¿Qué es el temor del Señor?

El temor del Señor es un estilo de vida donde del siervo, el discípulo intenta vivir una vida que agrada en todo a su maestro. La Palabra temor no hace referencia a miedo sino a respeto. Una persona que vive con temor de Dios vive una vida en la que todo lo que hace lo hace para agradar a Dios y se piensa dos veces lo que va a hacer si cree que esto puede ofender a Dios. Es la vida de un siervo Ro. 14:1-9ya sea que vivamos o que muramos, del Señor somos” el cual vive una vida que no le pertenece. Cristo compró nuestra vida con su sangre preciosa y ahora nuestra vida no nos pertenece, es cierto que seguimos vivos, que físicamente somos la misma materia que antes que ser salvos, pero la autoridad sobre nuestra vida no es nuestra. No nos regimos por nuestras ideas o filosofías de vida o por las de algún otro sino que nuestra manera de vivir, de caminar está en la Palabra de Dios, ella es nuestra guía ¿por qué es nuestra guía? porque su autor es nuestro Señor y dueño y por eso tenemos que comportarnos así. Entonces vivimos “obsesionados” con saber que quiere que hagamos y que no quiere.

Esto pasa tanto en lo privado como en lo público. No se trata de ser buenos religiosos Mt. 6:5-8 sino que nuestra vida no debe tener doblez, no debemos ser de una manera cara a los demás y de otra cara a Dios. Básicamente porque a Dios no se le puede engañar. Podemos aparentar algo que no somos ante la iglesia, ante nuestros amigos, ante nuestros profesores incluso ante nuestros padres pero ante Dios no hay manera de ocultarse. Estos religiosos judíos oraban no para dar gloria a Dios y alabarle sino “para ser vistos por los hombres” les gustaba lucirse y ser admirados, les gustaba que todos contemplasen lo cerca que estaban de Dios. El punto del argumento de Jesús no es lo que hacían, sino la motivación. Su motivación no era Dios, no era la necesidad de pedir, sino ser admirados por eso dice “ya han recibido su recompensa” porque la gente los admiraba. En cambio el siervo de Cristo ora y “está en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará” Dios actúa, no siempre como el que ora quiere, pero actúa. Lo que tienen que evitar no es orar en público ni orar en la sinagoga sino orar por la motivación incorrecta. Sea en lo privado o en lo público para el que teme al Señor Él es la prioridad no uno mismo.

Proverbios define el temor del Señor como “sabiduría de Dios” (1:7). Un discípulo temeroso de Dios busca en la Palabra su guía. Por eso es vital que maneje bien la Palabra de Dios, que la use, que la escuche, que la memorice. Esto lo hemos visto mucho cuando hablamos acerca de la obediencia.

Las personas temerosas de Dios también aborrecen el mal cuando tememos a Dios buscamos aquellos que Él busca y nos alejamos de aquello que le ofende a Él. Un ejemplo lo tenemos en Daniel el cual “Se propuso Daniel en su corazón no contaminarseDn. 1:8 no comer de la carne sacrificada a los ídolos, Daniel teme a Dios por eso busca en lo que hace, incluso en lo que come no ofenderle. No busca no comer carne pensando en lucirse él, todo lo contrario esto podría ser una piedra en su camino.

¿Qué es lo opuesto al temor del Señor?

Es el estilo de vida de aquellas personas que no les importa lo que Dios dice y menos lo que le ofende. En primer lugar son personas que desprecian la sabiduría y la instrucción. No quieren la sabiduría de Dios y su reacción ante ella no queda ahí sino que la desprecian, la tratan como algo de menos valor que a otro tipo de sabiduría. Esto es algo que pasa mucho en la día de hoy. Cuando la gente habla de la Biblia lo tienen por un libro que sólo personas mayores o con pocas luces obedecerían. Todo aquello que viene de Dios causa inmediatamente un rechazo como algo contagioso y que no se quiere relacionar con ello Hc. 17:16-34. Todo iba bien hasta que Pablo habló de la resurrección de Cristo entonces se burlaron y lo dejaron de lado. De la misma manera todo lo que digamos será aceptado, pero cuando nombremos a Dios o digamos que viene la Biblia existe un rechazo natural en todo lo que viene de Dios. Pero rechazar la sabiduría de Dios no nos exime de tomar decisiones y cuando hay que tomar no lo van a hacer en la sabiduría de Dios porque la han rechazado y esto les lleva a tomar malas decisiones 2 Ti. 3:16-17 nos enseña que sólo la Palabra de Dios nos capacita para tomar buenas decisiones.

Todo esto es como un castillo de naipes, en el momento de que uno falla todo se viene abajo. Falla el temor del Señor, entonces falla la confianza en la sabiduría de Dios entonces toman malas decisiones y esto lleva a que los años sean cortados (Prv10:27) la idea de los proverbios no es dar verdades universales que ocurren siempre sino que como los refranes explican la norma. Lo normal de las personas que toman malas decisiones es que estas le lleven a morir antes. Ejemplos claros los tenemos con las drogas y el alcohol. Por algún motivo las personas que toman drogas y las que beben por adicción suelen morir antes. De la misma manera el texto explica que las personas que temen al Señor se le alargan los días. Esta es una idea que se repite en la Biblia (Prv. 3:2-4) la bendición de Dios para aquellos que le temen es que su vida tendrá mas vida. Esto es lógico porque Dios es el Dios de Vida. Jesús se define a sí mismo como el camino la verdad y la Vida. No sólo la vida eterna también la terrenal. Cuando Él estuvo en la tierra era el único que tenía el poder para resucitar muertos, tiene poder sobre la vida.

No sólo son recortados sus años de vida sino también la calidad con que viven esos años Viven en turbación (Prv15:16) incluso aquellos que han logrado el éxito en la vida en la tierra no pueden vivir en paz porque la paz es de Dios y sólo en él podemos obtenerla. Vemos por ejemplo a los políticos que fueron corruptos, donde algunos de ellos tienen que ser puestos en escarnio público cuando tienen que pasear camino a los juicios.

¿Cuáles son los beneficios en la vida del temor del Señor?

             En contraposición con aquellos que desprecian el temor del Señor los días de estos se multiplicarán (Prv. 10:27) Dios los cuida de los peligros del pecado. No es que todos aquellos que temen a Dios no mueran es que Dios los libra de la muerte. Esto lo podemos ver en como cuando el pueblo de Israel temía a Dios y lo adoraba Dios estaba con el pueblo y este prevalecía contra sus enemigos. En cambio cuando el pueblo rechazaba a Dios los entrega en manos de sus enemigos y son atacados por ellos, tienen guerra y los matan. Se expresa de otra manera en Prv. 14:26-27 donde se dice que Dios es una fuente de vida que nos ayuda a evadir los lazos de muerte. Aquellas cosas que nos llevan a la muerte. El temor del Señor es un elementos preventivo. Esto está relacionado con lo siguiente que se nos dice acerca del beneficio del temor del Señor.

Además cuando tememos a Dios Él nos protege en toda circunstancia Sal. 91hay confianza segura y a sus hijos da refugio”. La vida de Daniel o de José son ejemplos de ello donde a pesar de que el enemigo quisiera hacer daño y temporalmente hace daño al que teme al Señor pero Dios los protege y usa esta circunstancia para bien y para su plan (vendido por sus hermanos o en el foso de los leones). Aunque no lo veamos, aunque pensemos que estamos solos, cuando tememos a Dios y preferimos obedecerlo sobre lo que dice la sociedad o otras personas estamos bajo su protección, él nos cuida. Si desobedecemos estaremos como el resto de los que no temen al Señor bajo su irá y seremos castigados.

A través del temor del Señor el discípulo se aparta del mal (Prv. 16:6). No se puede servir a dos señores si hemos sido escogidos por Dios debemos apartarnos del mal y es a través de la obediencia de su Palabra como hacemos esto Salmo 119:9-16.

              Conclusión

La vida de un discípulo es una vida que se vive en el temor del Señor. Como siervo suyo buscando sus intereses en cada momento. Sabiendo que nuestras vidas ya no son para vivirlas para nosotros sino para vivirlas para aquel que nos ha comprado con su sangre. No siendo ignorantes de la Palabra de Dios, no despreciándola para buscar otro tipo de sabiduría sino amándola, oyéndola, poniéndola en práctica en nuestra vida. Sabiendo la importancia de fundamentar bien nuestras decisiones para que lo más importante, que es la voluntad de Dios, se cumpla.

De esta manera podemos vivir tranquilos incluso en mitad de la tormenta más dura porque Dios cuida de nosotros. Como la casa que se ha fundamentado en la roca que resistes el enviste de las olas. Como José en Egipto, como Moisés en el desierto, como Daniel en el foso de los leones, como Jesús cuando fue tentado prefirieron sufrir antes que desobedecer a Dios.

Un cristiano es un discípulo temeroso de Dios.

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