¿Quién es este?


Hay preguntas con las que todos tropezamos en nuestra vida, preguntas que todos nos planteamos en cierto momento. ¿Quién soy? ¿Qué voy a estudiar? ¿Hacia donde va nuestra relación? etc… Con Jesús hay una pregunta que en el evangelio aparece en varias ocasiones y que todos nos hacemos el algún momento ¿Quién es este? Una pregunta con la cual todos chocamos en alguna fase de nuestra vida, una pregunta que llegado el momento todos debemos responder.

Nuestra relación con una persona radica en el valor que le otorgamos a esa persona. En Lc. 7:36-50 encontramos dos personas que se plantearon esta pregunta y cuya actitud con Jesús nos muestra cual fue su respuesta. Esta historia nos presenta a dos tipo de personas con una relación mu diferente con Jesús, ambas habían nacido de una concepción de quién es Jesús. La pregunta surge sola v. 49¿Quién es este?

Por un lado tenemos a un hombre muy respetado, a un fariseo que invita a cenar a Jesús, por otro lado tenemos a una mujer anónima que aparece en la cena sin estar invitada. Pero estas dos personas a través de su comportamiento van a mostrarnos cual fue su respuesta ante la pregunta que nos planteamos sobre Jesús ¿Quién es este?.

Jesús se encuentra al principio de su ministerio. Está en un momento de mucho trabajo. En los capítulos 6 y 7 se le ve sanando al hombre de la mano seca, al siervo del centurión. Resucitando al hijo de la viuda, eligiendo a su discípulos. Repasando el sermón del monte. Es un momento muy ajetreado de su ministerio.          Entonces un fariseo llamado Simón decide invitar a Jesús a comer a su casa. Podemos pensar que es una invitación sincera, pero la actitud que éste tiene con sus invitados es cuanto menos distante.

(v. 44) En la sociedad actual, cuando llegamos a casa, sea nuestra o de otra persona, lo que hacemos al llegar a la entrada es limpiarnos la suela de los zapatos con la alfombra de la entrada, esa que suele poner Bienvenidos. Pero en aquella época, con los caminos polvorientos del s. I todo el pie necesitaba ser limpiado de una manera concienzuda, para no ensuciar la casa y entrada dentro de las normas de conducta que un siervo del anfitrión limpiase los pies a los invitados. No sabemos si el resto lo hizo, lo que si sabemos es que a Jesús no se le ofreció este servicio. Era un servicio que sólo los eslavos realizaban, por eso en Jn. 13, en la última cena, ninguno de los discípulos quiere hacer esta tarea y se extrañan tanto por la actitud de Jesús al lavarle los pies a ellos. Porque no es algo que un maestro haga, sino de un esclavo. En la casa de Simón, nadie dio la orden a los esclavos para que limpiaran los pies de Jesús, por lo menos los de Jesús, los del resto no sabemos.

Es extraña la actitud de Simón, porque realmente este es un fallo garrafal para un anfitrión. Está faltando a las normas básicas de cortesía. Es como si invitamos a cenar a alguien a casa y no lo recibimos, sino que ya lo esperamos en la mesa, o no le recogemos los abrigos al llegar. Es una falta de educación, en un hombre culto, o que se supone que debería serlo. Así que Simón empieza con un gesto de descortesía formal con Jesús.

Lo que Jesús sigue diciendo es que Simón es que no le dio un beso (v, 45), ahora ya no es un gesto de descortesía formal sino que ya es un gesto de descortesía personal, Simón no saludó a Jesús al entrar en su casa. Un beso se refiere a un saludo. Simón no le dio un beso para darle la bienvenida a su casa. Jesús había llegado a casa de Simón y no había sido bienvenido por Él, algo que no concuerda con el hecho de invitar a una persona. Hoy en día sigue siendo uno de los gesto más bordes que hay el no saludar a alguien y una señal inequívoca de mala relación.

La tercera cosa que Jesús le recrimina es que no le ungiera la cabeza con aceite (v. 46), ahora la descortesía es de autoridad. Se ungido es símbolo de autoridad venida de Dios, sólo los sacerdotes y los reyes lo eran. Simón no reconocía a Jesús como ninguna de esas cosas. Es más llega a decir “Este, si fuera profeta, conocería quien y qué clase de mujer la que le toca, que es pecadora” los prejuicios propios y el rechazo a las personas que eran pecadoras le llevan a rechazar directamente a Jesús

No es que Simón fuera despistado, o que con Jesús se cumpliesen una serie de errores, sino que Simón muestra una actitud en si vida de rechazo a Jesús. Es cierto que Jesús está en su casa, pero ni es bienvenido, ni se le ha procurado las normas básicas de un buen anfitrión, porque Jesús no es otra cosa que ese ser extraño que agita al mundo. Sí lo quiero en casa para cenar, pero de invitado, es mi casa y mis normas, yo soy el centro. Ante la pregunta “¿quién es este?” la respuesta de Simón es este es Jesús, alguien que si fuera un hombre Dios sabría comportase como yo me comporto.

Por otro lado tenemos a una mujer anónima que se nos describe como pecadora, lo que nos da la idea de que probablemente fuera prostituta. Este mismo gesto que hace de ungir a Jesús, lo hacen otras mujeres como María la hermana de Lázaro en Jn.12. Esta mujer no estaba invitada a la fiesta, ¿Cómo iba a estarlo si era prostituta?. Pero esta mujer a pesar de ser rechazada por los fariseos se hace las mismas preguntas que ellos, también ella se hace la pregunta ¿quién es este? Y su actitud ante Jesús no da la respuesta.

Para empezar la posición que toma, Simón está a la misma altura, en la misma mesa que Jesús, en cambio esta mujer está a los pies. En aquella época no había sillas y la gente se recostaba para comer, los pies quedaba en la parte de afuera de la mesa, entonces esta mujer se puso a las espaldas de Jesús, a sus pies en una señal de reconocimiento de la persona de Jesús. Esta mujer no está hablando con cualquier persona sino con rey ante el cual no es digno de estar. Juan el Bautista describió este sentimiento Jn. 1:27no soy digno de desatar la correa del calzado”. Esta mujer sabía quien era Jesús y sabía lo insignificante que somos los seres humanos ante Él.

No solo se arrodilla sino que llora (v. 38) una señal de arrepentimiento. La presencia de Jesús y el conocimiento de sus palabras, porque es la única manera de alcanzar conocimiento de los que es el pecado le lleva a llorar por todo el pecado que había cometido y no es que hubiera cometido más o menos que el fariseo es que el Espíritu Santo le señalaba el pecado y ella no era rebelde a esa acusación. Lc. 18:9-14 nos señala este comportamiento. No es que el fariseo pecase menos es que no era espiritual y no era capaz de distinguir el pecado que había en su vida, en cambio, el que descendió justificado era capaz de ver su vida y ver el pecado que la gobernaba.

La mujer también está dispuesta a tomar su cruz. Es su caso su cruz era la vergüenza de sentirse juzgada en la misma casa de los fariseos. Para empezar en el mundo judío las mujeres no podían comer en el mismo sitio que los hombre, lo que está haciendo esta mujer el romper con las reglas sociales, pero está dispuesta a más. Además sabe que no será bienvenida, y la reacción de Simón es la respuesta a ese temor. Es rechazada por los que le rodean. Pero está dispuesta, no por donde está o por las personas que la rodena sino por Jesús. Aquel que quita toda vergüenza.

Además esta mujer reconoce la divinidad de Jesús, le unge. Ungir, a parte de los que dijimos de que reconocía que era un enviado del cielo además era una profecía sobre su muerte. Las mujeres después de la muerte de Jesús van a llevarles especiar aromáticas para ungirles (Mr. 16:1). Esta mujer reconoce a Jesús como Mesías del pueblo de Dios, como su Mesías, el que tiene que morir en sustitución de su pueblo.

Viendo la actitud de esta mujer podemos ver cual fue su respuesta a esta pregunta ¿Quién es este? Este es Jesús, el Mesías, el enviado de Dios para redimir a su pueblo, el enviado de Dios para redimirme a mí.

 

Ante la cabezonería de Simón Jesús usa una ilustración para explicar la diferencia de actitud (v. 40-43). Esta historia puede mal interpretarse, Jesús no esta poniendo los pecados de la mujer y de Simón en una balanza, en un concurso de haber a quién perdonamos más. Sino que está hablando de perdón. Existen dos deudores y la realidad es que “ninguno de ellos podía pagar” ambos estaban condenados a la esclavitud, porque según la ley quien no podía pagar debería ser vendido como esclavo.

Ambos estaban en la misma situación la bancarrota. Entonces Jesús lanza esta pregunta “¿Cuál de ellos le amará más?” y Simón responde que el más perdonado. Jesús lo felicita. ¿Pero que está diciendo aquí Jesús, que esa mujer peco más? No sino que esa mujer se ha dado cuenta de cuanto perdón necesita por parte de Jesús, en cambio Simón no se da cuenta, piensa que en poco a ofendido a Dios, no necesita perdón.

Una de las cosas más complicadas a la hora de evangelizar es convencer a la gente de que son pecadores. Se les puede convencer de que Dios es bueno, de que en el mundo hay maldad, pero de que ellos son malos y necesitan el perdón de Dios es algo complicado de asimilar. Simón no lo hacía la mujer pecadora sí.

Todos nos enfrentamos a esta pregunta alguna vez en nuestra vida “¿Quién es este?” Según que respondamos a ella así será nuestra actitud con Jesús. Jesús puede ser un invitado en nuestra casa, una persona que le abramos la puerta, pero que se tiene que acomodar a las normas de los dueños que somos nosotros. Con nuestros juicios propios sobre lo buenos que somos nosotros, sobre los pecadores que son los demás, sobre como tratar a Jesús.

En cambio si respondemos que Jesús es el Mesías, el Redentor, el que necesitamos para tener vida porque estamos muertos, nuestra actitud será estar a los pies de Cristo adorándole. Da igual lo que piensen de nosotros, o lo criticados que seamos. Él recibirá adoración de personas que se nos ha perdonado mucho, por eso amamos mucho.

Así que os invito a reflexionar, ¿Quién es este?

3 comentarios en “¿Quién es este?

  1. Gracias por compartir esta escritura. Es verdad que aunque nos identifiquemos como cristianos, el estado de nuestro corazon es lo mas importante. Que Dios ablande nuestros corazones y que sigamos siendo transformados y usados como instrumentos de su amor y misericordia en pensamiento, palabra y accion. Que Dios le bendiga en este dia y siempre!🙂
    Helena

  2. Los pequeños detalles que manifiestan un gran amor. Jesus los ve y los resalta.
    Totalmente de acuerdo en lo dificil que resulta ver que somos pecadores porque estamos en la oscuridad o en la penumbra.
    Me gusta lo que escribes.
    Un saludo
    Maribel

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