La sabiduría de Dios.


Texto: Stg. 1:2-7
 
         Santiago (Jacobo), que era medio hermano de Jesús, comienza diciendo que tengamos “… por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas…”. Esta frase nos habla de una proyección del sufrimiento, no está diciendo que un cristiano no vaya a sufrir en medio de las pruebas sino que debemos enfrentar ese sufrimiento con gozo por lo que va a venir cuando superemos la prueba. Nos pide el esfuerzo de ver más allá de la montaña que tenemos delante para ver los “… lugares de delicados pastos donde nos hará descansar…
       A lo largo de la Biblia se transmite en múltiples ocasiones la idea de que la persona que supera una prueba sale reforzada de ella. Jb. 42:10-12. Vemos como Dios “bendijo el postrer estado…. más que el primero”. Esta diferencia de bendición no es una injusticia. No es que Dios escatimó bendición a Job en su primera etapa. Es la fe de Job que al ser fortalecida y probada por fuego produce una comunión más profunda con Dios y por tanto más bendición.
       Tener una fe probada nos hace tener una confianza mayor en Cristo, cualidad que a su vez produce un carácter estable, piadoso y justo.
       En este caso Santiago remarca la idea de que las pruebas producen un aumento de la paciencia. Son palabras de ánimo para los momentos más duros de las pruebas cuando no vemos salida de ellas. Este tipo de palabras que tenemos aquí en Santiago fueron las que no recibió Job en su momento. Él recibió críticas y acusaciones. Vemos como Santiago anima a sus interlocutores reflejando que al final de su sufrimiento o hay fruto que es la paciencia.
       Además vemos como recalca “… tenga la paciencia su obra completa…” que quiere decir que no busquemos salir de las pruebas por nuestros propios métodos sino que dejemos que sea Dios quien marque los tiempos. No buscar la primera o más cómoda forma de salida esperar una salida dirigida por Dios implica confianza y fe plena para que sea Él quien lleve las riendas de nuestra vida. El claro ejemplo de esta paciencia que hay que tener en mitad de la prueba es Abraham. La Biblia en el libro de Génesis nos dice que Sara no podía tener hijos, pero Dios promete a Abraham que de él saldrá una “nación fuerteGn. 12:4 aquí se nos dice que Abraham tenía 75 años. Pero los años pasaron, en este caso 11 años desde la promesa, y en vez de esperar el tiempo de Dios, vemos como Sara y Abraham deciden tener un hijo por otra “vía” que les llevó a los 86 años de Abraham al nacimiento de Ismael. Dios dejó claro que Ismael no era el hijo prometido en el cual iba a ser cumplida la promesa sino que a los 100 años en Gn.21:5 se nos dice que nació Isaac que iba ser el hijo de la promesa.
       Ismael fue una salida humana al margen de la voluntad de Dios, y lo que este texto de Santiago dice es que descansemos sobre la voluntad de Dios, que sea Él el que ponga fin a la prueba.
       Volviendo al texto de Santiago podemos ver que la palabra “perfecto” significa madurez espiritual, no perfección libre de pecado. Las pruebas que afrontamos en nuestra vida van a hacer que seamos más maduros, de una manera más íntegra en un proceso que produce crecimiento ordenado y planeado.
       En estos textos de Santiago podemos ver que las pruebas son consideradas como una necesidad que tiene el creyente para su crecimiento espiritual “… sin que os falte alguna cosa…” y no superarlas pude hacernos crecer de forma incorrecta, si el pueblo de Israel no pasase por el desierto, no hubiera sido capaz de conquistar la tierra, si Moisés no tuviera que huir al desierto a pastorear rebaños de ovejas, no sería capaz luego de pastorear al pueblo de Israel por el desierto.
       Ante este proceso de prueba y superación de prueba para crecimiento no estamos solos sino que podemos pedir ayuda a Dios, el nos concede sabiduría “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.”. Esta sabiduría nos habla de prudencia, discreción, capacidad para entender y en consecuencia actuar de manera sabia.
       Existe diferencia entre la sabiduría de Dios y la sabiduría humana y es que la sabiduría divina tiene como principio, desarrollo y desenlace la supremacía de la gloria de Dios, sin embargo la sabiduría humana se deleita en que el hombre se contempla a sí mismo como ingenioso, autosuficiente y con capacidad para decidir por sí mismo. La sabiduría divina nace en Dios “el principio de la sabiduría es el temor del SeñorPrv. 1:7 se sostiene de manera constante por Dios y tiene como meta predominante dar gloria a Dios.
       Esta sabiduría que da Dios la da abundantemente y sin reproche. Es una sabiduría que Dios transmite a través 1) de la oración “…clama a mí yo te responderé y te enseñaré cosas grandes… Jr. 33:3, 2) el E.S. “Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.1ª Cor. 2:9  y 3) su palabra “… Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamiento, porque siempre estás conmigo…Sal. 119:98
       La sabiduría es algo que no sólo hay que pedir, hay que desear esta sabiduría de Dios. Pedir nos habla de reconocer nuestra propia necesidad y incapacidad para lograr superar las pruebas. Nos habla de humildad y de exaltar a Dios como fuente suprema de sabiduría. Es esta fe que reconoce nuestra propia incapacidad la que nos hace clamar a Dios por sabiduría. Cuando Jesús estaba en la tierra la fe era la base para el cambio. Mr. 5: 34 “…. ni aún en Israel he hallado tanta fe.” Esta fe contrasta con la duda que hace vacilar y que metafóricamente nos convierte en olas que son arrastradas por el viento. El viento en la Biblia hace referencia a corrientes de opinión Ef. 4:14 “para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina”  Y esta es la    idea… que seamos firmes en la fe, no dudando del poder de Dios, de su sabiduría.
       Porque Santiago nos replica que el que no pide por fe, no recibe nada. Esta fe es la que nos hace mantener un rumbo fijo no apartándonos de él a pesar de que los vientos que soplen intenten llevarnos a las piedras. Esta es la fe que llevó a la mujer con el flujo de sangre a tocar el mano de Jesús e hizo que el centurión romano creyese que su siervo podría ser sano tan solo con que Jesús dijese las palabras oportunas. Esta es una fe asociada a la la acción. Cree que es posible y actúa para ello. La mujer actúo yendo hacia Jesús, esforzándose en colarse entra la multitud para tocar a Jesús. El centurión se acercó a Jesús para pedirle que lo sanara, no sólo le servía con pensarlo actuó para que esto ocurriera.
 
       Cuando nos encontremos en una situación difícil, tengamos fe en Dios. Tengamos en cuenta que si Dios nos envía pruebas también podemos pedirle la sabiduría necesaria para poder superarlas. Tengamos a las pruebas como una forma de crecer en Cristo. Usemos la sabiduría y los tiempos de Dios, nunca los nuestros. Y sobre todo actuemos con fe. Creyendo que Dios puede, porque Dios puede. Esta fe no solo vale para las pruebas también para nuestra vida diaria. ¿Queremos que haya aviamiento y gente nueva venga a la Iglesia? Prediquemos con fe. ¿Queremos que los necesitados reciban ayuda? trabajemos con fe para ellos. ¿Queremos que nuestros jóvenes tengan su vida asentada en Cristo desde los primero años? Trabajemos en fe en sus vidas.
       Amen.

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