¿cómo será el mundo después de que acabemos esta cuarentena que estamos viviendo? ¿Cómo será esta vuelta a la normalidad? o más bien ¿como será la nueva normalidad? Todos damos por supuesto que no sólo la manera en que la sociedad se relaciona los unos con los otros va a cambiar sino que también cambiará la manera de pensar y los valores de muchas personas. Aquellas cosas a las cuales antes considerábamos importantes ahora no lo serán tanto. Cuando se produce una catástrofe este tipo los seres humanos cambiamos por las circunstancias y no siempre a mejor. Estos choques ante terremotos tan fuertes cambian la apreciación de aquello que valoramos importante. De aquello que esperamos alcanzar y que pensamos que nos va hacer felices.

Jesús, al comienzo de su ministerio, también llama a su seguidores a cambiar su mente acerca de lo que es importante. Deben desprenderse de aquellas características que son deseables en le mundo actual y buscar una forma de ser que es Dios quieren en Su Reino. Porque en el Reino de Dios los bienaventurados no son los fuertes, los poderosos, los inteligentes o los ricos sino otro grupo de personas.

Ya hablamos acerca de los pobres de espíritu, de los que lloran, de los mansos y de los que tienen hambre y sed de justicia. Hoy veremos el dos grupos más que son denominado bienaventurados….

Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia (v. 7): Ahora Jesús nombra a los misericordiosos. Misericordia es compasión de aquellos que tienen una necesidad, sean conscientes de su necesidad o no. Jesús es el ejemplo de esta misericordia Mt. 9:36Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor”. Estas personas puede ser que nunca hubieran pensado que estaban desamparadas, algunas de ellas como el joven rico estaban muy seguros ante el futuro. Pero Jesús ve su realidad espiritual y siente compasión de ellas.

Misericordia implica una parte de conocimiento y otra de acción. Los misericordiosos ven la necesidad existente, tienen compasión de las personas y suplen, dentro de sus capacidades, las necesidades de estas personas. Jesús tenía compasión de las personas, tenía misericordia de ellas por eso, las alimentaba, les enseñaba, las corregía y también las salvó.

Jesús dice de estas personas misericordiosas que será bienaventuradas porque ellos recibirán la misma misericordia. Se está refiriendo a Mt. 25:34-36Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí” Llegará el día que Jesús juzgue todas las cosas en la vida de los seres humanos, que tengamos que rendir cuentas ante nuestro Dios. Y se nos dice aquí que a estas personas, representadas por las ovejas, Jesús les abre la entrada en el reino por la misericordia que mostraron a aquellos que lo necesitaban. En cambio a los cabritos los manda al fuego eterno debido a que no mostraron esta misericordia.

Esto puede parecernos que es una entrega de premios a los méritos que ha realizado cada uno en esta vida. Pero realmente Jesús está constatando una realidad en la vida de los seres humanos. Aquellos que han sido salvos, que han disfrutado de esta misericordia de Dios en sus vidas deben desarrollar misericordia en sus vidas hacia los que les rodean. Es marca diferencial de aquellos que pertenecen a Dios. Recibiste misericordia, debes ser misericordioso. Y de nuevo aparece aquí esta dualidad de ver la necesidad y actuar “tuve… y me disteis” la misericordia es práctica, no puede haber misericordia teórica, no nos podemos quedar en sentir pena o compasión, para que haya misericordia en necesario que actuemos.

Además es una misericordia que no espera nada a cambio. Estas ovejas cuando le daban de comer o beber a los necesitados no pensaban en Jesús, se extrañan porque no asocian aquella misericordia a lo que ahora reciben. La misericordia se hace pensando en aquel a quién ayudamos no en la recompensa que recibiremos.

Entonces estas personas que han disfrutado de la misericordia de Dios son bienaventuradas porque usan esa misericordia con los que les rodean y reciben misericordia el día del juicio. Una misericordia de felicidad y bendición con Cristo por toda la eternidad.

Bienaventurados los de limpio corazón porque ellos verán a Dios (v. 8): Este sexto grupo de bienaventurados tienen la promesa de ver a Dios. La condición parece imposible porque es necesario para ellos que sean limpios de corazón. Alejados del pecado. Esta es una referencia a Sal. 24:1-6¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? la respuesta del salmista a su propia pregunta es “El limpio de manos y puro de corazón” las manos es con lo que trabajamos denotan nuestras acciones y el “puro de corazón” muestran sus intenciones, las cuales no son pecaminosas sino sinceras. David lo apuntilla diciendo “el que no ha elevado su alma a cosas vanas” (v. 4) el que no lo ha entregado al pecado. Elevar es la idea de ofrendar de presentar algo a alguien estas personas no han presentado sus vidas a cosas sino que se la ofrecen a Dios.

Nadie puede ser limpio de corazón excepto aquella personas que ha sido lavada del pecado. Jesús se lo dice a Pedro “sino no tendrás parte conmigo” (Jn. 13:8) Jesús lava los pies a los Doce pero habla de la cruz. La única manera de tener comunión con Cristo es a través de ser limpios por su sangre. Cuando tenemos esta comunión con Él es ahí cuando podemos ver a Dios ¿cómo? “el que me ha visto a mí ha visto al padre” (Jn. 14:9).

Levítico es un libro que nos muestra, entre otras cosas, todo lo que el sumo sacerdote tenía que hacer para poder entrar en la presencia misma de Dios, en el lugar santísimo. Debía ofrecer sacrificios por sí mismo antes de poder ofrecer sacrificios por el pueblo. No podía entrar con pecado en aquel lugar bajo pena de muerte, que es lo que le ocurren a los hijos de Aarón Lv. 10:1 ¿Por qué?  Porque la santidad de Dios así lo exige. Dios es santo, apartado del pecado y la única manera de acercarse a él es a través de vidas limpias. Con las muerte de Cristo el velo del templo se rasgó permitiendo la entrada en este lugar ya no a través de un sacerdote humano pecador Hb. 4:15 sino a través de un sumo sacerdote compasivo. El velo del templo se rasgó y nos permite la entrada pero la santidad de Dios no ha cambiado. El Dios santo que moraba en el lugar santísimo sigue siendo igual de santo y es necesario presentarse con esa santidad en nuestras vidas.

Un comentario en “Un mundo nuevo V: Los misericordiosos y de limpio corazón.

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