Sí, Dios habla hoy a través del Espíritu Santo, pero no añade nueva revelación a la ya dada en la Escritura.

Dios es eterno, vivo e inmutable (Jr. 10:10; Nm. 23:19) esto implica que su revelación comparte estas mismas características. Los testimonios de Dios, tanto el natural como el especial, siguen siendo manifestaciones de lo que Dios quiere decir y medios a través de los cuales Dios ha hablado y continúa haciéndolo hoy (Sal. 19).

En primer lugar, Dios habla hoy a través de la creación natural, ya que sigue mostrando Su eterno poder y divinidad (Rom. 1:20) a través de ella. Todas las generaciones desde la creación del mundo hasta el día en que el mundo sea destruido (Apo. 21:1) tendrán un testimonio inexcusable sobre la existencia de Dios.

En segundo lugar, Dios habla hoy a través de la Escritura. La Biblia sigue siendo guía para el pueblo de Dios. Cuando el Espíritu Santo movió (2 Pd. 1:21) a los autores a escribir no sólo lo hizo para la audiencia original sino también para el resto del pueblo de Dios de toda la historia. De tal manera que Dios habla a generaciones futuras con las mismas palabras con que habló a las pasadas. Tenemos ejemplos en la propia Escritura como los de rey Josías (2 R. 22:3-10) y Esdras (Neh. 8) donde Dios llama al pueblo a arrepentimiento a través de la revelación ya escrita. Dios nos sigue hablando a través de la Escritura a cada generación por eso el mandato de Dios en su palabra es que esta sea predicada a los creyentes (2 Tim. 4:29), enseñada a los niños (Dt. 6:7; Prv. 22:6) y que la iglesia la proclame en medio de la sociedad (1 Tim. 3:15).

En tercer lugar, Dios habla hoy a través del Espíritu Santo. Jesús anunció que el Espíritu Santo vendría con dos funciones hacia los seres humanos, al mundo lo convencería de pecado (Jn. 16:8) y a los creyentes los guiaría a toda la verdad (Jn. 16:13). Esta revelación del Espíritu Santo lo hace siempre dentro del marco de la Escritura ya que convence de pecado a través de la predicación del Evangelio bíblico (Rom. 10:14-15) y guía los creyentes con las mismas palabras que el Padre le ha dicho a Jesús sin decir nada de su propia cuenta (Jn. 16:13-14).

Aunque decimos que Dios habla hoy también tenemos que puntualizar que Dios no añade nueva revelación a la ya dada en el canon de las Escrituras. Ya los propios Apóstoles afirmaban que si otra persona, por mucha autoridad que tuviera, añadía o cambiaba la versión del evangelio debía ser anatema (Gál. 1:8-11). Además la propia Escritura se define con ya suficiente para lograr su objetivo hacer el hombre perfecto y equipado para toda buena obra (2 Tim. 3:16-17). Por lo cual no es necesario añadir nada más para completar o hacer más efectiva su Palabra.

Una posible contra argumentación podría afirmar que hay muchas personas hoy en día que afirman tener nuevas palabras del Dios de la Biblia y nadie debería negarlo ya que Dios se revela a quién Él quiere. Ante esto podemos decir que, aunque Dios es soberano, Él siempre se ha revelado a través de sus profetas y Apóstoles (Efe. 2:20). Siendo este el criterio de la Iglesia primitiva para elaborar el canon. Hoy en día ni el ministerio profético ni apostólico continúan por lo cual no hay nueva revelación.

En conclusión tenemos que decir que Dios sigue hablando hoy al ser humano a través Su revelación natural y especial. De esta manera Dios se comunica con la humanidad para señalarle su pecado, llamarlos al arrepentimiento y edificar a los creyentes para una vida que le agrade a Él. Todo esto es siempre para Su Gloria.

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