Exceso


Cuando pensamos en nuestra sociedad occidental podemos ponernos varios adjetivos, desde los de avanzada o cosmopolita hasta los de hedonista y centrada en el individuo. Pero una de las característica más destacadas es el exceso, llevado a todas las facetas de la vida de una sociedad que busca en él un medio de diversión, evasión o de mostrar poder, hasta un medio de expresarse.

La Biblia siempre ha marcado un término medio en la vida de la sociedad, desde anunciar que cada cosa tiene su tiempo y que este tiempo es finito “Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantadoEc. 3:2 hasta ordenar que no se puede cultivar en exceso la tierra, que esta debe descansar cada cierto número de años, “Seis años sembrarás tu tierra, y seis años podarás tu viña y recogerás sus frutos.Pero el séptimo año la tierra tendrá descansoLv. 25:1. Por lo que podemos ver un Dios que no quiere que Su pueblo caiga en el exceso, en ninguna faceta de su vida.

“Vestido tan sólo con un efod de lino, se puso a bailar ante el Señor con gran entusiasmo. Así que entre vítores y al son de cuernos de carnero, David y todo el pueblo de Israel llevaban el arca del Señor. Sucedió que, al entrar el arca del Señor a la Ciudad de David, Mical hija de Saúl se asomó a la ventana; y cuando vio que el rey David estaba saltando y bailando delante del Señor, sintió por él un profundo desprecio” 2 Sam. 6:14-16

       Pero hay un aspecto de la vida de Su pueblo en la que Dios no ha marcado límites de intensidad ni de tiempo empleado, este aspecto es la alabanza. Pero curiosamente es el aspecto en que más recortamos y ponemos límites, muchos de ellos inexistentes. David, hombre alabanza, por fin traía el arca a Jerusalén, después del fallido intento que le costó la vida a Uza. Ante esta emoción incontrolable todo el pueblo de Israel entraba con el arca en la capital del reino, no era momento de luto sino de fiesta y así David lo expresó cuando bailó delante del arca.

Pero aunque en la calle existía un ambiente de alabanza a Dios por lo maravilloso e importante que era que el arca estuviese entrando en la ciudad de Jerusalén, en la ventana de su palacio, la propia mujer de David, lo miró y lo menospreció. Es importante notar que Mical no lo despreció porque su alabanza estuviese en desconsonancia con su testimonio, o por que adoraba era un dios falso, o porque estaba desobedeciendo algún mandamiento, sino que lo despreció por la forma en que adoraba, más adelante le recriminará que esa no es forma de adorar de un rey.

“En Betania, mientras estaba él sentado a la mesa en casa de Simón llamado el leproso, llegó una mujer con un frasco de alabastro lleno de un perfume muy costoso, hecho de nardo puro. Rompió el frasco y derramó el perfume sobre la cabeza de Jesús.

 Algunos de los presentes comentaban indignados:

—¿Para qué este desperdicio de perfume? Podía haberse vendido por muchísimo dineropara darlo a los pobres.

Y la reprendían con severidad. —Déjenla en paz —dijo Jesús—. ¿Por qué la molestan? Ella ha hecho una obra hermosa conmigo. ” Mr. 14:3-6

       Ya no es toda una ciudad tocando trompetas y gritando, ya no es un gran rey que va delante de su pueblo, ya no es un objeto sagrado como un arca, con todo lo que simbolizaba, ahora es una mujer prostituta, lo más bajo de la sociedad quien enfrentándose a lo ‘cánones de protocolo’ decide introducirse en una casa privada para realizar uno de los mayores actos de alabanza y adoración que recibió Jesús en sus tres años de ministerio.

Pero de nuevo la alabanza recibió la crítica de los que no la realizaban, de nuevo las miradas y los comentarios iban en dirección de lo que hizo (forma) y no de lo a quien estaba alabando (significado). La falsa religión no soportaba la incomodidad de un corazón roto por todo lo bueno que había recibido de Jesús. Cuando esa mujer entró en el cuarto la alabanza no se limitó a unos cuantos cánticos o oraciones, ni siquiera a palabras, sólo a un frasco de perfume, un corazón agradecido y Dios.

El curioso ver que a lo largo de la Biblia no encontramos en ningún lugar a Dios diciendo a su pueblo “no me alabes más” o “ya es suficiente tanta alabanza”, la única vez que Dios menosprecia la alabanza de Su pueblo es cuando esta es hipócrita y viene de corazones que no lo buscan, pero en ningún lugar existe el pecado de exceso de alabanza, porque nuestro Dios es un Dios con ganas de que lo alaben, sobre todo porque se lo merece. Cuando hay corazones sinceros y vidas entregadas la alabanza fluye por encima de formas y estereotipos, y como acaba diciendo Jesús…. “ella ha hecho una obra hermosa conmigo….”

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