El mal tiene su origen en Satanás.

La existencia del pecado es un hecho innegable. Ningún hombre puede examinar su propia naturaleza u observar la conducta de sus semejantes, sin que se le imponga la convicción de que existe un mal como el pecado. Pero además la Biblia afirma que Dios es omnisciente y creador de todas las cosas. Entonces podemos plantearnos ¿Es Dios culpable del mal? Ya sea por acción, creando el mal, o por omisión, no impidiendo su existencia, se puede intentar argumentar que Dios es culpable en algún grado de la maldad. Esta disyuntiva ha provocado que el problema del origen del mal siempre haya sido tema de debate en el cristianismo

La Biblia afirma, rotundamente, que Dios no tiene nada que ver con el mal. Dios es Santo o sea que no tiene relación ninguna con el pecado. La santidad de Dios no solo le lleva a no vincularse con el pecado sino también a castigarlo porque Dios aborrece la maldad, y si no la ha eliminado aún es por Su paciencia y por Su amor a Sus escogidos (Rom. 3:25). Pero en su momentos Dios juzgará todos la maldad (Hch. 17:31) y en la nueva creación ya no existirá (Mat. 6:19-20).

En cambio la Biblia sí enseña de donde viene la maldad, señalando a Satanás como su originador y también que todo aquel que se involucra en el pecado se involucra con Satanás (1 Jn. 3:8). Satanás fue el primer actor del pecado y el primer tentador. El pecado es el primogénito del diablo[1]. Estas evidencias nos muestran que:

1. Satanás es el Padre de la mentira, la maldad y el homicidio (Gén. 3:4-5; Jn. 8:44). Es señalado como alguien mentiroso por naturaleza, por lo que, todo lo que hace está empapado de esta mentira que forma parte de su ser.

2. Es el tentador y exhorta al ser humano a la rebeldía contra Dios (Efe. 6:11; Apo. 12:9). La obra del Diablo es atacar a Dios y contaminar con su maldad al mundo para que su mente entenebrecida se mantenga alejado de Dios.

3. Es el enemigo de los creyentes (Jn. 17:15; 1 Jn. 2:13-14; 1 Pd. 5:8). En su rebeldía contra Dios ataca también al pueblo de Dios. Este ataque se produce desde dos frentes, por un lado a través de la tentación para hacer pecar a los creyente, por otro incita al mundo a atacar a la Iglesia (Jn. 15:18-19).

4. Satanás busca ser adorado como Dios (Lc. 4:7). Es su deseo recibir la adoración que sólo es debido a Dios (Lc. 4:8) por eso vemos que el pecado es una motivación interna de Satanás, viene de su corazón, porque busca el deseo de algo que se le está prohibido, la gloria de Dios.

En conclusión, la Biblia nos demuestra que la maldad tiene su origen en Satanás, quien es la fuente de toda mentira y engaño. El Diablo trabaja para engañar a la humanidad y mantenerla rebelde contra Dios. Quizás algunos puedan contra argumentar que un Dios omnisciente y todopoderoso tiene algún grado de culpa en la maldad, pero Biblia explica claramente que Dios aborrece el pecado y pone bajo su ira a todos aquellos que la practican. Afirmando también que llegará un día en que Dios destruirá toda la maldad para después hacer una nueva creación donde vivir con Su pueblo por toda la eternidad donde ya no existirá la influencia de Satanás y por tanto la maldad.


[1] Thomas Watson, A body of divinity (Londres: The banner of truth trust, 1965), pág. 132-133.

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