Oración.


Alguna vez nos sucede que nos sentimos muy satisfechos y contentos porque hemos experimentado el placer de una buena conversación, hablamos sin cesar con alguien y se nos pasan las horas sin que notemos que ha pasado el tiempo.

Esta sensación no es fácil de experimentar puesto que no siempre encontramos a a alguien nos estimule al hablar o que nos interese su conversación o su forma de llevarla a cabo, encontrarlas es un verdadero placer.

¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras!
Más que la miel a mi boca. Sal. 119:103
 

Cada persona es un mundo y cada relación entre personas una galaxia, las hay de múltiples formas y colores, cada una de distinta y si queremos entenderla tendremos que observarla con el paso del tiempo. Lo que es válido para una relación puede no ser extrapolable a otra.

Pero si algo tienen en común todas es la necesidad de comunicación, sea al nivel que sea o de la forma que sea, para haber relación debe haber algún tipo de comunicación.

¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo,
Si en mis caminos hubiera andado Israel!
En un momento habría yo derribado a sus enemigos,
Y vuelto mi mano contra sus adversarios.Sal. 81:13-14
 

Mucha gente ve a Dios de la misma forma que los griegos o los romanos veían a los dioses del Olimpo, como un ser que vive en un mundo distante de nuestra realidad, ajeno a nuestra existencia y sin preocuparse en absoluto de nosotros. Pero La Biblia nos muestra a un Dios cercano que se preocupa que buscar una relación con sus hijos. Como toda relación esta tiene que basarse en la comunicación “Mas la oración de los rectos es su gozo.Pr. 15:8. Dios se goza en hablar con sus hijos. En comunicarse con ellos, en explicarles sus pensamientos y verdades a través de la Biblia y en escucharles a través de la oración. Además nos dice “orad sin cesar1 Ts. 5:17, que no sea algo esporádico sino habitual, diario, continuo, un hábito que se haga necesario en nuestra vida como el comer o beber.

Orar nos obliga a comprometernos porque no podemos ser parte inactiva de ella. Cuando escuchamos a alguien predicar nuestra mente puede estar en otros sitios, otros problemas, cuando estamos en alabanza en la iglesia nuestra boca puede estar diciendo frases que nuestro corazón no cree, pero cuando oramos sólo estamos Dios y nosotros, no hay manera de escapar, no podemos evadirnos.

Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.Jr. 33:3

Debemos darnos cuenta del privilegio que tenemos a poder orar porque es difícil de entender como personas tan insignificantes y pecadoras como nosotras pueden comunicarse con un Dios infinito, Señor y Dueño del universo.

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