Como seres humanos todos pasamos por experiencias similares, son situaciones que cuando las vemos a nuestro alrededor las entendemos y comprendemos porque nosotros el alguna fase de nuestra vida hemos pasado por ellas. Una de estas situaciones es el sufrimiento o angustia, cuando algo llega a nuestra vida y no hunde de tal manera que pensamos que no va a haber una salida.

El sufrimiento puede llegar de muchas maneras, quizás por una pérdida inesperada, por un enfrentamiento, por el pecado en nuestra vida o quizás por no haber logrado aquello por lo que nos esforzamos.

En esos momentos de angustia sólo hay algo que nos pueda ayudar y eso es el consuelo que podamos recibir, palabras de ánimo que nos ayuden salir de ese pozo. Pero ¿Me sirve cualquier palabra de consuelo que me puedan dar? ¿que tipo de consuelo necesito en mi vida? ¿Donde lo puedo encontrar?

El apóstol Pablo escribe en 2ª Corintios una epístola muy práctica para la vida de la iglesia en Corinto. Una vez que ha dado la introducción adecuada (2ª Cor. 1:1-2) Pablo pasa a una parte de donde da gloria a Dios por sus destinatarios, generalmente suele hace esto a través de una oración, aunque en 2ª Corintios no es el caso sino que en esta ocasión es una frase de alabanza a Dios “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación” (v. 3) con la cual va a introducir el tema que le va a ocupar en estos dos primeros capítulos: LA CONSOLACIÓN QUE VIENE DE DIOS. Para ello empieza con una alusión al A.T. a través de esta alabanza en el versículo 3, donde se refiere a Dios como un Dios consolador de los sufrimientos de su pueblo (Sal. 103:13-17; Is. 51:12: 66:12). El A.T. nos presenta, en contextos de juicio, a un Dios que consuela a su pueblo que sufre (Is. 66:13). ¿Pero que es la consolación de Dios? ¿qué es lo que hace Dios en nosotros cuando nos consuela? la consolación de Dios es el ánimo de Dios en medio del sufrimiento y angustia para fortalecer e impartir valor y denuedo. Es la fuerza de carácter que Dios nos da en medio del sufrimiento que podemos tener en la vida. Con ella Dios nos anima a pasar por la prueba sabiendo que está produce fruto en nosotros o en su obra.

Esta es la consolación del Dios de toda consolación. Pablo hace referencia al Dios de toda consolación en relación al A.T. y vamos a ver tres pinceladas acerca de cómo es este Dios de toda consolación.

1. UN DIOS QUE NO ES INSENSIBLE AL SUFRIMIENTO (Jc. 2:18):…porque Jehová era movido a misericordia por sus gemidos a causa de los que los oprimían y afligían” El Dios de toda consolación es un Dios no es ajeno al sufrimiento del pueblo, sino que su corazón es movido a causa de los gemidos y lamentos. Nuestro Dios es un Dios dispuesto a oír y a compadecerse del que esta sufriendo incluso cuando este sufrimiento viene por el propio pecado del pueblo y es Dios quién esta descargando su ira contra el. Nuestro Dios es un Dios de compasión como lo es el padre del hijo pródigo en la parábola de Jesús, en Dios que se compadece de la situación de sus hijos.

2. UN DIOS QUE SE PREOCUPA POR SU PUEBLO (Sal. 40:16-17):Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí.” El salmista está en un momento de prueba a la espera de la liberación de Dios (40:13) en ese momento parece estar en una soledad profunda del sufrimiento. Esa soledad que todos los seres humanos pasamos cuando la aflicción llega a nuestra vida, como Job cuando está en el suelo lleno de sarna, con la familia destrozada y rascándose con una teja. En ese momento duro David tiene un pensamiento que lo consuela, Dios piensa en mi, está pendiente de mi, no se olvida de su siervo. Nuestro Dios es un Dios de consolación porque se preocupa de cada uno de nosotros, se interesa por la situación que está pasando nuestra vida, aunque pensemos que estamos en la más absoluta soledad.

3. UN DIOS QUE AMA INCONDICIONALMENTE (Is. 66:13):Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros, y en Jerusalén tomaréis consuelo.” En el final de Isaías Dios a través de su profeta ofrece una ilustración de cómo es el consuelo que él ofrece al pueblo, es sólo comparable con el que una madre puede darle a su hijo. Es una consolación única, amorosa y siempre dispuesta como lo es la de una madre.

En conclusión, a través de esa referencia al A.T. Pablo quiere poner una imagen en la mente todos los oyentes de esta carta, la de un Dios que oye el lamento de los que sufren y necesitan ser consolados, un Dios que no es insensible ni lejano sino que tiene un corazón dispuesto a ayudar. Es un Dios que se interesa y piensa en su pueblo con un amor sincero e incondicional. Dios es la fuente de la cual emerge toda la consolación que necesitamos en los momentos oscuros de aflicción y sufrimiento en nuestra vida.

En el siguiente artículo seguiremos estudiando la consolación de Dios aplicada en la vida de Pablo.

Un comentario en “CONSOLACIÓN I. El Dios de toda consolación.

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