Luz.


Existen cosas que a los seres humanos nos resultan imprescindibles para nuestra vida y una de ellas es la luz. La luz nos da seguridad, muchos niños no son capaces de dormir si no tienen una luz que les de esa tranquilidad de que están seguros y nada malo va a ocurrir. Nos ayuda a evitar los peligros por eso ponemos faros o señales luminosas en las rocas más superficiales para evitar que los barcos sufran daños. La luz también nos da energía mediante la energía solar o calor, e incluso nos sube el ánimo. Está demostrado que en los países donde hay más horas de sol (luz) la gente tiende menos a caer en la depresión.

La luz en una fuente indispensable para el ser humano de hoy en día y por eso no es extraño que Dios llame a su iglesia, a su pueblo a ser luz. Jesús mismo resaltó la necesidad de que quien lo siga no debería ser como el resto de la sociedad sino que estaba llamado a ser luz Mt. 5:15

      “Haced todo sin murmuraciones y contiendas para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo; asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado. Filp. 2:14-16

      Filipenses es una carta muy íntima de Pablo que se escribe en un contexto de sufrimiento por ambas partes. Por un lado Pablo estaba preso en Roma. Por otro lado Filipos, la ciudad donde se encontraba esta iglesia era un protectorado romano que contaba con el favor del Emperador. Esta era un figura que en el contexto grecoromano merecía adoración cual Dios, Filipo al ser una ciudad que cuenta con un trato especial por parte del emperador era también la primera en enfatizar esta adoración hacia el emperador, al cual llamaban Kyrios y Soter (señor y salvador), los cristianos se oponían a cualquier tipo de adoración que no fuera enfocada a Dios y por eso recibían presiones de las autoridades y de la sociedad en general. Además dentro de la iglesia se estaba dando distintas tensiones, sobre todo entre Evodia y Síntique.

Ante este panorama de sufrimiento que se están padeciendo ambas partes Pablo escribe estas palabras para que la iglesia no pierda el punto de referencia que no son ni las luchas externas ni las luchas internas sino mantenerse firme en el evangelio y ser luz en la sociedad que nos rodea. Va a dar una serie de pautas que la iglesia tiene que seguir y que los cristianos de hoy en día debemos seguir para ser luz en donde estamos. Aunque el resultado sea ser apresado y perseguido como Pablo.

Tal es el punto de esta diferencia de color entre la santidad que debería tener el cristiano y la suciedad del pecado del mundo que este primero debe resplandecer como luminares. De la misma forma que un foco en un escenario totalmente a oscuras dejando ver la figura de quién alumbra, es la vida de un hijo de Dios, debe alumbrar a su padre.

Las vidas de las personas pueden iluminar muchas cosas, viendo como habla, actúa, se expresa piensa una persona podemos ver vidas que iluminan una infancia difícil, unos padres ausentes, una juventud rebelde, otros iluminarán una buena educación, unos buenos valores inculcados en el hogar. De esta misma forma una vida cristiana debe iluminar a Dios. Y esta es la idea central, todo gira en torno a esto. La vida de los cristianos y de la iglesia debe reflejar a Cristo.

Pablo sigue explicándonos como, en el versículo 16, diciéndonos que hay que asirse de la Palabra de Vida. Esta Palabra de vida se refiere a la Palabra de Dios. No hay más, son las únicas palabras que pueden hacer que nuestra vida resplandezca: porque por muy enterrados que estemos en el pecado la Palabra de Dios es la única que poder para salvar “Así que la fe es por el oír y el oír por la palabra de DiosRo. 10:17 de la misma forma aunque ya seamos discípulos de Cristo pero nos hayamos apartado es la única que tiene poder para restaurarnos. Esta palabra nos guía “lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi caminoSal. 119:105. Nos alimenta, nos ayuda a crecer “desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación,si es que habéis gustado la benignidad del Señor.1 Pd. 2:2 y nos santifica Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.Jn. 17:17. Somos es pueblo de Dios y debemos desear su Palabra, sus mandamientos, sus promesas, ellas nos guían y nos ayudan a ser luz.

Que la palabra de Dios sea nuestra guía en todo momento porque sólo si seguimos estas palabras del apóstol Pablo podremos sea luminarias, auténticos faros en una sociedad terriblemente pecadora como la que vivimos.

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