Glorious Ruins, nuevo disco de Hillsong Live.


Portada del nuevo disco de Hillsong Glorious Ruins

       El próximo martes 2 de julio de 2013, Hillsong Live sacará a la venta su 22º disco grabado en directo. Se titula “Glorious Ruins” y ha sido grabado en Londres y Sydney. Más info aquí.

Oración.


Alguna vez nos sucede que nos sentimos muy satisfechos y contentos porque hemos experimentado el placer de una buena conversación, hablamos sin cesar con alguien y se nos pasan las horas sin que notemos que ha pasado el tiempo.

Esta sensación no es fácil de experimentar puesto que no siempre encontramos a a alguien nos estimule al hablar o que nos interese su conversación o su forma de llevarla a cabo, encontrarlas es un verdadero placer.

¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras!
Más que la miel a mi boca. Sal. 119:103
 

Cada persona es un mundo y cada relación entre personas una galaxia, las hay de múltiples formas y colores, cada una de distinta y si queremos entenderla tendremos que observarla con el paso del tiempo. Lo que es válido para una relación puede no ser extrapolable a otra.

Pero si algo tienen en común todas es la necesidad de comunicación, sea al nivel que sea o de la forma que sea, para haber relación debe haber algún tipo de comunicación.

¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo,
Si en mis caminos hubiera andado Israel!
En un momento habría yo derribado a sus enemigos,
Y vuelto mi mano contra sus adversarios.Sal. 81:13-14
 

Mucha gente ve a Dios de la misma forma que los griegos o los romanos veían a los dioses del Olimpo, como un ser que vive en un mundo distante de nuestra realidad, ajeno a nuestra existencia y sin preocuparse en absoluto de nosotros. Pero La Biblia nos muestra a un Dios cercano que se preocupa que buscar una relación con sus hijos. Como toda relación esta tiene que basarse en la comunicación “Mas la oración de los rectos es su gozo.Pr. 15:8. Dios se goza en hablar con sus hijos. En comunicarse con ellos, en explicarles sus pensamientos y verdades a través de la Biblia y en escucharles a través de la oración. Además nos dice “orad sin cesar1 Ts. 5:17, que no sea algo esporádico sino habitual, diario, continuo, un hábito que se haga necesario en nuestra vida como el comer o beber.

Orar nos obliga a comprometernos porque no podemos ser parte inactiva de ella. Cuando escuchamos a alguien predicar nuestra mente puede estar en otros sitios, otros problemas, cuando estamos en alabanza en la iglesia nuestra boca puede estar diciendo frases que nuestro corazón no cree, pero cuando oramos sólo estamos Dios y nosotros, no hay manera de escapar, no podemos evadirnos.

Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.Jr. 33:3

Debemos darnos cuenta del privilegio que tenemos a poder orar porque es difícil de entender como personas tan insignificantes y pecadoras como nosotras pueden comunicarse con un Dios infinito, Señor y Dueño del universo.

Contracultura cristiana.


Una pequeña desigualdad muchas veces marca una gran diferencia, esto es algo muy demostrable en el ADN humano donde una pequeña variación en uno de los cromosomas puede marcar la diferencia entre una persona rubia y una morena, o en una sana y otra con una enfermedad heredada.

De la misma forma ocurre con la cultura humana. Puede que todos los seres humanos pertenezcamos a la misma especie con las mismas características físicas, pero la diferencia de nacer en Japón a hacerlo en una tribu de Botswana hace que las diferencias culturales sean abismales.

Cada comunidad humana tiene su cultura propia, y son tan diferentes unas de otras, que uno de los mayores problemas que suele tener un extranjero en el país que lo acoge es la no adaptación a esa cultura, quedarse a un margen de ese grupo de normas no escritas que definen al grupo de individuos que viven en comunidad. Muchas de estas normas ni si quiera nos damos cuenta de su existencia, porque hemos crecido con ellas. Pero cuando alguien no se adhiere a ellas parece que no encaja en la sociedad.

Y me seréis por pueblo, y yo seré vuestro Dios.Jr. 30:22

La nacionalidad es un tema espinoso en nuestro país. A pesar de vivir en España hay grupos que no se consideran españoles sino que su identidad nacional pertenece a su región, o su cultura. De la misma forma nosotros vivimos en España y nuestro DNI lo corrobora, pero nuestra nacionalidad es distinta por que pertenecemos a otro pueblo, y con ello otra cultura. Quizás por ser una ínfima minoría (menor del 1%, según el CIS) tenemos la idea de que no pintamos nada y crecemos con la idea de que nuestra cultura cristiana nunca será representativa, ni a nadie le importa, ni gusta. Pero debemos sacudirnos este lastre y pensar que la cultura no se hace o se crea para gustar sino como forma de expresión. Y los cristianos tenemos mucho que expresar.

Podemos caer en el pensamiento acomplejado de que como ‘somos cuatro gatos’ y nunca vamos a tener nivel suficiente para que nuestra cultura se de un mínimo de calidad, pero Dios siempre ha dado capacidad creativa a su pueblo, esta capacidad sólo va en una dirección, darle gloria a él.

Tomen en cuenta que el Señor ha escogido expresamente a Bezalel, […] y lo ha llenado del Espíritu de Dios, de sabiduría, inteligencia y capacidad creativa para hacer trabajos artísticos en oro, plata y bronce, para cortar y engastar piedras preciosas, para hacer tallados en madera y realizar toda clase de diseños artísticos y artesanías. Dios les ha dado a él y a Aholiab […], la habilidad de enseñar a otros.Ex. 35:30-34

       Desde el comienzo de la iglesia somos llamados a la comunidad, esto no es un llamado a una burbuja sino a una cultura propia a una serie de ideas que impregnen cada una de las actividades que realizamos. Una música propia, un literatura propia, un lenguaje e ideas propias y todo esto no solo debe hacerse sino que debe hacerse bien. En innumerables ocasiones caemos en el facilismo de decir “lo que importa es que lo hacemos para Dios” como excusa a la mediocridad en lo que hacemos. Tenemos un Dios que no solo se merece intenciones sino la excelencia, la calidad, el cien por cien del potencial de su pueblo. 

Por eso es necesario fomentar una cultura cristiana, que en muchas ocasiones deberemos renombrar en contracultura debido a lo opuesto que será en relación con la cultura dominante. Fomentar nos habla de abrir huecos en nuestra vida de iglesia a formas creativas de enseñanza, alabanza. De dedicar tiempo a reflexionar y evaluar como hacemos las cosas para esforzarse en hacerlas mejor. Encauzar a los jóvenes que tienen idean innovadoras y cero miedo a equivocarse a que se expresen dentro de la comunidad de la iglesia. Abrir espacios y canales de comunicación para dar salida a esta creatividad, canales comunes y no exclusivistas dentro de una iglesia concreta o una denominación. A fin de lograr generar algo natural, una cultura propia.

El origen de la alabanza.


Todas las cosas que conocemos tienen un origen, una génesis que las crea, les da forma e identidad. Suele ser un punto de inicio, una idea, un sueño, una oportunidad, que las hace nacer e ir en una dirección.

La alabanza, o gloria, que le damos a Dios tiene una génesis particular porque surge de Dios para volver a él mismo.

 “Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra.Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas.Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.” Lc. 10:39-42

       Puede parecernos un gesto descortés pero María prefirió estar escuchando a Jesús en primera fila, literalmente a sus pies, que “perder” el tiempo ayudando a su hermana. Ante la oportunidad única de poder estar con Jesús, María no la desaprovechó, aunque esto incomodara a Marta. Esto nos habla del concepto de ambas tenían de Jesús. Marta, como anfitriona, quería servir a Jesús, que él se sintiese cómodo, cosa loable, pero María prefirió ser servida por Jesús, prefirió participar del banquete que representaban las palabras y enseñanzas de Jesús.

“Seis días antes de la pascua, vino Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, el que había estado muerto, y a quien había resucitado de los muertos.Y le hicieron allí una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él.Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume.” Jn. 12:1-3

       No sabemos bien que llevó a María a ungir el cuerpo de Jesús, lo cual era un acto profético de su muerte. Pero sí podemos intuir que los dos relatos están conectados, la alabanza aquí demostrada en un ungimiento con perfume, había nacido tiempo atrás en un corazón que estuvo a los pies de Jesús. La alabanza “visible” y verdadera como lo que nos narra Juan no deja de ser el reflejo de una vida de agradecimiento y esta vida de agradecimiento nace por unos oídos atentos y un corazón abierto a las palabras del Maestro.

Unos versículos más adelante Jesús va a echar en cara de sus discípulos que él no va a estar mucho más tiempo con ellos, que debían aprovecharlo. María supo aprovechar a Jesús, aprovechar para escucharlo, aprovechar para alabarlo como se merecía el Hijo de Dios, mientras tanto Marta seguía sirviendo mesas. No es que Marta hiciera lo incorrecto, es que entre lo bueno y lo mejor, se quedó sirviendo mesas.

De la misma forma que Marta y María muchas veces en nuestras iglesias y en nuestras vidas nos pasamos el tiempo planeando cosas para Dios, actividades evangelísticas, conciertos, conferencias, etc. Y dejamos de lado lo más importante ponernos a los pies de Dios y sólo disfrutar de su palabra, de su amor, de su justicia, de sus mandamientos, de sus propósitos y dejar que eso sea germen de alabanza, alabanza verdadera con la que igual que María ungir a nuestro Dios.

Exceso


Cuando pensamos en nuestra sociedad occidental podemos ponernos varios adjetivos, desde los de avanzada o cosmopolita hasta los de hedonista y centrada en el individuo. Pero una de las característica más destacadas es el exceso, llevado a todas las facetas de la vida de una sociedad que busca en él un medio de diversión, evasión o de mostrar poder, hasta un medio de expresarse.

La Biblia siempre ha marcado un término medio en la vida de la sociedad, desde anunciar que cada cosa tiene su tiempo y que este tiempo es finito “Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantadoEc. 3:2 hasta ordenar que no se puede cultivar en exceso la tierra, que esta debe descansar cada cierto número de años, “Seis años sembrarás tu tierra, y seis años podarás tu viña y recogerás sus frutos.Pero el séptimo año la tierra tendrá descansoLv. 25:1. Por lo que podemos ver un Dios que no quiere que Su pueblo caiga en el exceso, en ninguna faceta de su vida.

“Vestido tan sólo con un efod de lino, se puso a bailar ante el Señor con gran entusiasmo. Así que entre vítores y al son de cuernos de carnero, David y todo el pueblo de Israel llevaban el arca del Señor. Sucedió que, al entrar el arca del Señor a la Ciudad de David, Mical hija de Saúl se asomó a la ventana; y cuando vio que el rey David estaba saltando y bailando delante del Señor, sintió por él un profundo desprecio” 2 Sam. 6:14-16

       Pero hay un aspecto de la vida de Su pueblo en la que Dios no ha marcado límites de intensidad ni de tiempo empleado, este aspecto es la alabanza. Pero curiosamente es el aspecto en que más recortamos y ponemos límites, muchos de ellos inexistentes. David, hombre alabanza, por fin traía el arca a Jerusalén, después del fallido intento que le costó la vida a Uza. Ante esta emoción incontrolable todo el pueblo de Israel entraba con el arca en la capital del reino, no era momento de luto sino de fiesta y así David lo expresó cuando bailó delante del arca.

Pero aunque en la calle existía un ambiente de alabanza a Dios por lo maravilloso e importante que era que el arca estuviese entrando en la ciudad de Jerusalén, en la ventana de su palacio, la propia mujer de David, lo miró y lo menospreció. Es importante notar que Mical no lo despreció porque su alabanza estuviese en desconsonancia con su testimonio, o por que adoraba era un dios falso, o porque estaba desobedeciendo algún mandamiento, sino que lo despreció por la forma en que adoraba, más adelante le recriminará que esa no es forma de adorar de un rey.

“En Betania, mientras estaba él sentado a la mesa en casa de Simón llamado el leproso, llegó una mujer con un frasco de alabastro lleno de un perfume muy costoso, hecho de nardo puro. Rompió el frasco y derramó el perfume sobre la cabeza de Jesús.

 Algunos de los presentes comentaban indignados:

—¿Para qué este desperdicio de perfume? Podía haberse vendido por muchísimo dineropara darlo a los pobres.

Y la reprendían con severidad. —Déjenla en paz —dijo Jesús—. ¿Por qué la molestan? Ella ha hecho una obra hermosa conmigo. ” Mr. 14:3-6

       Ya no es toda una ciudad tocando trompetas y gritando, ya no es un gran rey que va delante de su pueblo, ya no es un objeto sagrado como un arca, con todo lo que simbolizaba, ahora es una mujer prostituta, lo más bajo de la sociedad quien enfrentándose a lo ‘cánones de protocolo’ decide introducirse en una casa privada para realizar uno de los mayores actos de alabanza y adoración que recibió Jesús en sus tres años de ministerio.

Pero de nuevo la alabanza recibió la crítica de los que no la realizaban, de nuevo las miradas y los comentarios iban en dirección de lo que hizo (forma) y no de lo a quien estaba alabando (significado). La falsa religión no soportaba la incomodidad de un corazón roto por todo lo bueno que había recibido de Jesús. Cuando esa mujer entró en el cuarto la alabanza no se limitó a unos cuantos cánticos o oraciones, ni siquiera a palabras, sólo a un frasco de perfume, un corazón agradecido y Dios.

El curioso ver que a lo largo de la Biblia no encontramos en ningún lugar a Dios diciendo a su pueblo “no me alabes más” o “ya es suficiente tanta alabanza”, la única vez que Dios menosprecia la alabanza de Su pueblo es cuando esta es hipócrita y viene de corazones que no lo buscan, pero en ningún lugar existe el pecado de exceso de alabanza, porque nuestro Dios es un Dios con ganas de que lo alaben, sobre todo porque se lo merece. Cuando hay corazones sinceros y vidas entregadas la alabanza fluye por encima de formas y estereotipos, y como acaba diciendo Jesús…. “ella ha hecho una obra hermosa conmigo….”

Una vida de alabanza


Cuando hablamos de David una palabra nos viene a la mente, alabanza. Podemos caer en el error de pensar que la alabanza es únicamente cantar. Alabar es elogiar, celebrar con palabras. A lo largo de la vida de este hombre que en Hc.13:22 se nos dice que era “un hombre conforme al corazón de Dios” vemos momentos buenos y momentos malos, momentos de triunfo y momentos de persecución, momentos en los que es fácil alabar a Dios y momentos en los que no.

La vida de David tampoco podemos etiquetarla como una vida fácil, perseguido hasta la saciedad por Sául antes de acceder al trono. Su pecado con Betsabé fue público y acarreó la muerte su hijo, cuando fue anciano dos de sus hijos se revelaron contra él, para usurparle el trono.

Pero aún así nunca dejó de elevar alabanza a Dios. Incluso en sus peores momentos su boca elevaba alabanza a Dios.

En la noche de hoy vamos a meditar en esta vida e intentaremos ver algunas de las características de la vida de David para poder aplicarlas a nuestra vida, para que nuestra vida sea también una vida de alabanza.

1. Valiente y confiado en el poder de Dios. 1S. 17:37El Señor, que me libró de las garras del león y del oso, también me librará del poder de este filisteo.”

       La valentía de una persona suele residir en la confianza que tenga y donde la tenga, hay gente que confía en su inteligencia y capacidad, y es gente valiente porque confía que cuando hay una dificultad su intelecto o su habilidad le ayudarán a superarlo. Hay gente que confía en sus defensas, saben que hay gente o cosas protegiéndolos y su valentía reside en ello, como la gente de Jericó que confiaba en sus murallas. Hay gente, como el caso de Goliat, que confía en su fuerza física, se consideran más fuertes que sus rivales y su valentía reside en esa confianza. Pero la valentía de David residía en Dios, “Yo vengo a ti en el nombre del Señor Todopoderoso […] A quien tú has desafiado”. David no venía a defender su honor ni el de su familia, ni el del rey Saúl, venía a defender el nombre de Dios, a quien realmente Goliat había ofendido. David no esperaba derrotar a Goliat con sus propias fuerzas sino con el poder de Dios.

Sal. 91

1  El que habita al abrigo del *Altísimo
se acoge a la sombra del *Todopoderoso.
Yo le digo al Señor: «Tú eres mi refugio,
mi fortaleza, el Dios en quien confío.»

Sólo él puede librarte de las trampas del cazador
y de mortíferas plagas,
pues te cubrirá con sus plumas
y bajo sus alas hallarás refugio.
¡Su verdad será tu escudo y tu baluarte!
No temerás el terror de la noche,
ni la flecha que vuela de día,
ni la peste que acecha en las sombras
ni la plaga que destruye a mediodía.
Podrán caer mil a tu izquierda,
y diez mil a tu derecha,
pero a ti no te afectará.
No tendrás más que abrir bien los ojos,
para ver a los impíos recibir su merecido.

2. Su justicia descansa en Dios, no es vengativo 2S. 16:5-13; 19:18-23

En uno de los momento más bajos del reinado de David, su hijo Absalón se revela contra él y se proclama rey en Hebrón, Simí, que era pariente de Saúl, lo cual nos da a entender la manía y la saña que le tiene a David, aprovecha para insultarle en la huida. En bueno notar aquí la diferencia de comportamiento que tienen Simí y David hacia el ungido de Dios, vemos como David fue incapaz de levantar su mano contra Saúl en cambio  Simí insulta sin piedad. Por mucho que Absalón se proclamara el rey, David era el legítimo rey, podía matar allí mismo, pero vemos como un David hundido decide que sea la justicia de Dios quien juzgue.

Tras la muerte de Absalón y confirmado en el trono David vuelve a tener la oportunidad de vengarse, pero no lo hace, porque descansa en la justicia de Dios.

Aunque parece que la ofensa de Simí no tuvo castigo pero 1R. 2:46 nos dice que Simí fue ajusticiado a manos de Salomón, el hijo de David. Vemos que la verdadera justicia es la que descansa en Dios, lo otro son venganzas. Dios es Justo y su justicia en perfecta, todas las ofensas dadas a él o a sus hijos son pagadas, a su tiempo, pero son pagadas. Los tiempos de Dios son algo misterioso, como seres humanos lo queremos todo y lo queremos ya, pero Dios usa su tiempo para dar cumplimiento perfecto a su justicia.

Sal. 43

1  ¡Hazme *justicia, oh Dios!
Defiende mi causa frente a esta nación impía;
líbrame de *gente mentirosa y perversa.
Tú eres mi Dios y mi fortaleza:
¿Por qué me has rechazado?
¿Por qué debo andar de luto
y oprimido por el enemigo?
Envía tu luz y tu verdad;
que ellas me guíen a tu monte santo,
que me lleven al lugar donde tú habitas.
Llegaré entonces al altar de Dios,
del Dios de mi alegría y mi deleite,
y allí, oh Dios, mi Dios,
te alabaré al son del arpa.

¿Por qué voy a inquietarme?
¿Por qué me voy a angustiar?
En Dios pondré mi esperanza,
y todavía lo alabaré.
¡Él es mi Salvador y mi Dios!


3. David siempre buscaba lo mejor para las cosas de Dios 2S. 7:1-2.

David demuestra una especial sensibilidad y amor hacia las cosas de Dios. El arca nunca había tenido un templo, una casa. David “se siente mal” por vivir en una casa muy bonita mientras el arca se encuentra en una tienda. Esto demuestra, por un lado el amor sincero y no solo ritual de David, David no busca cumplir con una serie de normas sino que busca lo mejor para lo relacionado con dios y su obra.

David buscaba a Dios, no sólo cumplir con la religión predominante, amaba a Dios, sus mandamientos, su ley, su justicia, sus bendiciones..

Sal. 42

1 Cual ciervo jadeante en busca del agua,
así te busca, oh Dios, todo mi ser.
Tengo sed de Dios, del Dios de la vida.
¿Cuándo podré presentarme ante Dios?
Mis lágrimas son mi pan de día y de noche,
mientras me echan en cara a todas horas:
«¿Dónde está tu Dios?»

Recuerdo esto y me deshago en llanto:
yo solía ir con la multitud,
y la conducía a la casa de Dios.
Entre voces de alegría y acciones de gracias
hacíamos gran celebración.

4. David no tiene un corazón rebelde a Dios sino que asume el castigo por su pecado. 2S 12:1-14.

Ya hemos dicho antes que la Biblia describe a David como una hombre conforme al corazón de Dios. A pesar de esta bonita descripción David era una persona y por lo tanto era pecador. En este conocido pasaje vemos como el hijo de David en primer lugar reconoce el pecado y segundo acepta el castigo de Dios, no se revela contra él. Muchos de los descendientes de David en el trono fueron rebeldes ante las denuncias de pecador por parte de los profetas de Dios. Pero David en cambio acepta la reprimenta y el castigo, con un comportamiento que nos confirma un arrepentimiento sincero por el pecado cometido.

12:20 Después de la muerte de su hijo David se levanta y se va a adorar a Dios. Este gesto nos muestra un corazón totalmente entregado a Dios que aún en los más oscuro del dolor de la muerte de un hijo junto con la vergüenza de haber sido “descubierto” su pecado decide ir a la casa del Señor y allí adorar.

Sal. 51.

1  Ten compasión de mí, oh Dios,
conforme a tu gran amor;
conforme a tu inmensa bondad,
borra mis transgresiones.
Lávame de toda mi maldad
y límpiame de mi pecado.

Yo reconozco mis transgresiones;
siempre tengo presente mi pecado.
Contra ti he pecado, sólo contra ti,
y he hecho lo que es malo ante tus ojos;
por eso, tu sentencia es justa,
y tu juicio, irreprochable.
Yo sé que soy malo de nacimiento;
pecador me concibió mi madre.
Yo sé que tú amas la verdad en lo íntimo;
en lo secreto me has enseñado sabiduría.

Purifícame con *hisopo, y quedaré limpio;
lávame, y quedaré más blanco que la nieve.
Anúnciame gozo y alegría;
infunde gozo en estos huesos que has quebrantado.
Aparta tu rostro de mis pecados
y borra toda mi maldad.

10 Crea en mí, oh Dios, un *corazón limpio,
y renueva la firmeza de mi espíritu.
11 No me alejes de tu presencia
ni me quites tu santo Espíritu.
12 Devuélveme la alegría de tu *salvación;
que un espíritu obediente me sostenga.
13 Así enseñaré a los transgresores tus *caminos,
y los pecadores se volverán a ti.


5. Con sus dones y capacidades servía a quien lo necesitaba. 1S. 16:23

David, entre otras cualidades que Dios le había dado, era un músico genial y tocaba el arpa de una manera que lo hacía conocido en todo el reino. Pero a pesar de que Saúl era su enemigo e incluso intentó matarlo con una lanza mientras David toca el arpa para él, Davíd usaba su don o capacidad de tocar el arpa para bendecirlo y “hacer que el espíritu maligno se alejara de él

Viendo la vida de David, tengamos una vida de Alabanza, en los buenos y en los malos momentos, cuando hemos triunfado o cuando los enemigos nos insulten. Que nuestra alabanza esté presente en nuestra confianza en el poder de Dios, en la su justicia infinita. Alabemos a Dios buscando continuamente lo mejor para su obra y para su iglesia. Y sirvamos a los demás con los dones y capacidades con que Dios nos provee

Creativos


Cuando hablamos en características de una personalidad atrayente nos vienen a la mente adjetivos como valor, liderazgo, positivismo, humor, sacrificio, honradez, pero quizás solemos dejar de lado otra característica que nos hace seres únicos en mitad de este mundo en el que vivimos, la creatividad.

La creatividad no sólo es la capacidad de hacer existir algo sino la osadía de hacerlo de manera bella. 

Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.Y vio Dios que la luz era buena;Gn. 1:3-4

       Nuestro Dios es un ser tremendamente creativo. No se limita a suplir las necesidades básicas sino que su creatividad le lleva a diseñar todo de una manera maravillosamente elegante y bonita, sin deja de ser eficaz. Para darnos cuenta de esto sólo debemos ver la naturaleza.

10 Tú haces que los manantiales
    viertan sus aguas en las cañadas,
    y que fluyan entre las montañas. 
11 De ellas beben todas las bestias del campo;
    allí los asnos monteses calman su sed. 
12 Las aves del cielo anidan junto a las aguas
    y cantan entre el follaje. 
13 Desde tus altos aposentos riegas las montañas;
    la tierra se sacia con el fruto de tu trabajo. 
14 Haces que crezca la hierba para el ganado,
    y las plantas que la *gente cultiva
    para sacar de la tierra su alimento: 
15 el vino que alegra el corazón,
    el aceite que hace brillar el rostro,
    y el pan que sustenta la vida. 
16 Los árboles del Señor están bien regados,
    los cedros del Líbano que él plantó. 
17 Allí las aves hacen sus nidos;
    en los cipreses tienen su hogar las cigüeñas. 
18 En las altas montañas están las cabras monteses,
    y en los escarpados peñascos tienen su madriguera los tejones.

Sal. 104.

       Pero la creatividad no sólo se limita a la capacidad de superación, sino que como seres humanos necesitamos expresar nuestros sentimientos, y la creatividad nos lleva a elevar esos sentimientos al nivel de arte.

Alabanza con música y pintura

        “Y compuso tres mil proverbios, y sus cantares fueron mil cinco.También disertó sobre los árboles, desde el cedro del Líbano hasta el hisopo que nace en la pared. Asimismo disertó sobre los animales, sobre las aves, sobre los reptiles y sobre los peces.” 1ª R. 4:32-34

       Salomón, de la misma forma que su padre David antes que él, era muy creativo y usó esta capacidad para expresar sus sentimientos e inquietudes. Además de ayudar a la compresión de la realidad de los que le rodeaban.

Que la creatividad esté con vosotros.

La alabanza en la derrota.


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       Cuando hablamos de alabanza inmediatamente nos vienen imágenes felices o emotivas de buenos momentos que hemos pasado alabando a nuestro Dios tanto individualmente, en familia o como iglesia. La palabra alabanza nos hace pasear por otras como agradecimiento, honra, júbilo, amor e incluso fiesta.
       Es relativamente fácil elevar palabras de alabanza a Dios cuando tenemos motivos evidentes para ello, pero si la situación no fuera tan favorable para nosotros ¿seríamos capaces de alabar a Dios en nuestra derrota más humillante?

Todo el día tuercen mis palabras;
siempre están pensando hacerme mal.
Conspiran, se mantienen al acecho;
ansiosos por quitarme la vida,
vigilan todo lo que hago.
¡En tu enojo, Dios mío, humilla a esos pueblos!
¡De ningún modo los dejes escapar!
Toma en cuenta mis lamentos;
registra mi llanto en tu libro.
¿Acaso no lo tienes anotado?
Cuando yo te pida ayuda,
huirán mis enemigos.
Una cosa sé: ¡Dios está de mi parte!
10 Confío en Dios y alabo su palabra;
confío en el Señor y alabo su palabra;
11 confío en Dios y no siento miedo.
¿Qué puede hacerme un simple mortal?
Sal. 56

        El siervo de Dios siempre va a ser el objetivo de los ataque del enemigo de Dios. Pero sus pies no resbalan en pos de la lágrima fácil ni de lamerse las heridas. David podía levantarse y quejarse de su situación, él era el ungido de Dios, el elegido, el que decidió seguir la voluntad de Dios aunque fuera en contra de sus intereses personales. Pero a pesar de “haber cumplido” Dios lo pone en manos de sus enemigos. Y en esta situación es capaz de decir “Confío en el Señor y alabo su palabra…”.
        Alabar a Dios en mitad de la prueba nos habla de: 1. Humildad, de saber poner a Dios por encima de nosotros conociendo que todo lo que tenemos está es su mano, y no en la de los enemigos. 2. Confianza, de saber que Dios cuida de sus hijos y que todo lo que pase, sea bueno o malo está bajo su control. 3. Descanso, cuando pasamos momentos de dificultad podemos rompernos la cabeza día y noche pensando que hicimos mal, que podríamos haber hecho mejor, o simplemente preguntándonos ¿porqué?. Pero el que confía en Dios descansa en su voluntad porque sabe que él tiene el control. 4. Centrar nuestra vida en Dios, Él pasa a ser nuestra roca cuando todo se tambalea.

Yo reconozco mis transgresiones;
siempre tengo presente mi pecado.
Contra ti he pecado, sólo contra ti,
y he hecho lo que es malo ante tus ojos;
por eso, tu sentencia es justa,
y tu juicio, irreprochable.
Yo sé que soy malo de nacimiento;
pecador me concibió mi madre.
Yo sé que tú amas la verdad en lo íntimo;
en lo secreto me has enseñado sabiduría.
14 Dios mío, Dios de mi salvación,
líbrame de derramar sangre,
y mi lengua alabará tu justicia.
15 Abre, Señor, mis labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
16 Tú no te deleitas en los sacrificios
ni te complacen los holocaustos;
de lo contrario, te los ofrecería.
17 El sacrificio que te agrada
es un espíritu quebrantado;
tú, oh Dios, no desprecias
al corazón quebrantado y arrepentido
Sal. 51

       Otro momento donde nos es complicado derramar nuestro corazón en alabanza es en la confesión de nuestro pecado. Muchas veces la vergüenza nos puede hacer rehuir el bochornoso momento de ponernos de rodillas y pedir perdón a Dios por nuestros errores. David no sólo había dejado embarazada a una mujer casada, sino que había intentado encubrirlo matando a su marido. David, cuando es descubierto, clama a Dios y lo alaba por Su justicia. Aquí vemos una alabanza que 1. Reconoce el error, no trata de excusarse sino que reconoce que se ha equivocado, Adán le echo la culpa a Eva, el pueblo de Israel le echaba la culpa a Moisés y Aaron de su situación en el desierto… pero el hijo de Dios reconoce su culpa y la admite. 2. Acepta el castigo de Dios como justo, en el caso de David fue la muerte de su hijo con Betsabé, cuando reconocemos que la justicia de Dios es irreprochable aceptamos el castigo de Dios como el correcto en nuestra vida. 3. Hay un corazón arrepentido, con un arrepentimiento verdadero y no sólo por cumplir o salir del paso.

Muchos son, Señor, mis enemigos;
muchos son los que se me oponen,
y muchos los que de mí aseguran:
«Dios no lo salvará.»Selah
Pero tú, Señor, me rodeas cual escudo;
tú eres mi gloria;
¡tú mantienes en alto mi cabeza!
Clamo al Señor a voz en cuello,
y desde su monte santo él me responde.
Sal. 3

       Seamos mujeres y hombres de alabanza, personas que ponen en alto en todo momento el nombre de Dios. Podemos estar siendo perseguidos por nuestros enemigos, pero clamemos a Dios por su cuidado infinito, por su protección y descanso. Quizás estamos huyendo de Él por un pecado que nos humilla y aleja, pero alabemos Su justicia y busquemos Su perdón.