Libertad.


Una de la mayores premisas que existe en nuestra sociedad es la búsqueda de la libertad. Es casi un derecho el que cada persona debe buscar la libertad sin ataduras de ningún tipo, ni familiares, matrimoniales, morales. Esto se da en todos los campos de la realidad humana, pero sobre todo en el campo moral y ético, donde se quiere dar libertad para cosas como aborto, homosexualidad.

En ese afán por buscar la libertad mucha gente rechaza a Dios, a la religión o todo aquello que le suene a normas morales superiores, entendiendo que son perjudiciales para el individuo pues lo coartan y lo anulan como persona. Son personas que ven la existencia de Dios o la iglesia como una serie de normas y obligaciones tediosas que buscan manejar su vida e impedirles ser libres y disfrutar la vida como desean, o como la sociedad piensa que desea. Por eso deciden alejarse, no sólo físicamente sino moral y espiritualmente, en busca de libertad. Pero la realidad es todo lo contrario, porque cuanto más se aleja una persona de Dios más esclavo se vuelve, menos libre. Es una paradoja pero cuando más los seres humanos buscamos la libertad fuera de Dios más esclavos nos volvemos. En el día de hoy me gustaría que meditásemos acerca de esta libertad que Dios nos da y de como esta es la única libertad posible. Mediante cinco ideas o puntos veremos la necesidad de cuidar nuestra libertad, porque ser hijos de Dios no nos inmuniza ante los ataques del enemigo que quiere esclavizarnos.

     (Jc. 3:11-15) El ser humano nunca puede alcanzar la verdadera libertad por sí mismo. Este texto comienza diciendo en el v. 11 que reposó la tierra unos cuarenta años o sea que hubo paz, pero esta paz no fue lograda por los seres humanos sino que fue una paz que se logró por medio del siervo de Dios Otoniel.            El texto nos sigue mostrando la forma que tiene el ser humano de buscar la libertad que es huyendo de Dios, pero en esta búsqueda de la liberta ¿qué encuentra? v.14 esclavitud. El pueblo de Israel alejado de Dios acaba siendo esclavo de otros pueblos vecinos. De la misma forma en nuestra sociedad las personas que buscan la libertad alejándose de Dios lo único que encuentran es esclavitud. Como hemos dicho, cuanto más nos alejamos de Dios en busca de la libertad más esclavos nos volvemos. Puede que no seamos esclavos en la idea cultural que tenemos de los esclavos, como en la plantaciones de algodón de U.S.A durante el sigo XVIII. Pero en nuestra sociedad la esclavitud aparece en múltiples formas y colores, resentimiento, recuerdos que nos atormentan, malas relaciones, vicios, esclavos del destino. Y eso lo atormenta, y aparece la desesperación v. 15 clamaron los hijos de Israel a Jehová. Porque él es el único que pude dar libertad, ¿y que hace Dios? y les levantó un libertador, Dios les da la libertad, porque les da a une enviado que puede actuar bajo el poder de Dios para hacerlos libres, esa libertad que ellos buscaban. El ser humano no puede alcanzar la libertad él sólo por eso como no podemos nosotros solos…

Necesitamos a alguien que nos haga libres. (Jn. 8:34-38). Los seres humanos tenemos una libertad delegada, sólo alguien nos la puede dar. Aquí entramos en otra paradoja porque cuanto más siervos, o esclavos que es lo que significa la palabra doulos, nos volvemos de Dios más libres somos. Cuanto más obedecía la ley el pueblo de Israel más libre era de sus vecinos. Pero este texto nos dice que si hacemos el pecado v. 34 la libertad nos es quitada y estamos en esclavitud. Aquí entra el papel de Jesús, sólo Él puede darnos, verdadera libertad. Esta palabra, verdadera, lo cambia todo, por que podemos creer que somos libres y la verdad es que hay mucha gente ahí a fuera que cree que es libre que cree que no es esclavo de nada, como los fariseos de esta escena ellos decían Linaje de Abraham somos y jamás hemos sido esclavos de nadie, lo cual debe ser la mentira más flagrante que recoge la Biblia, porque desde Abraham, el pueblo de Israel ha sido esclavo de múltiples naciones: Egipto, Siria, Asiria, Media, Babilonia, Macedonia, Roma, pero lo peor no eran esas naciones temporales, sino la realidad espiritual de que eran esclavos del pecado. Quienes son liberados por Jesucristo de la tiranía del pecado y de la servidumbre del legalismo, son en realidad libres. Romanos 8:2 nos cuenta acerca de esta esclavitud.

(Ro. 8:2) Esta libertad ocurre cuando seguimos la ley de Dios. La libertad sólo ocurre con el cambio de naturaleza que Jesús nos da. Al existir un cambio de naturaleza exista una nueva normativa que rige nuestra vida por eso Pablo usa aquí la palabra ley. En la sociedad en que vivimos se suele asociar la idea de libertad con la idea de ausencia de normas. Parece que la verdadera libertad se halla cuando puedes liberarte de las normas que te han sido impuestas y logras vivir sin ellas, o por lo menos con las tuyas propias. Pero libertad no significa vivir sin ley sino bajo la ley perfecta de Dios. En ningún momento este versículo presenta la ausencia de Ley sino que se cambia de una que es de naturaleza mortal y pecaminosa a otra ley que es del espíritu. Y esta transformación recibe el nombre de liberación [libertado]. Por lo cual podemos decir que seguir las normas de la ley de Dios es la verdadera libertad. Y son las que pueden dar la verdadera libertad por que como dice en 7:12 la ley a la verdad es santa y el mandamiento santo, justo y bueno. A diferencia de cualquier ley o normativa que podamos encontrar a cualquier nivel, incluyendo las normas propias de cada uno, o de cada familia, las normas de Dios son perfectas, o sea no tienen fallos, son santas, o sea producen bendición cumplirlas, son justas, o sea fortalece la convivencia porque no hay abuso. El pueblo de Dios esta incitado a abandonar las normas propias y a seguir las normas de Dios, porque estas mediante su perfección y santidad le ofrecen libertad. Por eso el hijo de Dios debe constantemente volver a las normas de Dios. Porque esta libertad, una vez obtenida se puede perder.

(2 R. 18:4) Este texto nos narra una historia extraña. Nm 21:4-9 nos cuenta la conocida historia de cuando yendo por el desierto el pueblo de Dios se puso a murmurar contra Dios y contra Moisés. La Biblia nos cuenta que Dios envió serpientes ardientes que mordían al pueblo, el pueblo se arrepiente y clama a Moisés quién por orden de Dios levanta una serpiente de bronce y cuando alguien era mordido por una serpiente miraba a esta serpiente de bronce y se curaba.

En este texto tenemos todos las ideas que hemos estad viendo en la noche de hoy. Tenemos al pueblo de Dios, un pueblo que era esclavo y gracias a la intervención de Dios se convierte en un pueblo libre, pero lleno del desánimo por lo duro del desierto decide alejarse de Dios para tener libertad y sobrevivir y acaban siendo esclavos de la muerte. Entonces Dios les libera de esa muerte. Y aunque la historia de Moisés y de esa generación acabe aquí en Reyes tenemos la segunda parte donde el pueblo de Judá había convertido un objeto de libertad, algo que Dios le había dado para liberarlos de la muerte lo había convertido en un ídolo delante del cual quemaban incienso.

Los hijos de Dios podemos caer en el error de creernos inmunes al pecado. Inmunes a volver a la esclavitud. A pesar de ser libres podemos volvernos esclavos el pueblo de Israel había usado algo que era bueno y dado por Dios y lo había desviado. A pesar de ver la salvación de Dios en sus vidas y sentir la libertad de la muerte en sus propias carnes, el pueblo de Dios usa esa salvación para alejarse de Dios (Gá. 4:8-10). Pablo en un tono de evidente enfado echa en cara a los Gálatas que se estén volviendo a la esclavitud del pecado que tenían antes. Este texto nos lleva a nuestra siguiente idea.

(Gá. 5:1) Es necesario trabajar nuestra libertad. No desde el punto de vista que podamos hacer algo para ganarla o mejorarla, pero sí desde el punto de vista de evitar conductas en nuestra vida que nos esclavicen. huir del pecado, ya que es esto de los que nos han liberado. Pablo usa la expresión Estar firmes para recomendarnos que no nos movamos de nuestra posición segura en Dios, por el beneficio de vivir libre de la ley de la carne. Estar firmes requiere esfuerzo, porque implica que hay fuerzas a nuestra alrededor que nos vana a empujar a que no estemos firmes. Job tuvo que aguantar una cantidad de calamidades que harían quebrar a la mayoría de personas, pero se mantuvo firme en nunca revelarse contra Dios.

Las palabras que aquí se traducen por sujetos se traducirían mejor por “quedar bajo el peso de…” que nos trae la idea de estar atrapado, como cuando en un accidente un coche vuelca atrapando a sus ocupantes, el pecado es igual, nos trae funestas consecuencias a nuestra vida y nos atrapa en ellas. Por eso nos es necesario esforzarnos en ponernos bajo la ley de Dios, no apartándonos de ella sino meditando en ella de día y de noche Js. 1:8 porque es ella la que nos da verdadera libertad.

En conclusión hemos visto que el ser humano busca de forma impulsiva la libertad, pero es incapaz de encontrarla él sólo, tiene que buscar a alguien que se la proporciones. Y aunque piense que es fuera de Dios donde puede encontrar esa libertad realmente sólo cuando seguimos los mandamientos de Dios somos realmente libres es una paradoja pero cuando más dependientes de Dios somos, más libres somos y esta libertad es verdadera.

Así que hermanos si hemos recibo tal bendición de Dios esforcémonos por conservar esta libertad que él nos da. Busquemos su palabra como guía, busquemos sus mandamientos como algo bueno y que no son un lastre para nuestra libertad sino la expresión más verdadera de ella.

 

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