Conciencia social.


Ciertamente David, después de servir a su propia generación conforme al propósito de Dios, murió, fue sepultado con sus antepasados, y su cuerpo sufrió la corrupción.Hc. 13:36

       El rey David fue muchas cosas: Rey, músico, poeta, fugitivo, mejor amigo, adúltero, asesino… una lista que podemos hacer todo lo larga que queramos, sobre todo porque tenemos 2 libros en la Biblia contándonos su vida (1 y 2 Samuel). Pero tenemos que esperar 1200 años para leer esta afirmación en el libro de Hechos. “… sirvió a su propia generación…”, que nos trae una faceta de la cual no estamos muy habituados a hablar sobre David, su conciencia social.

 “Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres.” 1 Sam. 22:2

       David no fue por las ciudades reclutando un ejercito sino que cuando estaba escondido el ejército vino a él. Y estos no es que precisamente fueran la flor y nata del país, sino los marginados. ¿Porque? entre otras cosas, porque después de estar amenazado de muerte por Saúl, el rey, él pasó a ser un marginado más, pero también porque la sociedad sabía que al lado de David nadie quedaba fuera, nadie era echado, sino que todos eran acogidos bajo su protección y bajo su liderazgo. David no sólo les secó las lágrimas, les dio también una razón por la que luchar y esforzarse.

Muchas veces esperamos que en nuestras iglesias se llenen de gente sana, o sea, de gente que no traiga problemas, gente que emocional, espiritual y económicamente estén en una situación como la del resto de la congregación. Queremos ahorrarnos la incomodidad que puede producir una persona que vive en la calle y que probablemente no se ha duchado en semanas sentado en nuestros bancos el domingo a la mañana, en el que todos vamos tan guapos. Queremos ahorrarnos el mal trago de una iglesia con gente llena de deudas y la problemática que eso lleva. Pero nos olvidamos que Jesús trajo el evangelio para los enfermos los sanos (los que se creen sanos) no necesitan ayuda.

 “Quédate conmigo, no temas; quien buscare mi vida, buscará también la tuya; pues conmigo estarás a salvo.1 Sam. 22:23

        David servía su generación porque se preocupaba de las personas por encima de su interés personal, ¿a donde iba un fugitivo del rey, con una panda de hipotecados y marginados?.

Nuestras iglesias deberían ser como el ejercito de David, un lugar de cura, para las vidas rotas, para darles un sentido, una labor, para que todos colaboren juntos en un proyecto común. Para protegerlos y ayudarlos. Aunque eso nos produzca momentos de incomodidad, y de desengaño.

Nuestras iglesias deberían ser lugares que sirvieran a su propia generación.

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