Etiquetas

, , , , , , ,


        Hoy vamos a hablar de un tema que afecta a nuestra vida diaria y a la relación que tenemos con las personas que nos rodean. Es el tema de la buenas obras y de como la Biblia las describe y nos manda hacerlas.
       Quizás por contraposición al catolicismo dentro del mundo protestante o evangélico no se suele enfatizar el hecho de hacer buenas obras. La Iglesia católico romana dice que la justificación del hombre se alcanza mediante fe, sacramentos y buenas obras. Pero como vamos a ver hoy las buenas obras que se nos anima a hacer en la Palabra de Dios no son para lograr la justificación e ir al cielo sino por haber sido justificados por Cristo y como reflejo de su amor en nuestra vida tenemos amor para con la vida de los demás.
        En primer lugar vamos a ir a Tito 3:1-8 donde vamos a ver una descripción de que son estas buenas obras. En este pasaje Pablo incita a su destinatario, que probablemente se encontrara en la isla de Creta, a que anime a los cristianos a estar dispuestos a toda buena obra. Esta frase “a toda buena obra” nos habla de no negarse a hacer algo bueno cuando podemos hacerlo, fijémonos que algo bueno es una frase muy abstracta, no está diciendo hagamos esto o aquello. ¿Entonces que es lo bueno? Bueno es todo aquello que  podamos hacer para mejorar la existencia de la gente que nos rodea, siempre basado en la moral que encontramos en la escrituras, en ciertas ocasiones nos encontraremos ayudando o sobre todo dando buenos consejos a gente que no los aceptará como tales por estar basados en la Biblia. Lo que viene a decir aquí Pablo es que si tenemos la oportunidad, la ocasión de extender nuestra mano y ayudar a otra persona lo hagamos. Nunca podemos saber hasta que punto un gesto, una ayuda, una palabra de consuelo, pueden ayudar a otra persona. 
         En el v.2 podemos ver una serie de actitudes propias de un hijo de Dios: no difamar, no ser pendenciero, ser amable… dando a entender que hacer lo bueno no solo se trata de acciones puntuales a personas puntuales. Hacer lo bueno no solo es ayudar a llevar las bolsas de la compra a una persona mayor, que un hijo ayude a su madre, dar un plato de comida a una persona que pasa hambre. Hacer lo bueno implica también  actitudes perdurable y permanentes. Las buenas obras nos ayudan en nuestro testimonio personal 1 Pd. 2:11-12. Hacer buenas obras tanto puntuales como perdurables, como hemos visto en el pasaje anterior, sirve de ejemplo a los demás. Y pueden llegar a ser motivo por el cual personas que no conocen a Dios lleguen a glorificarlo. Debemos meditar sobre el gran valor que tiene nuestro testimonio personal sobre los comentarios que hacemos, lo importante que es dar nuestra opinión sobre ciertos temas sociales y de comunidad y sobre todo que somos objeto de “estudio” por parte de los que nos rodean, si lo que decimos queda reflejado en lo que hacemos, personas pueden glorificar a Dios.
        Volviendo al texto de Tito podemos ver como Pablo recalca la idea de hacer buenas obras con la frase “palabra fiel es esta” probablemente porque Tito estaba luchando contra maestros que querían implantar ideas heréticas como el gnosticismo en la iglesia de Creta. “Quiero que insistas con firmeza” Pablo anima a Tito a ser persuasivo y firme en este tema, porque lo considera importante. Los que creen en Dios deben ocuparse de la buenas obras. El orden de la frase recalca la idea de que no son las obras para lograr la salvación sino que las obras son reflejo del amor que Dios ha tenido para con nosotros. Y continúa expresando la razón “Estas cosas son buenas y útiles a los hombres”. Útiles porque nos ayudan a predicar el evangelio con nuestro testimonio y buenas porque mejoran o consuelan la vida de las personas. Nuestro objetivo principal en la vida debe ser predicar el evangelio, las buenas nuevas de Dios, hablar con la gente de nuestra fe en Cristo, pero nuestro interés en compañeros, vecinos, amigos, debe ir más allá. Podemos correr el riesgo de ver a los que nos rodean únicamente como almas andantes que precisan ser salvadas y cuando rechazan el evangelio nuestro interés por ellas se acaba. Ignoramos que el ser humano tiene otras dimensiones es un ser social, emocional, intelectual y preocuparnos por todas sus áreas íntegramente. Mt. 15:29-31. Vemos que la gente no se maravilló de lo que Jesús dijo, sino de lo que hizo, vemos como la sanidad evidentemente sobrenatural de Dios hizo que la gente glorificara a Dios. Jesús no sólo predicaba el evangelio sino que también cuidaba de la gente en todo su integridad.
        Ahora que sabemos de que se trata cuando hablamos de buenas obras vamos a ver como se deben hacer estas buenas obras, ¿vale hacerlas de cualquier forma? 2ª Co. 9:6-15. Este texto está enfocado exclusivamente a la ayuda económica, pero nos puede ayudar a entender cual es la actitud de un corazón dispuesto ayudar. v.6 Debemos sembrar en abundancia para cosechar en abundancia. Sembrar en abundancia se refiere a no escatimar en esfuerzos, tiempo, palabra a la hora de ayudar a otra persona. No hacerlo de forma cutre, por compromiso, o por quitarnos a la persona de en medio. Para segar abundantemente, y aquí vemos un objetivo de las buenas obras la evangelización. El término segar es usado varias veces en los evangelios para referirse a la evangelización como el conocido texto donde Jesús insta a sus discípulo que oren para que envíe siervos a la mies que es mucha. Esto es en relación con las personas que no pertenecen a la iglesia, luego veremos un poco más adelante que pasa con los que pertenecen a la Iglesia de Cristo.
        (v.7) Toda buena obra tiene que ser con alegría debemos verlo como una oportunidad de llevar el evangelio y de ayudar a los demás, de mostrar el amor que Jesús tuvo con nosotros y con la humanidad. Nunca debemos verlo como un trabajo a realizar por obligación como una carga. Vemos que Dios ama al dador alegre, porque es una persona que ve una oportunidad de extender su mano y mostrar amor a otra persona y lo hace alegremente.
        Ahora que hemos visto que son las buenas obras y como se deben hacer vamos a ver el orden de prioridades que existen dentro de las buenas obras. 1 Tim. 5:3-16 Debemos primeramente ayudar a la gente de nuestra propia familia, es nuestra obligación. Es totalmente irresponsable y va en contra de las enseñanzas de la Palabra no ayudar a un miembro de propia familia, en este caso es viudez, pero podríamos estar hablando de enfermedad, problemas económicos, sociales, enfrentamiento con otras personas. Por muy mala que haya sido la relación con ese miembro de la familia, por mucho que se haya alejado de Dios. Es obligación de un hijo de Dios acudir ante un caso de necesidad de una persona de la familia. Las palabras  que Pablo usa aquí para los que no cumplen con esta labor son muy duras: “… ha negado la fe, y es peor que un incrédulo..”. Otra cosa que vemos en estos versículos es que hacer el bien, cuidar de otras personas es algo que se aprende, podemos caer en el error de no hacer cosas dentro de la Iglesia o dentro de nuestra vida alegando que no tenemos el don. Si no tengo este don significa que no debo hacer esta cosa, pero aquí se nos explica que el echo de tener misericordia los unos con los otros y primeramente con las personas de nuestra familia es algo que todos debemos hacer y se puede aprender a hacer. “… aprender a ser piadosos para con su propia familia…” 
         Primera prioridad mi propia familia, segunda prioridad los más necesitados 1 Tim. 5:9-15 Vemos como la iglesia debe invertir los esfuerzos en ayudar a las personas que aparte de estar necesitados sus familias no quieran o no puedan ocuparse de ellos y aparte que ellas mismas no pueden ocuparse de sí mismas. La Biblia siempre enfatiza el trabajo, siempre que una persona pueda cuidar de sí misma y de los suyos debe hacerlo.        La cultura de la Biblia es una cultura de esfuerzo, pero también de la ayuda a la persona que verdaderamente lo necesita. El mandamiento es que si una persona tiene necesidad que podría superar por sí misma pero debido a su dejadez o su comodidad no quiere no estamos obligados ni moral ni bíblicamente a ayudarle. Y debemos recriminarle su actitud.
       En este texto vemos como las viudas jóvenes que podrían rehacer su vida no necesitan tanto la ayuda como las viudas de mayor edad que no tenían posibilidad de rehacer su vida.
        Otro principio que podemos sacar de estos es que a la personas que tienen buen testimonio hay ayudarlas para darles el honor oportuno debido a su conducta (segar abundantemente).
         Primero la familia, segundo los más necesitados de la Iglesia y tercero el resto de personas que nos rodean. Ex. 22:21 Dios protege a los desvalidos, a las personas que están necesitadas, a los extranjeros, a los pobres… Dt. 15:7-11 Debemos tratar al pobre con generosidad.
        Dios nunca se olvida de las personas que tienen alguna necesidad y siguiendo su ejemplo no debemos dejar que la injusticia ocurra a nuestro alrededor y en la medida de nuestras posibilidades debemos ayudar a otros.
         Así que hermanos seamos personas de buenas obras. Sabiendo que es bueno y útil para la obra de Dios sabiendo que ayudar a una persona puede ser motivo para que esta persona glorifique a Dios.
Cuidar de nuestros familiares de nuestros hermanos y nuestra sociedad. No solo predicando con la palabra y siendo canales de restauración no sólo espiritual sino también emocional y social. Que todo lo que hagamos sea para gloria de Dios.
Amén.
About these ads