Dios, nuestro Padre


Texto: Lc. 12:23-34

Cada cierto tiempo el CIS (centro de investigaciones sociológicas) saca a la luz una encuesta, que suele definir cuales es la dirección por la cual está yendo la situación de la sociedad, es la encuesta de los principales problemas de los españoles. En la encuesta de este año el primer puesto se lo llevó con clara diferencia sobre el resto, el paro (85%), en segundo lugar algo relacionado, los problemas económicos, en tercer lugar algo que muchos dirán que también esta relacionado, la clase política (21%).

Esto es totalmente normal, vivimos una crisis, y ante ella las preocupaciones por la supervivencia de uno y de su familia se vuelven la primera prioridad, miedos como a que todos los miembros de una familia se queden en paro, o que no tengamos un lugar donde vivir porque el banco se ha quedado con el piso, miedos que hasta hace unos años parecían no existir están a la orden del día. A lo largo de toda la historia una de las mayores preocupaciones del ser humano es la de cubrir las necesidades básicas, las propias y las de las personas que están a su cargo. La necesidad de comer y de vestir son probablemente las más básicas.

Este es un pasaje alentador del evangelio de Lucas donde se nos presenta a Dios como ese Padre protector que conoce las necesidades de sus hijos y siempre los sostiene en su mano:

En la parábola anterior Jesús habla a toda la multitud, pero en esta vemos como se centra exclusivamente en los discípulos, con lo que podemos entender que estos textos son para los hijos de Dios, personas que han depositado en él su confianza.

Y vamos a intentar apreciar una serie de ideas que Jesús ha querido expresar con estas palabras para aplicarlas en nuestra vida, y sobre todo asimilarlas en estos tiempos donde parece que todo se desmorona. Que sepamos que tenemos un Dios que se preocupa de nosotros y que nunca nos va a dejar de lado.

1. Dios está en el control de la vida de su pueblo y el nos cubre (v.32): Y la imagen en la de Dios cubriendo al pueblo de Israel por el desierto, de día con una nube, visible, que daba sombra, de noche una columna de fuego, visible y que proporcionaba calor y luz. El pueblo de Israel no hubiera sobrevivido sin la ayuda de su Dios, a pesar de ser rebeldes y desobedientes, pero Dios nunca los abandonó. De esta misma forma Dios nunca abandona a un hijo suyo. Estas son palabras que en un tiempo de crisis como en el que vivimos nos viene bien recordar, que por muchas dificultades que estemos pasando, Dios es fiel a su pueblo.

El versículo 32 nos dice que la buena voluntad de Dios es darnos el reino, somos herederos de un reino y puede que lo pasemos mal estando en esta tierra, ser hijo de Dios no es un antídoto contra las malas experiencias, pero si es un consuelo de saber que tenemos a una persona todopoderosa a nuestro lado, como nos dice Hb. 4:15Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.

2. Debemos considerar que nuestra forma de ganarnos la vida, sea cual sea, es un regalo de Dios (v.24). De la misma forma que el cuervo se esfuerza por conseguir su alimento es necesario que el ser humano se esfuerce por conseguir el suyo, sin que este esfuerzo le haga perder la vista en que es Dios realmente el que le esta proveyendo ese trabajo para poder alimentarse. Que el trabajo sea algo pesado y difícil es realmente un castigo a la rebeldía del hombre Gn. 3:19.

Muchas veces olvidamos lo maravilloso y lo grandioso de las cosas cotidianas, llegamos a olvidar que Dios está detrás de ellas. Un ejemplo es la Biblia, muchas veces podemos pensar que bendición sería que Dios nos hablase directamente, de forma audible, como en la Biblia, pero nos olvidamos de lo maravilloso y del poder, que es el mismo, pues es palabra de Dios. Es muchísimo mejor tener las palabras de Dios impresas, que son palabras de Dios a que a una solo personas le sean rebeladas, como era el caso. Cada vez que leemos las palabras de la Biblia es Dios hablando, pero como eso un objeto de uso común muchas veces lo infravaloramos, de la misma forma el trabajo que nosotros realizamos, con su esfuerzo es un regalo de Dios para poder sustentarnos. No es mérito nuestro.

3. Su pueblo es el objeto más preciado para Dios (v.24; v.28): Lo expresa en dos frases “cuanto más vales ustedes que las aves…” y “Cuanto más hará por ustedes, gente de poca fe” vemos la posición que ocupan los hijos Dios ante su Padre, son personas valiosas y que beneficiarias de la bondad de Dios. Esto también nos tiene que ayudar en nuestra autoestima, muchas veces Satanás puede hacernos creer que somos personas que no valemos nada, pero Dios usa una frase “mi pequeño rebaño” donde vemos como Dios usa este nombre cariñoso para referirse a su pueblo.

Is. 43:1-3 Dios no renuncia a su pueblo sino que se identifica con él. Lo ama como un padre, lo disciplina como un padre, le da tranquilidad como un padre.

4. Satanás usa las preocupaciones para atar a la gente (v.30): Una de las excusas que la gente usa más a menudo para rechazar creer en el evangelio o involucrarse en las cosas de Dios es la falta de tiempo. El trabajo, los hijos, los hobbies, se agolpan en las agendas de las personas y desplazan a Dios a un segundo lugar, cuando el día es muy atareado no hay tiempo para orar, leer la Biblia. Esto no es sólo un peligro para las personas que no conocen a Dios porque muchas veces esto nos pasa a todos. Pero este texto tiene un final que nos tiene que llenar de esperanza nuestro Padre sabe lo que necesitamos.

5. Nuestra cabeza debe estar continuamente pensando en el reino de Dios (31): aquí se refiere al campo de la salvación. Lo que primero debe hacer el ser humano es buscar su salvación y una vez que la tenga buscar la salvación de los que los rodean. Esto no significa ser descuidado en nuestro trabajo bajo el lema “Dios me cuida yo no hago nada” sino más bien yo me esfuerzo y es Dios quien prospera lo que hago, no yo.

Gn. 40:21-41:1 Todos conocemos la historia de José, cuando tuvo que ser esclavo en Egipto fue un trabajador excepcional, a pesar de eso acabó en la cárcel, donde su trabajo era también notorio, pero a pesar de hacer lo correcto, a pesar de que rebeló el sueño del copero y del panadero, porque Dios se lo permitía, vemos como tiene que pasarse 2 años más en la cárcel. José podría pensar, “Dios me bendecirá yo me cruzo de brazos y que sea el quien me saque”  o “No vale la pena tanto esfuerzo para seguir en la cárcel”, pero él siguió esforzándose y confiando en Dios para al final, gracias a su esfuerzo y la bendición de Dios, consiguió ser el 2º más importante de Egipto. Porque José tenía la mente puesta en las cosas de Dios y a pesar de que su trabajo parecía que no traía fruto él seguía confiando en Dios.

v.32 Es un ejemplo del reino, por mal que estén las cosas debemos preocuparnos por las personas que pasan necesidad, debemos ser un pueblo que ayuda y que es de bendición, porque ese es nuestro tesoro.

“Pues donde tengan ustedes su tesoro, allí también estará su corazón” Lc. 12:34

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