El metrónomo.


Para el que no lo conozca le parecerá un instrumento inútil, o de importancia limitada, pero para el músico el metrónomo se convierte en vital importancia. Lo que para otros es un mero tic después de un tac, para un músico se convierte en un autentico director de orquesta marcando sus entradas, sus salidas, sus “ahora” o sus“espera”.

De esta misma forma actúa Dios en la vida de sus hijos, como Moisés. Moisés era un pez fuera del agua, para los egipcios era un miembro de la raza de los esclavos, los enemigos hebreos, para los hebreos era un príncipe del pueblo opresor los egipcios.

Un día, cuando ya Moisés era mayor de edad, fue a ver a sus hermanos de sangre y pudo observar sus penurias. De pronto, vio que un egipcio golpeaba a uno de sus hermanos, es decir, a un hebreo. Miró entonces a uno y otro lado y, al no ver a nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena”. Ex. 2:11-12

            Moisés conocía sus orígenes y no renegaba de ellos, sabía que a pesar de recibir la mejor educación que se podía obtener en Egipto, y en aquellos tiempos en el mundo, por sus venas corría sangre de un pueblo que estaba siendo esclavizado de manera cruel. Él no podía quedarse quieto ante esta injusticia, sabía que tenía que hacer algo, él tenía la formación y la capacidad para liberar a su pueblo y actuó. Pero su intento de liberación del pueblo por la fuerza acabó con un final que Moisés no esperaba, los propios hebreos desconfiaban de él. Para que su vida no corriera peligro huyó a Madian y allí se casó y vivió de pastor durante 40 años.

 “Así que disponte a partir. Voy a enviarte al faraón para que saques de Egipto a los israelitas, que son mi pueblo”. Ex. 3:10

            Dios no actuó cuando Moisés quiso que actuara, sino cuando Dios consideró que era tiempo de ello. Dios no buscó a un enérgico joven capaz de matar a cualquiera del reino de Egipto para liberar a sus hermanos sino que escogió a un señor de 80 años, con nula confianza en sí mismo, para liderar a su pueblo. No se nos cuenta mucho de la experiencia de Moisés como pastor en Madián. Pero por como se desarrolla su vida a partir de su llamado vemos que la prueba de la huída creo a un Moisés dependiente de Dios para cualquier decisión hasta el punto de casi dudar de la palabra de Dios. Y es esta dependencia de este nuevo Moisés la que le lleva a convertirse en un hombre capaz de liberar a un pueblo de casi dos millones de personas y llevarlo durante otros cuarenta años a través del desierto hasta la tierra prometida.

Desde entonces no volvió a surgir en Israel otro profeta como Moisés, con quien el Señor tenía trato directo. Sólo Moisés hizo todas aquellas señales y prodigios que el Señor le mandó realizar en Egipto ante el faraón, sus funcionarios y todo su país.  Nadie ha demostrado jamás tener un poder tan extraordinario, ni ha sido capaz de realizar las proezas que hizo Moisés ante todo IsraelDt. 34:10-12

            Algo maravilloso que se refleja a lo largo de toda la Biblia son los tiempos de Dios, muchas veces nos agobiamos viendo delante de nuestros ojos injusticias que podían evitarse, por las cuales queremos y entendemos que debemos actuar, pero Dios, como el metrónomo para el músico, debe marcar los tiempos de nuestros esfuerzos, de nuestros “ahora” y de nuestros “espera”.

Dejémonos guiar por el tic y el tac de los tiempos de Dios.

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