¿Hacia donde va mi vida?


Según vamos creciendo y vamos pasando de la niñez a la adolescencia y de esta a la edad adulta va ocurriendo en nosotros un proceso de maduración en todos los niveles de nuestra vida, maduramos físicamente, mentalmente, nos hacemos más independientes y vamos tomando nuestras propias decisiones. Para mucha gente esta es una época de crisis en la que se sientes perdidos.

En la palabra de Dios podemos encontrar como guiarnos por nuestra vida porque tenemos el ejemplo de una persona, que siendo Dios vivió entre nosotros por un tiempo y participó de la experiencias y dificultades de la vida aquí. Lc. 2:39-52. Aunque no se  cuanta mucho de la vida de Jesús desde su niñez hasta el comienzo de su ministerio sí que podemos ver que tuvo una infancia como otros niños con inquietudes y curiosidades, como vemos en este texto, donde quiere quedarse en el templo aprendiendo y conociendo. Este texto, sobre todo los versículos 40 y 52 nos cuenta en que aspectos crecía Jesús:

    • Crecía en estatura: Es el aspecto más esencial, crecía y maduraba físicamente como cualquiera de nosotros.
    • Crecía en sabiduría: Crecía no sólo en conocimiento sino también en la aplicación de este conocimiento.
    • Crecía en gracia de Dios: Crecía en su compromiso y su espiritualidad, no sólo asistía a las reuniones en el templo porque sus padres lo hacían sino que estaba implicado en que su conocimiento de Dios creciera.
    • Crecía en su relación con los demás: Mantenía relaciones sanas con las personas que lo rodeaban.

Como sabemos que tenemos un Dios que pasó por nuestras mismas experiencias podemos confiar en él para que nos guíe a través de esta etapa de nuestra vida, porque nos es fácil perdernos en una etapa de cambios. Sobre todo por que como hemos visto nosotros no crecemos en un plano sólo, no tenemos una sola realidad sino que crecemos en muchas aspectos, y la Biblia es una libro que es capaz de dirigirnos en todas las áreas de la vida.

Aún así no es posible aplicar a raja tabla a todos los usos morales del siglo XXI porque la forma de vida de las personas para las que fue escrita era muy diferente de la nuestra. Debemos buscar los principios que rigen las normas de la Biblia en vez de seguir ciegamente las normas, porque son ellas las que aplicadas correctamente nos proporcionan sabiduría.

La Biblia no debe usarse como un manual de magia, como si lanzásemos un conjuro y todo fuera a salirnos bien sino más bien se debe leer inteligentemente para que desarrollemos un estilo de pensamiento bíblico, porque realmente eso es lo más importante, que nuestra forma de pensar y de intuir la realizad sea la misma que la de Dios. Una de las características principales que se le da a David, en la Biblia, es que tenía un corazón de acuerdo con Dios, esto nos habla de que era una persona que pensaba y razonaba de una manera parecida a la que piensa y razona Dios.

Pero ¿porque? ¿Cual es la razón de que sea importante guiarnos en nuestra vida por la Biblia?

  • Porque Dios tiene un plan para nuestras vidas (Sal. 25:12-14): La mejor manera de llegar a la madurez, o sea al cúlmen de ese crecimiento que estamos teniendo en nuestras vidas es descubrir lo que Dios quiere para nuestras vidas. En este texto el autor dice que el que sigue a Dios será instruido en el mejor de los caminos, que nos existe ningún lugar mejor por donde ir que ir por el lugar que Dios nos marca, que Dios tiene para nosotros.

¿Cómo llegamos a saber este plan?

  • Empapándonos de la Biblia (Sal. 119:9-16): Si leemos la Biblia con regularidad y aprendemos de ella, llegará a formar parte de nuestro estilo de vida y tomaremos decisiones de una manera que agrade a Dios. David empieza diciendo que la manera de llevar una vida íntegra, o sea que agrade a Dios es viviendo conforme a su palabra, no usa cumpliendo, no usa haciendo, usa viviendo, ¿cuanto tiempo al día usáis en vivir? usamos las 24h, porque siempre estamos vivos. Los mandamientos de Dios tienen que empapar todas las facetas de nuestra vida, nuestra vida familiar, los estudios, las relaciones todos. Muchas veces tomamos nuestra relación con Dios como una vaso de agua, como una ración, pero este texto nos habla de empaparnos como una esponja, la esponja no recibe una ración de agua sino que almacena toda la que puede y cuando no puede más echa por fuera, nuestra relación con Dios debemos llenarnos de él, como sigue diciendo el texto en el v. 11 atesorando sus mandamientos ¿qué se puede atesorar? pues tesoros, con lo cual David está comparando los mandamientos de Dios con tesoros, con objetos de mucho valor.

¿Qué hace especial este plan?

  • Qué Dios nunca falla (Sal. 73:23-26): Si estamos cerca de Dios, puede que lo pasemos mal en ciertas ocasiones de nuestra vida pero sabemos que Él cuidará de nosotros en todo momento, nos guía con su consejo. Además nos tiene un lugar reservado en el cielo para nosotros dándonos un futuro lleno de esperanza. Lo que hace especial este plan es que está garantizado por la única persona que puede dar garantías plenas de fidelidad eterna DIOS.

 

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