Empezábamos esta serie señalando que uno de los debates que nos estamos centrando en las últimas semanas es cómo será el mundo después de que acabemos esta cuarentena que estamos viviendo. Cómo será esta vuelta a la normalidad o más bien como será la nueva normalidad. Todos damos por supuesto que no sólo la manera en que la sociedad se relaciona los unos con los otros va a cambiar sino que también cambiará la manera de pensar y los valores de muchas personas. Aquellas cosas a las cuales antes considerábamos importantes ahora no lo serán tanto. Cuando se produce una catástrofe este tipo los seres humanos cambiamos por las circunstancias y no siempre a mejor.

Estos choques ante terremotos tan fuertes cambian la apreciación de aquellos que valoramos importante. De aquello que esperamos alcanzar y que pensamos que nos va hacer felices.

Entonces empezamos a ver como Jesús llama a sus seguidores a una nueva manera de vivir. El primer grupo bienaventurado son los pobres de espíritu que son todas aquellas personas que examinan su realidad reconocen su situación de necesidad espiritual. Se ven carentes de cualquier mérito personal, necesitados de rescate y totalmente dependientes de un Salvador que les provea lo necesario para si vida. El segundo grupo, los que lloran, se refiere a los que se lamentan por algo, en este caso la causa de la tristeza es el pecado. Cuando los cristianos que amamos a Dios vemos el pecado que afrenta a nuestro Señor no podemos sentir otra cosa que rechazado, mal estar, indignación y también lágrimas. El tercer grupo son los mansos y describe a la persona que no se resiente. No guarda rencores. Lejos de seguir rumiando las injurias recibidas, se refugia en el Señor y entrega su camino enteramente a Él.

Hoy veremos el cuarto grupo que son denominado bienaventurados….

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados (Mat. 5: 6): Jesús sigue ahora con un grupo al que se le diagnostica “hambre y sed”. Para saber a que se refiere con esto primero tenemos que ver de que tienen hambre y sed y es de justicia se refiere a aquello que es “justo” a los ojos de Dios. Esta justicia consiste es una perfecta conformidad con la santa ley de Dios, esto es, su voluntad. Son personas que en cualquier situación buscan hacer aquello que agrada a Dios.

En el A.T. encontramos a varias personas que se las denomina como justas, no porque fueran sin pecado sino porque eran personas que buscaban agradar a Dios, lo que es justo y bueno. Jb 1:5 Quizás habrán pecado mis hijos y han blasfemado a Dios en sus corazones” he aquí un hombre con hambre y sed de justicia, sus hijos hacen una fiesta y lo que piensa es si en un descuido han ofendido a Dios y busca arreglar las cosas con Dios. Son personas que siempre buscan agradar a Dios por encima de agradar a otras personas. No solo en sus vidas personales sino también en mitad de su familia, en su vecindario y en su iglesia. Cuando hay un dilema moral o ético lo que estas personas se preguntan es ¿Qué es lo que dice la Palabra de Dios acerca de este tema? y lo hacen de manera tan natural y que casi es una necesidad en su vida como el comer o el beber.

Estas personas son bienaventuradas porque se nos dice que serán saciadas. Cuando se manifieste el reino de Dios estas personas comerán y beberán la voluntad de Dios y su justicia hasta quedar satisfechas de la gloria de Dios.

Unos versículos un poco más adelante Jesús nos dirá acerca del reino de Dios que es mejor hacerse tesoros “en el cielo” (Mt. 6:20) porque están libres de la corrupción de este mundo. El cielo es un lugar libre de la corrupción que tenemos aquí entre nosotros porque eso alguien quién ansíe esta justicia es bienaventurado porque se sentirá saciado de ella por toda la eternidad.

Con esta llevamos cuatro bienaventuranzas. No son valores muy populares hoy en día a la gente le gusta decirse tolerante, o defensora de los necesitados incluso de los animales. En cambio a nadie le gusta reconocer que por sí solo no puede como los pobres de espíritu, no le gusta llorar ante aquello que no puede tolerar, ser manso cuando el cuerpo nos pide ser lo contrario o desear con toda nuestra vida aquello que agrada a Dios.

Pero son los valores del lugar donde pertenecemos, de ese reino del cual decimos formar parte. De ese reino el cual esperamos su manifestación futura. Los domingos tomamos del pan y del vino para recordar, recordamos un pasado en Gólgota pero también recordamos una promesa que él volverá para traernos el reino de los cielos, para consolar a los que lloran para saciar a los que tienen hambre y sed de Su justicia.

2 comentarios en “UN MUNDO NUEVO IV: los que tienen hambre y sed de justicia.

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