Esta doctrina es fundamental porque es necesario conocer correctamente a Dios y a sus personas para una correcta articulación del resto de la doctrina cristiana.

La doctrina de la Trinidad siempre ha sido importante para la Iglesia. Desde que se sentaron las bases de la doctrina en el concilio de Nicea (325 d.C) nunca han faltado voces que se levantaran en contra de ella. A pesar de esto, en cada generación, la Iglesia ha defendido con valentía la existencia de Dios en tres personas y una misma esencia.

Una confusión en la doctrina de la Trinidad puede llevar a conclusiones erróneas que hagan que la Iglesia malinterprete, por ejemplo, el ordo salutis y por tanto proclame un evangelio erróneo. Confundir a las personas o negar la divinidad de alguna de ellas lleva a adulterar a Cristo y por lo tanto anular el único camino a Dios (Jn. 14:6).

Hay ejemplos en la historia de cómo este error ha provocado herejías dañinas.

1. Marcionismo: defendía que en la Biblia había dos dioses distintos, uno en el Antiguo Testamento, Dios Padre, celoso, vengativo y lleno de mandamientos y otro en el nuevo testamento, Jesús, cuya premisa suprema es el amor. Esta herejía negaba la Trinidad porque argumenta que Dios Padre e Hijo no compartían una misma esencia.

2. Modalismo: enseñaba que sólo había un Dios que se manifestaba en distintas personas o modos dependiendo de la época. Como Padre en el antiguo testamento, como Jesús en el los evangelios y como Espíritu Santo en la actualidad. Pero cuando era una de estas personas o modos no era las otras dos. Esta herejía negaba la Trinidad porque no reconocía la independencia de las tres personas.

3. Adopcionismo: afirmaba que Jesús habría sido solo hombre durante gran parte de su vida, y que en un momento determinado (en la ascensión, crucifixión o bautismo) fue elegido por Dios para ser su hijo. Esta herejía niega que la preexistencia de Cristo y por tanto su existencia desde la eternidad.

4. Arrianismo: Arrio enseñaba que Jesús era divino, la primera criatura del padre y preexistente a toda otra creación, pero no eterno como Dios. Esta herejía niega la Trinidad porque no establece una relación de igualdad entre el Padre y el Hijo sino que hace del Hijo la primera y principal de las criaturas, pero una criatura al fin de al cabo.

Estos ejemplos demuestran que no acertar en una definición de la doctrina trinitaria provoca que afirmemos un evangelio falso y por tanto ineficaz para salvar.

En contraposición podríamos decir que la Biblia no habla de la Trinidad, ni siquiera usa esta palabra. Siendo una mala interpretación de la Iglesia. Esta imposición de la doctrina trinitaria ha llevado a adulterar las Escrituras para que incorporaran textos que defiendan la Trinidad. Textos que la crítica textual ha demostrado hoy en día que son espurios como 1 Jn. 5:7. En respuesta podemos argumentar que una palabra no aparezca en la Biblia no la incapacita para describir una doctrina, hay otros ejemplos como encarnación o soberanía. Trinidad es una palabra usada desde el s. II para describir la unidad que hay entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Además esta doctrina no fue simplemente introducida sino que fue necesario dos concilios (Nicea y Constantinopla) y cuatrocientos años de historia del cristianismo para poder llegar a un consenso entre los cristianos de la primera Iglesia.

Al consenso se llegó a través de la articulación del siguiente credo, el llamado Credo de Nicea-Constantinopla.

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo, con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia,
que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Amén.

En conclusión, la doctrina de la Trinidad es un fundamento de la fe cristiana porque es la base sobre la que se basan el resto de doctrinas cristianas, sobre todo la salvación de los pecadores donde toda la Trinidad trabaja para que sea efectiva.

Anuncio publicitario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s