Aceptarse Vs Negarse.


       Existe una corriente de pensamiento, que probablemente sea la mayoritaria en la sociedad occidental, que dice que aceptarse a uno mismo es algo imprescindible a la hora de desarrollar una autoestima equilibrada y por ende poder funcionar en la sociedad de una manera responsable y plena.         
       Aceptarse es conocerse íntegramente, reconocer cuales son nuestros puntos fuertes para usarlos como pilares y cuales nuestros débiles para reforzarlos.

       Es curioso que ante esta idea de la aceptación, que parece que nos puede ayudar mucho, Jesús plantea otra idea totalmente distinta, hasta el punto que podemos decir que es antagónica. 

       “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.Lc. 9:23

       Negarse en un primer sentido nos habla de voluntariedad, Jesús no obliga a nadie a seguirle, no nos viene impuesto por familia, ni por religión, sino que tiene que existir una voluntad de querer seguirle. Jesús no busca fanáticos, ni seguidores ciegos sino personas que lo amen y decidan de motu proprio negarse a sí mismos y seguirle.
       Pero este deseo implica un compromiso diario, “… tome su cruz cada día…”, de seguir a Cristo, no se trata de sentimientos momentáneos que podamos tener sino de decisión meditada y segura, que no se echa atrás.
      También queda implícito que debemos renovar constantemente, en el texto pone “cada día”, nuestro compromiso con Él. Seguir a Cristo no es una decisión que tomamos siendo jóvenes de la cual somos esclavos el resto de nuestra vida, es una relación que día tras día, decisión a decisión diría, se renueva en nuestra propia negación de nosotros mismo para seguir al Hijo de Dios

       “Jesús le dijo: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces.Pedro le dijo: Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo.Mt. 26:32-34

       La palabra negarse (ἀπαρνέομαι) sólo aparece en otra ocasión en la vida de Jesús, en la negación de Pedro, y nos trae la idea de rechazar, negar con repudio o desvincularse.
       Jesús nos dice que para seguirle debemos desvincularnos de nosotros mismos, de nuestros intereses, esperanzas y sueños, hasta el punto de repudiarlos para a tomar Sus intereses, esperanzas y sueños. Negarnos a nosotros y seguir a Cristo implica que la dirección de nuestra vida y la de nuestra familia no va ser la que a nosotros nos parece mejor, o más exitosa, sino la que Dios planee que vivamos. Negarnos a nosotros mismos nos lleva a saber que todo lo que consigamos de bueno en nuestra vida no será mérito nuestro sino obra de nuestro Padre. Negarnos a nosotros mismos es saber que en todo momento estamos bajo su protección y bajo su cuidado y que pase lo que pase “todas las cosas nos ayudan a bienRo. 8:28

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