Adolescencia, elegir en un cruce de caminos.


Segundo artículo de serie sobre el joven cristiano y la realidad del trabajo que se publica en Protestante digital.

La semana anterior hablábamos  sobre el sentido del trabajo en la vida del cristiano , cuál era el propósito de Dios sobre el trabajo y como el pecado lo distorsionó. Llegamos a la conclusión de que cuando trabajamos y nos esforzamos (aunque no seamos remunerados por ellos) reflejamos a Dios y le damos gloria.

Hoy seguimos con esta serie de artículos sobre el trabajo y el joven cristiano trasladándonos al origen, no al momento en que empezamos a trabajar, ni siquiera al que buscamos trabajo sino al momento que elegimos en qué dirección va a ir nuestra vida en todos los sentidos, incluido el laboral, me refiero a la adolescencia.

La adolescencia no deja indiferente a nadie, si le pidiéramos a nuestros mayores que echaran su vista atrás a su adolescencia a algunos les traerá recuerdos de una buena época, quizás mejor que su vida actual, para otros serán recuerdos un poco tortuosos. Pero todos estarían de acuerdo en la importancia de la adolescencia como, quizás, la etapa más decisiva de la vida de una persona, no tanto por la responsabilidad de las decisiones que se toman, porque más que responsabilidad muchas veces es una época de irresponsabilidad, sino más bien por la influencia que estas decisiones tienen a lo largo del resto de nuestra vida.

Muchos de los hombres y mujeres que se dedican a la obra de Dios tomaron sus decisiones en la adolescencia, parejas que siguen juntas después de 50 años de casados se formaron en la adolescencia, muchos jóvenes que abandonan la iglesia lo hacen en esta etapa de la vida. Es un momento clave en nuestra vida.

¡Qué decir de nuestra vida laboral! La adolescencia es el momento elección, y para muchos jóvenes es un trauma decidir que van a estudiar y a qué nivel quieren llegar. A los 14-15 años en 3º/4º de E.S.O. los chicos tienen que decidir qué camino escoger en su vida, bien una formación profesional o cursar bachillerato puede que con vistas a entrar en la universidad. Ante esto pueden surgir en el joven múltiples preguntas: ¿Qué estudiar si aún no sé a qué quiero dedicarme? ¿Por qué ir a la universidad si las personas que terminan de estudiar no encuentran trabajo? ¿Por qué esforzarme si lo más probable es que acabe sin encontrar trabajo? ¿Por qué buscar la excelencia en mis estudios si vivimos en un país donde el que llega más lejos no es el que más se esfuerza sino el que mejor “ colocado ” sale o más aprovechado es?

 Pasando de allí un poco más adelante, vio a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, también ellos en la barca, que remendaban las redes. Y luego los llamó; y dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, le siguieron. ” Mr. 1:19-20

Cuando nos planteamos qué estudiar, por donde dirigir nuestro camino debemos tener claro que por encima de todo Dios quiere que le sigamos. Si nos fijamos en los discípulos que escogió Jesús a él no le importó su currículum, había pescadores (Jacobo, Juan o Pedro), recaudadores de impuestos con fama de corruptos (Mateo) o nacionalistas fanáticos (Simón el Zelote) lo realmente importante no eran a que se dedicaban para mantenerse sino la labor que iban a realizar bajo la dirección del Espíritu Santo.

De la misma forma Dios nos busca a nosotros sea cual sea nuestra profesión, porque lo verdaderamente importante es lo que Dios puede hacer a través nuestra en la vida de las personas que nos rodean. Cuando nos planteamos nuestro futuro no debemos buscar el éxito sino la relevancia. Exitoso nos habla de admiración, de ser destacado entre los que nos rodean, el éxito siempre va acompañado de cumplir los estándares deseados por las personas que nos consideran exitoso. En cambio relevancia nos habla de marca, de dejar huella en la vida de las personas que nos rodean. Podemos ser relevante allá donde estemos aunque nuestro trabajo no tenga el  glamour  de otros con más renombre, por ejemplo un ama de casa puede ser relevante en la vida de la familia, de la misma forma que un político en la vida de un país. Cuando el pecado llegó al mundo distorsionó la realidad de la función del trabajo lo más importante dejó de ser cumplir la voluntad de Dios para convertirse en lo que los seres humanos más ambicionan el poder y el éxito.

 David   sirvió a su propia generación conforme al propósito de Dios ” Hc. 13:36

David representa las dos caras de esta moneda, fue un hombre de éxito en todo lo que hizo, pero lo más importante no fue lo que ha llegado a nosotros sino la impronta que dejó en su generación, en aquellos hombres desesperados que guió en Adulám ( 1 Sam. 22:1-2), en aquel tullido Mefiboset al cual dignificó cuando estaba condenado al ostracismo ( 2 Sam. 9:1-13) o defendiendo aquella ciudad de Keila que ni el propio rey Saúl se molestó en ayudar ( 1 Sam. 23:1-5).

Debemos tener claro que aunque no tengamos decidido qué estudiar si tenemos que tener claro que Dios quiere que nos gastemos en Él. Que usemos de nuestras fuerzas y de nuestro tiempo para hacer lo Él tiene planeado en nuestra vida, para servir a nuestra generación.

La elección de nuestra profesión debe estar marcada por este pensamiento. Debemos buscar a Dios y pedirle que él nos guíe en la elección. Esto es algo personal de cada uno porque elegir iniciar unos estudios es fácil, lo difícil y lo que nos va a llevar más esfuerzo es acabarlos. Por eso son tan importantes los buenos consejos en este momento y aquí entra la labor de los padres, hermanos mayores y líderes de jóvenes. Es el momento donde Dios puede guiarnos a través de la experiencia de personas que ya han pasado por este tipo de experiencias. El consejo personal es un arma muy poderosa en la vida de los jóvenes, por eso debe ser prioritario en la iglesia y en la familia invertir tiempo en dar buenos consejos a nuestros jóvenes.

Dios nos ha hecho a todos diferentes y debemos conocernos para saber qué estudios podemos afrontar y cuáles no, pero no viendo esto con un demérito sino teniendo claro que todo trabajo es de valor y lleno de significado para Dios. Para Él no existen trabajos de primera ni de segunda, sino que existen personas que se esfuerzan para hacer su labor de manera excelente y otras que no.

 Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas. ” Js. 1:9

Vivimos en un país donde no sólo hay falta de trabajo sino que el que triunfa en él suele no ser el mejor sino el que tiene un “ padrino ” que le ayudeo el que más “ listo ” sea en su puesto de trabajo. Ante esta perspectiva un chico puede plantearse la conveniencia de esforzarse o no en sus estudios. “ ¿Para qué? si luego no vale la pena ” podrá preguntarse más de uno.

Pero la verdad es que la excelencia ( Superior calidad o bondad que hace digno de singular aprecio y estimación algo ) es una forma de alabanza a Dios. No nos esforzamos por contentar a nuestro jefe, ni para que nuestro profesor nos dé una palmadita en la espalda, nos esforzamos porque nuestro Dios no se merece nada menos que lo mejor en cada una de las áreas de nuestra vida, esto es muy idealista pero es lo que Dios pide de nosotros.

Cada uno somos diferentes y puede que igual que pasaba en  la fábula de Esopo nuestro 100% sea correr a la velocidad que iba la tortuga mientras que para nuestro compañero de clase el 100% sea correr a la velocidad de la liebre y puede que contrariamente a la fábula la liebre llegue primero, pero nosotros habremos dado gloria a Dios porque lo que Él nos pide es que nos esforcemos con todo lo que tenemos.

Ante esta etapa tan decisiva es imprescindible que como jóvenes cristianos tengamos claro que nuestro llamado es a servir a Dios con todos nuestros dones y capacidades, independientemente de los que cual vaya a ser nuestra profesión. Aprendamos a valorar los consejos de personas que han pasado por las mismas decisiones que nosotros y esforcémonos con todas nuestras fuerzas en todo lo que hagamos.

 Todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor ” Col. 3:23

Al este del Edén (o el lugar donde el trabajo perdió su sentido).


Este artículo es el primero de una serie sobre la realidad del trabajo y los jóvenes cristianos en la España actual. Esta serie podéis seguirla en la página Protestante Digital.

Las sociedades son comunidades de individuos que en forma colectiva funcionan como un sólo ente. E igual que los individuos que lo forman, estas sociedades pasan por experiencia “ humanas ” como pueden ser, felicidad, autoengaño, histeria e incluso enfermedad.

En la sociedad española existe una enfermedad con la que llevamos años luchando y al paso que vamos probablemente se acabe convirtiendo en endémica, esta enfermedad es el paro. Decimos endémica, porque parece que España lleva conviviendo con él toda la vida, como las malas parejas ni se quieren ni se dejan de querer. La falta de trabajo es nuestra mayor preocupación y a la vez nuestro mayor lastre.

Al este del EdénMi generación, los que nacimos en los 80, la generación que hemos pasado nuestros primeros años de vida laboral en el inicio de esta crisis ( de aquella aún era una desaceleración ) se ha visto abocada a una realidad en la que  más de la mitad de nosotros no tenemos un trabajo  remunerado o si lo tenemos es tan precario que a muchos de nuestros familiares y amigos les asustan nuestra condiciones, aunque nosotros nos aferremos a él con la sensación de haber encontrado “ mi tesoro” .

La serie de artículos que iniciamos esta semana trata sobre el tema del trabajo y el joven cristiano. Porque aunque repitamos el famosos versículo de que “ nuestro reino no es de este mundo ” la realidad es que vivimos en este mundo, trabajamos en este mundo y ganamos un sueldo, o por lo menos eso intentamos, en este mundo. Porque en estas circunstancias que muchas veces son desesperadas nos asaltan dudas como ¿Cuál es la función del trabajo en la realidad de un joven cristiano? ¿Estamos fallando a Dios al no trabajar? ¿Cuál es el propósito de Dios con el trabajo? ¿Cómo sentirnos completos si no tenemos opción expresarnos, realizarnos o crecer con nuestro trabajo? ¿Cómo afrontar la independencia de nuestros padres sino podemos mantenernos? ¿Cómo afecta la falta de empleo a la vida normal de una pareja que desea evolucionar de noviazgo al matrimonio?

Empezaremos en este primer artículo con la base, con el principio. ¿Quiere Dios que trabajemos? ¿Es el trabajo una bendición o una maldición?

Cada obra está impregnado por lo que el autor que la ha creado es, por su esencia. Lo mismo pasa con Dios. El ser humano fue creado a semejanza de Dios. Dios nos ha creado con sus atributos, vida, justicia, amor, misericordia. Somos el ser de la naturaleza que más características de Dios presenta.

Una de estas características, y la primera de ellas que aparece en su relación con Dios, es el trabajo. Cuando abrimos la Biblia vemos a Dios trabajando, desde el comienzo del Génesis Dios está planeando “ Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”  (Gn. 1:26), trabajando “ creo Dios los cielos y la tierra”  (Gn. 1:1) y evaluando “ vio Dios que era bueno “  (Gn. 1:10). A lo largo de toda la Biblia, nunca lo vemos inactivo o parado, sino que siempre se muestra en una actitud proactiva, sobre todo en hacer volver a su pueblo a Él.

Dios mismo creó al ser humano con esta capacidad del trabajo, eso quedó claro al poco de la creación del hombre, donde lo primero que recibió, a parte de instrucción fue una tarea, cuidar el huerto, un trabajo que Eva y Adán cumplían a la perfección.

Pero Satanás distorsionó la realidad, para engañar adulteró las palabras de Dios. En cuanto Eva y Adán cayeron este adulterio se trasladó a cada una de las facetas de su vida: la espiritual (rota su relación con Dios), la matrimonial (Adán se iba a hacer dueño y señor de Eva, rompiendo la relación de igualdad que había), la familiar (los hijos iban a ser paridos con dolor por Eva), la natural (toda la naturaleza queda bajo maldición por culpa del ser humano) y la laboral (ahora el trabajo produciría dolor).

Desde ese momento, en el cual el ser humano debe irse al este del Edén, la perspectiva del trabajo y de la relación del ser humano con él queda totalmente distorsionada. Dios, el trabajador supremo, creo el trabajo como un regalo para la mujer y el hombre, una forma de ser un siervo eficaz de Dios y darle gloria, como toda la naturaleza hacía. Sólo la intrusión del pecado hace que esa perspectiva se desmorone y lleguen los  cardos  y las  espinas  (Gn. 3:18). Si el trabajo es considerado hoy en día como algo que hace sufrir y que sólo sirve por la gratificación económica o para alcanzar un status superior es por culpa del pecado, no por causa del regalo de Dios que fue tener una tarea.

 Nada en el universo se parece más a Dios que el trabajador. (Ulrico Zwinglio ).

 La reforma protestante rescató este concepto bíblico del trabajo, hasta ese momento ahogado por siglos de platonismo dentro de la Iglesia Católica, donde el trabajo manual era algo desechable del mundo material que había que rechazar, y por lo tanto sólo hacían las clases más bajas e ignorantes, en pro de la oración, estudio y meditación pertenecientes al mundo espiritual y más cercanas a Dios, por lo cual eran tareas realizadas por las clases más altas, clero y nobleza.

Los reformadores resaltaban la idea de que el ser humano es un ser integral, por lo tanto se enfatiza la unión entre lo secular y lo religioso al contrario de las ideas religiosas católicas; así, Dios, el trabajo y el dinero, como otros elementos, son parte del ser y no deben tratarse por separado, pues todos ellos integran al mismo ser en unidad. Todos son dones de Dios que el hijo debe usar para dar gloria a su Padre. Debemos asimilar que nuestro trabajo, aunque pensemos que no tiene que ver mucho con “ las cosas de Dios ” es una herramienta en sus manos que puede ser usada para honrar y darle gloria igual que orar, leer la Biblia o predicar.

“Creo que Dios me hizo con un propósito, para la China. Pero también me creó con el talento de la velocidad y cuando corro, siento Su placer” Eric Liddell Carros de fuego .

Hoy en día consideramos trabajar al concepto cuadrado, de un contrato con un horario y un sueldo a fin de mes. Pero realmente trabajo es el esfuerzo creativo por concebir algo donde antes no existía como un medio de expresar nuestra propia naturaleza, para dar gloria a Dios y ser felices.

Si nos preguntásemos que es lo que nos hace felices, muchas de las respuestas serían trabajo, pero sin el corsé de un horario, una nómina o un jefe. Cosas como cuidar un jardín, escribir un libro, componer canciones, ser monitor en un campamento de niños, ser profesor de la escuela dominical, o simplemente correr unas olimpiadas (como Eric Liddell), son tareas que nos llenan de felicidad por la satisfacción evidente que transmite, pero que muchas veces no las consideramos como trabajos, por el mero hecho de no ser remunerados económicamente, pero sí que reflejan ese propósito que Dios nos dio de realizarnos mediante el trabajo y el esfuerzo. Dios mismo disfrutó creando el mundo, el se paraba cada día delante de lo que había hecho y sentía satisfacción.

Cuando hacemos un trabajo que nos gusta y lo finalizamos de una manera excelente, esa sensación es un eco de la verdad de que los seres humanos han sido creados a la imagen de Dios. Este eco no solo resuena en la vida de personas cristianas sino también en cada ser humano que siente satisfacción con la obra de sus manos.

Los cristianos no debemos plantearnos el trabajo como una carga sino como una forma de vida consecuente con nuestra naturaleza. El objetivo de la vida del cristiano es dar gloria a Dios, por lo cual el objetivo del trabajo es dar gloria a Dios. De la misma forma que Eva y Adán tenían un propósito para su vida, el cual fracasaron estrepitosamente. Dios tiene un propósito para nuestra vida y no se va a lograr sin esfuerzo sino que necesitamos trabajar y esforzarnos en él.

La Biblia está llena de personas que se esforzaron hasta lo último por hacer su labor, aunque esta nunca fuera remunerada(José, Moisés, Samuel, Jeremías…). Debemos seguir su ejemplo, buscar la voluntad de Dios en nuestras vidas y esforzarnos allí donde Dios nos ponga, sea en una empresa, la familia, una ONG, la iglesia o en nuestra sociedad, porque cuando trabajamos reflejamos a Dios y le damos gloria.

Filosofía de vida.


Aunque física y químicamente somos bastante parecidos hay varias diferencias entre la existencia del ser humano y del resto de la creación. Incluso para alguien que no crea la Biblia esto es bastante lógico. Una de las características que nos diferencian es la percepción de nuestra existencia. Mientras un animal simplemente busca lo necesario para sobrevivir y poder crear a la siguiente generación los seres humanos buscamos razón a nuestra existencia y procuramos que esta trascienda más allá, que incluso cuando muramos seamos recordados.

Esta concepción de nuestra existencia ha hecho florecer distintas filosofías de vida mediante las cuales las personas buscan conseguir lo que para ellos es importante. Desde el típico ganador dispuesto a cualquier cosa con tal de ser el primero hasta el que tiene como único objetivo de su vida disfrutar.

¿Pero cuál debe ser nuestra filosofía de vida como cristianos?¿en que debemos emplear nuestro tiempo? ¿Cuál deben ser nuestras metas en la vida?

Ef. 5:15-20 es un texto donde el Apóstol Pablo va a hablar sobre cual debe ser la filosofía de vida de un cristiano. Vamos a ver una serie de ideas que Pablo da a la iglesia.

Comienza con un “Mirad pues” o en otras versiones un “Así que” lo cual nos dice que este texto es una especie de conclusión o aplicación práctica de un texto anterior. Desde el versículo 17 del capítulo 4 hasta este versículo 15 del capítulo 5 Pablo va a hablar de la nueva vida en Cristo y de como deben guiarse los hijos de Dios por ella, para en este texto que estamos viendo dar una aplicación práctica en la vida de los receptores de la carta.

Pablo empieza con un “mirad pues con diligencia cómo andéis” este andéis se refiera a nuestra vida y nos trasmite la idea de que debemos prestar atención a nuestra manera de vivir. Pablo pone este énfasis en que debemos ser cuidadosos de examinarnos, de una manera sincera a la luz de la Palabra de Dios.

Este término “diligencia” significa con precisión, minuciosidad y gran cuidado.

Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.Sal. 139: 23-24

La primera idea que Pablo nos da es: La vida en Cristo es una vida continuamente reformada en Él.

Debemos vivir con la moralidad de la Biblia o sea con sabiduría. Y este texto nos explica que existe la posiblidad de vivir sin sabiduría, o sea de una forma totalmente necia. Necio en la Biblia no es la persona falta de inteligencia sino una persona que vive separado de Dios y separado de su ley. Al vivir separado de esto el necio no puede comprender su situación y no puede volverse a Dios. Lo opuesto a esta necedad es la sabiduría de Dios. Una sabiduría basada en la Palabra de Dios, en su mandamientos.

Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas;

Y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella.Prv. 8:11

2ª Idea: La vida en Cristo es una vida basada en la sabiduría de Sus mandamientos.

Llegamos al versículo 16, que es quizás el central de este texto. El que destila toda la fuerza del pensamiento de Pablo. “Aprovechando bien el tiempo” o como en la NVI traduce “Aprovechando al máximo cada momento oportuno”. La palabra tiempo en este texto significa un periodo de tiempo específico con una duración determinada. Esto unido a que el autor usa el artículo “el” nos da a entender que se refiere a al periodo de vida de una cristiano en esta tierra.

Esta idea del tiempo de vida como algo que es limitado y que hay que esforzarse por usarlo bien es algo ampliamente aceptado, no solo por los cristianos sino también por la sociedad en general. Existe una locución en latín Carpe Diem que significa aprovecha el día, aprovecha el tiempo porque el limitado y pronto se acaba. Más actualmente lo jóvenes usan una palabra YOLO que es una acrónimo de una frase inglés (you only live once) tú solo vives una vez, como justificación a cualquier locura que se haga. Pero a diferencia de este cheque el blanco que puede significar una forma de vida inmadura el versículo 17 nos da una línea de argumentación para este “aprovechar bien el tiempo” que es “… entender cual es la voluntad de Dios

Esta voluntad de Dios será única para cada uno. Debemos recocer las oportunidades únicas y diarias que Dios nos da. Oportunidad de oración, de intercesión, de alabanza, de enseñanza, oportunidades de comunión de ayuda a las personas necesitadas. A veces limitamos el uso de de estas a la iglesia y pensamos que comunión es únicamente venir el domingo a la mañana y participar del pan y del vino y olvidamos lo maravilloso que es quedar con otros hermanos aunque sea a cenar o tomar un café y poder compartir como Dios está bendiciendo nuestra vida. Pensamos que enseñanza bíblica solo se hace en la escuela dominical o en la reunión de la iglesia y dejamos de lado lo bueno que es abrir la Biblia en familia y compartir la palabra. O perdemos la ocasión de llamar por teléfono a otro hermano y decirle estoy orando por ti o decir ora por mi, esto es aprovechar el tiempo.

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantadoEc. 3:1-2

3ª Idea: Debemos aprovechar al máximo nuestro tiempo en esta vida terrenal para cumplir la voluntad de Dios de la forma más plenamente posible.

En el versículo 18 Pablo pasa a hablar de un tema que parece que no viene muy al cuento que es “No os embriaguéis con vino…” sino “…sed llenos del Espíritu”.

Los seres humanos necesitamos ser llenados de algo. Necesitamos algo que nos de forma o nos de sentido a nuestra vida. Y si no dejamos que Dios nos llene otras cosas lo harán, cosas que acaban siendo una pérdida de tiempo y en una sociedad con una cultura del ocio tan grande como la nuestra tenemos múltiples cosas en las que gastar nuestro tiempo y nuestras fuerzas.

Hay quién llena su vida de adicciones como nos pone el texto, alcohol, drogas, lo que sea. Hay gente que llena su vida de personas, y se vuelven dependientes y cuando se quedan solas se sienten vacías. Hay gente que llena su vida de intelectualismo y piensa que acumular conocimiento es lo que único que tiene razón de ser. Hay gente que se llena de sí mismo y viven vidas únicamente para satisfacer sus caprichos. Pero esto conduce únicamente a desviarnos del camino de Dios al desenfreno como dice el v.15 a “no tener cuidado de nuestra manera de vivir

4ª Idea: La única forma de poder llevar una vida aprovechando bien las oportunidades que Dios nos da es siendo llenos del Espíritu de Dios.

Los versículos 19 y 20 nos explican cual es la diferencia de los resultados. De la misma manera que el vino es el catalizador para el desenfreno y el pecado, ser llenos del Espíritu es el catalizador para la comunión entre los hermanos del iglesia y esto se muestra en Salmos (salmos del A.T. cantados con melodía y ritmo), en Himnos (Canciones de alabanza a Jesús), Cánticos espirituales (Expresiones personas de testimonio que exaltaban la verdad de la gracia y salvación de Cristo), Cantando (El significado original era pulsar un instrumento de cuerda) y siendo agradecidos

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay leyGal 5:22-23

5ª Idea: Los frutos de esta vida llena del Espíritu son una comunión más fuerte entre los hermanos manifestado en la alabanza y la acción de gracias.

Cuando somos cristianos nos convertimos en seres diferentes, no podemos seguir siendo iguales, nuestra actitud, pensamiento y estilo de vida deben cambiar. De la misma forma nuestra filosofía de vida. para lograr tener una filosofía de vida más parecida a lo que Dios quieres.

Más que conocer.


Lectura: Stg. 1:19-27

 

La base de la vida cristiana es seguir a Cristo, predicar su mensaje, darle importancia a lo que él le daba importancia y para ello hay que conocer la palabra de Dios. A lo largo de toda la Biblia, vemos el énfasis tremendo que Dios le da a que Su pueblo conozca sus mandamientos. Somos el pueblo de Dios y la única forma de conocer en profundidad a este Dios es conociendo su palabra, sus mandamiento, sus ejemplo, sus promesas, sus maldiciones. Debemos ser el pueblo de la palabra.

Santiago 1:19-27 es un texto que nos habla de la importancia de por un lado conocer la palabra de Dios y por otro ponerla en práctica. Estas dos realidades son inseparables, no se puede poner en práctica algo que se desconoce y por otro lado es hipócrita conocer la Palabra, o sea, lo que debemos hacer y no hacerlo.

Este texto se divide en tres párrafos donde vamos a ver partes del mismo discurso, primero la importancia de escuchar la palabra, por escuchar también tenemos que entender aprender la Palabra, antes de hablar o actuar. Un segundo párrafo donde el autor nos habla acerca de que este conocimiento de la palabra no debe quedar en un mero conocimiento intelectual sino que se debe poner en práctica para que la bendición sea completa y un último párrafo donde se relata una advertencia contra las personas quien no pongan en práctica lo que han escuchado o aprendido.

El V.19 empieza remarcando fuertemente la necesidad de que estemos listos para escuchar la Palabra, y esto nos debe hacer reflexionar en primer lugar sobre nuestra vida devocional, sobre el tiempo que diariamente un hijo de Dios debe apartar para escuchar a Su padre. De la misma forma que si yo quiero mantener una buena relación con un amigo, con un hermano de la iglesia, con mi abuelo, necesito invertir tiempo en hablar, conocer, aprender de él, un hijo de Dios necesita tiempo a solas con su Padre abriendo su Palabra y orando. Ya es difícil guiarse por los caminos de Dios para una persona fiel, con toda clase de tentaciones y dificultades que ocurren, como tenemos casos en la Biblia, cuanto más difícil es para una cristiano vivir una vida santa sin tener una guía continua por parte de Dios.

Esta vida de comunión diaria con Dios es algo que se debe enseñar en la Iglesia, pero es algo que fundamentalmente se debe enseñar en casa, es tarea primordial de los padres enseñar a sus hijos a leer la Biblia habitualmente “Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.Pr. 22:6. Pero no solo los niños, los adultos también debemos esforzarnos porque a pesar de tener vidas ocupadas, por cosas que está bien que nos ocupen, como trabajo, hijos o familia, debemos ser constantes en esta vida de comunión diaria con Dios.

En segundo lugar este “listos para escuchar” nos debe hacer reflexionar sobre como venimos a las reuniones de la iglesia, ¿Venimos a ellas porque  es lo que hemos hecho siempre? ¿Quizás venimos a ella porque ya somos pocos y si faltamos 2 casi no queda nadie? ¿Quizás hemos entrado aquí pero nuestra mente aún sigue viajando por otros problemas, que consideramos más importante en nuestra vida? Cuando venimos a las reuniones debemos venir con el corazón y la mente dispuestas a escuchar la Palabra de Dios. Cada ocasión es importante, no porque el que lo haya preparado haya gastado algunas horas, o por su habilidad a hacerlo. Sino porque es Dios el que pone las palabras cuando uno de sus hijos abre Su Palabra.

v.21 Así que vemos la importancia de escuchar (aprender) las palabras de Dios. Además el énfasis es estar listo para escucharlas y lentos para hablar y enojarse. Y eso podría ser perfectamente un proverbio como Prv. 18:2Al necio no le complace el discernimiento; tan sólo hace alarde de su propia opinión” Aquí vemos como el necio no escucha las palabras de discernimiento sino que prefiere hablar de su propia opinión Pr. 16:20El que atiende la palabra prospera. ¡Dichoso el que confía en el Señor!” Mientras que quien se guía por las palabras de Dios prospera, nos dice proverbios. Y este versículo es algo que la iglesia del siglo I debía conocer, pero también es algo que la iglesia del siglo XXI necesita saber, cuantas veces hablamos antes de escuchar (aprender) cuantas veces nos apresuramos a hablar a criticarnos los unos a lo otros a enfadarnos, antes de dedicarnos a escuchar a la Palabra y aquí Santiago enfatiza que para poder recibir la Palabra, debemos despojarnos de toda ese pecado que nos rodea. Muchas veces en nuestra vida podemos tener algo que distorsione nuestra mirada, de la misma forma que el alcohol distorsiona la mirada de quien posee la ira, el enojo, la envidia, las peleas con otros hermanos pueden llevarnos a una mala interpretación de la palabra de Dios. Si cada vez que leo la palabra de Dios lo hago pensado en que bien le vendría a tal hermano escuchar esto, o cuando el que predica ha echo el estudio pensado en desde el púlpito atizar a tal hermano o tal otro, o tal ideología, sea esta buena o mala, esto nos distorsiona la mente. Debemos despojar de este pecado para escuchar la Palabra en primer lugar y que sea ella la que nos habla a nosotros en primer lugar y luego a los demás.

v. 22-25 Pero por muy importante que sea escuchar nuestra labor no puede quedar solo ahí sino aparte de escuchar hay que poner en práctica la Palabra. Las personas que sólo escucha la palabra y no la ponen en práctica se engañan a sí mismos, porque acallan la conciencia pensando que solo oír la palabra es suficiente para sus vidas, y eso no es cierto. El mero conocimiento teórico de la Palabra de Dios, sin llevarlo a la práctica no es nada. No practicar la palabra de Dios es por un lado desobediencia, porque si Dios te ha dado la capacidad de entenderlo implica que tienes que obedecerlo, por otro lado implica falta de bendición, porque Dios también nos bendice cuando nos ponemos en marcha para hacer algo.

Aquí usa el ejemplo del espejo, es un buen ejemplo, porque la Palabra nos muestra la miseria humana, la nuestra, pero también la cura, e irse y olvidarse de la imagen implica que creemos no necesaria la cura.

v. 26-27 Este texto de Santiago acaba con unas palabras bastante duras hacia las personas que se creen religiosas, aquí la palabra religiosa no tiene idea negativa, sino más bien quiere decir las personas que se declaran practicantes de la religión cristiana. Si alguien se cree religioso (digamos cristiano) pero no practica la palabra significa que se engaña así mismo porque realmente su religión no sirve para nada. Es inútil. Existe una religión verdadera, aquí descrita como pura y sin mancha, delante de Dios. Es importante esta frase final porque nos hace énfasis en que quién valora que esta religión es pura y sin mancha es Dios, no nosotros ni otras personas. Esta religión pura y sin mancha implica ayudar a los huérfanos y a las viudas, o sea ayuda a los necesitados, a las personas que peor lo están pasando. La verdadera religión es aquella que se humilla a escuchar las palabras de Dios y que luego las pone en práctica bendiciendo y ayudando a los demás.

 

Dios, nuestro Padre


Texto: Lc. 12:23-34

Cada cierto tiempo el CIS (centro de investigaciones sociológicas) saca a la luz una encuesta, que suele definir cuales es la dirección por la cual está yendo la situación de la sociedad, es la encuesta de los principales problemas de los españoles. En la encuesta de este año el primer puesto se lo llevó con clara diferencia sobre el resto, el paro (85%), en segundo lugar algo relacionado, los problemas económicos, en tercer lugar algo que muchos dirán que también esta relacionado, la clase política (21%).

Esto es totalmente normal, vivimos una crisis, y ante ella las preocupaciones por la supervivencia de uno y de su familia se vuelven la primera prioridad, miedos como a que todos los miembros de una familia se queden en paro, o que no tengamos un lugar donde vivir porque el banco se ha quedado con el piso, miedos que hasta hace unos años parecían no existir están a la orden del día. A lo largo de toda la historia una de las mayores preocupaciones del ser humano es la de cubrir las necesidades básicas, las propias y las de las personas que están a su cargo. La necesidad de comer y de vestir son probablemente las más básicas.

Este es un pasaje alentador del evangelio de Lucas donde se nos presenta a Dios como ese Padre protector que conoce las necesidades de sus hijos y siempre los sostiene en su mano:

En la parábola anterior Jesús habla a toda la multitud, pero en esta vemos como se centra exclusivamente en los discípulos, con lo que podemos entender que estos textos son para los hijos de Dios, personas que han depositado en él su confianza.

Y vamos a intentar apreciar una serie de ideas que Jesús ha querido expresar con estas palabras para aplicarlas en nuestra vida, y sobre todo asimilarlas en estos tiempos donde parece que todo se desmorona. Que sepamos que tenemos un Dios que se preocupa de nosotros y que nunca nos va a dejar de lado.

1. Dios está en el control de la vida de su pueblo y el nos cubre (v.32): Y la imagen en la de Dios cubriendo al pueblo de Israel por el desierto, de día con una nube, visible, que daba sombra, de noche una columna de fuego, visible y que proporcionaba calor y luz. El pueblo de Israel no hubiera sobrevivido sin la ayuda de su Dios, a pesar de ser rebeldes y desobedientes, pero Dios nunca los abandonó. De esta misma forma Dios nunca abandona a un hijo suyo. Estas son palabras que en un tiempo de crisis como en el que vivimos nos viene bien recordar, que por muchas dificultades que estemos pasando, Dios es fiel a su pueblo.

El versículo 32 nos dice que la buena voluntad de Dios es darnos el reino, somos herederos de un reino y puede que lo pasemos mal estando en esta tierra, ser hijo de Dios no es un antídoto contra las malas experiencias, pero si es un consuelo de saber que tenemos a una persona todopoderosa a nuestro lado, como nos dice Hb. 4:15Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.

2. Debemos considerar que nuestra forma de ganarnos la vida, sea cual sea, es un regalo de Dios (v.24). De la misma forma que el cuervo se esfuerza por conseguir su alimento es necesario que el ser humano se esfuerce por conseguir el suyo, sin que este esfuerzo le haga perder la vista en que es Dios realmente el que le esta proveyendo ese trabajo para poder alimentarse. Que el trabajo sea algo pesado y difícil es realmente un castigo a la rebeldía del hombre Gn. 3:19.

Muchas veces olvidamos lo maravilloso y lo grandioso de las cosas cotidianas, llegamos a olvidar que Dios está detrás de ellas. Un ejemplo es la Biblia, muchas veces podemos pensar que bendición sería que Dios nos hablase directamente, de forma audible, como en la Biblia, pero nos olvidamos de lo maravilloso y del poder, que es el mismo, pues es palabra de Dios. Es muchísimo mejor tener las palabras de Dios impresas, que son palabras de Dios a que a una solo personas le sean rebeladas, como era el caso. Cada vez que leemos las palabras de la Biblia es Dios hablando, pero como eso un objeto de uso común muchas veces lo infravaloramos, de la misma forma el trabajo que nosotros realizamos, con su esfuerzo es un regalo de Dios para poder sustentarnos. No es mérito nuestro.

3. Su pueblo es el objeto más preciado para Dios (v.24; v.28): Lo expresa en dos frases “cuanto más vales ustedes que las aves…” y “Cuanto más hará por ustedes, gente de poca fe” vemos la posición que ocupan los hijos Dios ante su Padre, son personas valiosas y que beneficiarias de la bondad de Dios. Esto también nos tiene que ayudar en nuestra autoestima, muchas veces Satanás puede hacernos creer que somos personas que no valemos nada, pero Dios usa una frase “mi pequeño rebaño” donde vemos como Dios usa este nombre cariñoso para referirse a su pueblo.

Is. 43:1-3 Dios no renuncia a su pueblo sino que se identifica con él. Lo ama como un padre, lo disciplina como un padre, le da tranquilidad como un padre.

4. Satanás usa las preocupaciones para atar a la gente (v.30): Una de las excusas que la gente usa más a menudo para rechazar creer en el evangelio o involucrarse en las cosas de Dios es la falta de tiempo. El trabajo, los hijos, los hobbies, se agolpan en las agendas de las personas y desplazan a Dios a un segundo lugar, cuando el día es muy atareado no hay tiempo para orar, leer la Biblia. Esto no es sólo un peligro para las personas que no conocen a Dios porque muchas veces esto nos pasa a todos. Pero este texto tiene un final que nos tiene que llenar de esperanza nuestro Padre sabe lo que necesitamos.

5. Nuestra cabeza debe estar continuamente pensando en el reino de Dios (31): aquí se refiere al campo de la salvación. Lo que primero debe hacer el ser humano es buscar su salvación y una vez que la tenga buscar la salvación de los que los rodean. Esto no significa ser descuidado en nuestro trabajo bajo el lema “Dios me cuida yo no hago nada” sino más bien yo me esfuerzo y es Dios quien prospera lo que hago, no yo.

Gn. 40:21-41:1 Todos conocemos la historia de José, cuando tuvo que ser esclavo en Egipto fue un trabajador excepcional, a pesar de eso acabó en la cárcel, donde su trabajo era también notorio, pero a pesar de hacer lo correcto, a pesar de que rebeló el sueño del copero y del panadero, porque Dios se lo permitía, vemos como tiene que pasarse 2 años más en la cárcel. José podría pensar, “Dios me bendecirá yo me cruzo de brazos y que sea el quien me saque”  o “No vale la pena tanto esfuerzo para seguir en la cárcel”, pero él siguió esforzándose y confiando en Dios para al final, gracias a su esfuerzo y la bendición de Dios, consiguió ser el 2º más importante de Egipto. Porque José tenía la mente puesta en las cosas de Dios y a pesar de que su trabajo parecía que no traía fruto él seguía confiando en Dios.

v.32 Es un ejemplo del reino, por mal que estén las cosas debemos preocuparnos por las personas que pasan necesidad, debemos ser un pueblo que ayuda y que es de bendición, porque ese es nuestro tesoro.

“Pues donde tengan ustedes su tesoro, allí también estará su corazón” Lc. 12:34

Aceptarse Vs Negarse.


       Existe una corriente de pensamiento, que probablemente sea la mayoritaria en la sociedad occidental, que dice que aceptarse a uno mismo es algo imprescindible a la hora de desarrollar una autoestima equilibrada y por ende poder funcionar en la sociedad de una manera responsable y plena.         
       Aceptarse es conocerse íntegramente, reconocer cuales son nuestros puntos fuertes para usarlos como pilares y cuales nuestros débiles para reforzarlos.

       Es curioso que ante esta idea de la aceptación, que parece que nos puede ayudar mucho, Jesús plantea otra idea totalmente distinta, hasta el punto que podemos decir que es antagónica. 

       “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.Lc. 9:23

       Negarse en un primer sentido nos habla de voluntariedad, Jesús no obliga a nadie a seguirle, no nos viene impuesto por familia, ni por religión, sino que tiene que existir una voluntad de querer seguirle. Jesús no busca fanáticos, ni seguidores ciegos sino personas que lo amen y decidan de motu proprio negarse a sí mismos y seguirle.
       Pero este deseo implica un compromiso diario, “… tome su cruz cada día…”, de seguir a Cristo, no se trata de sentimientos momentáneos que podamos tener sino de decisión meditada y segura, que no se echa atrás.
      También queda implícito que debemos renovar constantemente, en el texto pone “cada día”, nuestro compromiso con Él. Seguir a Cristo no es una decisión que tomamos siendo jóvenes de la cual somos esclavos el resto de nuestra vida, es una relación que día tras día, decisión a decisión diría, se renueva en nuestra propia negación de nosotros mismo para seguir al Hijo de Dios

       “Jesús le dijo: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces.Pedro le dijo: Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo.Mt. 26:32-34

       La palabra negarse (ἀπαρνέομαι) sólo aparece en otra ocasión en la vida de Jesús, en la negación de Pedro, y nos trae la idea de rechazar, negar con repudio o desvincularse.
       Jesús nos dice que para seguirle debemos desvincularnos de nosotros mismos, de nuestros intereses, esperanzas y sueños, hasta el punto de repudiarlos para a tomar Sus intereses, esperanzas y sueños. Negarnos a nosotros y seguir a Cristo implica que la dirección de nuestra vida y la de nuestra familia no va ser la que a nosotros nos parece mejor, o más exitosa, sino la que Dios planee que vivamos. Negarnos a nosotros mismos nos lleva a saber que todo lo que consigamos de bueno en nuestra vida no será mérito nuestro sino obra de nuestro Padre. Negarnos a nosotros mismos es saber que en todo momento estamos bajo su protección y bajo su cuidado y que pase lo que pase “todas las cosas nos ayudan a bienRo. 8:28

Conflicto social.


       En los últimos meses estamos asistiendo a un fenómeno de descontento social muy palpable, sobre todo en las sociedades occidentales. Por ciudades de todo el mundo la gente sale a la calle a mostrar su rechazo contra ciertas políticas económicas de los gobiernos. Debido, quizás, a la situación de crisis económica en que nos encontramos donde existe una generación de ciudadanos nacidos en la abundancia que ahora ven su situación ir a peor, intuyen que nunca volverán al nivel de vida que le habían dado sus padres y culpan a la avaricia y mal hacer político de ello.
Activistas de Occupy Wall Street
Si alguno se endeuda contigo, no tomes como prenda su molino de mano, ni su piedra de moler, porque sería lo mismo que arrebatarle su propia subsistenciaDt. 24:6 

      Cuando Dios le da la Ley al pueblo de Israel, no sólo le entrega diez mandamientos generales sino que agrega un compendio de leyes humanitarias, económicas, de respeto y morales. Con vista a una convivencia justa y beneficiosa para los ciudadanos. Por un lado la avaricia estaba prohibida. Se podía prosperar pero nunca a costa de la ruina del prójimo.

No te aproveches del empleado pobre y necesitado, sea éste un compatriota Israelita o un extranjero. Le pagarás su jornal cada día, antes de la puesta de sol, porque es pobre y cuenta sólo con ese dinero. De lo contrario, él clamará al Señor contra ti y tu resultarás convicto de pecadoDt. 24:14-15

      Dios es un Dios que se esfuerza y pide los mismo a Su pueblo. Cuando Josué se queda al frente de Israel justo antes de empezar la conquista de la tierra prometida Dios solo le pide una cosa, que se esfuerce y sea valiente. Dios no busca darle todo echo a sus hijos, prefiere darles herramientas y que sean ellos quien logren los resultados. Por eso hay una condena tan tajante de la pereza.

Perezoso ¿Cuanto tiempo más seguirás acostado?¿Cuándo despertarás de tu sueño? Un corto sueño, una breve siesta, un pequeño descanso, cruzado de brazos… ¡Y te asaltará la pobreza como un bandido y la escasez como un hombre armado!Pr. 6:9-11

      La cultura de trabajo y esfuerzo personal que predica Dios con su Ley incluía las leyes humanitarias. La persona que podían trabajar pero por el motivo que fuese no tenía tierras para hacerlo, debían esforzarse en conseguir el alimento que los que sí tenían tierras dejaban el campo.

Cuando coseches las uvas de tu viña, no repases las ramas; los racimos que queden, déjalos para el inmigrante, el huérfano y la viudaDt. 24:20

Activistas plataforma Stop desahucios
       Por otro lado la sociedad que Dios quería para su pueblo incluía una total protección para todas aquellas personas que estaban marginadas. No existe la injusticia social dentro de las leyes de Dios. Todo el necesitado y el marginado debe tener cobertura por parte del conjunto de la sociedad.

“No explotes a las viudas ni a los huérfanos, porque si tú y tu pueblo lo hacen, y ellos me piden ayuda, yo te aseguro que atenderé a su clamor: arderá mi furor y los mataré a ustedes a filo de espada. ¡Y sus mujeres se quedarán viudas, y sus hijos se quedarán huérfanos!” Ex. 22:22-24

      Aunque “nuestro reino no sea de este mundo” seamos personas que se esfuerzan por fomentar la justicia social, una justicia basa en los principios de Dios. Defendamos una cultura del esfuerzo personal, no sólo enfocado a lo económico sino en todas las facetas de la realidad humana. Protejamos a los necesitados, a las personas que realmente lo están pasando muy mal. Denunciemos las injusticias sociales que vemos y sigamos las normas que nuestro Padre quiere para nosotros, Su pueblo.

Utoya


 El pasado 22 de Julio ocurrió una de esas tragedias, que debido a lo avanzado de
los medios de comunicación y de internet se convierten en tragedias globales, como lo
fueron el ataque las torres gemelas (2001), el tsunami del sudoeste asiático (2004) o más
recientemente el terremoto, tsunami y posterior crisis nuclear de Japón (2011).
 Anders Behring Breivik, ciudadano noruego nacido en Londres, hizo estallar una
bomba en pleno centro de Oslo, para luego, vestido de policía, llegar a la isla de Utoya y
asesinar a sangre fría a 68 jóvenes que se encontraban en un campamento del Partido
Laborista.
 “Reuniros que os voy a contar lo que ha sucedido”, dijo. Cuando se 
acercaron a él, empezó a disparar.
 Anders se aprovechó de la confianza que los ciudadanos depositamos en la
fuerzas de seguridad, sobre todo en momentos de crisis. Cuando una tragedia llega a
nuestra vida el ser humano necesita una figura en quien confiar, una persona que le
transmita seguridad. En los primeros momentos después de que estallará la bomba esos
jóvenes buscaban esa figura, una persona que les informara sobre que había pasado,
cuál había sido la magnitud del ataque, que hacer o como protegerse. Pero se
encontraron con la muerte.
 “Corrimos y corrimos. Lo peor es cuando supimos que estaba vestido como 
un policía. ¿En quién íbamos a confiar? Si aviso a un policía, ¿es este el tipo que va 
a venir a nuestro rescate?”
 Cuando la confianza es dañada el ser humano escapa sin rumbo alguno. ¿En
quién confiar?. Si mi familia me hace daño ¿Donde puedo buscar consejo? si mis amigos
me fallan en los peores momentos ¿Donde voy a buscar compañía? si mi pareja me
engaña ¿Con quién compartir mi vida y mis momentos más íntimos?. Los chicos de Utoya
sintieron como su confianza en las personas que supuestamente tenían que cuidar de
ellos se vino al suelo, tanto es así que incluso cuando Anders fue apresado ellos seguían
escapando de los policías, ahora sí, los de verdad.
 «Breivik venía hacia nosotros, estaba vestido como un policía. Tenía todo el 
equipo, un walkie talkie, armas, todo»
 Cuando una persona está perdida es capaz de agarrarse a cualquier persona o
cosa que aparente darle esa seguridad o esa confianza que necesita para poder
enfrentarse a la tragedia. Muchas personas buscan en el tarot la “respuesta” para escapar
del miedo al futuro, otras personas se hacen extremadamente dependientes de su
allegados como vía para escapar del miedo a la soledad, otros como los jóvenes se
refugian en las drogas para evadirse la realidad y de los problemas que la vida tiene, lo
mismo pasa con el alcohol. Todas estas búsquedas, y otras también, aparentan ser una
fuente de confianza y tranquilidad, una roca firme sobre la cual asegurarse cuando todo
se tambalea, pero todas antes o después conducen a la muerte.
 A todos nos puede venir a la mente la historia de Job, “persona recta e intachable, 
que temía a Dios y vivía apartado del mal” Job 1:1 pero que a pesar de su conducta pasó
una verdadera tragedia, no sólo fue la muerte de sus 10 hijos, sino que también se
encontró con una esposa que en el peor momento renuncia a su fe y le pide a Job que
renuncie a la suya Job 2:9. A esto hay que sumarle tres supuestos amigos que acusaban
a Job de sus males.
 Pero Job sabía en quien poner su confianza:
     25 Yo sé que mi redentor vive,
y que al final triunfará sobre la muerte.
26  
Y cuando mi piel haya sido destruida,
todavía veré a Dios con mis propios ojos.
27  
Yo mismo espero verlo;
espero ser yo quien lo vea, y no otro.
¡Este anhelo me consume las entrañas!
 Job 19:25-27
 Job puso su confianza en Dios porque sabía que no le iba a fallar. Esta confianza
salió a la luz en los momentos de crisis, pero se forjó en los momentos de paz. Esa
confianza se trabajó cuando Job era un hombre poderoso y de renombre, y relució de
manera esplendorosa cuando lo encontramos revuelto en polvo y ceniza durante tres días
con sus amigos:
18  
»¡Ah, tierra, no cubras mi sangre!
¡No dejes que se acalle mi clamor!
19  
Ahora mismo tengo en los cielos un testigo;
en lo alto se encuentra mi abogado.
20  
Mi intercesor es mi amigo,
y ante él me deshago en lágrimas
21  
para que interceda ante Dios en favor mío,
como quien apela por su amigo.
Job 16:18-21
 ¿En quién depositamos nuestra confianza?
 En la historia de Job vemos como Dios es una persona que nos cuida en los
buenos momentos y que no nos abandona en los malos, por mucho que las
circunstancias o las personas digan los contrario. Podemos confiar en Dios porque Él nos
promete que estará con nosotros en los momentos difíciles:
 Pero ahora, así dice el Señor,
el que te creó, Jacob,
el que te formó, Israel:
«No temas, que yo te he redimido;
te he llamado por tu nombre; tú eres mío.
 
Cuando cruces las aguas,
yo estaré contigo;
cuando cruces los ríos,
no te cubrirán sus aguas;
cuando camines por el fuego,
no te quemarás ni te abrasarán las llamas.
 Isaías 43:1-2
 Cultivemos nuestra fe y confianza en Dios en los momentos de paz de nuestra vida
mediante la alabanza, la gratitud, la comunión, la oración, el estudio de Su palabra y el
amor. Para que en los momentos de crisis y dolor podamos decir como el salmista:
 
Sólo en Dios halla descanso mi alma;
de él viene mi salvación.
 
Sólo él es mi roca y mi salvación;
él es mi protector.
¡Jamás habré de caer!
Sal. 62:1-2