¿Qué es el bautismo del Espíritu?

¿Qué es el bautismo del Espíritu?

El bautismo del Espíritu Santo es la obra por la cual el Espíritu Santo viene a residir en el creyente (Jn. 14:16-17; Hch. 2:38) y lo coloca en unión con Cristo (Gál. 3:27; Col. 2:13) y con la iglesia (Hch. 2:41) en el momento de la salvación.

Esta obra del Espíritu Santo ocurre en el momento de la salvación, no en un momento posterior. Existe una relación directa entre el bautismo del Espíritu Santo y la regeneración y conversión lo cual descarta una experiencia separada entre ambos momentos. Tenemos varios argumentos bíblicos que confirman esta postura:

En primer lugar, el lenguaje del Nuevo Testamento no nos permite distinguir entre ser bautizados en el Espíritu y recibir el Espíritu. Por ejemplo, en Hechos 1:5 Jesús anuncia el día de Pentecostés como la llegada del Espíritu Santo y lo describe como ser bautizados en el Espíritu. Lo mismo vemos con la llegada del Espíritu Santo a los gentiles en casa de Cornelio (Hch. 11:1-18). Tener el Espíritu sobre nosotros, recibir, ser llenos y ser bautizados en el Espíritu son una y la misma experiencia.

En segundo lugar, la universalidad del don del Espíritu fue uno de los puntos principales de la profecía de Joel (2:28-32). El Espíritu sería derramado sobre toda carne y vendría no sólo sobre personas en concreto, como en el Antiguo Testamento. Por lo cual no hay lugar a creyentes que se encuentre en un estado de salvación sin derramamiento del Espíritu Santo en sus vidas.

En tercer lugar, en 1 Cor. 12:13, Pablo explica que todos hemos sido bautizados en un solo cuerpo y se nos ha dado a beber de un mismo Espíritu. Este texto habla de que no hay distinciones en la salvación y que Dios nos ha dado libertad y el Espíritu Santo.

En cuarto lugar, no se puede separar las personas de la Trinidad. Si estamos unidos a Cristo esto implica que estamos unidos a las otras dos personas de la Trinidad. Si alguien recibe al Hijo encontrará que trae consigo, por un lado, a Su Padre y por otro, al Espíritu Santo, no hay posibilidad de desunión entre ellos.

Una posible contraposición diría que en el bautismo del Espíritu Santo hay manifestaciones de dones milagrosos, algo que no suele haber en el momento de la conversión por lo cual son experiencias independientes. Podemos responder señalando que las manifestaciones milagrosas eran apostólicas. Una muestra de que el Espíritu Santo que residía en los Apóstoles y en la primera iglesia era el mismo que en Cristo. Pero Hechos es un libro histórico y por lo tanto sólo descriptivo, no podemos usarlo como base para esa argumentación sino que tenemos que apoyarnos en las epístolas, las cuales no muestras independencia entre la salvación y el bautismo del Espíritu Santo

En conclusión, estar en Cristo significa tener comunión con Él y esto a su vez significa que compartimos plenamente todo lo que Él tiene. Nuestra unión con Él provoca la llegada a nuestra vida del mas precioso de los dones, la morada plena y desbordante del Espíritu Santo. Por lo tanto el bautismo del Espíritu no es independiente de la salvación.

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¿Qué significa ser cristiano? III: El bautismo

¿Qué significa ser cristiano? III: El bautismo

Continuamos con el estudio sobre que significa ser cristiano basado en las palabras de Jesús en Mateo 28:16-20. Empezamos mostrando la autoridad de Cristo y su llamado a que seamos discípulos.

Bautizándolos en el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo (v. 19): Debido a la construcción gramatical podemos pensar que se debe enseñar después de ser bautizado y no es así. Bautizar y enseñar son dos actividades coordinadas una a la otra pero subordinadas a haced discípulos. Esto significa que los discípulos se caracterizas por ser bautizados y ser enseñados en la Palabra de Dios. Por medio de ser bautizados y enseñados una persona llega a ser discípulo de Cristo.

Bautismo

La primera etapa de la vida del discípulo, el bautismo, se caracteriza por dos elementos el arrepentimiento y  recibir la Palabra (Hc. 2:38-41) no pasa mucho tiempo desde que Jesús les dijera que tenían que hacer discípulos y ahora vamos a ver un claro ejemplo de arrepentimiento y recibir la Palabra. Que realmente son el mismo, porque para poder arrepentirse primero hay que oír la Palabra de Dios. Después de la venida del ES en pentecostés Pedro ha predicado a un gran número de judíos que se encontraban en Jerusalén de paso y que pertenecían a distintos lugares del imperio Romano. Muchos de ellos se convierten, unos tres mil, entonces le preguntan a Pedro ¿qué haremos? (v. 37) la respuesta es arrepentíos y sed bautizados. Algo inmediato  pero consecutivo. No se puede bautizar sin antes haber un arrepentimiento del pecado. Sin antes darnos cuenta de que nuestra situación era de bancarrota espiritual. Somos pecadores merecedores de la ira de Dios por nuestro pecado, somos pecadores incapaces de salvarse a sí mismos, las buenas obras no salvan, las religiones que inventamos no salvan, las riquezas que podamos acumular no nos libran de presentarnos el día de nuestra muerte delante de Cristo y ser declarados culpables y ser arrojados a lago de fuego que está preparado para Satanás. Pero por misericordia y por gracia Dios ha preparado un sustituto para nuestro castigo, Dios no elimina el castigo porque es Justo y sería una injusticia que el delito quedase sin castigo, pero aquellos que nos arrepentimos de nuestra vida, de lo que hemos hecho y miramos a Cristo el cordero que muere por nosotros recibimos un regalo. Este regalo es una declaración de justicia. Nosotros somos declarados justos a los ojos de Dios y Cristo es declarado culpable pagando por nosotros en la cruz del Calvario. Desde ese momento ya no vivimos una vida esclavos del pecado sino de servicio a Dios somos discípulos de Cristo, viviendo de ejemplo y Palabra.

Entonces si tú crees esto ya estás preparado para bautizarte para ser bautizado no en cualquier ideología sino en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Bautizarse en el nombre de alguien es identificarse con esa persona. En la época de Jesús, era muy común que los maestros bautizasen a sus discípulos como un rito de iniciación en su grupo era una manera de identificarse como seguidor de esa persona. Con Cristo el bautismo no es sólo una manera de identificarse con nuestro Señor Jesucristo sino con su Padre quien planeo la salvación desde antes de la fundación del mundo y con su Espíritu Santo que nos guía en nuestro día a día.

Continuará….