La soledad de la obediencia.


Like This!

       A los niños pequeños les enseñamos casi todo lo necesario para poder desarrollarse como persona: les enseñamos a hablar bien, a lavarse los dientes, a escribir, a peinarse, etc. Y algo importantísimo, les enseñamos a obedecer. 
       Las promesas de Dios en cuanto a los que obedecen Su palabra son muchas: larga vida, bendiciones materiales y espirituales, fidelidad y cuidado de Dios, etc… Pero también tienen un precio a pagar, Jesús dijo “Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios.Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí.” Una constante que podemos ver en la vida de los hombre y mujeres que obedecen los mandamientos de Dios, es el rechazo generalizado que encuentran entre sus congéneres. Un ejemplo claro de esto es la vida de Moisés

       “Y encontrando a Moisés y a Aarón, que estaban a la vista de ellos cuando salían de la presencia de Faraón, les dijeron: Mire Jehová sobre vosotros, y juzgue; pues nos habéis hecho abominables delante de Faraón y de sus siervos, poniéndoles la espada en la mano para que nos maten.”  Ex.5:20

       No hacía mucho tiempo que Dios le había dado instrucciones directas, a su dubitativo siervo, a través de una zarza ardiendo. Una de las excusas que Moisés le puso a Dios para no volver a Egipto fue que los propios hebreos no le iban a creer [Ex. 4:1], y ahora se estaba cumpliendo delante de todo Egipto, al libertador no le creían ni los propios a quién quería libertar. Satanás usa los temores más profundo de los obedientes a Dios para quebrarlos. Pero Moisés se mantuvo firme en la obediencia y la promesa llegó con la liberación del pueblo.

       “El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida.” 1ª R.19:10

       Otro caso que encontramos en las Escrituras es el de Elías. Perseguido y amenazado de muerte por la reina Jezabel en uno de los momento más oscuros del reino de Israel. Elías clama a Dios en su situación, pues su obediencia le ha llevado a un estado límite en el que cree ser el único que busca a Dios de todo el reino. La obediencia a Dios en tiempos donde la sociedad “camina por otros derroteros” lleva al siervo de Dios a la más tremenda soledad. Esta soledad o rechazo puede llevarnos a un estado de depresión donde lo veamos todo negro. Pero aún sintiendose sólo, amenazado, incomprendido, despreciado y derrotado, el obediente, no renuncia a su llamado sino que se mantiene firme. Elías no claudico en su cometido, pero necesito apartarse para ir al encuentro de Dios, el cual renovó su vida física y espiritualmente. 

       “Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste; cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí. Porque cuantas veces hablo, doy voces, grito: Violencia y destrucción; porque la palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día. Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude. Porque oí la murmuración de muchos, temor de todas partes: Denunciad, denunciémosle. Todos mis amigos miraban si claudicaría. Quizá se engañará, decían, y prevaleceremos contra él, y tomaremos de él nuestra venganza. Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada.” Jr. 20:7-11

       La obediencia no es una opción para los hijos de Dios Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando Jn. 15:14 pero ¿Estamos dispuestos a pagar el precio de la obediencia sincera e incondicional a Dios? ¿Estamos dispuestos a ser perseguidos, marginados, alejados, olvidados o ignorados por nuestra sociedad?
       Puede que como Elías estemos pasando por momentos en que los vemos todo negro o como Moisés veamos como Satanás usa nuestros mayores temores para doblar nuestra actitud de obediencia. Pero que el fuego de Dios arda en nuestros corazones y nos haga ser hombres y mujeres obedientes a Dios.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s