sustituirlo por las palabras de Satanás de poder ser iguales a Dios. El pueblo de Israel sustituía a Dios por otros dioses, como vimos en el caso de 1 Samuel. La iglesia católica lleva siglos agregando a la Palabra de Dios la tradición de la iglesia, o los escritos del papa. En la actualidad se suelen sustituir las palabras de Dios por pensamientos humanistas que nos alejan de la concepción real del ser humano.

Si queremos ser el pueblo de Dios, debemos ser el pueblo de la palabra de Dios. Debemos acercarnos a Dios a través de su palabra.

      Sal. 119:105Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino”. La palabra de Dios es lo único que puede guiarnos en la oscuridad, esa oscuridad que hacía que le pueblo de Dios accediera a comerciar dentro del templo.

     Filp. 2:14-15 “para que seáis irreprensibles” Como estamos viendo estos domingos la congregación de Filipos tenía una serie de problemas internos por culpa de actitudes egoístas que se estaban dando en medio de la congregación. Pablo hace un llamado para que abandonen esas actitudes, para que limpien su templo del pecado. Y se acerquen a su Dios de manera irreprensible, siendo luminares, marcando la diferencia con una sociedad oscura.

El pueblo de Israel siempre buscó mimetizarse con lo que le rodeaba, en el libro de Jueces se mezclan con los pueblos de Canaán en vez de expulsarlos. En Samuel piden un rey como el resto de las naciones. Los reyes adoraban a los dioses de los pueblos vecinos. Parece que siempre intentaban escapar de esa función que deberían tener como luz en el mundo.

De la misma forma nosotros también solemos mimetizarnos con le mundo, en cuando a su filosofía de vida, en cuando al vocabulario, a las ideas. El templo de Israel estaba mimetizándose con el resto de la sociedad, con el comercio, con los bancos. Pero Jesús le llama “casa de oración para las naciones” un lugar distinto, un lugar de referencia.

Por eso Dios nos pide que seamos irreprensibles, que seamos santos, porque tenemos que marcar la diferencia allí donde estamos. Conclusión: la vida del pueblo de Israel nos enseña a un pueblo que en la confianza de creerse pueblo escogido por Dios abandono el cuidado de su relación con Dios, hasta el punto que llenaron el templo de algo que no estaba mal en sí mismo, pero dejaba claro cual era la prioridad en sus vidas, cumplir un rito, sacar un beneficio de ello.

Este texto debe hacernos meditar sobre la importancia de cuidar nuestra vida espiritual, a veces puede que como Jesús hace con el tempo necesitemos sacar de nuestras vida, cosas legítimas que se han convertido en prioridades.

Para ello debemos volvernos de todo corazón a Dios, no sólo como una afirmación o como un ritual, sino que nuestra vida debe volver en su totalidad a él, mente, cuerpo, voluntad y sentimiento.

Debemos volver a la Palabra de Dios, porque somos el pueblo de la Palabra, por eso es tan importante que nos juntemos para aprender la Palabra juntos, no porque el que ha preparado el estudio se haya molestado en hacerlo sino porque es parte de nuestra responsabilidad como hijos de Dios meditar en sus palabras.

En tercer lugar mantenernos irreprensibles siendo elementos diferenciadores no que nos separan del resto pero si que nos convierten en luminarias en un mundo oscuro.