Camino al monte de Dios.


Una de las cosas que puedes apreciar trabajando en un hospital es que hay mucha gente enferma y que muchos de ellos, los cuales no vemos, están aquejados de enfermedades graves que muchas veces los dejan paralizados. En nuestra sociedad hay otras enfermedades no físicas sino emocionales que muchas veces pueden dejarnos igual de paralizados. Enfermedades que empiezan como una pequeña semilla inofensiva pero que cuando crecen sus raíces nos agarran y no nos sueltan. Una de estas semillas es la frustración. La cual si la dejamos crecer en nuestra vida nos lleva al amargura y el rencor. Para ello veremos el ejemplo de Elías como en un momento de frustración actuó de la manera correcta.

Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios.1 R. 19:8

        La desesperación es una realidad humana, puede venir de muchos sitios, puede ser una familia desestructurada, problemas en el trabajo, limitaciones físicas, problemas económicos, problemas en una iglesia. Satanás usa múltiples fuentes para traer a nuestra vida la frustración. En el caso de Elías la frustración viene por el corazón duro de los gobernantes del pueblo de Israel que a pesar de enseñar en sus narices que Dios era el verdadero Dios y no Baal, primero mediante 3 años y medio sin lluvia, sabiendo que Baal se hacía llamar el dios del agua, y luego mediante el fuego que descendió del cielo y consumió el holocausto de Elías y no el de los profetas de Baal. Acab y Jezabel no dan su brazo a torcer y acaban amenazando al profeta con correr la misma suerte que los profetas de Baal.

En mitad de esta prueba Elías busca a Dios decide dejar su siervo en Beerseba e ir  a Horeb el monte de Dios, a encontrarse con él. Una de las cosas más difíciles cuando estamos frustados y dolidos en mitad de las circunstancias difíciles es buscar a Dios, porque ir a Dios es humillarse, es reconocer que solos no podemos, es reconocer que necesitamos de Él. Elías es una persona que viene frustrada hasta el punto que desea morir.

       Gn. 4:4-8 nos presenta a un Caín que era una persona frustrada, sus ofrendas no agradaban a Dios, pero el problema era más grande de lo que parecía porque no era que no le agradase lo que ofrecías sino el corazón de Caín. Ante ello Caín deja que esa frustración crezca dentro de él. Dios se lo recrimina. Pero Caín no va a junto Dios, no va al monte de Dios, sino que prefiere ir al monte de la justicia propia. Si la ofrenda de Abel es mejor matemos a Abel.

La primera idea que la vida de Elías nos da para vencer la frustración es que a su llegada busquemos el monte de Dios.

Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; y he aquí luego un ángel le tocó, y le dijo: Levántate, come. Entonces él miró, y he aquí a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas, y una vasija de agua; y comió y bebió, y volvió a dormirse. Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, lo tocó, diciendo: Levántate y come, porque largo camino te resta. Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios.1 R. 19:5-8

      Incluso antes de llegar a Horeb Dios ya estaba cuidando de su siervo. Elías no es rebelde a esta ayuda sino que la acepta. Dios sabe lo que necesita Elías. Elías necesita ser saciado emocionalmente, pero también físicamente, por eso lo alimenta. Podemos pensar que ante todo Elías merecía ser consolado pero Dios ofrece cada cura a su tiempo. Podía hacerlo sin que Elías se moviera de donde estaba, no había necesidad de andar tanto. Pero dejarse cuidar por Dios es también aceptar los tiempos de Dios.

Dios tiene múltiples formas de hacernos llegar su ayuda, Elías lo sabía, él mismo había sido alimentado durante un tiempo por cuervos. Hoy en día Dios también tiene múltiples formas de hacernos llegar su ayuda. Bien sea por una conversación, un libro, una conferencia, un amigo, un consejero, etc.. Dios puede bendecir nuestras vidas, hacernos llegar esa palabra que nos sane, pero nosotros debemos aceptar esta ayuda, no vale de nada que Dios la ponga ahí delante nuestro si no lo usamos. De nada vale que Dios enviara a su ángel si Elías no comiera la comida.

1ª R. 22:13-18 Aunque sólo fuera por insistencia de Josafat, el rey de Judá, el cual creía en Dios. Acab pide consejo a Micaías profeta de Dios, el cual le predice la derrota. Ante ese consejo, una ayuda de parte de Dios, Acab decide no usar y acaba muriendo en la batalla.

La frustración nos lleva a la amargura y la amargura a la rebeldía. Acab fue rebelde al mensaje de Dios y acabó pagándolo con su vida.

Cuando hay una daño en nuestra vida de las múltiples formas que Satanás puede herirnos no sólo debemos acercarnos a Dios, sino debemos dejar que el nos cuide que él limpie nuestras heridas porque Él es el único médico capaz de curarnos totalmente.

 Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías? El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida.1 R. 19:9-10

Con todo lo que había pasado, persecución, amenazas en ningún momento Elías pide justicia para él sino para Dios. No dice véngame, mira que me han hecho, sino “han dejado tu pacto” y cuando la frustración o el dolor vienen a nuestra vida que fácil es hacernos las víctimas. Nosotros somos los heridos, los dañados, los acusados, los sufridores, pero Elías huye de este papel y cuando su corazón se quiebra lo único que sale es amor por la obra de Dios.

Mt. 12:34De la abundancia del corazón habla la boca” y la boca de Elías habla de lo que lo llenaba amor por la obra de Dios. Esto también pasa en nuestra vida. ¿De qué esta lleno nuestro corazón? Necesitamos llenarnos de Dios. Llenarnos de su palabra de sus mandamientos. Esta llenura Elías no la logró en su viaje a Horeb, es algo que se mastica día a día, en oración en silencio leyendo la palabra, estando en comunión.

Si día a día nos llenamos de Dios cuando nuestros corazón se quiebre Él es lo que manará.

Y le dijo Jehová: Ve, vuélvete por tu camino, por el desierto de Damasco; y llegarás, y ungirás a Hazael por rey de Siria. A Jehú hijo de Nimsi ungirás por rey sobre Israel; y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, ungirás para que sea profeta en tu lugar.Y el que escapare de la espada de Hazael, Jehú lo matará; y el que escapare de la espada de Jehú, Eliseo lo matará.Y yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron.1 R. 19:15-18

       Los versículos finales de este texto nos muestran el resultado de un proceso de curación. El Elías frustrado, triste con ganas de morirse que vemos en los primeros versículo de este capítulo 19 nos da lugar a un Elías obediente que no sólo sale reforzado emocionalmente sino que va a trabajar para cumplir la voluntad de Dios para su pueblo aquí representada en tres acciones, los ungimientos de un nuevo profeta, y dos nuevos reyes, Jehú y Hazaél. Sólo las vidas transformadas por Dios son vidas útiles para él.

En el otro lado vemos a Saúl. (1 Sam. 15:23) Saúl no fue un rey impuesto, no fue un rey a la fuerza, fue un rey elegido a dedo por Dios, pero a pesar de eso Saúl desaprovechó su oportunidad y desobedeció a Dios, por lo cual se hizo inútil, se hizo una persona que no cumplía los mandamientos de Dios y no servía para cumplir la voluntad de Dios.

De la misma forma hoy en día sólo vidas restauradas por Dios, vidas que sean obedientes a Dios serán vidas útiles para el reino de Dios.

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